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Grupo de Novela negra



MIMI

Silvia
Profesorado, matemáticas, contabilidad...
Escrito por Silvia Ginesta
el 15/11/2009

Es algo que me vino a la mente después de escuchar a Lili Marlene, y recordarla en el Angel azul.


La taberna estaba atestada de hombres, de todas las calañas, marineros, ladrones, narcotraficantes, todos esperaban que la silla vienesa, que posaba sobre un tablado improvisado, con plumas y sedas, fuera ocupada por la rubia despampanante, de estupendas piernas y extraños ojos, tristes por lo que veían a su alrededor, y por lo que observaban cuando los cerraba.

Su historia, repetida: plena guerra, sin nadie que la amparara; qué camino tomar, cantante o prostituta, Mimi eligió ambos. Conoció cientos de esos que esperaban su voz grave de extranjera, que desafinaba sin que a nadie le importara. Su sensualidad erizaba. Todos la deseaban, y estaban dispuestos a pagar cualquier suma por uno de sus favores, y ella, sin sonreír, con pasión inventada, los esquilmaba. No había amor en ella, solo instinto de supervivencia.

Sentado, casi sobre el escenario, un joven soldado, poco más que un niño, esperaba ansioso. Más atrás, entre la niebla del tabaco, otro, mayor, bien vestido, aguardaba con agitación.. El soldado tenía los ojos ávidos, seguramente era la primera vez que entraba a un tugurio como ese, miraba todo, no quería olvidar nada. El otro, escondido en la oscuridad, por el contrario, mostraba seriedad en la cara, el asco por la gente que lo rodeaba era notorio, pero la necesidad de conocer a la ramera era principal.

Ya en el escenario, con un cigarrillo en la boca, la rubia se montó en la silla abriendo sus extremidades y comenzó a cantar Lili Marlene, acodada en el respaldo. Sus movimientos hacían aullar de admiración a la concurrencia, que desbocada hacía poco audible a la cantante. A ella no le interesaba, sólo esperaba que la oferta del después fuera cuantiosa.

Las largas piernas cubiertas con medias negras y un portaligas que enganchaba en su ropa interior del mismo tono, enloquecían al público. Usaba la silla para hacer un acto de seducción, las piernas a veces estaban sobre el respaldo, con una media vuelta lograba levantarse y colocar el botín negro, que protegía sus pies, sobre el asiento, recargándose sobre la pierna, la otra ligeramente abierta. Mientras, el humo salía despacio de su boca gruesa y roja.

Terminada la canción, repetido algunas veces el estribillo, sobre todo cuando decía “por ti Lili Marlene”.

El muchacho, vestido de cabo, sacó de su bolsillo un montón de billetes y fue el primer cliente de Mimí. La siguió enbobado a su camerino, una covacha donde entraba un catre cubierto con pieles, un despojador con los cosméticos, un taburete donde posaba la jofaina de loza con su jarra haciendo juego.

El chico no demoró en salir, pero su cara había cambiado, ojos vidriosos por la lujuria se habían apoderado de aquel niño-hombre, y borracho de pasión fue eliminado de la fila que esperaba su turno.

Sigue

Silvia Ginesta
Profesorado, matemáticas, contabilidad...
Escrito por Silvia Ginesta
el 15/11/2009

Continúa

Pero esa noche, Mimi había visto al caballero misterioso, y lo llamó. El malevaje se enfureció, pero el hombre, casi un viejo, entró mirando todo, para no olvidar nada.

La mujer se refrescaba, la miró con ojos de niño, pero con saña de hombre, sacó de su bolsillo un montón de fotos y se las tiró. Mimí las miró sin levantarlas, sin duda era ella, las vendía a los más jóvenes que aún no podían entrar al serrallo.

Entonces el hombre, sacó su billetera, mucho era el dinero que guardaba, se lo ofreció, y mientras ella lo contaba, el hombre balbuceaba una horrenda historia, de un chico que enloquecido de deseo hacia ella y al no poder poseerla, se había quitado la vida. Él hablaba bajo y ella entendía poco hasta el hombre se le arrimó y le clavó un puñal en el pecho.

Mimí cayó sobre las pieles del catre, sus ojos miraron la vida por última vez. El hombre, arreglándose la ropa anunció que Mimí estaba cansada y no recibiría más visitas, que tal vez al día siguiente, podría satisfacerlos gratis. Con esfuerzo, bajó los escalones del tablado tarareando:

Yo busqué la muerte, la muerte te di
nunca lo miraste, y ya no podrás
pero maté pensando en él

Jamás reí, jamás lloré
por ti Mimi Mimi
por ti Mimi Mimi











Silvia Ginesta
Profesorado, matemáticas, contabilidad...
Escrito por Silvia Ginesta
el 15/11/2009

HOla aprovecho para presentarles a mis cinco hijas

María eugenia, ximena, silvita, virginia, maría elenea

Solo falta el unico hijo varon predilecto

Silvia

Luis M.
Escrito por Luis M.
el 15/11/2009

Me recordastes la coreografía de "Money, money" de Liza Minelli. Muy bien descrita toda la escena y un final épico estupendo.

La foto estupenda, todas muy bellas, a cual más. Gracias por la presentación en "Sociedad"

Saludos

Escrito por Gladys Adriana Lopez
el 16/11/2009

La historia está muy buena Silvia. Es la típica seducción, madre de pasiones que a menudo culminan en homicidio. En mi ciudad lo vemos a diario, es como lo describes.

raquel esther
Escrito por raquel esther
el 16/11/2009

Estupenda la historia que desarrollaste con la letra y nombre de una canción, gracias por la foto de tus hijas, un hermoso ramillete de flores.
Saludos

Silvia Ginesta
Profesorado, matemáticas, contabilidad...
Escrito por Silvia Ginesta
el 16/11/2009

Gracias por ser tan condescendientes con mis escritos, Gladys, Raquel, siempre una palabra que me permite seguir aportando estos pequeños deslices de mi imaginación

Me alegra que te gusten mis hijas, dentro de algunos días les presento al caballero, y ya está la flía completa.

Un abrazo

Silvia

Keyla Velásquez
Diseño de modas diferentes cursos y es...
Escrito por Keyla Velásquez
el 19/11/2009

Silvia querida amiga, esta noche te leo y opino, Besos y disculpa el atraso

Miguel Monroy
Ing. electronica umg "mariano galvez"
Escrito por Miguel Monroy
el 19/11/2009
Muy buena la historia y el final uff que fea forma de morir,saludos esperamos otro texto igual de bueno.
Keyla Velásquez
Diseño de modas diferentes cursos y es...
Escrito por Keyla Velásquez
el 20/11/2009

Silvia narraste la historia de forma magistral, las descripciones fueron excelentes, quisiera leer más de ti, asi que te ruego sigas trabajando con esa pluma, besos

Amparo Climent
Administrativo/secretariado inst. soci...
Escrito por Amparo Climent
el 20/11/2009

Amiga Silvia, sabes que soy una apasionada de las descripciones, y las tuyas me han parecido fabulosas. La narración realmente trasciende al lector.
Amiga, no sé de donde sacas tanta energía para escribir. Te felicito.
Besos.

maria
Escrito por maria
el 21/11/2009

Silvia, realmente me has emocionado. Te felicito, tu historia está muy bien narrada, me pareció estar viendolo todo, el tugurio, los hombres desesperados, mal afeitados y ebrios, la muchacha como una flor entre tanto gris, llevando una vida miserable para poder sobrevivir... Y el final muy original dentro de lo que es rutina en un lugar así, fue como si a la flor la cortaran de un manotazo ytodos sus pétalos se hubieran caído. Como ves, me insentivaste muuuuchooo la imaginación besote mari

Silvia Ginesta
Profesorado, matemáticas, contabilidad...
Escrito por Silvia Ginesta
el 22/11/2009

GRacias María, y a a todos los que me leen

Silvia