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Grupo de Métodos de relajación



saco de carbon

curandera loto
Psicologia y qfb universidad autónoma ...
Escrito por Curandera Loto Zavala
el 09/10/2009 | Nivel Medio

El saco de carbón



Un día, Jaimito entró a su casa dando patadas en el suelo
y gritando muy molesto. Su padre lo
llamó y Jaimito lo siguió, diciendo en forma irritada:
- Papá, ¡Te juro que tengo mucha rabia! Pedrito no debió hacer lo que
hizo conmigo. Por eso, le deseo todo el mal del mundo, ¡Tengo ganas de
matarlo!

Su padre, un hombre simple, pero lleno de sabiduría, escuchaba con
calma al hijo quien continuaba diciendo:

- Imagínate que el estúpido de Pedrito me humilló frente
a mis amigos. ¡No acepto eso! Me gustaría que él se
enfermara para que no pudiera ir más a la escuela.

El padre siguió escuchando y se dirigió hacia una esquina
del garaje de la casa, de donde tomó un saco lleno de
carbón el cual llevó hasta el final del jardín y le
propuso:

- ¿Ves aquella camisa blanca que está en el tendedero?
Hazte la idea de que es Pedrito y cada pedazo de carbón que hay en
esta bolsa es un mal pensamiento que va dirigido a él. Tírale todo el
carbón que hay en el saco, hasta el último pedazo. Después yo regreso
para ver como quedó.

El niño lo tomó como un juego y comenzó a lanzar los
carbones pero como la tendedera estaba lejos, pocos de ellos acertaron
la camisa.

Cuando el padre regresó, le preguntó:

- Hijo ¿Qué tal te sientes?
- Cansado pero alegre. Acerté algunos pedazos de carbón a
la camisa.

El padre tomó al niño de la mano y le dijo:

Ven conmigo quiero mostrarte algo.

Lo colocó frente a un espejo que le permite ver todo su cuerpo....
¡Qué susto! Estaba todo negro y sólo se le veían los dientes y los
ojos. En ese momento el padre
dijo:
- Hijo, como pudiste observar la camisa quedó un poco
sucia pero no es comparable a lo sucio que quedaste tú. El mal que
deseamos a otros se nos devuelve y multiplica en nosotros. Por más que
queremos o podamos perturbar la vida de alguien con nuestros
pensamientos, los residuos y la suciedad siempre queda en nosotros
mismos.

Ten mucho cuidado con tus pensamientos porque ellos se transforman en
palabras. Ten mucho cuidado con tus palabras porque ellas se
transforman en acciones.
Ten mucho cuidado con tus acciones porque ellas se
transforman en hábitos.
Ten mucho cuidado con tus hábitos porque ellos moldean tu
carácter.
Y ten mucho cuidado con tu carácter porque de él
dependerá tu destino.



Escrito por Manuel Antonio Marín Arredondo
el 24/02/2010 | Nivel Medio

Y saber que eso ocurre a diario entre nosotros mismos, porque muchas veces y aunque no lo digamos, el deseo de venganza se mete en nuestro corazón, y con ello, es tan seguro que quedamos peor que el saco de carbón.

Así que a cuidar nuestros deseos y nuestros pensamientos. QUIERE A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO, fue el mandato superior del MAESTRO DE MAESTROS, JESÚS EL CRISTO.

Manuel Antonio.