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Grupo de Religión

Juan Vera Alva
Madrid, España
Escrito por Juan Vera Alva
el 07/12/2016

INES DIJO. - Panfleto que sugiere conductas que merecerían incluirse l dentro del DSM 5 como trastorno grave masoquista o dentro del Código Penal por incitar a la esclavitud.



JUAN COMENTA. - A cualquier cosa la llama usted “masoquismo” y “esclavitud”. Y luego tiene la desfachatez de presentarse como psicoanalista…

Juan Vera Alva
Madrid, España
Escrito por Juan Vera Alva
el 07/12/2016

INES DIJO. - Su libro: “Cásate y se sumisa”, editado por Javier Martinez, arzobispo de Granada encubridor de pedófilos y que incita a los hombres a violar a las mujeres que han abortado.


JUAN COMENTA. - Nueva parida calumniosa. Y van…, ni se sabe.

Ya hemos hablado de la falsedad de ese encubrimiento y de esa incitación que usted está escupiendo, presentándolas nueva y asquerosamente como si fueran verdad.

Vuelva usted como acostumbra a entresacar de un libro las frases descontextualizadas que le interesan. Eso la engorda de felicidad.
Usted no ha entendido el libro ni lo quiere entender. No digo aceptar. Digo solamente entender. Usted busca el pelo en el huevo para reafirmar su propia ideología destructora de la mujer.

“El perro vuelve al vómito y la puerca lavada a revolcarse en el cieno” (Prov 26,11; 2Pe 2,22)


“No hables a oídos del necio, porque menospreciará la prudencia de tus razones. ” (Prov 23,9)

Sólo habiendo perdido la dignidad y la vergüenza se puede calumniar al arzobispo de Granada de esa manera.

El culo de la ametralladora de usted debe de estar al rojo vivo. Presente usted la sentencia judicial que desmienta que usted está vomitando tripas de odio sanguinolento contra Don Javier Martínez.

Juan Vera Alva
Madrid, España
Escrito por Juan Vera Alva
el 07/12/2016

No me gusta el feminismo [radical], porque no es más que machismo a la inversa .
El feminismo [radical] identifica a dos enemigos: el macho y la feminidad. Al “macho” intenta destruirlo, derribarlo, ocupar su lugar. Ven al varón gobernando como déspota desde la cima de la colina, y dicen “yo
debería estar ahí, yo quiero ser la tirana". También rechaza “la feminidad”, porque la percibe como debilidad.

Al final del día, las feministas le rinden un homenaje al macho, pues tratan de convertirse en uno. El feminismo [radical] valida el machismo, como la mejor forma de ser y de vivir.

“El reformista siempre está en lo correcto sobre lo que está mal. Generalmente está mal sobre lo que es correcto” Chesterton dixit [28/ Oct. /1922 - de una columna en The Illustrated London News . ] , y el feminismo es un caso más de ello . Tiene razón el feminismo en denunciar el maltrato a la mujer, la injusticia en el trato y la discriminación injustificada. El problema es que habitualmente su solución pasa por convertir a las mujeres en una caricatura del hombre.

Es cierto que se felicita al varón por ser promiscuo, mientras la misma conducta se censura en la mujer. El feminismo [radical] denuncia esa situación, pero deja al hombre en su promiscuidad, y en cambio propone que la mujer sea más machista, y alardee también de la suya.

Como todo hijo legítimo del marxismo , el feminismo [radical] tampoco es muy adepto a usar la razón . Su enrevesado autoengaño llega a proporciones épicas, cuando se denuncia la presencia de mujeres semidesnudas en la TV, al tiempo que se celebra el tener varones semidesnudos en el escenario como la cúspide de la liberación femenina.

También es cómico cómo se quejan de la falta de solidaridad entre las mujeres, cuando en realidad lo que lamentan es la falta de adhesión a sus doctrinas. En esto también se nota su filiación marxista, pues el comunismo, a pesar de que dice defender a las grandes masas, jamás ha logrado que esas mismas masas lo respalden. Los feministas [radicales] no entienden que las mujeres no los sigan, pero es que la mayoría de las mujeres no quieren ser hombres. Tampoco quieren ser más masculinas.

La única respuesta a la injusticia que sufren las mujeres es el cristianismo (sí, ya sé “sorprendente” ¿No?). Feminidad y cristianismo están estrechamente ligados: ambas son fuerzas que tienden a la civilización. El paganismo y el machismo es el barro donde la barbarie se revuelca y crece.
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Juan Vera Alva
Madrid, España
Escrito por Juan Vera Alva
el 07/12/2016

El feminismo como ideología.


La fuerza de las ideologías :

“Las ideologías parten de (y crean) una radical insatisfacción con la historia y el estado actual de la Humanidad, a los que caracterizan como “alienados” o similares; y conducen a planes de reeducación universal. En la medida en que esos planes tienen éxito, someten a la vida humana a una especie de encarcelamiento moral y político. Y en la medida en que su éxito prueba su fracaso -ya que nunca alcanzan sus objetivos- se quedan en invocaciones rituales de un provenir feliz que justificaría el absoluto poder actual de los detentadores de la verdad “desalienante"; y en condena obsesiva del pasado, cuya supuesta maldad sin reservas haría parecer tolerable la desdicha del presente… (p. 17)

Si alguien predicase que andar erguido sobre los pies constituye una imposición cultural perfectamente abolible, y encontrase en ella la causa de los frecuentes dolores de espalda y desviaciones de columna vertebral, y propusiera que para salir de tales miserias lo ideal -y natural- sería andar a cuatro patas, chocaría de entrada con la irrisión, aunque quizá no generalizada. Si, además, dramatizara los daños de la columna vertebral, abundando en los casos más espeluznantes, e insistiera en que la costumbre de andar erguido nace del interés de inmemoriales opresores, y arguyese que derrotando a los defensores de tal imposición cultural se adelantaría un largo trecho no sólo en la supresión de los dolores de espalda sino en la emancipación humana, ya tendría el predicador esperanza de hallar simpatías. Y si, encima, identificase el interés de andar a cuatro patas con algún amplio sector social, no sería raro que juntase adeptos. Sabiendo explotar el ansia de la prensa por la novedad, colocando a tales ideas el marchamo de progresistas, y tildando a las opuestas de reaccionarias, el ideólogo se haría con una audiencia quizá no despreciable.

Las posibilidades de teorización histórica y de especulación futurista a partir de la tesis dicha son inagotables. Se encontrarían mil ejemplos demostrativos de cómo andar a dos pies va ligado a la alienación, al idealismo hipócrita de los opresores -bajo el que sólo yace la sórdida realidad del dominio y la explotación-, reñido con las necesidades y tendencias más naturales de los humanos, expresadas, por ejemplo, en la niñez, cuando apenas rigen los moldes culturales. Se descubrirían sociedades de un pasado remoto en el que la gente sería feliz andando a cuatro patas. Se elaborarían planes de reeducación para redimir al ser humano de una deformación secular, perennizada por el prejuicio y acaso por castas sacerdotales.

Una caricatura, ciertamente -aunque hoy en día cabe esperar hasta cosas como ésta-. (pp. 15-16)

Un ejemplo menos caricaturesco es, por lo que hace al tema de este ensayo, el del matriarcado. No existen indicios reales de que tal institución se haya dado jamás. Pero la racionalización del matriarcado proporcionaba una supuesta solución a numerosos problemas históricos, aun cuando muchos vinieran creados, en círculo [vicioso], por la misma solución, y aun cuando se partía de la falacia de que el patriarcado tenía que manifestarse absolutamente, con lo que los hechos que lo relativizaban se tomaban por pruebas de una situación matriarcal previa. La interpretación de la historia por esa vía era simple, casi perfecta, y proporcionaba a los feministas un apoyo histórico-social satisfactorio. La religión, pongamos por caso (y cuanto ella condensa como sensación de misterio), quedaba erradicada, era sólo un reflejo [más] de la dominación del hombre sobre la mujer… (p. 18)

La ideología seguramente más lograda y elaborada es el marxismo . Éste, aunque como cuerpo de doctrina se halle hoy en declive, ha dado sustancia y fecundado a casi todas las restantes ideologías, entre ellas la que vamos a tratar, el feminismo… Por esta razón se harán también en este estudio paralelismos entre los dos movimientos. (p. 19)

La propaganda feminista
:

La suposición básica del feminismo reside en que las diferencias entre los sexos se ciñen a lo genital, sin más consecuencia social o cultural necesaria. De ahí que la diferenciación de los sexos en papeles, actitudes y talantes sea vista como una imposición arbitraria, cuyo objeto sería afianzar la opresión del varón sobre la mujer.

Entre los elementos de la propaganda feminista se encuentran:

- Una incitación tenaz a la incorporación e igualamiento de la mujer con el hombre en todos los planos profesionales, políticos, deportivos… Incitación que se expone como progresista y emancipadora.

- Desvalorización simétrica de las funciones típica y tradicionalmente femeninas, en especial la maternidad, la crianza de los niños y la atención a la casa. Papeles que aparecen como signo neutro en el mejor de los casos, y explícita o implícitamente negativo en la mayoría: “Mujer, tu hogar es tu prisión". Se trata de una tara a superar mediante la “socialización” según unos, o adjudicando al varón los mismos papeles que a la mujer en la casa, la crianza… según otros. Lo contrario sería “injusto".

- Consideración de la sexualidad como una diversión individual, sólo muy secundariamente ligada a la procreación o establecimiento de vínculos personales estables (lo último no suele defenderse, pero es consecuencia de lo primero).

Estos tres aspectos van muy trabados entre sí, aunque el acento recaiga en éste o aquél, según las tendencias: el tercero ha sido llevado al extremo por ciertos ácrato-feministas, mientras que los socialismos reales han probado a conciliar el igualitarismo con la institucionalización del matrimonio y la familia. Conciliación frustrada, desde luego.

La propaganda feminista posee un alto voltaje emotivo y un arsenal de descalificaciones inmediatas contra las ideas o tendencias discrepantes, tachadas de “reaccionarias", “machistas", “sexistas", opuestas a la “mujer", cuando no fascistas, oscurantistas… (pp. 20-21)

No se exagera al decir que, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial sobre todo, en muchos países los programas de reeducación en sentido feminista han sido intensivos y en general dominantes. Y el proceso se ha vuelto cada vez más institucionalizado y excluyente. En ello viene a resumirse el triunfo espectacular del feminismo. (p. 25)

La degradación de la relación hombre-mujer
:

Un fruto característico de estos decenios de reeducación feminista ha sido una variedad de fenómenos sociales resumibles en la pérdida del respeto del hombre hacia la mujer. Ello constituye uno de los temas cruciales, si no el crucial, del informe Hite :

‘El trato indiferente que el hombre da a la mujer en las relaciones entre solteros parece que se está volviendo cada vez más hostil y antagónico. La bárbara descortesía de muchos hombres… parece que representa un inmenso incremento sobre los últimos años. En ocasiones la grosería constituye una flagrante exhibición de poder y desprecio masculinos… En el mundo de las relaciones fluctuantes, sin compromiso, son comportamientos-tipo el que el hombre se vaya inmediatamente después de copular, que no llame o que lo haga cuando le de la gana’ ( Hite :1988 [1] :322)

‘Las relaciones de muchas mujeres son desgraciadas, incluso degradantes (aun cuando ninguna quiera confesarlo), y muchos hombres tratan a la mujer con condescendencia, de una manera tan informal que en cualquier momento podrían dejar a una mujer y declararse a otra’ ( Hite :1988:331). (p. 30)

No sólo hay desigualdad, sino asimetría entre los sexos. Un hombre puede tener gran cantidad de hijos, y una mujer sólo un corto número de ellos. En contraste, la intensidad del sentimiento paternal y el maternal no admite comparación (aunque ciertas feministas se empeñen en negarlo). Resulta incluso defendible que el sentimiento maternal enraíza directamente en la biología, mientras que el paternal se queda en cultural. Por eso, cuanto ayude a destruir los valores que vinculan al padre con sus hijos sólo puede pagarlo crudamente la mujer, y sobre todo los niños; así como, aunque indirectamente, el propio varón. Pero el sentimiento paternal y sus derivaciones legales ha sido atacado por los feministas, en especial los marxo-feministas, como causa clave de la opresión de la mujer.

El socavamiento de la relación de pareja, acompañado de prédicas moralistas en contra, se manifiesta a la perfección en el problema del aborto, acaso el más machacón caballo de batalla internacional del feminismo en los años recientes. La doctrina al respecto se concentra en el lema “nosotras parimos, nosotras decidimos", el cual condensa a su vez la filosofía de las legislaciones abortistas adoptadas en muchas naciones. Ello equivale a una invitación, punto menos que irresistible, a la irresponsabilidad paterna. Y siendo el sentimiento [biólógico] paterno más débil que el materno, el efecto no podía ser otro que el conocido: un cada vez mayor desentendimiento del varón respecto a la prole y a la relación estable, percibidas como una simple carga.

Sorprende entonces que los mismos feministas se embarquen en campañas de persuasión y hasta persecución legal del padre para que peche con sus “responsabilidades” (económicas, porque otras se vuelve arduo). Pero el padre irresponsable y feministizado replicará: ‘ ¿No es la mujer quien decide? Que cargue con las cosecuencias y no me arrastre a mí, que no deseaba más que un rato de diversión. ¿Voy a tener que pagar la vida entera por un impulso momentáneo? No dramaticemos el sexo. Si ella quiso tener el niño, o se descuidó, que no me complique. Que el Estado la ayude’.

Pocos hombres hablarían con tan franca brutalidad, pero muchos comportamientos siguen la lógica de esta respuesta, inducida por el feminismo, y se manifiestan en el aumento de madres solteras y madres adolescentes; o en el descenso anormal de hijos [y en el aumento desorbitado de abortos], piadosamente embellecido[s] como ‘calidad de vida’ por determinados ideólogos. (pp. 31-33)

A los feministas no se les pasa por la cabeza que su ideología tenga que ver con este fenómeno. O con el similar de la vulgaridad en la conducta femenina, también en alza enorme en las últimas décadas, entendiendo por vulgaridad una mezcla de exhibicionismo sexual e imitación de los modelos, modo de hablar y de sentir de los hombres -y en particular de los hombres más brutales-. Pero no sólo tales tendencias se muestran acentuadamente en el ámbito anglosajón, donde más martilleante ha sido la propaganda feminista, sino entre la juventud de otros muchos países, la cual ha sido sometida a una tenaz “educación” y reeducación sexual desde la escuela. (p. 30)

Un rasgo esencial, como he dicho, del feminismo, es el desprecio y el odio a las labores del hogar y la educación de los hijos. Esa presión ha empujado a muchas amas de casa a adoptar aires “emancipados", a fumar y beber, a emplear un lenguaje soez incluso con sus hijos pequeños, a ceder su papel educativo, ya medio esfumado, a la televisión… Han aumentado también la depresión y el autodesprecio, la sensación de inutilidad, el alcoholismo… pese a la evidencia de que su desvalorizado trabajo no es menos, sino más fundamental que el profesional, realizado antes por hombres y ahora por unos y otras. (p. 44)

… la mujer afronta el trabajo profesional y al mismo tiempo lleva a trancas y barrancas el hogar y los hijos, pues, a pesar de todas las prédicas y presiones, el hombre tiene menos interés u otras actitudes [menos comprometidas] al respecto. Pese a la omnipresente propaganda sobre la “emancipación” y la “liberación” de la mujer, ésta sufre a menudo la sensación de no hacer bien nada, y un enorme estrés manifiesto en el número creciente de mujeres que renuncian a tener hijos o a tener más de uno, en trastornos depresivos y de la conducta, en los hogares sin contenido y en los ‘huérfanos con padres’, las separaciones y divorcios, con las consecuencias evidentes para todos, y en especial para los hijos… (p. 48)

La sociedad homosexual
:

Una crítica tradicional al feminismo culpaba a éste, en definitiva, de masculinizar a la mujer; y una respuesta no menos tradicional negaba que hubiera conductas y valores ligados al sexo. Pero la [inmensa] experiencia en contra ya no se puede ignorar, y ha forzado al feminismo a brincar de un extremo a otro: ahora encuentra la salida en que el varón se feminice (a cambio de lo cual se le promete indecible bienestar). (p. 34)

El objetivo del feminismo es la igualdad, y por tanto la exclusión de la complementariedad entre los sexos. Ausente la complementariedad esencial, el único aspecto de interés mutuo serán las relaciones sexuales físicas. Empero, dichas relaciones no tienen por qué ser heterosexuales. Siguiendo la vía por la que encauzan el asunto las ideologías, el sexo se limita a una necesidad fisiológica, satisfacible de diversas maneras igualmente válidas. Como lamenta Germaine Greer (con aversión no justificada en sus propios principios), la cuestión consistiría en ‘descargar la energía sexual de manera regular, como un lavado de estómago’. O, como instruía el buen Wilhelm Reich a la juventud avanzada, viene a ser algo parecido a rascarse.

Porfía el mensaje feminista en que la homosexualidad y la heterosexualidad son perfecta e igualmente válidas. Pero la lógica debiera inclinarle a preferir resueltamente la homosexualidad, cuando menos en tanto no se alcance la igualdad real de los sexos (que parece ir para largo). Otro problema consiste en que la homosexualidad reproduce a menudo, en remedo, la división de papeles; pero eso se superaría, sin duda, con mayor rapidez que la desigualdad heterosexual. (pp. 35-36)

Así, la dinámica del feminismo conduce a una sociedad homosexual. Y no sólo como ‘cultura’ preferible mientras no llegue la igualdad de los sexos, sino siempre, porque tal igualdad cuenta con escasísimas posibilidades de pasar de la imaginación. Y ese remedio tiene marca común con la dictadura proletaria o con la promesa de andar a cuatro patas para superar las molestias del espinazo. (p. 39)

En mi opinión, el feminismo y los fenómenos relacionados con él constituyen una verdadera plaga cuyos efectos sólo empezamos a entrever. ” (p. 48)

cfr. Pío Moa : “La sociedad homosexual y otros ensayos", Madrid: Criterio Libros, 2001, pp. 15-48
https://www.casadellibro.com/libro-la-sociedad-homosexual-y-otros-ensayos/804041/2900000815108
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[1] cfr. Shere Hite : “Mujeres y amor. Nuevo informe Hite", Barcelona: Plaza Janés, 1988, ISBN: 84-01230-01-2
https://www.iberlibro.com/servlet/SearchResults? An=hite&sortby=3&sts=t&tn=Mujeres+y+amor&x=0&y=0

https://infocatolica. Com/blog/hatojacopone. Php/0911181146-feminismo

Juan Vera Alva
Madrid, España
Escrito por Juan Vera Alva
el 07/12/2016
“La mujer es defectuosa y mal nacida”. Tomás de Aquino. ¿¡Qué!?

¡Vaya que ha dado paño que cortar la entrada anterior! Como ocurre habitualmente, los comentarios de nuestros detractores no suelen apuntar al tema de fondo, sino que tienden a abrir otros flancos solamente tangenciales. En este caso, parece que nadie duda que la situación de la mujer sea mucho mejor en el occidente cristiano que en cualquier otra cultura pasada o moderna, pero a pesar de ello no ven contradicción alguna en sostener que la Iglesia [Católica] es misógina.

En apoyo de su punto nos aportan esta cita, que atribuyen al Doctor Angélico:

“En lo que se refiere a la naturaleza del individuo, la mujer es defectuosa y mal nacida, porque el poder activo de la semilla masculina tiende a la producción de un perfecto parecido en el sexo masculino, mientras que la producción de una mujer proviene de una falta del poder activo. ” (Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica)

Si buscamos cualquier frase de este párrafo en Google, el buscador nos devuelve exclusivamente páginas anti-católicas, donde se repiten las mismas 4 ó 5 citas de San Agustín, Tertuliano y Santo Tomás, siempre en el mismo orden, y sin ninguna elaboración más allá de: “ ¿Se fijan cómo odian a las mujeres los católicos". Ni siquiera se dan el trabajo de aportar la fuente, como si bastara con decir “Suma Teológica” y ésta fuera un panfleto de 50 páginas que se lee de corrido.

Pero para que no se diga que no tenemos respuesta, hago esta entrada. Y espero que ninguna mujer se ofenda con el título, pero es que así aumentamos su relevancia para los buscadores.

Como ya imaginarán, el primer problema a superar es dónde puede haber escrito Santo Tomás esta cita en la Suma Teológica, monumental obra compuesta de tres partes y un suplemento, que a su vez abarcan 512 “quaestio” o temas, cada uno desarrollado entre un número variable de artículos, que a su vez comprenden de 3 a 5 objeciones, una respuesta y las respectivas réplicas a todas las objeciones. Así que no me vengan con “Tomás de Aquino, Suma Teológica", payasos.

Afortunadamente para nosotros, el excelente sitio de Hernán González acude en nuestro auxilio, con una versión de la íntegra Suma Teológica en español y con sistema de búsqueda interno. ¡Muchas gracias, Hernán!

Así nos encontramos con que en la primera parte de la obra, tratando acerca de Dios, se habla de la creación y las criaturas, específicamente de la creación del hombre y en la cuestión 92 de esta primera parte, titulado “el origen de la mujer", se abordan 4 artículos, el primero de los cuales se pregunta “ Al producir las primeras cosas, ¿Debió o no debió ser hecha la mujer? “.

Para los que no conocen la estructura de la Summa, conviene anotar que cada tema que explora el santo se divide en una serie de preguntas, y que cada pregunta comienza listando las objeciones a la posición ortodoxa, luego se agrega un argumento de autoridad, después viene la respuesta de Santo Tomás al tema, y termina replicando a cada una de las objeciones.

En este caso, la primera objeción a que la mujer haya sido hecha junto con las primeras cosas, se toma de Aristóteles, que, como es sabido, es una de las grandes influencias del Santo.

Señala la Summa (Parte Ia, q. 92, a. 1):

Objeciones por las que parece que la mujer no debió ser hecha en la primera producción de las cosas:

1. Dice el Filósofo en el libro “De Generatione Animale”: “ La mujer es un varón frustrado. Pero en la primera creación de las cosas no era conveniente que hubiera nada frustrado ni imperfecto. Por lo tanto, en la primera institución de las cosas no debió ser hecha la mujer.

Pues parece que la idea de la inferioridad de la mujer no proviene del Cristianismo, sino que se remonta a los griegos, y no a cualquiera, sino al máximo representante de la filosofía clásica.

Es en la respuesta a esta objeción donde nos encontramos con el párrafo que parece haber dado lugar a la cita de nuestros detractores. Respondiendo al Filósofo, Santo Tomás dice:

1. Considerada en relación con la naturaleza particular, la mujer es algo imperfecto y ocasional. Porque la potencia activa que reside en el semen del varón tiende a producir algo semejante a sí mismo en el género masculino. Que nazca mujer se debe a la debilidad de la potencia activa, o bien a la mala disposición de la materia, o también a algún cambio producido por un agente extrínseco, por ejemplo los vientos australes, que son húmedos, como se dice en el libro De Generat. Animal.

Pero si consideramos a la mujer en relación con toda la naturaleza, no es algo ocasional, sino algo establecido por la naturaleza para la generación. La intención de toda la naturaleza depende de Dios, Autor de la misma, quien al producirla no sólo produjo al hombre, sino también a la mujer.

Parece que no es tan feo como “defectuosa y mal nacida", pero “imperfecto y ocasional” todavía no se ve muy bien ¿No?

La clave para entender este párrafo se encuentra en reconocer que al escribir esto, Santo Tomás no está expresando un juicio religioso o de valor acerca de las mujeres, sino solamente constatando un hecho científico… o al menos lo que pasaba por “hecho científíco” en su época. Esto se confirma con la frase con que concluye esta explicación: “como se dice en el libro De Generat. Animal “.

Para entender de qué hablamos aquí, debemos recordar que sólo en 1672 el anatomista católico holandés Regnier de Graaf postuló la existencia de los óvulos y su participación en el proceso reproductivo de los mamíferos, gracias a la invención a inicios del S. XVII del microscopio. Hasta esa época (400 años después de Santo Tomás) los únicos hechos claros acerca de la reproducción humana eran la necesidad del acto sexual, el aporte masculino, y la interrupción de los ciclos menstruales cuando se producía un embarazo, y en cambio el proceso generativo de las plantas era ampliamente conocido.

En este contexto, no es de extrañar que la forma más natural de explicar la generación se sirviera de la agricultura, y así entendieran que, para producir un nuevo ser humano, la semilla (lat. Seminis y de ahí semen) del hombre debía encontrar un “suelo fértil” en el cuerpo de la mujer. Esta especulación seguramente se veía confirmada porque algunos flujos menstruales presentaban color similar al de ciertos limos, que a su vez resultan ser muy fértiles para las plantas. De ahí también que se hable del hombre como “potencia activa” en el proceso.

Con esta idea en mente volvamos a repasar el párrafo, cuando dice:

Porque la potencia activa que reside en el semen del varón tiende a producir algo semejante a sí mismo en el género masculino.

La lógica es bien sencilla: si planto una pepa de manzana, me sale un manzano; si un cuesco de durazno, un durazno; si un hueso de aceituna, un olivo; y si una semilla de hombre, un hombre. Pero a veces nace una mujer (de hecho la mayoría de las veces, pero los antiguos no tenían forma de saberlo, porque las mataban) ¿Qué ocurrió? La respuesta que ellos daban era que hubo un defecto en el proceso y por eso no resultó un hombre, sino una mujer.

O dicho de otro modo:

Que nazca mujer se debe a la debilidad de la potencia activa, o bien a la mala disposición de la materia, o también a algún cambio producido por un agente extrínseco, por ejemplo los vientos australes, que son húmedos.

Esto es una conclusión científica, de la ciencia del siglo XIII, pero ciencia al fin y al cabo. Entonces, lo que hace el santo al reproducirla, no es emitir una opinión religiosa, sino enunciar un hecho científico errado.

No está de más recordar que seguidamente, Santo Tomás repudia que esta conclusión científica tenga aplicación ante los ojos de Dios, cuando agrega:

Pero si consideramos a la mujer en relación con toda la naturaleza, no es algo ocasional, sino algo establecido por la naturaleza para la generación. La intención de toda la naturaleza depende de Dios, Autor de la misma, quien al producirla no sólo produjo al hombre, sino también a la mujer .

Volviendo a poner a hombre y mujer en pie de igualdad, a pesar de la opinión de los científicos.

En conclusión, para los ateos:

1. Si van a citar, citen bien.

2. No se metan con lo que no entienden.

Y para los creyentes:

1. No hay que “casarse” con la ciencia de nuestra época. Ni con la eva mitocondrial , ni con el Big Bang como el momento de la creación, porque los científicos pueden cambiar de opinión mañana y se lo sacarán en cara a los creyentes católicos.

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Juan Vera Alva
Madrid, España
Escrito por Juan Vera Alva
el 07/12/2016
Escrito por Juan Vera Alva
A las 16:43

LUCETTA SCARAFFIA TEÓLOGA E HISTORIADORA

«En el Evangelio está la esencia de la liberación de la mujer»

«Mi trabajo es hacer conocer a la Iglesia el tesoro que tiene: las mujeres». Es la carta de presentación de Lucetta Scaraffia, responsable del suplemento femenino «Donne Chiesa Mondo» de L´Osservatore Romano, el periódico del Vaticano.

6/06/2015

( Portaluz )

____Usted, que militó en el feminismo más laicista, ¿Cómo llegó a la fe católica?

____Soy historiadora y me atraían mucho, desde una óptica feminista, las historias de las mujeres. Las santas y las religiosas son de las mujeres más fuertes que existen. Sentía curiosidad y cayó en mis manos el Libro de la Vida, de santa Teresa de Ávila. Me sorprendieron su inteligencia y su fuerza. Me di cuenta de que no había modelos así en el feminismo laico pero sí en la Iglesia. Profundicé más en el estudio de estas mujeres, pero como investigadora. Poco a poco me contagiaron su fe, y su espiritualidad tocó mi corazón. Así volví a la fe católica.


____ ¿Cómo es esa mujer que descubrió?

____Las mujeres que han sido importantes en la Iglesia siempre han sido «feministas», es decir, siempre han defendido la presencia de la mujer en un mundo de hombres. Hablo de Santa Teresa o de santa Hildegarda de Bingen. También he estudiado a las fundadoras de las congregaciones de vida activa y estas mujeres se emancipaban mucho antes que las mujeres del mundo laico. Comenzaron a dirigir estas «empresas», viajaban mucho cuando las mujeres laicas ni viajaban solas ni podían administrar su dinero. Es decir, tuvieron un espacio propio para afirmarse como mujeres modernas.


____ ¿Eran feministas?

____Un feminismo distinto. El feminismo en la Iglesia católica es el de la mujer que asume una responsabilidad y demuestra saber acarrear con ella. No pide ningún derecho. Ve que hay tareas que realizar, las realiza, y con eso demuestra que es capaz de ello pero no pide derechos. Actúa en lugar de quejarse y, sobre todo, en lugar de emprender una batalla política. Ocupa puestos pensados tradicionalmente para hombres y lo hace sin aportar una justificación ideológica. Ese feminismo católico de acción es desconocido, sin embargo, el laico ha logrado importantes conquistas. Una es el llamado «derecho al aborto». El feminismo ha hecho creer que el aborto ayuda a las mujeres a tener más libertad, pero basar la libertad en un asesinato es horrible. La mujer no necesita esto. Incluso cuando no tenía fe me parecía horrible reivindicar el aborto. Otra «conquista» ha sido la masculinización. Nos han hecho creer que la mujer tiene que ser como el hombre y denuestan la maternidad. También nos hacen pensar que la mujer solo es valiosa si hace lo que hace el hombre. Si hace «de mujer», es decir, si se ocupa de sus hijos, su hogar o las personas mayores, no tiene valor.


____ ¿Qué hemos perdido con esta distorsión?

____Esta imagen es errónea porque está muy ideologizada. Además, impone que la mujer tenga que ser bella, joven y sexy y, al mismo tiempo, deba hacer una carrera como un hombre. Pero no siempre somos jóvenes y bellas. Es lícito querer una carrera profesional de éxito, pero todas las mujeres albergan el deseo profundo de tener una familia. Es muy extraño que la mujer renuncie a esto, porque sabe que la familia da una alegría más profunda que una carrera profesional.


____ ¿Y también quiere ser madre?

____Las madres son únicas, no se pueden reemplazar. En cualquier trabajo te pueden sustituir por otra persona, pero una madre es insustituible. Sé que esto no es políticamente muy correcto, pero es así. La mujer quiere tener una familia, sabe que es lo más bonito del mundo.


____ ¿Cómo lograr tener una carrera profesional y una familia?

____A la mujer se la debe ayudar a entrar y salir del mercado laboral. El hombre tiene que ayudarla y se debe aceptar que, el tiempo que la mujer pasa al cuidado de los hijos no es un tiempo perdido desde el punto de vista profesional, porque ella adquiere más capacidades.


____ ¿En qué mujeres podemos inspirarnos?

____En Santa Teresa, Santa Hildegarda, santa Francisca Javiera Cabrini… Las santas son excelentes ejemplos para la mujer. Santa Teresa nos enseña, entre otras muchas cosas, a tener coraje, a no aceptar las situaciones de sumisión e injusticia, sino superarlas de forma diplomática, no agresiva.


____ ¿Por qué las mujeres de hoy no buscamos estos ejemplos en la Iglesia?

____Porque hay una secularización que nos ha hecho pensar que las mujeres en la Iglesia son maltratadas, cuando no es así, la Iglesia no es un lugar de opresión de la mujer. De hecho, es el cristianismo el que ha liberado a la mujer. En las palabras del Evangelio está la esencia de la libertad de la mujer, aunque la realidad haya sido algo diferente. Pero el verdadero mensaje es este: El Evangelio es el texto más favorable a las mujeres que existe en el mundo. Hombre y mujer fueron creados a imagen y semejanza de Dios.


____Usted no está a favor del sacerdocio femenino. ¿Qué papel cree que le corresponde entonces a la mujer en la Iglesia Católica?

____Hay un feminismo muy radical en la Iglesia que quiere que la mujer sea sacerdote, siguiendo la línea del feminismo laico. Son una minoría. La mujer no quiere hacer lo que hace el hombre, sino tener un espacio propio. La mujer está avanzando en la Iglesia. Aunque por ahora no hemos visto grandes cambios, se está cayendo más en la cuenta de lo que es capaz de aportar la mujer.


____ ¿Y qué aporta en el Vaticano?

____En el Vaticano hay muchas mujeres, aunque hacen trabajos aún de segundo nivel; pero la presencia de la mujer en los ámbitos de decisión no es cuestión de dogma. Son leyes canónicas que se pueden cambiar. No existe una doctrina contra la mujer. Por ejemplo, una mujer podría dirigir el Pontificio Consejo para la Familia. De hecho, ya son las mujeres las que sostienen las parroquias siendo catequistas, atendiendo a las personas necesitadas y a los enfermos. Si las mujeres hicieran una huelga en la Iglesia, nos daríamos cuenta de todo lo que hacen.


____ ¿Dónde encontramos la clave de la participación de la mujer en la Iglesia?

____Hay que leer bien el Evangelio. Jesús dice que lo más importante es el servicio y Él asume el papel de servidor. Por tanto, hace ver que el servicio es el modo de actuar más cercano a Él mismo. Lo más importante que podemos hacer para imitar a Jesús es servir, y en eso la mujer lleva ventaja.


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