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Grupo de Salud ocupacional



Medición de Riesgo Psicosocial

Verónica
Magister en seguridad y salud ocupacio...
Escrito por Verónica Dávila
el 10/06/2010

Amigos

Quisiera realizar un estudio de riesgo psicosocial en la empresa donde trabajo, para lo cual requiero información sobre el tema, además sé que existe un software para realizar esta medición Istas 21, o FPSICO, dónde lo puedo conseguir.

Gracias
Verónica

veronica. Davila@vicunha.com.ec
crisdav-1@hotmail. Com

Albaluz Duran Perdomo
Profesional en salud ocupacional unive...
Escrito por Albaluz Duran Perdomo
el 11/06/2010
Motivación laboral y riesgos psicosociales en la construcción

La calidad de vida de la población en general se ha visto mejorada ante el desarrollo de la tecnología, a pesar de la aparición de nuevos problemas derivados de ese mismo desarrollo. Si por salud entendemos el estado de equilibrio físico, psíquico y social, debe afirmarse que la incorporación de la tecnología en los lugares de trabajo ha traído consecuencias para la salud de los trabajadores, no sólo a través de los riesgos físicos, químicos y biológicos, sino también por medio de otros tipos de factores más difíciles de identificar. De aquí, la creciente importancia de los elementos psicosociales de compleja definición

Se refiere tanto a las condiciones de trabajo, como a la realización y organización de la empresa y su interacción con las características individuales de las personas que trabajan: sus actitudes, capacidades y necesidades, compaginando la vida laboral con la familiar.

Los aspectos psicosociales no deben considerarse solamente desde el punto de vista negativo, pues también son una vía de promoción de ventura y de satisfacción y, por tanto, de bienestar a través de la satisfacción equilibrada, no sólo de sus expectativas económicas, sino también de sus necesidades de desarrollo, participación y comunicación.

Las personas que intervienen en el sector de la construcción no están exentas de los factores de riesgos ergonómicos y psicosociales aunque, en su forma, sean diferentes a otros sectores de actividad puesto que el producto final que genera (las obras) son todas diferentes. No hay una obra igual a otra, ni el lugar, ni el suelo, ni el entorno donde se ejecuta. Esto requiere un análisis para detectar estos riesgos, prevenirlos e incluirlos en los estudios y planes de seguridad para garantizar la salud del personal. En ese análisis hay que incluir los distintos elementos que conforman el entorno laboral: características y nivel de las personas, definición de tareas, medios materiales, entorno físico y organización.

Para atender las diversas exigencias y demandas que caracterizan las obras, el sector tiene que estar en constante evolución, cambio y actualización en métodos, tecnología, utilización de materiales, etc.,

La construcción, donde intervienen gran cantidad de oficios, ha sufrido fuertes transformaciones en la forma de trabajar, cambiando el contenido de las tareas e incrementando la necesidad de autocontrol. De ahí, la importancia de la formación de las personas para que apliquen el conocimiento adquirido en la ejecución de su trabajo.

La ergonomía y la psicosociología tienen como objetivo conseguir que el diseño de las tareas en el ámbito organizativo en las que se desarrolla la actividad tenga en consideración las exigencias, necesidades y características humanas para obtener un entorno de trabajo satisfactorio y saludable.

Estas disciplinas son difíciles de estudiar y aplicar por las razones expuestas, las cuales inciden severamente en el concepto que tiene la sociedad del sector, que ante la cantidad y gravedad de los accidentes de trabajo que se producen, lo califica de alto riesgo. Si a esto se suman las condiciones ambientales, poco gratificantes, donde se realiza la actividad, el entorno constantemente cambiante, la resultante es poco atractiva, desluciendo así su bondad e interés, anulando los beneficios sociales y económicos que aporta a la colectividad. Dicho de otra manera: existe un divorcio de opinión entre la calidad y disfrute de las obras respecto a las personas que en ella han intervenido.

El sector de la construcción tiene características muy positivas:


  1. Es un sector de alto nivel, comprometido con la sociedad y el progreso, como lo evidencia la complejidad de sus realizaciones.
  2. Satisface las crecientes y rápidas demandas de la sociedad, cada día más exigente, preservándola, al mismo tiempo, de los propios riesgos que ella genera.
  3. Es un sector sufrido, trabaja en un ambiente natural vivo en constante cambio.
  4. Influye y repercute en la marcha de fabricantes como las empresas que se dedican a la explotación de canteras, fabricación de áridos, hormigón y materiales cerámicos, plantas asfálticas, etc. Igual repercusión existe con los sectores que actúan como proveedores: madera, electricidad, estructuras metálicas, maquinaria, etc.
  5. Es un sector en constante transformación pese a la provisionalidad de sus trabajos, que requieren instalaciones y medios que no son el fin sino el medio para alcanzar el objetivo; están sujetos a tiempo de realización (cada día más cortos), traslado continuo y variaciones. Las relaciones entre los países, los cambios sociales, muchos de ellos derivados de la llamada "sociedad del bienestar", la descentralización productiva de los países más industrializados, etc. , han producido una movilidad, no conocida hasta este momento, que genera la necesidad de construir mayor número de vías de comunicación, de más dimensión, sometidas a plazos de ejecución con criterios más de tipo político que técnico. Si a esto se añaden la incorporación de nuevos materiales, nuevas tecnologías, nuevos métodos y procedimientos de trabajo, todo ello, fruto de constante investigación, el sector de la construcción se ve obligado a abandonar muchos de los elementos tradicionales para asumir otros nuevos métodos mucho más propios de la industria, los cuales, a su vez, han estado en constante evolución.

Los cambios, hábitos y exigencias sociales han sido más rápidos que la capacidad de adaptación del sector, sin tiempo de "digestión", produciendo en su momento un colapso por falta de preparación de las estructuras empresariales y especialización adecuada de los trabajadores. Asuntos tan importantes como la información, la formación, la organización empresarial, la visión sobre la calidad, el medio ambiente, la salud y calidad de vida en el trabajo y la percepción de riesgos laborales, entre otros, han evolucionado de forma positiva, pero lejos de las exigencias del momento. El sector de la construcción se encuentra y se encontrará inmerso en este proceso durante mucho tiempo, con resultados diferentes a los deseados, es decir, en constante reto. Este proceso no debe ser ajeno a los Entes Públicos, cuya coordinación adecuada con el sector es imprescindible. Pese a todo, las empresas continuan esforzándose en materia de I+D+I y, dada su capacidad para generar empleo y las dificultades que tienen para encontrar mano de obra cualificada, buscando fórmulas para hacer más atractivo el trabajo y más fácil la incorporación de la mujer.

Otra de las características que se le atribuye al sector es que emplea mucha mano de obra. A pesar de que todos sabemos lo quiere decir "mano de obra", considero prudente cambiar este término por el de "persona". Psicológicamente, pienso que la expresión actual limita la dimensión conceptual de persona.

Cada persona es una unidad única e irrepetible donde las características físicas, mentales y espirituales actúan de manera interactiva. El proceso de relación se establece en cuatro planos: social, familiar, laboral y medio natural. Esta relación la podríamos considerar como un sistema de vida cuyo objetivo principal debe ser preservar su salud y mejorar su calidad, es decir, conseguir un funcionamiento armónico de todos los aspectos físicos, mentales y espirituales de una persona que, además, esté en armonía con el medio natural y social donde el ambiente laboral cobra relevancia. Alcanzar este objetivo no es tarea fácil debido al fenómeno de entropía, que está relacionado con la tendencia natural de un colectivo a caer en un estado de desorden. Toda actividad humana es inevitablemente portadora de un cierto número de riesgos, causando una sensación colectiva de incertidumbre ante ellos. Esta incertidumbre es mayor o menor en la manera en que desconocemos el valor que tomará una variable en el tiempo o el nivel de probabilidad en que un cierto riesgo puede producirse. Nuevamente nos encontramos con que la formación en todos los ámbitos de la vida es indispensable.

En la vida laboral, el empresario debe motivar y facilitar los medios para que exista un ambiente de trabajo adecuado, así como realizar planes de formación para sus trabajadores, pero hay que reconocer que la persona es responsable de su propio conocimiento según sea su actitud. Igualmente podemos afirmar que el ambiente laboral depende, en parte, de las aportaciones positivas o negativas que cada uno haga al conjunto. Dicho de otra manera: independientemente de la característica estructural y organizativa de la empresa donde la persona trabaje, ésta es en potencia agente modificador de la calidad de las relaciones laborales. De aquí la necesidad de que cada trabajador debe conocer su potencial y capacidad de adaptación.

En el ámbito laboral, donde la persona pasa más de la mitad de su vida, su crecimiento o frustración están ligados íntimamente a él. Su calidad de vida está constituida por hechos cuyos significados se proyectan a través de las dimensiones psicosociales que inciden en su actividad diaria, de tal manera que hay personas que viven el trabajo con satisfacción y otras con sentido negativo, que culmina en márgenes de desesperanza o desesperación.

La atención que merecen los factores de riesgo Psicosociales dista mucho de la importancia que le conceden los propios agentes que intervienen. Su causalidad es muy amplia, basta detenernos un poco en su definición: "conjunto de interacciones que tienen lugar en la empresa entre, por una parte, el contenido del trabajo y el entorno en el que se desarrolla y, por otra, la persona, con sus características individuales y su entorno extralaboral, que pueden incidir negativamente sobre la seguridad, salud, rendimiento y satisfacción del trabajador. " En consecuencia: cada persona debe cuidar de no ser un agente de presión que actúe negativamente en la calidad de las relaciones de su entorno laboral.

Se refiere tanto a las condiciones de trabajo, como a la realización y organización de la empresa y su interacción con las características individuales de las personas que trabajan: sus actitudes, capacidades y necesidades, compaginando la vida laboral con la familiar.

Los aspectos psicosociales no deben considerarse solamente desde el punto de vista negativo, pues también son una vía de promoción de ventura y de satisfacción y, por tanto, de bienestar a través de la satisfacción equilibrada, no sólo de sus expectativas económicas, sino también de sus necesidades de desarrollo, participación y comunicación.

Las personas que intervienen en el sector de la construcción no están exentas de los factores de riesgos ergonómicos y psicosociales aunque, en su forma, sean diferentes a otros sectores de actividad puesto que el producto final que genera (las obras) son todas diferentes. No hay una obra igual a otra, ni el lugar, ni el suelo, ni el entorno donde se ejecuta. Esto requiere un análisis para detectar estos riesgos, prevenirlos e incluirlos en los estudios y planes de seguridad para garantizar la salud del personal. En ese análisis hay que incluir los distintos elementos que conforman el entorno laboral: características y nivel de las personas, definición de tareas, medios materiales, entorno físico y organización.

Para atender las diversas exigencias y demandas que caracterizan las obras, el sector tiene que estar en constante evolución, cambio y actualización en métodos, tecnología, utilización de materiales, etc.,

La construcción, donde intervienen gran cantidad de oficios, ha sufrido fuertes transformaciones en la forma de trabajar, cambiando el contenido de las tareas e incrementando la necesidad de autocontrol. De ahí, la importancia de la formación de las personas para que apliquen el conocimiento adquirido en la ejecución de su trabajo.

La ergonomía y la psicosociología tienen como objetivo conseguir que el diseño de las tareas en el ámbito organizativo en las que se desarrolla la actividad tenga en consideración las exigencias, necesidades y características humanas para obtener un entorno de trabajo satisfactorio y saludable.

Estas disciplinas son difíciles de estudiar y aplicar por las razones expuestas, las cuales inciden severamente en el concepto que tiene la sociedad del sector, que ante la cantidad y gravedad de los accidentes de trabajo que se producen, lo califica de alto riesgo. Si a esto se suman las condiciones ambientales, poco gratificantes, donde se realiza la actividad, el entorno constantemente cambiante, la resultante es poco atractiva, desluciendo así su bondad e interés, anulando los beneficios sociales y económicos que aporta a la colectividad. Dicho de otra manera: existe un divorcio de opinión entre la calidad y disfrute de las obras respecto a las personas que en ella han intervenido.

El sector de la construcción tiene características muy positivas:


  1. Es un sector de alto nivel, comprometido con la sociedad y el progreso, como lo evidencia la complejidad de sus realizaciones.
  2. Satisface las crecientes y rápidas demandas de la sociedad, cada día más exigente, preservándola, al mismo tiempo, de los propios riesgos que ella genera.
  3. Es un sector sufrido, trabaja en un ambiente natural vivo en constante cambio.
  4. Influye y repercute en la marcha de fabricantes como las empresas que se dedican a la explotación de canteras, fabricación de áridos, hormigón y materiales cerámicos, plantas asfálticas, etc. Igual repercusión existe con los sectores que actúan como proveedores: madera, electricidad, estructuras metálicas, maquinaria, etc.
  5. Es un sector en constante transformación pese a la provisionalidad de sus trabajos, que requieren instalaciones y medios que no son el fin sino el medio para alcanzar el objetivo; están sujetos a tiempo de realización (cada día más cortos), traslado continuo y variaciones. Las relaciones entre los países, los cambios sociales, muchos de ellos derivados de la llamada "sociedad del bienestar", la descentralización productiva de los países más industrializados, etc. , han producido una movilidad, no conocida hasta este momento, que genera la necesidad de construir mayor número de vías de comunicación, de más dimensión, sometidas a plazos de ejecución con criterios más de tipo político que técnico. Si a esto se añaden la incorporación de nuevos materiales, nuevas tecnologías, nuevos métodos y procedimientos de trabajo, todo ello, fruto de constante investigación, el sector de la construcción se ve obligado a abandonar muchos de los elementos tradicionales para asumir otros nuevos métodos mucho más propios de la industria, los cuales, a su vez, han estado en constante evolución.

Los cambios, hábitos y exigencias sociales han sido más rápidos que la capacidad de adaptación del sector, sin tiempo de "digestión", produciendo en su momento un colapso por falta de preparación de las estructuras empresariales y especialización adecuada de los trabajadores. Asuntos tan importantes como la información, la formación, la organización empresarial, la visión sobre la calidad, el medio ambiente, la salud y calidad de vida en el trabajo y la percepción de riesgos laborales, entre otros, han evolucionado de forma positiva, pero lejos de las exigencias del momento. El sector de la construcción se encuentra y se encontrará inmerso en este proceso durante mucho tiempo, con resultados diferentes a los deseados, es decir, en constante reto. Este proceso no debe ser ajeno a los Entes Públicos, cuya coordinación adecuada con el sector es imprescindible. Pese a todo, las empresas continuan esforzándose en materia de I+D+I y, dada su capacidad para generar empleo y las dificultades que tienen para encontrar mano de obra cualificada, buscando fórmulas para hacer más atractivo el trabajo y más fácil la incorporación de la mujer.

Otra de las características que se le atribuye al sector es que emplea mucha mano de obra. A pesar de que todos sabemos lo quiere decir "mano de obra", considero prudente cambiar este término por el de "persona". Psicológicamente, pienso que la expresión actual limita la dimensión conceptual de persona.

Cada persona es una unidad única e irrepetible donde las características físicas, mentales y espirituales actúan de manera interactiva. El proceso de relación se establece en cuatro planos: social, familiar, laboral y medio natural. Esta relación la podríamos considerar como un sistema de vida cuyo objetivo principal debe ser preservar su salud y mejorar su calidad, es decir, conseguir un funcionamiento armónico de todos los aspectos físicos, mentales y espirituales de una persona que, además, esté en armonía con el medio natural y social donde el ambiente laboral cobra relevancia. Alcanzar este objetivo no es tarea fácil debido al fenómeno de entropía, que está relacionado con la tendencia natural de un colectivo a caer en un estado de desorden. Toda actividad humana es inevitablemente portadora de un cierto número de riesgos, causando una sensación colectiva de incertidumbre ante ellos. Esta incertidumbre es mayor o menor en la manera en que desconocemos el valor que tomará una variable en el tiempo o el nivel de probabilidad en que un cierto riesgo puede producirse. Nuevamente nos encontramos con que la formación en todos los ámbitos de la vida es indispensable.

En la vida laboral, el empresario debe motivar y facilitar los medios para que exista un ambiente de trabajo adecuado, así como realizar planes de formación para sus trabajadores, pero hay que reconocer que la persona es responsable de su propio conocimiento según sea su actitud. Igualmente podemos afirmar que el ambiente laboral depende, en parte, de las aportaciones positivas o negativas que cada uno haga al conjunto. Dicho de otra manera: independientemente de la característica estructural y organizativa de la empresa donde la persona trabaje, ésta es en potencia agente modificador de la calidad de las relaciones laborales. De aquí la necesidad de que cada trabajador debe conocer su potencial y capacidad de adaptación.

En el ámbito laboral, donde la persona pasa más de la mitad de su vida, su crecimiento o frustración están ligados íntimamente a él. Su calidad de vida está constituida por hechos cuyos significados se proyectan a través de las dimensiones psicosociales que inciden en su actividad diaria, de tal manera que hay personas que viven el trabajo con satisfacción y otras con sentido negativo, que culmina en márgenes de desesperanza o desesperación.

La atención que merecen los factores de riesgo Psicosociales dista mucho de la importancia que le conceden los propios agentes que intervienen. Su causalidad es muy amplia, basta detenernos un poco en su definición: "conjunto de interacciones que tienen lugar en la empresa entre, por una parte, el contenido del trabajo y el entorno en el que se desarrolla y, por otra, la persona, con sus características individuales y su entorno extralaboral, que pueden incidir negativamente sobre la seguridad, salud, rendimiento y satisfacción del trabajador. " En consecuencia: cada persona debe cuidar de no ser un agente de presión que actúe negativamente en la calidad de las relaciones de su entorno laboral.

Saludos

alba luz duran perdomo

William Sanchez Lopez
Salud ocupacional y medicna laboral u...
Escrito por William Sanchez Lopez
el 23/06/2010

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Verónica Dávila
Magister en seguridad y salud ocupacio...
Escrito por Verónica Dávila
el 23/06/2010

Gracias William.