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Grupo de Filosofía



Y dijo Feuerbach...\"hagamos a Dios a nuestra imagen y semejanza\"...

Escrito por Aletheia
el 01/02/2008

¡Buenas, camaradas!:

 

Abro este hilo no con ánimo de polémica sino de debate argumental; ya sé que es un tema manido, pero no por eso deja de ser interesante, es más, ha sido a lo largo de la historia del pensamiento, la temática central de los pensadores por excelencia, unos para demostrar su existencia (teístas y deístas), otros para enfatizar la inutilidad e incapacidad del hombre en sus especulaciones metafísicas (escepticismo y agnosticismo) y otros, instalados en el ateísmo, para demostrar su nada, su ficción en la mente humana.

 

Antes de nada, pido a los que quieran participar respeto y civismo, que las ideas y opiniones se defiendan con argumentos, pues señal de una pobre y débil inteligencia es recurrir al insulto para imponer tu idea y desbaratar la contraria.

 

 

"Y dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, y manden en los peces del mar y en las aves del cielo, y en las bestias... Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios los creó, macho y hembra los creó. " Génesis 1, 26-27

 

“Dios es el espejo del hombre. ” “Dios es lo íntimo que se revela, la manifestación de la esencia del hombre; la religión constituye una revelación solemne de los tesoros escondidos del hombre, la pública confesión de sus secretos de amor. ” “Todas las calificaciones del ser divino son calificaciones del ser humano. ” Dios no es sino “el ser del hombre liberado de los límites del individuo, los límites de la corporeidad y la realidad, y objetivado, es decir, contemplado y adorado como otro ser, distinto de él”. La esencia del cristianismo, Feuerbach.

 

Aquí pongo, en un claro contraste de óptica, la creación de la humanidad. ¿Quién creó a quién? ¿Creó Dios al hombre, tal como dice el relato genesíaco y otras tradiciones religiosas,o... Tal vez, como demuestra con osadía y agudeza, Feuerbach, el hombre creó a Dios? Ahora voy a exponer mi pensamiento, que va en consonancia, salvo matices, con el filósofo alemán y, por tanto, más de una vez lo parafrasearé.

 

Ya en los albores del pensamiento, hubo filósofos como Jenófanes de Colofón, que criticó los antropomorfismos de la divinidad. Esta crítica fue uno de los frutos de los viajes realizados por Jenófanes y del espíritu crítico adquirido en ellos, pues no se limitó a señalar una mera semejanza general entre dioses y humanos, sino que en cada región del mundo los dioses tenían las características de los habitantes de la zona:

 

"Los etíopes dicen que sus dioses son chatos y negros,

Mientras que los tracios dicen que los suyos tienen ojos azules y son pelirrojos"

 

Tras estos dioses, hechos de cualquier materia visible, pasamos a un dios sublimado e invisible, más conceptual y espiritualizado, dotado de todos los atributos, en grado superlativo, deseados por la humanidad, en fin, el dios de las religiones monoteístas. Y en este punto, apelo a la tesis del filósofo, ya que con gran perspicacia, ataca de raíz y con fundamento la esencia de la divinidad que no es otra que la psiquis humana con su vorágine de emociones. En efecto, él dice:

" Así los dioses son criaturas de la imaginación, pero de una imaginación encendida por la sensación del hombre a su dependencia, de sus aflicciones y de su egoísmo; son criaturas no solamente de la imaginación sino también de la emoción, especialmente de las emociones de la esperanza y del miedo. "

 

 

" Los dogmas fundamentales del cristianismo son deseos del corazón cumplidos –la esencia del cristianismo es la esencia del sentimiento. Es más cómodo sufrir que actuar; es más cómodo dejarse redimir y liberar por otro, que liberarse a sí mismo; es más cómodo hacer depender su salvación de otra persona, que de la propia fuerza; es más cómodo amar que anhelar; es más cómodo saberse amado de Dios, que amarse a sí mismo con un amor sencillo o natural, innato en todos los seres; es más cómodo reflejarse en los ojos amorosos de otro ser personal, que en el espejo cóncavo del propio yo o en el abismo frío del océano de la naturaleza; es más cómodo en general, dejarse llevar por sus propios sentimientos, que determinarse por la inteligencia misma cuando esos sentimientos tienen la apariencia como si fueran de otro, aunque en el fondo sean los sentimientos del propio yo. "

 

Con estos fragmentos, se ve con claridad el pensamiento de este filósofo, un pensamiento osado y agudo, si lo pensáis bien. Él afirma que no es Dios quien ha creado al hombre a su imagen sino el hombre quien ha creado a Dios, proyectando en él su imagen idealizada. El hombre atribuye a Dios sus cualidades y refleja en él sus deseos realizados. Así, alienándose, da origen a su divinidad. Pero, ¿Por qué lo hace? El origen de esta alienación reside en el hombre mismo. Aquello que es objeto de su necesidad y deseo, pero que no puede lograr inmediatamente, es lo que proyecta en Dios. Cuanto más engrandece el hombre a Dios, más se empobrece a sí mismo. El hombre proyecta en un ser ideal ( ¿Irreal? ) sus cualidades, negándoselas a sí mismo. De este modo, reserva para sí lo que en él hay de más bajo y ruin y se considera nada frente al Dios que ha creado. Dios no ha sido creado ni por los gobernantes ni por la casta sacerdotal, si bien después se aprovecharon de ello con la manipulación de la divinidad a su favor, sino por la Humanidad sufriente y conciente de su muerte y finitud, “Dios es el eco de nuestro grito de dolor.”

Ahora, como contrapartida a la tesis del filósofo alemán, refiero el comentario de un teólogo de lo más interesante, Hans Küng, si bien controvertido para la curia romana, dados sus pensamientos "heterodoxos". Él dice, en su obra ¿Existe Dios? , lo siguiente : "es muy cierto que una cosa no existe por el mero hecho de que se la desee, pero no es exacto que una cosa no pueda existir porque se la desea. Toda la crítica de la religión de Feuerbach y todas las pruebas de su ateísmo, sin embargo, se basan en esta única argumentación, es decir, en un sofisma lógico". (Küng, op. Cit. , pág. 295).

Ahí dejo el planteamiento: ¿Es Dios sólo una mera proyección, un Dios que no vas más allá del deseo humano?, ¿La fuerza y, por tanto, su realidad radica en su deseo? , o, más bien, ¿La tesis del filósofo es un simple sofisma lógico, como dice el teólogo, que,  al ser tal, no suprime la validez emotiva y volitiva, de donde emana, de modo principal, la corriente de toda religiosidad, sino más bien la afianza como prueba experiencial?

 

Sin más, espero que participen de este tema que, al menos para mí, me parece muy interesante.

 

¡Salud!

Escrito por Benjamin Ibarra Del Canto
el 01/02/2008

Es el motivo de conversacion mas recurrente en los hombres juntocon la politica.

Tengo una opinion personal que se me fue dicha por un amigo en un moemnto, que me hizo situarme en un lugar  muy complejo, pero lo considere asertivo pero a la vez desgarrador.

Primeramente mi concepcion: reflejo a Dios en la naturaleza y su imponente condicion, tanto su ciclo como su cierta "inestablidad conjugada"; por otra parte el concepto masonico que señala a Dios como el gran arquitecto del universo, perfilando aquella concepcion masonica tan solo por el nombre sin conocer nada acerca de ellos, me resurgio una compleja duda.... Que hay si Dios es el arquitecto, y nosotros su obra, es como si una casa reclamara a su arquitecto por estar mal hecha, y dudara que alguien la creo, ya sabemos que de la nada nada puede devenir. Entonces siendo nosotros los hombres casas fragiles limitadas y vulnerables a tormewntas fuerte, terremotos, huracanes, existimos, en una invisible dependencia que segun mi vision esta esta reflejada en esa perspectiva, el es el ejecutor y somos limitados en cuanto a nuestra existencia.

Asi lo prioritario para crecer en el cristianismo es darnos muerte en carne, pero enriquecer el espiritu, darnos muerte en el sentido de arrebatrnos toda clase de placer, buena comida sexo, vanidad, excesos, es desesperante la potencia imperante que impone el cristianismo es una abstinencia totalitaria que prioriza el padecer y perecer por servirle a dios y partir por el con lo puesto, creo que aquello es una osadia imponente, el abandonarse... Es muy deficil es claro pero practicamente imposible, el argumento cristiano   me fatiga pero mi consciencia no puede evitrlo ni logra negarlo de modo alguno, porque desafia toda naturaleza humana de comun sentir, y nos plantea situr nuestra realidad en el riesgo que entrege la vida por defender al  rey que jamas hemos visto, la mision mas dificl que puede existir.

Escrito por Aletheia
el 03/02/2008

Estoy contigo en que es un tema interesante, pienso que el hombre, en cuanto ser pensante, en cuanto ser que se cuestiona la ultimidad de las cosas, no podrá dejar de ser "homo religiosus" o metafísico. Cuestiones como ésta, siempre serán una constante a tener en cuenta en su discurrir.


Según tu texto, y corrígeme si me equivoco, tu concepción es cercana al panteísmo, pero, por otro lado, es creacionista, en cuanto que me hablas del sumo arquitecto. Me refieres una analogía: casa/hombre//arquitecto divino/arquitecto humano, pero tal analogía, como todas, como advirtió Hume, flaquea de principio, es indicadora, pero sólo eso. Toda la fuerza del argumento de tu amigo, es decir, de su analogía, depende de la medida que arroje la relación de semejanza. Parece que no sólo hay semejanza, según él, sino también la pericia del sumo artífice excede en mucho. Aquí hay que notar que la inferencia que va de una casa a su constructor se funda en nuestra incuestionable experiencia  anterior del trabajo de arquitectos. Pero careciendo de experiencia previa, como carecemos, respecto del origen de la naturaleza o del universo, la extrapolación hasta ese extremo es aventurada y tanto más cuanto mayor sea la diferencia de supuestos. Así pues, la analogía quedaría expuesta al error y a la incertidumbre, tras lo dicho, sólo se constituye como una frájil conjetura concerniente a una causa similar.


Asumiendo la muy débil analogía de tu amigo, entiendo que una casa no pueda decirle a su creador, " ¡Esta casa es una ruina! ", pero en este caso, hablamos del hombre, un ser vivo, con sangre en sus venas, animado y que dotado de razón, marca distintiva, "supuestamente" por Dios, no sólo no es una blasfemia que cuestione a su arquitecto, sino un imperativo "categórico" de su ser indigente, racional e impotente, una necesidad de llevar a juicio a su Dios. Y esto es más acuciante en el cristianismo, pues si el mundo es diseño de Dios, incluyendo al hombre, no es correcto, como diría Nietzsche, proclamar la bondad del alfarero y, al mismo tiempo, denigrar a sus pucheros.


En cuanto al cristianismo, he de reconocer que propugna una moral elevada (distorsionada y manipulada después por la casta sacerdotal), que supone un reto ético y que, con sus admoniciones, invita a salir de la mediocridad.


¡Salud!