En este grupo En todos

Grupo de Apoyo psicológico y humanitario a usuarios en emergencia



MEDITACION Y RELAX

Mirta
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 02/09/2010
¿Cómo elevar mi vibración?
444444.jpg


¿Cuándo utilizar el proceso de meditación?
- Cuando desees disminuir tu resistencia.
- Cuando desees utilizar un medio más sencillo de elevar de inmediato tu vibración.
- Cuando desees elevar tu nivel de vibración.
- Cuando desees tomar conciencia de tu Ser Interior.


Tú actual Punto Fijo Emocional

El proceso de «Meditación» te será muy útil si tu Punto Fijo Emocional oscila actualmente entre:

Alegría, Conocimiento, Poder Personal, Libertad, Amor y Apreciación, Temor, Desconsuelo, Desesperación, Impotencia

Cualquier pensamiento en el que te centras de forma persistente constituye una «creencia». Muchas de tus creencias te son muy útiles: los pensamientos que armonizan con el conocimiento de tu Fuente y los pensamientos que coinciden con tus deseos… Pero algunas de tus creencias no te son útiles: los pensamientos sobre tu falta de méritos personales o tu indignidad son claros ejemplos.

Ahora bien, si comprendes las leyes del Universo y te esfuerzas en elegir deliberadamente tus pensamientos, al cabo del tiempo podrás sustituir las creencias que te perjudican por creencias que te den vida; existe un proceso que te proporcionará un beneficio inmediato al modificar tus creencias en un plazo de tiempo mucho menor. Este proceso se denomina «Meditación».

Nosotros solemos decir a nuestros amigos físicos, en tono de broma, que enseñamos este ejercicio de «Meditación» porque a la mayoría de vosotros os resulta más fácil eliminar todo pensamiento de vuestras mentes, que concentraros en pensamientos puros y positivos. Pues cuando aplacáis vuestra mente no ofrecéis ningún pensamiento y, al no ofrecer ningún pensamiento, no ofrecéis ninguna resistencia, y cuando no activáis ninguna resistencia, la vibración de vuestro Ser se eleva y es rápida y pura.

Imagina un corcho que flota en el agua. (Esto representa el lugar en el que se produce la vibración elevada, rápida y pura que te es natural. ) Ahora imagina que mantienes el corcho sumergido en el agua. (Esto equivale a resistencia. ) Por último imagina que sueltas el corcho y éste asciende de nuevo a la superficie del agua. Al igual que el corcho, que flota de manera natural en la superficie del agua, es normal que experimentes una vibración elevada, rápida y pura, desprovista de toda resistencia. Y, al igual que el corcho, si no haces nada que te mantenga debajo del agua, ascenderás de nuevo a la superficie, donde te corresponde estar.

Dicho de otro modo, no tienes que esforzarte en alcanzar la elevada vibración que te es natural, precisamente porque te es natural. Pero tienes que dejar de centrarte en pensamientos que hagan que disminuya tu vibración. Es preciso que dejes de prestar atención a las cosas que no permiten que tu corcho flote o que vibres en armonía con quien eres. Si no te centras en cosas indeseadas que se oponen a tu deseo puro, no activarás una vibración de resistencia y experimentarás tu estado natural de prosperidad y Bienestar.

Una decisión propicia la vibración de un deseo, y el punto de decisión se produce cuando el deseo es lo suficientemente intenso. La única disciplina que deseamos que ejercites es tomar la decisión de que nada es más importante que el hecho de que te sientas bien, y que buscarás pensamientos que hagan que te sientas mejor.

La única disciplina que debes practicar es esforzarte en que tu corcho flote de manera natural en el agua. Cabe decir que el proceso de «Meditación» constituye un atajo para cambiar tus creencias, pues en ausencia de pensamiento no hay resistencia en ti y tu corcho, por así decirlo, flota de manera natural en la superficie.

Para practicar el proceso de «Meditación» siéntate en un lugar tranquilo donde nadie te interrumpa. Ponte ropa cómoda. No importa que te sientes en una silla o en el suelo o que te tiendas en la cama (a menos que suelas quedarte dormido cuando lo haces).

- Lo importante es que tu cuerpo esté relajado.

- Ahora cierra los ojos, relájate y respira. Inspira lentamente y recréate en el acto de expeler el aire (en este ejercicio tu comodidad personal es muy importante).

- Cuando tu mente comience a divagar, libérate suavemente de cualquier pensamiento o al menos no lo fomentes dándole vueltas, y concéntrate en tu respiración.

- Tiendes, por naturaleza, a centrarte en tus pensamientos, por lo que al comienzo de practicar la «Meditación» no te parecerá natural, y tu mente se pondrá a divagar con el fin de centrarse en las cosas que habías pensado anteriormente. Cuando eso ocurra, relájate, respira de nuevo y trata de liberar ese pensamiento.

- Te resultará más sencillo sosegar tu mente si eliges pequeños pensamientos que no tengan el potencial de expandirse y convertirse en pensamientos interesantes. Puedes concentrarte en tu respiración; cuenta mentalmente las veces que inspiras y expeles el aire. Puedes escuchar el goteo de un grifo… Al elegir un pensamiento suave y amable, dejarás atrás todos los pensamientos de resistencia y tu vibración se elevará de forma natural, como el corcho de nuestra analogía.

- Este proceso no requiere que pienses en tus deseos, sino que tu mente se sosiegue. Cuando lo consigas, toda resistencia se disipará y tu estado de vibración se elevará a su estado natural y puro.

- Cuando tu mente se sosiegue, es posible que sientas una sensación de desapego físico. Por ejemplo, quizá no sientas ninguna diferencia real entre el dedo gordo del pie y la nariz. En ocasiones sentirás una sensación de hormigueo debajo de la piel. Y con frecuencia, cuando te hayas liberado de tu resistencia y te eleves en tus vibraciones altas, puras y naturales, sentirás un movimiento involuntario de tu cuerpo. Quizá tu cuerpo se balancee ligeramente de un lado a otro, o hacia delante y hacia atrás, o tu cabeza oscile de un lado a otro. O quizás experimentes la sensación de movimiento o un bostezo. Pero cualquiera de esas sensaciones o movimientos indican que has alcanzado un estado de «meditación».

- Tu punto de atracción habrá cambiado y habrás alcanzado tu estado de «permitir». Las cosas que has pedido -que te han sido concedidas- flotan ahora suavemente hacia tu experiencia.

- Cuando salgas de tu estado de meditación, el estado de «permitir» persistirá hasta que te concentres en algo que modifique tu frecuencia vibratoria. Pero cuando hayas practicado este ejercicio varias veces, esas frecuencias altas te resultarán tan familiares que podrás reclamarlas cada vez que lo desees.

meditacion-y-energia.jpg



Con el tiempo, si practicas la meditación regularmente, percibirás enseguida la sensación que te producen esas frecuencias altas en tu cuerpo. Dicho de otro modo, cuando te concentres en algo que haga que tu vibración descienda, te percatarás enseguida, antes de que el descenso sea significativo, y podrás cambiar con facilidad tu pensamiento resistente para mantener tu equilibrio.

Muchos maestros, entre los cuales nos contamos, enseñan a meditar porque es un excelente proceso para elevar la vibración. Una «Meditación» eficaz consiste en alejarte de tu conciencia física, que causa una resistencia en tu vibración, pues cuando desvías tu atención de lo que hace que tu vibración sea baja, tu vibración se eleva de forma natural. Es como si perdieras el conocimiento, pero manteniéndote despierto. Cuando duermes, también pierdes el conocimiento, pero cuando estas adormilado no eres consciente de hallarte en esa vibración más alta. Cuando estás despierto y en estado de meditación, reconoces conscientemente lo que se siente al hallarse en esa vibración más alta. Con el tiempo, adquirirás una sensibilidad especial con respecto a tu vibración, de forma que enseguida sabrás si te estás concentrando en algo que provoca una resistencia en tí.

A veces la gente nos pregunta: «Abraham, ¿Es normal que mi vida sufra una fuerte sacudida cuando comienzo a practicar el proceso de “Meditación”? » Nosotros respondemos afirmativamente, porque alcanzas una sensibilidad superior y los antiguos esquemas que provocaban en tí una vibración baja te resultan ahora incómodos.

Otras formas de elevar tu vibración

Existen otras formas de elevar tus vibraciones aparte de la «Meditación», como escuchar música que te infunda alegría, hacer jog-gingen en un hermoso paraje, acariciar a tu gato o sacar a pasear a tu perro. Estas son algunas de las numerosas y agradables actividades que puedes hacer para liberarte de tu resistencia y elevar tus vibraciones. Con frecuencia, cuando conduces un vehículo te hallas en un estado de máxima conexión con tu Fuente de Energía.

No te inquietes si no logras sosegar tu mente por completo, a menos que ésta se centre en cosas negativas. Si durante el ejercicio de «Meditación» piensas suavemente en cosas agradables, te será muy útil.

Dicho de otro modo, es muy fácil hallar algo que sea Energía pura y positiva. Pensar en tus mascotas puede ser una buena mente de pensamientos positivos debido a que los animales ofrecen un cariño incondicional. Busca cualquier pensamiento que te produzca una sensación placentera cuando te centres en él, y practícalo hasta que empieces a sentirte bien. Luego se producirán otros pensamientos agradables.

Otro ejemplo del ejercicio de «Meditación»

Si nosotros estuviéramos en tus zapatos físicos, utilizaríamos este proceso cada día, durante 10 o 15 minutos, no mucho más. Nos sentaríamos en un lugar tranquilo y agradable, solos, donde nadie nos interrumpiera, quizá debajo de un árbol, en nuestro coche, en el baño o en el garaje… Procuraríamos desactivar nuestros sentidos físicos. Dicho de otro modo, correríamos las cortinas si la luz fuera demasiado intensa, cerraríamos los ojos, elegiríamos un lugar silencioso. Nos concentraríamos en el hecho de inspirar aire y de expelerlo. Nos concentraríamos en respirar de forma lenta y pausada. Inspiraríamos el aire, y cuando sintiéramos que nuestros pulmones estaban llenos, inspiraríamos suavemente otra pequeña bocanada.

Luego, tras haber alcanzado la plena expansión de nuestros pulmones, nos recrearíamos durante un prolongado y delicioso momento en expeler el aire. Nuestra única intención en esos instantes sería gozar de ese momento y ser conscientes de nuestra respiración sin hacer más que respirar; nada de preparar el desayuno, de peinarnos, de preguntarnos qué estará haciendo otra persona, de pensar en ayer, de preocuparnos sobre mañana ni centrarnos en otra cosa salvo en inspirar y expeler el aire. Te sumirás en el estado de «permitir» en el que, durante unos momentos, dejarás de controlarlo todo, dejarás de tomar la iniciativa.

En esos momentos dirás a tu Fuente de Energía, a tu Ser Interior, a tu DIOS (o como quieras llamarlo): «Aquí me tienes, en un estado de “permitir”. Permito que mi Fuente de Energía fluya puramente a través de mí».

Quince minutos de ese esfuerzo te cambiará la vida porque permitirá que tu Energía natural fluya a través de tí. En esos momentos te sentirás mejor, y cuando salgas del estado de meditación te sentirás pictórico de energía.

meditacion y energia 2.jpg



¿Es posible que 15 minutos cambien mi vida?

Uno de los grandes beneficios que observarás de inmediato es que las cosas que has deseado empezarán a manifestarse. ¿Cómo es posible? «Pero, Abraham -dirás-, no me he sentado a meditar para marcarme unas metas. Ni me he sentado a meditar para clarificar lo que deseaba. No le he expresado al Universo lo que deseaba. ¿Cómo es posible que el hecho de haber meditado durante 15 minutos lo haya propiciado? » «Porque has formulado tus peticiones y durante el rato que has dedicado a practicar la “Meditación” tu resistencia, que impedía que estas cosas se manifestaran en tu experiencia, ha cesado. Al practicar la meditación has permitido que tus deseos fluyan hacia tu experiencia. »

No puedes formar parte de este medio físico sin que se generen constantemente en tí deseos. A medida que se forman en ti esos deseos, el Universo responde a ellos. Y ahora, debido a que durante 15 minutos te has sumido en el estado de «permitir», independientemente de si acariciabas a tu gato, practicabas tu respiración, escuchabas el rumor de una cascada o una música envolvente, o experimentabas «Un torrente de apreciación», has establecido una vibración que ya no provoca una resistencia a las cosas que has pedido.

«Durante cincuenta años he sido muy negativo, Abraham, ¿Significa eso que me llevará otros cincuenta años cambiar? » No, basta con quince minutos.

« ¿En quince minutos podré neutralizar toda la resistencia que he adquirido? » En quince minutos alcanzarás el estado de «permitir», no tendrás que neutralizar nada.

« ¿Y si he adquirido unos hábitos negativos muy marcados? ¿Podré modificarlos en quince minutos? » Probablemente no. Pero la próxima vez que te centres en uno de esos pensamientos negativos te percatarás enseguida.

Tu Guía Emocional estará tan estimulada que te darás cuenta -probablemente por primera vez en tu vida- de lo que haces con tu Energía No Física.

Esto es muy importante, porque todo lo que te ocurre a ti y a todas las personas que conoces, ocurre debido a la Energía que invocas y que permites que fluya o no a través de ti. Todo se basa en esta relación con la Energía. Todas las personas que conoces, las cuales viven todas las experiencias que conoces, las viven debido al deseo, fruto de la concentración de su pensamiento, que su vida les ha aportado y al estado de «permitir» o de resistencia en que se encuentran en un momento dado.

¿Qué puedo conseguir en treinta días?

¿Sabías que en este mismo momento podrías padecer todas las enfermedades mortales habidas y por haber (y otras que ni siquiera conocemos) y mañana todas podrían desaparecer de la noche a la mañana si aprendieras a dejar que la Energía fluyera a través de ti?

No te proponemos unos saltos cualitativos tan tremendos, pues son un tanto incómodos. Lo que te proponemos es que cada día seas lo suficientemente egoísta para decir: «No hay nada más importante que el que yo me sienta bien. Y hoy voy a hallar la forma, de conseguirlo.

Voy a empezar a meditar y a alinearme con mi Fuente de Energía. A lo largo de la jornada, buscaré oportunidades para apreciar cosas, de modo que durante todo el día procuraré recuperar mi Fuente de Energía. Si se presenta una oportunidad para elogiar algo, lo haré, si se presenta una oportunidad para criticar algo, mantendré la boca cerrada y trataré de meditar. Si siento deseos de criticar, diré: «”Acércate, gatito” y acariciaré a mi gato hasta que ese deseo desaparezca».

Al cabo de treinta días de realizar un pequeño esfuerzo, pasarás de ser una de las personas más resistentes del planeta a una de las personas menos resistentes del planeta. Quienes te observen se quedarán asombrados al presenciar la cantidad de manifestaciones que comenzarán a producirse en tu experiencia física. Nosotros os contemplamos desde una vista aérea, por así decirlo, y os vemos como si estuvierais junto a una puerta cerrada, al otro lado de la cual se hallaran todas las cosas que deseáis, a la espera de que abráis esa puerta. Están ahí desde el momento en que las pedisteis: vuestros amantes, vuestros cuerpos perfectos, vuestros trabajos ideales, todo el dinero que podáis imaginar, todas las cosas que siempre habéis deseado. Cosas grandes y pequeñas, cosas que podríamos llamar extraordinarias y significativas y cosas insignificantes; al otro lado de esa puerta está todo cuanto habéis identificado como objetos de vuestros deseos. Y en el preciso momento en que abráis esa puerta, todas las cosas que deseáis fluirán hacia vosotros. Descubre «cómo enfocar las manifestaciones de todo lo que fluye hacia vuestra experiencia».

Por Esther Hicks

NOTA: Abraham -un grupo de maestros No Físicos evidentemente evolucionados-, hablan desde su amplia perspectiva a través de Esther Hicks. Y cuando se dirigen a nuestro nivel de comprensión a través de unos maravillosos, eficaces, brillantes y a la vez simples ensayos por escrito y a través de cintas de audio, nos conducen hacia una clara conexión con nuestro entrañable Ser Interior y a una edificante adquisición de poder personal por parte de nuestro Yo Total.

Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 02/09/2010
Sólo un poco de perdón
9986bce36cd85fcaef80705bc266f6f0.jpg


El amor tiene que ser un asunto amistoso en el cual nadie es superior, nadie decide las cosas; en el que ambos están plenamente conscientes de que son diferentes, de que su enfoque hacia la vida es diferente, que piensan diferente, y sin embargo —aún con estas diferencias— se aman. Entonces no habrá problemas.


Los problemas son creados por nosotros mismos. No trates de crear algo sobrehumano. Sé humano! Y acepta la humanidad de la otra persona, con todas las flaquezas de la humanidad. El otro cometerá errores tanto como tú los cometes, y ambos tienen que aprender. Estar juntos es un gran aprendizaje: perdonando, olvidando, entendiendo que el otro es tan humano como lo eres tú...
Por Osho

Tal vez desees poner en práctica en tu vida una dinámica en acciones de perdón sincera, vital y profunda, hacia tí mismo/a y hacia los demás. Tal vez estas meditaciones te ayuden a concretar esos propósitos, y descubras que la fuerza, energía y amor generados por el perdón verdadero pueden llegar a sanar y glorificar tu vida. Que así sea, por el bien de muchos y no de pocos. Está hecho. Gracias Padre.
El Mago.

Encuentro Crístico


podcast

Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 02/09/2010
Escucha el silencio

Ya has realizado muchas cosas hoy. Ya has invertido mucho de tu tiempo en actividades que te tuvieron ocupada, ocupado. Por eso ahora es el momento exacto y perfecto para que te regales un tiempo solo para ti mismo, para ti misma. Un tiempo que aprenderás a amar y que te llevará por caminos que ni imaginabas. Un tiempo dedicado a la meditación. Y lo haremos a través de una meditación guiada, para que vayas "descontracturando" tu ser adaptándolo a la nueva realidad que se desplegará ante los ojos de tu alma.
Antes de comenzar a meditar, te sugiero que leas este post (haz click en el enlace anterior) para nivelar tus creencias con las pautas que marcan la posibilidad de una meditación bien realizada. Y luego entrégate al placer de escuchar la voz de Mariló López Garrido, que te llevará de paseo por tu universo interior durante 24 minutos que serán solo tuyos. Anda, dale "Play" al podcast... Aquí vamos....


podcast


Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 02/09/2010
Las tres conciencias
6e042c837a73dd82999413d30ed7ff50.jpg



podcast


Para que la meditación pueda hacer un cambio en nuestra vida necesitamos expandir nuestra mente para que ésta acepte e integre inteligentemente los resultados prácticos de nuestro avance interno. Este paso del crecimiento nos llevará a realizar la síntesis que sella nuestro crecimiento en tercera dimensión, que es unificar la mente con el corazón.


La unión de las tres conciencias

Hablamos a lo largo de todo el libro de conciencia, pero ¿Qué es la conciencia? Es el factor permanente que da continuidad a nuestro vivir, lo integra y le da su marco comprensivo.
En la tercera dimensión tenemos tres instancias distintas de conciencia, ya que dicha dimensión se caracteriza por la fragmentación. La clave de este proceso es unir las tres conciencias y fusionarlas en una sola, que es la superconciencia o supraconciencia. Llamamos "supraconciencia" a la percepción de la inmutable y eterna naturaleza del Ser Superior. Pero el supraconsciente se enhebra con las otras dos conciencias: el subconsciente y el consciente. El subconsciente funciona con voltaje bajo. El consciente lo hace con voltaje medio. El supraconsciente lo hace con voltaje alto. ¿Qué quiere decir esto? Los voltajes son variables que dependen del nivel de creatividad y de conciencia espiritual. El subconsciente tiene un voltaje bajo porque se basa simplemente en repetir algo aprendido en el pasado. No interviene en él ninguna capacidad superior de nuestro Ser.

Nuestro yo físico tiene un voltaje medio (un poco más elevado que el del subconsciente), pues cuenta con mayor autonomía, mayor capacidad para decidir por sí mismo, y también puede aplicar un pensamiento a la acción. Es decir que puede revisar su propia actuación y juzgarla a través del pensar racional. El supraconsciente tiene un voltaje alto, porque realiza a la perfección sus funciones, dado que su energía proviene de la sabiduría acumulada en nuestro Yo Superior. La intuición es su lenguaje. La intuición es nuestra voz interna, que siempre nos guiará hacia lo más perfecto. Cuando contactamos y estabilizamos el supraconsciente, los tres voltajes se funden en uno solo para que todos los niveles de nuestra personalidad estén integrados.
Si enfocamos nuestra mente al Espíritu, comenzará a operar solamente con los datos intuitivos que provienen de nuestro Yo Superior. De esta manera comenzamos a tener en nuestra vida personal ios atributos del Espíritu: somos omniscientes, porque el Espíritu lo es; nos tornamos omnipresentes: estamos en todos lados al mismo tiempo, porque el Espíritu está en todos los rincones.
Para llegar a tal fin en primer lugar veremos cómo limpiar al subconsciente para que pueda ser enfocado solamente por la mente superior.

El subconciente

El subconsciente se encarga de llevar a cabo las órdenes que necesitan ser cumplidas, como los objetivos que nos hemos trazado. Es una grabadora automática que inscribe en la memoria todo lo referente a nuestro mundo cotidiano. Durante los primeros cinco años de vida el subconsciente está muy abierto, grabando los mandatos de nuestros padres. Si éstos son negativos, pasan a constituir verdaderas "estáticas" de nuestra mente, ya que nos empujan a vivir una vida ajena. Éste es el problema más común con relación al subconsciente. Por lo tanto, hay que borrar los mandatos negativos. La forma de hacerlo es muy sencilla: el subconsciente se activa con nuestra voz pronunciada en forma un poco más alta que la acostumbrada; en ese tono le ordenamos tres veces seguidas que borre esos mandatos y en su lugar ponga otros positivos. Esto también se emplea para borrar el efecto de lo negativo que se escucha por la calle o en el noticiero.

c46f902fd5071f606744e111cb5b4256.jpg Por eso uno nunca debe hablar mal de sí mismo, porque tal aseveración va quedando registrada y el subconsciente la hace efectiva, la vuelve realidad. Ni siquiera en chiste debemos dirigirnos palabras negativas, porque el subconsciente no tiene humor y graba todo lo que le llega.

Cuando otra persona exprese una idea negativa, di para tus adentros: "esto no lo quiero para mi vida porque yo soy... ", y completa la frase con el concepto contrario al escuchado. Si, por ejemplo, lo dicho estaba relacionado con la escasez, formula un pensamiento de riqueza, abundancia y plenitud. Después, a la noche, antes de acostarte, repite esa fórmula tres veces en voz alta, para limpiar cualquier información discordante que haya quedado almacenada a lo largo del día. Quienes han encontrado la utilización más sabia del subconsciente son los Huna, un pueblo originario de Hawai, que hacen sus oraciones espirituales y, luego, un pedido expreso al subconsciente para que fije y lleve a la práctica lo que se formuló en el rezo anterior. Transcribo como ejemplo la Oración de Ascensión de los Huna:

Querida presencia de Dios, Maestros Ascendidos, Jerarquía Planetaria, amado Espíritu Santo: Por la presente oración me comprometo de corazón, alma y mente para pedir mi bendición en el camino de la Ascensión Integrada. Yo deseo moverme más allá de mis miedos y de mi ego negativo para lograr todo aguello que preciso para mi Ser integro. Abro mi Ser en el camino de Ascensión Integrada para cumplir mi servicio individual y grupal. En el nombre de Dios, acepto mi herencia divina ahora mismo, y doy gracias por la respuesta afirmativa a mi oración. ¡La voluntad de Dios ya es dada!

Después llevan a cabo la integración concreta en la Oración al Subconsciente:

Mi querido subconsciente: le doy la orden de que tome esta oración como un mandato divino, junto con el maná y la fuerza vital necesaria para llevar a cabo y manifestar en mi vida cotidiana el resultado de esta oración.

Si te acostumbras a tener en cuenta al subconsciente como parte de tu vida habitual, podrás lograr muchos avances en lo espiritual. Por ejemplo, si quieres acordarte del lugar adonde va tu cuerpo astral cuando duermes y qué es lo que aprendes en esas horas de la noche, debes elaborar tu oración, decirla en voz alta tres veces y luego hacer la petición al subconsciente; verás que en unos tres meses lo habrás logrado. Es importante limpiar totalmente al subconsciente, porque en él se encuentran grabadas las tendencias erróneas de nuestras emociones, que pueden ser activadas virtualmente en un futuro. Por eso la limpieza subconsciente nos libera también de los errores de encarnaciones anteriores y despeja de interferencias nuestro camino futuro. Un aspecto interesante del subconsciente radica en que constituye un factor colectivo de la raza humana. Llamaremos a este aspecto "subconsciente colectivo". Poco tiene que ver con el inconsciente colectivo de Jung: es la acumulación de los mandatos de las sociedades humanas de estos 13. 000 últimos años, que, al basarse nada más que en datos físicos, nos condicionan a pensar solamente de esa manera. Por ejemplo, un mandato de nuestro subconsciente colectivo es que somos seres finitos, que morimos, mandato al que inmediatamente sigue el temor colectivo a la muerte o a lo desconocido.

67ef0ce69e270c0fe9edd88a0fdf6536.jpg Gran parte de la sociedad humana funciona en voltaje bajo, que es el estado del hipnotismo, en el que se reproducen automáticamente respuestas que el subconsciente guarda, aunque sean inadecuadas al sistema consciente. La vida moderna utiliza hábilmente este subconsciente colectivo en la propaganda (de todo tipo), que está directamente dirigida al espacio de voltaje bajo. Una vez que el subconsciente queda limpio de interferencias, el siguiente paso es parar la "película" del subconsciente cuando estamos dormidos: los sueños. Los estados oníricos son producidos por imágenes acumuladas en el subconsciente durante el día. Para la quietud mental es necesario ir más allá de esas imágenes, que consumen una gran cantidad de la energía psíquica que es necesaria para progresar espiritualmente. La ausencia de imágenes oníricas provoca un estado de serenidad que permite captar las visiones reales del alma que se comunica en el espacio nocturno del dormir. El cuerpo físico queda acondicionado para recordar su origen divino. Cuando esto sucede significa que hemos vaciado totalmente el subconsciente; éste se encuentra, pues, preparado para recibir el influjo de la energía supraconsciente.

El consciente

El sistema consciente es el que de manera habitual emplea nuestra mente, el del pensamiento racional.
El inconsciente personal y el colectivo forman parte de este sistema, es decir, de lo que la psicología llama "aparato psíquico". La psicología moderna ignora tanto la existencia de la mente subconsciente como la del supraconsciente. El consciente, como dijimos, es nuestro estado habitual de funcionamiento. El cerebro marca en esos momentos la onda "delta", esto es, la más rápida. Es el estado de mayor separación respecto de la fuente interna. El consciente en la actualidad ha perdido gran parte de su poder energético a expensas de los mecanismos de defensa del yo. Por ejemplo, su principal herramienta es la agudeza, es decir, la capacidad de tomar un tema o un problema y analizarlo hasta sus aspectos más profundos, desentrañándolo. Sin embargo, nuestra mente consciente no siempre puede desarrollar esta facultad.

Quienes más han utilizado a su favor la mente consciente son los yoghis hindúes. Ellos dicen que el dolor se puede evitar si entrenamos para ello al consciente. El dolor, para los yoghis, es mental (consciente). La anestesia -ejemplifican- solamente actúa en el ámbito de la mente: una vez dormido el cerebro, no se experimenta dolor. Por lo tanto, el origen del dolor físico se halla en la mente consciente, que ha aceptado que ese dolor es real. Sostienen que el consciente está perfectamente capacitado para evitar el dolor. La facultad psicológica principal de nuestra mente consciente es el discernimiento; éste tiene como condición necesaria la agudeza mental, que es su propiedad mental, su fuerza. El resultado es la claridad mental, es decir, la capacidad de separar lo que es esencial de lo accesorio y de hacerlo con equilibrio, es decir, teniendo presente la totalidad de nuestra existencia física, nuestras necesidades emocionales y nuestra misión espiritual. La mente consciente es la que hace los cambios prácticos para que la mente supraconsciente se pueda manifestar plenamente en nuestra vida cotidiana.

La supraconciencia

La supraconciencia es la conciencia crística, es decir, la facultad omnisciente del alma de percibir la verdad directamente a través de la intuición. Ella es capaz de proyectarse en toda la Creación. No tiene fronteras; por lo tanto, es omnipresente. Nuestra mente supraconsciente se identifica al mismo tiempo con todo el Cosmos, como si éste fuese parte integrante de nuestro cuerpo físico. El ojo interno del supraconsciente consta de tres zonas:

- El Espíritu Santo: Es el "Om" hindú, el "Amin" musulmán, el "Hum" tibetano y el "Amén" hebreo. Constituye el poder vibratorio de Dios que se objetiva en la Creación. Nos hace llegar a Dios percibiéndolo en el mundo externo objetivo.

- La conciencia crística: Es el aspecto "Hijo" de la Trinidad Divina. Es la conciencia interna de Dios manifestada en toda la Creación, el Dios inmanente que es sentido internamente en todo el Cosmos.

- La conciencia cósmica: Es el Absoluto, el Espíritu que yace más allá de la Creación. También es el estado de meditación denominado "samadhi", en el que se experimenta la unión con Dios tanto más allá de la creación vibratoria como dentro de ella. La mente supraconsciente se desarrolla a través de las distintas dimensiones de conciencia, pero la conciencia cósmica existe más allá de las dimensiones. Es captar a Dios en su propio plano. Es la entrega total a su amor.

7f3928c9c46eee42e1ba48969df99da4.jpg Llegados a esta instancia, a la conciencia cósmica, se prende la estrella del alma, luz que nos da la maestría en la espiritualidad humana. Ésta es la meta de todo ser humano en la tercera dimensión. El hecho de observar a la estrella del alma encendida permanentemente delante de nuestros ojos físicos quiere decir que la mente supraconsciente es ya una realidad. Esto implica haber limpiado nuestro subconsciente de nuestro pasado familiar e incluso del recuerdo mismo de constituir un ser terrenal, ya que de ahora en adelante sólo nos identificaremos con el Espíritu. El consciente se convierte en el instrumento del sistema de conciencia supraconsciente en el mundo externo y material. Será su forma de expresión para compartir la luz con los hermanos. El supraconsciente se halla situado en dos lugares de nuestro ser: el corazón y la mente.

El supraconsciente, con la estrella del alma, nos lleva a lugares elevados del Universo sin ninguna dificultad. Nos permite saber lo que queramos y ayudar a distancia con su luz, que llega a todos los confines -incluso los más secretos- de la Creación.

Por Bernardo Wikinski


Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 02/09/2010
El camino de la atención
7cabf7cf2e28d951c7689b95e6395d9e.jpg



podcast


La atención es la luz de la mente. Es la capacidad que nos permite «darnos cuenta», percibir, captar, conocer y reconocer. Opera siempre en el aquí-ahora, en el momento. Es altamente desarrollable y en la mayoría de los seres humanos, en tanto no se entrena, es débil y vacilante; pero sometida a un cultivo metódico y progresivo puede tornarse mucho más firme, penetrante y esclarecedora.


De ese modo percibes más plenamente, te das más cuenta.
La atención común, además de ser frágil y vacilante, es mecánica, o sea, surge por sí misma dependiendo de si el objeto de atención la estimula más o menos. Además se trata, por lo general, de una atención contaminada, es decir, que además de la percepción brotan y se mezclan prejuicios, comparaciones, resistencias, ideaciones y elementos que perturban la perceptividad. Sin embargo, puede ejercitarse una atención mucho más purificada, penetrante, libre de contaminación y, sobre todo, lúcida y consciente, no mecánica. Una atención así, intensa, y ecuánime, dispone de una extraordinaria capacidad para conocerse a sí mismo, liberar la mente, escudriñar en los mecanismos psíquicos, mantener la perceptividad plena y fresca, aumentar la receptividad, concienciar la palabra y los actos, ver los movimientos de la mente, desarrollar lucidez y clara comprensión en el instante. Una atención tal conecta más directamente con la realidad momentánea y nos sitúa en lo existencial y no sólo en lo ideacional, en la fáctico y no sólo en las acrobacias del pensamiento descontrolado. Es este tipo de atención el que permite el autoconocimiento, la plenitud de la captación vital, el proceder lúcido en la urgencia del momento, la visión cíe los hechos tal cual son. Dispone, pues, de una gran capacidad integradora y es el rival de la neurosis, la negligencia y el sufrimiento innecesario que nos infringimos a nosotros mismos o a los demás. Las actividades se realizan a la luz de la conciencia, dándole así la batalla a la mecanicidad del subconsciente y logrando un ensanchamiento de la franja de la conciencia, lo que reporta vitalidad e intensidad a la mente y neutraliza los mecanismos ciegos, incoherentes y compulsivos.

El desarrollo de la atención pura y consciente evita la malevolencia del pensamiento, establece una actitud de desapego y ecuanimidad, da su peso específico a cada momento, evita los subterfugios de la mente, capacita para descubrir mejor los autoengaños y enmascaramientos, disuelve la agitación y procura tranquilidad, mejora la relación con los demás, nos hace menos egocéntricos y nos mantiene en mayor apertura, contento y satisfacción. La atención pura (atender con atención clara cada momento, situación, instante) ayuda a quebrar las identificaciones mecánicas, nos sitúa en la energía del observador atento y ecuánime, nos ayuda a enfocarnos mejor en cada actividad, nos lleva a una comprensión más profunda de la existencia y da prioridad a lo esencial, provocando un discernimiento más directo. Ni que decir tiene que una atención así nos hace más precisos, escuetos y eficaces, y nos reporta un conocimiento más exacto y fiable hacia afuera y hacia adentro. La atención es una energía que uno no puede dirigir hacia donde convenga según la circunstancia. Cuanto más intensa y pura es la atención, mayor y más válido es el conocimiento que reporta. Esta atención entrenada, aplicada sobre uno mismo, es una fuente de autoconocimiento, crecimiento e integración. Hace posible la lucidez de la mente. Esta lucidez es de extraordinario valor para saber qué hacer, cómo proceder, con qué medios contar, cómo instrumentalizar cada situación para crecer interiormente, cómo relacionarse, qué actitud adoptar. Con una atención lo suficientemente ejercitada, uno mantendrá más firmes sus propósitos (tanto externos como internos), sabrá encontrar mejor los medios útiles, tendrá más claro qué es esencial y qué trivial, apuntará con mayor solidez a la niebla del crecimiento interior. La atención mental desarrollada se convierte en el gran maestro, guía, faro, custodio y filtro de la mente. Es por esta razón que todos los maestros de la realización han insistido en la necesidad de purificar, entrenar e intensificar la mención mental, que es integradora y liberadora, proporciona visión clara, perceptividad alerta, un juicio menos distorsionado, diligencia y un lúcido y flexible (no rígido, feo, acartonado y falso) autocontrol. El adiestramiento de la atención es el método más seguro para liberar la mente de ofuscación, avidez y aversión; entona psíquicamente y previene contra la negligencia; enseña a pensar y dejar de pensar; purifica la visión; libera de la malevolencia; previene contra nocivas reacciones; ayuda a descubrir las intenciones y autoengaños más ocultos; nos enseña a valorar lo realmente importante y colabora en el cultivo de la compasión y la benevolencia. Toda actividad, palabra o pensamiento se efectúa a la luz de la atención, con lo cual la acción es más precisa, diestra y sagaz, pero a la vez se instrumentaliza para seguir cultivando la atención mental, que es como una energía que va ganando en intensidad y claridad. Con la práctica va sobreviniendo una saludable vigilancia que le permite a la mente no sólo poder disponer mejor de los pensamientos, sino desarrollar captaciones o «golpes de luz» que se sitúan más allá de la esfera ideacional.

Una atención desarrollada y purificada nos ayuda a enfrentarnos con la mente y descubrirla, conocernos interiormente, superar los hábitos y In rutina, tomar la vida corno un maestro y cada situación como un instructor, conformar un carácter más fluido y a la vez consciente, cultivar emociones bellas y pensamientos positivos, sondearnos interiormente y resolver los conflictos internos, poner condiciones para que aflore la verdadera libertad interior. El entrenamiento de la atención va completando nuestra evolución interna, saca lo mejor de nosotros mismos, estimula la alegría y la quietud. Si es necesaria la atención mental en todo y todo adquiere mayor brillo cuanto mayor es la atención, esto aún es más cierto en la búsqueda de la integración interior. En este sentido la atención es todopoderosa. Nos enseña a ver más allá de las apariencias, a percibir más allá de las exterioridades.
Los maestros de las vías de autorrealización de Oriente siempre han insistido en el camino de la atención mental, porque es el más directo hacia la integración, el bienestar y la sabiduría. Pueden cambiar sus puntos de vista, sus interpretaciones, incluso sus técnicas, pero todos coinciden en la capacidad altamente liberadora del entrenamiento de la atención. Su desarrollo logra que la conciencia crepuscular en la que habita el ser humano se eleve y amplíe, facilitando la visión cabal y el proceder justo. No hay peor pecado que la negligencia y la ignorancia, que han sembrado el mundo de errores y horrores. Al entrenar la atención mental nos ayudamos a nosotros mismos y a los demás, aprendemos a adaptarnos mejor, a controlar y fluir, a ser lúcidos en lo pequeño y en lo grande; nos relacionamos mejor con nuestra unidad psicosomática, enriquecemos el trato con los otros, superamos la autoimportancia y debilitamos el ego, somos más espontáneos y directos, asumimos lo inevitable sin generar tensión, resolvemos contradicciones y resistencias, apreciamos tanto las pequeñas cosas como las grandes, valoramos en su justo lugar el contacto humano y desarrollamos compasión. Cuando la atención pura está bien establecida, asociada a la energía de precisión y sabiduría de la ecuanimidad, no hay lugar para los engañosos extremos, las actitudes desproporcionadas, la intolerancia o la rigidez.
La mejor manera de ganar terreno al subconsciente es desarrollando la atención mental pura. La luz de la atención va iluminando las regiones oscuras del subconsciente. Incluso las reactividades, intenciones, impulsos y tendencias del subconsciente comienzan a ponerse al descubierto. Se puede llegar a lo más profundo de uno a través de la atención mental. Se puede penetrar en el cuerpo, las sensaciones, la mente y todos los objetos de la mente. Así la atención es la herramienta para transformarse, experimentarse a un nivel integrador, mutarse en la raíz.

Para desarrollar la atención mental hay que estar atento. Nadie puede hacerlo por nosotros. Es necesario recordar que hay que estar atento, y tratar de estar atento. Del mismo modo que se aprende a caminar caminando, hay que aprender a estar atento estando atento. Cualquier momento, circunstancia, situación o actividad puede instrumentalizarse a tal fin. Estar atento, alerta, perceptivo, vigilante, vivo, libre de inútiles asociaciones mentales o ideaciones, enfocado en cada acción.
Para ir estableciéndose en la firme atención pura y ecuánime, los maestros proponen:
— El entrenamiento meditacional, que es el banco de pruebas donde se ejercita una actitud interior de alerta y ecuanimidad, de visión profunda y clara.
— La instrumentalización de la vida cotidiana para cultivar la atención mental, evitando la negligencia y estando más atento a aquello que se piense, se diga y se haga; aprovechando cualquier actividad y circunstancia para abrillantar e intensificar la atención.
— La relación lúcida y consciente; un comportamiento más atento y noble, que propicie mayor apertura, menos egocentrismo, mayor indulgencia hacia los otros y compasión.
— Métodos y técnicas diversas para el desarrollo de la atención pura e ir venciendo la mecanicidad del subconsciente; es decir, métodos de contramecanicidad, que varían según los maestros y que pueden ser, entre otros, hatha-yoga, taichi, ikebana, kyudo y tantos otros en los que hay que aplicar una atención lúcida, escueta y ecuánime.
Estando atento, te cuidarás a ti mismo y cuidarás a los otros. Hay una historia en la India que es muy significativa:
Eran un hombre y una niña acróbatas que solían hacer el siguiente número: el hombre tomaba un palo largo, lo ponía sobre sus hombros y la niña trepaba por él al extremo. Un día el hombre le dijo a la niña:
Para que nada nos ocurra, pequeña, cuando hagamos el ejercicio, tú tienes que estar atenta a mí y yo a ti.
La niña replicó:-Estás equivocado. Cuando llagamos el ejercicio, yo estaré atenta a mí y tú atento a ti, y así te aseguro que nada nos ocurrirá.


La atención es el espacio claro y seguro para la mente. Como decía Buda, una mente atenta es como una casa bien techada en la que no entran el granizo, la lluvia, ni la nieve. Pero no es así en una mente inatenta. La atención es la vía hacia la integración, en tanto que la negligencia lo es hacia el caos y la confusión. Nada se puede hacer bien sin «atender». O sea sin atención. Es como un brillante que hay que pulir y tallar sin desfallecer. Donde las ideaciones se estrellan y el pensamiento ordinario naufraga, la atención penetra, esclarece, ilumina. La enseñanza más alta de los maestros se resume en sólo dos palabras: «ESTÁTE ATENTO».

Por Ramiro Calle.


Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 02/09/2010
Meditación Vipassana
4ffdcbc60180c1455705347de60b8490.jpg


Vipassana es la meditación que más gente iluminó en todo el mundo, mucho más que cualquier otra, porque es la esencia misma. Las demás meditaciones tienen la misma esencia pero de diferentes formas, también tienen algo no esencial, pero Vipassana es esencia pura, no podés quitarle y no podés agregarle nada.


Vipassana es algo tan simple, que hasta un niño pequeño la puede hacer, se puede realizar de tres formas.

La primera es conciencia de tus actos, de tu cuerpo, de tu mente, de tu corazón... Cuando caminás, caminá con conciencia; cuando muevas la mano, movela con conciencia, sabiendo perfectamente que estás moviendo la mano... La podés mover sin ninguna conciencia, como algo mecánico... En un paseo matutino, podés seguir caminando sin darte cuenta de tus pies... Estate alerta de los movimientos de tu cuerpo. Mientras comés, estate alerta de los movimientos que son necesarios para comer; cuando te dés una ducha, estate alerta de la frescura que llega a vos, del agua que cae sobre vos y de la tremenda alegria que causa... Mantenete alerta. Y lo mismo con tu mente. Cualquier pensamiento que pase por la pantalla de tu mente, solamente observalo; cualquier emoción que pase por la pantalla de tu corazón, solamente sé un testigo; no te involucres ni te identifiques, no evalúes lo que es bueno, lo que es malo; eso no tiene nada que ver con tu meditación.

La segunda forma es con la respiración, hacerse conciente con la respiración. Mientras entra el aire, se dilata tu vientre y cuando sale, baja; solamente la conciencia exacta del vientre subiendo y bajando... Y el vientre está muy cerca de las fuentes de la vida, porque el niño se une a la vida de la madre a través del ombligo; atrás del ombligo está su fuente de vida, entonces cuando se eleva el vientre, es realmente la energía de la vida... El resorte de la vida que sube y baja con cada respiración. A medida que vas haciéndote más conciente de tu vientre, la mente se hace más silenciosa, el corazón se hace más silencioso, los estados de ánimo desaparecen...

Y la tercera es estar conciente del aliento cuando entra, cuando pasa por las fosas nasales... Sentilo en ese extremo -el otro polo del vientre-, sentilo en la nariz... El aire al entrar da cierta frescura a tus fosas nasales... Después el aire saliendo... El aire entrando... , el aire saliendo...

Se pueden realizar las 3 a la vez. Acordate: LO FACIL ES LO CORRECTO.
La espalda y la cabeza tienen que estar derechas, los ojos cerrados y el cuerpo lo más quieto posible. Nada es distracción en Vipassana, así que cuando surja alguna otra cosa, prestá atención, esto incluye pensamientos, sentimientos, juicios, sensaciones corporales, impresiones del mundo exterior, etc. , solamente cambiá la postura si te es realmente necesario. Lo que importa es el proceso de observar, no tanto lo que observás, por eso acordate de no identificarte con nada de lo que pueda surgir... Preguntas o problemas pueden verse como misterios para disfrutar.

Por Adriana Alba


Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 02/09/2010
Meditación de concentración y de percepción
42a2959fa15c9479aafd78ee3982d89c.jpg



podcast


En general el ser humano mantiene su foco de atención en el afuera. Un afuera, (familia, profesión, amistades, status) que en principio nos da la única referencia de nosotros mismos y al que de algún modo retribuimos con aquello que creemos se espera de nosotros.


Nuestros niveles de acción (cada una de nuestras acciones físicas) son generados por niveles de pensamientos, que están argumentados en esto de devolver al afuera aquello que se espera de nosotros. Nuestras acciones, entonces, responden al mundo aprendido y no a nosotros mismos.

Cada uno de nuestros yoes utiliza una “máscara” individualizando a cada una de las personas que somos en cada circunstancia. El por qué las utilizamos, cómo se forman, son el objeto de la Psicología, por lo que en este momento introducimos el término ”Inconciente”, que para Freud (Sigmund) significaba algo así como la “piecita del fondo” en la que vamos guardando nuestras porquerías, cosas inútiles, (fuertes estímulos externos) que van generando complejos, traumas, fobias, miedos, hasta aquí nuestros maestros.

Pero es aquí donde Jung (Carl) se diferencia de Freud, aún siendo su discípulo favorito, para dejarnos ver que detrás de la oscuridad está la luz, la infinita potencialidad de la vida abriéndose paso a través de los oscuros velos por los cuales nos vamos reconociendo... Son estos nuestros demonios, es este nuestro infierno.

Llamamos “oscuridad” a la “ignorancia”, llamamos "Luz" a la “conciencia de Ser” , y llamamos Individuación al proceso por el cual vamos dejando de lado cada una de nuestras máscaras, para confundir nuestra conciencia en la preciosa unidad de nuestro ser, percibiendo de este modo una inmensidad que más nos recuerda al cosmos, que a la pequeñez de nuestra estrecha y miserable casa que confundimos con él.

Es aquí donde nos encontramos con los tópicos de estudio de la Psicología Transpersonal. Definida esta como “el estudio psicológico de las experiencias transpersonales (a través de la persona), es decir, aquella en las que el Self, (si mismo) se extiende más allá del individuo o la persona y llega a abarcar aspectos de la humanidad, la vida, el psiquismo y el cosmos, que antes eran experimentados como ajenos, permitiendo determinar la naturaleza, variedades, causa y efecto de experiencias y desarrollos transpersonales”. Al mismo tiempo que nos permite comprender psicologías, filosofías, disciplinas, artes y religiones, como manifestaciones preciosas de una un unidad... Ya no ajena.

Es este tipo de experiencias, llamadas de luz, las que nos van permitiendo dejar a nuestros viejos maestros (odio, dolor, miedo) y encontrarnos con que nuestra realidad puede apreciarse y comprenderse mucho mejor desde la felicidad, que en esta unidad, en este reencuentro comienza a ser nuestra realidad.

Es así que la conciencia solo obtiene estímulos externos, es como si miráramos un abanico de espejos con independencia del observador. Llegado el momento un estado de insatisfacción, un “algo me falta”, aún teniéndolo todo, comienza a manifestarse y es en este punto cuando comenzamos nuestro trabajo interno.

Las distintas máscaras que nos hemos ido poniendo a través del tiempo ya no surten el mismo efecto y preguntas como: ¿De dónde vengo?, ¿Cuál es mi sentido?, ¿Adónde voy? , comienzan a hacerse concientes. La primera noche del Alma se hace presente, todo aquello que hasta este momento nos había satisfecho ya no lo hace. Es la luz del atardecer que preludia la noche.

Es aquí donde comenzamos a dar los primeros pasos en “nuestro trabajo interno”, son específicos, en primer lugar “dar vuelta la mirada”, “hacernos presentes”, sentir, habitar, ese insondable y profundo vacío del que comenzamos a ser concientes. Luego, el no identificarnos con los niveles de pensamiento que hasta el momento son los que han ido generando nuestros niveles de acción, siendo en realidad, “la contraparte energética del nivel traumático que los genera”.

Todos hemos oído hablar de un antiguo dicho popular “el mundo es de acuerdo al cristal con que se mira”, aquí es que hablamos de proyección, y al hacerlo vamos a definirlo como un mecanismo de defensa inconciente mediante el cual les atribuimos características propias a otros. Al proyectar, depositamos un aspecto interno en alguna persona o situación externa, y luego reaccionamos frente a este de una manera positiva o negativa, con atracción o con rechazo.

La proyección puede ser utilizada para culpar a otros por nuestras faltas, por ej. Un estudiante ante un exámen aduce el mal humor del profesor como causa del aplazo, o adjudicar actitudes y tendencias inconcientes a otros, por ej. El hombre que proyecta su vulnerabilidad y dependencia en una mujer. Esto ya fue dicho: “no veas la paja en el ojo ajeno sino la viga en el propio”.

Nuestra personalidad (conjunto de máscaras) se origina a partir de los siete años de edad; es en este período donde a nivel cerebral comienzan a generarse las conexiones neuronales que nos permiten ingresar en uno de los niveles de conciencia que llamamos “lógico-formales”, primera elaboración de conceptos , comienza a estructurarse entonces sobre la memoria de un niño o niña generalmente herido, temeroso, inseguro, muchas veces impotente ante el accionar adulto, es este niño lo que conocemos como “el niño interno”, aquel que todos llevamos dentro y que expresa sus atributos a través de nosotros, y es en este impulso de la vida cuando comenzamos a integrar su presencia.

Esta es una de las puertas que no podemos desconocer en este trabajo interno que intentamos llevar adelante, pues la puerta que él nos abre nos lleva a otra inmensa puerta , la de nuestro nacimiento, la de nuestra gestación, y finalmente a la de nuestra concepción. Aquí nos detenemos, nos preguntamos por qué nacimos donde nacimos, por qué nuestros padres fueron estos y no otros, al igual que nuestros hermanos, primos, tíos, país, mundo?

En el momento de nuestra concepción, “de concebirnos como seres concientes en este plano”, dueños de una multidimensionalidad estructurada a través de los niveles genéticos que generan la traducción de una actitud del alma en el momento de encarnar. El alma no encarna pura y prístina como se nos ha hecho creer, lo hace cargada de recuerdos desde una actitud que podríamos parangonar con la de un niño de 3 a 5 años tomando decisiones; es a través de sucesivas encarnaciones, que deben leerse como experiencias que van generando las decisiones que luego se asumen en la “actitud que encarna”. Es esta y no otra la semilla de nuestra estructura psicológica.

Sabemos por la Teoría de Sistemas que ningún sistema puede ser resuelto en el mismo nivel que es generado, por lo tanto, el poder ser felices significa encontrarnos en conciencia con lo que en otro momento no lo fue, es ese niño inconciente tomando decisiones, el que hoy como adulto debe hacerse cargo de lo que ha generado, somos todos y cada uno de nosotros haciéndonos cargo de nuestro verdadero Ser, una responsabilidad que desde lo individual nos lleva a lo cósmico. Es este sentido estaríamos en condiciones de afirmar que la Iluminación es la autoconciencia del Alma manifestándose a través de doce dimensiones físicas, cumpliendo concientemente su sentido, que en esa plenitud, en ese gozo, se une a la Vida Cósmica, al no tiempo, a la eternidad. Ya no hay pasado, ya no hay futuro, solo hay ser conciente de ser.

Encontrar luego un hilo conductor a través de nosotros mismos, permitiéndonos ser testigos mudos de nuestro pensar y actuar, pues del mismo modo en que un niño no se juzga nosotros no lo hacemos, nos observamos sin miedo, sin culpa , incorporando en el tiempo un marco teórico referencial que nos permita comprender fácilmente nuestra identidad psicológica.

Meditación

En principio vamos a descartar el concepto de meditar como el de detenerse a considerar ciertas ideas, o como seguir el curso de una actividad intelectual determinada. Particularmente adhiero a la idea tibetana de meditación, en el sentido que es “el espacio entre pensamiento y pensamiento”. Este es un paso necesario en el trabajo interno ya que este estado supone poder observar las oleadas de pensamientos, emociones, imágenes, conceptos, que habitualmente guían nuestro accionar.

Este es un tema sumamente complejo, y es necesario para comprenderlo pasar por ciertas vivencias que irán dando pauta de la veracidad de esta práctica que no es solo o privativa de oriente, de manera que vamos a comenzar adhiriendo a los conceptos vertidos por Ken Wilber a este respecto:

“Es común entre los eruditos dividir la meditación en dos amplias categorías llamadas meditación de concentración y de percepción (o de visión clara)”

La meditación concentrativa lleva la atención hacia un objeto (una roca, la llama de una vela, la respiración, la oración del corazón, un mantra, etc), tratando de lograr una identificación con el objeto de nuestra meditación. Este tipo de meditación por sí misma no erradica nuestras tendencias a crear dualismo en primer lugar, solo las ignora, se centra en un punto e ignora el resto. Esta meditación puede mostrarnos algunos de los reinos más elevados, pero no puede asentarnos definitivamente en algunos de esos reinos.

La meditación de percepción o abierta, es la que nos lleva a la visión de la totalidad, por ej: en la meditación por concentración (MC) observamos un punto en una pared, en la meditación perceptiva (MP) observamos todos los puntos. Los estados superiores que se logran en la M.C. Se llaman “samadhi” o la concentración unidireccional, mientras que la M.P. Nos conduce al “satori” o conciencia y sabiduría trascendental.

Al iniciar este camino lo hacemos con “la mente de mono”: imaginen uds. Un mono saltando de rama en rama; así nuestra mente va saltando de pensamiento en pensamiento, impidiendo de este modo que otras dimensiones mas sutiles y elevadas de la conciencia emerjan, las que serían según Wilber, los niveles Psíquico, Sutil , Causal y No Dual.

El efecto de nuestro trabajo interno, este estado de silencio o meditación, lo vamos a ir percibiendo a medida de nuestro perfeccionamiento del estado de presencia. Esto nos va a ir permitiendo hacer conciencia de los distintos niveles que se van manifestando a medida que vamos llenando el espacio vacío que dejara abierto la ignorancia de nosotros mismos. Estos saltos cuánticos son los que finalmente van eliminando los niveles de tensión generados por la no integración de aspectos duales de los que solo percibimos su sombra, permitiendo de este modo iluminar la otra parte de nuestra realidad.

Llegamos así a la conclusión de que nuestro pequeño yo es un cúmulo de tensiones que sostienen "no- integraciones". La sombra no es más que la focalización de nuestra conciencia en niveles de identificación unidireccionados. Es como el sujeto que ve su sombra reflejada en una pared desconociendo la luz que detrás de él genera la sombra, esto tiene cierta similitud con el Mito de la Caverna de Platón.

Dentro de las distintas técnicas de meditación algunas implican a los órganos del sentido, otras usan música, formas mentales, como los mandalas, mientras que otras proponen un alejamiento absoluto de los sentidos, algunas predican la inacción total y otras incluyen la acción , otras requieren estados emocionales específicos, mientras que otras alientan la indiferencia y el situarse al margen de toda identificación con una ilusión en particular.

Todas estas formas son solo aspectos diferentes de un mismo ejercicio básico, más ninguna de las formas puede darnos lo que es realmente necesario en el camino evolutivo: ACTITUD. No es el método , sino el modo en que se emplea, la actitud es método y objetivo, cada acto debe ser de meditación, una suspensión de lo que percibimos de nosotros mismos.

Pues ya no somos juguetes de nuestros pensamientos, comenzamos a generar un testigo que nos libera de las caprichosas formas mentales y nos permite el acceso a formas más sutiles o emociones más sublimes. Este estadio es lo que antiguamente se denominaba “testigo”, o siguiéndolo a Wilber estaríamos entre los niveles “psiquico y sutil”. Es lo que finalmente nos permite entrar en la visión de nuestro propio ser, como si pasando por una vidriera nos viéramos reflejados en el escaparate, del mismo modo vamos teniendo el vislumbre de nuestra divina realidad.

Cuando hablamos de actitud nos estamos refiriendo a la motivación correcta para recorrer un determinado camino de re-unión con nosotros mismos. Cabe preguntarse por qué cada uno de nosotros somos lo que somos, por qué mujeres, por qué varones, por qué en esta familia, por qué con estos padres, por qué en este mundo, por qué….?

La actitud correcta es preguntarse ¿Para qué?. Pues es nuestra realidad física en sus 12 niveles (representados en nosotros por los doce chakras, y en otras culturas y tiempos este número ha ido variando, el 5 de los budistas, el 7 de los egipcios e hindúes, el 9 de los sufíes, el 12 de los primitivos cristianos) una resultante y no una causa en si misma.

De manera entonces, que en este marco definimos el trabajo interno como la toma de conciencia de niveles mucho más profundos que nuestra estructura psicológica, y es en este punto donde vamos a entender conciencia como la “aprehención directa de conocimiento sin actividad mental”. Lo que nos va dando pauta de lo correcto de nuestro trabajo es que estímulos a los que reaccionábamos de una manera determinada ya no nos obligan a repetir conductas. Esto nos lleva a un incremento de lo que conocemos como auto-estima que en este contexto los vamos a entender como la conciencia de aspectos de nosotros mismos que ya no son ajenos. Nos vamos completando, habitando, haciéndonos presentes concientemente.

Por Daniel A. Carranza Fernandez


Escrito por Francisco Martín
el 02/11/2018

Uf yo pensava que la meditación era otra cosa. Creía que era para relajarse y [FONT=Arial, Verdana, Helvetica, sans-serif][COLOR=#ffffff][HIGHLIGHT=#ffffff][URL=https://comodormirrapido. Com/como-dormir-rapido/]dormir bien[/URL][/HIGHLIGHT][/COLOR][/FONT]. Me pierdo con todo lo dicho aquí...

Escrito por Francisco Martín
el 02/11/2018

Uf yo pensava que la meditación era otra cosa. Creía que era para relajarse y dormir bien . Me pierdo con todo lo dicho aquí...