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Grupo de PREVENCION DE ENFERMEDADES POR MEDIOS ALTERNATIVOS



PSIQUIATRIA Y ARTE

CARLOS
Sevilla, España
Escrito por Carlos Estrada
el 15/01/2014







La esquizofrenia es la denominación a una de las enfermedades más graves y dramáticas que puede padecer el hombre: la locura.

Ser loco significa: percibir, leer, entender, sentir el mundo y su realidad de manera particular y diferente. Es la dislocación de los instrumentos mentales con los cuales operamos en la realidad.

Como experiencia es única, pero el precio es la soledad. Las alucinaciones de los sentidos que congelan el alma y las interpretaciones delirantes del entorno confunden y angustian. No hay alma gemela donde cobijarse. Es deambular solo en medio de las tinieblas.

La esquizofrenia es la mayor de las representantes de la locura. Es el desvarío mismo de la existencia.

Somos los psiquiatras quienes nos hemos preocupado de esta expresión de la locura tan tormentosa para el hombre. Y con el fin de que nos muestren otros caminos y conozcamos nuevas visiones, hemos invitado a artistas chilenos que con sensibilidad y por que no decirlo, con cierta ingenuidad, han aceptado este desafío.

Con Carmen Aldunate emprendimos esta dura tarea, comunicándonos con esquizofrénicos. En los hospitales psiquiátricos aprendimos a conocer y a percibir a los pacientes, a través de sus vivencias y sentimientos... Una paciente nos clamaba su dolor aduciendo que le habían robado el esqueleto.... Mire... Mire, estos huesos no son míos.... Son de otra persona.... Esta no soy yo..... Luego venía el llanto y el ensimismamiento completo.... Otro se quejaba como le pinchaban, personajes extraños le acosaban para destruirle y robarle el cuerpo..... Otro se tapaba los oídos para no escuchar las alucinaciones de voces insultantes y ominosas.... Son los gritos guturales de mi alma congelada, expresaba uno de los pacientes..... Con Carmen nos hicimos parte de un otro, de un tú sufriente y malogrado, nos hicimos nosotros a costa del estremecimiento del alma. Experiencia sin igual que ha llegado a ser un hito en nuestra historia personal.

Luego vino la etapa final, traspasar esta experiencia a la tela. Carmen ocupa un formato grande, al centro una mujer en que se destaca en forma magistral la mirada, mirada perdida en la distancia, en el vacío y que a su vez está presentificada aquí, una mirada puesta en una cabeza que se escinde, que parte el alma en dos, en dos mundos propios de lo esquizo, claramente lo dividido, pero que aún no se escapa y que es. Necesario retener ya, con unas manos pellizcándose los brazos, tocándose, re-encontrándose consigo misma, y a su vez con sus brazos maniatados presos de poder hacer o deshacer. Mientras clavos atraviesan dolorosamente la piel, didáctico ejemplo de las alucinaciones cenestésicas. Mujer envuelta en ropajes, portados sin erotismo alguno, y aún más, la zona genital cosida, con la prohibición de toda sexualidad. De un lazo al cinturón pende una llave, la esperanza de algún día abrir las tantas puertas que se cierran, aquí Carmen se deja llevar por un impulso lúdico, crea seis espacios, tres puertas por cada lado de la imagen central, logra un dinamismo, le agrega temporalidad a este perimundo del esquizofrénico. Puertas que se abren y se cierran, decenas de espacios y escenarios nuevos, aparecen rejas y más rejas, que van aprisionando a esta mujer, van apareciendo objetos del mundo claramente amenazantes, garras próximas al zarpazo, todo el entorno está lleno de dolor..... Y la mujer sigue impertérrita con su mirada en lontananza. Yo espectador estoy conmovido de este dolor existencias, que lo hago mío. Reconozco a ese prójimo puesto en la tela, reconozco un tú que me ofrenda su más transparente dolor, dolor que lo hago mío.

Carmen Aldunate, felicitaciones por tu cuadro, expresión artística al óleo disuelta en tus lágrimas.








La depresión bipolar, antaño denominada "enfermedad maníaco-depresiva", es un trastorno que cursa con fases de manía o euforia y depresión. La fase maníaca se caracteriza por la aparición, de un período de elevación del estado de ánimo, anormal, expansivo e irritable, de al menos una semana de duración. El ánimo elevado va de una extraordinaria capacidad de entusiasmarse hasta una exaltación desenfrenada. La irritabilidad se manifiesta con enfado cuando los que rodean al paciente no se muestran acordes con él. La elevación del ánimo se acompaña de un aumento de la autoestima o grandiosidad, una disminución de la necesidad de dormir, lenguaje verborreico, fuga de ideas, distrabilidad, agitación, e implicación excesiva en actividades placenteras que ponen en peligro su vida.

La fase depresiva es en muchos sentidos el polo opuesto de la manía. Se caracteriza por la aparición de un estado de ánimo depresivo, de una duración de al menos dos semanas, durante el cual hay una pérdida de interés o placer (anhedonia) en todas las actividades. Durante el episodio depresivo se experimentan abatimiento, inhibición de la actividad intelectual, cambios de apetito, peso y de la actividad psicomotora, falta de energía, sentimientos de infravaloración o de culpa; dificultad para concentrarse o tomar decisiones, y pensamientos recurrentes de muerte o ideación, planes o intentos suicidas. También se observan alteraciones físicas en el curso de la fase depresiva; la musculatura parece lacia, la expresión del rostro se paraliza y los movimientos se enlentecen.

La prevalencia de la depresión bipolar es de un 1 a 2%, esto es, una a dos de cada 100 personas la presentan. El cuadro con frecuencia comienza entre los 20 y los 50 años de edad, aunque también suele presentarse durante la adolescencia.

La creatividad y la depresión bipolar se asocian con frecuencia. Los estudios autobiográficos de artistas, poetas, escritores, pintores, compositores, músicos, y grandes líderes de la humanidad, muestran síntomas de este cuadro.

La evolución de esta enfermedad es extraordinariamente variable. Algunos pacientes sufren una fase maníaca o depresiva a lo largo de la vida. Sin embargo, la mayoría presentan varias fases y los intervalos libres de recidivas de la enfermedad se hacen cada vez más cortos.
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TRASTORNO DE PÁNICO Y AGORAFOBIA


En el trastorno de pánico la ansiedad se manifiesta en la forma de ataques de angustia intensa (o pánico), repetidos, en que al menos algunos de los episodios son inesperados, es decir no se asocian a una situación desencadenante. Para las personas con trastorno de pánico, el ataque de angustia es una vivencia repentina y aterradora.

Entre los síntomas que se experimentan se encuentran dificultad para respirar, palpitaciones, sensación de atragantamiento, dolor o malestar torácico, sensación de mareo, inestabilidad o desmayo. Asimismo, pueden presentarse fenómenos de desrealización o despersonalización, temor a perder el control, enloquecer o morir. Los síntomas alcanzan su máxima intensidad en segundos o minutos, para luego desvanecerse y cesar en minutos o a lo más una hora.

Tan traumática puede ser la experiencia del ataque de angustia, que la persona puede desarrollar-una serie de conductas de evitación, las cuales pueden progresar hasta convertirse en temor a estar solo o en lugares públicos de los que le podría resultar difícil escapar o recibir ayuda (agorafobia).

El agorafóbico puede evitar estar en una muchedumbre, viajar en un vehículo o avión, transportarse en metro o bien enfrenta estas situaciones con gran sufrimiento o ansiedad por el temor a presentar un ataque de pánico. Si bien los factores psicológicos, como dificultades en la adquisición de la autonomía personal, experiencias de abandono y separaciones traumáticas pueden influir en la génesis del trastorno, la causa primaria parece ser un desequilibrio biológico que afecta al sistema nervioso central.

En el cuadro de Gonzalo Cienfuegos el hecho de que la condición se presenta preferentemente en mujeres, en proporción de dos o tres a uno, se deja adivinar. Hacia la izquierda se aprecia a una mujer, probablemente en estado grávido/puerperal, acompañada de un niño angustiado, en una actitud hiperalerta y de mirada aterrorizada, lo que habla del impacto familiar de la enfermedad y de que el trastorno se da en mujeres jóvenes, que es lo que en realidad sucede.

A la derecha, la inversión de la cabeza de la figura allí ubicada inmediatamente evoca al psiquiatra el fenómeno de la despersonalización, síntoma frecuente de ver en los panicosos. De vuelta a la izquierda, hacia el extremo, contrasta con la atmósfera del resto del cuadro una mujer intocada. Su presencia admite, entre otras, dos posibles lecturas: representa el estado de completa normalidad de muchos pacientes entre las crisis o bien nos recuerda que estamos frente a una sicopatología para la cual se dispone de tratamientos efectivos en la actualidad.

El supersticioso gesto de la mano derecha de la mujer del primer plano nos trae a la memoria la imagen de estrategias similares utilizadas por nuestros pacientes en su lucha frente a la evitación. Lo inerme del gato del tercio superior del cuadro actúa por contraste y resalta el carácter amenazante y sombrío del paisaje urbano en que el pintor, acertadamente, sitúa a los protagonistas de esta enfermedad.
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FOBIA SOCIAL





El fóbico social tiene un sentido desmedido de la vergüenza. Teme verse colocado en situaciones de exposición a otros, en que pueda ser criticado o humillado, por lo que intenta en lo posible evitarlas, aún en su propio desmedro. Tanto sobrevalora la crítica ajena como subvalora sus propias capacidades. Es hipersensible a la crítica, cuyos efectos serían devastadores. Por esta razón entra en situaciones sociales con una elevada ansiedad.

El fóbico social anticipa la catástrofe, y aprehensivamente busca en su propio cuerpo señales de ella. Teme que su ansiedad pueda ser percibido, por lo que una sensación (de rubor por ej. ) puede desencadenar una verdadera crisis de angustia. El fóbico social teme al temor

El fóbico social probablemente presentaba rasgos de timidez en la infancia, o carecía de habilidades sociales. A partir de una experiencia traumática vivida en la niñez o adolescencia, su timidez se acrecentó adquiriendo la característica evitacional propia de lo fóbico. Es posible que los padres hayan sido experimentados como sobreprotectores y a la vez fríos, o quizás por diversas razones no fueron modelos o imágenes apropiados.
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BULIMIA NERVIOSA




"Bulimia" es una palabra griega que deriva de ¡"bous" (buey) y "limos" (hambre). En griego se dice que es "boulimos" aquella persona que sufre de un hambre excesiva, lo que en castellano diríamos, "hambre canina". "Hiperfagia", también una palabra griega, significa comer en exceso. Ambas palabras se usan casi como sinónimos en clínica, aunque la primera pone el acento en el deseo y la segunda en el acto de comer. Episodios aislados de bulimia y/o hiperfagia empezaron a ser observados por distintos autores desde comienzos de los años 60, tanto en mujeres que usaban inhibidores del apetito como en momentos de la evolución de una anorexia nerviosa, enfermedad esta última ya conocida desde fines del siglo pasado. La primera descripción de bulimia no como un síntoma aislado, sino como una enfermedad independiente, se debe al autor chileno Otto Dörr (1972), siendo sus características las siguientes:

1) deseo imperioso de comer grandes cantidades de alimentos, realizado lo cual la paciente se provoca vómitos; 2) estas -crisis tienden a presentarse primero en forma episódica, para terminar transformándose en una conducta permanente; 3) otras manifestaciones son: estreñimiento, abuso de laxantes y compromiso del ánimo; 4) no hay aumento ni disminución significativa del peso; 5) es posible establecer diferencias clínicas esenciales con respecto a otros síndromes psiquiátricos, 6) la personalidad previa y la estructura familiar muestra cierta similitud con lo observado en la anorexia nerviosa; sin embargo, se postula su independencia con respecto a ella, dada la falta de pérdida de peso y el carácter dual de la conducta perversa; hiperfagia seguida de vómito. Como esta publicación fue hecha en castellano, no fue conocida por la comunidad científica internacional, aceptándose durante mucho tiempo como descripción original la hecha por el inglés Gerald Russell en la revista Psychological Medicine (1979): 1) La paciente sufre de un impulso incontrolable a ingerir grandes cantidades de alimento. 2) La paciente busca la forma de evitar el alza de peso, induciéndose el vómito, abusando de laxantes o haciendo ambas cosas. 3) La paciente tiene un miedo morboso a engordar. 4) La mayoría de las pacientes se mantiene en un peso relativamente normal. En 1980 el DSM-111 (Diagnostie and Statistical Manual of Mental Disorders), de la Asociación Americana de Psiquiatras, incorporó la descripción de Russell a su clasificación, agregándole algunos síntomas complementarios, como el ánimo deprimido y el autodesprecio después de los episodios de voracidad. El DSM IV distinguió dos subtipos: el "purgativo" (con vómitos y abuso de laxantes y diuréticos) y el "no purgativo" (sólo con crisis de hiperfagia, que alternan con períodos de dicta). Otros hechos asociados a esta enfermedad son los siguientes: mayor frecuencia de abuso de alcohol, drogas y anorexígenos: alteraciones anátomo-fisiológicas tales como: compromiso de la dentadura, hipertrofia de las glándulas salivales, irregularidades menstruales y alteraciones del metabolismo electrolítico (disminución de los niveles plasmáticos de potasio, sodio y cloro).

Se trata de una enfermedad bastante nueva, casi podría decirse de la postmodernidad, que afecta a las mujeres jóvenes de los países desarrollados o en vías de desarrollo, no así a las de los países muy pobres, como los africanos, o con culturas muy diferentes, como la India. En USA la bulimia es mucho más frecuente en la población blanca que en los demás grupos étnicos. En la Anorexia Nerviosa - el otro gran trastorno de la conducta alimentaria- la incidencia y la prevalencia en los distintos países y culturas son similares a las de la bulimia, aún cuando lo que tienen en común es sólo el odio a la gordura. La AN es una enfermedad mucho más grave, porque pone en peligro la vida, siendo la preocupación de la paciente no sólo la gordura, sino la búsqueda de un cuerpo en cierto modo descarnado, que no ocupe volumen en el espacio; la bulímica, igualmente detenida en la oralidad, en cambio, a no engordar, a pesar de sus "atracones" de comida, y de paso, a alcanzar una cierta armonía corporal que cree haber perdido.

Carlos Estrada
Sevilla, España
Escrito por Carlos Estrada
el 15/01/2014

Repasamos diez grandes artistas que sufrieron problemas mentales. Algunos de ellos dedicaron toda su vida a la pintura. Otros, representantes de la corriente artística del «art brut o arte marginal» , comenzaron a pintar en centros psiquiátricos, a raíz de su enfermedad mental.

Diez grandes pintores que sufrieron problemas mentales
VInCENT VAN GOGH
«Autorretrato de 1889»
1. Vincent Van Gogh (1853-1890)

El artista holandés, uno de los más cotizados a nivel mundial, no vendió ni un sólo cuadro durante su vida; ya que además de ser un desconocido, estuvo rechazado por la sociedad de su tiempo. «Yo no tengo la culpa de que mis cuadros no se vendan, pero llegará el día en en que la gente se dará cuenta de que tienen más valor de lo que cuestan las pinturas», expresó Van Gogh.

La esquizofrenia puede repercutir en los pintores aficionados o profesionales, de dos formas: anulando o estimulando la expresión artística.

Vincent Van Gogh durante parte de su vida sufrió una enfermedad maníaco-depresiva. Este trastorno bipolar iba acompañado de alucinaciones, tanto de voces como de visiones; y de una epilepsia psicomotora caracterizada por un estado de confusión y amnesia. Pero durante la irrupción de la psicosis, su capacidad creadora se desarrolló tanto cuantitativamente como cualitativamente.

De hecho, algunos de sus cuadros más famosos los pintó cuando estaba en la fase más aguda de su enfermedad, cuando estuvo internado en el manicomio de Saint-Rémy.

Recomendación cinematográfica sobre la vida de Vicent Van Gogh: «El loco el pelo rojo» de Vicente Minelli (1956).

Diez grandes pintores que sufrieron problemas mentales
Abc
Séraphine Louis
2. Séraphine Louis (1864-1942)

También conocida como Séraphine de Senlis . Su vida sigue siendo una desconocida. Es huérfana desde los 7 años. Algunos de sus rasgos característicos son su discreción y timidez; no hablaba con nadie. Dedicó su vida al trabajo, primero como pastora, después a servir, tanto en casas de la burguesía como en un convento de monjas. Esta francesa comenzó a pintar a los 42 años , aunque nadie sabe ni cómo ni por qué; ya que no tenía ninguna formación académica. Su obra se compara con la de Vicent Van Gogh, pero no parece que haya recibido ninguna influencia de ningún pintor, por lo que se muestra única en su género.

En 1912, el coleccionista alemán Wilhelm Uhde –descubridor de Picasso, Braque y Rosseau– se fijó en Séraphine durante su estancia en Senlis. Durante unos años, Séraphine se convirtió en la artista naïf del momento , sus obras se dieron a conocer en la capital francesa y en los círculos vanguardistas. Pero Uhde fue perseguido por la Gestapo y, debido a la Gran Depresión, dejó de comprar sus pinturas.

Séraphine cayó en en la miseria y en el olvido. En 1932 la invadió la locura, y pasó los últimos diez años de su vida en un hospital psiquiátrico de Francia por psicosis . Desde entonces, su obra se sumió en la oscuridad, dejó de pintar. En 1942 muere de hambre en el psiquiátrico de Clermont , en la zona ocupada por los alemanes durante la II Guerra Mundial. F ue enterrada entre los anónimos, en una fosa común .

Recomendación cinematográfica: «Séraphine» de Martin Provost (2008), ganadora de 7 premios César, entre ellos mejor película y mejor actriz ( Yolande Moreau ).

Diez grandes pintores que sufrieron problemas mentales
EDVARD MUNCH
Retrato del pintor de 1919
3. Edvard Munch (1863-1944)

Se ha dicho que este pintor expresionista noruego padecía esquizofrenia, pero al parecer no la tuvo sino que le diagnosticaron depresión caracterizada por su introversión ; por los excesos alcohólicos, y por la continua relación con la enfermedad y la muerte, ya que su hermana Sophie y su madre se murieron de tuberculosis, y su hermana Laura estuvo ingresada y murió en un centro psiquiátrico porque tenía esquizofrenia.

«Enfermedad, muerte y locura fueron los ángeles negros que velaron mi cuna y, desde entonces, me han perseguido durante toda mi vida», expresó Munch a lo largo de su vida.

La obra más célebre del pintor noruego es «El grito» . Edvard Munch explicó cómo la creó: «Estaba caminando por un camino con ambos amigos. Se puso el sol. Sentí un ataque de melancolía. De pronto el cielo se puso rojo como la sangre. Me detuve y me apoye en una barandilla muerto de cansancio y mire las nubes llameantes que colgaban como sangre, como una espada sobre el fiordo azul-negro y la ciudad. Mis amigos continuaron caminando. Me quedé allí temblando de miedo y sentí que un grito agudo interminable penetraba la naturaleza».

Recomendación cinematográfica: «Edvard Munch» del director inglés, Peter Watkins (1974).

Diez grandes pintores que sufrieron problemas mentales
ADOLF WÖLFLI
Una de sus obras
4. Adolf Wölfli (1864-1930)

Este pintor, escritor, poeta y compositor suizo está considerado como uno de los máximos exponentes del «arte marginal» o «art brut» , corriente artística en la que las obras están realizadas por enfermos mentales ingresados en hospitales psiquiátricos que nunca han recibido ninguna noción artística. Este concepto es acuñado por el famoso escultor y pintor francés del siglo XX, Jean Dubuffet (1901-1985), que comenzó a coleccionar este tipo de obras y a divulgarlas.

Wölfli tuvo una infancia traumática , fue víctima de abusos sexuales, y a los diez años se quedó huérfano. Pasó un año en la cárcel por estar acusado de abusar de menores. Y tras su liberación, por su psicosis y sus alucinaciones fue internado en un psiquiátrico hasta su muerte. Desde ese momento comenzó a pintar. Sus obras son geométricas, cercanas al arte tribal y recargadas de detalles hasta un horror vacui («miedo al vacío»).

El psiquiatra e historiador del arte alemán Hans Prinzhorn (1886-1933) fue el primero en valorar el arte de los desconocidos enfermos mentales. En 1919 encargó a Karl Wilmanns , director de la Clínica Psiquiátrica de Heidelberg, crear un «Museo de arte patológico» . Se recogieron 5. 000 obras procedentes de 450 internos de distintos centros de Alemania y de otros países. A Prinzhorn también se le conoce por publicar el libro «El arte de los enfermos mentales» en el que intenta analizar los dibujos de los internos tanto a nivel psicológico como estético.

Diez grandes pintores que sufrieron problemas mentales
JOSEF FÖRSTER
La única obra de este pintor

Se eligió la única obra de Josef Förster , enfermo mental, nacido en 1878, que vivió en un centro psiquiátrico en Ratisbona. Su única obra (1916) es modernista con estilo expresionista. Está compuesta de una figura masculina suspendida en el aire mientras sujeta con las manos unos largos zancos con el rostro cubierto. Representa a un hombre que ha perdido su propio peso y su comunicación con el mundo debido a la enfermedad, y, por ello, tiene que proveerse de gravedad artificial.

En la parte derecha de la imagen, Förster explica su obra : «Esto debe representar que, cuando uno no tiene ningún peso corporal que tenga que cargar, puede ir, entonces, a gran velocidad por el aire».

Diez grandes pintores que sufrieron problemas mentales
JOSEF GREBING
Enigmático listado con números
6. Josef Grebing (1879-1940)

Este hombre de negocios de Magdeburgo (Alemania) se vio sorprendido por su enfermedad mental. En sus libros antiguos de contabilidad expresaba sus dibujos, tablas con extraños elementos, calendario y enigmáticos listados con números. Sus obras –también recogidas en la Colección de Prinzhorn – buscaban el orden y la armonía. Su lógica ordenada conduce al absurdo.

Los nacionalsocialistas alemanes denominaron a estas obras, que fueron expuestas entre 1937 y 1941, como «arte degenerado» . Incluso, los nazis quemaron en 1939 más de 4. 000 obras de la Colección Prinzhorn y exterminaron a multitud de enfermos mentales de centros psiquiátricos.

Sin embargo, para los surrealistas , que incluso visitaban los centros psiquiátricos, fue una gran fuente de inspiración en sus obras; eran como la «Biblia». Tanto es así, que la colección de Prinzhorn influyó en máximos exponentes del arte como Salvador Dalí, Pablo Picasso o Max Ernst .

El escritor y teórico surrealista francés André Bretón quería descubrir los sentimientos más profundos de estos seres humanos. Para ello, junto con Jean Paulhan , creó en 1948 la compañía del Arte Bruto en París; lo que hizo fue adaptar la técnica de Sigmund Freud , «la interpretación de los sueños».

Diez grandes pintores que sufrieron problemas mentales
ABC
Aloïse Corbaz
7. Aloïse Corbaz (1886-1964)

La suiza Aloïse Corbaz emigró a Alemania con 25 años para trabajar como institutriz particular. Pronto fue contratada como educadora infantil por Guillermo II , el último emperador alemán con el que viviría en el castillo de Postdam. Esta artista marginal se enamoró locamente del káiser, tanto es así, que le escribía poemas. En 1914, cuando se produjo la declaración de guerra, volvió a Lausanne con su familia. En 1918 le diagnosticaron esquizofrenia; desde ese año estuvo en un centro psiquiátrico donde comenzó a pintar hasta el último día de su muerte.

Los soportes en los que pintaba eran muy variados y aprovechables , desde papeles que recogía en el baño, hasta tela, páginas de revistas o cajas de cartón. Su obra es erótica, colorida, recargada y extravagante. En ella se recogen multitud de figuras humanas sobre todo, de mujeres con curvas y pelucas flotantes.

Diez grandes pintores que sufrieron problemas mentales
MARTÍN RAMÍREZ
Una de sus obras
8. Martín Ramírez (1895-1963)

Este pintor autodidacta mexicano pasó las últimas tres décadas de su vida recluido, en silencio, en un centro psiquiátrico en el norte de California. En 1930 le diagnosticaron esquizofrenia, depresión aguda, catatonia y psicosis. Fue entonces cuando comenzó a pintar de manera habitual.

Sus dibujos se caracterizan por la inventiva gráfica, la manipulación espacial (obsesionado por las puertas, arcos, los espacios vacíos) y la mezcla de la cultura popular mexicana con la experiencia del artista.

Martín Ramírez está considerado, por su originalidad, como uno de los mejores pintores autodidactas del siglo XX .

Diez grandes pintores que sufrieron problemas mentales
LOUIS WAIN
Una de las primeras ilustraciones
9. Louis Wain (1860-1939)

No todos los enfermos mentales proceden del «arte bruto» hay algunos que tienen formación artística y durante la enfermedad, en sus obras, se ha visto un proceso.

Es el caso de Louis Wain , más conocido como el pintor de los gatos. A lo largo de su vida los pintó antropomórficos, de todas las formas, expresiones, tamaños y colores.

A los 57 años, le detectaron esquizofrenia progresiva y autismo . Los últimos 15 años de su vida los pasó ingresado en un centro psiquiátrico. No dejó de dibujar, pero, con el paso de los años, sus gatos cada vez iban deformándose con expresión de alarma y con colores más llamativos, síntoma del progreso de su enfermedad.

Diez grandes pintores que sufrieron problemas mentales
WILLIAM KURELEK
Su famosa obra «El laberinto»
10. William Kurelek

Este artista canadiense vivió con sus padres, inmigrantes ucranianos, en una granja, pero durante la Gran Depresión la perdieron. A pesar de que su familia se dedicaba a la tierra, Kurelek siempre se sintió atraído por la expresión artística. Tanto es así que estudió en dos escuelas de arte en Toronto y en México, y también escribió varios artículos.

Cuando vivía en Inglaterra, con 25 años, le detectaron esquizofrenia , y desde ese momento ingresó en un hospital psiquiátrico en Londres, en el que pintó su obra más famosa, «The maze» («El laberinto»), donde nos enseña sus problemas psíquicos y tristes pensamientos.

El presidente del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Heidelberg (1933-1945), Carles Scheneider explicó que en las producciones creadoras de los esquizofrénicos puede reconocerse «que la unidad inferior de la conciencia no es abolida durante el curso de la enfermedad esquizofrénica, sino que sólo es transformada» porque «si fuese de otro modo, en la esquizofrenia sería imposible cualquier tipo de creación artística», cita recogida en el libro «Esquizofrenia y Arte» de Leo Navratil .

Preguntas frecuentes sobre las enfermedades mentales y el arte
ESTEFANÍA MAGRO MADRID
El Dr. Luis Caballero , jefe de sección del servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Puerta del Hierro de Majadahonda y portavoz de la Sociedad Española de Psiquiatría, nos responde:
–No hay ninguna relación entre la esquizofrenia y el arte . Si el paciente tiene dotes artísticas puede condicionar su obra, ya que si se modifica su percepción del mundo, se puede traducir en el mundo artístico. La esquizofrenia condiciona, predispone el arte.
–Cada enfermedad mental puede afectar de manera diferente. No hay una relación inequívoca entre la enfermedad mental y la producción artística. A veces, la arteterapia puede aplicarse de manera terapéutica en las enfermedades mentales.
Además, Caballero nos avanza el proyecto piloto con la colaboración entre el Museo Reina Sofía y el Hospital Universitario Puerta de Hierro d e Majadahonda , que saldrá, seguramente, en otoño. Proyecto innovador y experimental de arteterapia en esquizofrénicos que utiliza como soporte la obra original contemporánea del siglo XX.
–La pintura ofrece , para un determinado grupo de pacientes, un a oportunidad de expresión que es muy útil. La arteterapia les permite salir de su aislamiento ya que, algunos de ellos han perdido la sociabilidad, o el lenguaje expresivo comunicativo. Por ello, algunos producen mucho.
–La enfermedad puede dar un giro en el paciente. Las alucinaciones o los delirios facultan una abertura en el arte. Hay mayor sensibilidad, transmiten de otra manera, pero, sin embargo, hay una pérdida de funciones.
–La esquizofrenia es una enfermedad compleja (hay varios tipos) en la que interviene una interacción genética muy compleja y factores ambientales variables. Muchas enfermedades responden a esta dualidad, como por ejemplo el cáncer.
–El gen DARP-32 es uno de los implicados , pero hay hasta una lista de 100 genes. Además de los que están por descubrir.

–La esquizofrenia se puede presentar en todos los niveles de inteligencia . No hay una ninguna relación directa entre esquizofrenia y los superdotados

Maria Elcy Quintero De Marin
Gerencia empresarial, secretariado com...
Escrito por Maria Elcy Quintero De Marin
el 16/01/2014

Gracias Carlos por abrir este debate.

Quiero hacerte una pregunta ¿Los bipolares entran tambien en este rango?.

Conozco alguien bipolar que es todo un artista.

Gracias.

Carlos Estrada
Sevilla, España
Escrito por Carlos Estrada
el 16/01/2014

Gracias a ti Maria

Bipolares y Arte
Desde que Catherine Zeta Jones anunciara su bipolaridad han salido a la palestra numerosos nombres de grandes artistas que han sufrido esta enfermedad. Tanto es así, que se han llevado a cabo algunos estudios para asociar la bipolaridad con una mayor capacidad creativa.


Tratando la información con la debida precaución y evitando caer en la afirmación simplista de que la bipolaridad aumenta la creatividad, sí que es cierto que muchos personajes populares y del mundo del arte y el espectáculo padecen o han padecido esta enfermedad mientras los bipolares en la población general no pasan del 4% o 6%, entre escritores llega al 50% y entre los artistas supera el 60%.
Personalidades históricas como Vincent Van Gogh, Edgar Alan Poe o Virginia Woolf se han asociado a la bipolaridad. Otras caras conocidas por el gran público como Mel Gibson, Jim Carrey, Britney Spears o el fallecido Kurt Cobain también han reconocido públicamente padecer esta enfermedad.
Nos encontramos pues, con una relación interesante entre capacidad artística y bipolaridad que ha sido tratada ya por investigadores suecos. Según un estudio realizado por el Instituto Karolinska a más de un millón de personas, la creatividad es con frecuencia parte de una enfermedad mental, siendo los escritores quienes tienen más posibilidades de padecer bipolaridad, esquizofrenia o depresión.


Carlos Estrada
Sevilla, España
Escrito por Carlos Estrada
el 16/01/2014

El 2% de los españoles sufre la enfermedad bipolar que provoca cambios radicales de personalidad. De la euforia a la tristeza



A los 23 años, en 1833, trató de quitarse la vida. Siete años más tarde, vivió una de sus épocas más felices y creativas. En 1844, cayó de nuevo en la más profunda depresión. Cuatro años después, volvía a estar alto, es decir, en otra etapa de euforia. Y en 1854 trató de suicidarse otra vez tirándose al río Rin, aunque le rescataron. Entonces fue internado en un psiquiátrico donde murió dos años después de una inanición que él mismo se impuso. Estos son los altibajos
que protagonizaron la vida del compositor Robert Schumann y que describen muy bien la enfermedad maníaco-depresiva, más conocida como bipolar por el hecho de arrojar al individuo desde la apatía más absoluta hasta la genialidad.

Los resultados de las últimas investigaciones sobre esta patología se acaban de presentar en el II Congreso Internacional sobre la Enfermedad Bipolar celebrado en Pittsburgh, Pensilvania. Aparte de Schumann, muchos otros artistas y
escritores famosos están en las listas de afectados. Edgar Allan Poe, Sylvia Plath, Vincent van Gogh, Cole Porter, Balzac, Hemingway, Isak Dinesen, Virginia Woolf, Gustav Mahler, Haendel, Mary Shelley, Charly Parker, Lord Byron, Shelley, Holderlin, Gauguin, Rosseti, Jackson Pollock son sólo unos pocos nombres. Esto hizo pensar que la enfermedad estaba asociada con la creatividad.
A finales del siglo pasado y principios de éste se hicieron una serie de estudios que demostraron que, efectivamente, era más frecuente entre artistas que entre la población general. Pero lo cierto es que, aún así, ni la mayoría de afectados por la enfermedad bipolar tiene la genialidad de Schumann o Pollack, ni todos los artistas tienen cambios bruscos de carácter y son bipolares. Lo único que se consigue al rodear esta patología de romanticismo y hacer generalizaciones es trivializar una enfermedad que provoca mucho sufrimiento y que en muchos casos acaba en suicidio.


El 60-80% de todos los adolescentes y adultos que cometen suicidio tiene una historia de enfermedad afectiva (tanto bipolar como depresión grave, también llamada unipolar). Y del total de pacientes con manía depresiva, el 15% se acaba quitando la vida (sin contar el número de intentos de suicidio fallidos).

Algunos pacientes, sin embargo, -según escribe el doctor Eduard Vieta, psiquiatra del Hospital Clínic de Barcelona- aprovechan la enfermedad para desarrollar los matices de creatividad y liderazgo que comporta.

Todo depende de la intensidad de la manía y de la depresión, los dos síntomas extremos de los pacientes. La depresión sumerge al paciente en la apatía absoluta y la manía puede volverle hiperactivo, insomne y, en ocasiones, tremendamente creativo. Mike es un joven bipolar que ha decidido explicar abiertamente en Internet su enfermedad. Estudió física y astronomía en Santa Cruz, EEUU; escribe cuentos; compone música y trabaja como programador de Macintosh. «Yo paso mucho tiempo sin poderme quitar de la cabeza la idea del suicidio. Esto es algo que todos los maníaco depresivos experimentan», escribe Mike. «Pero hay una ironía en esta enfermedad. A menudo somos creativos e inteligentes. Cuando me deprimo me aburre todo lo que hago. Nada es interesante. Da la sensación de que no está ocurriendo nada a mi alrededor y cualquier pequeño obstáculo se me hace infranqueable y me llena de desesperación. Hago esfuerzos por mantenerme ocupado, y cuando miro atrás y veo todas las cosas que yo mismo he hecho en otro momento no puedo creérmelo. Pero existe una diferencia entre sentirse creativo y serlo».


«Cuando estoy con hipomanía (manía moderada) me vuelvo muy imaginativo. Durante uno de esos periodos, inventé un nuevo método para comprimir imágenes gráficas de ordenador, y permanecía despierto todas las noches diseñando maneras para hacer que los ficheros fuesen todavía más pequeños. Me quedaba en vela creando complicados programas como un loco. En cambio, cuando entro en estado de manía más aguda, empiezo a pensar en verso. Esta es una de las formas por las que sé que entro en la fase de manía. Cuando estoy normal soy incapaz de componer una poesía, pero cuando estoy alto puedo hablar durante mucho rato en rima».


Cerca del 2% de la población es bipolar, lo que significa que en España hay
unas 800. 000 personas que sufren esta enfermedad.
"Usted debe conocer a un centenar de personas. Y estoy seguro de que un par de
ellas son bipolares", dice Mike. "Muchos de estos enfermos con frecuencia, y algunos otros no tan a menudo, estamos divorciados de la realidad. Lo que la gente no acierta a entender es que la realidad no es algo que nos suceda, sino algo que nosotros construimos. Y para recuperarse de una enfermedad como la manía depresiva uno debe aprender a construirse una realidad mejor y a
agarrarse a ella aunque la fuerza de los propios sentimientos te empuje a volcarla".

En algunos pacientes, la fase de manía puede llegar a ser grave y requerir hospitalización. También puede haber síntomas psicóticos con alucinaciones y delirios, que son más frecuentes en los casos más graves de esta alteración (llamada de tipo I).

El litio

Todavía no se ha encontrado un tratamiento totalmente efectivo que cure la enfermedad bipolar. Sin embargo se puede mantener a raya en la mayoría de los casos. El primer fármaco que apareció para luchar contra ella fue el litio, una sustancia química pura que se vende bajo distintas marcas.

Los efectos del litio fueron descubiertos en 1949 por un médico australiano llamado John Cade que lo estaba usando en ratones para curarles la gota y descubrió que tenía un efecto sedante. En los años 60 se probó en humanos y se demostró que el litio aliviaba los síntomas de la manía. Fue aprobado por la FDA en 1971. Este compuesto químico es la sustancia mejor estudiada para el tratamiento de la manía depresiva y es eficaz no sólamente en la fase aguda de manía sino, también, para el tratamiento a largo plazo. Sin embargo, puede tener efectos secundarios en algunas personas y en dosis altas es tóxico, por lo que la administración ha de ser controlada rigurosamente por el médico y los pacientes deben realizarse análisis periódicos para comprobar cuál es la concentración de esta sustancia en la sangre.

Un reciente estudio, publicado en el Clinical Psychiatry News del pasado noviembre, desveló que algunos pacientes con enfermedad bipolar que han seguido cumpliendo con el tratamiento durante años pueden sufrir una recaída gradual. Estos enfermos vuelven a tener los síntomas y la enfermedad puede seguir un ciclo más acelerado de manía y depresión que el que caracterizó a la enfermedad en sus estadios iniciales.

Los síntomas también pueden volver a aparecer en pacientes que dejan de tomar la medicación cuando notan que ya se encuentran bien. La terapia con litio que se toma sólo cuando aparecen los síntomas puede no ser efectiva y los expertos no se cansan de repetir que es importante seguirla de forma continuada.

Otro drama de esta enfermedad es que muchos enfermos que no hallan ayuda en la medicación desisten y recurren al alcohol y a las drogas, cosa que, por otro lado, suele tener un efecto nefasto en estos pacientes. Un estudio aparecido en el American Journal of Psychiatry el pasado octubre desveló que el 61% de los pacientes con enfermedad bipolar tipo I toma drogas o alcohol.


El litio también se ha asociado a efectos secundarios graves en niños menores de siete años. La doctora Elizabeth Weller de la Universidad de Ohio, que asistió al último congreso sobre la enfermedad bipolar en Pittsburg, advierte que el litio debería prescribirse con una precaución extrema en los niños. "De hecho, sólo debería ser recetado por médicos que tengan mucha experiencia en utilizar este fármaco en los pacientes más pequeños".

A pesar de que el litio fue un fármaco muy eficaz que apareció cuando más se necesitaba: cuando no había absolutamente nada con lo que ayudar a los pacientes bipolares, se empezaron a buscar alternativas terapéuticas porque, no obstante, la respuesta del paciente al litio fluctuaba entre excelente y bastante pobre, y en algunos casos, incluso, resultaba intolerable. Hoy, aparte
del litio, hay otros productos que sirven de ayuda para combatir la manía depresiva. Uno de ellos es el ácido valproico y sus derivados. Sin embargo, en la investigación del tratamiento de la enfermedad bipolar, uno de los avances más significativos es la terapia combinada. De los últimos ensayos se ha desprendido que muchos pacientes que no responden a un medicamento único sí lo hacen a dos o más estabilizadores del estado de ánimo, como se les llama. En este caso, se requieren controles periódicos más frecuentes.

En cambio, lo que se ha quedado atrás es la investigación sobre la terapia para la fase de depresión. "El tratamiento que existe es menos de lo que se necesita", escribe el doctor Charles L. Bowden, de la división de Psiquiatría Biológica de la Universidad de Texas, y uno de los ponentes del congreso de Pittsburgh. "Y, como los fármacos que se aprueban para tratar la depresión
grave se pueden prescribir para la depresión bipolar, pues hay menos iniciativas para apoyar los estudios en este campo".


El apoyo psicológico es otra de las grandes ayudas contra la enfermedad bipolar. "El litio modera la enfermedad, pero la terapia te enseña a vivir con ella", escribía Jamison en la revista Time en 1995. Modificar el comportamiento para evitar los riesgos que comporta esta patología; asegurar que se sigue el tratamiento farmacológico; ayudar a la familia a aceptar la enfermedad y reducir el riesgo de suicidio son las metas.

Y en estos aspectos contribuyen en gran medida las asociaciones. En España, la primera asociación bipolar se creó en 1993 en Barcelona (tel: 93-427.44.22). Más tarde, en 1995, se inauguró la madrileña (tel: 93-904.45.03, por las tardes). Ambas reúnen semanalmente a los pacientes y familiares que lo deseen para discutir los problemas que haga falta discutir y ayudarles en lo posible.

"Nos reunimos donde nos dejan», dice el director de la asociación catalana, Carles Cornejo, que adelanta que ambas asociaciones pretenden crear el próximo mes de septiembre una federación española para abarcar a los enfermos de todo el Estado español.

Genética

Otro de los grandes campos de investigación en la enfermedad bipolar es la genética. En los últimos meses, han aparecido varios genes asociados con la manía depresiva. A finales del año pasado, unos investigadores del Albert Einstein College de Nueva York relacionaron esta patología con un lugar en el brazo largo del cromosoma 22.

Unos meses antes, tres estudios aparecidos en el Nature Genetics, identificaban varios genes responsables de la enfermedad bipolar: en el brazo corto del cromosoma cuatro, en los cromosomas seis, 13 y 15, y en el brazo largo del cromosoma 18. Sin embargo, en un comentario que acompañaba a estos estudios, Neil Rish y David Botsein, de la Standford University, se mostraban escépticos, y afirmaban que otros trabajos contradicen estos hallazgos. Por otro lado, las técnicas de diagnóstico por imagen han desvelado diferencias en el cerebro de los enfermos bipolares. Según un estudio publicado en un Nature del pasado mes de abril y realizado por unos neurobiólogos de la Universidad de Pittsburg, en Pensilvania, la región del córtex prefrontal ventral de los pacientes con manía depresiva es menor y menos activa que la de los individuos normales.

Carlos Estrada
Sevilla, España
Escrito por Carlos Estrada
el 16/01/2014
TRASTORNO BIPOLAR EN EL ARTE


bipolar Como muchos artistas geniales lo han sufrido, se discute si es una enfermedad o un don. ¿Podría ser el lado bueno de la enfermedad, pensar que si uno es tocado con ese don puede llegar a destacar en su ámbito profesional, o expresarse mediante el arte?.

El trastorno bipolar –o enfermedad maníaco-depresiva– afecta al 2% de la población española.


La bipolaridad es un trastorno tan especial de la conducta y con tantas aristas, que algunos han planteado incluso la posibilidad de que antes que una enfermedad sea considerada un don, debido a la gran cantidad de artistas geniales que la han sufrido. Sin embargo, a pesar de este análisis –justificable al menos como hipótesis si uno echa un vistazo a la lista de los "enfermos" célebres–, para el paciente no es precisamente placentero padecer este síndrome que, de todos modos, no deja elección: diversas investigaciones prueban que una importante carga genética determina su aparición. Basta estudiar los casos que se dan dentro de una misma familia, como en la del escritor Ernest Hemingway.

El trastorno consiste básicamente en que la persona sufre los dos polos posibles del estado de ánimo: salta de la euforia más aguda a la depresión más profunda, muchas veces sin escalas.

"Mientras atraviesa la primera etapa, el paciente pierde la necesidad de dormir, está excitado, con ideas megalómanas, grandes proyectos o con inclinaciones que nunca tuvo, que pueden ser religiosas, místicas o profesionales. El polo opuesto, el de la depresión, es justamente todo lo contrario: la persona está con una actividad disminuida, con el estado de ánimo por el suelo, tiene sentimientos de desolación, desesperanza y sin voluntad para encarar proyectos”, cuenta Jorge Cóppola, del Instituto Nacional de Psicopatología. La alternancia de los polos no es necesariamente pareja: se puede tener un episodio maníaco de dos meses y una depresión de una semana.

Claro que esto no es siempre así. Según señaló Sergio Strejilevich, consejero de la International Society for Bipolar Disorders y director de AREA-Investigación y desarrollo en salud mental, en el 40% de los casos no hay oscilación entre polos sino que se tienen síntomas de la serie maníaca y depresiva al mismo tiempo, por eso a veces resulta más descriptivo el término maníaco-depresivo.

Del cielo al infierno

Muchos libros se han escrito acerca de que el trastorno bipolar en vez de una enfermedad podría ser un "don", dado el alto porcentaje de genios de la humanidad (y, en general, personas con mucho éxito en sus ámbitos); o al menos una "diferencia" cognitiva útil desde un punto de vista evolutivo. Según un estudio de uno de los máximos especialistas a nivel mundial en este trastorno, Hagop Akiskal, mientras los bipolares en la población general no pasan del 4% o 6%, entre escritores llega al 50% y entre los artistas supera el 60%.

Sin embargo, Strejilevich insiste en que es una enfermedad. "En todo caso, podría tratarse de un don útil en términos sociales y no individuales, ya que no resulta ciertamente fácil vivir con semejante trastorno", agregó. Y puso como ejemplos los casos de Vincent van Gogh y de Virginia Woolf, dos conocidos bipolares.

vangogh "Van Gogh creó obras que hoy todos admiramos pero ni él ni su familia pudieron disfrutar de ese éxito, y Virginia Woolf sufrió tremendamente y tuvo varios intentos de suicido antes del definitivo; sólo escribió en los intervalos de lucidez”, precisó.

Por su parte, Cóppola agregó que "cuando están arriba son extremadamente lúcidos y muy ocurrentes... Si se quedan dentro de la realidad puede irles muy bien. La cuestión es que en los episodios de euforia puede aparecer también la psicosis y ahí la relación con la realidad es igual a cero. La genialidad se pierde, se hacen malos negocios y aparece el despilfarro de dinero, una de las causas de inhabilitación judicial”, remarcó.

Qué tomar. Uno de los grandes vuelcos que tuvo el tratamiento para el trastorno bipolar se dio cuando el médico australiano John Cade descubrió la acción de las sales de litio, hacia fines de la década de 1940. "Cerca del 70% de las personas afectadas por trastornos bipolares puede esperar una recuperación plena y el tratamiento con litio ha demostrado disminuir también la tasa de suicidio", opinó Strejilevich.

Cóppola mencionó también que se pueden usar antirrecurrenciales, justamente para evitar los puntos álgidos de los ciclos. Pero Strejilevich disiente fuertemente: "El litio es el gold standard del tratamiento y salva muchas vidas cada año, las otras medicaciones son tan nuevas que no se tiene el suficiente conocimiento como para avalarlas de este modo. ”

La herencia como problema

Según algunos trabajos de investigación, los genes involucrados en el trastorno bipolar serían los mismos que aquellos que predispondrían a una mayor creatividad. Varias familias de artistas son buen ejemplo. No sólo la de Ernest Hemingway, que cuenta con el triste récord de cinco suicidios en tres generaciones de artistas varios, escritores y actrices. Un estudio del norteamericano Fuller Torrey reportó que en mellizos la concordancia de diagnóstico se da en el 14%, mientras en gemelos (es decir, individuos que genéticamente son clones), la misma subió hasta el 56%.

Claro que el autor de 'El viejo y el mar' y ' ¿Por quién doblan las campanas? ', que se disparó un tiro de escopeta días antes de cumplir 62 años, no tuvo la ventaja de vivir en la actualidad, donde los tratamientos médicos han avanzado lo suficiente como para que la enfermedad no haga desear la muerte.

El litio, que hoy es la principal droga para el tratamiento del trastorno bipolar, funciona estabilizando el ánimo al incrementar los niveles de serotonina (un neurotransmisor), que contrabalancea tanto los picos de euforia como los de la depresión. Así es como con un adecuado tratamiento, la vida de las familias y los pacientes con este problema han mejorado enormemente.


Famosos bipolares

Circulan cien listas de bipolares famosos por Internet. Es tan fácil como poner las palabras "famous" y "bipolar" en Google. En inglés, claro. Las listas son sajonas. En España no existen listas, no busquéis. Los españoles… están en el armario.

Encontraréis bipolares famosos en todas las áreas: escritores, pintores, músicos… y también en los negocios. Ted Turner, creador de la CNN, todo un imperio de los medios de comunicación.

bipolar1 Hay cineastas, como Francis Ford Coppola. Y muchos actores. Actrices como Liz Taylor, Sally Field, u otras que ha interpretado papeles tan nostálgicos como la novia de 'Superman' (Margot Kidder) o la Princesa Leia de 'Star Wars' (Carrie Fisher). También actores de la talla de Robin Williams, Ben Stiller o Jim Carrey, por ejemplo. Estos últimos son expertos en emociones. Así Robin Williams borda los papeles humanos en todo el espectro de emociones y sentimientos, mientras que Jim Carrey no tiene dificultad alguna en interpretar la dualidad y, en especial, cualquier papel de maníaco -que a veces se confunde con el de payaso, lamentablemente-, de lo que es un perfecto ejemplo su interpretación en 'La máscara'.

Hay muchísimos músicos. Como Sting, Peter Gabriel.. De Cole Porter se realizó una película biográfica en la que al parecer sólo exhibe su condición homosexual, no la bipolar.

Hay multitud de escritores, algunos premios Nobel. Virginia Woolf, Herman Hesse, Arthur Christian Andersen, Ernest Hemingway...

En España hay más rumores que certezas. El escritor Guillermo Cabrera Infante reconoce su enfermedad abiertamente en la introducción al libro de la periodista Ángeles López (Trastorno Afectivo Bipolar: La enfermedad de las emociones. EDAF. Madrid, 2003). Y de momento, que se sepa, es el único. Hay rumores que apuntan a un par de cantautores, un entrenador de fútbol y a una escritora.

El último bipolar en trámites de ser reconocido en España, y uno de los primeros para inaugurar esa lista, es un político. ¡Cuánto bipolar sin identificar en puestos importantes!.

Ha habido reyes, y hay políticos, por supuesto. Dicen que Churchill fue ciclotímico. Los que están vivos no lo dicen, aunque se rumorea también que nos ha gobernado un ciclotímico... Sería un escándalo. La prensa puede descubrirlos, y se ha dado un caso reciente. El Lehendakari Ibarretxe puso en peligro su puesto porque hace poco hizo público que le diagnosticaron trastorno bipolar.

En todo caso, en este país hay excesivas reticencias a decir "Soy fulano de tal y soy maniaco-depresivo, y me dedico con éxito a tal profesión”.

En Estados Unidos, el estigma es mucho menor. En su cultura está muy presente que el Litio es un medicamento tan usado como el Prozac, el antidepresivo más conocido y toda una moda. Y la cultura del Prozac en los 80 no fue despectiva ni mucho menos en USA (recordemos a Michael Douglas chutándose uno en la película 'Acoso' tan tranquilamente.

Francisco Alonso-Fernández, presidente de la Asociación Europea de Psiquiatría Social, investiga y diagnostica a través de la "Psicohistoria" las figuras del pasado. Francisco de Goya tuvo trastorno bipolar, según su criterio, y Felipe V también.

Dra. Sheyla Andrea
Escrito por Dra. Sheyla Andrea
el 18/01/2014

Esta investigación presenta la mirada psicoanalítica respecto a la psicoterapia que utiliza el arte como facilitador del proceso psicoterapéutico. Este tipo de intervención psicológica ha sido beneficiosa y curativa en el tratamiento de diferentes psicopatologías, pues permite la recuperación de diferentes funciones neuropsicológicas que están disminuidas y bloqueadas. De la misma forma facilita y enriquece el proceso psicoterapéutico.

El trabajo de Freud ha inspirado a muchos psicólogos y psicoanalistas a utilizar el arte en el proceso psicoterapéutico. Los descubrimientos de Freud acerca del arte y los artistas son publicados con un intervalo de diez años. En 1913, en Curso Abreviado de Psicoanálisis, dice:

Sobre los problemas que conciernen al propósito del arte y los artistas, verlos psicoanalíticamente permite aclaraciones satisfactorias; otros aspectos se escapan completamente, pero si permite encontrar las impresiones de la infancia y del destino de los artistas de un lado, y de otro, sus obras como reacciones a sus estimulaciones, y el objeto más atrayente, el examen analítico (Freud, 1913, p. 1864-1865).

En 1923 Freud aclara que: "El psicoanálisis en un principio no fue sino un método terapéutico", y agrega:

Yo no quisiera que el interés se fije exclusivamente sobre esta utilización, sino también sobre las verdades que encierra nuestra ciencia, sobre las conclusiones a las que ella nos permite llegar, acerca de lo que toca al hombre más de cerca, su propio ser. En fin sobre las relaciones que esta ciencia descubre, las más variadas formas de la actividad humana. Las investigaciones del psicoanálisis dan luz reveladora en los dominios de la mitología, la ciencia, la literatura y la psicología de los artistas. Los mitos y los cuentos de hadas pueden ser interpretados como los sueños. Caminos contundentes llevan al impulso y al deseo inconsciente en la realización de una obra de arte. La ciencia provee el desencadenamiento del mundo (Freud, como se cita en Kofman, 1970, p. 9).


El arte como proceso de transformación

El arte posee el privilegio singular de poner al desnudo la parte activa y la eficacia, de lo que pasa en los seres humanos, tiende al placer, al deseo, y al goce, y es al goce no necesariamente del placer sino también al goce del dolor, de la identificación con el autor, sea en el teatro, la literatura, la pintura, la danza o la música. Este hecho es simplemente porque el arte es sensación y sentimiento, identificación y catarsis, simbolismo y expresión, y posee muchos aspectos más que trataremos en este escrito. Arte para proyectar, evacuar, cristalizar, para estar mejor, para re-encontrarse y por qué no para curarse.

En la práctica de psicoterapia grupal con arte, las identificaciones de los participantes dan la sensación de diferencias, pero también de identificaciones y asociaciones similares en el sentido profundo de la psiquis colectiva que lleva a ver y pensar, en el planteamiento de Freud, acerca del inconsciente colectivo, cuando dice: "la vida consciente del espíritu se nos muestra muy limitada al lado de la inconsciente. El analítico más sutil, o el más penetrante observador no llega nunca a descubrir sino una mínima parte de los móviles que lo guían" (Freud, 1981, pp. 2063-2064). Es así como la expresión pictórica en una sesión de psicoterapia de grupo desencadena asociaciones e insights que permiten ser poderosamente significativos para el grupo por la identificación inconsciente y pre-consciente de procesos similares y marcados por las etapas del desarrollo picosexual, comunes a los seres humanos, y que afloran en esa colectividad psíquica. La prueba innegable de la pintura, sea del artista o del paciente, es que ambas obras llevan en sus rasgos de color, forma y contenido un mensaje, para sí mismo y para el espectador.

El arte en general tiene implicaciones terapéuticas para todas las expresiones artísticas. Jean Florance, psicoanalista que trabaja el teatro terapéutico en Lovaina, dice:

Yo pongo pues al teatro en una posición de enseñanza. ¿Qué tiene que enseñarnos? ¿Qué, en la realidad de nuestra propia práctica? ¿Qué materia manejamos cuando somos analistas o cuando somos psicoterapeutas e invitamos a las personas a utilizar la mediación de la expresión escénica y de la interpretación dramática del arte en general para ayudarles a estar mejor, a re-encontrarse, por qué no a curarse? (Florance, 1992, p. 10).

Parecería que su pensamiento hace unísono con el planteamiento de los postulados de Freud respecto al arte, como depositario de los procesos inconscientes. Esta investigación se propone mostrar a diferentes disciplinas de la salud mental los beneficios de la psicoterapia dinámica que involucra arte.


La expresión artística del enfermo mental

Durante mucho tiempo el interés y la curiosidad de los psiquiatras se inclinó sobre las obras espontáneas de los enfermos crónicos en hospitales para enfermos mentales. Más tarde se tomaron en consideración las obras de artistas que presentaron durante su vida una enfermedad mental. Se debatieron los problemas del poder creador de la locura, su repercusión sobre las posibilidades artísticas y la desaparición de su obra o su transformación bajo la influencia del estado psicopatológico. Se publicaron múltiples patografías sobre grandes artistas y también otros que no lo eran tanto. En los últimos años, gracias a la creación de la psicoterapia de arte y de talleres de arte en los hospitales psiquiátricos, se recoge sistemáticamente un gran número de documentos que permiten identificar distintas expresiones de la locura que se pueden relacionar e interpretar por medio del psicoanálisis.

El discurso psiquiátrico, el discurso dinámico y el discurso artístico se interesan y trabajan en diferentes ámbitos. Sin embargo, nos llevan a pensar en la unidad de razón y emoción que trabajan estas disciplinas. El artista parte de lo imaginario, de lo simbólico, de lo inconsciente; este imaginario en muchas ocasiones es doloroso, pasa de lo sensorial a lo racional, este quehacer dentro de la civilización se transforma de acuerdo a los períodos en los cuales se ha realizado.

El gesto es el vehículo de lo inconsciente del ser humano, movido por un deseo inmediato y por una sensibilidad indeterminada. El gesto es una tendencia, es la manifestación de un estado primitivo del ser, estado de manifestación y desorden que no tiene en cuenta el mundo exterior. En el inicio de un trazo hay un gesto, es la forma simbólica de una experiencia imaginaria que no tiene sujeto ni objeto (Joulia, 1993, p. 611).

Ese es el beneficio de una expresión propia, única, estructurada, en los niveles del inconsciente y expresada de forma espontánea; así el arte terapéutico se manifiesta de similar forma.

En la terapia de arte con pintura se hace progresivamente un descubrimiento de la persona. El artista o el paciente no está al acecho de un síntoma, no está para ensanchar un dolor, una herida. Ellos, con su arte, proyectan diferentes aspectos de su ser; esto no quiere decir que no expresen un dolor, una herida o un gozo. En el arte terapéutico, como en el arte, paciente y artista expresan diferentes sentimientos de deseo, tristeza o gozo. El terapeuta busca encontrar aspectos que el paciente pueda ver para descifrar y elaborar

En las primeras sesiones del proceso psicoterapéutico, los trazos, las formas simbólicas, la experiencia imaginaria, en ocasiones no tienen sujeto ni objeto definido. A lo largo del proceso las pinturas ocupan los espacios antes vacíos, formas que dan lugar a elaboraciones figurativas, abstractas, sensibles; aparecen los síntomas que se mezclan con la forma, con la creatividad y con esa parte única del sujeto que se puede llamar el don o habilidad artística. "La atención, la delicadeza de acompañar al enfermo en un viaje pictórico, permite no cortar lo vivo del sufrimiento pero sí de llevarlo a desanudar a través de repeticiones acabadas, establecidas, que van preparando un derrumbamiento de defensas" (Joulia, 1993, p. 612).

Una paciente diagnosticada psiquiátricamente con esquizofrenia simple inicia psicoterapia de arte y en su proceso dibuja inmuebles figuras simples, geométricas. Durante el tratamiento terapéutico ella evoluciona en su proceso y después de un período de doce meses de sesiones de psicoterapia de arte ella se dibuja vomitando, parecería que quiere expulsar su dolor como quien saca de su interior una enfermedad virulenta (ver Figura 1).



La paciente escribe: tengo mucho miedo y ansiedad y ganas de vomitar, y de no hacer las cosas que me dicen que debo hacer. Me siento con un gran vacio en mi alma y en mi corazón de parte de toda mi familia, de abandono, en especial de mi mamá a la que quiero mucho pero ella impide que yo me acerque, quiero vomitar. Parecería que empieza a poder evacuar su dolor para poder empezar el proceso de elaboración.

La terapia es un proceso de transformación de la persona, el arte es un factor que facilita esta transformación. La terapia y el arte tienden a una unidad, al hecho frecuente de la creación de los artistas, que encierran aspectos inéditos, escandalosos, que no se inscriben en las reglas ni en lo contrario a ellas. "Las formas que los artistas crean son irreductibles, así como las producciones realizadas en terapia. La obra de arte como pluralidad de significados que coexisten en un solo significante de un mensaje fundamentalmente ambiguo, desafía las tentativas de racionalización" (Klein, 1993, p. 613). El sujeto llena de significados un trabajo de arte terapéutico, de la misma forma el artista no puede dejar de proyectar aspectos de su inconsciente y de realizar excelentes obras cuando al realizar la obra hay en él un conflicto crítico. De la misma forma que el sujeto impregna su trabajo de arte terapéutico, el artista no puede ignorar una situación similar.

La terapia es transformación de la economía mental, ella es subvertida de normas insatisfechas que triunfan sobre la psicopatología para un propósito, experimentadas en el laboratorio de la transferencia antes de encarnar la vida del sujeto. La expresión no es más que una de las primeras etapas de creación (Klein, 1993, p. 613).

El artista experimenta y vibra a través de su trabajo. Expresa, crea y puede en un momento psicotizarse en función del sentimiento, del dolor o del fracaso; esto lo vemos con frecuencia. La terapia es una expresión catártica que alivia, toma también los elementos psicopatológicos con el vigor de un obrero que trabaja incansablemente. "El artista para ser artista debe ser sujeto de búsqueda personal y profesional para que su interlocutor se ponga en movimiento" (Klein, 1993, p. 613).


Psicoterapia dinámica y arte

La terapia de arte es una disciplina basada en los campos de la psicología y el arte, manifestando las características de cada una de estas disciplinas como conocimientos del ser humano. Naturalmente que la psicología y el arte son tan antiguas como el ser humano. El desarrollo de la profesión de psicología y el arte puede ser considerada como una aplicación formal a una tradición humana. "La historia de las ciencias y las artes son como un tapiz que se va tejiendo, coloreando, contribuye no solo a una imagen sino también a la fortaleza y estructura de la tela misma" (Vick, 2003, p. 6).

El fundamento para aplicar la psicología al arte fue trabajado por Freud cuando realizó sus investigaciones sobre el arte y los artistas relacionándolos con la psicología, resultado de su quehacer en lo que atañe al ser humano como inherente a él. En este trabajo de investigación se pudo observar cómo el arte es un potencializador y facilitador del proceso psicoterapéutico. En la psicoterapia dinámica que utiliza el arte como facilitador y potencializador del proceso se mantienen las técnicas del trabajo dinámico, es decir, es una psicoterapia no directiva que trabaja con la asociación libre para estimular la proyección y el insight, y en la que paciente y terapeuta interpretan los contenidos expresados en el arte.


Técnicas usadas en la investigación

Modificaciones en el encuadre terapéutico

Considerando la postura de Frida Fromm Reichmann respecto al encuadre psicoterapéutico, se trabajó teniendo un ambiente cálido y de soporte con los pacientes, pero considerando siempre la neutralidad y la terapia no directiva en el proceso.

La eficacia de la terapia con psicóticos esta en el establecimiento de una transferencia positiva en la que el paciente se sienta comprendido por el terapeuta, el paciente entonces le atribuye todo el poder de una madre ideal, es así como el terapeuta llega a cumplir la función de una objeto reparador y protector. El paciente es tranquilizado y afirmado por las palabras que llevan a calmar sus angustias infantiles y tiene además la función de que el terapeuta pueda penetrar en el universo cerrado del psicótico (Fromm Reichmann, 1978, p. 8).

La postura de Fromm Reichmann, de que la terapia no debe ser distante ni fria porque el paciente llega en busca de lo que no ha tenido, no implica que se pierda la neutralidad. "Sabemos poca cosa acerca del lenguaje del inconsciente del esquizofrénico, así que no debemos sorprendernos de que se produzcan errores y malentendidos cuando trata de comunicarnos" (Fromm Reichmann, 1978, p. 9). Este aspecto lo despeja en parte el trabajo de arte, debido a que la expresión pictórica del paciente en el dibujo aclara diferentes aspectos para él mismo y para el terapeuta; el paciente expresa, proyecta y construye en el trabajo que ha realizado y lo complementa con un escrito. El terapeuta afirma, pregunta, complementa e interpreta con el paciente el contenido del trabajo (lo expresado en el dibujo).

Heinz Kohut fue un analista instructor en el Instituto de Psicoanálisis de Chicago y también Presidente de la Asociación Psicoanalítica Americana. En 1959 publicó un artículo donde identificaba a la introspección y la empatía como ingredientes esenciales de la observación psicoanalítica. Continuó el desarrollo de un cuerpo de teoría conocido como Psicología del Yo (Kohut, 1971, 1977, 1978, 1984), utilizado por muchos terapeutas psicoanalíticos (Lachman, 2001). La empatía y el reconocer lo que el paciente está sintiendo forman una parte muy importante del tratamiento. Los pacientes con rasgos de personalidad narcisista, fármacodependencia o diferentes clases de psicosis, que sufren de depresión, sensación de vacio, carencia de autoestima o dificultades en su vida social y sexual no pueden ser tratados con el encuadre clásico. Todas las psicopatologías severas logran buenos índices de recuperación por medio de la psicoterapia con arte.

Kohut desarrolló su teoría después de observar que algunas personas con rasgos narcisistas no respondían al análisis clásico, sus ‘Yos' internos, están formulando el concepto de falta de ‘auto-cohesión', o consolidación. Desde el punto de vista de Kohut, la falla de empatía de parte de las personas que le dan cuidado en los primeros meses de vida al bebé es la causa principal de los desórdenes de la personalidad narcisista. Y es a través de la respuesta empática en la relación terapéutica que la cura puede ser lograda (Lachman, 2001, p. 68).

El arte es un medio que permite al paciente crear y ser observado por otro; a medida que el sujeto crea, los otros o él otro son objetos separados de sí mismo. Este aspecto contribuye a la individuación del paciente, a la superación de sus anhelos narcisistas arcaicos e infantiles. "Es muy importante que a través del proceso de reflejo los terapeutas sostengan la promesa de aprobación última para un real cumplimiento de una aprobación real" (Lachman, 2001, p. 70).

La relación interpersonal dentro del encuadre terapéutico debe estar encaminada a ser neutral, considerando que el paciente necesita de ella. Así sea un esquizofrénico, esta relación tendrá significados muy especiales y puntuales para ese paciente. "El encuadre terapéutico con pacientes severamente perturbados debe ser una genuina relación terapéutica, no una técnica que simule transferencia. El terapeuta que logra éxitos terapéuticos con estos pacientes es honesto, cálido, y activo" (Spaniol, 2003, pp. 286-289), lo que no quiere decir directivo.

Cada una de las comunicaciones del paciente tiene un significado importante; por irracional que parezca siempre están teñidas de esperanza o de fantasías que desearía sean realidad, también de negaciones debido a los fracasos frecuentes en diferentes situaciones que son suficientes para una desesperanza aprendida. Con Freud aprendimos a buscar el sentido del inconsciente y el sentido afectivo, es decir, las fallas o aciertos en el afecto, vías que son los canales más seguros para sanar pero también para enfermar psicológicamente. El lenguaje es generalmente muy intelectual y magníficamente tiene el poder de negar, racionalizar y desplazar.

Considerando la teoría y reconociendo que es válida, este trabajo se esforzó por considerar todos los aspectos de la postura de Freud y de los psicoanalistas que han aportado a su desarrollo y continuación. En este trabajo psicoterapéutico se estableció un encuadre en el cual la figura femenina fue un objeto que proveyó holding a los pacientes, se dieron regresiones a la etapa oral y anal del desarrollo psicosexual. Un ejemplo de esta forma terapéutica fue permitirles fumar en el descanso de la terapia y proveerles refrigerio dentro del reciento de terapia. En el trabajo de arte también se dieron proyecciones referentes a esta etapa, dibujos de fijaciones orales que no es posible materializar en palabras.

En los trabajos de arte de casi todos los pacientes había una añoranza por regresar a la casa paterna aunque los padres no los visitaran nunca en la clínica, ni se entendieran en ningún sentido de su situación. Podríamos afirmar que generalmente estas figuras son tan importantes para todos los seres humanos que siempre hay una disculpa a la situación, aunque fluctúe entre el amor y el odio. Sin embargo, hay pacientes que no logran reconciliarse con estas figuras y permanecen en un profundo dolor y resentimiento debido a la severidad de los traumas y, por lo tanto, tienen muy poca capacidad de insight y elaboración.

En la actualidad la terapia que utiliza el arte como facilitador y potencializador del proceso psicoterapéutico no es usada solamente en pacientes psiquiátricos, sino que es practicada en diferentes psicopatologías y en la recuperación de enfermedades físicas y terminales, debido al amplio margen de recuperación y alivio que ofrece a diferentes pacientes.

Los valores del terapeuta

Los valores del terapeuta cobran una importancia vital en el tratamiento. El valor fundamental del profesional debe ser el crecimiento y desarrollo de la personalidad del paciente, el apoyo que se le presta para que pueda adquirir autonomía y autoestima, cualidades del Yo que le permitirán satisfacer sus necesidades sin hacerse daño él mismo ni dañar al otro. Fromm Reichmann afirma que la conciencia que tenga el terapeuta de sus propios valores, de las convenciones a las que el paciente está aún sometido, puede ser la única clave de un trabajo psicoterapéutico satisfactorio con el paciente psicótico, o puede facilitar en gran medida el tratamiento con un neurótico. "Finalmente Freud dice que puede llamarse psicoanálisis a toda ciencia y terapéutica que acepte sus doctrinas sobre el inconsciente, sobre la transferencia, la resistencia y sobre la sexualidad infantil" (Fromm Reichmann, 1978, p. 19).

Este trabajo de psicoterapia dinámica y arte no fue un psicoanálisis tradicional pero conservó los aspectos fundamentales planteados por Freud para la cura. La investigación se realizó llevando a cabo el encuadre expuesto.

La transferencia

Los conceptos intrínsicos del psicoanálisis freudiano y de la terapia analítica de Jung han influido en las aproximaciones de la terapia de arte dinámica; esto incluye la transferencia como uno de los aspectos básicos en el tratamiento analítico. Desde el punto de vista de la función de la cura, la transferencia es catalogada por Freud de manera muy explícita como uno de los obstáculos mayores al recuerdo del material reprimido. Pero también su aparición es señalada como generalizada: "podemos estar seguros de que la encontraremos en todo análisis relativamente serio" (Laplanche & Pontalis, 1973, p. 405). El encuadre modificado permitió un desarrollo de transferencia en todos los pacientes con diferencias en el tiempo debido a las diferencias individuales de cada paciente. Los pacientes lograron en este trabajo psicoterapéutico con arte y con un encuadre modificado el desarrollo de una transferencia positiva que les permitió expresar experiencias muy primitivas, con gran necesidad de catarsis y elaboración. Además de la palabra, cualidad única del ser humano que no es posible ignorar, la técnica de arte principal fue la pintura en la psicoterapia de grupo. Como técnicas auxiliares se usaron la relajación y la música por considerarlas formas de potencializar la intervención por poseer aspectos emocionales profundos e inherentes al ser humano. La escritura complementó el dibujo.

La relajación

Se usó la relajación porque es una forma de contacto interno, descanso, tranquilidad y conciencia de sí mismo, es un facilitador de soltar la armadura muscular. El cuerpo nos sirve para negar o bloquear impulsos. Las defensas del carácter son manifestaciones en la estructura física del cuerpo. Cuando la persona se relaja baja la tensión, siente bienestar, toma conciencia de todas las partes de su cuerpo que tensiona y relaja simultáneamente; de esta forma se da cuenta del beneficio y de cómo puede manejar los estímulos internos y externos, y disminuir los niveles de ansiedad. La relajación permite también que fluyan pensamientos y sentimientos olvidados, es decir, reprimidos. La relajación del diván freudiano es similar a la relajación que se realizó en este trabajo de investigación encontrando que es beneficiosa para pacientes psicóticos y neuróticos. El paciente psicótico necesita un puente con la realidad exterior en la figura del terapeuta; por ese motivo el tiempo de relajación fue corto, de un máximo de veinte minutos para un tiempo total de tres horas en la psicoterapia de grupo.

En esta investigación se utilizó la relajación por considerarla un preámbulo importante para crear una atmósfera de tranquilidad y disminución de la tensión. El paciente psiquiátrico maneja permanentemente altos niveles de estrés y ansiedad. La relajación llevó a los pacientes a bajar la ansiedad y lograr menor tensión para iniciar el trabajo terapéutico.

Las raíces de un enfoque del cuerpo están claramente establecidas en los escritos de Freud, pero fue Reich quien delineó una psicoterapia orientada al cuerpo y quien es grandemente responsable de la tradición del cuerpo en psicoterapia. A través de su trabajo clínico de investigación Reich provee una base sólida para el movimiento más allá de las limitaciones del análisis freudiano. Varios de los estudiantes de Reich llevaron la tradición con gran creatividad e innovación en la teoría y la técnica. La tradición incluye el trabajo de Káiser, la terapia Gestalt de Perls, la ergonomía de Baker, la bioenergética de Lowen y Pierrakos, la psicoterapia organismica de Brown y el trabajo Raíz de Kelley (Smith, 1985).

La música

La música fue una técnica para facilitar la expresión de sentimientos. Los pacientes gravemente perturbados están bloqueados para las sensaciones emocionales que produce la música. La coraza de la que se han revestido para sobrevivir al dolor del abandono y la frustración desde la más tierna infancia, no les permite identificarse ni sentir una música que pueda ser solaz para el alma. Por eso la música permitió que el grupo de pacientes empezara a sentir a través de la música.

El desarrollo del conocimiento científico del funcionamiento del espíritu humano constituye el juego epistemológico esencial de las ciencias del conocimiento, se trata nada menos que de comprender cómo una estructura material que llamamos cerebro sostiene procesos aparentemente inmateriales que llamamos pensamiento (Mijolla, 1983, p. 18).

Este autor hace referencia a la complejidad de la creación y comprensión de la música. La riqueza de la música responde ciertamente a una competencia auditiva que es exclusiva de la especie humana; la estructura de esta competencia tiene que tomar una forma indispensable, la de las dimensiones afectivas y existenciales que el ser humano experimenta con la música.

La música juega un papel de complejidad muy grande, desde la música misma y desde el aspecto psicoanalítico de la música, que expondremos en forma muy breve. Freud en Más allá del principio del placer propone la existencia de una pulsión de perfección que se posa en el desarrollo más elevado, más complejo, asimilando a Eros y que complica la vida. Otros aspectos de ese Eros son abordados y estudiados por Freud en diferentes niveles de conceptualización.

La música puede situarse como una investidura libidinal y de contenidos del inconsciente en el autor, que pueden ser evacuados y que llegan a un receptor. Una determinada música agrada, emociona, puede ser indiferente o desagradar al que la escucha. Es el efecto del afecto del que nos habló Freud en su estética refiriéndose al arte, ese afecto o gusto es particular; si gusta mueve infinidad de sentimientos en la persona que la escucha. Como sensación y sentimiento es aún más potente que la pintura, y es en ese afecto que el arte musical es terapéutico. Toda la música no impacta a un ser humano, pero hay tipos de música que permiten a todas las personas entrar en un estado tranquilizador, relajante, emotivo y reflexivo. También determinados tipos de música permiten la expresión de sentimientos de rabia y sirven para evacuar diferentes sentimientos negativos.

Como la pintura o el teatro, la música, sea creada, tocada o escuchada, tiene un efecto terapéutico debido a que desencadena múltiples emociones, estados de tranquilidad e identificaciones en el receptor.

Los fantasmas prehistóricos juegan igualmente en todo auditorio de música, recuerdos, sueños ancianos, por ejemplo recuerdos de la abuela tocando el piano, del tío tocando una romanza a la hora de la comida, o amorosos suspiros bajo un fondo sonoro (De Mijolla, 1982, p. 15).

Es el caso para cualquier manifestación artística. La música es la identificación con una emoción de innumerables sentimientos tristes, alegres y melancólicos que están en una sinfonía o concierto.

Diferentes emociones y sentimientos llegan a lo más profundo del alma humana, al inconsciente, a los recuerdos de la vida, a las añoranzas, a los fantasmas. La música como aplicación científica busca producir cambios en la vida afectiva de la persona, en la conducta social e individual del ser humano. Es el idioma universal del sentimiento; la música puede ser llamada esencia divina, sublime y humana.

Si se admite que la música tiene el poder de hacer resurgir la metáfora de los movimientos pulsionales y comprender que estos son toscos y originales, entonces es concebible que la escucha musical reactive la interiorización y capte el interno del alma con el flujo sonoro que viene de afuera haciendo un campo auditivo, una expansión sonora del Yo, un placer purificado, introyección al sentido mismo, nombrado por Ferenczi, encontrando las nociones tanto de odio como de libertad, lo mismo que en la gestión estética (Rosaloto, 1969, p. 163).

Considerando que la música es el abre bocas del alma y del espíritu, de los más sublimes sentimientos y de los más tristes y angustiosos recuerdos, no se podía dejar de introducir la música en el proceso de una psicoterapia que incluye el arte.

La música ella misma habla a los que se encantan, a los humanos que danzan con ella en un ardor colectivo. Más recientemente no conocemos las creaciones musicales especialmente hechas para cada uno pero hay algunas que llegan a cualquiera es el caso de ‘Para Elisa' de Beethoven, se trata de hacer entender al otro lo que hay en el corazón (Berge, 1968, p. 9).

En este ejemplo se trata de una comunicación de los sentimientos al receptor y en el deseo del artista de comunicar su sentir, como comunicación de sí mismo. Así la música llega a los amantes que se comunican muchos sentimientos entre ellos mismos, de la misma forma al público y a la terapia, en la que los pacientes revuelven y afloran sentimientos como en una vasija agitada que puede ser próxima a rebotar todo tipo de sentimientos y añoranzas. Este trabajo de investigación quiso estudiar el avance que produce el arte en la aplicación de las ciencias psicológicas.

En una sesión de psicoterapia de grupo, después de que los pacientes habían consumido cocaína y una semana después de los efectos de la droga, se trabajó una técnica dirigida llamada Cómo romper la pared de la adicción a las sustancias psicoactivas. Durante la relajación se tocó la sexta sinfonía La Patética de Tchaikovsky, lo que llevó a varios pacientes a llorar y tomar una fuerte resolución para no volver a consumir. En una psicoterapia realizada con arte es imposible desconsiderar el valor terapéutico de la música. La pulsión de muerte establecida en pacientes psiquiátricos, psicóticos y fármacodependientes está considerablemente presente, pero los elementos de vida proporcionados mediante el arte en forma de música, pintura y narrativa abrieron posibilidades para ellos. "El ritmo adquiere un valor de causa y consecuencia porque al mismo tiempo que transforma el sonido en música, permite elaborar e identificar su naturaleza" (Cain, 1982, p. 134).

Las metáforas energéticas relacionadas con el estado de ánimo que siente el sujeto en determinado momento como resultado del placer por un determinado ritmo o para el compositor de la creación y la escucha marcan un hito de sublimación. La belleza en lo analizado, en la expresión cuantitativa de afectos, sentimientos y estética que no sea vacía de sensaciones, es en realidad la música, porque una belleza puramente formal vacía de emociones nos sería concebible como música. Los afectos están de diferente manera ligados de manera lejana al masoquismo como recuerdo, ilusión e identificación.

La pintura

La pintura permite que la imagen trabajada en una sesión de psicoterapia quede grabada, el paciente puede recordar cómo se sentía cuando la realizó. La imagen gravada es un testimonio que se puede guardar, volver a mirar, retomar en un momento dado, pero también es particular porque no se ve de la misma forma después de un tiempo de realizado el trabajo; es este el caso del pintor profesional, del aficionado o del paciente. La pintura fue en esta investigación una forma muy positiva de contención, abreación e insight , y permitió a los pacientes y al terapeuta comprobar los logros, como testimonio de la evolución del proceso terapéutico, de la elaboración de su problemática, ayudando a la construcción de la autoestima.

Cuando se realiza un cierre con un paciente que ha durado dos años y medio realizando permanentemente trabajos de arte, este se encuentra con la sorpresa de algo que ha hecho, que ha logrado y que de alguna forma le parece increíble y a la vez fantástico en profundidad y progreso, y despierta sentimientos de toda índole, alegría, tristeza, sorpresa y, por qué no, dolor, del dolor que vivió pero que ha superado y que tiene que seguir elaborando.

La terapia de arte brinda al paciente la capacidad de entender su propio proceso dinámico y en decrecer su nivel de negación defensiva. En pacientes drogadictos y psicóticos la disminución de los mecanismos de defensa, escisión, identificación proyectiva generalmente disminuyen (Silverman, 1991, p. 93).

La pintura es una expresión abierta a innumerables aspectos que integran a la persona mediante el trabajo terapéutico que solamente con la palabra no puede ser logrado con pacientes gravemente perturbados, debido a que la comunicación verbal está bloqueada, el paciente no puede o no quiere hablar. La pintura permite la expresión del mundo interno que no podía ser expresado. El proceso artístico provee situaciones y espacios que anteriormente solo habían sido accesibles a los niños, debido a que los terapeutas de niños, pensando en la dificultad del lenguaje y del incompleto desarrollo del pensamiento, usaron la técnica pictórica para facilitar el proceso. En este trabajo de psicoterapia con arte se observó cómo la pintura llegó a ser una forma de expresión que llevó a los pacientes a estadios muy tempranos del desarrollo de la personalidad, a estadios de las relaciones objétales tempranas. Bion establece en el prefacio de su libro Segundos Pensamientos cómo la memoria nace y se adecúa a la experiencia sensorial. La experiencia nos muestra que las imágenes que han impactado a un sujeto quedan gravadas en el inconsciente desde la más tierna infancia.

La expresión de arte puede ayudar a hacer puente entre el preconsciente, el inconsciente y el consciente de un evento traumático y tensionante, facilitando la creación de una narrativa a través de la cual la persona puede explorar el aparato topográfico. Las actividades de arte, en este sentido, pueden ayudar a proyectar las sensaciones y los sentimientos. En el aspecto de las sensaciones el individuo no ha desarrollado el lenguaje verbal. Finalmente, la terapia de arte puede ser usada para tocar la respuesta de relajación del cuerpo. El dibujar facilita los reportes emocionalmente cargados de varias maneras: reduce de la ansiedad, ayuda al paciente a sentirse confortable con el terapeuta, e incrementa la memoria organizando asociaciones para narrarlas promoviendo el interno para encontrar más aspectos. Malchiodi (1997, 2001) observó al trabajar con niños de hogares violentos que la actividad de arte tenía una influencia suavizante e hipnótica, y que los niños traumatizados eran atraídos naturalmente a esta actividad cuando estaban ansiosos o sufriendo de estrés postraumático.

En un día no muy lejano, a través del uso del scan del cerebro y otras tecnologías que aportan las neurociencias, se podrá tener un entendimiento más claro de cómo usar exactamente la terapia de arte para obtener la respuesta de relajación en pacientes de todas las edades que hayan sufrido intensos traumas y estrés. A nivel de las relaciones objetales tempranas, una experiencia interna e inconsciente no puede ser alcanzada solamente por la memoria debido a que las experiencias sensoriales son infra verbales, esto es, antes del lenguaje.

A través del arte un paciente puede expresar, controlar y empezar a elaborar, simbólicamente, experiencias de incapacidad, dolor, constricción o inadecuación. El arte constituye una forma muy interesante y gráfica de observar el proceso de un paciente y cómo expresa el sentir de una enfermedad psicótica.

Una paciente de veinte años diagnosticada con esquizofrenia paranoide y hospitalizada en la clínica inició el tratamiento psicológico con arte. Sus dibujos mostraron cómo fue elaborando y desarrollando capacidades de conocimiento y autovigilancia de sus estados agresivos, de su deseo de relacionarse, de socializar y de compartir con otros seres humanos. También mostraron cómo se sentía antes del proceso psicoterapéutico y después, y cómo en el inconsciente había una construcción simétrica que le permitía no desintegrarse. Los dibujos mostraron también el peso que vivía en su casa, representado mediante un techo muy bajo con aspecto de plomo; casi siempre esa casa estaba representada en sus dibujos como un único signo de protección (ver Figura 5).



En el dibujo de la Figura 2, la paciente muestra claramente los síntomas de su enfermedad. Durante un año aproximadamente ella escribe interminables cartas que trabajamos en la terapia individual. Las cartas se refieren a sus relaciones familiares, especialmente con la madre, el dolor por el abandono del padre y el conflicto con su familiaextensa. Los dibujos son similares al de la Figura 2 y casi siempre solamente escribía.

En la segunda etapa del tratamiento hace inferencias importantes relacionadas con su mundo interno. Uno de los dibujos más expresivos de esa etapa es el que ella titula La vida (Figura 3), donde escribe luz y oscuridad. Parecería que la paciente empieza a ver elementos de luz a través del proceso psicoterapéutico y relaciona la vida con la luz; se puede inferir también que la oscuridad es su enfermedad.



En la Figura 4 la paciente expresa su deseo de socializar, tener amigos y realizar actividades en grupo y al aire libre. Pinta varias escenas de niños realizando diferentes actividades. En el centro del dibujo pinta una gatica y escribe una gatica traviesa y sexual , se pinta ella con una amiga especial y también elevando una cometa. Hay en este dibujo varias proyecciones importantes, la sexualidad está presente, su identificación y el deseo de realizar actividades sociales y compartir con amigos.



En la Figura 5 la paciente manifiesta que el ábaco significa la falta de movilidad y libertad que ella tiene. Expresa que se siente metida en cada cuadro, del que le es muy difícil salir, pero que finalmente lo logra. En la parte inferior dibuja su casa con el techo rojo, las paredes negras y enmarcada en un rombo de metal; al fondo a la derecha dibuja otra casa que representa la clínica.




La Figura 6 Pájaro sin rumbo es realizada al final del proceso psicoterapéutico, cuando la paciente ya estaba en tratamiento ambulatorio. La paciente escribe: ese pájaro vuela buscando un sitio específico dónde estar . Dice: soy yo misma . El pájaro va a las montañas, vuela, atraviesa volcanes y valles, y no sabe a dónde ir. En la parte inferior está nuevamente su casa, un camino y unos arbustos.

Winnicott, en su experiencia terapéutica con niños, muestra cómo los sentimientos del niño abandonado, del regresivo paciente adicto y psicótico, están acompañados de miedo, venganza, desconfianza y carencia de apoyo, por esto están tan necesitados de holding. El trabajo de arte pictórico representa una proyección gráfica de los conflictos internos del paciente. Estos trabajos tienen características de las técnicas proyectivas y acceden a la creación propia del individuo. La capacidad crítica del Superyo está bloqueada, el Yo disminuido y desorientado. Esta situación no permite un acceso fructífero a la comunicación verbal del individuo, y es así como el arte pictórico se convierte en un medio facilitador y creativo del proceso psicoterapéutico. Winnicott establece la importancia del juego y el arte como medios terapéuticos y de desarrollo emocional del niño, con los cuales se puede facilitar el proceso del paciente adulto. Este trabajo consideró el paradigma de Winnicott de individuación, objeto de transición y vínculo, a través del proceso terapéutico, el encuadre terapéutico proveyó holding al paciente.

Freud en sus investigaciones estableció las similitudes y diferencias entre sueño y arte. Es por eso que podemos trabajar la psicoterapia dinámica que implementa el arte. "El arte, como los sueños, son un ‘camino real al inconsciente' " (Freud, 1981, pp. 2063-2064). En esta investigación, además de la palabra, la técnica de arte principal fue la pintura en la psicoterapia de grupo. La técnica de pintura se realizó en casi todas las sesiones de grupo, y además los participantes debían escribir una corta historia referente a la pintura para completar el proceso de expresión. Esto permitió que quedaran claros los significados de los dibujos que, si bien algunos tenían aspectos muy claros, otros se escapaban a la comprensión de lo que quería decir el paciente. En las sesiones de terapia individual algunos pacientes deseaban comunicar aspectos que no habían expresado en la terapia de grupo por ser muy íntimos.

El reconocer la función creativa e integrativa del juego y el arte nos permite ver la realidad interna y externa del sujeto. La proyección expresada en un dibujo de arte pictórico terapéutico por un paciente permite al terapeuta comprobar la teoría y, al mismo tiempo, ver el estado interno del paciente continuando con el proceso psicoterapéutico, como una linterna que permite transitar por el oscuro inconsciente del paciente. Al paciente experimenta admiración y clarificación de aspectos que no comprendía, y que puede materializar y potencializar mientras avanza en el proceso terapéutico.

El proceso artístico provee al paciente más libertad y facilidad para comunicarse. La pintura muestra cómo el paciente lucha para organizar material suficiente para empezar a comunicarse. Con pacientes gravemente perturbados la terapia se inicia generalmente de forma no verbal, la simbolización del material es altamente primitiva. Durante el proceso la evolución de los trabajos de arte es muy significativa. Kohut (1971) enfatiza un déficit en la organización del Yo en pacientes gravemente perturbados; así la terapia que involucra el arte aparece entonces como un medio adecuado para estos pacientes. Hay evidencia de que las imágenes tienen un impacto significativo en la mente y en el cuerpo, es decir, la mente afecta al cuerpo. Las imágenes pueden crear sensaciones de bienestar, desagrado, placer o temor. El sentido común nos dice que las imágenes tienen un impacto sobre cómo nos sentimos y reaccionamos.

En este trabajo psicoterapéutico utilizando el arte pictórico se observaron insights no logrados a través del lenguaje lineal verbal. Este es uno de los aspectos más importantes logrados en esta investigación. Las imágenes graficas son comunicación, consciente, preconsciente, e inconsciente, en el caso del artista, y de los pacientes, los pensamientos encapsulados y no diferenciados son expresados generalmente en forma simbólica.


El simbolismo y la terapia de arte

La imagen de la Figura 7 fue realizada por un paciente diagnosticado psiquiátricamente con esquizofrenia paranoide. Él expresa en la pintura el deseo de regresar a su casa en el campo y de tener un carro para transportarse. Esta expresión simbólica es llana y primitiva.



Después de doce meses de tratamiento el paciente evoluciona en su expresión simbólica y en su capacidad de insight . Realiza una serie de trabajos en los cuales simboliza el deseo de ir al inconsciente. Los dibujos y escritos manifiestan el temor de ir al fondo de su persona y comprender qué ha pasado con él. Hace dibujos similares al de la Figura 8 y los titula con frases que tienen el mismo sentido. Se vislumbra ya en el paciente una capacidad de mirar en su interior. También lo expresa con frases que escribía frecuentemente como ir más allá o ir de la oscuridad a la luz . Se puede inferir que se ha dado un proceso de abreación y capacidad de insight .

Aproximadamente a la mitad del proceso psicoterapéutico este paciente realiza varios dibujos de árboles a partir de una mancha de tinta y escribe textos alusivos a la estructuración de su persona (ver Figura 9). Escribe: un árbol veterano bastante frondoso, con sus raíces bien profundas, bien enraizado y plantado y bastante ramificado. En la Figura 10 escribe un árbol fuerte, frondoso, crecido, grande y fuerte. Proyección de sus deseos, algo de lo que ha logrado en el proceso terapéutico, expresión de una necesidad de verse y sentirse, y quizás de haber superado aspectos de su persona.


Los símbolos

Los símbolos son exclusivos del ser humano. En la enfermedad mental el proceso simbólico esta deteriorado porque el sujeto ha cambiado su realidad por una realidad amorfa, sin sentido, no coherente con los cánones establecidos. El psicótico simboliza lo que ve y siente su mente escindida y regida por el proceso primario de pensamiento. Por eso la psicoterapia que involucra el arte ayuda a establecer el proceso simbólico.


A la relación constante entre el elemento del sueño y su traducción le damos el nombre de relación simbólica puesto que el elemento mismo viene a constituir un símbolo de la idea onírica inconsciente que a él corresponde. Con la representación simbólica se enlazan interesantísimas cuestiones relacionadas con el simbolismo en el sueño. Estos símbolos tienen una relación con la expresión, no solo de los sueños, sino también de la expresión artística, como también Freud resaltó y estableció las diferencias y similitudes entre el sueño y la obra de arte.

Todas las analogías evocadas a propósito del simbolismo de los sueños nos permitirán formarnos una idea de aquellas especiales características del psicoanálisis que lo convierten en una disciplina de interés general, cosa que no sucede en la Psicología ni en la Psiquiatría (Freud, 1981, pp. 22-25).

Se refiere Freud a la inquietud general del sueño y su simbolismo, y a cómo hay en el sueño símbolos universales que son representados por la relación con el inconsciente colectivo y cómo el común de las gentes se interesa en el significado de los sueños desde la antigüedad. Aún antes de descubrir el inconsciente los relatos bíblicos hablan del significado de los sueños. Parecería que hay en el contenido latente del sueño un saber propio y particular de la persona, el cual no es fácil pero sí factible descifrar. En la intervención psicoterapéutica con arte se encuentran significados y significantes generales y particulares del simbolismo de los seres humanos, muy particulares de la historia del individuo y universales, muy puntuales de las fijaciones, traumas y temores de cada individuo.

La labor psicoanalítica nos pone en relación con la gran cantidad de otras ciencias mentales tales como la mitología, la lingüística, el folklore, la psicología de los pueblos, las religiones, el arte y todas las ciencias cuyas investigaciones pueden proporcionarnos los más preciados datos" (Freud, 1981, pp. 22-26).

Un buen ejemplo del simbolismo y de lo gravado en el inconsciente son las pinturas expuestas en este artículo que nos permiten ver los postulados de Winnicott respecto a la necesidad de la función de holding y las consecuencias de su carencia. Winnicott nos planteó la importancia de ser conocido, que significa sentirse integrado. Dice:

El pequeño que no haya dispuesto de una persona que recoja sus ‘pedacitos' empieza con su propia tarea de auto integración pero si esta falla se enfrenta a la enfermedad mental. La terapia dinámica y el arte son caminos para unir los pedacitos de esa personalidad fracturada (Winnicott, 1971).

Agrega Winnicott que la estructuración de las experiencias de realidad va surgiendo de la diferenciación de los tres espacios psíquicos (subjetivo, transicional y objetivo), la realidad surge por la sobrevivencia del sujeto. El terapeuta ayuda a que el paciente reemplace racionalizaciones muy distorsionadas por otras menos deformadas que integran el diálogo y el afecto. El arte se convierte en un objeto transicional entre paciente y terapeuta.

Esta disociación cede el paso a la relación ambivalente con la madre que nos describe Sterba, la preocupación por la madre y la ansiedad por lo que puede haberle hecho y seguir haciéndole con sus impulsos sádicos cargados de envidia, celos y rivalidad (Sterba, 1974). La posición depresiva corresponde a una mayor integración del Yo y de los objetos y a la capacidad incipiente de reparar el daño causado al objeto. Junto con esta integración empieza a desarrollarse el juicio de realidad, la formación de símbolos y la capacidad de discernir entre el mundo interno y el mundo externo.

El terapeuta ayuda a que el paciente reemplace racionalizaciones muy distorsionadas por otras menos deformadas que integran el diálogo y el afecto. El arte se convierte en un objeto transicional entre paciente y terapeuta. Bowlby (1980) opina que la base del desarrollo humano es una sensación de confianza en la disponibilidad de las personas con las que mantenemos lazos afectivos, confianza que se desarrolla lentamente a través de la infancia, la niñez y la adolescencia. Dicha disponibilidad consiste en una respuesta constante a nuestras necesidades afectivas: caricias, comprensión, compañía, comunicación y atención.

Algunos de los autores citados anteriormente, entre otros, dieron origen a lo que se ha conocido como la Teoría de las Relaciones Objetales en psicoanálisis. Esta teoría centra la exploración de la relación entre los objetos internos y los modos en que la persona mantiene estas relaciones inconscientemente al enfrentarse con las vivencias concretas.

Las teorías de Bion y Klein para el desarrollo oral han sido confirmadas por la expresión pictórica de esta investigación. En Mujer de senos grandes (ver Figura 11), dibujo realizado por un paciente fármacodependiente después de doce meses de intervención psicoterapéutica con arte, se expresan fijaciones orales. A partir de una mancha de tinta el paciente estructura la imagen de una mujer y escribe: es una bella mujer con los senos muy grandes y un seno desfigurado. El paciente es un joven de 25 años, soltero y proveniente de una familia de trabajadores artesanos. Fue huérfano de madre a la edad de doce años, hecho que lo hizo sentirse abandonado debido a que el padre viajó a otra ciudad en busca de trabajo. El niño se quedó al cuidado de una tía que no pudo proveerle el apoyo necesario para superar el duelo de la madre y el abandono del padre. Empezó el consumo de psicofármacos con marihuana a los doce años, poco después de la muerte de su madre, y siguió con alcohol, cocaína y bazuco. En la familia hay otro hermano fármacodependiente. En este paciente se agravaron sus fijaciones y traumas de la etapa oral con la muerte de la madre.


Análisis del dibujo por los pacientes en psicoterapia dinámica de grupo que implementa el arte

A partir del dibujo en la terapia de grupo los participantes expusieron las sensaciones y sentimientos que despertó el dibujo del paciente en cada uno de ellos. La mancha de tinta es lo que se revela en negro, lo estructurado en gris es la composición proyectiva del paciente.



El paciente escribe: Es una bella mujer de senos demasiado grandes y cintura muy pequeña, con abundante cabellera, el rostro un poco cortado y su seno izquierdo desfigurado.
Terapeuta: ¿Qué cree ha desfigurado el seno?
Paciente: No sé.
Terapeuta: ¿Qué cortó el rostro?
Paciente: Posiblemente una pelea.
Terapeuta: ¿Qué ven ustedes en que DT haya estructurado una mujer de senos muy grandes y uno desfigurado?
Pacientes: La expresión de la maternidad. Le hace falta el afecto de la madre. Está necesitado de amor. Le hace falta una mujer. Los senos le servirían de almohada. El dibujo expresa la belleza de la maternidad. Siente la ausencia de la madre. Está necesitado de amor. Desea una mujer de senos grandes que son ricos para amamantar. Desea apoyar la cabeza en los senos de una mujer.
Un paciente: El dibujo para mí representa la leche y la miel.
Terapeuta: ¿Qué significaría la leche?
Un paciente: El alimento para la vida.
Terapeuta: ¿Y la miel?
Un paciente: Es la esencia y dulzura de la vida.
Terapeuta: ¿Emocionalmente qué nace ahí?
Un paciente: El amor y el afecto.

La frase, con un seno desfigurado, deformado, muestra la postura kleiniana en la cual hay una ambivalencia por haber dañado el objeto seno. Pero lógicamente no hay saber consciente de qué dañó el seno. La frase una mujer de senos muy grandes expresada por el paciente, se puede atribuir a la necesidad de holding , de amor objetal temprano, que puede ser reparado en parte a través del proceso terapéutico y en la continuidad de la vida afectiva con un objeto amoroso. Dentro del simbolismo de las relaciones objetales hay una sensación de carencia aparte de los sentimientos de culpa. El sujeto trabaja de forma simbólica y explicita esa situación primaria de las relaciones objetales tempranas; es una manifestación de la teoría en la práctica de la terapéutica de arte. El concepto de reparación introducido por Klein en Fases de la Angustia Infantil (1929), se refleja en un trabajo de arte psicoterapéutico. También se refleja la fijación en la segunda etapa oral del desarrollo psicosexual en forma de adicción a sustancias psicoactivas.

Este trabajo impactó las relaciones objetales tempranas, donde el Yo se dirige a la posibilidad de reparar el seno (objeto amado y dañado por los instintos agresivos del bebé), a través de la integración de los aspectos buenos y malos, el amor y el odio, con la integración en la fase depresiva. Es la respuesta de un paciente referente a procesos vitales, frente a situaciones de cambio, y de integrar los aspectos positivos y negativos de la vida, como debe ocurrir con todo ser humano.

Este trabajo psicoterapéutico con arte pictórico permitió ver que en la psiquis del ser humano encontramos imágenes gravadas desde la más tierna infancia, es decir, desde las relaciones objetales tempranas, que son manifestadas como símbolos de algo real, explicable desde el psicoanálisis y que el arte terapéutico pictórico permite expresar en imágenes.

En casi todos los pacientes gravemente perturbados el proceso simbólico está deteriorado. En este trabajo se fue desarrollando este proceso simbólico con la práctica de crear imágenes, proyectarlas e interpretarlas. El persistente trabajo de hacer imágenes visuales en las sesiones de terapia de arte hace desarrollar en los pacientes la habilidad para simbolizar, deteriorada por la enfermedad mental que ha afectado al Yo y por la pérdida o problemas con la realidad que caracterizan a la esquizofrenia. Para Beres (1965), esto es una pérdida de la capacidad para reconocer diferencias entre el objeto real y su representación. Las imágenes visuales facilitan la simbolización.

La destreza y sensibilidad del terapeuta ayudan al paciente a iniciar su trabajo. La experiencia vivida fue que los pacientes incrementan su capacidad de pensar, de estructurar una idea y de materializarla, y la expresan con contenidos profundos del sí mismo, debido al proceso que el arte permite. De otra parte, puede retener el control de sus producciones e interpretaciones.


Las psicologías profundas valoran las imágenes internas

Las psicologías profundas valoran las imágenes internas, hacen un llamado al artista en cada terapeuta de arte. La tarea de comprender la comunicación simbólica a través del arte es tan grande que estamos constantemente desafiando para encontrar nuevas y mejores formas para entender los mensajes que nuestros pacientes nos envían a través de sus imágenes. Las aproximaciones psicodin&aa

Dra. Sheyla Andrea
Escrito por Dra. Sheyla Andrea
el 18/01/2014

Arte y Locura

Mariluz Puente Balsells

Antropóloga

Directora del Master en Grafoanálisis Europeo, UAB

Directora del Master en Criminalística, EPSI. -UAB




Adolf Wölfli (1864-1930) vivió una infancia difícil, arrastraba una historia familiar de abusos e

Ingresó en el manicomio de Waldau (Suiza) en 1895 como esquizofrénico y criminal con un

Comportamiento altamente violento.


En su encierro en el psiquiátrico, Wölfli, tuvo alucinaciones intensas y comenzó a dibujar, y

Pese a disponer de un material muy limitado, sólo contaba con unos cuantos lápices y

Cuadernos, creó cientos de dibujos. Su producción artística se caracteriza por su intensidad,

Complejidad y excentricidad. Un modelado domina su trabajo que cubre cada milímetro del

Papel sin ningún espacio libre. En sus creaciones no sólo emplea imágenes sino que también

Incorpora su propia grafía y signos musicales, que van más allá de la mera presencia estética

Decorativa puesto que es una verdadera notación musical que corresponde a sus propias

Composiciones musicales. Muchas de sus obras las realizaba para otros residentes, visitantes o

Personal del centro a cambio de papel, lápices de colores, tabaco, etc.

A partir de 1907 estuvo a cargo del psiquiatra Walter Morgenthaler, quien reparó en la calidad

Artística de su enfermo, y cómo el arte se convertía en su única vía de comunicación con el

Mundo. Él observó como su paciente iba liberándose de sus cargas, plasmándolas sobre el papel

A través del proceso creativo, lo que le permitia un sosiego a su sufrimiento. Morgenthaler es

Considerado, por tanto, pionero en el uso del arte como una herramienta de evaluación,

Diagnóstico y tratamiento en la enfermedad mental.



En 1921 escribió el libro Ein geisteskranker als Kúnstler sobre la historia clínica y la actividad

Artística de Wölfli, que se convertirá en uno de los referentes de la literatura médica


Arte y Locura

Mariluz Puente Balsells

Antropóloga

Directora del Master en Grafoanálisis Europeo, UAB

Directora del Master en Criminalística, EPSI. -UAB




Adolf Wölfli (1864-1930) vivió una infancia difícil, arrastraba una historia familiar de abusos e

Ingresó en el manicomio de Waldau (Suiza) en 1895 como esquizofrénico y criminal con un

Comportamiento altamente violento.


En su encierro en el psiquiátrico, Wölfli, tuvo alucinaciones intensas y comenzó a dibujar, y

Pese a disponer de un material muy limitado, sólo contaba con unos cuantos lápices y

Cuadernos, creó cientos de dibujos. Su producción artística se caracteriza por su intensidad,

Complejidad y excentricidad. Un modelado domina su trabajo que cubre cada milímetro del

Papel sin ningún espacio libre. En sus creaciones no sólo emplea imágenes sino que también

Incorpora su propia grafía y signos musicales, que van más allá de la mera presencia estética

Decorativa puesto que es una verdadera notación musical que corresponde a sus propias

Composiciones musicales. Muchas de sus obras las realizaba para otros residentes, visitantes o

Personal del centro a cambio de papel, lápices de colores, tabaco, etc.

A partir de 1907 estuvo a cargo del psiquiatra Walter Morgenthaler, quien reparó en la calidad

Artística de su enfermo, y cómo el arte se convertía en su única vía de comunicación con el

Mundo. Él observó como su paciente iba liberándose de sus cargas, plasmándolas sobre el papel

A través del proceso creativo, lo que le permitia un sosiego a su sufrimiento. Morgenthaler es

Considerado, por tanto, pionero en el uso del arte como una herramienta de evaluación,

Diagnóstico y tratamiento en la enfermedad mental.



En 1921 escribió el libro Ein geisteskranker als Kúnstler sobre la historia clínica y la actividad

Artística de Wölfli, que se convertirá en uno de los referentes de la literatura médica




En 1921 escribió el libro Ein geisteskranker als Kúnstler sobre la historia clínica y la actividad

Artística de Wölfli, que se convertirá en uno de los referentes de la literatura médica dedicada al arte y locura.


Esta monografía psiquiátrica que presentaba los trabajos de Wölfli tuvo asimismo una enorme

Repercusión en los ambientes artísticos, siendo el pintor y escultor francés, Jean Dubuffet, quien

Encumbró a Wölfli como el catalizador del “Art brut” (arte bruto), una tendencia pictórica que

Se desarrollará entre 1947-1967. El término fue acuñado por el mismo Dubuffet, para referirse

Al arte libre del inconsciente, alejado de modelos preestablecidos, propio de personas

Autodidactas sin formación técnica, que viven al margen de los convencionalismo sociales, tales

Como enfermos psiquiátricos, inadaptados y marginales, y aunque integrado en su mayoría por

Esquizofrénicos, el propio Dubuffet se negó siempre a aplicarle la etiqueta de “arte

Psiquiátrico”.


Parte de la obra de Wölfli fue expuesta en algunas exposiciones de arte en 1945, también fue

Objeto de varios documentales en 1972, y de un estudio completo de su obra a cargo del artista

Suizo Markus Raetz en 1975 quien efectuó un exhaustivo vocabulario de formas de Wolfli,

Aunque la verdadera importancia de su obra no se

Reveló hasta las grandes exposiciones de 1976

Hasta 1980.


En la actualidad, la obra de Wölfli, con más de

25. 000 obras en su haber, desde dibujos, collages,

Pinturas, grafías, textos y composiciones

Musicales, se considera pieza fundamental del

Novecento y la base del Movimento del “Art

Brut”.








Jean Luc
Barcelona, España
Escrito por Jean Luc
el 14/12/2015

Hola,

Quiero extender mis conocimientos en la materia ¿Recomiendan algunos masters, postgrados, formaciones oficiales o cursos superiores que me permitan mejorar en este campo?

Estaría interesado especialmente en Masters de Arteterapia ¿Alguna recomendación en partícular?

Muy agradecido