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Grupo de Folklore

Jose Ivan Manzilla Manzilla
Pnf. en construcciones civiles institu...
Escrito por Jose Ivan Manzilla Manzilla
el 05/06/2010

Hola Mirta gracias por tu invitacion. Soy de Mérida Venezuela

Aqui les dejo una de nuestras leyendas.


Tras los pasos de la loca "Luz Caraballo"


Según testimonios publicados por Jesús María Espinoza Marín, Luz Caraballo podría ser una mujer a quien apodaban "Lesmichimío", de Timotes, mientras en Chachopo aseguran que María Blasa Ramírez es quien más se acerca a sus características.


Paulino Durán, investigador de la Universidad de los Andes, al conversar con Aracelis Ramírez, de Chachopo, encuentra posibilidad de estudio en un personaje del caserío La Venta, llamado Conchita Araujo.



En noviembre de 1931, Andrés Eloy Blanco estuvo en Timotes. No de paseo: Gómez le dio la ciudad por cárcel. En esa visita forzada, no pudiendo evitar su vena poética, quiso conocer a los personajes característicos de la zona. Es así como, probablemente, se encuentra con tres de ellos: María Blasa Ramírez, Concha Araujo y la misteriosa "Lesmichimío". La pregunta cuya respuesta genera controversia entre Timotes y Chachopo es: ¿Cuál de ellas inspiró al poeta para la creación de la tan famosa "Loca Luz Caraballo"?

CAMINA QUE TE CAMINA LA LOCA BLASA

En su visita a Chachopo, con el patrocinio de la Dirección General de Cultura y Extensión de la Universidad de Los Andes, el equipo de investigación integrado por Saúl Vera, Elizabeth Salas ("Muñequín") y Paulino Durán (Teatro Experimental Mérida), contacta con Rafael Alarcón, hombre estudioso y preocupado por las raíces de su pueblo. Alarcón tiene un trabajo muy interesante donde, según dice, comprueba que María Blasa Ramírez es la verdadera Luz Caraballo. Según él, Andrés Eloy Blanco y la "Loca Blasa" están unidos desde su nacimiento hasta su muerte. Nacen el mismo año, 1896. Coinciden en Timotes, donde se conocen, por los años ´30. Ambos se inmortalizan con el poema y mueren el mismo año, 1955. Para Rafael Alarcón no hay dudas: Blasa es Luz Caraballo y el destino los unió, al poeta y a la loca, "para que marchen juntos, como casados, por la historia".

Rafael nos lleva a la casa donde murió la "loca Blasa". La casa de Aracelis Ramírez.

Doña Aracelis tiene 90 años. Guardando cama, enferma, pero muy lúcida y conversadora, recuerda bien a María Blasa.

"Duró siete días, no más -cuenta-. Venía enferma de Trujillo. No se le conocía familia... Cuando no estaba muy mal de la cabeza me echaba los cuentos - recuerda Aracelis-. Decía que cuando muchacha, vivía con una señora que llamaban Petra, la que la crió. Vivían por allá, donde llaman El Cacho. Petra la mandaba a ver de las vacas. Y cuando ella acordó, se fue poniendo y poniendo loca."

María Blasa Ramírez era morena, gorda de cabellos negros, usaba vestido largo y era buena moza, según los decires de Guadalupe Maldonado, aunque "arbolaria" (escandalosa). Y caminaba de Timotes a Chachopo, de Chachopo a Mucutujote, a Cruz Chiquita a Apartaderos...

"Sí, caminaba mucho", dice Aracelis. "De la prefectura le pusieron grillos para que no anduviera tanto. Pero Blasa se fue, poco a poco, con los grillos, hasta llegar al puente que lleva al llano. Cerca de un pozo azul y profundo, tomó una piedra y golpeó mil veces las cadenas durante todo el día hasta que logró quitárselos y lanzarlos al agua. Probablemente, en su desesperación por quitárselos, golpearía también la carne, y así, con el trajín de caminar, parrafraseando al poeta "se le fueron poniendo feos los deditos de los pies". La "Loca Blasa" muere en casa de Doña Aracelis un 11 de noviembre de 1955, a las once de la mañana.

No tuvo hijos ni marido. No cortaba flores, cosechaba papas. Entonces, si el poeta se inspiró en ella, ¿Por qué inventarle estos atributos?"


A CONCHA LE GUSTABAN LAS FLORES

Paulino Durán estimula hábilmente la memoria de Doña Aracelis, en busca de un recuerdo que le ayude a aclarar el panorama. Y es cuando surge otro personaje.

" ¡Ah, sí! ", recuerda la anciana llena de emoción. "Aquí hubo una loquita que se llamaba... Concha Araujo. ¡Dígame que, eso sí me acuerdo! Estaba yo pequeña. A Concha le amarraban las manos para que no arrancara flores de los jardines, por las cuales sentía una pasión muy grande. Pero ella se daba de mañas, se sentaba donde estaba la mata y la iba tanteando, tanteando hasta que la arrancaba."

Así iba Concha Araujo, por las calles de la aldea, con ramilletes de lirios y hortensias ( ¿O quizás "corderitos de enero y violeticas de mayo?).

LESMICHIMÍO: LESMES ES MIO

El equipo de investigación dio con la señora Alcira Maldonado, gran apasionada del tema, gracias a los niños de Chachopo. A la señora Alcira le gusta la poesía. Ella integra el Movimiento Poético "Caminos de Neblina" y conserva una vasta bibliografía sobre Andrés Eloy.

-Según Espinoza Martín -afirma - en Timotes el poeta conoce a Lesmichimío. Su nombre proviene de la frase: "Lesmes es mío". Lesmes era el marido a quien la recluta se llevó. Al parecer, eso la enloquece de tal manera que la condena a vagar gritando: " ¡Lesmichimío! ", como queriendo que le regresen el marido y los hijos que "se fueron detrás de un hombre a caballo".

Si fue Blasa, "Lesmichimío" o, quizás, Concha Araujo la inspiradora (tal vez tres en una sola), es difícil de establecer. El pueblo y su tradición oral lo esconden. Hoy, Luz Caraballo, tan chachopera y timotera como cualquiera de ellas, nos deja sus pistas.


Jose Ivan Manzilla Manzilla
Pnf. en construcciones civiles institu...
Escrito por Jose Ivan Manzilla Manzilla
el 05/06/2010
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Aqui les dejo el poema de Don tulio Febres Cordero que inmortalizo el nombre de La Loca Luz Caraballo



De Chachopo a Apartaderos

Camina luz Caraballo

Con violetitas de Mayo

Con carneritos de Enero

Inviernos del ventisquero

Farallón de los veranos

Con fríos cordilleranos

Con riscos y ajetreos

Se te van poniendo feos

Los deditos de tus manos

La cumbre te circunscribe

Al solo aliento del nombre

Lo que te queda del hombre

Que quien sabe a donde fue

Cinco años que no te escribe

Diez años que no lo vez

Y entre golpes y traspiés

Persiguiendo tus ovejos

Se te van poniendo viejos

Los deditos de tus pies

El hambre lleva en sus cachos

Algodón de sus corderos

Tu ilusión cuenta sombreros

Mientras tu cuentas muchachos

Una hembra y cuatro machos

Subida, bajada, brinco

Y cuando pide tu ahínco

Frailejón para olvidarte

La angustia se te reparte

Uno, dos, tres, cuatro, cinco

Tu hija esta en su serrallo

Dos hijos se te murieron

Los otros dos se te fueron

Detrás de un hombre a caballos

La Loca Luz Caraballo

Dice el decreto del juaz

Porque te encontró una vez

Sin hijos y sin carnero

Contandito los luceros

Seis, siete, ocho, nueve, diez.


Matri722 Aparicio
Licenciatura y diplomado uagro - unive...
Escrito por Matri722 Aparicio
el 05/06/2010

Tal vez no me crean pero es la verdad, y si no; vengan a Igualapa, municipio de el estado de Guerrero ( Región de Costa Chica, a dos horas y media del puerto de Acapulco), país México.

Lo que menciona Bety es verdad, y no solo es leyenda o mito. Conozco a una señora que se llama Boonfilia, ella es curandera de las buenas, le han llevado niños muy enfermos que los doctores no pueden con él, lo vé y dice: " ´´este niño tiene nahual, los medicos no te lo van a curar"..... Empieza a curarlos como un año , luego tiene que quitarles el nahual (espiritu de animal) e inclusive te muestra el animal del niño, claro a la mamá , y la mamá decide si se lo quita o no, en caso de que el enfermo sea mayor de 6 años el nahual ya no se le quita, por ser peligroso.

Claro está que la curandera tambien tiene su nahual, es decir que ella o su espiritu animal sale por las noches a buscar el espiritu animal del enfermo, y ahora si de animal a animal se encuentran y el animal (curandera) cuida y cura a el animal (enfermo), y en el campo fisico o realidad lo que le pasa a el animal (nahual) le pasa al niño y lo que toma o come el enfermo de igual manera le sucede al nahual (animal) y viceversa.

Si la persona es adulta este se puede manifestar en el nahual que es , es decir si tu le caes mal, en cualquier momento de puede dar el susto de tu vida apareciendote en un tigre o león , segun el nahual que sea. Y si se nace con el nahual, pero no todos lo desarrollan.

ES VERDAD Y SI NO COMPRUEBENLO, YO LOS LLELVO CON ELLA, ME CONSTA.

Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 06/06/2010

A proposito del dia que se nos fue mercedes sosa, escribi unas palabras a un programa folclorico de nuestro pais llamado Chile su tierra y su gente", coincide el dia Nacional del folclor y el nacimiento de nuestra Violeta Parra, compositora y cantora popular, comparto con ustedes lo escrito:

En el Día Nacional del folclor en Chile ha partido una mujer

con cuya voz, llenó nuestros sentidos

y nuestras almas libertarias

Argentina de Nacimiento y de corazón sudamericana

El mundo musical, te llora esta mañana

suena mas fuerte tu voz

y tu figura imponente

te quedaras en nuestro recuerdo

y en nuestras mentes

Voz música y presencia

en toda aquella audiencia

que disfruto de tu arte,

Ya eres nuestra....

ya podrás juntarte

con aquella dama

a quien,.. En vida... Tanto cantaste,

Un día como hoy vimos nacer a “ Violeta”
“ese mismo día,... Vemos partir a "la negra"


que Dios te bendiga y acoja...... Mercedes Sosa


un abrazo.... Gerardo

Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 06/06/2010

DR. ENE FAVALORO.

BIOGRAFÍA Los ideales que guiaron sus pasos

René Gerónimo Favaloro nació en 1923 en una casa humilde del barrio "El Mondongo" de La Plata. A tan sólo una cuadra se levantaba el Hospital Policlínico como presagio de un destino que no se hizo esperar. Con apenas cuatro años de edad, Favaloro comenzó a manifestar su deseo de ser "doctor".

Quizás la razón se debía a que de vez en cuando pasaba unos días en la casa de su tío médico, con quien tuvo oportunidad de conocer de cerca el trabajo en el consultorio y en las visitas domiciliarias; o quizás simplemente tenía una vocación de servicio, propia de la profesión médica.

Sin embargo, la esencia de su espíritu iba más allá de su vocación y era mucho más profunda: calaba en los valores que le fueron inculcando en su casa y en las instituciones donde estudió. Sobre esa base edificó su existencia.

Cursó la primaria en una modesta escuela de su barrio ( ver foto ), donde, con pocos recursos, se fomentaba el aprendizaje a través de la participación, el deber y la disciplina. Después de la escuela, pasaba las tardes en el taller de carpintería de su padre ebanista, quien le enseñó los secretos del oficio. En los veranos se transformaba en un obrero más. Gracias a sus padres -su madre era una habilidosa modista- aprendió a valorar el trabajo y el esfuerzo.

Su abuela materna le transmitió su amor por la tierra y la emoción al ver cuando las semillas comenzaban a dar sus frutos. A ella le dedicaría su tesis del doctorado: "A mi abuela Cesárea, que me enseñó a ver belleza hasta en una pobre rama seca" .

En 1936, después de un riguroso examen, Favaloro entró al Colegio Nacional de La Plata ( ver foto ). Allí, docentes como Ezequiel Martínez Estrada y Pedro Henríquez Ureña le infundieron principios sólidos de profunda base humanística. Más allá de los conocimientos que adquirió, incorporó y afianzó ideales como libertad, justicia, ética, respeto, búsqueda de la verdad y participación social, que había que alcanzar con pasión, esfuerzo y sacrificio.

Un giro inesperado

Al finalizar la escuela secundaria ingresó en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata. En el tercer año comenzó las concurrencias al Hospital Policlínico y con ellas se acrecentó su vocación al tomar contacto por primera vez con los pacientes. Nunca se limitaba a cumplir con lo requerido por el programa, ya que, por las tardes, volvía para ver la evolución de los pacientes y conversar con ellos.

Mientras cursaba las materias correspondientes a su año, se entremezclaba con los alumnos de sexto año de las cátedras de Rodolfo Rossi o Egidio Mazzei, ambos titulares de Clínica Médica. También se escapaba a presenciar las operaciones de los profesores José María Mainetti ( ver foto ), de quien captó su espíritu renovador, y Federico E.B. Christmann, de quien aprendió la simplificación y estandarización que aplicaría después a la cirugía cardiovascular, quizás la mayor contribución de Favaloro a las operaciones sobre el corazón y los grandes vasos. Sería Christmann quien diría, no sin razón, que para ser un buen cirujano había que ser un buen carpintero.

El hecho fundamental de su preparación profesional fue el practicantado (actual residencia) en el Hospital Policlínico, centro médico de una amplia zona de influencia. Allí se recibían los casos complicados de casi toda la provincia de Buenos Aires. En los dos años en que prácticamente vivió en el Hospital, Favaloro obtuvo un panorama general de todas las patologías y los tratamientos pero, sobre todo, aprendió a respetar a los enfermos, la mayoría de condición humilde. Como no quería desaprovechar la experiencia, con frecuencia permanecía en actividad durante 48 o 72 horas seguidas.

Todo hacía suponer que su futuro estaba allí, en el Hospital Policlínico, siguiendo los pasos de sus maestros. Casualmente, en 1949, apenas recibido, se produjo una vacante para médico auxiliar. Accedió al puesto en carácter interino y a los pocos meses lo llamaron para confirmarlo. Le pidieron que completara una tarjeta con sus datos; pero en el último renglón debía afirmar que aceptaba la doctrina del gobierno. El destino se ensañaba de manera incomprensible. Sus calificaciones eran mérito más que suficiente para obtener el puesto. Sin embargo, ese requisito resultaba humillante para alguien que, como él, había formado parte de movimientos universitarios que luchaban por mantener en nuestro país una línea democrática, de libertad y justicia, razón por la cual incluso había tenido que soportar la cárcel en alguna oportunidad. Poner la firma en esa tarjeta significaba traicionar todos sus principios. Contestó que lo pensaría, pero en realidad sabía con claridad cuál iba a ser la respuesta.

Conocer el alma del paciente para curar su cuerpo

Por ese entonces llegó una carta de un tío de Jacinto Aráuz , un pequeño pueblo de 3. 500 habitantes en la zona desértica de La Pampa. Explicaba que el único médico que atendía la población, el doctor Dardo Rachou Vega, estaba enfermo y necesitaba viajar a Buenos Aires para su tratamiento. Le pedía a su sobrino René que lo reemplazara aunque más no fuera por dos o tres meses. La decisión no fue fácil. Pero al final Favaloro llegó a la conclusión de que unos pocos meses transcurren rápidamente y que, mientras tanto, era posible que cambiara la situación política.

Llegó a Jacinto Aráuz en mayo de 1950 y rápidamente trabó amistad con el doctor Rachou. Su enfermedad resultó ser un cáncer de pulmón. Falleció unos meses más tarde. Para ese entonces Favaloro ya se había compenetrado con las alegrías y sufrimientos de esa región apartada, donde la mayoría se dedicaba a las tareas rurales.

La vida de los pobladores era muy dura. Los caminos eran intransitables los días de lluvia; el calor, el viento y la arenisca eran insoportables en verano y el frío de las noches de invierno no perdonaba ni al cuerpo más resistente. Favaloro comenzó a interesarse por cada uno de sus pacientes, en los que procuraba ver su alma. De esa forma pudo llegar a conocer la causa profunda de sus padecimientos.

Al poco tiempo se sumó a la clínica su hermano, Juan José ( ver foto ), médico también. Se integró muy pronto a la comunidad por su carácter afable, su gran capacidad de trabajo y dedicación a sus pacientes. Juntos pudieron compartir la labor e intercambiar opiniones sobre los casos más complicados.

Durante los años que ambos permanecieron en Jacinto Aráuz crearon un centro asistencial y elevaron el nivel social y educacional de la región. Sentían casi como una obligación el desafío de paliar la miseria que los rodeaba.

Con la ayuda de los maestros, los representantes de las iglesias, los empleados de comercio y las comadronas, de a poco fueron logrando un cambio de actitud en la comunidad que permitió ir corrigiendo sus conductas. Así, lograron que casi desapareciera la mortalidad infantil de la zona, redujeron las infecciones en los partos y la desnutrición, organizaron un banco de sangre viviente con donantes que estaban disponibles cada vez que los necesitaban y realizaron charlas comunitarias en las que brindaban pautas para el cuidado de la salud.

El centro asistencial creció y cobró notoriedad en la zona. En alguna oportunidad Favaloro reflexionó sobre las razones de ese éxito. Sabía que habían procedido con honestidad y con la convicción de que el acto médico "debe estar rodeado de dignidad, igualdad, piedad cristiana, sacrificio, abnegación y renunciamiento" de acuerdo con la formación profesional y humanística que habían recibido en la Universidad Nacional de La Plata.

Renace la pasión por la cirugía torácica

Favaloro leía con interés las últimas publicaciones médicas y cada tanto volvía a La Plata para actualizar sus conocimientos. Quedaba impactado con las primeras intervenciones cardiovasculares: era la maravilla de una nueva era. Poco a poco fue renaciendo en él el entusiasmo por la cirugía torácica, a la vez que iba dándole forma a la idea de terminar con su práctica de médico rural y viajar a los Estados Unidos para hacer una especialización. Quería participar de la revolución y no ser un mero observador. En uno de sus viajes a La Plata le manifestó ese deseo al Profesor Mainetti, quien le aconsejó que el lugar indicado era la Cleveland Clinic.

La Cleveland Clinic cuando llegó Favaloro, en la década de 1960

Lo asaltaban miles de interrogantes, entre ellos el de abandonar doce años de medicina rural que tantas satisfacciones le habían dado. Pero pensó que al regresar de Estados Unidos su contribución a la comunidad podría ser aun mayor. Con pocos recursos y un inglés incipiente, se decidió a viajar a Cleveland. Otra vez, el breve tiempo que pensaba permanecer allí terminó siendo una década.

Trabajó primero como residente y luego como miembro del equipo de cirugía, en colaboración con los doctores Donald B. Effler ( ver foto ), jefe de cirugía cardiovascular, F. Mason Sones, Jr.( ver foto ), a cargo del Laboratorio de Cineangiografía y William L. Proudfit ( ver foto ), jefe del Departamento de Cardiología.

Al principio la mayor parte de su trabajo se relacionaba con la enfermedad valvular y congénita. Pero su búsqueda del saber lo llevó por otros caminos. Todos los días, apenas terminaba su labor en la sala de cirugía, Favaloro pasaba horas y horas revisando cinecoronarioangiografías y estudiando la anatomía de las arterias coronarias y su relación con el músculo cardíaco. El laboratorio de Sones, padre de la arteriografía coronaria, tenía la colección más importante de cineangiografías de los Estados Unidos.

A comienzos de 1967, Favaloro comenzó a pensar en la posibilidad de utilizar la vena safena en la cirugía coronaria. Llevó a la práctica sus ideas por primera vez en mayo de ese año. La estandarización de esta técnica, llamada del bypass o cirugía de revascularización miocárdica, fue el trabajo fundamental de su carrera, lo cual hizo que su prestigio trascendiera los límites de ese país, ya que el procedimiento cambió radicalmente la historia de la enfermedad coronaria. Está detallado en profundidad en su libro Surgical Treatment on Coronary Arteriosclerosis, publicado en 1970 y editado en español con el nombre Tratamiento Quirúrgico de la Arteriosclerosis Coronaria . Hoy en día se realizan entre 600. 000 y 700. 000 cirugías de ese tipo por año solamente en los Estados Unidos.

Su aporte no fue casual sino el resultado de conocimientos profundos de su especialidad, de horas y horas de investigación y de intensa labor. Favaloro decía que su contribución no era personal sino el resultado de un equipo de trabajo que tenía como primer objetivo el bienestar del paciente.

Un centro de primer nivel en Buenos Aires

El profundo amor por su patria hizo que Favaloro decidiera regresar a la Argentina en 1971, con el sueño de desarrollar un centro de excelencia similar al de la Cleveland Clinic, que combinara la atención médica, la investigación y la educación, tal como lo dijo en su carta de renuncia a Effler:

"Una vez más el destino ha puesto sobre mis hombros una tarea difícil. Voy a dedicar el último tercio de mi vida a levantar un Departamento de Cirugía Torácica y Cardiovascular en Buenos Aires. En este momento en particular, las circunstancias indican que soy el único con la posibilidad de hacerlo. Ese Departamento estará dedicado, además de a la asistencia médica, a la educación de posgrado con residentes y fellows, a cursos de posgrado en Buenos Aires y en las ciudades más importantes del país, y a la investigación clínica. Como usted puede ver, seguiremos los principios de la Cleveland Clinic."
(De La Pampa a los Estados Unidos)

Con ese objetivo creó la Fundación Favaloro en 1975 junto con otros colaboradores y afianzó la labor que venía desarrollando desde su regreso al país. Uno de sus mayores orgullos fue el de haber formado más de cuatrocientos cincuenta residentes provenientes de todos los puntos de la Argentina y de América latina. Contribuyó a elevar el nivel de la especialidad en beneficio de los pacientes mediante innumerables cursos, seminarios y congresos organizados por la Fundación, entre los que se destaca Cardiología para el Consultante , que tiene lugar cada dos años.

En 1980 Favaloro creó el Laboratorio de Investigación Básica ( ver fotos ) -al que financió con dinero propio durante un largo período- que, en ese entonces, dependía del Departamento de Investigación y Docencia de la Fundación Favaloro. Con posterioridad, pasó a ser el Instituto de Investigación en Ciencias Básicas del Instituto Universitario de Ciencias Biomédicas, que, a su vez, dio lugar, en agosto de 1998, a la creación de la Universidad Favaloro . En la actualidad la universidad consta de una Facultad de Ciencias Médicas, donde se cursan dos carreras de grado -medicina (iniciada en 1993) y kinesiología y fisiatría (iniciada en 2000)- y una Facultad de Ingeniería, Ciencias Exactas y Naturales, donde se cursan tres carreras de ingeniería (iniciadas en 1999). Por su parte, la Secretaría de Posgrado desarrolló cursos, maestrías y carreras de especialización.

En la actualidad, la investigación abarca más de treinta campos en los que trabajan profesionales de distintas disciplinas -medicina, biología, veterinaria, matemática, ingeniería, etc. - en colaboración con los centros científicos más importantes de Europa y Estados Unidos. Se publicaron más de ciento cincuenta trabajos en revistas especializadas con arbitraje internacional.

En 1992 se inauguró en Buenos Aires el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de la Fundación Favaloro, entidad sin fines de lucro. Con el lema "tecnología de avanzada al servicio del humanismo médico" se brindan servicios altamente especializados en cardiología , cirugía cardiovascular y trasplante cardíaco , pulmonar , cardiopulmonar , hepático , renal y de médula ósea , además de otras áreas . Favaloro concentró allí su tarea, rodeado de un grupo selecto de profesionales.

Como en los tiempos de Jacinto Aráuz, siguió haciendo hincapié en la prevención de enfermedades y enseñando a sus pacientes reglas básicas de higiene que contribuyeran a disminuir las enfermedades y la tasa de mortalidad. Con ese objetivo se desarrollaron en la Fundación Favaloro estudios para la detección de enfermedades, diversidad de programas de prevención, como el curso para dejar de fumar, y se hicieron varias publicaciones para el público en general a través del Centro Editor de la Fundación Favaloro, que funcionó hasta 2000.

Pero Favaloro no se conformó con ayudar a resolver los problemas de esa necesidad básica que es la salud en cada persona en particular sino que también quiso contribuir a curar los males que aquejan a nuestra sociedad en conjunto. Jamás perdió oportunidad de denunciar problemas tales como la desocupación, la desigualdad, la pobreza, el armamentismo, la contaminación, la droga, la violencia, etc. (ver Pensamientos ), convencido de que sólo cuando se conoce y se toma conciencia de un problema es posible subsanarlo o, aun mejor, prevenirlo.

Favaloro fue miembro activo de 26 sociedades, correspondiente de 4, y honorario de 43. Recibió innumerables distinciones internacionales entre las que se destacan: el Premio John Scott 1979, otorgado por la ciudad de Filadelfia, EE. UU; la creación de la Cátedra de Cirugía Cardiovascular "Dr René G. Favaloro" (Universidad de Tel Aviv, Israel, 1980); la distinción de la Fundación Conchita Rábago de Giménez Díaz (Madrid, España, 1982); el premio Maestro de la Medicina Argentina (1986); el premio Distinguished Alumnus Award de la Cleveland Clinic Foundation (1987); The Gairdner Foundation International Award, otorgado por la Gairdner Foundation (Toronto, Canadá, 1987); el Premio René Leriche 1989, otorgado por la Sociedad Internacional de Cirugía; el Gifted Teacher Award, otorgado por el Colegio Americano de Cardiología (1992); el Golden Plate Award de la American Academy of Achievement (1993); el Premio Príncipe Mahidol, otorgado por Su Majestad el Rey de Tailandia (Bangkok, Tailandia, 1999).

Desde siempre sostuvo que todo universitario debe comprometerse con la sociedad de su tiempo y recalcaba: "quisiera ser recordado como docente más que como cirujano" . Por esa razón, dedicó gran parte de su tiempo a la enseñanza, tanto a nivel profesional como popular. Un ejemplo fue su participación en programas educativos para la población, entre los que se destacaba la serie televisiva "Los grandes temas médicos" , y las numerosas conferencias que presentó en la Argentina y en el exterior, sobre temas tan diversos como medicina, educación y la sociedad de nuestros días (ver Galería de Fotos ).

Publicó Recuerdos de un médico rural (1980); De La Pampa a los Estados Unidos (1993) y Don Pedro y la Educación (1994) y más de trescientos trabajos de su especialidad. Su pasión por la historia lo llevó a escribir dos libros de investigación y divulgación sobre el general San Martín: ¿Conoce usted a San Martín? (1987) y La Memoria de Guayaquil (1991), (ver Bibliografía ).

Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 06/06/2010

POR SIEMPRE EN NUESTROS CORAZONES.


Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 06/06/2010


Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 07/06/2010

Nicaragua como todos los paises del mundo esta lleno de mitos y leyendas :"el hombre sin cabeza" dicese que a media noche al filo de 12. 5 se oye el trote de un caballo guiado por un jionete sin cabeza todo vestido de negro. "la carreta nagua" que la filo de la 12. 5 se eschucha el rechinar de las ruedas sin engrasar de una carreta que es alumbrada con dos grandes candiles que no se apagan por muy fuerte que se a el viento. "la cegua" una mujer que se aparece a media nopche con una jicara y un molinillo que se orina en la jicara y empieza a roquearlo con el molinillo..
le saluda luis arias

Bety Jaquez
Comercio instituto central sonorense
Escrito por Bety Jaquez
el 23/06/2010

En 1533, cuando los españoles lluegan por primera vez a Territorio Yaqui, escuchan una voz como trueno, de indio erguido, altivo y retador que adelantándose a los demas traza con su arco y flecha una raya, se hinca y con la mano derecha coge un puñado de tierra y lo esparce por los aires…

Bety Jaquez
Comercio instituto central sonorense
Escrito por Bety Jaquez
el 23/06/2010

Con esta actitud ceremoniosa advierte:

“Si pasan esta raya que hemos trazado serán hombres muertos”.

Esta fue la primera de las incursiones que los españoles realizaron a territorio yaqui y también el inicio de una relación hostil que impidió el sometimiento de los yaquis a las leyes de la Corona

Bety Jaquez
Comercio instituto central sonorense
Escrito por Bety Jaquez
el 23/06/2010

yaqnopaseslalinea

Bety Jaquez
Comercio instituto central sonorense
Escrito por Bety Jaquez
el 23/06/2010

Los yaquis son originarios de sonora, mexico

Griselda Susana Ordoqui
Prof. en humanidades, especialidad fil...
Escrito por Griselda Susana Ordoqui
el 01/07/2010

Hola amigos les voy a contar la leyenda de KOSPI o de los pétalos de las flores.

KOSPI era el nombre de una hermosa niña tehuelche, perteneciente a los grupos nómadas que recorrían el cono sur de América en un peregrinaje metódico, acampando temporariamente en los mismos sitios de su anterior paso por el lugar, a los que llamaban Aike, palabra que podría traducirse como: morar, vivir, estar en un lugar determinado circunstancialmente.

Cuando ocurrió esta historia que narran los viejos conocedores de las tradiciones, estaban acampados en UAU YATEN (Sola Piedra), a orillas de un hermoso lago bordeado de nevadas montañas en sus cumbres y verdes bosques al pie de los glaciares, en una época tan remota que aún no se conocían los caballos y tampoco existian las flores.

La belleza y la dulzura de KOSPI era tal, que apuestos mozos de lejanas comarcas, llegaban hasta los KAU (casa, toldo, vivienda) tehuelches para admirarla y lograr el regalo de una mirada de sus ojos negros y almendrados o una sonrisa dulce como el calafate maduro.

Al final del verano en Santa Cruz, los bosques comienzan a pintarse de hermosos colores y el viento aminora notablemente , a tal punto que los días de calma absoluta hacen que se desdoblen los cielos y las montañas en los espejos de los lagos brindando paisajes de una belleza indescriptible al que se une el canto de las avecillas y el martillar de los pájaros carpinteros poniéndole un marco especial a los multicolores atardeceres, dando a los espíritus de quienes tienen el privilegio de disfrutarlos, un mensaje de amor en plenitud.

KOSPI, como todas las mujeres de las tribus tehuelches, ocupaba su tiempo en sobar cueros, coserlos y pintarlos con los dibujos típicos de los grupos familiares como lo venían haciendo desde lejanos siglos sus antepasados o tejer en los telares: fajas, vinchas, ligas para las botas de cuero, mantas y otras prendas. Cuando el lago estaba sereno, contemplaba su bello rostro moreno reflejado en él para peinar sus negros, largos y lacios cabellos mientras cantaba los KAAÑI (fiesta con canto y baile) que narran las historias de su raza milenaria, cantos que vienen de generación en generación, transmitiéndose oralmente a través de los siglos.

Por las tardes, las abuelas reúnen a los niños y les narran sus viejas historias recomendándoles repetirlas tal cual las escucharon para que en el futuro las puedan enseñar a sus ddescendientes.

Una mañana serena, KOSPI, caminó hasta la orilla del lago, contempló el paisaje reflejado en la quietud de las aguas y comenzó a peinarse con el UASHUNKENUE (peine) de raíz de calafate. Sigilosamente apareció KARUT, el señor de las montañas y aturdiéndola con su terrible grito, la raptó, escondiéndola luego entre las grietas de un glaciar en lo alto de la montaña. Por más que clamó la niña llamando a su gente, nadie pudo oírla. En vano la buscaron durante varias lunas. Los gritos llamándola se perdían entre los enrojecidos ñires y lengas, y las montañas devolvían los ecos vacios de las voces.

Sobre una roca quedó, como mudo testigo de su trágica ausencia, el KAI AJNUN (capa pintada) de KOSPI y dicen los abuelos que esos dibujos permanecerán por siempre allí.

Con el terrible frío del hielo, KOSPI fue acallando su voz y se quedó dormida hasta confundirse con la gran masa glaciar convertida en hielo y así permaneció todo el otoño y todo el invierno.

En la primavera, KARUT (trueno) despertó a las nubes con su atronador grito y éstas asustadas comenzaron a derramar abundante lluvia , formando grandes lagunas, desbordando arroyos y deshielando la escarcha acumulada durante el invierno. Tanto llovió que también deshieló a KOSPI que convertida ahora en agua, resbaló por los faldeos de la montaña hasta alcanzar los valles donde recibió la tierra sedienta para alimentar las raíces de las plantas en cumplimiento de su ciclo ecológico. Las partículas de agua de las que se componía KOSPI, comenzaron a trepar lentamente por los tallos tiernos acunados por la brisa primaveral , hasta llegar a la parte superior, donde una mañana la tibieza de SHEUEN (sol) la despertó. KOSPI era ahora un capullo envuelto en verdes hojitas, que se fue abriendo lentamente hasta mostrar sus tenues pétalos, iniciando de esta manera, el nacimiento de las flores.

Su vena artística, propia de los pacíficos tehuelches, se puso de manifiesto dándole color a todas las flores de las diversas especies que poblaron el sur.
Aseguran quienes conocen las antiguas tradiciones que KOSPI se asomó convertida en flor para mirar desde allí y por siempre a la gente de su raza multiplicándose en miles de flores multicolores y alfombrando los campos con un manto fantástico, hasta entonces desconocido, que se renueva cada primavera.

Chingolitos, calandrias, zorzales y golondrinas, cantando alegremente, comunicaron el nacimiento de las flores de lugar en lugar. Los tehuelches recibieron alborozados la noticia y organizaron un gran KAAÑI en señal de alegría dando la bienvenida a la primavera y llamaron KOSPI desde entonces a los pétalos de las flores.

Espero les guste... Un cariño a todos los amigos de este grupo.

Griselda Susana.

Jose Ivan Manzilla Manzilla
Pnf. en construcciones civiles institu...
Escrito por Jose Ivan Manzilla Manzilla
el 01/07/2010

Aqui les traigo otra hermosa leyenda de Don Tulio Febres Cordero.

Leyenda desentrañada por Tulio Febres Cordero

Publicada en el periódico Merideño EL LÁPIZ del 10/07/1895

Cinco águilas blancas volaban un día por el azul del firmamento; cinco águilas blancas enormes, cuyos cuerpos resplandecientes producían sombras errantes sobre los cerros y montañas.

¿Venían del Norte? ¿Venían del Sur? La tradición indígena sólo dice que las cinco águilas blancas vinieron del cielo estrellado en una época muy remota.

Eran aquellos días de Caribay, el genio de los bosques aromáticos, primera mujer entre los indios Mirripuyes, habitantes de Ande empinado.

Era la hija del ardiente Zuhé y la pálida Chía; remedaba el canto de los pájaros, corría ligera sobre el césped como el agua cristalina, y jugaba como el viento con las flores y los árboles.

Caribay vio volar por el cielo las enormes águilas blancas, cuyas plumas brillaban a la luz del sol como láminas de plata, y quiso adornar su coraza con tan raro y espléndido plumaje. Corrió son descanso tras las sombras errantes que las aves dibujaban en el suelo; salvó los profundos valles; subió a un monte y otro monte; llegó, al fin, fatigada a la cumbre solitaria de las montañas andinas. Las pampas, lejanas e inmensas, se divisaban por un lado; y por el otro, una escala ciclópea, jaspeaba de gris y esmeralda, la escala que formaban los montes, iba por onda azul del Coquivacoa.

Las águilas blancas se levantaron, perpendicularmente sobre aquella altura hasta perderse en el espacio. No se dibujaron más sus sombras sobre la tierra.

Entonces Caribay pasó de un risco a otro por las escarpadas sierras, regando el suelo con sus lagrimas. Invoco a Zuhé, el astro rey, y el viento se llevó sus voces. Las águilas se habían perdido de vista, y el sol se hundía ya en el Ocaso.

Aterida de frío, volvió sus ojos al Oriente, e invocó a Chía, la pálida luna; y al punto detúvose el viento para hacer silencio. Brillaron las estrellas, y un vago resplandor en forma de semicírculo se dibujó en el horizonte.

Caribay rompió el augusto silencio de los páramos con un grito de admiración. La luna habia aparecido, y en torno de ella volaban las cinco águilas blancas refulgentes y fantásticas. Y en tanto que las águilas descendían majestuosamente, el genio de los bosques aromáticos, la india mitológica de los Andes moduló dulcemente sobre la altura su selvático cantar.

Las misteriosas aves revolotearon por encima de las crestas desnudas de la cordillera, y se sentaron al fin, cada una sobre un risco, clavando sus garras en la viva roca; y se quedaron inmóviles, silenciosas, con las cabezas vueltas hacia el Norte, extendidas las gigantescas alas en actitud de remontarse nuevamente al firmamento azul.

Caribay quería adornar su coroza con aquel plumaje raro y espléndido, y corrió hacia ellas para arrancarles las codiciadas plumas, pero un frío glacial entumeció sus manos: las águilas estaban petrificadas, convertidas en cinco masas enormes de hielo.

Caribay da un grito de espanto y huye despavorida. Las águilas blancas eran un misterio, pero no un misterio pavoroso. La luna oscurece de pronto, golpea el huracán con siniestro ruido los desnudos peñascos, y las águilas blancas se despiertan.

Erizanse furiosas, y a medida que sacuden sus monstruosas alas el suelo se cubre de copos de nieve y la montaña toda se engalana con el plumaje blanco.

Este es el origen fabuloso de las Sierras Nevadas de Mérida.

Las cinco águilas blancas de las tradición indígena son los cinco elevados riscos siempre cubiertos de nieve.

Las grandes y tempestuosas nevadas son el furiosas despertar de las águilas; y el silbido del viento en esos días de páramo, es el remedo del canto triste y monótono de Caribay, y el mito hermoso de los Andes de Venezuela.

Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 02/07/2010

Nacimiento de la Guitarra Nacimiento de la Guitarra

Hilario no conocía más que la soledad. Y al principio no le importaba. ¿Qué podía faltarle a un gaucho joven, si tenía un rancho donde cobijarse, un caballo incansable y unas cuantas ovejas que atender? Andar por esos campos interminables que su caballo tan bien conocía, hilvanando y deshilvanando un silbido que corte el silencio del campo que se aquieta...

Así fue como comenzaron Hilario a cansarse de su soledad y las cosas a suceder. El aborrecía el silencio. Por eso buscaba el rumor del arroyo, o se entretenía escuchando el canto de los pájaros. Azuzar las ovejas, el "vamos bonito" mientras picaba con el rebenque el anca sudada del caballo, eran los pocos diálogos de su vida solitaria.

Una tarde que anunciaba lluvia, Hilario se fue a dormir, lo hizo de a ratos sobresaltado por los rayos y relámpagos, hasta que al fin se durmió profundamente. Soñó con la lluvia de voz serena y melodiosa. Cuando despertó, Hilario ya sabía: necesitaba compañera.

La tarde siguiente lo encontró a Hilario con camisa limpia, domando su pelo tieso. Llegó al pueblo y no la vio al principio, entre la gente que se juntaba frente a la pulpería.

Fue cuando dio vuelta a las casas para buscar el pozo que la escuchó cantar un aire alegre inclinada sobre el fuentón. Era la muchacha con la que había soñado, con su voz, su cara y su cuerpo, y se llamaba Rosa. El la llevó al rancho y allí se acabó su soledad. El, ahora, apuraba el regreso de su trabajo. Rosa resumía toda su felicidad.

La desgracia vino un día en que Amuray, el cacique de una tribu indígena, también se enamoró de esa criolla tan graciosa, tan amante y tan fiel. El indio esperó la oportunidad, primero quiso seducir a Rosa, inútilmente, finalmente, una tarde, un rato antes de que Hilario regresara, asaltó el rancho y se la llevó.

Hilario se extraño de que su mujer no saliera a esperarlo. Al llegar al claro el viejo silencio volvió de pronto, pero esta vez era un grito. El gaucho comprendió, no tuvo más que ver el desorden del rancho, el agua volcada en el patio y las manchas de sangre sobre la tierra. Al galope y con el corazón apretado, siguió el rastro.

La persecusión duró poco, pero la lucha fue feroz. Al ver a Rosa herida, Hilario se avalanzó sobre Amuray y con un certero puntazo de cuchillo hizo que soltara a la cautiva. A duras penas pudo sostener a la desmayada Rosa, que, antes de llegar al rancho, ya estaba muerta.

Hilario, abrazado al cadáver, llamó a su amada con el sinfín de palabras que ella le había enseñado y lloró con toda la pena mientras caía la noche.

El gaucho se quedó dormido bajo las estrellas con la cabeza sobre el cuerpo querido, sólo con el sueño llegó el alivio.

No lo despertó el alboroto de los pájaros ni el resplandor del sol, sino una música desconocida y tan cercana que parecía brotar de su propio cuerpo. Cuando tomó conciencia, llegó la pena del recuerdo y la sorpresa de ver que sus brazos ya no rodeaban el cuerpo de su compañera sino una caja de madera con forma de mujer apenas perlada por el tenue rocío del amanecer.


Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 02/07/2010

La Salamanca La Salamanca


El origen de esta leyenda se remonta a los estudiantes de la Universidad de Salamanca en donde se dice los estudiantes se juntaban en cuevas para estudiar, aunque otros señalan que para hacer brujería. Así pasó al Nuevo Mundo y tuvo su propia y folklórica mutación. ¿Será tal vez que los estudiantes se juntaban para profundizar conocimientos, y como salían tan sabihondos de la cueva, los envidiosos le endosaban los pactos demoníacos?
En Argentina es una fiesta organizada en honor al macho cabrío en algún socavón alejado del poblado. En ella se sirven exquisitos manjares y bebidas y se baila y canta hasta la primera luz del amanecer.

En la Salamanca se encuentran brujas, almas condenadas, y demonios de los infiernos. Juan Draghi Lucero nos cuenta varios casos en su imperdible Las mil y una noches argentinas (lectura obligada para el que quiera contar cuentos bien criollos).

Se dice que a la Salamanca pueden ingresar todos aquellos que deseen hacer un pacto con el Diablo o adorarlo. Al ingresar a la cueva se debe besar los cuartos traseros de un carnero y luego entregarse a la orgía.

En las noches suele oírse el estruendo de la música y carcajadas de los condenados. Si alguien pasa cerca de la Salamanca y no desea ser tentado a ingresar, debe llevar un Rosario en la mano o bien ser un hombre de mucha Fe. La gente que participa de la Salamanca puede estar varios días sin dormir y no se les nota el cansancio, además son "agraciados" con algunas virtudes como la ejecución de instrumentos, la capacidad de canto, la oratoria, etc. Signos estos característicos de haber firmado un contrato con el Diablo.

“Un obrero de la zona de Las Bolsas ( Tafí del Valle), solía andar de juerga hasta avanzadas horas de la madrugada, y al día siguiente iba al trabajo como si hubiera dormido varias horas; con el tiempo empezó a hacer plata y ya todos los compañeros se pusieron nerviosos, porque tenía éxito con las mujeres, y siempre salía de noche... Hasta una vez nos contó que él le había besado las ancas al carnero en una zanja de La Quebradita (Tafí del Valle)... Un día no volvió a la obra y apareció con casa nueva, había dejado el trabajo pero seguía con mucha plata... Casi no envejecía, pero algo raro pasó porque lo encontraron colgado del horcón de su casa”, relato de un viejo operador de vialidad de la zona del Infiernillo, Tafí del Valle, que pidió reserva para su nombre.
Alba Omil en su trabajo Lo demoníaco en los mitos del Noroeste Argentino (un libro sumamente entretenido) relata los pasos que se siguen para hacerse salamanquero:

- Iniciación: muchas veces relacionado con temas “cochinos”. Es el primer contacto con el entorno salamanquero.
- Primer grado: renegar de la fe y desnudarse
- Segundo grado: besar la boca de un sapo
- Tercer grado: la presencia de la víbora, para algunos negra, para otros peluda, pero siempre libidinosa.
- Cuarto grado: la parte quizá que más susto produce, el encuentro con el carnero, o macho cabrío, al que hay que darle un beso en las ancas (beso infame).
- Quinto grado: el tropel de los muertos, donde se aparecen los difuntos seres queridos.
- Sexto grado: la muerte de un ser querido. De este modo se hace manifiesta la pertenencia al demonio.
- Séptimo grado: el banquete. A modo de festejo se arma una gran comilona regada con mucho alcohol.
Siempre, al menos en los relatos vallistos, existió una íntima relación entre salamancas y “ranchos del ahorcado”, en ese entorno se escucharon relatos de grandes domadores, taberos, guitarreros o violinistos (se usa éste término en vez de violinistas) que terminaron sus días colgados con un lazo en el rancho o en un árbol cercano y el papel firmado con la entrega de su alma. En el segundo sombra existe un cuento titulado “Miseria” que pinta la situación en forma jocosa.
Elena Bossi, en su Seres mágicos que habitan en la Argentina, hace un mapa del país con las diversas salamancas que se suponen hay en las provincias .

Cancionero relacionado con la Salamanca:

LA SALAMANCA - Zamba
De: Arturo Dávalos

Con la diabla en las ancas Mandinga llegó,
azufrando la noche lunar.
Desmontó del caballo y el baile empezó,
con la cola marcando el compás.

Un rococo de la isla cantaba su amor
a una sapa vestida de azul.
Carboncillo bailaba, luciendo una flor,
que a los ciegos devuelve la luz.

Socavón, donde el alba muere al salir:
Salamanca del cerro natal.
En las noches de luna se suele sentir
a Mandinga y a los diablos cantar.

Jineteando, una escoba cruzaba el añil
de los cielos la bruja mayor;
la lechuza en el hombro y el gran tenedor
disparándole a la Cruz del Sur.

Un quirquincho barbudo tocaba el violín
y un zorrino, con voz de tenor,
desgarraba el silencio con un yaraví,
que Mandinga a cantar le enseñó.
MANDINGA ABRIME LA PUERTA - Chacarera
De: Sánchez

De pobre y casi desnudo
y sin tener qué comer
llegué hasta la Salamanca
pa’ verme con Lucifer.

Mandinga abrime la puerta
le dije cuando llegué
no le tengo miedo a nada
cansado de padecer.

Entra nomás gaucho pobre
que nada te ha de pesar
viniendo a mi Salamanca
ya nada te ha de faltar.

El alba se viene encima
el lucero ya se va
pásenme la tinta china
que un contrato hay que firmar.

Mandinga abrime la puerta
quiero ser guitarreador
dame suerte para el juego
mucha dicha en el amor.

Si querés que abra la puerta
chacarera has de tocar
y en menos que cante un gallo
ya la principié a puntear.

Lindo va dijo el Zupay
no te vas a equivocar
con la cola y mis espuelas
yo te marcaré el compás.

.


Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 02/07/2010

El Cardón

El Cardón

Cuenta la leyenda que los cardones que hay en los valles, en especial en el camino a Amaicha del Valle, son indios, que convertidos en plantas, aún vigilan los valles y los cerros. Ellos velan por la felicidad de sus habitantes que, de esta manera, nunca más serán perturbados por extraños en conquista de tierras.

Pero más trágico es saber cómo se convirtieron en plantas. Se cuenta que en épocas de la conquista, el Inca, al ver que los españoles estaban dominando y martirizando a su El cardón pueblo, envió emisarios a los 4 puntos del imperio para organizar las tropas y así dar un golpe mortal al invasor.

Para ello, los guerreros se apostaron en puntos claves por donde pasarían los conquistadores, esperando la orden de atacarlos por sorpresa, pero esta orden nunca llegó pues los chasquis enviados fueron capturados en el camino y el Inca fue capturado, torturado y muerto. Los valientes indios esperaron y esperaron y vieron, desorbitados, pasar las tropas europeas sin recibir la orden de atacar.... Pasó el tiempo y, desolados, quedaron en sus puestos.... La Pachamama, piadosa, los fue adormeciendo y haciéndolos parte de ella.... Así comenzaron a unirse sus pies a la greda y la Madre Tierra los cubrió de espinas para evitar que los dañaran en su sueño...

Se dice que aún hoy estos estoicos vigías esperan la orden que nunca llegará...


Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 02/07/2010

La Laguna de Leandro

La Laguna de Leandro

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Cuentan que hace muchísimos años, vivía en Queragua, distrito de Humahuaca, un runa llamado Leandro, bueno y trabajador. Tenía un rancho de adobe, su mujer, un rebaño de ovejas y una tropa de llamas.

En uno de sus viajes a Tres Morros conoció a un viejo arriero puneño, quien le contó que en los primeros tiempos de la conquista española habían llegado emisarios del Inca Atahualpa, pidiendo todo el oro y la plata que tuvieren, para pagar su rescate. Cumplida su misión, regresaban ascendiendo trabajosamente por la Quebrada de Humahuaca, con sus llamas cargadas al máximo, cuando se enteraron de que el Inca había sido muerto por los españoles. No deseando que los tesoros recogidos cayeran en poder de los enemigos, arrojaron sus cargas en las proximidades de una solitaria y casi desconocida laguna, situada a unos 4170 metros sobre el nivel del mar, al noreste del pueblo de Humahuaca.

Laguna de Leandro
Imagen de https://www.geocities.com/branchesiar/leandro. Jpg

Leandro y su mujer no vivían tranquilos pensando en la forma de apoderarse del fabuloso tesoro, hundido en las serenas aguas de la laguna legendaria. Resolvieron que el único medio posible sería desagotarla, construyendo un zanjón de desagüe en la zona de más declive del terreno. Leandro puso manos a la obra.

Los días y los meses pasaban cuando una tarde de febrero comenzó a bramar el viento, se encrespó la laguna, bramó el trueno y emergió súbitamente del agua la figura de un formidable cuadrúpedo con las astas de oro puro. Tan aterrorizado estaba Leandro que ni siquiera podía moverse. Desaparecido el espantoso animal en las profundidades de la laguna, el runa regresó a su casa. Juró que nunca volvería y que todo eso era un aviso de Apu-Yaya (Viejo dios del cerro) por su afán de destruir la laguna.

Sin embargo Leandro volvió a las andadas, y cuando se creía muy próximo al triunfo, apareció otra vez el terrorífico animal luciendo su cornamenta de oro. El animal, dirigiéndole una imagen centelleante, lo inmovilizó y lo fue atrayendo lentamente hacia el centro de la laguna, hasta que desaparecieron tragados por el agua. Leandro pagó así, su temeridad y avaricia.

Cuenta la gente del lugar, que en las noches tormentosas cuando arrecia el viento, se suele oír el golpear de las piedras que Leandro tira, para rellenar la tierra que en mala hora cavó en su insensatez e irreverencia.

FUENTE: Marcelo R. Mirabal, Jujuy, Argentina


Mirta Rosa Carceles
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Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 02/07/2010


El Yastay (LLastay, Llajtay)

El Yastay (Llastay, Llajtay)

Dibujo de esta sección: Franco Alvarez

Es el hijo de la Pachamama y por encargo de ella debe cuidar los animales silvestres. Se lo representa como un hombre viejito de barba larga y cuernos como los de un carnero. Los que desean cazar deben dejarle ofrendas, de esta manera aparecerán las aves y la actividad será propicia; dice Coluccio que antes de salir a cazar se hace una junta de gentes o kachakuna , en el cual se invoca la protección del Llastay (parecida a la corpachada de la Pachamama) . El Llastay a cepta los pactos y los respeta si uno no los da a conocer .

Antonio Paleari en su Diccionario mágico jujeño, representa un texto de Juan B. Ambrosetti : "Malos también son los númenes propicios cuando se los irrita. La Pachamama y el Llastay, entidad única en su origen y duplicada más tarde por la necesidad de antropomorfosear a los dioses, innata en el género humano, brindan al hombre los frutos de la tierra, pero éste ha de usarlos con mesura y según las legítimas necesidades, de lo contrario estas divinidades hacen pagar bien caro el despilfarro".

Según el profesor Félix Coluccio en su imperdible Diccionario Folklórico Argentino , el Llastay tiene casi la misma importancia que la Pachamama en las zonas vallistas, en donde también recibe los nombres de Duende, Delgadín , etc. En el mismo Diccionario, Coluccio parafrasea al folklorólogo Adán Quiroga , diciendo que Llastay y la Pachamama parecen gemelos de la tradición religiosa de los calchaquíes .

Es muy interesante la comparación que hace Coluccio entre la Pachamama y el Llastay:

Llastay Pachamama
Genio protector masculino Deidad Femenina
Dueño de las aves Madre de los cerros
Lo invocan los cazadores La invocan para todo menester

Son innumerables los casos narrados por baqueanos y cazadores de las altas cumbres en los cuales se les apareció el ser protector cuando estaban abusando de sus posibilidad de cazar, en algunos casos los animales fueron liberados por el Llastay, en otros los depredadores fueron fuertemente castigados; también son muchos los casos en que los cazadores ofrendaron correctamente a la deidad y aún en zonas donde no era abundante la caza, luego de la ceremonia aparecieron los animales: perdices, guanacos, pavas, chanchos, etc.

Coluccio narra que en Tinogasta un criollo había conseguido bolear tres guanacos. Los estaba manenado cuando se presentó el Llastay, increpándole por cazar sin su autorización. Con el fin de salvarse y evitar que pusiera en libertad a los guanacos prometió regalarle una bolsa de harina de chaclión. Llastay accedió al regalo y lo compensó con el permiso para proseguir la caza.

Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 02/07/2010