En este grupo En todos

Grupo de Cuentos y leyendas



LAS MIL Y UNA NOCHE

perla
Computacion bachillerato oficial
Escrito por Perla Amanda
el 01/10/2011

Hola am ixs! Creo que a todos nos fascina estar oyendo o leyendo algun cuento o leyenda y siempre queremos mas y mas! Asi... Como en el cuento de las mil y una noche (aunque ya estemos grandecitos )creo que ahora lo disfrutamos mas! Los invito a contar uno o varios jajaja empiezo yo....... Por supuesto! Empezamos? (TAMBIEN UN CHISTE ES BIENVENIDO )

Perla Amanda
Computacion bachillerato oficial
Escrito por Perla Amanda
el 01/10/2011

Perla Amanda
Computacion bachillerato oficial
Escrito por Perla Amanda
el 01/10/2011

Micaela y el hada de la obediencia Micaela y el hada de la obediencia

Perla Amanda
Computacion bachillerato oficial
Escrito por Perla Amanda
el 01/10/2011

Micaela ha llegado hasta aquí buscando algo, ¿Qué será? …

• ¡Hola, soy Micaela!

• Hola! , respondió el ratón Brillo Dorado,- mientras apuntaba en su libreta de notas con su gran lápiz también dorado.

• ¿Qué haces? ,- preguntó Micaela,

• Tengo que anotar a todos los visitantes, eres la visitante número 3.

• ¿Número 3? , pensé que aquí venían muchos niños y niñas de todo el mundo.

• Tienes razón, en realidad ese es mi número favorito, ji,ji,ji, se rió Brillo Dorado,- y ¿Qué hacés por aquí? , éste es un lugar muy lejano.

• Mamá me ha enviado, estoy buscando al Hada de la obediencia, necesito hablar con ella.

• Pues hoy es tu día de suerte, yo te llevaré, dijo Brillo Dorado.

Es así como juntos emprendieron el viaje. Subieron sobre unas nubes que los transportaron por el cielo y durante el trayecto adoptaban diversas formas, eran hermosas!.

Luego, bajaron cerca de un río con aguas cristalinas , treparon sobre una hoja de eucalipto, y se dejaron llevar por las aguas hasta la próxima orilla, todo era muy divertido!.

Al final del camino había un castillo muy pero muy pequeñito y Brillo Dorado dijo

Perla Amanda
Computacion bachillerato oficial
Escrito por Perla Amanda
el 01/10/2011

Es así como juntos emprendieron el viaje. Subieron sobre unas nubes que los transportaron por el cielo y durante el trayecto adoptaban diversas formas, eran hermosas!.

Luego, bajaron cerca de un río con aguas cristalinas , treparon sobre una hoja de eucalipto, y se dejaron llevar por las aguas hasta la próxima orilla, todo era muy divertido!.

Al final del camino había un castillo muy pero muy pequeñito y Brillo Dorado dijo:

• Aquí es, ya llegamos, yo puedo entrar porque soy pequeño pero tú necesitas pasar por la prueba de la humildad.

• La prueba de la humildad, cómo es eso? Preguntó Micaela.

• Solo párate frente a la puerta y si tu corazón tiene dentro el sentimiento de humildad te harás pequeña y podrás entrar.

• Y si no resulta. , tengo miedo Brillo Dorado- dijo Micaela.

• No te preocupes eres una buena niña, todo saldrá bien.

Entonces Micaela se paró frente a la puerta del pequeño castillo y de pronto como por arte de magia se hizo tan pequeña que pudo entrar fácilmente.

- Qué bueno, ya estamos adentro, se alegró Micaela,-vamos a buscar al Hada de la Obediencia, amigo ratoncillo.

En medio de un gran altar estaba el Hada de la Obediencia, linda como una mariposa y con una sonrisa hermosa.

• Hola Micaela que te trae por aquí? , preguntó el Hada.

• Cómo está usted señora Hada, necesito saber el secreto de la obediencia pues me está resultando difícil ser obediente con mamá.

Perla Amanda
Computacion bachillerato oficial
Escrito por Perla Amanda
el 01/10/2011

Es fácil querida amiga, recuerdas las nubes que te trajeron y el río en el que navegaste hasta acá?

• Sí, lo recuerdo.

• Pues ser obediente es ser como las nubes que pasan adoptando la forma que el viento les da, son hermosas y pueden ir fácilmente a cualquier lugar. También ser obediente es ser como el agua que fluye, que corre hacia abajo y llega al océano. Ser obediente es hacer lo que nos toca hacer pero con el corazón.

• Aquel que es obediente tiene ventaja ante Dios, no es una tarea fácil pero te ayudará mucho escuchar y aceptar las opiniones de los demás.

Y luego voló hasta donde estaba Micaela, le dio un enorme abrazo y salió por la ventana a posarse sobre unas nubes que pasaban por allí.

Micaela cerró los ojos y apareció en su cuarto, ese día aprendió mucho

Perla Amanda
Computacion bachillerato oficial
Escrito por Perla Amanda
el 01/10/2011

La venganza tiene un límite OTRO? LA VENGANZA TIENE UN LIMITE

Perla Amanda
Computacion bachillerato oficial
Escrito por Perla Amanda
el 01/10/2011

Érase una vez un ratón tan vago, tan vago, que se pasaba el día y la noche metido en la cama sin dar golpe.

-Eso de trabajar no se ha hecho para mí. -repetía siempre y a continuación se ponía el gorro de dormir ¡Y a la cama! Hasta que una noche ocurrió lo peor que podía pasarle: ni más ni menos que la cama se rompió en dos y el pobre se pegó un batacazo de padre y muy señor mío.

Enfurecido y con el cuerpo dolorido a causa del golpe, el ratón pensó que había sido objeto de una broma y se dispuso a encontrar al culpable, que sin duda sería alguno de esos que no hacían más que decirle que tenía que trabajar.
Se sentó en una silla y comenzó a hacer una lista de sospechosos. Pero cuando la silla también se rompió y dio con sus huesos en el suelo, comprendió que el único culpable era él: había engordado tanto con su vagancia, que los muebles no podían aguantar su peso. Así que desde ese día se transformó por completo y comenzó a trabajar y a hacer ejercicio hasta convertirse en uno de los ratones más ágiles y esbeltos de toda la ciudad.

Perla Amanda
Computacion bachillerato oficial
Escrito por Perla Amanda
el 01/10/2011

Perla Amanda
Computacion bachillerato oficial
Escrito por Perla Amanda
el 01/10/2011

La palabra cuento proviene del término latino compŭtus , que significa “cuenta”. El concepto hace referencia a una narración breve de hechos imaginarios. Su especificidad no puede ser fijada con exactitud, por lo que la diferencia entre un cuento extenso y una novela corta es difícil de determinar.

Cuento Un cuento presenta un grupo reducido de personajes y un argumento no demasiado complejo, ya que entre sus características aparece la economía de recursos narrativos.

Es posible distinguir entre dos grandes tipos de cuentos: el cuento popular y el cuento literario.

El cuento popular suele estar asociado a las narraciones tradicionales que se transmiten de generación en generación por la vía oral. Pueden existir distintas versiones de un mismo relato, ya que hay cuentos que mantienen una estructura similar pero con diferentes detalles.

El cuento literario, en cambio, es asociado con el cuento moderno . Se trata de relatos concebidos por la escritura y transmitidos de la misma forma. Mientras que la mayoría de los cuentos populares no presentan un autor diferenciado, el caso de los cuentos literarios es diferente, ya que su creador suele ser conocido

Perla Amanda
Computacion bachillerato oficial
Escrito por Perla Amanda
el 01/10/2011

Entre los primeros cuentos escritos en lengua hispana aparece “El conde Lucanor” , una colección que fue escrita por el infante Don Juan Manuel entre los años 1330 y 1335.

Por otra parte, la Real Academia Española menciona que la palabra cuento también permite referirse al relato indiscreto de un suceso, a la narración de un suceso falso o a un engaño. Por ejemplo: “Pedro vino con el cuento de que no encuentra empleo

Marian M. A
Experto: elaboración del proyecto gráf...
Escrito por Marian M. A
el 01/10/2011



Las vírgenes feas


La Manuela había espachurrado ajo toda la mañana, así que de la cocina salía un olor envolvente que yo sabía le iba a durar en los dedos por lo menos tres días. La vi llenar un cuenco de ajos machacados, y luego otro y otro, y no me alarmaba mientras pensaba que era para la sopa. Pero cuando vi a la Manuela caminar al cantero y amasar el ajo con tierra húmeda en un cazo, le dije «ah, ahora sí que vos estas soreca, tata ¿Vamos a comer suelo aliñado? ». «No juegues», me dijo, «que ahorita cuando se nos acabe la poca tortilla que queda, voy a pensar en unos tamalitos de barro», y se rió. A mí siempre me gustaba aquella risa linda de la Manuela, como si no le tuviera miedo a nada en el mundo. «Ven», me llamó, « ¿Ves cómo espanta a los zompopos? ». Yo no veía nada, pero ella decía que por tanto zompopero hacía tiempo que no teníamos flores. El ajo es bueno, dijo.

La miraba, día tras día, velar el cantero. Se acercaba con la puntita del cuchillo a ver si había brotado algún retoño, pero en vano. La tierra estaba muerta y los zompopos seguían su pachanga como si nada. Una mañana, antes de que saliera el sol, la Manuela me tiró de la cama. Andate, dijo, que vamos adonde la virgen, y le vi el rosario entre los dedos. Se puso una mantilla blanca y el único vestidito decente que usaba para ir a Coatepeque. Pensé que algo malo había pasado, pero no me atreví a preguntarle una palabra. Trataba, por mi parte, de descubrirle algún gesto revelador por entre los pliegues casi azulosos del tul.

De la iglesia siempre me sorprendía el contraste entre el bullicio de los vendedores de estampas o velas, y aquel silencio de espanto en la nave. Manuela caminaba con paso firme y de vez en cuando se persignaba frente a las imágenes. Me jalaba por el brazo y mi impulso la chocaba cuando se detenía en seco. « ¡La cruz! », me susurró finalmente. Entonces empecé a imitarla y hacía como si me agachara frente a las santas. Llegó a un banquillo y yo me arrodillé junto a ella. La oía murmurando cerca de mí aquellos rezos que aún hoy me pregunto qué podrían haber dicho. «Cierra los ojos», me dijo primero, y luego « ¡Vamos ya! ». La seguí casi a las carreras. Traté de igualar mi paso corto a su estilo distinguido y su frente en alto, pero estaba aún demasiado expuesta a los asombros. «Flores, señoritas», insistió un hombre interrumpiendo el paso. «Ya tenemos, gracias», dijo Manuela, y solo entonces vi el ramo enorme de dalias que llevaba en la mano contraria. ¿De dónde las había sacado? «Ma, seguro que es pecado robarle las flores a la virgen». Ella no contestó. Yo no sabía si poner cara pícara, como que habíamos hecho una travesura, o un gesto grave de consternación. Yo no quería que la virgen me castigara por la complicidad en el delito. Pero descubrí a unos cuilios cerca de la esquina y temí, porque la virgen estaba demasiado lejos para condenarme, y aquellos tenían unos cañonotes largos colgados al hombro. Yo miré a la Manuela, y la mirada pétrea, de una dureza impenetrable, avanzaba de prisa rasgando el aire. Los cuilios le silbaron y le dijeron groserías. No las entendía, pero había aprendido a distinguirlas por el tono. Era de las primeras enseñanzas que nos inculcaban a las nenas. Manuela siguió, y yo me puse muy nerviosa, pensé que nos iban a prender por robarle las flores a una santa. «Anda, deprisa», dijo Manuela y no paramos hasta la casa.

Entonces la vi desparramar el mazo en pequeños ramilletes. Allí, sobre los anaqueles del armario viejo, existía un altar que nunca había imaginado. Una veintena de estampas, amarillas ya, descansaban junto a vasijas con flores secas. Me acerqué, detallé los rostros del panteón de la Manuela. No eran ángeles nevados los que estaban ahí, mirando desde el cartón. No, como la Santa Rita, de nariz filosa y ojos azules, o la inmaculada Santa Liduvina, que yo había visto en una cartilla de Semana Santa, todas cheles y bellas y limpias, con los mantones brocados hasta el piso. En aquellas postales las vírgenes reían a veces, o miraban tristes así, a la nada. Una tocaba guitarra, y otra estaba vestida de militar, con botas de hombre y un fusil contra el piso. Eran indígenas, o gordas, o rugosas, como la tierra seca que no quería florecer.

La Manuela cambió con ternura el agua de los vasos, acomodó los nuevos ramilletes junto a sus santas, les conversó y lloró como niña junto a ellas. Tomó algunas estampas en sus manos y mencionaba nombres, como si hubieran sido sus hermanas, más que yo. Un día tras otro la vi traer flores. A veces lo hacía sin mí. Su altar se poblaba cada vez más con nuevas caras. En ocasiones eran casi cipotas. «No podemos sufrir más», la oí decir, y algo como «lucha» o «guerrita» o «guerrilla». Y era tanta la fuerza, o… no sé… la fe tan grande que depositaba en esas extrañas oraciones, de las que nunca había oído en misa, que estuve segura de que alguna vez, alguna de esas muchas santas manchadas, la iba a oír.



Lidoly Chávez Guerra

La Habana, Cuba

Perla Amanda
Computacion bachillerato oficial
Escrito por Perla Amanda
el 01/10/2011

GRACIAS ANGIE --SEGURO VOLVERAN LAS MIL Y UNA NOCHE!

Marian M. A
Experto: elaboración del proyecto gráf...
Escrito por Marian M. A
el 01/10/2011



Monólogo


Y aquí ando de nuevo muy, pero muy jodido entre ramales. Veo angustias acostumbradas en el polvo de esta calle mía, terca y torpe, golpeando las puntas del pasto verde torturado. No he nacido en las costillas blandas de la montaña que piso. Yo más bien, solía recordar a mi madre, como dulce prodigio, como tierra sepia. En el ocaso, siempre caminábamos juntos hacia el mar, ella y yo hacia el cielo azul. Las gigantes olas de las aguas del origen iban y venían en el vaivén de este mi planeta, mi pequeño y turbio mundo. Ahora, sólo cordilleras tengo a los lados, caminos y riachuelos cortados, casitas como miles de cajas, ladronzuelos y matones, negociantes hijoeputas, entre otras alimañas. Así es la vida, como buen acertijo de dioses imprudentes del trópico. ¡Ah, bueno claro! También he vivido al lado del oasis. Ofelia, ha sido mi mujer. Unas hermosas lunas bajo su cuello, la selva de almíbar cerca del ombligo, y atrás un gran sol doble, protegiendo su figura toda. En su centro, el lugar del inicio, donde viven los seres, su vientre de agua pura. De allí salieron niños, mis propios hijos. Unos ya en el cementerio, bajo crisantemos y cruces. Otros, labrando la aurora, sin pasta, ni ropa, tan jodidos, locos y sin modales como su padre. ¡Vaya herencia coño! De todos modos, no me quejo así no más, sé que exista el sitio a donde voy. Sobre el fogón del hogar del patrón, escupí. Pasé noches en el mismo infierno, peleando contra molinos y rapiñas. Las balas iban y venían también con la vida, la cárcel, y un desierto sin migas de pan caliente. Las golondrinas a veces huyen, yo no. La mujer de mi vida apretaba el gatillo en su mente, sola y ausente, quería morir. Triste sufría por la enfermedad de nuestro pequeño. Luego murieron ambos. Signos de interrogación había en el cuerpo de mi niño, un tumor maligno reía tras el costado de un ángel. Debo ahora recordar, las buenas cosas de esta flor de la vida. Con la muerte del pequeño, encontré una vida más, renací pues. Dejé la extraña manía de maldecir a los muy cabrones, que también maldecían sus vidas. Habían siempre muchos infelices y pobres, intentando joderse unos a otros como siempre. Ahora los bendigo. El asesino a veces sabe más de amor perdido, que otra cosa. Un tipo abandonado se vuelve quizás un absurdo corazón, sin tiernos deseos. ¿Será huérfano de la belleza? Alejado del afecto y lanzado contra la nada. En mi calle parece haber enemigos pero saben, si pienso bien, no es del todo así. En un huerto, juntos hacíamos algo común, glorioso encuentro de manos. Se juntaban las dudas, los cuentos y todo florecía, la mujer del vecino traía un trozo de algo para comer. Y hasta los pedacitos, se compartían en el edén donde nada había. Parecían familiares hermanos de alguna placenta quienes siempre conspiraban y peleaban. Esos días, no hubo guerras, mezquinos impulsos, ni rabia. A veces, no sabemos enterrar la ira y buscar la aurora entre todos. Para varios de nosotros, podría ser más fácil iluminarnos, la aurora se asoma apenas, ¡Coño, pero casi no la vemos! Debemos aprenderlo ahora. Hay ritos donde somos hermandad, se muestra la hermosura, el amor, pero a veces se esfuma. En mi historia, tengo unos hijos vivos, igual jodidos, igual hermosos. Tengo una casita de latas y pedazos de piedra, cartón, madera. Llueve y entra un río. Nosotros ponemos el calor, la alegría. Nada nos distrae de vivir la vida rodante. Ella no se detiene, sólo avanza a pasos medianos. Vienen tormentas, pleitos, coñazos con el poder, vainas con la injusta bregadera del absurdo, pero ahí vamos, lentos y alegres en la aurora. A pesar de todo, nada nos distrae, nada nos tumba el porvenir de levantarnos recios. Acá a mi lado, sigue Ofelia, el mar de mi madre vive ahora en mí. Su agua me acobija, y mis hijos son miles y miles. Mi clan es mayor, ya no es de sangre, es de espíritu. Cada noche el rancho suena como el mar de mi madre. El oleaje va y viene como destino simple, como belleza y elixir de vida. Ofelia ya no vuela, duerme en la sombra de las alegres casas malhechas, el río casi seco que resiste, y las gentes. No pido más.





Ender Rodríguez Molina

San Cristóbal, Venezuela

Angel Guillermo Ruiz Guerrero
Ingenieria administrativa, universida...
Escrito por Angel Guillermo Ruiz Guerrero
el 01/10/2011

Hola

Son cuentos siempre son interesantes y nunca pasaran de moda.

Por supuesto que los cuentos son lindos son los que tenemos en la literatura. Pero hay que considerar que tambien hay algunos cuentos en la realidad: tales como los que propagan algunas personas, unos bien intencionados y otros de mal gusto, tambien destacan los cuentos que hacen los seudos politicos, aquellas personas elegidas por el voto popular, con todas las mañas y sortilegios que conocemos, los cuentos que nos hacen en las dependencias publicas o en algunas instituciones dedicadas a combatir la pobreza y el analfabetismo y asi enumeramos y la lista es inmensa.

Esta referencia es solo para hacer la diferencia con la maravilla de cuentos de la literatura y los cuentos reales, anecdoticos de algunos personajes.

Cordialmente

Angel Ruiz

Cris Martinez
Diseño industrial universidad nacional...
Escrito por Cris Martinez
el 01/10/2011

HOLA PERLA GRACIAS POR TU INVITACION

TE DEJARE ALGUNOS CORTITOS

T.K.M

CRIS

Cris Martinez
Diseño industrial universidad nacional...
Escrito por Cris Martinez
el 01/10/2011

El Pirata malvado

Habia una vez un barco con un pirata malvado y su tripulación. Una isla con un mapa escondido y un enorme cofre lleno de riqueza enterrado. Y el pirata mas malvado que los demás quería el mapa y luego el cofre con su llave.

Un día los piratas fueron a buscar comida a la isla y cortaron una palmera llena de cocos y de repente cayó el mapa.

Luego fueron al barco y le dijieron al capitan cruel y malvado: ha caido el mapa y responde el capitan: ¿Como que ha caido? Responden: de una palmera, y luego el capitan dice: da igual, ja ja ja ja es nuestro.

Fueron a la isla y desenterraron el cofre y fueron los piratas mas ricos del mundo pirata. Fin.

Cris Martinez
Diseño industrial universidad nacional...
Escrito por Cris Martinez
el 01/10/2011

El Pajaro viajero

Habia una vez un pajaro que desde pequeño soñaba en dar la vuelta al mundo y casarse con una pajarita bonita.

Cuando se hizo grande fue a dar la vuelta al mundo y se encontr ó una pajarita al otro lado del mundo que tambien soñaba con casarse con un pajaro bonito y se casaron y fueron felices.

Cris Martinez
Diseño industrial universidad nacional...
Escrito por Cris Martinez
el 01/10/2011

La Princesa Lucia

Habia una vez una princesa que se llamaba Lucia, vivia en un palacio con un principe que se llamaba Romeo, cuando la princesa fue al jardin se encontro al principe con una rosa para ella se la dio y dijo pasearamos, los dos se agarraron de la mano y pasearon por el jardin y el principe se puso de rodillas y le dijo te quieres casar conmigo la princesa dijo que si y se casaron en una iglesia. Llego su abuela y todos los invitados vinieron al banquete comieron una tarta y la abuela le regalo un vestido de color rosa. Vivieron muy felices y comieron perdices fin

Cris Martinez
Diseño industrial universidad nacional...
Escrito por Cris Martinez
el 01/10/2011

Los niños del río San Juan

En mi patria, nicaragua hay un rió muy bonito que Dios nos regalo,

A un lado esta la familia Gonzáles donde viven mis primos en nicaragua,
al otro lado nuestro vecino país costa rica, donde vive la familia arce.

Nuestros padres y presidentes mucho pelean por el río. A mis primos Rosa y Eduardo no les importan esas cosas. Tampoco le importa a Eugenio el hijo de los arce, ellos religiosamente.

Cada tarde se reúnen a cazar mariposas,a ver las garzas blancas y morenas y también a buscar madera de balsa para hacer artesanías.

Ellos son felices en el río, quien de manera muy generosa les obsequia con frutas y peces que solo ahí se cultivan y reproducen.

Pero lo mas bonito es que ellos nacieron y crecieron ahí y ojala cuando estén grandes
conserven esa amistad para que no sigan peleando y haya paz y amor
para disfrutar el rió que dios nos regalo