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Foro de Enfermería



Proceso enfermero y Taxonomías por Real Decreto

AntonioJ.
Diplomado universitario en enfermería ...
Escrito por Antonioj. Valenzuela Rodríguez
el 23/09/2010

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La lectura de este artículo, pone de manifiesto, una vez más, esa redacción encorsetada en términos médicos de tutela y exclusivo criterio médico que tanto perjuicio ha propiciado históricamente, no solamente al colectivo enfermero, sino al propio y mismo paciente desde un punto de vista multidisciplinar que enfocara la asistencia del mismo bajo conceptos holísticos y que tuviera en cuenta todo el espectro de satisfacción de necesidades y acercamiento al mayor grado de autonomía del mismo, a través de los cuidados enfermeros y mediante un método y dinámica de trabajo con evidencia científica y expresión del método, con posibilidades de registro y de manejo de un lenguaje común globalmente reivindicado en las últimas décadas por parte de las enfermeras de todo el mundo. Esta ley no se definía sobre un modelo y/o método de trabajo enfermero concreto a ser reflejado en esa documentación. No hubo un asesoramiento enfermero, evidentemente. No se le descubrió a esta cuestión un interés particular...


La redacción de este artículo dejaba abierta una puerta para la implantación, en las distintas Comunidades Autónomas, de modelos de historia clínica soportados cada vez más en los nuevos medios digitales y electrónicos, que ha provocado en estos últimos años, acompañándose todo de un entorno normativo ad hoc, de diversos modelos cada vez más participativos en esa apuesta, local muchas veces, por entender la asistencia sin atributos de subordinación de categoría profesional alguna. Y que han ido incluyendo de forma progresiva iniciativas en el sentido de otorgar a la enfermera y a los cuidados enfermeros el lugar que ahora ocupan tras años de peregrina reivindicación y argumentación científica, en todos los niveles asistenciales, en todos los entornos en que una enfermera participa, muchas veces de forma autónoma, de la asistencia y cuidados del individuo enfermo y/o dependiente.


Por otro lado, han ido surgiendo soluciones tecnológicas que van a posibilitar la interoperabilidad, entendida ésta como la transmisión de datos entre sistemas de información heterogéneos, de la que uno de sus aspectos es la interoperabilidad semántica. Uno de los pasos imprescindibles para alcanzarla es definir, por acuerdo, el conjunto de datos que, por su relevancia, deben estar contenidos en los diferentes informes clínicos que describen los procesos de atención sanitaria realizados a ciudadanos concretos en cualquier centro o servicio del Sistema Nacional de Salud y que facilite el intercambio entre sistemas diferentes al servicio de los ciudadanos.


Es el Real Decreto 1093/2010, de 3 de Septiembre, por el que se aprueba el conjunto mínimo de datos de los informes clínicos en el Sistema Nacional de Salud 2 , el que “ atendidas la diversidad de sistemas y tipos de historias clínicas vigentes en el ámbito de cada comunidad autónoma, y con el consenso de profesionales sanitarios de distintas áreas de conocimiento, pretende establecer el conjunto mínimo de datos que deberán contener una serie de documentos clínicos con el fin de compatibilizar y hacer posible su uso por todos los centros y dispositivos asistenciales que integran el Sistema Nacional de Salud. Asimismo, se garantiza la aplicación de las previsiones de este real decreto en los centros y dispositivos asistenciales que atiendan a los mutualistas y beneficiarios de MUFACE, ISFAS y MUGEJU”.

En la elaboración de este Real Decreto han sido oídos los colectivos profesionales implicados en la atención sanitaria, a través de un amplio conjunto de sociedades científicas de diferentes especialidades médicas y de enfermería.

En este sentido, la UESCE (Unión Española de Sociedades Científicas Enfermeras), puso a disposición del Ministerio a profesionales enfermeros de distintos ámbitos, entornos y niveles asistenciales para participar en el Grupo de trabajo (G7) encargado de consensuar, a través de panel de expertos, la parte e informe de cuidados enfermeros que se sumaría al conjunto de informes que componen el global de Historia Clínica, así como las aportaciones para una particular Historia Clínica Resumida (como uno de esos informes ahora definidos en el decreto) con posibilidades de visualización inicial de todo el conjunto de datos a transferir telemáticamente entre comunidades en un proyecto paralelo de Historia Clínica Digital Única (HCDSNS), en fase de pilotaje en algunas comunidades autónomas, y que requería de este Decreto en esa idea de unificar y plantear en todo el territorio ese conjunto mínimo de datos a asumir por todas las CCAA y a poderse compartir con criterios de unificación y como solución final a implementarse en un futuro ya más próximo al de aquellos trabajos llevados a cabo.

El grupo enfermero definió el referido informe de cuidados de enfermería, introduciendo y de forma definitiva, un planteamiento evidente de método y Proceso que reflejase lo que en ese momento y aún más hoy es ya una expresión clara de la apuesta de toda una profesión por un método de trabajo que evidencia la adherencia de los cuidados a formas con aval y soporte en el método científico, y en el que se opta por la expresión de registro y lenguaje apoyado en taxonomías de reconocido calado internacional (NxNxN).

El Proceso enfermero y el apoyo del mismo en las taxonomías puede entenderse así como algo planteado por Decreto y por Ley. Cuestión que otorga un definitivo aval normativo a la expresión escrita, a través de registros y conjunto mínimo de datos que deberán contener los documentos clínicos que recoge el Decreto y del trabajo enfermero en cualquier nivel asistencial, incluidos los servicios prehospitalarios de urgencias y emergencias, entorno en el que aún hoy, la existencia de un informe enfermero individual y autónomo no se ha globalizado, rompiendo a la vez cualquier línea de continuidad de cuidados interniveles.

Este Decreto y la definición de las variables deberá ser tenido en cuenta a la hora de llevar a cabo cualquier proyecto local y teniendo en cuenta la definición de propiedades de esas variables, como Ley Básica para todo el Sistema Nacional de Salud.

En cuanto al informe clínico de Urgencias, el grupo enfermero, y en concreto los profesionales enfermeros dedicados a las urgencias que participamos de aquel proyecto, no conseguimos que se definiera desde un principio “coparticipativo” (en el cronograma de trabajo, el informe de urgencias ya estaba prácticamente cerrado y concretado cuando el grupo enfermero entró a formar parte del proyecto), en el sentido de incluir los contenidos del informe de enfermería, cuestión que creó un gran debate y que entiendo que fue de nuevo salpicada por la incongruencia de no entender cuál es el verdadero sentido del trabajo multidisciplinar y que, ahora, en el Decreto, viene a intentarse subsanar con un apartado 4 del artículo 3 “Documentos Clínicos” que refiere que “los contenidos del informe de cuidados de enfermería podrían ser incluidos en algunos de los informes clínicos enumerados en el apartado 2 (informe clínico de urgencias y el de resultados de pruebas de laboratorio), en cuyo caso, darán lugar a informes conjuntos del equipo médico-enfermero. En este caso, este informe ha de respetar los contenidos mínimos establecidos en cada uno de los modelos de datos que se integran” . Visto a la vez el que la realidad de muchos de los servicios es hoy día otra y que evidentemente, esa no inclusión, fue un error.

Ahora, los modelos de los documentos tienen un plazo de 18 meses a partir de la entrada en vigor de este Decreto (16 de Septiembre de 2010), para adecuarse a los nuevos contenidos mínimos establecidos.

Sea como sea un gran paso adelante en el que, esta vez si, se ha contado con el consenso profesional a través de sus Sociedades Científicas. Cuestión que debiera ser tenida en cuenta en cualquier otra línea que ese Ministerio tenga proyectada. No cabe otra dinámica que a los profesionales nos propicie ideas y elucubraciones de “cohecho” institucional y gestor, permítaseme el comentario.

Antonio J. Valenzuela Rodríguez.

Enfermero DCCU. (SAS). SSPA.