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Grupo de Poesías que salen del alma



Leyendas de Amor

Dora Luz
Contabilidad y sistemas instituto de p...
Escrito por Dora Luz Hdez
el 17/08/2011

Cuenta la Historia

que hace muchos años surgió una hermosa leyenda

de dos almas que se amaron hasta la eternidad
y quedaron plasmadas en roca, firme, fuerte como el amor inmenso
que se profesaron.
He aquí una bella historia.
¿Tienes una historia que contar... Cuentamela?


Leyenda de un Amor
cuentan las leyendas
que hay un paraíso
lleno de color

de corazones alados
De hadas y duendes
donde están
las almas enamoradas,
las que saben amar.

Cuentan las leyendas,
que lo fundaron,
dos amantes,
con corazón de diamante.
Una pareja ejemplar,

que vivía en la pobreza,
pero con toda su riqueza,
que era su amor, amar.
Quisieron reafirmar su amor,
dando vida a la vida,

para traer a un nuevo ser,
fruto de los dos,
fruto del amor.
Ella con su preñez,

seguía haciendo feliz...,
a su amor,
s
us nueves meses de pasión.
Pero la desdicha llamo a su puerta,
días de nieves, fríos y heladas ,
cuando el bebe...,
decidió hacer su entrada.

El esmerado acariciaba a su amada,
con caricias, amor, ánimos, pasión.
El nuevo ser no podía salir,
cual horca segaba su cuello,
su propio alimento...,

el que vida le daba,
ahora la muerte,
en un fuerte nudo hallaba.
Antes de abrir su mirada,
apagando su luz,
sin nadie poder hacer nada.

El salió corriendo en busca de ayuda,
en la noche fría,
entre la noche oscura
Él a ella le dijo....

No temas amada mía,
con ayuda vendré,
y saldremos airosos,
no tendremos tal desdén.

En su caballo a galope,
el corría entre la tormenta,
un alud a la vuelta,
callo sobre él.

En su agonía,
solo veía a su amada,
el pedía a gritos
sálvamelos cuida de ellos,
los necesito,
no puedo partir sin verlos.

Ella entre dolores,
intentaba parir,
c
uando un vuelco el corazón,
le hizo decir.

Algo no va bien,
algo pasa aquí,
siento pena no dolor,
te necesito amor.

En esos momentos,
de la nada surgió una luz,
como una aparición,
vio a su amor.

Sin palabras,
él cogió al pequeño
que yacía entre las piernas,
acogiéndolo entre sus brazos,
con su alma se quedo.

Ella desvanecía,
sentía perder el ser.
Su amado le dio la mano,
para que se dejara llevar,
ella vio a su hijo reír,
entre los brazos de su padre.

Déjamelo coger,
déjamelo acariciar,
es nuestro corazón,
latiendo a un mismo son.

Ella desangrada,
iba perdiendo la luz,
pero otra nacía,
era la de su amor.

Tras las nevadas,
la primavera llego,
el deshielo, las flores....

Verdes coloridos,
rosas rojas de pasión,
y en medio, una casita.

Rodeada de flores,
con una gran luz,
dando la sensación,
de querer clamar tu atención.

Allí yacían los cuerpos,
de la familia que pereció,
tan unida, que en piedra se quedo.

Dicen las leyendas,
que en la noche, la casa brilla,
haciendo un haz de luz.

Que sale desde la casa,
que emerge en los cielos,
y se puede ver en las estrellas,

un Pegaso cual corcel,
que lleva a una pareja,
y un angelito tras él.

Cuentan las leyendas
que el amor era tal,
que bajan para salvar,
a corazones alados,
que como ellos,
han sabido amar.

Y sus almas siguen vivas,
amándose para la eternidad.

autor Demelsa











Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 18/08/2011
lunes 27 de abril de 2009
LEYENDA DEL AMOR

Cuentan las leyendas…Que hay un paraíso lleno de color, de corazones alados…De hadas y duendes donde están las almas enamoradas, las que saben amar.
Cuentan las leyendas, que lo fundaron, dos amantes, con corazón de diamante.

Una pareja ejemplar, que vivía en la pobreza, pero con toda su riqueza, que era su amor, amar.
Quisieron reafirmar su amor, dando vida a la vida, para traer a un nuevo ser, fruto de los dos, fruto del amor.
Ella con su preñez, seguía haciendo feliz... , a su amor, sus nueves meses de pasión.


Pero la desdicha llamo a su puerta, días de nieves, fríos y heladas,
Cuando el bebe... , decidió hacer su entrada.
El esmerado acariciaba a su amada, con caricias, amor, ánimos, pasión.
El nuevo ser no podía salir, cual horca segaba su cuello,

Su propio alimento... , el que vida le daba, ahora la muerte, en un fuerte nudo hallaba.
Antes de abrir su mirada, apagando su luz, sin nadie poder hacer nada.
El salió corriendo en busca de ayuda, en la noche fría, entre la noche oscura.

Él a ella le dijo... No temas amada mía, con ayuda vendré, y saldremos airosos, no tendremos tal desdén.
En su caballo a galope, el corría entre la tormenta, un alud a la vuelta, cayó sobre él.
En su agonía, solo veía a su amada, el pedía a gritos, sálvamelos cuida de ellos, los necesito, no puedo partir sin verlos.

Ella entre dolores, intentaba parir, cuando un vuelco el corazón, le hizo decir.
Algo no va bien, algo pasa aquí, siento pena no dolor, te necesito amor.
En esos momentos, de la nada surgió una luz, como una aparición, vio a su amor.
Sin palabras, él cogió al pequeño, que yacía entre las piernas, acogiéndolo entre sus brazos, con su alma se quedo.
Ella desvanecía, sentía perder el ser. Su amado le dio la mano, para que se dejara llevar, ella vio a su hijo reír, entre los brazos de su padre.

Déjamelo coger, déjamelo acariciares nuestro corazón, latiendo a un mismo son.
Ella desangrada,.. Iba perdiendo la luz, pero otra nacía, era la de su amor.
Tras las nevadas, la primavera llego, el deshielo, las flores.... Verdes coloridas, rosas rojas de pasión, y en medio, una casita…
Rodeada de flores, con una gran luz, dando la sensación, de querer clamar tu atención.

Allí yacían los cuerpos, de la familia que pereció, tan unida, que en piedra se quedo.
Dicen las leyendas, que en la noche, la casa brilla, haciendo un haz de luz.
Que sale desde la casa, que emerge en los cielos, y se puede ver en las estrellas, un Pegaso cual corcel, que lleva a una pareja, y un angelito tras él.

Cuentan las leyendas, que el amor era tal, que bajan para salvar a corazones alados, que como ellos, han sabido amar.



(Autora Demelsa)


Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 18/08/2011
sábado 4 de julio de 2009
LEYENDA DE AMOR
Cuentan las leyendas que hay un paraiso lleno
de color, de corazones alados de hadas y de
duendes donde estaán las almas enamoradas,
las que saben amar.
Cuentan las leyendas, que lo fundaron dos
amantes, con corazón de diamante.
Una pareja ejemplar, que vivia en la pobreza,
pero con toda su riqueza que era su amor, amar.
Quisieron reafirmar su amor, dando vida a la
vida, para traer a un nuevo ser, fruto de los dos
del amor.
Ella con su preñez, seguia haciendo feliz... , a su
amor, susu nueve meses de pasión.
Pero la desdicha llamo a su puerta, dias de nieve,
frios y heladas, cuando el bebe decidio hacer su
entrada.
El esmerado acariciaba a su amada, con caricias,
amor, ánimos, pasión.
El nuevo ser no podia salir, cual horca segaba su
cuello, su propio alimento... , el que vida le daba,
ahora la muerte, en uhn fuerte nudo hallaba.
Antes de abrir su mirada, apagando su luz, sin
nadie poder hacer nada.
El salio corriendo en busca de ayuda, en la noche
fria, entre la noche oscura.
El a ella le dijo.... No temas amada mia, con ayuda
vendré y saldremos aireosos, no tendremos tal
desdén.
En su caballo a galope, el corría entre la tormenta,
un alud a la vuelta, calló sobre el.
En su agonia, solo veia a su amada, el pedia a gritos,
sálvamelos cuida de ellos, los necesito, no puedo
partir sin verlos.
Ella entre dolores, intentaba parir, cuando un
vuelco el corazón, le hizo decir.
Algo no va bien, algo pasa aqui, siento pena no
dolor te necesito amor.
En esos momentos, de la nada surgio una luz, como
una aparición, vio a su amor.
Sin palabras, él cogió al pequeño, que yacia entre
las piernas, acogiendolo entre sus brazos, con su
alma se quedó.
Ella desvanecia, sentia perder el ser.
Su amado le dio la mano, para que se dejara llevar
ella vio a su hijo reir, entre los brazos de su padre.
Dejamelo cojer, dejamelo acariciar, es nuestro
corazón, latiendo a un mismo son.
Ella desangrada, iva perdiendo la luz, pero otra
nacia era la de su amor.
Tras las nevadas, la primavera llego, el deshielo
las flores... Verdes coloridos, rosas rojas de pasion
y en medio una casita.
Rodeada de flores, con una gran luz, dando la
sensación, de querer reclamar tu atención.
Alli yacian los cuerpos, la familia que perecio,
tan unida, que en piedra se quedó.
Dicen las leyendas, que en la noche, la casa
brilla, haciendo un haz de luz.
Que sale desde la casa, que emerge en los
cielos y se puede ver en las estrellas un Pegaso
cual corcel, que lleva una pareja y un angelito
tras él.
Cuentan las leyendas, que el amor era tal, que
bajan para salvar, a corazones alados, que como
ellos, han sabido amar.
Y sus almas siguen vivas, amandosé para la
eternidad.

Autor Demelsa de su web
https://hazdeluz. Net
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 18/08/2011
martes 23 de noviembre de 2010
LA LEYENDA DE LA LUNA ENAMORADA
Esta es la primera vez que hago una leyenda
espero que os guste acepto criticas ya sean malas o buenas
de todo se aprende
gracias a todos por leerme

LEYENDA DE LA LUNA LLENA ENAMORADA


Cuenta una leyenda que una noche
De luna llena la luna se encontraba
Muy triste se sentía sola a pesar
De tener a su lado las estrellas
Que cada noche le hacian compañía
Ella iluminaba a los enamorados
Les daba esa luz que necesitan para
Que vivieran su amor
Les daba esa magia que ella tiene
Pero ella se sentía sola se había enamorado
De un amor imposible
Cada noche lo veía a somado a su ventana
Ella le daba su luz su brillo
Le mandaba con su luz su amor
Creo que el lo recibia porque
La contemplaba y la miraba con ternura
Ella se sentía cuando estaba con el
Muy feliz solo con ver su mirada
Y cada noche ninguno de los dos
Fallaba a su encuentro
El era poeta y cada noche le recitaba
Un poema lleno de amor
Ella lo recibia llena de felicidad
El hablaba en sus poemas de un amor imposible
La luna sientiendo sus palabras lloraba
De pena al no poder abrazarlo
Pero los dos se sentía felices
Con esos encuentros de cada noche
Se mostraban su amor
Ella mandándole su brillo y su luz
Que acariciaban la cara de su poeta
Y el con sus hermosos poemas
La hacia sentir cerca de el
Como todas las leyendas
Quien sabe si algún dia
Ese amor podrá hacerse realidad y estar

Algún dia juntos

Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 18/08/2011
Tu luna enamorada

Que cada noche ilunimas

La noche con tu calida luz

Ilunimas mi corazón sabiendo el amor

Que siento como tu, por esa persona

Que para ti como para mi es inalcanzable

Tu que cada noche estas rodeada

De estrellas brillantes

Tu carita refleja tristeza

¿Pero sabes luna?

Tu cada noche

Le puedes ver ,le iluminas

Estas con el iluminas su corazón

No te sientas triste el te admira

Cada noche se asoma a su ventana

Y te contempla y tu carita

Vuelve a sonreir tu corazoncito sonríe

Yo no lo puedo ver, no lo puedo tocar

Ni iluminar su corazón

Per eso mi carita siempre esta triste

Solo te pediría un favor

Dile que lo quiero

Que lo amo

Que por el seria luna

Para verlo cada noche

Para darle mi luz

Y poder hacerle llegar

Mis palabras de amor

Que aunque no las escuche

Se que en su corazón quedaran

¡¡Hay mi luna! Enamoradas

De un amor imposible
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 18/08/2011
jueves 12 de agosto de 2010
NIÑA ENAMORADA
Esa niña enamorada
Que cada mañana se despierta
Con la cara de su amor
Que se asoma por la ventana
Esperándole venir
Sus lagrimas brotan
Como lluvia de otoño
Porque no lo puede sentir
Esa niña enamorada que sueña
con tenerlo a su lado
cojerlo de la mano
y decirle cuanto lo quiere
pasear por esa playa
que tantas veces soño
apoyar su cabeza sobre
su hombro y decirle
no me ¡Dejes jamás!
Esa niña que tanto amor tiene
Para dar, solo espera algún dia
Tenerlo junto a ella
Sentirlo amarlo…

¿Sabes una cosa niña enamorada?
Cada noche asómate a la ventana
Mira a esa mágica luna
Habla con ella
Dile el amor que sientes
Cuentalé todo lo que tu corazón
Lleva dentro y ya te responderá
Con esa magia que desprende
Solo te bastara con mirar esa luz
Tan brillante y sabras
Lo que te quiere decir


Este poema va dedicado a LaParka
con todo mi cariño, por ser como eres
una bella persona apareciste en mi vida
cuando mas te necesitaba fuiste mi angel
gracias por tu bella amistad
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 18/08/2011
lunes 5 de octubre de 2009
ENAMORADA DE UN ANGEL

Ángel que en sueños me amabas
Y me acariciabas sin verte.
Llenando mi alma de ilusiones
Aún vienen tus besos en el viento
Impregnados de ti…
Presentí tu presencia y
Me quede con tu esencia…
Ángel de mis sueños,
No podía verte…
Pero se que estabas junto a mi.
¿Volverá esa caricia que
un día me dejaste?
Sentí tu amor cuando tus manos
Sutil mente me acariciaban.
Sentí tu amor en el beso
Que en el viento me enviabas,
En el abrazo de tus alas.
Quitándome el frío de la mañana.
Se que fue un pecado,
Enamorarme de un ángel….
No hay nada más fuerte que este sentir.
No hay nada que me haga olvidarme de ti.
Déjame envolverme en tus alas…
Déjame sentirte dentro de mí.
Déjame entregarte mi pasión,
Aunque tu amor... Bello ángel...
Tan solo sea…
Una bella ilusión.

Autora Palida Sombra

Dora Luz Hdez
Contabilidad y sistemas instituto de p...
Escrito por Dora Luz Hdez
el 18/08/2011

Excelente! Que hermosas Historias, y que bello se convirtieran en una verdadera Realidad, mil gracias Mirta por tus Historias,,

Dora Luz Hdez
Contabilidad y sistemas instituto de p...
Escrito por Dora Luz Hdez
el 19/08/2011

IZTACCÍHUATL Y POPOCATÉPETL

Tonatiuh, el dios sol, vive con su Familia en el cielo 13 en el que no se conoce la oscuridad ni la angustia. El hijo de Tonatiuh era el príncipe Izcozauhqui a quien le encantaban los jardines. Un día el príncipe oyó hablar de los vergeles del señor Tonacatecuhtli. Curioso fue a conocerlos. Las plantas parecían más verdes y los prados frescos y cubiertos de rocío. Al descubrir una laguna resplandeciente se acercó con presteza y al hacerlo, se encontró con una Mujer que salía de las aguas ataviada con vestidos de plata. Se enamoraron de inmediato ante el beneplácito de los dioses. Pasaban el tiempo juntos, recorrían un cielo y otro. Pero los dioses les prohibieron ir más allá de los 13 cielos.

Los enamorados conocían el firmamento. La curiosidad por saber qué había bajo de él hizo que descendieran a conocer la tierra. Allí la vida es diferente. El sol no brilla todo el tiempo, descansa por las noches. Hay más colores, texturas, sonidos y animales que en todos los cielos recorridos.

Los príncipes, al descubrir que la tierra es más hermosa que los paraísos celestiales decidieron quedarse a vivir en ella para siempre. El lugar escogido para su morada estaba cerca de un lago, al lado de valles y montañas.

Los dioses, furiosos por la desobediencia de la pareja, decidieron un castigo. La princesa enfermó repentinamente, fueron vanos los esfuerzos de Izcozauhqui por aliviarla. La Mujer supo que esa era la sanción de los dioses, Tonatiuh se lo hizo saber con sus abrasadores rayos. A ella no le permitirían vivir.

Separándolos, con su Muerte , para siempre. Se lo dijo al príncipe, le pidió que la llevara a una montaña con el fin de estar junto a las nubes, para que, cuando él regresara con su padre, pudiera verla más cerca desde el cielo. Fueron sus últimas palabras, después se quedó quieta y blanca como la nieve.

El príncipe con su preciosa carga a cuestas caminó días y noches hasta llegar a la cima de la montaña. Encendió una antorcha cerca de ella, la veló, como si la princesa durmiera.

Izcozauhqui se quedó junto a ella, sin moverse, hasta morir. Ella se convirtió en la Mujer dormida (Iztaccíhuatl) y él en el cerro que humea (Popocatépetl). Símbolo del amor que desafió a los dioses por cariño a la tierra, cuidan para siempre el valle de México.


Rafael Jorge Nicolás
Máster en mercados financieros y gesti...
Escrito por Rafael Jorge Nicolás
el 19/08/2011

Vaya que historia. Siempre la dulzura,el amor ,la pasión, es dolor. Tan bella historia pero para hacerla conmovedora, mas impactante a nuestros sentimientos y corazones la desgracia tiene que estar presente. Es una belleza,pero que lo sea, no tiene que dajar de ser una tragedia griega.
Gracias por tu envío.
Rafael

Dora Luz Hdez
Contabilidad y sistemas instituto de p...
Escrito por Dora Luz Hdez
el 18/10/2011

La Luz Azul

Había una vez en tiempos de guerras, un soldado que por muchos años sirvió a su rey fielmente. Pero cuando acabaron las guerras, ya no pudo servir más a causa de las muchas heridas que había recibido. El rey le dijo:

-"Debes volver a tu casa, ya no te necesito más, y no vas a recibir ninguna paga adicional, pues solamente se da el salario mientras se está en servicio. "-

Entonces el soldado, que no sabía de que otra manera ganarse la vida, se fue totalmente frustrado, y caminó todo el día, hasta que llegó a un bosque y entró en él. Cuando oscureció, vio una luz, y se dirigió a ella, y llegó a una choza donde vivía una bruja.

-"Por favor, dame posada por una noche, y un poquito de comida y bebida"- le dijo él a ella, -"o moriré de hambre. "-

-" ¡Ajá! "- contestó ella, -" ¿Quien le daría algo a un soldado despedido? Te tendré compasión y te dejaré entrar, si haces lo que deseo"-

-" ¿Y qué es lo que deseas? "- respondió el soldado.

-"Que mañana me arregles totalmente mi jardín. "- dijo la bruja.

El soldado consintió, y al día siguiente trabajó con todas sus fuerzas, pero no pudo terminar todo al llegar el atardecer.

-"Veo muy bien" dijo la bruja, -"que por hoy ya no puedes hacer más, pero te daré otra noche, y en pago por ello, mañana me picarás una carga de leña haciéndola compacta. "-

El soldado gastó todo el día haciéndolo, y al atardecer la bruja le propuso quedarse una noche más.

-"Mañana solamente deberás hacerme un trabajito muy pequeñito. Atrás de mi casa hay un viejo pozo seco, donde ha caído mi linterna. Ella alumbra azul, y nunca se apaga, y debes traérmela de regreso. "- dijo ella.

Al día siguiente la vieja lo llevó al pozo, y lo bajó en una canasta. Él encontró la luz azul, y le hizo una señal a ella para que lo subiera. Ella jaló la cuerda hacia arriba, pero cuando ya estaba cerca del borde, ella estiró la mano tratando de coger la luz azul, quitándosela a él.

-" ¡No! "- dijo él, percibiendo su mala intención, -"No te daré la luz, hasta tanto no esté afuera con mis dos pies sobre el suelo. "-

La bruja se molestó, soltó la cuerda y se marchó. El pobre soldado cayó sobre el húmedo fondo, sin herirse, y la luz azul seguía iluminando, pero, ¿De qué le serviría eso? Vio él que no podría escapar de la muerte. Se sentó por un rato muy acongojado, y de pronto exploró su bolsillo y encontró su pipa de tabaco, que aún estaba a medio llenar.

-"Este será mi último placer. "- pensó.

La sacó, la encendió con la luz azul y comenzó a fumarla. Cuando el humo había circulado por toda la caverna, súbitamente apareció un duende negro parado frente a él, que le dijo:

-"Señor, ¿Cuáles son tus órdenes? "-

-" ¿Y que órdenes tengo que darte? "- replicó el soldado, bastante confundido.

-" ¿Y que órdenes tengo que darte? "- replicó el soldado, bastante confundido.

-"Yo debo hacer cualquier cosa que me pidas"- dijo el hombrecito.

-"Bien"- dijo el soldado, -"en primer lugar, sácame de este pozo."

El hombrecito lo tomó de la mano y lo llevó por un pasaje subterráneo, pero no olvidó de llevarse la luz azul consigo. En el camino, el duende le mostró los tesoros que la bruja había colectado y escondido allí, y el soldado tomó tanto oro como podía cargar. Cuando llegaron arriba, él le dijo al hombrecito:

-"Ve ahora y atas a la bruja, y la llevas ante la justicia. "-

En unos momentos, pasó la bruja, tan rápido como el viento, dando escalofriantes gritos como un gato salvaje, e inmediatamente reapareció el hombrecito.

-"Todo está hecho"- dijo él, -"y la bruja ya ha sido juzgada. ¿Qué más se te ofrece, mi señor? "-

-"Por ahora, nada más. "- contestó el soldado, -"Debes retornar a tu hogar, pero mantente siempre disponible a mi alcance, por si te convoco. "-

-"No necesitas más que encender tu pipa con la luz azul, y yo apareceré ante ti de nuevo. "- dijo el duende, y desapareció de su vista.

El soldado retornó al pueblo de donde había venido. Fue a la mejor posada, ordenó los mejores vestidos, y pidió al propietario que le alistara una habitación tan preciosa como fuera posible. Cuando ya estuvo lista y el soldado había tomado posesión de ella, invocó al pequeño negrito y le dijo:

-"Mira, yo serví muy fielmente a mi rey, pero el me despreció, y me dejó hambriento, y ahora es mi turno de tomar mi acción. "-

-" ¿Qué debo hacer? "- preguntó el hombrecito.

-"Cuando ya esté entrada la noche, y la hija del rey esté en su cama, tráela dormida, y ella hará el trabajo de servidumbre para mí. "- contestó.

-"Eso es algo muy fácil para mí, pero algo muy peligroso para ti, porque si eres descubierto, te podría costar un buen disgusto. "- dijo el duende.

Cuando sonaron las doce de la noche, la puerta se abrió, y el hombrecito traía a la princesa.

-" ¡Aja!, ¿Eres tú? "- gritó el soldado a la princesa, -" ¡Ponte a trabajar de inmediato! Toma la escoba y barre la recámara. "-

Cuando hubo terminado esto, él le ordenó acercarse a la silla, y estiró sus piernas y dijo:

-" ¡Quítame las botas! "-

Y enseguida las tiró al suelo enfrente de su cara, e hizo que las recogiera de nuevo, las limpiara y les diera brillo. Ella, sin embargo, hizo todo lo que le pidió, sin oposición, en silencio y con los ojos a medio cerrar. Y cuando cantó el primer gallo, el duende la llevó de regreso al palacio y la colocó en su cama.

En la mañana, cuando la princesa se levantó, fue donde su padre y le contó que había tenido un muy extraño sueño.

-"Yo era llevada volando por las calles con la rapidez del relámpago"- decía ella, -"y puesta en la habitación de un soldado, y yo tenía que trabajarle como una sirviente, barrer su alcoba, limpiar sus botas y hacer todos los trabajos misceláneos. Fue sólo un sueño, pero me siento tan cansada como si realmente hubiera hecho todo aquello. "-

-"El sueño podría haber sido real. "- dijo el rey, -"Te daré una pequeña ayuda. Llena tu bolso de guisantes, y hazle un pequeño hueco al bolso, y entonces, si de nuevo eres llevada en vuelo, los guisantes irán cayendo y dejando un rastro en las calles. "-

Pero, sin que hubiera sido notado por el rey, el duende estaba a su lado cuando él decía eso, y oyó todo al respecto. En la noche, cuando la princesa era llevada de nuevo por las calles, ciertamente algunos guisantes cayeron del bolso, pero no pudieron dejar un rastro, pues el hombrecito había regado guisantes en todas las calles. Y de nuevo la princesa fue obligada a hacer el trabajo de sirviente hasta el canto del gallo.

A la mañana siguiente, el rey mandó a su gente a buscar el rastro, pero todo fue en vano, pues en cada calle, los niños pobres recogían los guisantes diciendo:

-"Debe de haber llovido guisantes, anoche. "-

-"Tenemos que pensar en algo más. "- dijo el rey. -"

-"Déjate los zapatos puestos cuando te vayas a la cama, y antes de que regreses del lugar a donde has sido llevada, esconde uno de ellos ahí, y yo pronto idearé el medio para encontrarlo. "-

El duende escuchó el nuevo plan, y en la noche, cuando el soldado le ordenó de nuevo traer a la princesa, se lo reveló, y además le dijo que no sabía de ningún método para contrarrestar esa estrategia, y que si el zapato era encontrado en su habitación, le podría ir muy mal.

-"Haz lo que te pido. "- replicó el soldado. Y de nuevo esta tercera noche la princesa fue obligada a trabajar como sirviente, pero antes de partir a palacio, escondió su zapato bajo la cama del soldado.

A la mañana siguiente, el rey tenía al pueblo entero buscando el zapato de su hija. Y fue encontrado donde el soldado, y el mismo soldado, que por ruego del enano se había alejado de la casa, fue pronto capturado y llevado a prisión. En su huída, había olvidado su más preciada posesión, la luz azul y el oro, y solamente le quedaba un ducado en su bolsillo. Y ahora cargado de cadenas, estaba parado junto a la ventana de su calabozo, cuando tuvo la suerte de ver a uno de sus antiguos colegas pasar por ahí. El soldado golpeó en la ventana, y cuando el colega se acercó, le dijo:

-" ¿Serías tan amable de traerme un pequeño envoltorio que dejé en la posada olvidado? , yo te daré un ducado por el mandado"-

El camarada corrió hacia allá y le trajo lo solicitado. Tan pronto como el soldado quedó solo de nuevo, encendió su pipa e invocó al negro duende.

-"No temas. "- le dijo éste. -"Ve adonde te lleven, y déjalos hacer lo que quieran, solamente mantén contigo la luz azul. "-

Al día siguiente el soldado fue llevado a juicio, y aunque alegó que no había hecho nada malo, fue condenado a muerte. Cuando era llevado al cadalso, le pidió al rey un último favor.

-" ¿Y qué es? "- preguntó el rey.

-"Que pueda fumar una vez más mi pipa en el camino. "- dijo el soldado.

-"Puedes fumarla hasta tres veces más"- contestó el rey, -"pero no imagines que te perdonaré la vida."

Entonces el soldado sacó su pipa y la encendió con la luz azul, y apenas subieron unas pocas roscas de humo apareció el duende con un pequeño látigo en la mano diciendo:

-" ¿Qué deseas mi señor? "-

-"Castiga con el látigo hasta hacer caer al suelo a esos falsos jueces, y a su comisario, y no pongas reparos en el rey que tan mal me ha tratado. "-

Entonces el duende cayó sobre ellos, castigándolos, dándoles aquí y allá, y quienquiera fuera tocado por el látigo, caía al suelo, y no se aventuraba a levantarse de nuevo. El rey estaba aterrorizado. Y él mismo le pidió piedad al soldado, que lo dejara vivir, y le dio todo su reino, y a la princesa por esposa.

Enseñanza:

Toda mala acción contra el prójimo, tarde o temprano regresa al actor. Y con creces.

Dora Luz Hdez
Contabilidad y sistemas instituto de p...
Escrito por Dora Luz Hdez
el 10/05/2012

EL PODER DE UNA SONRISA


En una pequeña cabaña marrón, en el borde de un oscuro bosque, vive un mago con un increíble poder secreto.

Un día, mientras se paseaba por un camino serpenteante en lo más profundo del bosque, se topó con un muchacho meditabundo e infeliz sentado sobre un tronco. Descansando sus codos sobre sus rodillas, sostenía su cabeza en sus manos y parecía sentirse en gran manera miserable.

“ ¿Por qué la mirada tan triste? ” preguntó el Mago. No hubo respuesta… ¡Tan sólo un débil gruñido y un pesado suspiro! “Ven acá jovencito y contempla este viejo árbol”. El muchacho se puso en pie, todavía apesadumbrado y con su cabeza cabizbaja se dirigió hacia el Mago.

“Este árbol ha estado por aquí por muchos cientos de años y nunca ha estado triste un solo momento. He aprendido su secreto por lo que voy a compartir contigo el más grande regalo que un ser humano puede poseer. Pero antes de hacerlo, primero deberás completar una misión que te voy a asignar… Sé que hoy es tu décimo segundo cumpleaños… deberás mantener una sonrisa en tu rostro durante un año y nunca quejarte ni gruñir. Te estaré siguiendo por todos lados en mi forma invisible. Cuando sientas el olorcillo de una brisa en tu rostro, sentirás mi presencia. La misma primera vez que dejes de sonreír, te quejes o gruñas, desapareceré para siempre y nunca conocerás mi poder secreto que te daré el próximo año. Perderás el más grande regalo en la tierra y serás como el resto de los mortales que viven vidas desdichadas e infelices”.

Los ojos del jovencito comenzaron a aguarse y las lágrimas rodaron por sus mejillas como una catarata por la ladera de una montaña.

“Esa es una buena señal”, afirmó el Mago. “Sal de toda tu tensión e infelicidad contenida. Recuerda esto… Tienes sólo una vida en la tierra y no puedes darte el lujo de invertir un solo momento amargado. A partir de este momento, serás consciente de la sonrisa en tu rostro y comprenderás que si la sonrisa se disipa aunque sea por un momento, perderás el contacto conmigo y el poder secreto que te daré en un año se perderá como un copo de nieve en una hoguera”.

Las lágrimas del muchacho se secaron de repente y apareció una radiante sonrisa. De repente, sopló un fuerte viento y todas las hojas caídas se desparramaron alrededor del muchacho. Cuando cesó el viento, el Mago se había ido. El muchacho se sintió rejuvenecido y aunque todas las preocupaciones y problemas que tenía todavía existían, su disposición era muy distinta. Se lanzó en una carrera gozosa y cantó una canción feliz hasta salir del bosque y de vuelta a su casa para confrontar sus problemas y resolver asuntos pendientes.

Cada mañana, al levantarse, se iba al espejo y se aseguraba que su sonrisa estuviese en su lugar. Parecía tornarse más grande y brillante cada día… y mientras brillaba más su sonrisa, su porte, conducta y maneras mejoraban. Todos se daban cuenta de qué diferente era. Algunas personas de malos sentimientos intentaron cambiar su sonrisa en un ceño fruncido pero nadie pudo lograrlo. Estaba gravada en su rostro como una exquisita foto incandescente.

Al finalizar el año, el Mago se apareció de repente de la nada y declaró… “Tu disposición y naturaleza han sido extraordinariamente notables. Tu luminosa sonrisa es un gozo para todos los que la contemplan. Ahora voy a compartir contigo el más grande poder secreto que poseo en el mundo”.

El excitado adolescente contuvo su respiración en anticipación. “La verdad del asunto es… que no tengo ningún poder secreto más potente que el que tú posees. La sonrisa que tienes en tu rostro ahora mismo es el más grande poder en el mundo. Una vez que tu rostro radia con gozo, has sido investido con el don más grande que cualquier humano puede poseer mientras viva en la tierra. Ahora que has experimentado ese poder, sé que no volverás a tu viejo y preocupado ceño fruncido”.

El rostro del jovencito brilló aún más y lanzó sus brazos alrededor del Mago y le dio un abrazo amoroso… “Yo pensé que ese iba a ser el secreto. Estoy contento de no haber sido decepcionado con algún encanto ó baratija mágica”.

Mientras abrazaba al Mago, apareció un fuerte viento… y para sorpresa suya… quedó dándose a si mismo un gran abrazo.

“Me pregunto si he estado teniendo un sueño”, pensó él… pero justo entonces, una suave brisa tocó sus mejillas y un escalofrío recorrió su espina como una diminuta corriente eléctrica… esto encendió su rostro aún más y dijo en voz alta: “ ¡Hoy tengo trece años de edad y el regalo que quiero más que cualquier cosa es descubrir cuánta gente puedo ayudar a sonreír hoy! ”

Y en ese mismo instante, se dio cuenta que se había convertido en un Mago a su décimo tercer cumpleaños.

Michael Levy and Point of Life, Inc. , copyright 2005, del libro “Los Gozos de la Alquimia Viva ”

Fuente: www.motivateus.com

Hoy les comparto un cuento sacado de un libro… y que aunque utiliza personajes de ficción, su autor nos permite aprender una preciosa lección de la que todos podemos beneficiarnos. ¿Cuántos podemos dar fe del impacto que la gente con una sonrisa genuina, constante y brillante, tienen en nuestro estado anímico? La verdad es que es mucho más fácil—y menos estresante para los músculos del rostro—sonreír que mantener el ceño fruncido.

La sonrisa nos rejuvenece, nos hace sentir distintos… y todo como producto de una decisión de sonreír. ¿Por qué no decidir sonreír, por todo un año… y ver qué nos pasa? Sé que muchos tal vez piensen que eso es imposible. Y tal vez lo parezca ante las circunstancias en que estamos inmersos, pero si lo intentamos, qué perdemos? Dios, nos impartirá un gozo que salta de lo profundo del alma y que se podrá expresar en una cálida sonrisa para nuestra bendición y la de los que nos rodean.


Raúl Irigoyen

El Pensamiento Del Capellán.


Dora Luz Hdez
Contabilidad y sistemas instituto de p...
Escrito por Dora Luz Hdez
el 10/09/2012

Fue hace 13 años que conocí a Rebeka. Ella tenía apenas 16 años, tenía unos ojos grandes y muy hermosos, una cabellera que me deslumbró. Fueron unos besos, tan solo unos besos que ella me dio, tomándome con su dos manos. Unos besos que al rozar nuestros labios, y que hasta el día de hoy, guardo su aroma, y siento esa sensación. Han pasado 13 años y la sigo amando tanto o más que en ese año, por nada ha cambiado en ese sentimiento que nació puro y sincero. Te sigo viendo, con esos ojos hermosos, con tu cabellera larga, esa sonrisa con carita de yo no fui. Siempre te he recordado y siempre te recordare. Ojala pudiera voltear las hojas del tiempo hacia atras y poder disfrutar estos momentos y todos estos años perdidos contigo, años en los que me hiciste sentir, sufrir, pensar, querer, amar…. Hasta el dia de hoy.

Dora Luz Hdez
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Escrito por Dora Luz Hdez
el 10/09/2012
Leyendas de Amor

La rosa de pasión

Esta
hermosa y triste leyenda está inspirada en una de las más bellas
narraciones de Bécquer y relata los amores de una judía, Sara, y de un
caballero cristiano, que tuvieron un final trágico. La historia
transcurre, también, en Toledo, ciudad que durante muchos siglos tuvo
una abundante población judía.
En una de las muchas callejas de la
ciudad imperial vivía, míseramente, Daniel Leví. Aunque se decía que
poseía una inmensa fortuna, su casa era paupérrima y, el día entero, lo
pasaba trabajando en el portal de su casa arreglando objetos de metal,
guarniciones, cinturones rotos, cadenillas…
Siempre estaba sonriendo y su trato con los demás era de servil y
humilde, descubriéndose cuando, cerca de él, pasaba algún caballero
importante o algún clérigo de la cercana catedral. La gente desconfiaba
de su eterna sonrisa, y los muchachos del barrio le hacían burla e
incluso le tiraban piedras, sin que jamás Daniel se defendiese.
Trabajaba y trabajaba sobre su pequeño yunque, con esa sonrisa
enigmática que ya formaba parte de su rostro, más como una mueca, que
como un gesto de simpatía.

Sobre la puerta de la casa en la que trabajaba el judío, se abría un
ajimez árabe en cuyo interior se veían azulejos de colores y, alrededor
de las caladas franjas del ajimez, se enredaba una planta trepadora,
llena de fuerza y una de las pocas muestras de vida que tenía aquel
lugar. Allí se encontraban las habitaciones de Sara, la hija predilecta
de Daniel. Era una jovencita de unos dieciséis años, hermosa como
pocas, y algunos que la habían visto a través de las celosías del
ajimez, se preguntaban cómo de un hombre tan feo y ruin como Daniel,
había podido nacer una mujer con tales perfecciones. No salía nunca la
muchacha y su rostro se velaba, a menudo, por la tristeza… un rostro
de blancura sin igual, en el que sobresalían unos ojos negros
fascinantes y unos labios rojos que parecían dibujados por los pinceles
de un maestro.

Los judíos más ricos y poderosos de Toledo, la habían solicitado en
matrimonio, pero Sara se mostraba insensible a los halagos y regalos de
sus pretendientes. Su padre le aconsejaba que tomase marido antes de
que él falleciera, pues no es bueno que una mujer se quede sola en el
mundo y más cuando se es tan bonita, pero la hebrea no respondía y se
encerraba en un mutismo total, lo que Daniel interpretaba como un
fuerte deseo, por parte de la muchacha, de ser libre, de no atarse,
todavía, al yugo del matrimonio. Pero un día, otro muchacho judío,
cansado de los desplantes de Sara, se dirigió a Daniel para hablarle de
los rumores y comentarios que se hacían en la comunidad sobre su hija.
Al parecer se decía que estaba enamorada de un caballero cristiano y él
mismo les había sorprendido hablándose cuando Daniel, asistía, de forma
clandestina, a las reuniones del sanedrín. Esta revelación no pareció
afectar el ánimo de Daniel, que sin dejar de sonreír, le dijo al
acusador que sabía bastante más que él. Sara, su hija adorada, la
hermosa Sara, su honra y su gloria, el orgullo de su raza y de su
tribu, no caería nunca en manos de un perro cristiano. Nadie se reiría
de su condición de judío y de padre, y despidió a su interlocutor
pidiéndole que reuniese a sus hermanos, cuanto antes, esa misma noche,
que él acudiría a su lugar secreto de encuentro, dentro de un par de
horas.

Daniel cerró la puerta de su casa y su negocio, pasando varios cerrojos
y aldabas, lo que le impido oír cómo las celosías de la ventana caían
de golpe. Sin duda, Sara había estado escuchando y su corazón de llenó
de negros temores.
Era la noche de Viernes Santo, y los toledanos, después de asistir al
Oficio de Tinieblas, se habían retirado a sus hogares. Algunos dormían
ya, y otros, al lado de las chimeneas, contaban viejas historias sobre
la ciudad o vidas ejemplares de santos. Toledo estaba sumida en el
silencio, sólo, de vez en cuando, interrumpido por el ladrido de algún
perro y las voces de los turnos de guardia del lejano alcázar. En
una de las orillas del Tajo, se encontraba un barquero que parecía
estar esperando a alguien. Una sombra bajaba, trabajosamente, hasta el
río… parecía tener prisa y también cierto temor. Cuando el barquero
la vio, se dio cuenta de que era la persona que esperaba.

Andaba
rumiando el barquero que aquella noche era extraña. Había pasado a
muchos judíos de un lado a otro del río, y se preguntaba a qué podía
venir todo aquel trasiego. Creía que iban a reunirse en alguna parte,
lo que a juicio de este hombre, no auguraba nada bueno. Pero, bien le
pagaban y eso, a fin de cuentas, era lo que a él le interesaba. Subió
la sombra a la barca, que soltó amarras, y una voz femenina le preguntó
a cuántos judíos había pasado y si sabía qué tramaban. No, el barquero
no sabía nada ni había oído ningún comentario que pudiera darle alguna
pista, aunque, eran tantos los hebreos que usaron su barca, que no los
había podido contar.
Calló Sara, pues no era otra aquella mujer,
que arrostrando cualquier peligro quería conocer qué se urdía. Ya no le
cupo duda de que todo aquellos se debía a una venganza preparada por su
padre. Sentía una gran angustia, con la mente extraviada en
pensamientos dolorosos… un sudor frío la invadió cuando llegaron a la
otra orilla.

El barquero le indicó que el camino que seguían venía a converger en la Cabeza del Moro para
desaparecer detrás de aquel picacho. Hacia allí se dirigió Sara,
decidida pero temblando, en la oscuridad de la noche, con la sola
fuerza que le daba su amor y el miedo de que la venganza se cebase en
él.
Donde hoy se encuentra la ermita de la Virgen de Valle, y muy cerca de la Cabeza del Moro, existían
las ruinas de una iglesia bizantina. Apenas quedaban algunos muros
exteriores y restos de algunos arcos. La maleza y la hiedra se
enredaban entre ellos.
Sara avanzó hasta emboscarse entre la
vegetación que rodeaba el lugar y vio, con espanto, que sus peores
temores se confirmaban. Allí donde antaño había existido el atrio de la
derruida la iglesia, se encontraban muchos de sus hermanos de religión
bajo las órdenes de su padre. La sempiterna sonrisa de Daniel se había
borrado y, ahora, convertido en un hombre enérgico, cuyos ojos
brillaban con una luz maléfica, dirigía la operación de levantar una
enorme cruz. La luz de una fogata iluminaba la terrible escena y la
herniosa hebrea supo, al instante, de lo que se trataba. Se iba a
realizar una crucifixión y la víctima sería su amante.
No pudo contenerse, y se presentó en medio de aquella asamblea de
verdugos, ante la sorpresa de todos ellos. Llena de dolor e
indignación, les dijo que no esperasen al cristiano que aguardaban.
Ella le había prevenido. Se sentía avergonzada por su sed de sangre y
ya no sentía judía ni se consideraba hija de aquel monstruo.
Daniel no podía creer lo que oía. ¡Su propia hija le había traicionado!
Ciego de ira, la arrastró por los cabellos hasta los pies de la cruz,
mientras se la entregaba al resto de la asamblea para que hiciesen con
ella lo que quisieran. Esta infame había deshonrado a su religión y a
sus hermanos.

Al día siguiente, mientras las campanas de todas las iglesias tocaban a
gloria, Daniel abrió, como siempre, la puerta de casa y sentó a
trabajar en su yunque, sonriendo y saludando a los que pasaban. Nada
parecía haber cambiado, pero las celosías del ajimez no volvieron
abrirse. La hermosa Sara no apareció ya más recostada en aquella
ventana.

Pasó el tiempo y unos años después, un pastor le llevó al arzobispo una
flor desconocida hasta entonces, que parecía reproducir los atributos
de la pasión de Cristo. La había encontrado mientras apacentaba a su
rebaño entre los restos de la derruida iglesia, enredada entre los
muros decrépitos.
Tratando de descubrir aquel misterio, se trasladaron al lugar y cavaron
para encontrar el origen de la extraña planta. Y lo que apareció fue el
cadáver de una mujer y junto a él, los elementos que mostraba la flor y
que correspondían a la agonía del Crucificado. Nunca se supo a quién
correspondía aquel cuerpo, pero, durante muchos años, reposó y se le
veneró en la ermita de San Pedro el Verde.A la flor, que ahora es bastante común, se la llamó, y aún se la llama, Rosa de Pasión.


Dora Luz Hdez
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Escrito por Dora Luz Hdez
el 10/09/2012

La Leyenda del Árbol del Amor


(Leyendas de Zacatecas)



CAMINANTE,
DETÉN SÓLO un momento tu laberíntico deambular y sígueme; te guiaré
hasta un frondoso árbol siempre verde llamado, según unos
Aralia paperifer , de origen europero y según otros Simporicarpium
,
de origen asiático, pero al que nosotros llamaremos con el nombre que
le ha dado
la leyenda, de "Árbol del Amor". Es un árbol muy especial,
perteneciente a una especie sumamente rara, tanto que se dice que no
hay otro ejemplar en el continente
americano ; eso explica la confusión de quienes han tratado de
identificarlo con alguna especie conocida, y si algún día en país
exótico te topares con uno, te
preguntarás si también encierra una singular historia de amor, como la
que me contara don Pepe Salas, el afable custodio del convento de San
Agustín.

En
pleno centro de la ciudad de Zacatecas, a espaldas del portal de
Rosales y frente al ex convento de San Agustín, encontrarás una
plazoleta arbolada que otrora fuera un minúsculo jardín. Es la actual
plazuela de Miguel Azua. En este apacible rincón se daban cita
feligreses, vendedores y aguadores, en cuya cotidiana calma
provinciana la prisa no tenía lugar y sí la vida y el calor humano.
Ahí, regado con el vital líquido que le sustentaba y con las lágrimas
derramadas en silencio por
tres seres marcados por un destino común, se encuentra el árbol que fue
testigo de sus amores.

En
el pasado, el templo de San Agustín daba vida espiritual a este bello
rincón de ensueño, propicio al atardecer para los enamorados. El aroma
de exquisito incienso
emanado del templo, al igual que las plegarias de los fieles, creaban
una mística sensación sedante de descanso para el cuerpo y tranquilidad
para el espíritu.

Allá
por 1850, un francés llamado Philipe Rondé, con admiración se extasiaba
mirando la artística fachada del templo que, sentado en el jardín,
dibujaba día a día. Este
histórico dibujo es el único que se conserva del templo de San Agustín,
que nos transmite un esbozo del pasado esplendor ornamental que poseyó,
bárbaramente cercano a ciencia
y paciencia de ignaro gobernante de principios de este siglo, en pleno
porfiriato, ante la desesperación de un pueblo y sus dirigentes
eclesiásticos. De nada sirvieron los
amagos de excomunión frente a las amenazas de muerte dirigidas a
presidiarios obligados a mutilar con cincel y marro la religiosa
fachada.

Oralia,
la hermosa jovencita de leyenda que dió origen al nombre con que
popularmente se conoce al árbol, vivía en una de las señoriales casas
que daban marco colonial al jardín. Con la lozanía de su edad, propicia
para el primer amor, su cantarina risa contagiaba la alegría de vivir a
todo lo que la rodeaba.

Era
Juan un humilde pero risueño y noble barretero, que aun despierto
soñaba encontrar la brillante veta de plata para ofrecérsela a Oralia,
a quien amaba en silencio, mas al sentirla cerca la conciencia de su
pobreza la alejaba como la más remota estrella.

Por
las tardes, al salir de la mina, Juan se convertía en alegre y locuaz
aguador, siempre acompañado del paciente burro al que recitaba sus
improvisados versos de amor, caminando
más de prisa con la dulce ilusión de contemplar a Oralia al entregarle
el cristalino líquido, parte del cual era destinado de inmediato a
regar las plantas del jardín y en especial
el árbol que cuidaban con esmero.

La
juvenil Oralia sentía a su vez nacer un entrañable cariño, más allá de
la amistad, por el locuaz aguador que por su parte día a día se ganaba
también la estimación de las familias.

Mas
sin saberlo Juanillo tenía un rival, que tras la etiqueta de la
cortesía y modales refinados, conquistaba cada vez mayor campo en el
corazón de Oralia, quien experimentaba la ruborosa
turbación de sus encontrados sentimientos, ante la presencia de Pierre,
aquel francés que la colmaba de atenciones.

El
destino había traído precisamente a su casa al francés al ocurrir la
ocupación por las tropas invasoras en 1864, y por cortesía las familias
dispensaban un trato deferente al extranjero, eximiéndolo de
responsabilidad por los actos de un gobierno al que debía obediencia.
El francés, siempre impecable en sus modales y pulcro en el vestir, les
visitaba no tanto por corresponder
a la amabilidad de la familia, sino con la secreta esperanza de
impresionar a Oralia, de quien se había enamorado.

Con
el permiso de los padres, solían sentarse bajo la sombra del árbol que
Oralia regaba y cuiaba; entonces la joven dejaba volar su imaginación
al escuchar la descripción que de su patria le hacia
Pierre.

Juanillo
sufría en silencio al contemplarlos juntos, incapaz de hacer nada para
evitarlo, y al comprender la fatalidad de las barreras sociales que lo
separaban de su amor, soñando siempre con encontrar la veta de plata
que le ayudara a realizar sus sueños.

Trabajaba
duro en minas abandonadas, soportando la fatiga; al final de la
jornada, el agua de las minas limpiaba el polvo que cubría su piel,
haciendo huir el cansancio, para dirigirse a con su fiel burrito a
llenar sus botes del agua de la fuente y repartirla a las familias con
quienes se había "amarchantado", cuidando de dejar al final la casa de
Oralia para disponer de un poco más de tiempo
en su compañía.

La
simpatía del humilde enamorado hacía que Oralia lo esperara con
impaciencia para que le ayudara a regar su árbol, como ya se había
hecho costumbre. Al hacerlo, su regocijo se manifestaba en el lenguaje
secreto de los enamorados; el árbol lo sabía y el susurro de sus hojas
se confundía con el rumor de las risas de los jóvenes, mientras su
follaje se inclinaba, en un intento de protegerlos de miradas
indiscretas.

Dolía
el corazón a Oralia cuando una tarde se encaminó hacia el templo.
Postrada ante el altar, lloró en silencio al comparar dos mundos tan
opuestos; su plegaria imploraba ayuda para tomar la decisión
acertada en tan cruel dilema sentimental.

Al
salir del templo y dirigirse a su casa sin haber logrado adoptar una
resolución, se sentó en silencio bajo el árbol y el llanto volvió a sus
ojos, su angustia provocaba la alteración del ritmo de los
latidos de su corazón, cuando en su regazo cayó suavemente un racimo de
cristalinas lágrimas que conmovido el árbol le ofrecía como amigo
amoroso en su desconsuelo, y al contacto de sus tiernas manos, las
lágrimas del árbol se convirtieron en un tupido racimo de blancas
flores.

Oralia
recuperó la paz junto a su árbol y encontró el valor suficiente para
decidirse por su barretero, sin importarle su humilde condición.

Al
día siguiente, el francés se presentó puntual en la casona y con
semblante aduso informó de su próxima partida de la ciudad y del país.
Otros vientos políticos flotaban en la nación y era urgente su traslado
a Francia. Se llevaba el corazón destrozado por verse obligado a
abandonar el afecto que había encontrado, y la despedida le resultaba
aún más amarga al saber que jamás volvería a ver a Oralia, quien lo
despidió junto al árbol, ahora ya tranquila al comprender que había
tomado la decisión más correcta de su vida.

Mientras
tanto, en la profundidad de la mina donde había cifrado sus esperanzas,
Juan vislumbraba un tenue brillo, tan sutil y huidizo como la ilusión;
una corazonada hizo intuir al gambusino la veta que buscaba, y
con nuevos bríos continuó excavando con su barreta la dura roca que aún
se resistía a entregar al imberbe joven su argentífera sav
ia.

Al
día siguiente, al llegar con el agua, Oralia lo notó más alegre y
locuaz que de costumbre; no se pudo contener y al verlo tan feliz y sin
pensarlo le estampó un impetuoso beso junto al Árbol del Amor que
regaban ahora entre risas.

Juan
ni de su rica veta de plata se acordó, y olvidó completamente el
discurso que toda la noche había ensayado, al ver caer racimos de
flores blancas del árbol, que así compartía la culminación de tan bello
idilio en aquel
tranquilo jardín, hoy plazuela de Miguel Auza frente al ex templo de
San Agustín.

Desde
entonces, las parejas de enamorados consideran de buena suerte
refugiarse bajo las ramas del Árbol del Amor, para favorecer la
perduración de su romance.



"Leyendas de Zacatecas; Cuentos y Relatos"
Joaquín García Luna




Dora Luz Hdez
Contabilidad y sistemas instituto de p...
Escrito por Dora Luz Hdez
el 10/09/2012

La leyenda del Amor Eterno.
Historia indígena.

Un
día el hijo de un bravo guerrero se enamoró de una joven muy bella y ambos
decidieron casarse tras lograr el permiso de sus padres.

Como
se amaban tanto y sabiendo de los peligros de la convivencia, decidieron
visitar al brujo de la tribu para que les preparase un conjuro que hiciese su
amor y su alianza realmente eternas.

El
brujo le dijo al guerrero:

Ve
a las Montañas del Norte y sube a la más alta que encuentres y cuando estés en
su cima busca el halcón más vigoroso, el más fuerte y más valiente de todos.
Debes cazarlo y traerlo vivo aquí.

Luego
dirigiéndose a la hermosa muchacha le dijo:


ve a las Montañas del Sur y busca en la cordillera el águila más cazadora, la
que vuele más alto y de mirada más profunda. Tú solita debes cazarla y traerla
viva aquí.

Tras
varios días de andar por las montañas, el guerrero y la muchacha consiguieron
sus objetivos y volvieron muy satisfechos con las hermosas aves junto al brujo.

- ¿Qué debemos hacer con ellas? –le preguntaron

- Son hermosas y fuertes estas aves, ¿Verdad? –les
preguntó el brujo.

- Sí, respondieron ellos. Son las mejores que hay y
nos costó mucho capturarlas.

- ¿Las visteis volar muy alto y muy veloces? –les
preguntó el brujo de nuevo.

- Sí. Volaban más alto y más rápido que ninguna
–respondieron los dos.

- Muy bien. Ahora quiero que las atéis la una a la
otra por las patas.

Los dos jóvenes así lo hicieron y siguiendo las
instrucciones del brujo después las soltaron. Las pobres aves intentaron echar
a volar pero como estaban atadas la una a la otra se estorbaban y no pudieron hacerlo.
Lo único que conseguían eran tropezarse la una con la otra y haciéndose daño se
revolcaban por el suelo.

- ¿Veis lo que les sucede a estas aves? –les dijo
brujo- Atadas la una a la otra ninguna
es capaz de volar mientras que solas lo hacían muy alto. Este es el conjuro que
os doy para que vuestro amor sea eterno:

“Que vuestra alianza no sea atadura para ninguno
sino fuerza y aliento para crecer y mejorar como personas”

“Que vuestro amor no os cree dependencias sino que
manifieste el cariño y la solidaridad de quienes comparten el mismo pan”

“Respetaros como personas y dejar que cada uno
pueda volar libremente para ir aprendiendo a volar juntos por el ancho cielo”.

“Si actuáis así vuestro amor podrá ser realmente
eterno porque nunca será una limitación sino un estímulo para que cada uno
pueda crecer”.

Cierto es que todo lo que
limita al alma muere tarde o temprano en esta vida porque nuestra ley suprema
es la del crecer y evolucionar como personas.

Muere un amor desgraciado
que atenaza a los amantes y los oprime como personas. Muere con la alegría como
quien derepente sale libre de una cárcel donde prisionera estaba su alma.

Pero también muere un amor
feliz aunque muera con pena. Muere cuando reblandece a los amantes y los
hace más vulnerables y dependientes como personas.

El único amor que nunca
muere, el único amor que supera incluso a la muerte es ese pacto sagrado de las
almas por el que ambas se ayudan en su evolución, por la que ambas se respetan
para que puedan ser libres y a la vez solidarias entre sí.

Si quieres que tu amor sea
realmente inmortal no ahogues con tu abrazo la libertad de tu amante y que
vuestro pacto sea siempre el del mutuo crecimiento.

Que vuestro amor os de
fuerzas para volar muy altos como las águilas en el cielo, para volar juntos
trazando círculos en el cielo y también para saber volar en solitario sin
apegos y sin miedos.

Sólo así vuestro amor podrá ser realmente
eterno porque no solo será alimento y gozo para el cuerpo sino fueza para
vuestro espíritu

Un
día el hijo de un bravo guerrero se enamoró de una joven muy bella y ambos
decidieron casarse tras lograr el permiso de sus padres.

Como
se amaban tanto y sabiendo de los peligros de la convivencia, decidieron
visitar al brujo de la tribu para que les preparase un conjuro que hiciese su
amor y su alianza realmente eternas.

El
brujo le dijo al guerrero:

Ve
a las Montañas del Norte y sube a la más alta que encuentres y cuando estés en
su cima busca el halcón más vigoroso, el más fuerte y más valiente de todos.
Debes cazarlo y traerlo vivo aquí.

Luego
dirigiéndose a la hermosa muchacha le dijo:


ve a las Montañas del Sur y busca en la cordillera el águila más cazadora, la
que vuele más alto y de mirada más profunda. Tú solita debes cazarla y traerla
viva aquí.

Tras
varios días de andar por las montañas, el guerrero y la muchacha consiguieron
sus objetivos y volvieron muy satisfechos con las hermosas aves junto al brujo.

- ¿Qué debemos hacer con ellas? –le preguntaron

- Son hermosas y fuertes estas aves, ¿Verdad? –les
preguntó el brujo.

- Sí, respondieron ellos. Son las mejores que hay y
nos costó mucho capturarlas.

- ¿Las visteis volar muy alto y muy veloces? –les
preguntó el brujo de nuevo.

- Sí. Volaban más alto y más rápido que ninguna
–respondieron los dos.

- Muy bien. Ahora quiero que las atéis la una a la
otra por las patas.

Los dos jóvenes así lo hicieron y siguiendo las
instrucciones del brujo después las soltaron. Las pobres aves intentaron echar
a volar pero como estaban atadas la una a la otra se estorbaban y no pudieron hacerlo.
Lo único que conseguían eran tropezarse la una con la otra y haciéndose daño se
revolcaban por el suelo.

- ¿Veis lo que les sucede a estas aves? –les dijo
brujo- Atadas la una a la otra ninguna
es capaz de volar mientras que solas lo hacían muy alto. Este es el conjuro que
os doy para que vuestro amor sea eterno:

“Que vuestra alianza no sea atadura para ninguno
sino fuerza y aliento para crecer y mejorar como personas”

“Que vuestro amor no os cree dependencias sino que
manifieste el cariño y la solidaridad de quienes comparten el mismo pan”

“Respetaros como personas y dejar que cada uno
pueda volar libremente para ir aprendiendo a volar juntos por el ancho cielo”.

“Si actuáis así vuestro amor podrá ser realmente
eterno porque nunca será una limitación sino un estímulo para que cada uno
pueda crecer”.

Cierto es que todo lo que
limita al alma muere tarde o temprano en esta vida porque nuestra ley suprema
es la del crecer y evolucionar como personas.

Muere un amor desgraciado
que atenaza a los amantes y los oprime como personas. Muere con la alegría como
quien derepente sale libre de una cárcel donde prisionera estaba su alma.

Pero también muere un amor
feliz aunque muera con pena. Muere cuando reblandece a los amantes y los
hace más vulnerables y dependientes como personas.

El único amor que nunca
muere, el único amor que supera incluso a la muerte es ese pacto sagrado de las
almas por el que ambas se ayudan en su evolución, por la que ambas se respetan
para que puedan ser libres y a la vez solidarias entre sí.

Si quieres que tu amor sea
realmente inmortal no ahogues con tu abrazo la libertad de tu amante y que
vuestro pacto sea siempre el del mutuo crecimiento.

Que vuestro amor os de
fuerzas para volar muy altos como las águilas en el cielo, para volar juntos
trazando círculos en el cielo y también para saber volar en solitario sin
apegos y sin miedos.

Sólo así vuestro amor podrá ser realmente
eterno porque no solo será alimento y gozo para el cuerpo sino fueza para
vuestro espíritu

Dora Luz Hdez
Contabilidad y sistemas instituto de p...
Escrito por Dora Luz Hdez
el 04/02/2013

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres.

Cuando El Aburrimiento había bostezado por tercera vez, La Locura como siempre tan loca, les propuso:
¿Vamos a jugar a las escondidas?

La Intriga levantó la ceja intrigada y La Curiosidad sin poder contenerse
preguntó: ¿A las escondidas? ¿Y cómo es eso?

Es un juego, explicó La Locura, En que yo me tapo la cara
y comienzo a contar, desde uno a un millón mientras ustedes se esconden y cuando
yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que encuentre ocupará mi
lugar para continuar el juego.

El entusiasmo bailó secundado por La Euforia. La Alegría dio tantos saltos que
terminó por convencer a La Duda, e incluso a La Apatía, a la que nunca le
interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, La Verdad prefirió no
esconderse. ¿Para qué? Si al final siempre la hallan. La Soberbia opinó que
era un juego muy tonto (En el fondo lo que le molestaba era que la idea no
hubiese sido de ella) y La Cobardía prefirió no arriesgarse...

Uno, Dos, Tres... ; comenzó a contar La Locura. La primera en esconderse fue La
Pereza, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino. La Fe
subió al cielo y La Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo que con su
propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.

La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía
maravilloso para cada uno de sus amigos, que si ¿Un lago cristalino? : Ideal para
La Belleza. Que si ¿La hendija de un árbol? : Perfecto para
La Timidez.
Que si ¿El vuelo de una mariposa? : Lo mejor para La Voluptuosidad. Que si
¿Una ráfaga de viento? : Magnífica para La Libertad. Así terminó por ocultarse
en un rayito de sol.

El egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio,
ventilado, cómodo... Pero sólo para él.

La Mentira se escondió en el fondo de los océanos (Mentira, en realidad se
escondió detrás del arco iris) y La Pasión y El Deseo en el Centro de los
Volcanes.

El Olvido... Se me olvidó donde se escondió... Pero eso no es importante.

Cuando La Locura contaba, El Amor aún no había encontrado sitio para
esconderse, pues todo se encontraba ocupado... Hasta que divisó un rosal y
enternecido decidió esconderse entre sus flores.

Un millón; contó La Locura y comenzó a buscar. La primera en
salir fue La Pereza sólo a tres pasos de una piedra. Después se escuchó a La Fe
discutiendo con Dios sobre Teología, y La Pasión y El Deseo los sintió en el
vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a La Envidia y claro, así pudo

deducir dónde estaba El Triunfo. El Egoísmo no tuvo ni que buscarlo; Él solito
salió disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas. De
tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a La Belleza y con
La
Duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin
decidir aún de qué lado esconderse.

Así fue encontrando a todos, El Talento entre la hierba fresca, a La Angustia
en una oscura cueva, a La Mentira detrás del arco iris... (mentira, si ella
estaba en el fondo del océano) y hasta El Olvido... Que ya se le había olvidado
que estaba jugando a las escondidas, pero sólo el amor no aparecía por ningún
sitio.

La Locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en la
cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal y las
rosas... Y tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un
doloroso grito se escuchó: las espinas habían herido los ojos del Amor:
La
Locura no sabía qué hacer para disculparse, lloró, imploró, pidió perdón y hasta
prometió ser su lazarillo.

Desde entonces, desde que por primera vez se jugó a las escondidas en la
tierra...

El Amor es ciego y La Locura siempre lo acompaña.

Dora Luz Hdez
Contabilidad y sistemas instituto de p...
Escrito por Dora Luz Hdez
el 23/04/2013

Que hermosa poesía, gracias Mirta, la NIÑA ENAMORADA...

Dora Luz Hdez
Contabilidad y sistemas instituto de p...
Escrito por Dora Luz Hdez
el 08/05/2013

Época Colonial
Enrique de Verona logró gran prestigio y fortuna como escultor por las obras de arte realizadas en la catedral de Toledo, en España. Como era mucha su fama fue contratado por el virrey Don Francisco Hernández de la Cueva para realizar el altar de reyes en la catedral de México.

También en la nueva España ganó honra y dinero; Verona que en su tierra había dejado esperando a una guapa gaditana, quien todos los días iba a ver que barcos llegaban.

Se disponía a volver a España para enlazar su vida con la mujer que amaba, cuando he aquí que a la víspera de su viaje, a dar vuelta a una esquina tropezó con una dama a quien se le cayó el pañuelo.

El joven Verona por su natural, cortesía se acercó a levantarlo y se lo entregó a la doncella, la cual se puso encendida como una amapola, fijó sus ojos castaños en los de Verona y con una voz que a éste le sonó como música le dijo con tono suave:
−Gracias caballero.

Fueron solo dos palabras, pero esas dos palabras, aquella mirada y la belleza de la dama, produjeron en Verona más efecto del que pudo de pronto comprender.
Se quedó parado en la esquina viendo alejarse a la doncella y aquel gracias caballero se lo repetía él mismo una y otra vez.

Hasta entonces se acordó el olvidadizo artista de todas las cosas que le faltaban arreglar para su viaje del día siguiente. De pronto le pareció una falta imperdonable no despedirse de un amigo al que nunca le había hecho el menor caso; el no dejar recomendado a un gatito que tenía, para que no le hiciera falta comida.

Lo que Verona quería era disculparse y con mil pretextos, el cambio que acabara de experimentar en su corazón; quería a toda costa demorarse y dejar esperando a la gaditana.

Pronto se conocieron Verona y Estela Fuensalida, que tal era el nombre de la doncella que también tuvo que dejar plantado a su prometido, un viejo platero llamado Don Tristán de Valladeres.

La gaditana se quedó espera y espera, pero Valladeres, lleno de rabia, de celos y de despecho, juró vengarse en la primera oportunidad.

Pasó un año, Estela tenía un hermoso niño y todo parecía estar en paz, hasta que una noche fría del mes de Diciembre de 1665 llegó Tristán de Valladeres sigilosamente a la casa de Estela y entró por la barda de atrás y prendió fuego a un pajar.
Al momento se lanzaron llamaradas y cuando Estela y su esposo despertados aturdidos, se encontraron en medio de humo y llamas.

Todo fue confusión en la casa, los criados corrían de un lado a otro, despavoridos tratando de salvar sus vidas.

Estela cayó desmayada en la habitación y los vecinos que habían acudido, apagaban todos el fuego y salvaron a Estela. Cuando esta se repuso y ya en la calle libre de las llamas, reflexionó que se hallaba sin su esposo y sin su hijo, los dos seres más amados de su corazón, una angustia indescriptible se apoderó de ella y arrodillada en el suelo gritaba llamando a su marido.

Al momento llegó el esposo, pero sin el pequeño, entonces el dolor de ambos no tuvo límite, Estela se arrojó entre las llamas para entrar por su hijo a la casa y Verona se lo iba a impedir cuando se escuchó el llanto de un niño y vieron a un hombre que trataba de esconderlo, entonces Verona y otros se precipitaron sobre él quitándole el niño que llevaba en brazos.

El niño era el hijo de Estela y el hombre vengativo Tristán.

La gente que había visto llorar a Estela por su hijo desde entonces se llamó la calle El Niño Perdido.

Dora Luz Hdez
Contabilidad y sistemas instituto de p...
Escrito por Dora Luz Hdez
el 08/03/2017

En mi Pais, Mexico, hubo en la Época Colonial, inncreibles historias de aparecidos, de muertes trágicas. Y tambien de Leyendas en las cuáles la Santa inquisicion, tuvo mucho que ver... ¡Me encantaban los Relatos de mi abuela! Me gustaria leer relatos aqui..