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Grupo de Apoyo psicológico y humanitario a usuarios en emergencia



MONOGRAFIAS Y REFLEXION

Mirta
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 23/06/2011
Principio del vacío

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Usted tiene el hábito de juntar objetos inútiles en este momento, creyendo que un día (no sabe cuando) podrá precisar de ellos.

Usted tiene el hábito de juntar dinero sólo para no gastarlo, pues piensa en el futuro podrá hacer falta. Usted tiene hábito de guardar ropa, zapatos, muebles, utensillos domésticos y otras cosas del hogar que ya no usa hace bastante tiempo.

¿Y dentro suyo?

Usted tiene el hábito de guardar broncas, resentimientos, tristezas, miedos, etc. No haga eso. Es anti-prosperidad. Es preciso crear un espacio, un vacío, para que las cosas nuevas lleguen a su vida. Es preciso eliminar lo que es inútil en usted y en su vida, para que la prosperidad venga. Es la fuerza de ese vacío la que absorberá y atraerá todo lo que usted desea. Porque mientras usted esté material o emocionalmente cargando cosas viejas e inútiles, no habrá espacio abierto para nuevas oportunidades.

Los bienes precisan circular. Limpie los cajones, los armarios, el cuarto del fondo, el garaje. Dé lo que usted no usa más. La actitud de guardar un montón de cosas inútiles amarra su vida. No son los objetos guardados los que estancan su vida, sino el significado de la actitud de guardar. Cuando se guarda, se considera la posibilidad de falta, de carencia. Es creer que mañana podrá faltar, y usted no tendrá medios de proveer sus necesidades. Con esa postura, usted está enviando dos mensajes para su cerebro y para su vida:

1º No confía en el mañana.

2º Cree que lo nuevo y lo mejor no son para usted, ya que se alegra con guardar cosas viejas e inútiles.

Deshágase de lo que perdió el color y el brillo y deje entrar lo nuevo en su casa... Y en su vida... Y dentro de si mismo/a.

Por Joseph Newton
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 23/06/2011
Una palabra

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Una palabra no dice nada
y al mismo tiempo lo esconde todo,
igual que el viento esconde el agua
como las flores que esconden lodo...

Una mirada no dice nada
y al mismo tiempo lo dice todo,
como la lluvia sobre tu cara
o el viejo mapa de algún tesoro.

Una verdad no dice nada
y al mismo tiempo lo esconde todo,
como una hoguera que no se apaga
como una piedra que nace polvo.

Si un día me faltas no seré nada
y al mismo tiempo lo seré todo,
porque en tus ojos están mis alas
y está la orilla donde me ahogo...

Por Carlos Varela
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 23/06/2011
El poder sanador del amor

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Si llevamos la atención amorosa a una parte de nuestro cuerpo, aumenta el flujo sanguíneo y la respuesta inmunológica, potenciando con ello las posibilidades del proceso curativo del organismo. Este es un ejemplo del poder sanador del amor a escala individual.


De la misma forma, cuando muchas personas se juntan a meditar o a orar, con un propósito específico o simplemente para facilitar la conexión trascendental con la Inteligencia Cósmica, las variables sociales tienden a armonizarse. Este es otro ejemplo científicamente comprobado del poder sanador del amor a escala global.

El amor no es sólo un sentimiento, el amor es una fuerza de la naturaleza equivalente al viento, al fuego o a la gravedad. El amor no depende de un estado interior, simplemente ocurre como un obsequio de la Gracia Divina; nuestro rol únicamente se limita a permitir su flujo a través de nuestro cuerpo o ser un obstáculo para el mismo al identificarnos con las elucubraciones de nuestro pequeño ego.

El amor es nuestro derecho por naturaleza, la semilla que lo atrae hacia nosotros habita en nuestro corazón. Podemos regarla y abonarla con buenos pensamientos, lecturas estimulantes, compañías que vibren en su sintonía o la práctica de una enseñanza espiritual. Todo ello crea auspicios para que la fuerza luminosa del amor se abra paso a través nuestro con un poderoso fluir que se multiplica día a día.

La fuerza del amor crece cuando se comparte; cuando damos sin condiciones, el Universo nos compensa con más y más. Esta es una ley absoluta.

Cuando esto ocurre, el orden divino se apodera de nuestra vida y comenzamos a experimentar ese flujo de coincidencias que nos elevan hacia la conciencia de Unidad con el Todo, que hacen mucho más fácil nuestra vida y donde la Inteligencia Cósmica se manifiesta a nuestro servicio porque hemos pasado a formar parte de ella.

Es un profundo despertar que te permite formar parte de la economía universal de la prosperidad ilimitada. Cuando este estado de conciencia te abraza y se apodera de ti, hay verbos que comienzan a conjugarse en tu vida con mucha facilidad: servir, compartir, dar, sumar... Y por supuesto, sanar.

Por Pablo de la Iglesia
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 23/06/2011
Ser lúcido

Es casi inútil embarcarse en la vida Espiritual, mientras no comprendamos hasta qué punto la naturaleza inferior del humano es tenaz...


... Y cuánto trabajo hay que realizar sobre ella, al requerir vigilancia, perseverancia, humildad y abnegación. Demasiadas personas por haber encontrado una enseñanza espiritual, creen que van a transformarse rápidamente. Pues no, ¡El dominio de la vida psíquica es mucho más difícil de lo que se imaginan!

Es bien cierto que existe en cada ser humano esta capacidad de renovación, de regeneración y de divinización, pero es un proceso muy lento; y lo que cada uno puede realizar en esta existencia, depende del trabajo que comenzó en encarnaciones anteriores. Para aquél que no tiene conciencia de las dificultades que inevitablemente se encuentran en la vida Espiritual, es imposible progresar. Entonces, sufrirá y hará también sufrir a los demás.

Embarcarse en la vida Espiritual exige, en primer lugar, ser lúcido con respecto a uno mismo.

Por Omraam Mikhaël Aïvanhov
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 23/06/2011
Las creencias de la vida.

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Desde que nacemos nos enseñan a creer…a creer en las personas... A creer en las circunstancias... A creer en lo que vemos y en lo que no podemos ver tan claramente... Casi de manera automática vamos creciendo, llevando un conjunto de “mitos” que defendemos y compartimos con quiénes nos rodean.

Parte de esta gran convivencia social es aprender a aceptar todas las creencias; las propias y por sobre todo, las ajenas. Debemos comprender que cada uno defiende sus creencias de acuerdo a su grado de conciencia. Todos somos únicos e irrepetibles, y por ende, existen tantas creencias, como seres sobre la tierra. Lo bueno es aceptar y convivir con diversos credos, para tener la opción de nutrirnos de conocimiento y luego elegir, nuestros propios conceptos.

Lo maravilloso de todo esto, es darnos cuenta que podemos creer nuevas cosas, que nada en esta vida es estático, y por lo tanto vamos evolucionando de manera continua, hasta donde nosotros mismos permitamos que eso suceda.

Es necesario romper viejas estructuras para comenzar a crear nuevos cimientos. Romper no significa que ya no sirve, sino que debemos ser capaces de cambiar. Todos tenemos acceso a las mismas fuentes de conocimiento; compartiendo experiencias logramos construir continuamente nuevas formas de vida.

Si aceptamos el hecho de que todo se va trasformando, podemos abrirnos, a hacer propios nuevos ritos. Esto no significa que lo que fuimos ayer fue una mentira, significa que lo que fuimos ayer nos impulsó a ponernos HOY en una nueva conciencia de vida. Cambiamos, crecemos, evolucionamos, que no significa traicionar viejas creencias, sino abrir nuestro corazón, a nuevas experiencias.

El camino está lleno de oportunidades; debemos ser capaces de elegir cómo queremos vivir, y en qué queremos creer. No nos quedemos quietos! Podemos mantenernos en movimiento! Lo que pensamos hoy puede ser juzgado como un error en un futuro. Pero tengamos la certeza de que en ése momento…en ése lugar…con ésas herramientas…fue lo mejor que pudimos hacer.

Por Luz Braveros
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 23/06/2011
Esta charla ya la tuvimos

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Debemos ayudar a expandir, conscientemente, el entramado de luz.

Este mensaje viene a impulsar lo que internamente sentís. Es el momento de ir por la vida entrelazando corazones, para multiplicar el campo de energía sutil que ayudará a que florezca una humanidad más consciente. El entramado cósmico debe alcanzar una dimensión más profunda. Es tiempo de co-crear redes dinámicas, para que fluya el amor y renazca la armonía. La luz llama a la luz, para despertar conciencias. Tu ser superior lo sabe. Vinimos para expandir una frecuencia cristalina que ilumine las tinieblas. Desde el punto de vista evolutivo, hay que dar un paso más. Sos de los que no se desanima, por más que la realidad se disfrace de caos para jugar a amedrentarte. Es por eso que sé que estas palabras no pasarán desapercibidas. Lo que voy a decirte resonará en tu alma, porque esta charla ya la tuvimos en donde no existía el tiempo.

Ondas de amor. Torrentes de confianza. Flujos de alegría. Corrientes de abundancia. Así fuimos agendando de qué manera podríamos llamar a los infinitos hilos que iríamos trenzando, de corazón a corazón, para conformar redes que anclen de manera activa el entramado de luz. Nos comprometimos al servicio de amplificar el campo vibratorio, que permitiría que todos recobremos la capacidad de volar más allá de nuestros límites. No importa si aún no recordás nuestra charla, lo que cuenta es que sientas el espíritu que anida en estas frases.

Estás muy atareado, lo sé. Esto no requiere que descontinúes lo que tan sabiamente realizás. Implica hacer lo mismo, pero de un modo diferente. Requiere que nuestras vibraciones se expandan, guiadas por la voluntad, en múltiples direcciones, a medida que desarrollamos nuestras actividades cotidianas.

Hoy salí a la calle y miré a un desconocido a los ojos, hice que mis mejores intenciones viajaran a su corazón cuando le dije buen día. Vi a un perro vagabundo, permití que mi sonrisa llegara al centro de su pecho. Observé, con amor, a una planta y mientras seguía caminando la acaricié con dulzura. También hice que el viento llevara mis pensamientos, más puros, a volar hacia otras mentes. Así fui disfrutando mi trayecto, sintiendo que, a cada paso, co-creaba una resplandeciente red que unía a todos, sin distinción.

Nunca olvido tu eterna compasión, tu apoyo incondicional y tu incansable entrega. Sé que con tus mejores pensamientos, palabras, acciones e intenciones también co-crearás, conscientemente, otro mágico entramado por donde fluirá la esencia luminosa de tu fuego interno. Así iremos por la vida entrecruzando lazos de amor, paz y esperanza, hermanando corazones para despertar conciencias. A través de estas palabras, la luz llama a la luz y sonríe al abrazar tu alma.

Por Julio Andrés Pagano
Gloria Monzón
3º fp2 administrativo centro formacion...
Escrito por Gloria Monzón
el 23/06/2011

Gracias mirta

Gloria Monzón
3º fp2 administrativo centro formacion...
Escrito por Gloria Monzón
el 23/06/2011

Hola mirta!
te dejo este power para que lo mires espero te guste, un saludo.
https://grupos.emagister.com/documento/el_tamano/13954-824947

Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 23/06/2011

Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 24/06/2011
El silencio siente...
A veces no nos damos cuenta,
pero nuestras voces son ecos de nuestros pensamientos,
constantemente no dejan de sonar y lo que es más importante,
todos, se proyectan, se dispersan,
igual que lo hace una emisora de radio.

Pero nuestro interior necesita un estado de equilibrio,
es bueno tener momentos de actividad,
y es bueno tener momentos de calma,
de quietud, de silencio.

No siempre es fácil acostumbrarse al silencio,
incluso a veces nos resulta incómodo,
quizás porque nos hace ver y encontranos con parte de nosotros mismos,
que quizás no conocemos, no deseamos, o simplemente no queremos ver.

La quietud interior, el silencio interior ayudan a encontrarse,
a conocerse y al mismo tiempo a sentirse, a valorarse y quererse.

No buscar un ruido o cualquier cosa donde centrar la atención,
no centres la atención, simplemente deja de pensar,
siente y fluye con el Universo.

El silencio, y la calma interior traen la paz, el sosiego,
no se puede explicar, no se puede describir, solo se puede sentir.

Puedes encontrar ese silencio en tu habitación, en un parque, junto al mar,
en una ciudad, en un tren, en un ascensor, o incluso en un bar,
todo es cuestión de tu estado vibratorio, de tu integración con tu entorno,
de tu actitud , de tu forma de pensar....

y de ser capaz de que todos esos elementos externos
desaparezcan por un momento.

Busca el silencio interior,
busca el silencio exterior y aprende con el.

Dice Buda:
"la sabiduría más sabia no es aquella que se dicta, sino aquella que solo se siente".

En silencio..... Siente.
Alba
Escrito por Alba
el 25/06/2011

Querida Mirta, el documento Monografias y Reflexion
esta precioso todo su contenido.

Te agradezco mucho este material que me va a servir mucho.

Saludos,tu amiga
Alba

Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 27/06/2011
Nos convertimos en lo que contemplamos

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Debido a la densidad de nuestra propia creación humana, los Maestros no se cansan de subrayar la misma enseñanza una y otra vez. Nos dicen que pongamos nuestra atención en la Presencia y, manteniéndola allí, miremos hacia arriba al rostro de nuestro ángel guardián y adoremos la Luz que envió a este mensajero alado a nosotros.

Y es así, porque nos convertimos en lo que contemplamos, especialmente cuando lo hacemos con pensamientos profundos y sentimientos amorosos.

Hemos vivido durante tanto tiempo y hemos pensado tanto en lo externo, que lo interno ha sido casi ignorado. Pero los valores internos y la belleza interna son las cosas más importantes del mundo, porque ellas son reales. Muchas damas llevan bijutería simplemente porque no tienen suficiente para comprar la joya fina, pero muestrenme una señora que no fuera feliz y estuviera orgullosa de llevar diamantes auténticos si pudiera conseguir el dinero para comprarlos. La artificialidad en el mundo es el resultado, en algunos casos, de la escasez económica; y en otros casos es debido a que la gente no conoce el valor de las cosas.

No deseamos ser fanáticos de nada. Hemos averiguado que existen personas y religiones que subrayan lo externo y tratan de establecer la idea de que al quitarnos la máscara tenemos que destruir la belleza. Por lo tanto, ellos dicen: "No te pongas lápiz de labios. No te pongas polvo. No te pongas colorete. Sé natural. " Bueno, esto es buena idea si tienen un rostro naturalmente bello. Algunas damas son bendecidas con ese don. Algunos caballeros también. Otros tienen un rostro menos agraciado. Algunas damas necesitan polvo porque su piel es grasosa. Estos son valores cosméticos. No veo por qué la religión debería invadir el compartimento privado en la vida de los hombres.

Todo lo que haga a la gente parecer un poco mejor me parece completamente justificado, hasta que llegue el momento en que pueda uno conseguir suficiente control Divino sobre su cuerpo como para hacerlo responder al impulso de lo Divino que lleva en su interior. No veo ninguna falta en que alguien se tiña el pelo y al mismo tiempo sea estudiante de los Maestros Ascendidos. Si le ayuda a sentirse más joven, es perfectamente correcto. No creemos que la religión deba meterse en estos asuntos en absoluto. No creemos que los Maestros vayan a resaltar esto. Esta no es la artificialidad que deseamos desterrar.

La artificialidad que deseamos desterrar

La artificialidad que deseamos desterrar son nuestras pseudo-ideas que no tienen valor para nosotros, las ideas sobre la auto-importancia, ya que no somos menos importantes que cualquier otro ser humano sobre la Tierra, pero tampoco somos más importantes. En mi opinión, es igualmente erróneo (si son personas que desean arrancarse la máscara) que se menosprecien, como que se exalten. Siento que cada ser humano debería recordar que todos tenemos derecho a ser respetados por la llama Divina que llevamos en nuestro interior.

Por lo tanto, lo que buscamos desenmascarar es la llama Divina interna, para que la Luz que está en el interior de la gente pueda brillar en el exterior. Y entonces no habrá nada artificial en nada. ¡Ni una sola cosa! Todo será real porque es real. Entonces, las joyas que llevemos serán las joyas espirituales de substancia de luz que están en nuestras mentes y seres. Y, después de todo, lo que es real en mí y en ustedes, es lo que es importante en la vida. Por lo tanto, cuando lleguen a un punto donde deseen desenmascararse, esto no es rebajarse. Todo lo contrario. Es deshacerse del caparazón de la ilusión.

Si existe algo equivocado en su forma de pensar y de vez en cuando comienzan a dudar de su propia capacidad, recuerden que Dios está dentro de nosotros. Y recuérdense a ustedes mismos, tantas veces como sea necesario, que están vivos. Pellizquensé si es necesario, aunque no se hagan daño!

Estas nociones son sencillas, pero son vitales para darse cuenta del diseño de la identidad Divina. Mientras sigamos engañándonos llevando la máscara de la irrealidad, sufriremos los efectos nocivos de nuestra errónea forma de pensar. Esto no es mera metafísica (ciencia Cristiana, Unidad, llámenlo como quieran). ¡Esto es, realmente la ley práctica de los Maestros Ascendidos!

Por The Summit Lighthouse
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 30/06/2011
Joyas prestadas del cofre de Pao

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Futuro

No quieras conducir el futuro.
Nada temas. Suelta el timón.
Deja que el viento sople.
Quien nada teme,
fluye en su propia dirección.

Querer conducir el futuro
es generar expectativas.
Quien siembra expectativas
cosecha frustraciones.

La vida fluye, cambiante,
imprevista, como la marea.

Por Alfonso Ruiz Soto.

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Dios en el corazón

El maestro se hizo famoso mientras aún vivía. Contaban que Dios mismo había ido un día a pedirle consejo:
-Quiero jugar al escondite con los hombres. He preguntado a mis ángeles cuál sería el mejor sitio para esconderse. Unos dicen que en lo profundo del océano. Otros, que en la cima de la montaña más alta. Otros que en la cara escondida de la luna o en una estrella lejana. Tú, ¿Qué me aconsejas?
Respondió el maestro:
-Escóndete en el corazón humano. Es el último sitio en que se les ocurrirá ir a buscarte.

Por Bruno Ferrero.
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 30/06/2011
Disculpa, tu vida te está esperando

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Muchos de nosotros llevamos mucho tiempo en la búsqueda por encontrar la felicidad en la vida, devoramos libros sobre el pensamiento positivo, autoayuda y motivación personal. Pero, si en ellos estuviera encerrado el secreto de una vida de abundancia y dicha total, ¿Seguiríamos comprando nuevos títulos?

Desde luego, algunos se acercan más a darnos las claves para alcanzar esa "buena vida", un tanto esquiva, que no nos ha convertido en verdaderos triunfadores; en nuestras vidas, no ha habido grandes cambios. Pensamos que "tal vez era el libro equivocado", deducimos: "Probamos con otro". O lo intentamos con otra religión, otro tipo de meditación, otro guía, otro psíquico, otro médico o, quizá, otra relación esperando en cada nueva opción que ésa sea “la buena”.

Tratamos de alcanzar de todas las formas posibles, en todas partes, alivio para el tedio y la lucha por la vida cotidiana; y, sin embargo, la mayor parte de nosotros continuamos en la búsqueda. ¿Por qué? ¿Cómo es posible que no hayamos encontrado el secreto de llevar una buena vida, sin importar lo que eso signifique para nosotros? ¿Cómo es que continuamos "rasgándonos las vestiduras" para obtener lo que deseamos, si desde siempre la clave para hacer realidad nuestros deseos ha sido tan elemental como la vida misma?

Se ha planteado la invitación a ver la vida con una manera diferente de enfocarla, con una nueva conciencia, cambiar las viejas creencias, que las cosas llegan por un golpe de suerte, buena o mala, por accidente o coincidencia, o porque te has dedicado a "picar piedra", que para obtener algo que valga en la vida requiere gran cantidad de esfuerzo y muchas veces acompañada con sufrimiento.

Sin embargo muchos se encuentran, con que no ha cambiado nada. Como si Dios dijera tú si, tú no. Pero la pregunta flota desesperadamente en el aire ¿Qué falta?

Esa tontería de la "condición humana"

¿Alguna vez te ha parecido grotesco que nuestras vidas sean tan difíciles, aunque seamos tan talentosos? Aquí estamos, esta especie tan inteligente, capaz de desintegrar átomos, de volar a la Luna y crear a los Picapiedra; y sin embargo, todos andamos corriendo de un lado a otro, sufriendo ataques al corazón o muriéndonos de hambre. Eso no tiene sentido. ¿Cómo nos metimos en este lío? ¿O se trata, simplemente, de la condición humana?

Todo empezó de manera inexplicable, hace una eternidad, con la primera declaración falsa de aquellos que deseaban el poder, quienes proclamaban que nuestras vidas giraban en torno y eran resultado de circunstancias sobre las cuales no teníamos ningún control, incluyendo ser dominados por otros. Puesto que esto es lo que todos creyeron durante una eternidad, es lo que seguimos creyendo en la actualidad.

Así es como nuestros padres, antes de nosotros, y los suyos antes de ellos, y sólo Dios sabe hace cuántos cientos de años, hemos luchado, nos hemos esforzado y nos hemos atormentado, hasta morir antes de tiempo a causa de las exigencias innecesarias de la vida. Creemos que todo eso forma parte de la condición humana, de la desafortunada aflicción que hemos dado en llamar "realidad". Pero la condición humana es un mito y, por tanto, también lo es eso que llamamos realidad. La verdad, en simples y sencillas palabras, es que nosotros tenemos la sagrada habilidad de manejar eso que llamamos "nuestra vida" para que sea lo que queramos que sea. ¡De cualquier modo! ¡Sin que importe nada! Desde una familia feliz hasta la capa de ozono.

Entonces, ¿Por qué no han servido de mucho los millones de libros que se han publicado sobre cómo tenerlo todo, cómo hacer para volverse rico o cómo visualizar el camino hacia el éxito, y cómo, mediante el pensamiento positivo, lograr salir por nosotros mismos del lío en que estamos metidos? ¡Muy sencillo! Todos esos libros dejaron fuera la clave más importante para lograr todo en la vida:

¡CREAMOS AL TENER CONGRUENCIA, AL SENTIR, NO SOLO AL PENSAR!

Esto es cierto, logramos lo que tenemos por la forma en la que sentimos, y no tratando de poner las cosas en su lugar o de controlar nuestra mente. Todo accidente automovilístico, ascenso en el trabajo, amante sensacional o desastroso, cuentas bancarias llenas o vacías, nos llegan por medio de la más elemental ley de la física: “Lo semejante atrae a lo semejante”. Y como por lo general no sentimos gran entusiasmo por lo que hemos tenido al alcance la mayor parte de la vida, nos hemos vuelto verdaderos maestros, dotados en el arte de atraer hacia nosotros circunstancias que preferiríamos no tener. La Ley de la Atracción -lo semejante atrae a lo semejante- es absoluta (y no tiene nada que ver con las personalidades).

Nadie vive al margen de esta ley, porque es ley del universo. Lo que ocurre es que no nos habíamos dado cuenta, sino hasta hace poco, de que esta ley se adapta también a nosotros. Ésta es la ley que está detrás del éxito o del fracaso. Es la que nos resguarda, o nos lanza a la fatalidad. En pocas palabras, la que domina cada momento de alerta en nuestra vida. Así que si queremos que nuestra vida dé un giro considerable y que haya en ella más abundancia, salud, seguridad o felicidad de cualquier tipo, sólo tenemos que aprender la mecánica para manejar nuestra conexión interna entre la mente conciente, subconciente y poder superior y un universo de abundancia se abrirá ante nosotros para poder pedir lo que anhelamos.

Todo en este mundo está hecho de energía: tú, yo, la piedra, la mesa, el pasto. Y como la energía es vibración, eso significa que todo lo que existe vibra. ¡Todo! Incluyéndonos a ti y a mí. Los físicos de nuestra época han llegado finalmente a la conclusión de que energía y materia son la misma cosa, lo que nos lleva de regreso al punto de partida: todo vibra, porque todo -visible o no- es energía. Energía pura, vibrante, de flujo continúo. Pero aun cuando sólo hay una energía, ésta vibra en formas distintas. Tal como el sonido que surge de un instrumento musical, hay energías que vibran con mayor rapidez (como las notas altas), que provienen de frecuencias altas, y otras que vibran en forma lenta (como las notas bajas), procedentes de frecuencias bajas. No obstante, a diferencia de los tonos de un instrumento musical, la energía que fluye de nosotros procede de nuestras más profundas emociones del subconciente, para crear patrones de energía de ondas electromagnéticas altamente cargadas, lo que nos convierte en imanes vivientes las 24 horas del día, muy poderosos, pero volátiles.

Eso está muy bien, pero, ¿A quién le importa? Bueno, si quieres descubrir por qué has estado luchando tan duramente toda tu vida, ¡Te interesará saberlo! Si quieres saber cómo cambiar tu vida para que se vuelva exactamente como tú quieres que sea, será mejor que te importe, porque las vibraciones electromagnéticas que envías cada segundo de cada día son las que han producido -y continúan produciendo-, todo lo que te ocurre, grande o pequeño, bueno o malo. ¡Todo, sin excepción!

Por Lynn Grabhorn
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 30/06/2011
Lo inmediato y la noche

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La abundancia de luz nos regala lo inmediato. Es nuestro este árbol, este pájaro, esta flor. Nuestra mirada se aquerencia en lo que está cerca, en los que nos rodea. Nos quedamos quietos en medio de nuestra jaula de cosas, y todo viene hasta nosotros traído por esa luz que abunda. Los colores, las formas, el movimiento: todo llega hasta nosotros, como llega el alimento hasta el enjaulado que termina por creerse el centro de todo lo que existe.

La jaula de la luz abundante puede amputar en nosotros la capacidad de volar. Y el que es incapaz de volar, termina por reducir la realidad a su pequeña realidad. Todas estas cosas que él cree poseer y que en realidad lo poseen a él, pueden terminar por convertirse para él en lo único que existe; o en lo único que vale la pena pensar que existe. Terminará así por olvidar que en su misma tierra existen desiertos y ríos, montañas con nieve y selvas con pájaros en libertad. Terminará por no importarle que existan océanos y hombres que los navegan. Aunque sepa que existen otros mundos más allá de su propio planeta, esos mundos no le interesan para nada, y piensa que nada tiene que aportarle a su vida de jaula en su pequeña geografía satisfecha.

Y es entonces cuando viene la noche. La noche que nos empobrece radicalmente. Que al quitarnos la luz, nos arrebata todo lo inmediato. La noche que desenjaula en nuestro interior todos esos viejos miedos; que nos hace sentir pobres y desprotegidos. Que nos vuelve a hacer sentir la necesidad de creer en el ángel de la guarda. En que nuestro niño se despierta y vuelve a buscar refugio en su madre. Y la noche, al quitarnos con la luz la presencia de lo inmediato, vuelve a encender allá arriba, muy lejos, la luz de las estrellas inmensas. Porque las estrellas necesitan de la oscuridad para poder brillar. O tal vez no sean las estrellas las que necesiten de la oscuridad. En realidad somos nosotros los que necesitamos ser liberados de nuestra pequeña jaula luminosa, para así ser capacitados de poder ver esos inmensos astros de las lejanías que estaban allí, brillando desde siempre.

Porque al arrebatarnos lo inmediato, la oscuridad nos capacita para ver lo real que brilla mucho más lejos. Nos ensancha el horizonte a las dimensiones del universo. Obliga al hombre a emprender el vuelo. La presencia de las estrellas en la noche ha permitido a los hombres largarse tierra adentro, hacerse navegantes.

Cuando la oscuridad de un hombre se preña con una estrella, su noche mala se convierte en Noche Buena. La oscuridad nos da la oportunidad del silencio y nos capacita para la búsqueda. Nos obliga a ir hombre adentro y nos invita a adentrarnos en el mar. Hay estrellas inalcanzables que regalaron a ciertos navegantes audaces nuevos continentes. Eran hombres con capacidad de largarse al mar, mineros de la noche con la sola luz de una estrella.

Lo fecundo de la noche no está en que nos libera de las cosas inmediatas, sino que libera en nosotros la capacidad de ver más allá de lo inmediato. Nos obliga a ver lo exigente más allá de lo útil. Nos hace superar la necesidad y nos hace crecer hasta el deseo. Por eso nos capacita para la renuncia. El dolor y la pobreza son fecundos, sólo si nos capacitan para volar.

Por Mamerto Menapace
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 30/06/2011
Pocas experiencias son tan placenteras como disfrutar de los sonidos. Para cambiar el ánimo, relajarse o despertar la creatividad, nada como dejar que invadan tu vida. Que tiene la música que es capaz de hacernos cambiar, como por arte de magia, el ánimo o el clima emocional?
Los científicos explican que las melodías provocan un efecto positivo sobre el sistema nervioso; influyen en el compás respiratorio y en la presión arterial e impactante de manera notable sobre el corazón, que acelera o se vuelve más lento para sincronizarse con los ritmos musicales.
Será por eso, tal vez, que el conocido arte de combinar los sonidos aparece estrechamente ligado a la emociones. La música nos cambia la frecuencia anímica; de hecho, si sabemos elegir qué ritmos escuchar en cada ocasión, descubriremos que podemos salir de la melancolía, del estrés o del enojo en pocos segundos.
Aunque se trata de una experiencia auditiva, los sonidos nos pueden hacer viajar al pasado, nos retrotraen a viajes historias, nos hacen revivir encuentros y hasta nos devuelven a lugares que ya visitamos.
Escuchar música es una experiencia emocional antes que racional, por eso sorprende a su efecto instantáneo sobre el ánimo, algo que no se puede negar.
De niños y sobre todo en la adolescencia, las canciones ocupan un lugar fundamental en el día a día. Luego, a medida que crecemos y nos cargamos de ocupaciones, solemos ir abandonando este hábito saludable y casi terapéutico.

Pasaporte a la alegría

¿Por qué la música es capaz de hacernos sentir bien, alegres, contentos y llenos de energía? Porque provoca la liberación de endorfinas, sustancias químicas que producen en el organismo efectos similares a los opioides (opi morfina), pero sin sus efectos adversos.
Las endorfinas estimulan los centros del placer del cerebro, creando un estado satisfacción que contribuye a disminuir el dolor y el malestar.
Por otra parte, diversos estudios comprobaron que escuchar música tiene otros efectos notables:

. Disminuye el dolor
. Reduce la ansiedad
. Mejora los estados depresivos
. Favorece la relajación y el sueño
. Facilita la concentración
. Mejora la productividad
estimula la práctica de ejercicios físicos, ya que sea relajantes como el yoga, o intensos, como las actividades aeróbicas.


Incluso se han hecho experiencias en las que comprobó que la música reduce el estrés, la ansiedad y el dolor relacionados con las intervenciones quirúrgicas.


La música tiene un efecto transformador en tantos aspectos de la vida humana que hoy es posible conseguir melodías escogidas para diversos fines: para relajarse, para conciliar el sueño, para hacer dormir a los bebés y hasta para estudiar y concentrarse.
Un estupendo recurso es contar con tus propias listas de música sanadora, la que te permita conectarte la alegría o borrar las tensiones luego de un día difícil en el trabajo.
Si bien las elecciones son personales y dependen sólo del gusto de cada uno estas sugerencias pueden ayudarte a crear tu propio ''botiquín musical''
El ''efecto Mozart''

En la década del 90 se dieron a conocer algunas investigaciones que sostenías que escuchar la música de W. A Mozart aumentaba la inteligencia.
Aunque controvertidas, estas afirmaciones pusieron el foco sobre el impacto positivo de las composiciones del compositor vienés sobre diversas actividades humanas, como la concentración, la memorización, la creatividad y el análisis.
Pero ¿Cuáles son los atributos de las creaciones de Mozart que lograrían estos efectos positivos? Según algunos investigadores, la influencia de la música de W. A Mozart en el cerebro radica en los patrones y el cronometraje que tienen sus composiciones; otros señalan atributos estructurales como la profusión de variaciones ricas y complejas sobre melodías muy simples, fáciles de repetir y memorizar.
Si bien estas afirmaciones no han podido ser corroboradas científicamente, disfrutar de una pieza de Mozart, tan bella y radiante, siempre es una buena inversión


PD!:
''Escuchar música es una experiencia emocional antes que racional, por eso sorprende su efecto instantáneo sobre el ánimo

Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 30/06/2011

Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal.

Pero sé paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato.
Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo, vendrá a tus manos en el momento oportuno.
Aprende a esperar el momento exacto para recibir los beneficios que reclamas.
Espera con paciencia a que maduren los frutos para poder apreciar debidamente su dulzura.
No seas esclavo del pasado y los recuerdos tristes.
No revuelvas una herida que está cicatrizada.
No rememores dolores y sufrimientos antiguos.
¡Lo que pasó, pasó!
De ahora en adelante procura construir una vida nueva, dirigida hacia lo alto y camina hacia delante, sin mirar hacia atrás.
Haz como el sol que nace cada día, sin acordarse de la noche que pasó.
Sólo contempla la meta y no veas que tan difícil es alcanzarla.
No te detengas en lo malo que has hecho; camina en lo bueno que puedes hacer.
No te culpes por lo que hiciste, más bien decídete a cambiar.
No trates que otros cambien; sé tú el responsable de tu propia vida y trata de cambiar tú.
Deja que el amor te toque y no te defiendas de él.
Vive cada día, aprovecha el pasado para bien y deja que el futuro llegue a su tiempo.
No sufras por lo que viene, recuerda que “cada día tiene su propio afán”.
Busca a alguien con quien compartir tus luchas hacia la libertad; una persona que te entienda, te apoye y te acompañe en ella.
Si tu felicidad y tu vida dependen de otra persona, despréndete de ella y ámala, sin pedirle nada a cambio.
Aprende a mirarte con amor y respeto, piensa en ti como en algo precioso.
Desparrama en todas partes la alegría que hay dentro de ti.
Que tu alegría sea contagiosa y viva para expulsar la tristeza de todos los que te rodean.
La alegría es un rayo de luz que debe permanecer siempre encendido, iluminando todos nuestros actos y sirviendo de guía a todos los que se acercan a nosotros.
Si en tu interior hay luz y dejas abiertas las ventanas de tu alma, por medio de la alegría, todos los que pasan por la calle en tinieblas, serán iluminados por tu luz.
Trabajo es sinónimo de nobleza.
No desprecies el trabajo que te toca realizar en la vida.
El trabajo ennoblece a aquellos que lo realizan con entusiasmo y amor.
No existen trabajos humildes.
Sólo se distinguen por ser bien o mal realizados.
Da valor a tu trabajo, cumpliéndolo con amor y cariño y así te valorarás a ti mismo.
Dios nos ha creado para realizar un sueño.
Vivamos por él, intentemos alcanzarlo.
Pongamos la vida en ello y si nos damos cuenta que no podemos, quizás entonces necesitemos hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en nuestras vidas.
Así, con otro aspecto, con otras posibilidades y con la gracia de Dios, lo haremos.
No te des por vencido, piensa que si Dios te ha dado la vida, es porque sabe que tú puedes con ella.
El éxito en la vida no se mide por lo que has logrado, sino por los obstáculos que has tenido que enfrentar en el camino.
Tú y sólo tú escoges la manera en que vas a afectar el corazón de otros y esas decisiones son de lo que se trata la vida.
“Que este día sea el mejor de tu vida".

MAHATMA GHANDI

Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 01/08/2011
Perdona a tus padres
S i perteneces a esa minoría de afortunados que se criaron con un padre y una madre cariñosos y capaces de responder de manera responsable, afectuosa y sincera a la necesidad de amor y orientación de sus hijos, es bastante probable que no sientas ninguna necesidad de perdonar para sanar sentimientos de rabia y rencor. De todas maneras te puede ser útil el perdón para transformar hasta esas pequeñas irritaciones y esos conflictos sin importancia que normalmente surgen en casi todas las relaciones.

No obstante, es posible que pertenezcas a la mayoría de adultos cuyos padres no supieron reconocer y satisfacer tus necesidades básicas, es decir, una relación de amor y afecto, seguridad física y emocional, respeto, inocencia y diversión. Si tus padres no satisficieron esas necesidades básicas y tú aún no te has recuperado ni has sanado tu relación con ellos, es probable que se active tu «niño interior» cada vez que hablas con tus padres e incluso cuando piensas en ellos. (También es posible que este «niño interior» entre en actividad en muchas otras relaciones si sus necesidades son importantes y están insatisfechas. ) La activación del niño interior no es una reacción consciente, sino que se da sin que uno tenga ni voz ni voto en ello. La puede provocar un inocente comentario hecho por el padre o la madre, el sonido de su voz o simplemente su presencia.

A veces incluso podemos sorprendernos al estar con nuestros padres y no sentirnos la persona adulta y madura que conocen nuestros amigos y colegas. Uno ve a su madre o a su padre y enseguida se activa el niño de siete años. Las críticas de nuestros padres causan estragos en nosotros. Sus exigencias y su necesidad de controlar nos enfurecen. Sus negativas nos producen ataques de ira. Sus enfados provocan los nuestros. Continuamos exigiendo un amor que ellos no pueden darnos. Abandonar la esperanza de que nuestros padres satisfagan alguna vez nuestras necesidades suele provocar un profundo sentimiento de pérdida y una honda tristeza que para sanar requieren aceptación y aflicción.

Abandonar las expectativas

Puede haber mucho en juego al perdonar en una relación tan importante y básica como ésta. Hay mucho que dejar ir y mucho que ganar. Una cosa que hay que dejar ir es una imagen idealizada de cómo deberían ser los padres, aun cuando de pequeños ciertamente necesitáramos que fueran distintos a como eran. Perdonar a los padres requiere abandonar la expectativa que nos lleva a exigirles lo que no nos pueden dar. Se puede desear que sean diferentes, y ayudarlos activamente a cambiar, pero para perdonar y tener paz mental es necesario dejar de aferrarse al hecho de que los padres deban ser de una u otra manera. Si continuamos exigiéndoles, aunque sea en un grado mínimo y sutil, lo que tal vez no son capaces de darnos en este momento, seguirá habiendo rabia, resentimiento y sentimiento de culpabilidad en todos los implicados.

El trabajo de cuidarnos y nutrirnos ha de pasar de nuestros padres a nosotros mismos. De ti depende continuar con tu vida eligiendo las cosas que te nutran y apoyen. Lo que necesitabas, deseabas y esperabas que te dieran tus padres tendrás que buscarlo en otras personas y en tu Yo. La adaptación a esa realidad puede activar muchísima ira. Es posible que tu niño interior chille: «Eso no es justo. Son ellos los que deben cuidar de mí. Era su trabajo darme estas cosas». Si bien una reacción así puede ser muy profunda y auténtica, llega un momento en que dejar de aferrarse a los padres es un paso necesario hacia nuestro propio poder.

Pausa y reflexión

Piensa en algo que deseas recibir de tu madre, por ejemplo: amor, aceptación, afecto, aprobación... Imagínate que estás con ella. Acuérdate de respirar. Ahora dile lo que deseas que te dé: «Mamá (o comoquiera que la llames), lo que deseo de ti es...........y....... ». Haz una lista de todo lo que necesitas hasta sentir que ya no queda nada más. Respira hondo. Después dile: «Mamá, ya no te hago responsable de darme......... (lo que sea que hayas puesto en la lista) ».
Ahora imagínate que estás con tu padre y repite el ejercicio con él.

Abandonar la lucha

Para perdonar, es necesario estar dispuesto a abandonar la lucha que hay implícita en el resentimiento. Al comienzo esto puede parecer muy arriesgado. En cierto modo, luchar nos hace sentir fuertes o que estamos vivos, y al abandonar la lucha con nuestros padres es posible que nos sintamos amenazados por una sensación de derrota y desvalimiento. No obstante, para sanar necesitamos permitirnos temporalmente sentirnos así, confiando en que más allá de esos sentimientos hay una fuerza interior profundamente arraigada en el Yo. Cosa sorprendente, es posible que la lucha o tensión se haya convertido en nuestra compañera de confianza, siempre presente y familiar. Dejar de luchar cambia la relación que tenemos con nosotros mismos y con nuestros padres. Tal vez la lucha tenía por objetivo separarnos de ellos, pero en realidad nos ha mantenido atados no sólo a ellos sino también a nuestra infancia.

¡Pero es que tengo derecho a enojarme!

Es posible que al considerar la posibilidad de perdonar a sus padres uno piense: «Pero es que, después de lo que me ha hecho mi padre, tengo derecho a enojarme» o «Después de la forma en que me ha tratado mi madre, tengo derecho a enojarme». Y, sin duda, tenemos derecho a enojarnos. Repito, es importante sentir la rabia si eso es lo que se siente. Sin embargo, al igual que todas las emociones, la rabia suele seguir un curso natural si se le permite expresarse en un contexto sin riesgos, sin aferrarse a ella ni quitándosela de encima prematuramente. Con el tiempo, es probable que surja, se intensifique, llegue a la cima y se vaya desvaneciendo sola. Pero si nos aferramos a la rabia o tenemos miedo de soltarla, para sanar necesitaremos tratarla con medidas más activas. La opción consciente de practicar el perdón nos capacita para sanar la rabia y sentirnos finalmente más poderosos, seguros y en paz.

Muchas personas temen perdonar a sus padres porque creen que al hacerlo volverán a ser vulnerables, a estar de nuevo expuestas a malos tratos y heridas. Si en el pasado nuestros padres nos maltrataron y nosotros reaccionamos ante su comportamiento con rabia, esa rabia puede habernos servido de muro de protección. Y es posible que hasta este momento nos haya sido muy útil. Pero al continuar utilizando la rabia para establecer los límites y a modo de fuente de fuerza y protección, nos negamos la oportunidad de conocer nuestra verdadera fuerza. Mantener la rabia como fuente de fuerza es una manera de engañarnos a nosotros mismos. Como postura, siempre restablece la sensación de impotencia y temor porque inconscientemente cedemos nuestro poder a la persona con la que estamos enfadados. Además, contribuye a perpetuar una lucha en la que nadie gana.

Uno puede perdonar y sin embargo establecer límites no negociables. Se puede decidir, por ejemplo, que a pesar de tener una actitud de perdón hacia los padres, uno ya no está dispuesto a ir a visitarlos cuando están bebidos o se muestran agresivos o insultantes. Podemos perdonar y elegir a la vez no asistir a las reuniones familiares, cortar una conversación telefónica con nuestros padres, dejar de ir a visitarlos, etcétera. O también podemos decidir continuar del mismo modo. Comoquiera que uno actúe, puede elegir no tomar como ofensa personal el enfado y el comportamiento derivado del miedo de sus padres. Puede escoger no dejarse atrapar en el drama y considerarlo el comportamiento aprendido y basado en el miedo que realmente es.
Perdonar nos hace avanzar desde una actitud defensiva a una sensación de poder, no porque ahora seamos personas superiores, sino porque el perdón es una expresión del Yo, que es poderoso por naturaleza. Un curso de milagros nos recuerda: «En mi indefensión reside mi seguridad». Cuando ya no necesitamos defendernos porque estamos del lado del Yo, se nos revela el verdadero significado de la seguridad y la fuerza.

¡Deberían tener más conciencia!

A veces el resentimiento con los padres se debe a que creemos que deberían saber mejor lo que hacen, y sin embargo, en el plano consciente, es posible que no lo sepan. Puede que jamás hayan solucionado sus propias inseguridades y todavía estén identificados con su propio «niño interior» asustado y herido.

Ejercicio: Sentir la experiencia de tus padres

Haz unas cuantas respiraciones profundas y relajantes. Ahora ve a tu madre cuando era una niña. Imagínate su infancia. Imagina qué experiencias forjaron su personalidad. ¿Recibió alimento emocional y apoyo de sus padres? ¿Fueron sus sentimientos reconocidos y validados, o fueron tratados con desprecio y falta de atención? ¿Qué temores y éxitos forjaron su sensación de seguridad y su amor por sí misma? ¿Le sirvieron de modelo sus padres de cómo podrían ser una madre y un padre afectuosos? Ahora imagínate a tu padre cuando era un niño pequeño. Repite el ejercicio pensando en él. Permítete sentir su experiencia.
Ahora reflexiona:
¿Aceptas considerar la posibilidad de que, dado el grado de amor y respeto por ellos mismos que sienten tus padres, dado su grado de temor, vergüenza, culpa y confusión con que tal vez viven, dado el grado de madurez emocional y espiritual, han hecho y hacen lo mejor que sabían y saben hacer?
Esta pregunta supone no sólo considerar lo que influyó en el desarrollo de tus padres, sino también poner sobre el tapete creencias que tal vez conservas desde tu infancia, por ejemplo, que tus padres necesariamente saben más y son más sabios y poderosos que tú. Sin examinar estas creencias cuando se es adulto, es posible vivir en la negación de la propia sabiduría y el propio poder. En cierto modo significa dejar de ser «el niño», aun cuando no se haya recibido de los padres lo que uno considera necesario para crecer. Repito y vuelvo a repetir que el hecho de comprender que tus padres posiblemente han hecho lo mejor que sabían hacer no significa que justifiques su comportamiento o que debas dudar en hacerte valer con firmeza y plantear francamente los problemas que queden sin resolver, si te parece que es útil hacerlo.

Sin embargo, mantente alerta, para cerciorarte de que al plantear los problemas no lo haces con la expectativa de que tus padres cambien. Esa esperanza nuevamente te expone a prolongar la lucha si no consigues la reacción que deseas. Hazlo por ti. Aun cuando tus padres hagan oídos sordos a tus palabras, tendrás la seguridad de haber intentado una comunicación franca y sanar la relación. Para abandonar la lucha, tu decisión de plantear los problemas requiere la resolución de hacerlo de la manera más efectiva posible, comunicando la verdad de tu experiencia de tu Yo a los Yos de ellos, suspendiendo toda crítica y acusación. Habrás de aceptar liberarte del resultado de tu comunicación: si la reacción de tus padres te provoca más rabia y dolor, busca el apoyo que necesitas, o enfréntate a los sentimientos que surjan. Sólo un sincero esfuerzo por comunicarte e iniciar un cambio positivo puede ayudarte a lograr una libertad y una integridad mayores. Al menos sabrás que has intentado lo mejor.

Perdona a tu niño

Como ocurre en cualquier relación en la que hay resentimiento, es posible que se sienta que la persona a quien más se necesita perdonar es a uno mismo. Si fuimos maltratados, puede que nos sintamos culpables o enfadados con nosotros mismos, que creamos, por ejemplo, que deberíamos habernos defendido, haber luchado o huido de los malos tratos. Hayamos hecho lo que hayamos hecho cuando éramos niños, por «malos» que nos dijeran que éramos, no merecíamos el dolor ni la rabia ni la humillación. Por encima de todo es importante saber y aceptar que ninguno de los malos tratos fue culpa nuestra. Si deseamos sanar, es esencial recordar que hicimos lo mejor que podíamos hacer con el grado de conciencia que teníamos y la profundidad del temor que experimentamos. Ahora podemos tomar otras decisiones.

Muchos padres culpan a sus hijos de su infelicidad. Una amiga mía, por ejemplo, creció escuchando esta letanía: «Si no fuera por ti, seríamos tan felices tu padre y yo». Su curación comenzó por perdonarse a sí misma, por reconocer que no era responsable de la infelicidad de su madre, y continuó con la aceptación de la rabia que sentía contra su madre, y después perdonándola por haberle echado sobre los hombros esa culpa durante tantos años. Tal vez ahora sientas rabia contra ti, como un niño adulto, por no haber perdonado antes a tus padres. Mirar hacia atrás no es útil si lo usas para condenarte. Tal vez pienses: «He perdido un tiempo precioso». Esto puede ser especialmente cierto si tu padre o tu madre o los dos han muerto. La verdad es que durante el tiempo que crees «perdido» ibas avanzando hacia el momento en que el perdón fuera posible. Nadie puede perdonar antes de estar preparado para hacerlo.

¿Se puede sanar la relación con los padres cuando ya han muerto?

Si tuvimos una relación dolorosa con nuestros padres y ellos murieron antes de que tuviéramos la oportunidad de perdonarlos, tal vez sintamos remordimiento por haber perdido la ocasión de hacer las paces con ellos. Si tenemos en cuenta las opciones que eran evidentes para nosotros, puede que no nos fuera posible perdonar antes. Recordemos ser amables con nosotros mismos. Si se tuvo una relación dolorosa con los padres, tal vez su muerte haya significado una especie de alivio. «Bueno, finalmente ha acabado la relación, ya no tendré que volver a tratar con ellos» , se podría pensar. Pero si han muerto y uno siente que hay un «asunto inconcluso» con ellos, éste afecta a nuestro bienestar hasta que se resuelve.
Si tus padres han muerto, independientemente de cómo te afectó su muerte o de cuál fue tu relación con ellos mientras vivieron, puedes sanar la relación ahora. Ciertamente todavía te es posible perdonarlos. Tu disposición a hacerlo sólo te requiere a ti.

Visualización: Amor y perdón

Colócate en una posición cómoda, cierra los ojos y haz algunas respiraciones profundas. Al espirar siente cómo se relaja la tensión de tu cuerpo y tu mente. Repítelo varias veces.
Ahora imagina que estás en un lugar agradable, cómodo y seguro, un lugar donde tal vez ya has estado, o bien un lugar que creas ahora en tu imaginación. Fíjate en ese lugar... Advierte la paz que sientes allí. Estás muy a gusto... En calma y en completa relajación. Inspira, y siente cómo te invade una tranquila fuerza. Ahora piensa en una persona que te provoque algún resentimiento... Puede ser del pasado o alguien a quien ves cada día. Forma su imagen en tu mente. Inspira y siente tu fuerza interior. Al dejar salir el aire, salen con él el temor y la inquietud. Ahora invita a esa persona a que venga a ese lugar seguro en el que estás. Inspira y siente la integridad que hay dentro de tu ser... Permítete mirar a esa persona... Ahora comienza a comunicarte con ella, a manifestarle los pensamientos y sentimientos que hasta ahora has tenido callados. Con valor y buena disposición, cuéntale la verdad de tu experiencia...
Ahora escucha lo que esa persona te dice. Centra toda tu atención en atender a sus palabras y a los sentimientos que tal vez hay detrás de ellas. Sin prejuicios y con paciencia, escucha. Escucha todo lo que tenga que decir... Pon atención a la verdad que se esconde detrás de sus palabras. Deja de lado toda acusación, toda crítica... Deja de lado el orgullo que se aferra al resentimiento. Inspira hondo y siente la integridad que llevas dentro de tu ser. Mira a esa persona a los ojos. Deja marchar todo tu temor y ve más allá de su temor. Suelta la carga del resentimiento y permítete perdonar. Deja marchar las críticas y ve con una nueva claridad. Mira más allá de los errores y equivocaciones de esa persona y ve su integridad...
La miras nuevamente a los ojos y dejas que los aparentes problemas que se interponían entre vosotros se vayan desvaneciendo hasta que desaparecen. Inspira y siente tu fuerza interior. Si hay alguna otra cosa que deseas decirle, tómate unos momentos para hacerlo...
Ahora dejas marchar el pasado y ves a esa persona como si en este momento la vieras por primera vez. Cada uno de vosotros sabe ahora quién es realmente el otro. Con esa sensación de libertad que va más allá del entendimiento, te despides y la observas marcharse. Ahora te ofreces a ti ese perdón... Dejando marchar todo sentimiento de culpabilidad... Las autoacusaciones... Dejas marchar las autocríticas... Haces sitio para ti en tu corazón... Te abres el corazón, con la seguridad de que siempre mereces tu amor. Siente cómo aumentan tu libertad y tu alegría a medida que abres totalmente el corazón a tu poder de amar, de vivir plenamente...
Prepárate para abrir los ojos... Comienzas a estar alerta... Cuando sientas que ha llegado el momento, abre los ojos y continúa con tu día.

Esta visualización («Amor y perdón») la puedes usar para sanar tu relación con cualquier persona. Te animo a hacerla con frecuencia mientras practicas el perdón con los demás. Cuanto más eliges una conciencia amorosa, más constante, integrada y natural se hace la expresión del perdón, y éste siempre te procura un mayor sentimiento de paz, salud y plenitud. Sin embargo, recuerda que el perdón, sobre todo al principio, no necesariamente dura, cuando ha habido muchos juicios, críticas y rabia en el pasado.

Es posible que pienses que por fin has perdonado a alguien y a los pocos minutos un comentario o un recuerdo te vuelve a producir enfado. A veces, cuanto más fuertes nos sentimos, mayor es nuestra capacidad para hacer aflorar la rabia escondida en lo más profundo. Recuerda que el perdón es un proceso continuo y no algo logrado de una vez. Sé amable contigo. Los problemas sin resolver con tus padres o en cualquier otro aspecto de tu vida continúan aflorando con el fin de sanar.

Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 01/08/2011
Ábrete a las nuevas experiencias
S i crees totalmente en ti mismo, no habrá nada que esté fuera de tus posibilidades. Toda la gama de la experiencia humana es tuya y puedes disfrutarla si decides aventurarte en territorios que no te ofrecen garantías.


Piensa en las personas que son consideradas como genios y que fueron espectacularmente eficientes y positivos durante su vida. No eran personas que sólo podían hacer bien una cosa. No eran de los que evitan lo desconocido. Benjamín Franklin, Ludwing van Beethoven, Leonardo da Vinci, Albert Einstein, Galileo, Winston Churchill; éstos y muchos como ellos fueron pioneros que se aventuraron en nuevos e inciertos territorios. Eran personas como tú, apartadas de los demás mortales, sólo porque estaban dispuestos a atravesar áreas dónde los demás no se atrevían a poner el pie.

Albert Schweitzer, otro hombre del renacimiento, dijo una vez: "Nada de lo humano me es extraño" . Puedes mirarte a ti mismo con ojos nuevos y abrirte a nuevas experiencias que nunca llegaste a pensar que podrían estar dentro de tus posibilidades como ser humano, o puedes seguir haciendo las mismas cosas, de la misma manera, hasta el fin de tus días. Es un hecho que los grandes hombres no recuerdan a ningún otro, y su grandeza generalmente es perceptible por la calidad de sus exploraciones y por la temeridad con que exploraron lo desconocido. El abrirte a nuevas experiencias implica abandonar totalmente la noción de que es mejor tolerar lo que no es familiar que trabajar para cambiarlo porque el cambio está cargado de inseguridades.

Quizás hayas adoptado la postura de que el ser (tú mismo) es frágil, y que es fácil que se rompa si penetra en áreas en las que nunca ha estado antes. Éste es uno de tantos mitos. Tienes la fuerza de un coloso. No te vas a desmoronar o deshacer si te encuentras con algo nuevo. De hecho tienes mejores posibilidades de evitar colapsos psicológicos si eliminas parte de la rutina cotidiana de tu vida. El aburrimiento es debilitante y malsano psicológicamente. Una vez que pierdes interés en la vida no será difícil quebrantarte. No sufrirás ese mitológico colapso nervioso si le agregas a tu vida el condimento de la INCERTIDUMBRE. También puede que hayas adoptado la mentalidad de "si es algo fuera de lo común tengo que evitarlo" , que inhibe tu disponibilidad ante nuevas experiencias.

De ese modo, cuando veas a hipoacúsicos usando su lenguaje de señas para conversar, los mirarás con curiosidad pero no tratarás de hablar con ellos. Hay un sinfín de actividades y de gente que son consideradas tabú simplemente porque se desconoce lo que son. Puedes hacer cualquier cosa que quieras hacer, porque lo deseas, siempre y cuando no dañe a nadie. Esta manera de pensar te abrirá nuevas perspectivas de vida y te ayudará a eliminar el miedo a lo desconocido. Emerson, en su Diario el día 11 de abril de 1834, escribió la siguiente observación: "Cuatro serpientes deslizándose de arriba a abajo por una cueva sin ningún motivo aparente. No para comer. No para hacer el amor. Deslizándose, simplemente..."


Por Adriana Alba
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 01/08/2011
Conciencia iluminada
C ada uno de nosotros somos esos faros de luz que fueron construidos para afrontar las más fuertes tormentas y guiar a los marineros hacia tierra firme en medio del mar embravecido y en la oscuridad de la noche y la neblina... Una Conciencia Iluminada, un Corazón Resplandeciente es lo que necesitamos en estos momentos para guiar a nuestros seres queridos y a nosotros mismos hacia aguas más tranquilas y playas hermosas y soleadas donde solo existe la abundancia, la salud y la Paz que surgen del “Amor y el Servicio Incondicionales” que solo puede generar una conciencia iluminada y un corazón abierto.

¿Pero cómo puedo lograr encender ese gran faro de luz que Yo Soy? ¿Cómo puedo Iluminar mi conciencia y abrir mi corazón?


Lo primero es desearlo, tener la firme intención, el deseo de comprender más de lo que ahora comprendo, de experimentar, de sentir lo que significa tener un corazón abierto y en ese preciso momento la magia da inicio, el Mágico Universo responde a mis deseos, a mis intenciones, trayendo hacia mi las herramientas necesarias para que mi deseo se cumpla. Todos los caminos conducen a Roma (“Amor” al revés...). Algunos de estos caminos son más tortuosos que otros pero siempre conducen al mismo lugar, al origen, a mi verdadero hogar, a mi corazón, al Amor y el servicio que Yo Soy.

¿Y cómo llego a mi verdadero hogar? ¿Cómo llego a mi corazón?


Deshaciendo el camino andado, borrando las experiencias dolorosas que me han conducido hasta este preciso momento, abrazando el dolor de mis experiencias y honrando cada una de ellas por muy dolorosas que estas hayan sido, ya que cada experiencia ha formado parte de mi crecimiento. El camino más corto hacia la iluminación, hacia mi corazón, es el perdón. El Perdón hacia mi mismo y el perdón hacia los demás.

¿Cómo hubiera aprendido a andar en bicicleta si no es cayendo de esta en repetidas ocasiones? ¿Cómo hubiera sabido que el fuego quema si no es metiendo la mano en él?Y ¿Cómo hubiera aprendido a correr si no es soltándome de la mano de mi madre?


Todo fue necesario para llegar hasta este momento en que he llegado a comprender que no hay víctimas ni victimarios, tan solo almas hermosas que provienen de la misma casa donde yo nací y que están ansiosas por experimentar lo que yo experimenté. Nada ha sucedido. Nada está sucediendo.

Perdona y perdónate. Despréndete de la culpa y el dolor y disfruta de la inmunidad que solo puede dar “un corazón abierto”. Toma nuevamente la mano de tu padre/madre y fija tu mirada cada amanecer en el radiante sol que te guiará nuevamente hacia tierra firme. ¡Toma la Luz-Conciencia de la Fuente que da Vida! ¡Toma la Luz-Información del sol!

Por Ricardo González