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Una Educación Básica Que la mayor parte del mundo desarrollado está enfrentando una profunda crisis económica, social y política, nadie lo duda. La brecha financiera y emocional entre ricos y pobres sigue creciendo. La pobreza infantil y el abuso de mujeres y niños tienen proporciones de epidemia. En todos lados los pueblos aborígenes siguen peleando por sus derechos más básicos. Al mismo tiempo

Orlando
Maestría en educación en inglés atlant...
Escrito por Orlando Rodriguez Tomoroksa
el 24/08/2010

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Que la mayor parte del mundo desarrollado está enfrentando una profunda crisis económica, social y política, nadie lo duda. La brecha financiera y emocional entre ricos y pobres sigue creciendo. La pobreza infantil y el abuso de mujeres y niños tienen proporciones de epidemia. En todos lados los pueblos aborígenes siguen peleando por sus derechos más básicos. Al mismo tiempo nuestras redes sociales están siendo desgarradas. Las compañías madereras continúan desbastando nuestras selvas tropicales. Las compañías de tabaco continúan cínicamente comprando la forma de escapar de sus productos mortales. El agujero de la capa de ozono sigue creciendo, nuestros depósitos de basura se desbordan, las plantas nucleares tienen fugas y productos químicos tóxicos se han encontrado en la leche materna.

Ni más ni menos, estamos experimentando los resultados de una estructura económica global basada...

Jesús Rafael González García
Quiromasajista. escuela de quiromasaje...
Escrito por Jesús Rafael González García
el 26/08/2010

















El Desarrollo Económico, La Solución espiritual del problema económico.

La riqueza es digna de alabanza en el más alto grado, si es adquirida por los esfuerzos propios de un individuo y por la gracia de Dios, en el comercio, la agricultura, el arte y la industria, y si se gasta para propósitos filantrópicos. Ante todo, si un individuo sensato e ingenioso iniciara medidas que universalmente enriquecieran a las masas de los pueblos, no existiría emprendimiento mayor que este, y tendría el rango ante la vista de Dios del logro supremo, pues tal benefactor supliría las necesidades y aseguraría la comodidad y el bienestar de una gran multitud. La riqueza es muy comendadle, siempre y cuando la población entera es rica. Sin embargo, si unos pocos tienen riqueza extrema mientras que los demás están empobrecidos, y no hay fruto ni beneficio de esa riqueza, entonces es sólo una sujeción a su poseedor. Por otra parte, si se gasta en la promoción del conocimiento, la fundación de escuelas elementales y otras, el fomento del arte y la industria, la capacitación de los huérfanos y los pobres - en breve, si se dedica al bienestar de la sociedad - su poseedor sobresaldrá ante Dios y el hombre como el más excelente de todos los que habitan la tierra y se contará como uno de las personas del paraíso.

Central a la tarea de la re conceptualización de la organización de los asuntos humanos es la realización de un entendimiento apropiado del papel de la economía. La falta de poner la economía en el contexto más amplio de la existencia social y espiritual de la humanidad ha llevado a un materialismo corrosivo en las regiones de mayor ventaja económica en el mundo, y condiciones persistentes de privación entre las masas de los pueblos del mundo. La economía debería servir las necesidades de los pueblos; no se debe esperar que las sociedades se reformulen para servir a los modelos económicos. La función última de los sistemas económicos debe ser el de equipar a los pueblos y las instituciones del mundo con los medios para lograr el propósito verdadero del desarrollo: es decir, la cultivación de las ilimitadas potencialidades latentes en la consciencia humana.

La sociedad debe desarrollar nuevos modelos económicos formados por vislumbres que surgen de un entendimiento favorable de experiencia compartida, de ver a los seres humanos en relación unos a otros, y de un reconocimiento del papel central que realizan la familia y la comunidad en el bienestar social y espiritual. Deben reasesorarse las prioridades dentro de instituciones y organizaciones. Los recursos deben dejar de dirigirse a aquellas agencias y programas que son dañinas al individuo, a las sociedades, y al ambiente, y dirigirse hacia aquellas relacionadas a fomentar un dinámico orden social justo y próspero. Tales sistemas económicos serán firmemente altruistas y cooperativas por naturaleza; proveerán empleo significativo y ayudarán a erradicar la pobreza en el mundo. (Comunidad Internacional Baha'i, Valorando la Espiritualidad en el Desarrollo)

Esta crisis económica sin precedentes, sumada a la quiebra social que ella misma ha propiciado, refleja una concepción de la naturaleza humana profundamente equivocada. Las respuestas que los incentivos del orden actual han despertado en las personas no sólo se revelan inadecuadas, sino que, a la vista de los acontecimientos mundiales, parecen insignificantes. Se comprueba pues que si el desarrollo de la sociedad no encuentra propósito más allá de la simple mejora de las condiciones materiales, fracasará incluso en la consecución de estas metas. Dicho propósito debe buscarse en horizontes espirituales de la vida y de la motivación que trasciendan el paisaje económico, siempre cambiante, y abandonen la división en sociedades "desarrolladas" y "en desarrollo", una categorización impuesta artificialmente(de la fe bahái).

Ningún modelo creado por el hombre puede solucionar la crisis económica, ambiental y de valores que afecta al mundo, pues todos los modelos creados por el hombre han terminado fracasando, porque son tan imperfectos como él, y el conocimiento, no es suficiente si no se le pone sentimiento, espiritualidad, somos seres dotados de un alma-espíritu.

El conocimiento, si no va acompañado de sentimiento y espiritualidad, difícilmente pueda ser utilizado para el bien común y progreso de la humanidad, hasta el plan económico-social, mejor elaborado, si no está basado en una espiritualidad, no dará frutos buenos, pues solo lo espiritual, hace que pensemos antes en el bienestar de los demás, que en nosotros mismos.

Ama a tu prójimo más que a ti mismo(Baháulláh).

Satisfacer las necesidades materiales, asegurar la educación universal, crear las instituciones democráticas y los códigos de leyes en todos los niveles de nuestra sociedad mundial en aras del progreso económico y de la justicia social; todos éstos son elementos esenciales de un modelo de desarrollo universal digno del siglo XXI. Pero no son suficientes.

Hasta que las necesidades tanto materiales como espirituales y las aspiraciones de las personas no reciban su debido reconocimiento, los esfuerzos por el desarrollo continuarán viéndose frustrados en su mayor parte. La felicidad, la seguridad y bienestar, la cohesión social y la justicia económica no son meros subproductos de los logros materiales.

Antes bien, éstos surgen de la interacción entre las satisfacción de las necesidades materiales y sociales y la realización espiritual de la persona.

Al vincular el progreso material a las aspiraciones espirituales fundamentales, y al apelar a los valores universales que permiten a las personas trascender sus intereses más inmediatos, los pueblos de la tierra se verán facultados para traducir los ideales y principios más elevados en actividades constructivas y constantes para su propio bienestar y el de sus comunidades.

Así pues, un modelo que aspire a procurar la prosperidad universal debe tener en cuenta la naturaleza espiritual y material de la persona y de la sociedad, y al mismo tiempo atender a la interdependencia creciente de los pueblos y naciones del planeta. Los Escritos Bahá'ís prevén el surgimiento de un nuevo modelo de desarrollo en que las regiones del mundo se "unan para compartir aquello de lo que las demás carezcan. Esta unión -se nos asegura- traerá consigo la verdadera civilización, aquella en que lo espiritual se expresa y realiza en lo material".

La unidad de la humanidad, y su corolario, la unidad en la diversidad, son de aplicación tanto para las personas como para las naciones. Constituye un criterio práctico, y a decir verdad esencial, para el reordenamiento de la vida a escala planetaria. La unidad de la humanidad es tanto una declaración de principio como meta última de la existencia humana.

El bienestar de la humanidad, su paz y seguridad, no podrán ser alcanzados hasta que su unidad sea firmemente establecida". --Bahá'u'lláh

La Solución espiritual del problema económico:

Erradicación de los extremos de pobreza y riqueza.

La unidad de la humanidad prevista por Baháulláh, es una unidad basada en la justicia: una minoría mantiene un control esencial sobre los medios de producción y distribución, mientras que la mayoría de la población mundial vive en una pobreza y miseria absoluta.

Una de las causas básicas de la injusticia económica es una competencia excesiva y derrochadora; una competencia limitada sirvió como estimulo útil a la producción durante el periodo de la historia en que los medios de producción estaban menos desarrollados, ahora debe sustituirla la cooperación. Los recursos humanos y materiales que tenemos a nuestra disposición deben utilizarse para el bienestar a largo plazo de todos, no para el beneficio a corto plazo de unos pocos. Esto se conseguirá si la cooperación reemplaza a la competencia como base de la actividad económica organizada. La cooperación debe llevarse a efecto en todos los niveles de la economía; ejemplo: los empleados de una empresa deberían recibir una parte proporcional de los beneficios del negocio, a demás de su salario. Si no es a sí, hay desequilibrio económico, injusticia y a menudo explotación.

Todas los grados de ingresos deberían establecerse dentro de unos límites absolutos por una parte debe haber un nivel mínimo de ingresos que satisfaga las necesidades básicas del bienestar humano y que se garantice para todos, por otro lado debería haber también un nivel máximo de ganancias mediante un buen sistema progresivo de impuestos y otras medidas, habría que impedir que un individuo acumulase riquezas superiores al nivel máximo, no existiendo de esta forma magnates.

Para todo ello debe de haber una espiritualización de la humanidad, pues sino el plan económico más perfecto fracasaría, porque la solución al problema económico debe de ser espiritual.

El reparto de bienes debe de ser común entre todas las naciones del mundo, los países ricos, desarrollados deben de ayudar a los que no los son, De hecho en la gran mayoría de los casos los países ricos, lo son, por imperialismo, habiendo explotado estos a otros, porque le ha interesado que no prospere algunos países y a si tener mano de obra barata en estos países subdesarrollados, etc.

La Solución espiritual del problema económico:

…. Nadie debería vivir en la opulencia en tanto que otro no tenga posibilidad de ganarse la vida. Tratemos con todas nuestras fuerzas de mejorar estas condiciones, para que ni una sola alma esté en la miseria.

(Abdu'l-Baha, La Sabiduría de Abdu'l-Baha)

Erradicación de los extremos de pobreza y riqueza

De los escritos baháis fe bahái

Jesús Rafael González García
Quiromasajista. escuela de quiromasaje...
Escrito por Jesús Rafael González García
el 07/12/2010

El Desarrollo Económico, para erradicar la pobreza y hambre en el mundo:

La riqueza es digna de alabanza en el más alto grado, si es adquirida por

los esfuerzos propios de un individuo y por la gracia de Dios, en el

comercio, la agricultura, el arte y la industria, y si se gasta para

propósitos filantrópicos. Ante todo, si un individuo sensato e ingenioso

iniciara medidas que universalmente enriquecieran a las masas de los

pueblos, no existiría emprendimiento mayor que este, y tendría el rango

ante la vista de Dios del logro supremo, pues tal benefactor supliría las

necesidades y aseguraría la comodidad y el bienestar de una gran multitud.

La riqueza es muy comendable, siempre y cuando la población entera es

rica. Sin embargo, si unos pocos tienen riqueza extrema mientras que los

demás están empobrecidos, y no hay fruto ni beneficio de esa riqueza,

entonces es sólo una sujeción a su poseedor. Por otra parte, si se gasta

en la promoción del conocimiento, la fundación de escuelas elementales y

otras, el fomento del arte y la industria, la capacitación de los

huérfanos y los pobres - en breve, si se dedica al bienestar de la

sociedad - su poseedor sobresaldrá ante Dios y el hombre como el más

excelente de todos los que habitan la tierra y se contará como uno de las

personas del paraíso.

Central a la tarea de la reconceptualización de la organización de los

asuntos humanos es la realización de un entendimiento apropiado del papel

de la economía. La falta de poner la economía en el contexto más amplio de

la existencia social y espiritual de la humanidad ha llevado a un

materialismo corrosivo en las regiones de mayor ventaja económica en el

mundo, y condiciones persistentes de privación entre las masas de los

pueblos del mundo. La economía debería servir las necesidades de los

pueblos; no se debe esperar que las sociedades se reformulen para servir a

los modelos económicos. La función última de los sistemas económicos debe

ser el de equipar a los pueblos y las instituciones del mundo con los

medios para lograr el propósito verdadero del desarrollo: es decir, la

cultivación de las ilimitadas potencialidades latentes en la consciencia

humana.

La sociedad debe desarrollar nuevos modelos económicos formados por

vislumbres que surgen de un entendimiento favorable de experiencia

compartida, de ver a los seres humanos en relación unos a otros, y de un

reconocimiento del papel central que realizan la familia y la comunidad en

el bienestar social y espiritual. Deben reasesorarse las prioridades

dentro de instituciones y organizaciones. Los recursos deben dejar de

dirigirse a aquellas agencias y programas que son dañinas al individuo, a

las sociedades, y al ambiente, y dirigirse hacia aquellas relacionadas a

fomentar un dinámico orden social justo y próspero. Tales sistemas

económicos serán firmemente altruístas y cooperativas por naturaleza;

proveerán empleo significativo y ayudarán a erradicar la pobreza en el

mundo. (de los escritos baháis, fe, religión bahái)




Jesús Rafael González García
Quiromasajista. escuela de quiromasaje...
Escrito por Jesús Rafael González García
el 07/12/2010

La Educación, La verdadera Educación.

El requisito primario y más urgente es la promoción de la educación. Es inconcebible que cualquier nación lograra la prosperidad y el éxito a menos de que esta preocupación suprema y fundamental se lleve adelante. La razón principal por la decadencia y la caída de los pueblos es la ignorancia.

Actualmente las masas de los pueblos están mal informados de hasta los asuntos ordinarios, cuanto menos comprenden el núcleo de los problemas importantes y necesidades complejas del momento.

El desarrollo de una sociedad global exige el cultivo de capacidades mucho, más allá cualquier cosa que la raza humana ha podido lograr hasta el momento. Los desafíos por delante requerirán una enorme expansión en el acceso al conocimiento de parte tanto de los individuos como de las organizaciones. La educación universal será contribuyente indispensable a este proceso de formación de capacidad, pero el esfuerzo sólo tendrá éxito en la medida en que tanto los individuos como los grupos en cada sector de la sociedad tengan la habilidad de adquirir conocimiento y

aplicarlo a la formación de asuntos humanos.

La educación tiene que durar toda la vida. Debe ayudar a las personas a desarrollar el conocimiento, los valores, las actitudes, y las destrezas necesarias para ganarse la vida y a contribuir con confianza y constructivamente a la formación de comunidades que reflejen los principios de la justicia, la equidad y la unidad. También deberá ayudar al individuo a desarrollar un sentido de lugar y comunidad, basado en lo local, pero que abarque el mundo entero. La educación exitosa cultivará las virtudes como el fundamento para el bienestar personal y colectivo, y creará en los individuos un profundo sentido de servicio y un compromiso activo al bienestar de sus familias, sus comunidades, sus países, y de hecho, toda la humanidad. Alentará la reflexión propia y el pensar en términos de proceso histórico, y promoverá el aprendizaje inspiracional por medio de medios tales como la música, las artes, la poesía, la meditación y la interacción con el ambiente natural. (De los escritos baháis)