En este grupo En todos

Grupo de Profesionales de la vida cotidiana



Profesiones y Oficios Desaparecidos

Maria Estela
Lic, en administracion de empresas de ...
Escrito por Maria Estela Ramirez
el 07/02/2014

Las costumbres van cambiando, y cada día nueva tecnología inunda nuestro día a día, relegando al olvido profesiones y oficios que antaño fueron esenciales.

Algunos, solamente han cambiado de nombre, como fueron los antiguos bañeros, que ahora todo el mundo se refiere a ellos como socorristas; Otros, perdieron su puesto en la sociedad sustituídos por una máquina, o a causa de un sistema económico que les hizo imposible competir en precios para ganarse el sustento.

En este espacio, intentaré recordar algunos de esos oficios perdidos o en desuso, para mantener en el recuerdo los que alguna vez fueron imprescindibles.

Existen otros muchos oficios que no pudieron ser listados:

TE INVITO A QUE NOS COMPARTAS ALGUN OFICIO O PROFESION QUE HAN DESAPARECIDO Y QUE VENGA A TU RECUERDO EN ESTE MOMENTO.

Gracias!





Carmen Vásquez
Bachillerato educacion media.liceo ram...
Escrito por Carmen Vásquez
el 08/02/2014

Gracias amiga..... Que cosa mas bonita... Yo creo que tu tienes aquí la colección completa de estos oficios desaparecidos... Lo del farolero... Me ha encantado... Iré viendo poco a poco... Excelente... Felicidadesssss.. Abrazos....

El afilador.....









El Romancero... Cantaba por las calles... Luego pasaba su gorra recogiendo algun dinero..


El molinero..



El Deshollinador..

Gracias Estela.. Abrazos...



El romancero,persona que cantaba romances y sucesos por las calles es aprovechaba para cantar sus romances en la confluencia de calles,cuando terminaba de cantarus romances, solia pasar la gorra que llevaban puesta para pedir un donativo a voluntad de los transeuntes

El romancero,persona que cantaba romances y sucesos por las calles es aprovechaba para cantar sus romances en la confluencia de calles,cuando El romancero,persona que cantaba romances y sucesos por las calles es aprovechaba para cantar sus romances en la confluencia de calles,cuando terminaba de cantarus romances, solia pasar la gorra que llevaban puesta para pedir un donativo a voluntad de los transeuntes terminaba de cantarus romances, solia pasar la gorra que llevaban puesta para pedir un donativo a voluntad de los transeuntes




Maria Del Carmen Gonzalez Gomez
Secretaria ejecutiva centro educativo ...
Escrito por Maria Del Carmen Gonzalez Gomez
el 08/02/2014

Es una lastima que estos oficios desaparezcan por culpa de la modernidad. De que no apreciamos las cosas bellas hasta que ya no estan entre nosotros.

Romina Castro
Nuevo León, México
Escrito por Romina Castro
el 08/02/2014

Romina Castro
Nuevo León, México
Escrito por Romina Castro
el 08/02/2014

Sereno

El sereno fue uno de los oficios más emblemáticos de los barrios de España y Latinoamérica, aunque no en todos los lugares tenía las mismas responsabilidades. En España fue el encargado durante décadas de encender las farolas con la caída de la noche, y vigilar las calles mientras la noche durase. Así mismo, también tenía en su poder las llaves de todos los portales para quien la necesitara durante la noche. En otros países como Perú, Chile o México, el sereno fue aquel encargado de la seguridad nocturna en las ciudades.
Este oficio se perdió con la llegada de los porteros automáticos, aunque en los últimos años se ha intentado recuperar en varias ciudades españolas como Gijón (desde 1998) y Murcia.
profesiones y oficios desaparecidos

Romina Castro
Nuevo León, México
Escrito por Romina Castro
el 08/02/2014

Afilador
El afilador era aquel que deambulaba entre ciudades y pueblos con su bicicleta o motocicleta para afilar instrumentos con filo, tal como cuchillos o tijeras. También eran los encargados de arreglar paraguas y de afilar lapiceros. A mediados del siglo XX, los afiladores se empezaron a asentar en locales de grandes ciudades, siendo cada vez menos los que viajaban de pueblo en pueblo.
Con la llegada del sistema capitalista basado en el consumo a España, el oficio se fue perdiendo en beneficio de una cultura de usar y tirar en la que no tenía cabida el afilar los instrumentos de corte. Aún a día de hoy, sigue siendo una profesión común en algunos países en los que la sociedad del consumismo no está del todo instaurada.
barbero

Liliana Rios Polanco
Amazonas, Perú
Escrito por Liliana Rios Polanco
el 08/02/2014

En la foto apreciamos al “aguatero”, avanzando por la entonces calle (y no avenida) Baquedano. Cada día, este hombre y su carreta recorrían las calles del pueblo, repartiendo agua potable. De fondo el querido cerro Mackay.

Liliana Rios Polanco
Amazonas, Perú
Escrito por Liliana Rios Polanco
el 08/02/2014

El Afilador

Personaje que recorría pueblos y ciudades en una bicicleta o carrito especialmente construido para esta labor. Hacía sonar un timbre especial para darle señal a la dueña de casa interesada en afilar tijeras, cuchillos y/o cualquier cosa que tuviera filo.


Noemi Aro
Administracion de empresas de salud ies
Escrito por Noemi Aro
el 08/02/2014

Preciosos todos los documentos Estela! Gracias por compartirlo y por invitarme a este fantástico debate.

Noemi Aro
Administracion de empresas de salud ies
Escrito por Noemi Aro
el 08/02/2014

Colchonero
Hasta la llegada de los colchones de materiales sintéticos, los colchones más comunes en cualquier casa eran los colchones de lana. La lana de estos colchones se apelmazaba con el uso durante meses, y era necesario llevar el colchón al colchonero para que varease la lana, desapelmazándola para poder ser usado el colchón como el primer día.
La desaparición paulatina de los colchones de lana, supuso también la desaparición de este oficio.
profesiones desaparecidas

Noemi Aro
Administracion de empresas de salud ies
Escrito por Noemi Aro
el 08/02/2014

photo

Egard Alan Pintado Pasapera
Lic. psicología. org. lic. cs. admistr...
Escrito por Egard Alan Pintado Pasapera
el 08/02/2014

Srta. María Estela.

Para saludarla con respeto y aprecio. Buen punto lo planteado, relacionado con las profesiones y oficio desaperecidos, y otros que ya se estan desapareciendo, y es que los tiempos inexorablemente todo lo cambian. Por ejemplo recuerdo las hilanderas andinas, la partera, el turronero, los cargadores de agua en las provincias, el confecionario, el uso de la pipa para fumar tabaco, etc.

Felicitaciones, sería bueno que los internautas te escribieran indicando el país, así podrías aunular matrial para un librito relacionado con el asunto.


Saludos


Egard Pintado

Lima-Perú



Viky Pardo
Ceuta, España
Escrito por Viky Pardo
el 08/02/2014

OFICIOS DESAPARECIDOS

por Montse Martínez Barba y Pedro Aparicio de Andrés (1994)

el último "tendero" de Alcozar (que también fue zapatero) ante el camión que le suministraba los "coloniales"

En los años 30 Alcozar contaba con un comercio de telas, otro de comestibles, un zapatero, un sastre, un herrero, dos barberos y un electricista. Posteriormente hubo una época en la que el número de establecimientos fue ampliado, existiendo dos tiendas de comestibles, dos panaderías y tres barberías. Por el contrario, durante los últimos cuarenta años han ido desapareciendo paulatinamente la mayor parte de los oficios que habían venido desarrollándose a lo largo de los siglos. Una muestra de esta decadencia es este trabajo que, si no de forma total y exhaustiva, recoge buena parte de esas profesiones hoy extinguidas en Alcozar: sacristán, herrero, vaquero, pobrero, estanquero, gaitero, barbero, muletero, guarnicionero, viñadero, etc.

Al barbero -al igual que a todas aquellas personas consideradas como " funcionarios o empleados del municipio y del concejo" - se le pagó por el sistema de "iguala" . Consistía ésta en tres celemines de trigo y una carga -5 gavillas- de leña, lo que daba derecho al cliente a afeitado una vez por semana y corte de pelo tantas veces como lo creyera necesario. Los no igualados -generalmente los chicos- debían pagar 10 céntimos cada vez que iban a la barbería a cortarse el pelo.

Al pueblo acudían vendedores de pescado por la mañana y esporádicamente algún componedor que arreglaba toda clase de objetos deteriorados: desde orinales, cubos y baldes, hasta fuelles, peroles, palanganas y paraguas; cacharreros con sus burros cargados de tarrizas y botijos; y unos individuos que, con una máquina rudimentaria, fabricaban fideos de casa en casa.

A toda esta serie de personajes antaño familiares se unía el pellejero, los compradores de hierros y antigüedades, los capadores y alguien muy típico de la región: el "coplero" .

Los copleros eran tullidos o disminuidos físicos que recorrían los pueblos entonando coplas que relataban los sucesos escabrosos ocurridos en toda España y cantando algunas baladas de moda. La letra de las canciones era vendida impresa en unas cuartillas de diversos colores por el módico precio de 50 céntimos allá por los años 60. Además de las coplas, portaban dentro de sus alforjas: agujas capoteras de ojo dorado, toda clase de utensilios de costura y para máquinas de coser; calendarios y almanaques y, por último, unos libritos que los aldeanos denominaban "reportorios" , en los que se indicaban las previsiones meteorológicas y ciertas anotaciones sobre las fases lunares. Para su traslado de una aldea a otra se establecía un adra entre los habitantes de Alcozar y éstos, cuando les llegaba el turno, tenían la obligación de transportar al coplero en una caballería hasta el pueblo limítrofe al que éste deseara desplazarse.

El pobrero, que cobraba iguala del municipio, tenía a su cargo el dar asilo a los pobres de solemnidad que llegaban a la aldea, debiéndoles entregar agua y sal. Entre sus obligaciones se incluía también la de permitir al mendigo en cuestión que permaneciera sentado al lado del fuego y que durmiera en el pajar.

Otra de las profesiones hoy desaparecidas es la de sacristán. En Alcozar, la persona que ejercía como tal debía ocupar buena parte de la jornada en cumplir su cometido. Subía al campanario -situado en la ermita- a tocar al alba cuando amanecía; a mediodía a las doce de la mañana; y a las oraciones y al rosario por la tarde. Esta serie de toques se veía incrementado los sábados y "vísperas de guardar", ya que el sacristán debía voltear las campanas anunciando que el día siguiente se consideraba festivo. Asimismo, debía tocar a arrebato cuando se declaraba un incendio.

Aunque los panaderos siguen existiendo y las panaderías son cada vez más numerosas en las ciudades, este oficio -como el de tendero- desapareció hace algunos años en Alcozar, aldea que es abastecida en la actualidad por los vendedores ambulantes que llegan desde Langa de Duero y San Esteban de Gormaz los días que tienen establecidos.

Viky Pardo
Ceuta, España
Escrito por Viky Pardo
el 08/02/2014

Cuando en Alcozar existieron tiendas, éstas no se diferenciaban de la demás casas de la vecindad. No tenían escaparates, pero todo el mundo sabía lo que se vendía allí.

maleta de zapatero

Los tenderos compraban lo que se producía en el pueblo: huevos, cerdos y corderos, y lo revendían a aquellos aldeanos que lo necesitaban para su manutención. De tal forma que puede decirse que, en estos casos, actuaban como simples intermediarios entre unos campesinos que vendían y otros que adquirían el producto.

Desde que se impuso el sistema de abastecimiento mediante vendedores ambulantes, se paga la mercancía en el momento de efectuar la compra y siempre se entrega dinero. Por el contrario, cuando eran conciudadanos los propietarios de los establecimientos comerciales, la modalidad de venta "al fiado" era la más común. Eran escasas las familias que se dirigían a la tienda de comestibles o a la panadería con el dinero en la mano.

A efectos de llevar un control de deudas, los comerciantes se servían de un libro de cuentas en el que se destinaban varias hojas a cada una de las familias locales y donde se iban haciendo anotaciones de los artículos adquiridos y su precio, así como de la fecha en la que se efectuaba la compra. Estas cuentas se liquidaban cuando la familia en cuestión disponía de algún dinero procedente de la venta de trigo, remolacha, patatas o un cerdo.

Con cierta frecuencia se entregaban huevos a cuenta de la mercancía adquirida. Estos huevos eran revendidos a otros aldeanos que no tenían gallinas o que no cubrían sus necesidades de consumo. Cuando se creaba un excedente, los comerciantes lo llevaban a vender a San Esteban, aprovechando para ello el viaje semanal que hacían los tenderos a esta aldea con el fin de reponer mercancía.

Estas tiendas eran una especie de supermercado diminuto, ya que en ellas se podía adquirir desde los productos alimenticios hasta sellos, alpargatas, material escolar, bombillas, etc; en definitiva, todos aquellos artículos de primera necesidad suficientes para solucionar los problemas de abastecimiento de los aldeanos.

Alcozar también contó en tiempos pasados con carnicerías, "botica" [1] y hasta con un estanco cuyo propietario -León Ramírez- había sido el gaitero oficial del pueblo en sus años mozos y había divertido, con una simple gaita, a toda la juventud dispuesta a bailar a los compases de cualquier "valseo" [2] y de alguna que otra jota.

La fragua debió existir en Alcozar desde tiempo inmemorial y era propiedad del municipio. Incluso recibe este nombre una calle de la aldea. A ella acudían a herrar las caballerías no sólo los habitantes de Alcozar, sino también los de las aldeas vecinas. Además, el herrero fabricaba llaves y reparaba todo el utillaje de labranza.

También se pagaba iguala al herrero para que "sacase bocas" a los arados romanos. Con el continuo laboreo las rejas adquirían un progresivo redondeo, y el herrero volvía a dar a éstas su forma original de horquilla o boca.

Viky Pardo
Ceuta, España
Escrito por Viky Pardo
el 08/02/2014

antigua fragua

La iguala a pagar era establecida en relación con las hectáreas de terreno que poseía cada campesino.

Durante los meses de mayo y junio, época en la que se binan las tierras, el herrero debía levantarse y comenzar su trabajo dos o tres horas antes de amanecer para tener las rejas reparadas antes de que los labradores salieran al campo, evitando así que los labriegos perdiesen parte de su jornada esperando que sus arados estuvieran a punto. Emilio Hontoria ha sido el último herrero con que ha contado la aldea.

Y para terminar, añadiremos a esta pequeña lista de oficios desaparecidos el del tamborilero . Pero ni se trataba de un tamborilero normal, ni el tambor carecía de peculiaridades. El tambor se denominaba "tambora" -en femenino- y lo tocaba el tio Mariano en el momento de "alzar a ver a Dios" de las misas de algunos días señalados; en las procesiones de los terceros domingos de mes; y alrededor de las bodegas que circundan el castillo cuando se cernía -barruntaba- una tormenta.


Yamila Pizarro
Cáceres, España
Escrito por Yamila Pizarro
el 08/02/2014
Pregonero

El pregonero era otra de las profesiones más populares en los pueblos de España. Llegaba con su corneta a las distintas poblaciones, y haciéndola sonar reunía a todos los habitantes para comunicarles noticias importantes venidas de otras ciudades, o acontecimientos extraordinarios dentro del pueblo. Su origen se remonta a tiempos del Imperio Romano, y durante siglos fue el medio de comunicación y publicidad más eficiente.

Con la llegada de la radio y la televisión, la utilidad del pregonero se vio relegada a un segundo lugar, avocándolo a la desaparición a lo largo de la segunda mitad del siglo XX.


III: Pregonero



Yamila Pizarro
Cáceres, España
Escrito por Yamila Pizarro
el 08/02/2014
Recadero

Los recaderos eran los que antiguamente estaban al cargo de llevar mercancías de un lugar a otro, ya fuera mediante carros tirado por burros, en bicicleta o simplemente a pie. Había grandes negocios que disponían de un recadero exclusivo. Otros negocios más pequeños tenían un recadero en común, o recurrían a recaderos que sin estar asociados a ningún negocio en particular, se movían siempre entre las mismas poblaciones.

La llegada del teléfono, la popularización de correos y compañías de envío de mercancías, así como el abaratamiento de costes, relegaron a esta profesión poco a poco al olvido.


Recadero


Yamila Pizarro
Cáceres, España
Escrito por Yamila Pizarro
el 08/02/2014

Francisco Reyes
Isla de Pascua, Chile
Escrito por Francisco Reyes
el 08/02/2014
Desmochador



Hace un par de días, muy cerca de mi casa, me encontré con un desmochador en acción. La cabeza me hizo un truco y me lanzó a mi niñez de San Antonio.

No sé cuántos años hacía que no veía la escena de un hombre trepando a las alturas de una palma real, valiéndose de un habilidoso intricado de sogas. Era un hombre mayor, por supuesto, y no se quejaba de su suerte; sólo se lamentaba de que ya no había cuerdas como las de antes, más gruesas y mejor construidas, que facilitaran el ascenso y la seguridad.

Antaño el de desmochador era un oficio ocasional, que muchos campesinos realizaban para obtener palmiche, fruto de la palma real que se usaba como pienso, sobre todo porcino.

Pasé revista y me di cuenta de que hacía décadas que tampoco veía a carboneros, a lecheros, a vendedores ambulantes de hielo. Oficios desaparecidos, recuerdos de infancia que no existirán en las memorias de generaciones futuras.