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Foro de Ecología



LOS MAGESTUOSOS SUEÑOS DE CATALINA HUANCA DE OYOLO.

Eduardo Maximiliano
Ingeniero zootecnista universidad naci...
Escrito por Eduardo Maximiliano Narrea Huamaní
el 03/11/2010

MAGESTUOSOS SUEÑOS DE DOÑA CATALINA HUAMANI ALATA VIUDA DE NARREA, CONOCIDA COMO CATALINA HUANCA DE OYOLO.

1. 00 AUTOR:

EDUARDO MAXIMILIANO NARREA HUAMANI (1951), ESCRITOR, EMPRESARIO, GANADERO, PERUANO, LIMEÑO, ESTUDIO ZOOTECNIA EN LA UNA (la Molina) Escribe para CRONICAS AYACUCHANAS y E-MAGISTER DE ESPAÑA (ADMINISTRADOR DE LA PAGINA DE ECOLOGICA), desde Houston, Texas "LA CAPITAL MUNDIAL DE LA ENERGIA) escribe para Oyolo y para los pueblos Ayacuchanos, cuna de mis raíces y mi inspiración, como la sabia de las plantas capto de lo más profundo de la tierra de mis ancestros, las crónicas y leyendas legadas por ellos para deleite de mis hermanos que se encuentran lejos de su suelo que los vio nacer. De esta forma muchos prohombres del campo saldrán del anonimato para engrandecer a su pueblo y nuestra patria recobrara' el lugar que siempre tuvo como cuna de la cultura Sudamericana y mundial.

2. 00 DEDICATORIA:

A MI HERMANO Sr. Dr. MIGUEL ANGEL POR SUS CINCUENTA AÑOS. Terminado de escribir, Octubre 08,2010. En el Condado de Harris, Houston, Texas, USA.

3. 00 PRESENTACION:

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Los majestuosos sueños de Doña Catalina , es el punto de partida, inicio y origen de muchas crónicas del pueblo de Villa Oyolo, su cultura y sus raíces, es la desnudez cruda de la historia a través de la fantasía, ella nos contaba cuando éramos niños los viajes y trayectorias de los arrieros, estas son cronologías inéditas, cosechas personales de ella, costó mucho trabajo recordarlas y muchas veces dejando otras prioridades me detuve en el tiempo, sin descuidar el presente, para inmortalizarlos y escribirlos, con un horario rígido que casi siempre comenzaba muy temprano, todos los días al igual que el gallo, -el plumífero más hermoso de la tierra- tuve que me levantarme y escribir con el silencio imperturbable de la madrugada. La ciudad de Houston al igual que muchas metrópolis de U.S. Por ser de gran densidad de habitantes no tenemos el honor de escuchar el aleteo y el cantico madrugador de ese gallardo gallináceo. Estos escritos nacen lejos de mi patria, y brotan de lo más profundo de las nostalgias, allí donde bullen los recuerdos, que hacen hervir la sangre en nuestros corazones, son estas crónicas las que rebalsaran el vaso de la historia, y la abundante espuma se volcara sobre las páginas en blanco dejando una profunda huella.

4. 00 LOS MAGESTUOSOS SUEÑOS DE DOÑA CATALINA HUANCA DE OYOLO

Esta historia brota desde la profundidad de una quebrada y al igual que el agua que baja de los deshielos es pura y cristalina, nace en Chuspini que significa “tierra de mosquitos”, está ubicada en el distrito de Oyolo, provincia del Paucar del Sarasara, Ayacucho. Creo, sin equivocarme, que todas las hermanas de Catalina también son soñadoras, su padre influyo en ellas muy marcadamente, porque siempre reunía a todas sus hijas para contarles sus aventuras y travesías de arriero al viajar por diversos pueblos, casi siempre lo contaba antes de dormir, -eran sus cuentos de cuna- cuando eran niñas, ellas nunca escucharon cuentos de niños como la Caperucita Roja, ellas escucharon cuentos reales relatados por el mismo autor sobre sus innumerables viajes de arriero. Mi madre cuando niña soñaba que su padre el arriero Víctor estaba enfermo y que regresaba de un largo viaje, -se lo contaba a su mamá y ella no le creía- , sin embargo ella estaba esperando a su padre en la puerta de su casa y cuando los perros ladraban y corrían para darle la bienvenida, ella era la primera en abrazarlo, y al igual que en su sueño su padre amanecía en casa.

Su padre en uno de sus interminables viajes se ausento por aproximadamente un año y Catalina soñó que su padre estaba vivo, soñó que regresaba, trayendo muchas cargas en las alforjas de sus mulas y su mamá no le creía, ella solo lloraba junto con su comadre y sus primas, la niña Catalina les dijo a sus primas pequeñas que la acompañen al canto del pueblo para recibir a su padre y allí se asomó como un viajero centinela, su perro Capulí, la fiel mascota del arriero, la reconoció, moviéndole la cola y contorneándose se acerco a ella, lamiéndole la mano, ella corrió a abrazar a su padre, y el después de estrecharla junto a su pecho, la beso en la mejilla y la subió a su caballo, regresaba exhausto y cansado después de mucho tiempo.

Hay hechos muy tristes que cambian la historia sobre todo cuando algunos de la familia se van de viaje para nunca más volver , en 1935 su padre llevo a sus dos hijas mayores de quince y catorce años: Inés y Agripina al puerto de Chala embarcándolas en un barco a vapor hacia la capital de Lima, quería que ellas estudien en la capital para labrarse un nuevo porvenir ya que en el pueblo natal ellas lo mas que podrían alcanzar era casarse, cuando estuviesen señoritas, y muchos jóvenes ya miraban con ojos de novio a las guapas doncellas. Dejaba siempre un encargo a su esposa Saturnina cuando salía de viaje en sus muchos viajes de arriero. -Cuando vengan algunos pretendientes por nuestras hijas no vayan a recibir ningún regalo-, algunos jóvenes pretendían a las hermosas jóvenes y querían pedir su mano para matrimonio, es una tradición que viene desde el tiempo de los Incas, en el pueblo de Oyolo, los jóvenes se casan por Sirvinacuy, -que es un matrimonio en prueba- , y si el matrimonio no funciona después de un año, el novio puede devolver a la novia.

Al viajar sus hermanas mayores, Catalina que tenía 8 años quedo como si fuese la mayor, porque la otra hermana de 12 años llamada Jesús, no podía montar a caballo ya que rengueaba y cojeaba por una de sus piernas porque se había fracturado una de ellas de pequeña, por ese motivo Catalina siempre acompaño a su padre montando a caballo, era una amazona. Fueron muchas veces al campo donde pastaban el ganado y allí se encontraban con los compradores de ganado y su padre los vendía, ella miraba que su padre recibía muchas monedas de plata y oro - entre si ella pensaba,-que cuando sea grande ella sería ganadera, para recibir mucho dinero como su padre- , por ese motivo le gustaba hacer crianza de ganado para poder tener mucho dinero sin trabajar mucho -no debemos explotar al hombre sino a los animales domésticos, decía-.

Ese aprendizaje la motivó desde infanta, y por eso ella cuando vivíamos en La Campiña-Chorrillos cuando éramos niños nos guiaba para hacer ganadería. -Ese fue el legado más importante que nos transmitió, y que a su vez lo aprendió de su padre-, ella gozaba viéndonos contar el dinero cuando, mi hermano Carlos y yo hacíamos las primeras ventas de las aves (pollos de carne doble pechuga) y después la venta de cerdos y reses que eran las ventas de mayor envergadura que los ejecutaba mi hermano Carlos en los camales de Yerbateros, Con chucos y La Colonial. -Ella era nuestra cajera y nos guardaba todo el dinero cuando éramos solteros-. Ella también al igual que sus hermanas mayores salió de su pueblo a los 12 años y nunca más volvió, lo que ella cuenta es lo que observo de niña, admiraba al pueblo con sus calles empedradas de piedras, eran lajas hecho por los Incas y una pileta de agua de la plaza de armas que funcionaba sin motor , ya que el agua sale por vasos comunicantes, esta agua empotrada es el agua potable que toma el pueblo que nace en una laguna llamada Isla.

Catalina desde chiquilla cultivó sus sueños premonitorios o sea que podía adelantarse al futuro y muchas veces coincidía con la realidad postrera, del mismo modo recordaba las tradiciones y peripecias vividos por su padre como arriero transportista, que era un negociante de jerarquía, de su pequeña tienda en el distrito de Chumpi durante cuatro años. Allí Nació Catalina, -por eso ella es chumpina de nacimiento pero oyolina de corazón- . En esa tienda se almacenaban y se vendían productos como la hoja de coca, pescado seco salado, ropas traída desde el Cuzco y productos agrícolas usando muchas veces como única moneda el trueque, las pepitas el oro y plata. Saturnina era la vendedora mayorista y se encargaba de las ventas mientras que Víctor seguía viajando por diferentes pueblos. Ella nos describía cuando niños sobre su padre, “El Arriero Víctor” y nos trasladaba con sus sueños y leyendas al pasado oculto y profundo de nuestra patria, Acompañado por la belleza de sus sueños, utilizaba mucha fantasía al narrar sus crónicas orales, como si estuviese leyendo un libro abierto de páginas sonoras, de ese libro imaginativo y apócrifo emergía un personaje místico con sus caballerizas, piaras de mulas cargadas de alforjas, trasladando hojas secas de coca por diferentes pueblos , ella nos describía crónicas y leyendas de su padre el arriero Víctor en su andar errante por muchos pueblos de las tres regiones del país, en esas crónicas inéditas el arriero Víctor cabalgaba desde cerca de Machu Picchu, ciudadela más importante de los Incas, hasta los villorrios y villas que están a todo lo largo y ancho de la “Cordillera de los Andes”, estos macizos rocoso tienen siempre nieves perpetuas y al pasar por esas cordilleras y planicies alto andinas se siente un frio hasta los huesos y para calentarse ellos tomaban un café calientito en un breve momento de descanso y lo preparaban en una pequeña cacerola haciendo fundir el hielo de las cordilleras, hasta derretirse y hervirse. Un sorbo de café en plena cordillera de los Andes es similar a una cucharada de miel, inyecta calorías a un cuerpo trémulo de frío, muchas veces agregaban cañazo a ese café y decían: - ¡Tomemos café macho para calentarnos y poder llegar hasta la plaza de Acho, y de allí no paramos hasta el pueblo de Huacho!

Cuando Catalina se caso con mi padre Máximo vivíamos en San Antonio, en el distrito de Miraflores, en la Panamericana Sur # 6397, por los años cincuentas, allí en ese inmenso corralón alquilado, ella comenzó a criar cerdos y hacia muchos negocios y compraba patos, pavos, huevos y los vendía a un restaurante Miraflorino ubicado en la calle José Gonzales, llamado “El chef André” ubicado en la esquina de la avenida Larco y la calle José Gonzales y uno de sus sobrinos que ahora es un eminente médico en Tampa Florida le llevaba las bolsas de los patos para hacer las entregas, por esos años se caminaba bastante ya que habían pocos carros como taxis, siempre su mundo fueron los negocios, -Él decía que Catalina es la negociante”- y de ese modo ella ayudaba a su esposo. Al criar los primeros puercos se dio cuenta del valor zootécnico de los animales, que un cerdo valía como tres ovejas y comenzó a criar cerdos cuando éramos niños, allí nació la granja porcina familiar, que después con el tiempo la convertimos en una de las veinte mejores del país. Muchas veces cuando éramos niños muy temprano mi hermano Carlos y yo salíamos a recoger en unas tarritos de pintura los desperdicios para los cerdos de los vecinos de San Antonio, había que revisar las cajas de cartón de las puertas de las casas, y luego de traerlos llenos de desperdicios, nos bañábamos y cambiábamos en forma muy apurada para ir a la escuela vestidos con un terno azulino como uniforme escolar para ir a una escuela particular llamada Mixto Americano en la calle Bolívar cerca de la Av. Larco que nos pagaba nuestro padre, nos llevaba nuestra prima Gloria que vivía con nosotros y estudiaba en una escuela llamada Juana Larco de Dammer que estaba al frente de las nuestra.

El futuro pertenece a los soñadores y a la belleza de los sueños, pero los sueños no lo es todo, son apenas las alas que nos ayudan a volar porque no solo hay que soñar para realizarse, sino que hay que luchar muy fuerte para que los sueños se cumplan. Se puede ser idealista y soñador en las noches, en la oscuridad etérea, pero durante la claridad del día debemos bajar de esa nube del espacio impalpable para pisar tierra firme, como un soldado en combate, el pragmatismo que es la practica misma de la vida nos dice que todo se puede conquistar en la perseverante lucha diaria y todo se puede llegar a conseguir con esfuerzo, -debe ser un máximo esfuerzo para una máxima producción- como alguna vez lo dijo mi hermano médico el Dr. Miguel Ángel Narrea, para ello debemos de escribir nuestras metas enumerándolas en una página en blanco y luego ir borrando lo logrado hasta que todas las metas se cumplan, “Hay que tener sueños bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen” como lo dijo (William Faulker).

Debo resaltar esa cualidad de soñadora de Catalina -que lo cultivó muy bien en forma autodidacta- , así como los relatos de sus sueños de la noche anterior, como si fuese una película en el día de su estreno: – era el avant premier de sus sueños-. Ella siempre soñaba y al día siguiente con la claridad del día nos reunía para contarnos su sueño y muchas cosas que sucedieron en la familia ella lo había soñado antes.

Soñaba siempre que vivía en Paris, y su sueño se lo transmitió a sus hijas, que después de terminar sus estudios en Perú viajaron y vivieron por muchos años en la ciudad Luz , Una de ellas se caso con un francés y se quedo allá a vivir con su esposo e hijos para siempre- y se cumplieron los sueños premonitorios de Catalina.

Estando Catalina en Paris, parecía que ya había vivido allí siempre, a manera de anécdota cuando viajaba en una góndola sobre el río Sena se le vino a la mente una canción de cuna -que siempre nos la cantaba cuando éramos niños hasta que nos quedáramos dormidos-, y la abuelita para asombro de muchos canto su pequeño repertorio, para sorpresa de sus nietos y de muchos turistas que estaban cerca de ella, en el barco , - su tren de Chatanua chu-chu-, y las tranquilas aguas del río Sena, magnánimo río de muchos encantos y embrujos parisinos, escucharon los tatareares de Catalina. De esa forma rompió el embeleso de muchos años, y se llego a cumplir su sueño al pie de la letra como siempre lo había soñado, fue el final de un sueño cumplido.

Por eso ella siempre pensaba que los sueños sostienen al mundo en su órbita ¿Qué sería de mí si no soñara? Todas las personas soñamos y tenemos diferentes expectativas y quimeras pero al despertar y ver las primeras imágenes del día se nos borran lo soñado del cerebro, pero a ella no se le borraban los sueños, incluso varios días después lo podía contar con pelos y señales, - es una cualidad paranormal que siempre lo cultivo desde pequeña-.

Siempre le preguntaba que había soñado, y algunas veces como ahora recurriendo a un cuaderno escribía sus sueños que después me llegaron a inspirar para escribir la historia olvidada de los arrieros y de un pueblo, allí aprendí que una manera práctica también sería poner un lápiz y papel cerca de la cabecera de la mesita de dormir y al despertar apuntar lo soñado.

Cuando Salí de la Universidad después de mi graduación como Ingeniero trabaje en el distrito de Pachacamac en una granja de crianza de conejos y curtido de pieles por dos años y ella soñó que mis botas de jebe nuevas de color negro y sucias por el trabajo estaban en la sala de nuestra casa en La Campiña, poco después renuncie a ese trabajo para iniciar los trabajos de la granja de la familia AGROPECUARIA NARREA HNOS SRL, que tantos éxitos nos dieron.

También soñó diez años antes que mis hermanas María Luisa y Rosanna Vivian en Paris y que mi hermano el Dr.M.V. Juan Manuel y Yo vivíamos en los Estados Unidos de América y que ella vivía sola en la Campiña y muchos años después se cumplió ese sueño premonitorio.

Cinco años antes de casarme soñó que tenía una hija que había nacido un 25 de Agosto, pregunto a muchas personas por esa fecha y nadie le daba razón, hasta que después de cinco años llegue a conocerla y casarme, y después supimos de esa buena noticia premonitoria.

Cuando mi padre tenía su carpintería en el distrito de Surquillo, ella soñó un año antes que había quebrado el negocio y la tuvo que cerrar , ella al igual que en su sueño premonitorio ese día se armo de valor y en medio de los acreedores se trajo en un camión los únicos muebles que pudo rescatar, una cómoda, un armario de puertas corredizas, un ropero y algunas maderas de pino Oregón que servía como andamios para sus pintores, que después sirvieron para construir la casa en que vivíamos y muchas de las maquinarias del aserradero se perdieron por deudas no pagadas.

Mi amigo Oscar R. Benavides acuño una frase muy ilustrativa cuando dijo: -cuanto más alto es el árbol más fuerte es la caída-, Máximo cayó por no administrar bien su negocio, estuvo mal asesorado por su carpintero “el negro Paredes” y sus cómplices, despilfarro su dinero, tuvo una cajera familiar que le sustraía en forma sistemática su dinero de los trabajos de pintura y carpintería y jamás le retornó su dinero. Le pago mal, tarde y nunca.

Después repuesto de ese fuerte golpe financiero, llego de nuevo la felicidad económica trabajando muy unidos dentro de la iglesia doméstica, apoyado por su esposa y sus hijos como debió ser desde un principio, compramos un terreno en La Campiña, es nuestro más grande logro financiero, hicimos una casa de ladrillos de lenta construcción, la terminamos de construir en veinticinco años, mis hermanos y yo somos los artífices y actores de ese esfuerzo, cada uno en su momento pusimos nuestro granito de arena, como hasta ahora, y allí en esa casa de muchos recuerdos , vive Catalina hasta ahora, es su palacio y su jaula dorada, con todos sus sueños cumplidos, el cultivo de verduras, la crianza de ovejas de pelo, las gallinas de huevos rosados, sigue siendo la Huaypera de Chuspini, sus negocios de ventas de higos, allí vive preocupada en sus labores.

5. 00 CONCLUSIONES:

Doña Catalina Huamaní Alata viuda de Narrea, conocida como : “Huaypera” por sus padres , Catucha” por sus hijos, “Chola” con mucho cariño por su esposo ,”Cata” para sus hermanos, “Abu Catita” para sus nietos y bisnietos, pasara a la historia como la “Catalina Huanca de Oyolo”, sus sueños y fantasías transitan ya la posteridad , es una joya literaria familiar , ella es chumpina de nacimiento y oyolina de corazón. Catalina es el artífice y forjadora de muchas leyendas y crónicas ayacuchanas, es el punto de partida de mi inspiración, pobre de mí si ella no me hubiera ilustrado con sus majestuosos sueños. Estos legajos literarios reverdecerán a l viejo tronco de la familia, porque hicieron germinar la trilogía familiar : el abuelo, la hija y el nieto, que es un punto de intersección ayacuchana, llamado “punto de fraternidad de oyolina”, este conjunto ya traspasa fronteras y es leído por muchos lectores latinoamericanos y de otros continentes, para gloria del pueblo de mis ancestros.

Los majestuosos sueños de Catalina ”, “Las leyendas del viejo arriero Víctor “y “Los comentarios reales del Gran Chifú”, son ahora una inmensa roca puesto junto al río de la historia.

“Chifú, El Cacique de los Andes”.

Terminado de escribir en Houston, Texas, USA. Octubre 08, 2010

Derechos de autor: eduardonarrea@hotmail. Com