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Foro de Arqueología



Valdavara (Galicia) conoció en la prehistoria todos los usos propios de una cueva

Victor Manuel
Pontevedra, España
Escrito por Victor Manuel Martinez Barreiro
el 30/07/2010

La nueva campaña de excavaciones que se dará por terminada hoy en la cueva de Valdavara, en Becerreá, aunque no dio pie a hallazgos excepcionales como los registrados en los últimos años -entre ellos, el adorno más antiguo conocido en Galicia, un collar de conchas marinas de hace 17. 000 años-, ha proporcionado nuevos materiales arqueológicos que confirman el singular valor de este yacimiento para el estudio de la prehistoria del noroeste ibérico.


Uno de los aspectos de mayor interés de este yacimiento consiste en que ha permitido documentar en un mismo lugar todos los usos conocidos que tuvieron las cuevas durante la prehistoria. Los hallazgos realizados en esta campaña y en las precedentes indican que la gruta sirvió como cubil de carnívoros, como habitación humana estable, como lugar de enterramiento y como zona de obtención y procesamiento de materias primas para fabricar herramientas de piedra. Según explica el arqueólogo Manuel Vaquero, este hecho es bastante habitual en los yacimientos prehistóricos en cuevas, pero en el territorio gallego no se había podido registrar hasta ahora de una forma tan completa.


Los indicios más antiguos de la ocupación de la cueva por carnívoros -concretamente, por hienas- datan de hace unos 50. 000 años. La presencia humana más antigua que se pudo registrar hasta ahora en el lugar corresponde al período Magdaleniense -en el Paleolítico Superior- hace unos 17. 000 años. «Es muy probable que también fuese habitada por humanos en épocas más antiguas, como el Paleolítico Medio, pero por ahora no encontramos pruebas materiales», puntualiza Vaquero.


Las ocupaciones de humanos y animales, según los investigadores, se alternaron en diferentes períodos, de manera que cuando los primeros abandonaban la gruta durante una etapa más o menos larga, los segundos la aprovechaban como cubil. «En el Magdaleniense, esta alternancia pudo ser muy corta y es posible que algunos carnívoros de pequeño tamaño viniesen a carroñear los restos de animales cazados y consumidos por los humanos cuando estos no se encontraban en la cueva», señala el arqueólogo.


Derrumbe

Más adelante, hace unos 11. 000 u 11. 500 años, debido a la fuerte erosión provocada por el deshielo del final de la última glaciación, la cueva sufrió un derrumbe que redujo considerablemente su tamaño, dejándola en unas dimensiones similares a la actual. Después de ese episodio, el lugar fue frecuentado por los pobladores del período Mesolítico, que buscaban entre los grandes cascotes de roca caliza los bloques de cuarzo que utilizaron para elaborar sus herramientas. Los arqueólogos piensan que el lugar no estaba habitado en ese período -que pudo durar unos dos mil años- y que era utilizado solo como cantera para obtener materia prima.


El uso funerario de la cueva se ha documentado en dos períodos diferentes. Uno de ellos transcurrió hace entre 4. 000 y 5. 000 años, entre el final del Neolítico y los inicios de la Edad del Cobre. El otro data de hace unos 3. 500 años, en la última etapa de la Edad del Bronce, y consiste en un triple enterramiento infantil muy poco común. Los investigadores descartan que la caverna estuviese habitada en esos momentos. «En el Neolítico y en épocas posteriores aún había algunas comunidades que seguían viviendo en cuevas, y de hecho Valdavara fue ocupada de forma esporádica durante ese período, pero en toda la prehistoria no se conocen casos de grutas que hayan servido al mismo tiempo como lugar de habitación y de enterramiento», apunta Manuel Vaquero a este respecto. «Los enterramientos infantiles de la Edad del Bronce debieron de ser obra de comunidades que vivían en poblados al aire libre en algún lugar más o menos próximo a la cueva, no sabemos dónde», agrega.