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Grupo de Tradiciones indígenas



un libro interesante

lenticon Luis Carlos
Revalida de contactologo uba
Escrito por Lenticon Luis Carlos Fliguer
el 20/11/2010

ellos, “indígenas”, “originarios”, pueblos primordiales, los confinamos allá,

donde vive el horizonte. Donde no nos tocan y se pierde la mirada.

Con ellos, wichís y chorotes, despliega la autora un relato textual y visual de ese mundo

vivido a partir de la intención de recuperar la música. Desde ellos se expresan “compañeros

de tramos del camino”, los fotógrafos.

Y remonta Silvia Barrios la visión de los Antiguos hasta llegar a los haceres cotidianos del hoy.

Remite lo inasible de un mundo que no pierde la esperanza, hasta la pasión y la denuncia.




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Presentación del libro "Pobladores del Horizonte. Pueblos wichí y chorote hoy"
Viernes 26 de noviembre, 20. 30 hs.
MAC, Museo de Arte Contemporáneo
Zuviría 90, Salta

Presentan:
Ana Silvia Simesen de Bielke (Filósofa)
Viviana Ovalle (Artista plástica)
Federico Lanusse (Politólogo)
Benjamín Toro (Escritor )
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Edición: Cielo Arriba
Producción General: Fundación Norte
Auspicio: Pluspetrol


Investigación, textos y dirección general:

Silvia Barrios

Cantante, antropóloga, autora y compositora. En 1987 creó el espectáculo Argentina Indígena recuperando expresiones

perdidas o desvalorizadas por décadas. Fue invitada a presentar este repertorio, desconocido en su tierra, en 30 países

de cuatro continentes.


Fotografías:


Rubén Romano
Federico Lanusse
Argamonte
Isidoro Zang
José Luis Madrid
Ricardo Vécoli

- Ocultar texto citado -

entre otros.

Diseño y cuidado de la edición:
Keko Ferro

Fichas etnográficas:
Federico Aguilar y Raúl Cenóz

DVD
Dirección:
Paulo Campano

Dirección de arte:
Federico Aguilar

Dirección de grabación:
Héctor Gómez

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Prólogo del libro


Estas páginas intentan presentar a través del pensamiento y del testimonio de medio
centenar de sus miembros, a los pueblos Wichí y Chorote hoy, con sus conflictos, sus
anhelos y soledades.
A lo largo de una experiencia con el canto y la danza denominada Argentina Indígena,
sus protagonistas, con allegados y vecinos, a lo largo de más de 25 años, fueron
atravesando y refiriendo situaciones propias y extrañas, cotidianas y extraordinarias.
Así, con su manera de ser sobre Honát, la tierra, y con su tránsito en desventaja hacia
una supervivencia, generalmente forzada hacia rumbos culturales ajenos, estos pueblos
son los “pertinaces tiestos de una antigua alfarería” que ponen de manifiesto su afán
por seguir siendo habitantes de la tierra, ellos, muchas veces, ya sin tierra.

Por haber compartido más de cinco lustros con los más viejos de los pueblos Wichí
y Chorote, y casi dos decenas de años con gente de la generación intermedia, hemos
querido ir engarzando innumerables anotaciones y apuntes sonoros, principalmente
en el hilo de un solo discurso -discurso referido, directo e indirecto, dirían los
especialistas- que intenta traducir lo que consideramos sustancial de sus ideas
y opiniones respecto de cada tema. A la vez, hemos usado sólo referencias en lengua
wichí, porque hubiera sido una sobrecarga para el texto incorporar las mismas
en chorote costero y en chorote montaraz, las dos variantes dialectales de los
miembros del pueblo Chorote integrantes de Argentina Indígena.


No es intención profundizar en ninguno de los aspectos de la vida de estos pueblos
sino más bien presentarlos de una forma lo más abarcativa posible, ante un país
que los desconoce, separa e integra compulsivamente, que los discrimina y estereotipa.
Hay una especial referencia a los habitantes del Pilcomayo y de la región de Tartagal,
adonde muchos migraron desde el río, por pertenecer los grandes maestros
de la música y de la danza a estas zonas, sin que ello haya significado excluir
a los pobladores de otras áreas. Su realidad es semejante a pesar de persistir
ligeras variantes culturales.


Aunque conviven, se rozan, entrecruzan, chocan e intercalan diferentes espacios,
tiempos y sentidos, estos mundos siguen aún impregnados de potencia y la inserción
en este tiempo desacralizado e individualista constituye uno de los despojos que más
los empobrece y aniquila. Es por esa potencia, por la entidad de que están dotados
los elementos constitutivos del universo de los viejos, que en el texto los investimos
de mayúsculas, tanto en wichí como en castellano.


Argentina Indígena -experiencia artística de recuperación, revitalización y difusión
de la música de los ahora denominados pueblos originarios del Noroeste- que sus
integrantes consideran el vehículo que les permitió llegar más lejos (en la geografía,
en la particularidad de la situación y en la consideración del mundo ajeno),
fue el marco que, tanto en las comunidades como en el escenario y en el tránsito
entre uno y otro, nos permitió convivir, conocer, amar, rebelarnos y resistirnos.
Sorprendernos en el entramado de su cosmovisión y ante la eficacia de una inocencia
expresada. Conmovernos con la sabiduría de personas analfabetas en la particular
poesía de su relación con los seres de todos los planos. Descubrirnos en nuestra
ignorancia o nuestro propio desconcierto...


Los 23 años transcurridos desde la denominación formal de Argentina Indígena fueron
posibles gracias al apoyo de Pluspetrol en aspectos puntuales: el transporte,
documentación y asistencia alimentaria a las familias de los músicos y danzantes
logró que las distancias no fueran insalvables y que la inexistencia de medios de
transporte o la inexperiencia de los primeros viajeros, sólo obstáculos superables.


Hoy, Pluspetrol nos acompaña en estas palabras y en estas páginas, donde hemos
intentado traducir las voces de estos pueblos. Complementando la selección
de imágenes -miradas de muchos compañeros de tramos del trayecto- hablará
una voz marcada por esa experiencia que, como todas, es particular y única.

Y hablarán las gentes de estos pueblos. Traerán su hondura milenaria, su complejidad,
su distancia y su reclamo. Con su incertidumbre...

En el intento de construir un “uno” o un “nosotros”, que acaba siendo siempre sin llegar
a ser, la sociedad nacional derrumbó a estos pueblos de la historia. No advertía que
con ello quizás perdía el secreto de la propia dignidad. También, ya pasados los siglos,
extraviaba una supuesta generosidad y hasta quién sabe, también su última
oportunidad. No consiguió darse cuenta que, por Antiguos, ellos eran antes que
la historia y, por ser “otros”, los condenaba al margen de la memoria.

Ésos, los que arden en las llamas de su propio infierno, son los “otros”. Los que
encendemos el fuego y delimitamos el territorio del averno somos (nos)otros.
Los confinamos allá, donde vive el horizonte. Donde no nos tocan y termina el mundo...
Distraídos o impotentes no hemos descubierto que “lo otro”, inevitablemente,
como una redención o una revancha forma ya parte de nosotros. De los que negamos
la negación y ocultamos nuestra potestad de medir las tierras y de asignarle un lejos
y una ambigüedad a la frontera de los ojos. En tanto, este habitado horizonte, perplejo,
se reafirma inasible, se abisma y se repliega sobre sí mismo. Guarda, se abstiene y,
excepcionalmente, se revela... Con tornaluces o medias palabras para ser, a veces
un relámpago o alarido que penetra el recuerdo de un territorio que casi ya no existe.
Atraviesa la morada de los ángeles, deja su rastro como un surco herido, como
una impertinencia del crepúsculo fecundando la pelvis de la tierra...


En tanto, en lontananzas, el cielo, desnudo, se acurruca en su piel...



Silvia Barrios
Primavera de 2009

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(cap. 1)

El último Canchero

Vagaba insomne por el monte y se consumía de a poco en su propio fuego,
se revolcaba en sus cenizas.

Su cuerpo nervudo, fibroso, languidecía exhausto cuando lo sorprendía la mañana
en cualquier claro o cerca de alguna aldea, cuando se tiraba a dormir. En la noche había
buscado compañeros invisibles a los que impartía la orden de comenzar el canto...
Con sus pies doblegaba las espinas, las raíces, los vidrios y las latas, y hasta los gusanos
de los cuerpos de las vacas muertas por la sequía, de los abuelos muertos por el olvido.
Sometía toda textura, toda dimensión, al paso irrenunciable del baile. Hasta sangrarse,
hasta desangrarse... El último Canchero de la Raza de los Antiguos, el último Maestro
del Canto y de la Danza, decían, se había vuelto loco. Ya antes, según contaban en las
aldeas, estaba medio loco... Por eso de cantar siendo el único, cuando los demás hacía
décadas habían dejado de hacerlo... Ahora mendigaba aloja, la cerveza de algarroba,
que ya no se preparaba desde hacía años y se prosternaba ante los algarrobos esqueléticos
de escasas vainas pintando, intentando él solito, con su voz portentosa, madurarlas.
Loco de sed del alma, las arrancaba, las despedazaba, las restregaba contra su sudor,
algarrobándose, aguachentándolas con su propio jugo, mientras cantaba y cantaba
para apremiar en el néctar, la pura sazón. Sabía que cuando la aloja estuviera lista,
todos llegarían a compartir la alegría.

La noche lo sorprendía en cualquier parte. Cuando se agotaba dejaba de andar,
desparramando sus huesos sin elegir el lugar... No comía y llamaba a los cuatro vientos
a los compañeros habitantes del país de Ahatáj, a las sombras, que quién sabe, baquianas,
lo acompañarían a las profundidades de la noche, que en las aldeas, con su voz de fantasma
hacía llorar de emoción a los viejos, llenaba de ansias a los mayores que cubrían con el
abrazo a sus niños pidiéndoles perdón por el futuro. Su voz, que asustaba a esos mismos
niños que nunca habían escuchado de los más grandes estos cantos. Su voz, soterrada
trompeta del mundo de los vivos, que llamaba incesantemente a los muertos; que
convocaba permanentemente al canto, y a la que todos se fueron acostumbrando como
a la voz del pim pim final, del réquiem de quien asiste a su propio entierro. La voz que,
sin embargo, en una agonía infinita, nunca impartía el grito de “noooooj” del final.


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Contactos:

MAC - Museo de Arte Contemporáneo de Salta
Tels. 54 0387-4370498 / 4373036
macsa@culturasalta.gov.ar
macsalta@arnet.com.ar


Fundación Norte
info@argentinaindigena.com.ar
www.argentinaindigena.com. Ar

Cielo Arriba Ediciones
Tel. 0387 - 421 6177
cieloarribaediciones@gmail. Com

Con el abrazo de siempre. Silvia Barrios
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Dark Crow (foro Tradiciones Indigenas)
Psicologo clinico universidad autónom...
Escrito por Dark Crow (foro Tradiciones Indigenas)
el 21/11/2010

Muchas gracias por tu texto.