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Poesía de Gabriela Mistral

Enrique
Pedagogía en religión umce
Escrito por Enrique Dintrans Alarcón
el 09/01/2010

Amigos:

Presento esta página con el objetivo de difundir la poesía de una gran Poetisa chilena, Lucila Godoy Alcayaga.
Me anima este atrevimiento porque fueron sus versos el primer contacto que tuve con la poesía, a través de mi abuela que la recordaba con vivo entusiasmo. Ella era profesora normalista.

En esta página invito a dar sus impresiones sobre su poesía, el legado que nos ha dejado y la visión del mundo que aparece en sus versos. Presentaré algunos datos de su biografía y por su puesto, iré transcribiendo varios poemas de su pluma.

Me interesa, que se lea su poesía como también invitarlos a escribir sus impresiones.

Agradezco todo apoyo para enriquecer esta página.

E.D.A

Enrique Dintrans Alarcón
Pedagogía en religión umce
Escrito por Enrique Dintrans Alarcón
el 09/01/2010

GABRIELA MISTRAL
(Vicuña 1889 - Nueva York 1957)

Lucila Godoy, llamada Gabriela Mistral (conocida mejor como Gabriela Mistral), escritora chilena. Hija de un maestro rural, que abandonó el hogar a los tres años del nacimiento de Gabriela, la muchacha tuvo una niñez difícil en uno de los parajes más desolados de Chile. A los 15 años publicó sus primeros versos en la prensa local, y empezó a estudiar para maestra. En 1906 se enamoró de un modesto empleado de ferrocarriles, Romelio Ureta, que, por causas desconocidas, se suicidó al poco tiempo; de la enorme impresión que le causó aquella pérdida surgieron sus primeros versos importantes. En 1910 obtuvo el título de maestra en Santiago, y cuatro años después se produjo su consagración poética en los juegos florales de la capital de Chile; los versos ganadores- Los sonetos de la muerte- pertenecen a su libro Desolación (1922), que publicaría el instituto de las Españas de Nueva York. En 1925 dejó la enseñanza, y, tras actuar como representante de Chile en el Instituto de cooperación intelectual de la S.D.N. , fue cónsul en Nápoles y en Lisboa. Vuelta a su patria colaboró decisivamente en la campaña electoral del Frente popular (1938), que llevó a la presidencia de la república a su amigo de juventud P. Aguirre Cerda. En 1945 recibió el premio Nobel de literatura; viajó por todo el mundo, y en 1951 recogió en su país el premio nacional.

En 1953 se le nombra Cónsul de Chile en Nueva York. Participa en la Asamblea de Las Naciones Unidas representando a Chile. En 1954 viene a Chile y se le tributa un homenaje oficial. Regresa a los Estados Unidos.

El Gobierno de Chile le acuerda en 1956 una pensión especial por la Ley que se promulga en el mes de noviembre.

En1957, después de una larga enfermedad, muere el 10 de enero, en el Hospital General de Hempstead, en Nueva York. Sus restos reciben el homenaje del pueblo chileno, declarándose tres días de duelo oficial. Los funerales constituyen una apoteosis. Se le rinden homenajes en todo el Continente y en la mayoría de los países del mundo.

La obra poética de Gabriela Mistral surge del modernismo, más concretamente de Amado Nervo, aunque también se aprecia la influencia de Frédéric Mistral (de quién tomó el seudónimo) y el recuerdo del estilo de la Biblia. De algunos momentos de Rubén Darío tomó, sin duda, la principal de sus características: la ausencia de retórica y el gusto por el lenguaje coloquial. A pesar de sus imágenes violentas y su gusto por los símbolos, fue, sin embargo, absolutamente refractaria a la "poesía pura", y, ya en 1945, rechazó un prólogo de P. Valéry a la versión francesa de sus versos. Sus temas predilectos fueron: la maternidad, el amor, la comunión con la naturaleza americana, la muerte como destino, y, por encima de todos, un extraño panteísmo religioso, que, no obstante, persiste en la utilización de las referencias concretas al cristianismo. Al citado Desolación siguieron los libros Lecturas para mujeres destinadas a la enseñanza del lenguaje (1924); Ternura (1924), canciones para niños; Tala (1938); Poemas de las madres (1950), y Lagar (1954). Póstumamente se recogieron su Epistolario (1957) y sus Recados contando a Chile (1957), originales prosas periodísticas, dispersas en publicaciones desde 1925.

(Archivos de la Universidad Jaime I)
Fuente: https://www.los-poetas.com/e/biomist. Htm

Enrique Dintrans Alarcón
Pedagogía en religión umce
Escrito por Enrique Dintrans Alarcón
el 09/01/2010

Presento una primera entrega de poemas:
Fuente: TERNURA
Autora: Gabriela Mistral
Editorial Universitaria / Santiago / Chile, 1995

Meciendo Pág 5
La tierra y la mujer Pág 6
Hallazgo Pág 7
Corderito Pág 8
Suavidades Pág 9
Apegado a mí Pág 10
La Noche Pág 11

Enrique Dintrans Alarcón
Pedagogía en religión umce
Escrito por Enrique Dintrans Alarcón
el 09/01/2010

MECIENDO

Gabriela Mistral


El mar sus millares de olas
mece, divino
Oyendo a los mares amantes
mezo a mi niño.

El viento errabundo en la noche
mece los trigos
Oyendo a los vientos amantes
mezo a mi niño.

Dios Padre sus miles de mundos
mece sin ruido
Sintiendo su mano a la sombra
mezo a mi niño.


Comentario: Poema que expresa el sentimiento maternal en una dimensión planetaria y cósmica. El mar entero, los vientos... Y la presencia divina. Es una maternidad mística.

Reeditado: 21 de febrero.

Enrique Dintrans Alarcón
Pedagogía en religión umce
Escrito por Enrique Dintrans Alarcón
el 09/01/2010

LA TIERRA Y LA MUJER

Gabriela Mistral


Mientras tiene luz el mundo
y despierto está mi niño,
por encima de su cara
todo es un hacerse guiños.

Guiños le hace alamedas
con sus dedos amarillos,
y tras de ellas vienen nubes
en piruetas de cabritos...

La cigarra, al mediodía
con el frote le hace guiño,
y la maña de la brisa
guiña con su pañalito.

Al venir la noche hace
guiño socarrón el grillo
y en saliendo las estrellas,
me la harán sus santos guiños...

Yo le digo a la otra Madre,
a la llena de caminos:
-"Haz que duerma tu pequeño
para que se duerma el mío"-

Y la muy consentidora,
la rayada de caminos,
me contesta:- "Duerme el tuyo
para que se duerma el mío".


Comentario: Impresiona la habilidad para adentrarse con palabras tan simples en todo el proceso de construcción del mundo en el alma infantil. El niño comienza a brir sus ojos al mundo y la impresión es tal que no puede dormir. La hablante-madre reclama a la Gran-Madre y ella le responde. Es decir, el motivo, la maternidad en sentido místico.


Reditado el 21 de febrero

Enrique Dintrans Alarcón
Pedagogía en religión umce
Escrito por Enrique Dintrans Alarcón
el 09/01/2010

HALLAZGO

Gabriela Mistral


Me encontré a este niño
cuando al campo iba:
dormido lo he hallado
en una espigas...

O tal vez ha sido
cruzando la viña:
buscando los pámpanos
topé su mejilla...

Y por eso temo,
al quedar dormida,
se avapore como
la helada en las viñas...


Comentario: El poema da cuenta de hallar a un niño desamparado. La hablante reacciona con un exquisito sentido maternal. No importa tanto el lugar donde halla encontrado al niño. Lo importante y decisivo es que este niño "no se evapore". Deja entrever la fragilidad del niño solo, y también su espontánea dulzura. "buscando los pámpanos, topé su mejilla".

Enrique Dintrans Alarcón
Pedagogía en religión umce
Escrito por Enrique Dintrans Alarcón
el 09/01/2010

CORDERITO

Gabriela Mistral


Corderito mío
suavidad callada
mi pecho es tu gruta
de musgo afelpada.

Carnecita blanca
tajada de luna
lo he olvidado todo
por hacerte cuna.

Me olvidé del mundo
y de mi no siento
más que el pecho vivo
con que te sustento.

Yo sé de mi solo
que en mi te recuestas
Tu fiesta, hijo mío,
apagó las fiestas.


Comentario:

Poema intenso y apasionado de amor maternal. Una rima encantadora y clara que da al poema gran sonoridad. Es como si la madre por un momento se abandona totalmente en acarciar al hijo. Y en este olvidarse de sí misma por "hacerle cuna" hace que el niño entre en el sentido de la vida como "fiesta".

Enrique Dintrans Alarcón
Pedagogía en religión umce
Escrito por Enrique Dintrans Alarcón
el 09/01/2010

SUAVIDADES

Gabriela Mistral


Cuando yo te estoy cantando
en la tierra acaba el mal
todo es dulce por tus sienes,
la barranca, el espinar.

Cuando yo te estoy cantando,
se me acaba la crueldad
suaves son, como tus párpados,
¡La leona y el chacal!


Comentario: Aquí opera una transformación de la realidad. El canto a su niño cambia todo, se abre un espacio simbólico en que la vida es dulce y placentera. El alma del niño recibe esta influencia positiva de la vida como proyección del amor materno.

Enrique Dintrans Alarcón
Pedagogía en religión umce
Escrito por Enrique Dintrans Alarcón
el 09/01/2010

APEGADO A MÍ

Gabriela Mistral


Velloncito de mi carne
que en mi entraña yo tejí,
velloncito friolento
¡Duérmete apegado a mí!

La perdiz duerme en el trébol
escuchándole latir:
no te turben mis alientos
¡Duérmete apegado a mí!

Hierbecita temblorosa
asombrada de vivir,
no te sueltes de mi pecho:
¡Duérmete apegado a mí!

Yo que todo lo he perdido
ahora tiemblo de dormir.
No rebales de mis brazo:
¡Duérmete apegado a mi!


Comentario:

La hablante expresa el amor maternal en el sentido de vigilia. Que el niño duerma tranquilo, ella lucha con su sueño y apela a todas sus energías para mantenerse despierta. Las metáforas expresan ternura y delicadeza. La rima le imprime sonoridad. La idea central está reiterada al finalizar cada estrofa.

Enrique Dintrans Alarcón
Pedagogía en religión umce
Escrito por Enrique Dintrans Alarcón
el 09/01/2010

LA NOCHE

Gabriela Mistral


Porque duermas, hijo mío,
el ocaso no arde más:
no hay más brillo que el rocío,
más blancura que mi faz.

Porque duermas, hijo mío,
el camino enmudeció:
nadie gime sino el río;
nada existe sino yo.

Se anegó de niebla el llano.
Se encogió el suspiro azul.
Se ha posado como mano
sobre el mundo la quietud.

Yo no sólo fui meciendo
a mi niño en mi cantar
a la Tierra iba durmiendo
al vaivén del acunar.


Comentario:

Otra figura en que el amor maternal parece poblarlo todo - para el niño. La hablante-madre parece comunicar todo el vínculo hacia la realidad que el niño está asimilando. Ella es el puente... Si se mirase desde "el niño" este sentimiento, es como la base de una relación con lo divino.

Enrique Dintrans Alarcón
Pedagogía en religión umce
Escrito por Enrique Dintrans Alarcón
el 09/01/2010

Hola:

Quiero presentar otros poemas de Gabriela. Están extractados de una Antología de Poesía Chilena Contemporánea. Espero los disfruten:

Fuente: POESIA CHILENA CONTEMPORÁNEA
Autores: Miguel Arteche, Juan Antonio Massone, Roqiue Esteban Carpa
Editorial Andrés Bello / Santiago / Chile, 1984

Los sonetos de la muerte I -
Pág 25

Amor Amor
Pág 26

Nocturno
Pág 26

La Pajita
Pág 27

Canción de la muerte
Pág 28

Dos ángeles
Pág 28

La extranjera
Pág 29

La medianoche
Pág 30

Pan
Pág 30

Enrique Dintrans Alarcón
Pedagogía en religión umce
Escrito por Enrique Dintrans Alarcón
el 09/01/2010

LOS SONETOS DE LA MUERTE I
Gabriela Mistral

Del nicho helado en que los hombres te pusieron
Te bajaré a la tierra humilde y soleada,
Que he de dormirme en ella los hombres no supieron,
Y que hemos de soñar sobre la misma almohada.

Te acostaré en la tierra soleada con una
Dulcedumbre de madre para el hijo dormido,
Y la tierra ha de hacerse suavidades de cuna
Al recibir tu cuerpo de niño dolorido.

Luego iré espolvoreando tierra y polvo de rosas,
Y en la azulada y leve polvareda de luna,
Los despojos livianos irán quedando presos.

Me alejaré cantando mis venganzas hermosas
¡Porque a este hondor recónditola mano de ninguna
Bajará a disputarme tu puñado de huesos!



Comentario: De un dolor desgarrador, la hablante reaciona ante la muerte del amado. No puede tolerar una sepultura convencional. No es suficiente; "ella quiere que la misma tierra se convierta en suavidades de cuna", y soñal con el difunto amado en la misma almohada. El soneto contiene una ritualidad, la de hacerse ella, en la hondura de su dolor, con ese puñado de huesos. Me parece que esta última expresión representa "la memoria del amado en el fondo de su sentimiento.

Enrique Dintrans Alarcón
Pedagogía en religión umce
Escrito por Enrique Dintrans Alarcón
el 09/01/2010

AMOR AMOR
Gabriel Mistral


Anda libre en el surco, bate el ala en el viento,
Late vivo en el sol y se prende al pinar.
No te vale olvidarlo como al mal pensamiento:
¡Le tendrás que escuchar!

Habla lengua de bronce y habla lengua de ave,
Ruegos tímidos, imperativos de mar.
No te vale ponerle gesto audaz, ceño grave:
¡Le tendrás que hospedar!

Gasta trazas de dueño; no le ablandan excusas,
Rasga vasos de flor, hiende el hondo glaciar
No te vale decirle que albergarlo rehúsas:
¡Lo tendrás que hospedar!

Tiene argucias sutiles en la réplica fina,
Argumentos de sabio, pero en voz de mujer.
Ciencia humana te salva, menos ciencia divina:
¡Le tendrás que creer!

Te echa venda de lino; tú la venda toleras.
Te ofrece el brazo cálido, no le sabes huir.
Echa a andar, tú le sigues hechizada aunque vieras
¡Que eso para en morir!



Comentario: Gabriela anuncia la irrevocabilidad del Amor. Es una vivencia autosustentada, inevitable que parece imponerse por sí misma cuando llama a las puertas del corazón humano. Esto versos conclusivos en cada estrofa lo están afirmando: ¡lo tendrás que hospedar! , ¡le tendrás que creer!y... En el final, hablando de las vendas, concluye que se le sigue al "amor", aunque se sepa que esto para en morir. Parece un poema de tipo vocacional. Es un llamado a movilizar todas las fuerzas del alma en la dirección de un proyecto de vida.
Enrique Dintrans Alarcón
Pedagogía en religión umce
Escrito por Enrique Dintrans Alarcón
el 09/01/2010

NOCTURNO
Gabriela Mistral

Padre Nuestro que estás en los cielos,
¿Por qué te has olvidado de mí?
Te acordaste del fruto en febrero,
Al llagarse tu pulpa rubi.
¡Llevo abierto tambien mi costado,
Y no quieres mirar hacia mí!

Te acordaste del negro racimo,
Y lo diste al lagar carmesí;
Y aventaste las hojas del álamo,
Con tu aliento, en el aire sutil.
¡Y en el ancho lagar de la muerte
Aún no quieres mi pecho oprimir!

Caminando vi abrir las violetas;
El falerno del viento bebí,
Y he bajado, amarillos mis párpados
Por no ver más enero y abril.
Y he apretado la boca, anegada,
De la estrofa que no he de exprimir.
¡Has herido la nube de otoño
Y no quieres volverte hacia mi!

Me vendió el que besó mi mejilla;
Me negó por la túnica ruin.
Yo en mis versos el rostro con sangre,
Como Tú sobre el paño le dí.
Y en mi noche del Huerto me han sido
Juan cobarde y el ángel hostil.

Ha venido el cansancio infinito
A clavarse en mis ojos al fin:
El cansancio del día que muere
Y el del alba que debe venir;
¡El cansancio del cielo de estaño
Y el cansancio del cielo de añil!

Ahora suelto la mártir sandalia
Y las trenzas pidiendo dormir.
Y perdida en la noche levanto
El clamor aprendido de Tí:
Padre Nuestro que estás en los cielos,
¿Por qué te has olvidado de mí?



Comentario: La hablante asume la identidad de Jesús de Nazareth en la agomía de su pasión. Es un Jesús atribulado que va sintiendo el peso existencial de poner la totalidad de su vida y su misión en una hora negra en que lo único que queda es esta oración al Padre en el modo de una pregunta desconcertada. Llama la atención que es un "Padre Nuestro" y no simplemente un "Padre". En este clamor el hablante concibe a Dios como un Padre común. Es más, se refiere a "un clamor aprendido de ti"

Enrique Dintrans Alarcón
Pedagogía en religión umce
Escrito por Enrique Dintrans Alarcón
el 09/01/2010

LA PAJITA
Gabriela Mistral

Esta que era una niña de cera;
Pero no era una niña de cera,
Era una gavilla parada en la era.
Pero no era una gavilla
Sino la flor de la maravilla.

Tampoco era la flor sino que era
Un rayito de sol pegado a la vidriera.
No era un rayito de sol siquiera:
Una pajita dentro de mis ojitos era.

¡Alléguense a mirar como he perdido entera,
En este lagrimón, mi fiesta verdadera!



Comentario: Parece un cuentecito de niña. A través de los versos, el objeto de atencion se va desplazando progresivamente hacia un centro lírico. La ingenua "niñas de cera" pasa a ser, gavilla, flor de maravilla, rayito de sol, pajita en sus ojos de niña... Y alfinal una gran lágrima, por la pérdida de una "fiesta verdadera". No está claro qué es esa fiesta verdadera. Pero sí el sentimiento de dolor por esa pérdida.

Enrique Dintrans Alarcón
Pedagogía en religión umce
Escrito por Enrique Dintrans Alarcón
el 09/01/2010

CANCIÓN DE LA MUERTE
Gabriela Mistral

La vieja empadronadora,
la mañosa Muerte,
cuando vaya de camino
mi niño no encuentre.

La que huele a los nacidos
y husmea su leche,
encuentre sales y harinas,
mi leche no encuentre.

La Contra-Madre del mundo,
la Convida-gentes
por las playas y las rutas
no halle al inocente.

El nombre de su bautismo
-la flor con que crece -,
lo olvide la memoriosa,
lo pierda, la Muerte.

De vientos, de sal y arenas,
se vuelva demente,
y trueque, la desvariada,
el Oeste y el Este.

Niño y madre los confunda
lo mismo que peces,
y en el dia y en la hora
a mí sola encuentre.


Comentario: Es un poema introspectivo. Voces al interior del alma de esta hablante. ¿Serán las variaciones anímicas profundas e intespestivas que le arrebatan su visión para regirle el día? Ella hace un esfuerzo para re-encontrarse en "el amor" y la "epifanía". Este último término significa el contorno de la manifestación de algo decisivo y fundamental. Así, encuentra que con estos dos ángeles ella integra o trata de compenetrarse en el misterio de la muerte y la vida.

Enrique Dintrans Alarcón
Pedagogía en religión umce
Escrito por Enrique Dintrans Alarcón
el 09/01/2010

DOS ÁNGELES
Gabriela Mistral

No tengo sólo un Ángel
con ala estremecida:
me mecen como al mar
mecen las dos orillas
el Ángel que da el gozo
y el que da la agonía,
el de las alas tremolantes
y el de las alas fijas.

Yo sé, cuando amanece,
cuál va aregirme el día,
si el de color de llama
o el de color de ceniza,
t me las doy como alga
a la ola, contrita.

Sólo una vez volaron
con las alas unidas:
el día del amor,
el de la Epifania.

¡Se juntaron en una
sus alas enemigas
y anudaron el nudo
de la muerte y la vida!


Comentario: La hablante va describiendo esa marcha implacable de la muerte cobrando vidas. La señala muy bien como la "contra-madre" del mundo, en oposición a las madres que están en la acción contraria, de dar vida. Y plantea su estrategia para que ojalá la muerte no encuentre "su leche". Desde luego, la hablante se asume madre... Y si busca a Niño y Madre, ojalá la encuentre a ella antes que al Niño. El tema es que, está dispuesta a dar la vida por el Hijo.

Enrique Dintrans Alarcón
Pedagogía en religión umce
Escrito por Enrique Dintrans Alarcón
el 09/01/2010

LA EXTRANJERA
Gabriela Mistral

- "Habla con dejo de sus mares bárbaros
con no se qué algas y no sé qué arenas;
reza oración a Dios sin bulto y peso,
envejecida como si muriera.
En huerto nuestro que nos hizo extraño,
ha puesto cactus y zarpadas hierbas.
Alienta del resuello del desierto
y ha amado con pasión de que blanquea,
que nunca cuenta y que si nos contase
sería como el mapa de otra estrella.
Vivirá entre nosotros ochenta años,
pero siempre sera como si llega,
hablando lengua que jadea y gime
y que le entienden sólo bestezuelas.
Y va a morir en medio de nosotros,
en una noche en la que más padezca,
con solo su destino por almohada,
de una muerte callada y extranjera .".


Comentario: La hablante hace un sentido reconocimiento de la mujer que dejando su tierra, mantiene sus costumbres y maneras, manteniendo una soledad-distancia que la hace siempre ser una extranjera. En todo el poema se siente esa distancia, pero a la vez el reconocimiento a su valía. Ella morirá en medio de nosotros... En una muerte callada y extranjera.

Enrique Dintrans Alarcón
Pedagogía en religión umce
Escrito por Enrique Dintrans Alarcón
el 09/01/2010

LA MEDIANOCHE
Gabriela Mistral

Fina, la medianoche.
Oigo los nudos del rosal:
la savia empuja subiendo a la rosa.

Oigo
las rayas quemadas del tigre
real: no le dejan dormir.

Oigo
la estrofa de uno,
y le crece en la noche
como la duna.

Oigo
a mi madre dormida
con dos alientos.
(Duermo yo en ella,
de cinco años).

Oigo el Ródano
que baja y que me lleva como un padre
ciego de espuma ciega.

Y después nada oigo
sino que voy cayendo
en los muros de Ariés
llenos de sol...


Comentario: Un poema de soledades, mirando clarísimos cielos. La hablante, en un ambiente de noche que transcurre, va pasando lentamente entre imágenes y recuerdos. Notoria diferencia entre la figura auditiva de la madre, en quien la hablante "duerme" y la del padre, que es sólo espuma ciega. Y después nada. La noche ha concluido, al parecer va cayendo en el sueño, por unos muros llenos de sol. Acaba la noche, llega el día.

Enrique Dintrans Alarcón
Pedagogía en religión umce
Escrito por Enrique Dintrans Alarcón
el 09/01/2010

PAN
Gabriela Mistral

Dejaron un pan en la mesa,
mitad quemado, mitad blanco,
pellizcado encima y abierto
en unos migajones de ampo.

Me parece nuevo o como no visto,
y otra cosa que él no me ha alimentado,
pero volteando su miga sonámbula,
tacto y olor se me olvidaron.

Huele a mi madre cuando dio su leche,
huele a tres valles por donde he pasado:
a Aconcagua , a Pátzcuaro, a Elqui,
y a mis entrañas, cuando yo canto.

Otros olores no hay en la estancia
y por eso el así me ha llamado.
Y no hay nadie tampoco en la casa
sino este pan abierto en un plato,
que con su cuerpo me reconoce
y con el mío yo reconozco.

Se ha comido en todos los climas
el mismo pan en cien hermanos:
pan de Coquimbo, pan de Oaxaca,
pan de Santa Ana y de Santiago.

En mis infancias yo le sabía
forma de sol, de pez o de halo,
y sabía mi mano su miga
y el calor de pichón emplumado...

Después lo olvidé, hasta ese día
en que los dos nos encontramos:
yo con mi cuerpo de Sara vieja
y él con el suyo de cinco años.

Amigos muertos con que comíalo
en otros valles, sientan el vaho
de un pan en septiembre molido
y en agosto en Castilla segado.

Es otro y es el que comimos
en tierras donde se acostaron.
Abro la miga y les doy su calor;
lo volteo y les pongo su hálito.

La mano tengo de él rebosada
y la mirada puesta en mi mano;
entrego un llanto arrepentido
por el olvido de tantos años,
y la cara se me envejece
o me renace en este hallazgo.

Como se halla vacía la casa,
estemos juntos los encontrados,
sobre esta mesa sin carne y fruta,
los dos en este silencio humano,
hasta que seamos otra vez uno
y nuestro día haya acabado...


Comentario: El poema nos entrega una visión del pan en vínculo con emociones tempranas, sensoriales, directas de la infancia. Uno siente este pan en las propias manos; es un pan que da calor, compañía, presencia y una apertura hacia el otro. Es un pan que se ha comido, pero también se ha puesto en el olvido, y por tanto la hablante lo evoca con sentida nostalgia.