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Grupo de FLASHBACK



Las cartas de antaño

Laura
Valladolid, España
Escrito por Laura Pérez
el 04/05/2014

Abro éste debate porque es una costumbre ya perdida de las más dolorosas para mí.

En éste mundo de tanta tecnología y gadgtes hemos roto la esencia de lo puro y lo natural

Hemos cambiado la pluma estilográfica por los chats

Y yo me pregunto?

Dónde están esos ratos con derecho a soñar?




Laura Pérez
Valladolid, España
Escrito por Laura Pérez
el 04/05/2014

Hola a tods,comienzo exponiendo un libro de mi paisano Delibes,no hace mucho terminé su lectura de nuevo y confieso que me sigue emocionando


Cartas de amor de un sexagenario voluptuoso, Miguel Delibes - Babel

Ilusiones de papel




Esta novela se basa en la relación epistolar entre dos personas de 65 y 56 años que se conocen a través de un anuncio en el periódico. Aparecen exclusivamente las cartas escritas por él, y resulta interesante ver cómo esta relación comienza y evoluciona a la vez que conocemos a sus protagonistas y su entorno.


“25 de abril de 1979.
Muy señora mía:
Por puro azar tropecé ayer con su mensaje en ´La Correspondencia sentimental´ cuando aguardaba turno en la antesala del doctor. ”



Un Delibes ya maduro -cuando escribió este libro en 1983 tenía aproximadamente la edad del protagonista- se pone en la piel de un hombre de 65 años, soltero y recién jubilado, natural de un pueblo castellano denominado Cremanes, que encuentra en la consulta del médico el anuncio de una mujer buscando una relación. Eugenio, que así se llama nuestro sexagenario, no duda en contestar, pues a pesar de la sencillez del reclamo algo en esas palabras le ha llamado poderosamente la atención.


“Señora viuda, de Sevilla, 56 años, aire juvenil, buena salud. 53 kilos de peso y 1 metro 60 de estatura. Aficionada a música y viajes. Discreta cocinera. Con caballeros de hasta 65 años, similares características. ”




Así se inicia una correspondencia que durará seis meses y acabará convirtiéndose, como el título del libro indica, en cartas de amor. Y es que después de toda una vida de soledad (y celibato) Eugenio parece ver su última oportunidad de amar en la mujer sevillana que, al parecer, colma sus expectativas. Y sin dudarlo abre su corazón, a ella y a nosotros, y relata su vida, sus sueños, sus pequeñas manías y molestias de salud. Sin inventar o mejorar nada, a su manera sencilla y sin pretensiones nos va revelando al hombre que vive en él y que desea tanto esa relación, ese amor que nunca ha tenido ocasión de conocer, como si, ya en la última etapa de su vida, descubriera la intensidad del deseo que nunca colmó anteriormente.


A través de sus cartas, las de él pues las de ella no aparecen, sabemos que quedó huérfano a los tres años, siendo el pequeño de cuatro hermanos, y que su hermana Eloína le cuidó como una madre hasta que murió. Sabemos que tuvo una novia a la que dejó porque su hermana -la misma que tan bien le cuidó- le convenció de lo poco apropiada que era para él. Nos cuenta que entró a trabajar en un periódico y, aun no teniendo preparación, a base de empeño e interés, consiguió ascender y en los años posteriores a la guerra civil sirvió de mediador e hizo una gran labor minimizando las disensiones que surgieron con el Régimen al imponerles un director que controlaba la línea ideológica a seguir, que no era la misma que el periódico había tenido hasta entonces.
Nos habla también de sus amistades: su amigo de la infancia, Ángel Damián, que padece una paraplejia, y Baldomero Cerviño, con quien coincidió cuando trabajaban en el periódico. Se describe físicamente como bajito y con algunos kilos de más y confiesa su gusto por la cocina tradicional y por las cosas sencillas del campo: cuidar el huerto, los paseos... Incluso nos da a conocer el centro de su pobre universo erótico, centrado en la visión juvenil de su hermana Rafaela en la terraza, tomando el sol en paños menores.


Hay varios datos que llevan a pensar que la vida de Eugenio tiene cierta similitud con la del autor, incluso su preferencia por lo rural es la misma. Pero el parecido más evidente es el oficio del protagonista, que nos hace recordar los pasos que siguió el propio Delibes. E incluso los nombres de los periódicos en que trabajaron se asemejan: Eugenio en El correo de Castilla, el autor en El norte de Castilla. Si, siguieron pasos similares, no iguales, porque Delibes no fue apolítico como Eugenio y entró en El norte de Castilla no antes de la guerra sino después. Lo que es evidente es que todo lo que se habla de este tema es material que el autor vivió de primera mano, no cabe duda de que recrea el mundo periodístico que fue parte importante de su historia personal.


Es un placer leerle, en este y en otros libros. Esa prosa sencilla y a la vez exclusiva en cuanto a que es un legado de nuestro idioma. Delibes ejerce de custodio de un castellano riquísimo en su variedad, y leer su prosa supone enriquecer el propio vocabulario, repasar sus expresiones y deleitarse con el buen uso que de ellas se hace. Todo amante de nuestra lengua hallará en este autor un valor seguro en cuanto a disfrute formal. Pero no es esta la única habilidad del autor, también sabe despertar y mantener el interés de principio a fin con sus argumentos y en esta obra consigue además hacernos conocer a la mujer protagonista y sus reacciones únicamente a través de las cartas de él, unas veces con referencias claras de lo que ella ha comentado, otras respondiendo a sus preguntas, sus frases sarcásticas o infundadas ofensas.
Es curioso observar la evolución de los personajes, el que habla y el que se entrevé. El que habla, Eugenio, se va apasionando cada vez más, sus expresiones, su manera de dirigirse a Rocío (pues así se llama la sevillana), su impaciencia por conocerla. Paralelamente el personaje de ella, que solo se vislumbra, tiene una evolución distinta pero tan palpable como la de él. Son como dos planos superpuestos y el efecto es la percepción de dos historias paralelas.
Pero al lector lo que le gana es la sinceridad del protagonista que, a pesar de su sexo y edad, recuerda al papel clásico de aquellas doncellas inocentes de la literatura en siglos anteriores que resultaban fácilmente burladas ¿Quizá sea esto una ironía hecha a propósito por el autor? Puede ser, porque ironía y notas humorísticas no le faltan a este libro a pesar del dramatismo del argumento. Y es que Eugenio no es perfecto, o es la perfecta imagen del antihéroe: maniático, achacoso, poco atractivo físicamente... , quizá no es el hombre que una mujer desearía para rehacer su vida pero su sinceridad le redime y se gana la simpatía de quien lo lee.


En esta novela Delibes rescata el género epistolar para presentarnos una historia de amor y, de paso, recurre a algunos de sus temas favoritos: la autenticidad del mundo rural frente al urbano y de lo tradicional frente a lo moderno. Con la diferencia de que esta vez nos plantea un tema distinto: la sexualidad en la tercera edad, y lo hace con un matiz cómico, quizá algo irónico (ironía que se percibe ya en el título), pero como una realidad que está ahí, como parte de la propia naturaleza humana, y la naturaleza humana es la que llena páginas y páginas de la mejor literatura.


Resulta difícil comentar este libro tratando de no desvelar parte del argumento que considero importante sea descubierto de la mano de Eugenio y, de este modo, llegar al inesperado desenlace. Propongo la lectura de esta historia tierna y amarga, que no tiene nada que envidiar a otras obras más conocidas del autor. Unas cartas en las que es una delicia curiosear, como si las hubiéramos encontrado en el desván de la vieja casa del pueblo.


“Espero impaciente tus noticias y la nueva fotografía. Tú mandas, tú reinas en este pobre corazón solitario.E.S. ”

Laura Pérez
Valladolid, España
Escrito por Laura Pérez
el 04/05/2014

Encuentran en Verona el primer manual para escribir cartas de amor

    El texto, llamado Modi dictaminum, está en escrito en latín y sobre pergamino, y contiene consejos para todo tipo de cartas, entre ellas las de amor

ROMA, ITALIA.- Verona, la ciudad de Romeo y Julieta , alberga el libro más antiguo para aprender a escribir cartas de amor, un códice del siglo XII escrito por un clérigo llamado Guido.

Según publica hoy el diario "La Repubblica", unos investigadores de la Universidad de Siena han encontrado el manuscrito en la Biblioteca Capitular de esta ciudad del norte de Italia cuando buscaban libros de retórica inéditos en archivos italianos y españoles.

El texto, llamado "Modi dictaminum", está en escrito en latín y sobre pergamino, y contiene consejos para todo tipo de cartas, entre ellas las de amor, que ocupan todo el cuarto capítulo.

Dichas recomendaciones van desde alabar la belleza de la amada comparándola con piedras preciosas hasta hacer referencia a versiones mitológicas de la pareja de enamorados, como Paris y Helena de Troya.

Se enseña de esta forma tanto la manera en que la mujer debe escribir al marido como el modo en que deben hacerlo los amantes, cómo presentarse a la amada y cómo despedirse.

El autor aconseja también figuras retóricas que indiquen la incapacidad para expresar lo que se siente, como: "cuán profundamente te amo no podría expresarlo con palabras, ni aunque todos los miembros de mi cuerpo pudieran hablar".

Despedirse con "tantos saludos como peces hay en el mar" o "como flores trae el verano", referirse a la amada diciendo que "vuestra belleza sabe", "vuestra dulzura conoce" y "ya es conocido a vuestra nobleza" o hablar de los momentos felices con expresiones como "el ánimo no soporta tanta felicidad" son otros de los consejos del manual.

Pero no todo en él es puramente platónico, sino que se alude también al amor físico: besos, abrazos y deseo.

Para ilustrar sus enseñanzas, el clérigo utiliza ejemplos, como ocurre con los manuales modernos, y muchos de ellos son parte de la correspondencia de los condes de Guidi, que en aquel momento dominaban parte del actual territorio de las regiones de Toscana y Emilia-Romaña.

Una de estas epístolas podría ser, según los estudiosos, la primera carta medieval de amor de que se tiene constancia.

En ella, un noble de quien sólo se conoce que su nombre empezaba por "G" escribe a su mujer, Imilde, desde la ciudad de Pisa.

Aunque el inicio de la misiva no es de un contenido especialmente romántico -"quiero que sepas que por gracia del Señor me encuentro en Pisa, que estoy bien y que he vendido toda la mercancía"-, en otras partes, G. Se dirige así a su esposa: "Tu afecto, amiga mía dulcísima, sabe que por el perfume de tu amor no me negaría a escalar montes o a atravesar a nado mares, e incluso afrontar peligros de muerte".
Laura Pérez
Valladolid, España
Escrito por Laura Pérez
el 04/05/2014

Las cartas de puño y letra eran maravillosas y lo siguen siendo. Eran como sentir el roce de la mano que las fue escribiendo, era saber que se había respirado sobre el papel, que esa hoja había tenido contacto con la piel de la persona querida que se encontraba lejos.

Esa ilusión de esperar al cartero, era sin duda la persona más esperada de los servidores públicos. Se le esperaba con ilusión, cuando se escuchaba su silbato daba un vuelco el corazón... Llegaba una carta de una hermana ausente o de alguna amiga que ya vivía en otra ciudad.


Cuando tengais tiempo, no dejeis de ver una película, es inglesa con Anthony Hopkins, el título original en inglés es “84 Charing Cross Road”

https://lh4.googleusercontent.com/-U75uIq48bvo/Td2xPYLJ7RI/AAAAAAAACBY/hFf0l87h1Z8/nuncatevisiempreteame.jpg


Basada en el libro del mismo nombre donde Helene Hanff reproduce la correspondencia mantenida durante años con el empleado de una librería de Londres.

Realmente vale la pena, esta ambientada en la post-guerra, el es un anticuario de libros y ella una escritora norteamericana, nunca se vieron, siempre se escribieron... Parece que se amaron....


Chuchi De Durazno Cardozo Villarreal
Bachillerato liceo miguel c rubino
Escrito por Chuchi De Durazno Cardozo Villarreal
el 04/05/2014

hola lau, gracias por crear este bello debate.

Es increible como la "modernidad" hizo desaparecer tantas cosas lindas.

Sabes? Cuando jovencita escuchaba un probrama radial que se llamaba " una luz, una melodia y un poco de luna"

Alli se leian cartas de los oyentes y se pasaban sus direcciones asi fue como llegue a tener muchas amigas y amigos por correo.

Era tan emocionante cada vez que llegaba el cartero a casa con un monton de sobres para mi.

Con las amigas/os uruguayos nos escribiamos semanalmente ya que eran mas baratos los envios , con los extrangeros mensualmente por temas economico nomas.

Intercambiamos fotos y musica en los viejos cassettes De cintas, nos gravabamos audios para conocernos las voces.

Con los años nos conociamos la voz, el rostro por fotos, los gustos musicales, en fin casi casi como ahora.

Despues se van perdiendo algunos contactos o porque se casaron , o se mudaron , etc.

Ya despues llego internet y zaz! Adios al correo.

Aunque con mi hermanita del alma lolita kato nos hemos intercambiado cartas por correo ella me ha mandado muchos presentecito de su bello japon los cual guardo como tesoros.

Yo le he enviado cosas tradicionales de mi uruguay y he tejido en crochet unos angelitos muy bellos para enviarle la primera vez que le rospondi correo.

Asi es como nos conocemos las letras originales de cada una.

Nunca envie con mi nombre ninguna carta de amor a nadie, pero....

Tenia amigas que tenian sus novios por correspondencia y yo era quien redactaba sus cartas jeje.


Chuchi De Durazno Cardozo Villarreal
Bachillerato liceo miguel c rubino
Escrito por Chuchi De Durazno Cardozo Villarreal
el 04/05/2014

TE DEJO ESTA CANCION DE NINO BRAVO QUE ME ENCANTA

Nino Bravo


CARTAS AMARILLAS


Soñé que volvía a amanecer,
soñé con otoños ya lejanos.
Mi luz se ha apagado,
mi noche ha llegado;
busqué tu mirada y no la hallé.
La lluvia ha dejado de caer,
sentado en la playa del olvido
formé con la arena
tu imagen serena,
tu pelo con algas dibujé.

Y busqué entre tus cartas amarillas
mil te quiero, mil caricias
y una flor que entre dos hojas
se durmió.
Y mis brazos vacíos se cerraban
aferrándose a la nada,
intentando detener mi juventud.

Al fin hoy he vuelto a la verdad,
mis manos vacías te han buscado;
la hiedra ha crecido,
el sol se ha dormido,
te llamo y no escuchas ya mi voz.

Y busqué entre tus cartas amarillas
mil te quiero, mil caricias
y una flor que entre dos hojas
se durmió.
Y mis brazos vacíos se cerraban
aferrándose a la nada,
intentando detener mi juventud.

Y busqué entre tus cartas amarillas
mil te quiero, mil caricias
y una flor que entre dos hojas


Laura Pérez
Valladolid, España
Escrito por Laura Pérez
el 04/05/2014

Hola amiga

A mí también me encanta esas cartas amrillas de Nino Bravo

Qué lindo lo que me cuentas de programa de radio en tu tierra.

Cierto es,que cambió mucho la tonada hoy es verdad que todo es,mucho más rápido pero también más frío...

Te envío un besote Cintia,gracias a ti


Laura Pérez
Valladolid, España
Escrito por Laura Pérez
el 04/05/2014


ánto hace que no escribe una carta o que nadie le escribe una carta a usted? Entre las costumbres que la meteórica irrupción del mundo digital parece haber erradicado de nuestras vidas está ese hábito tan sencillo y cotidiano en otras épocas, que sirvió para decirse (o escribirse) tantas cosas.

La cadena de nostalgia sería interminable y no alcanzarían los pañuelos. Las cartas manuscritas, escritas sobre el papel (a veces elegido cuidadosa y amorosamente) con el trazo impreso de la mano que caligrafía, doblado luego con no menos dedicación, puestas en un sobre y despachadas a través del correo están amenazadas de muerte por el avance del correo electrónico.

Manolo De La Vi?a Jimenez
F.p. ii centro de formación profesional
Escrito por Manolo De La Vi?a Jimenez
el 04/05/2014

Hola Laura.

Eso de las cartas me gusta, antes las recibía, ahora sólo me escribe el banco para decirme que la hipoteca está a punto de vencer y si no pago me embargan.

Precisamente ayer cayo en mis manos una carta de una madre que le escribe a su hijo que está en la mili.


Zarzacarabos 3 de mayo de 2014.

Jomio Crisostomo me alergare que al recibo de esta tencuentres bien.

Por aquí la cosa no anda mu guena, te hago saber que tu tío Calcomio se murió antiyer y ayer lenterramos, por fortuna la cerda parió ocho lechones, todos con guena saluz.

La novia que dejaste por acá sa liaó con tu amigo Torquinche, la puesto la barriga gorda y dios mediante parirá pa cuando tu vuelvas.

Tu padre la tocaó la lotería y sa ido a recorrer mundo, dice que cuando guelva si le queda dinero comprará una casa, esta la ventisca se llevó el tejado.

Tu hermano pequeño la dao la manía de ser cura pa dar mas culto al patrón del pueblo que ya no le sacan el la procesión.

Cuando vuelvas compra una burra, esta está vieja y no aguanta las cargas, se espatarra y da con la tripa en el suelo.

Sin mas recibe muchos besos de tu madre que te quiere.

Andrinaleja.

Laura Pérez
Valladolid, España
Escrito por Laura Pérez
el 04/05/2014

Amigo mío! Jajajajaja qué bueno

Ya sabía yo que alguna carta de antaño me ibas a traer,pero no me tardes en volver.

"Incuanto"te encuentres otra,tú,me la escribes aquí,vale?

Que buena La Andrinaleja! Jajajaja

Mira éste es el hijo de Andrinaleja... Creo que al final fue muy feliz con su rebaño!

Antigua Foto Postal Caminando Por El Pueblo


Vanybel Mar
Experto: interpretación teatral
Escrito por Vanybel Mar
el 04/05/2014


Laurita, esta costumbre ya casi ha desaparecido, muy triste porque las cartas escritas a mano nos transmitían muchísimas cosas, hasta a veces el perfume de quien las escribía. Yo solamente conozco a un par de personas que aún escriben cartas y tarjetas y van al correo a depositarlas, aunque haya internet y tanta tecnología, aseguran que no es lo mismo y se toman su tiempo para hacerlo, Qué bonito Lau, ojalá que no desaparezcan las cartas y tarjetas. Además los carteros se estarán quedando sin empleo, ja ja.

Muy buen tema Laury, besito!


Juanjo Caro
Madrid, España
Escrito por Juanjo Caro
el 04/05/2014

¡Hola Amigos!

Esto de las cartas tiene su cosa...

Un quinto, contando a su madre su reciente llegada al Madrid de los años 40, incluía la siguiente expresión sobre el estilo de vida y la economía del Foro:

-- Madre aquí están el páncaro y la carnécara... (tal cual van los acentos...)

Al ver la madre aquello, en la suya, se lamentaba:

-- ¡Hijo mío, con que gente mala andas! ¡Buscate otros amigos!

Pues bueno, que según me vaya calentando os pongo más cosas.


P.S. Laura, muchas gracias por la invitiación a este agradable punto de encuentro

Chuchi De Durazno Cardozo Villarreal
Bachillerato liceo miguel c rubino
Escrito por Chuchi De Durazno Cardozo Villarreal
el 04/05/2014

Chuchi De Durazno Cardozo Villarreal
Bachillerato liceo miguel c rubino
Escrito por Chuchi De Durazno Cardozo Villarreal
el 04/05/2014

Chuchi De Durazno Cardozo Villarreal
Bachillerato liceo miguel c rubino
Escrito por Chuchi De Durazno Cardozo Villarreal
el 04/05/2014

Chuchi De Durazno Cardozo Villarreal
Bachillerato liceo miguel c rubino
Escrito por Chuchi De Durazno Cardozo Villarreal
el 04/05/2014

Chuchi De Durazno Cardozo Villarreal
Bachillerato liceo miguel c rubino
Escrito por Chuchi De Durazno Cardozo Villarreal
el 04/05/2014

Tambien soliamos compras hojas de cartas decoradas como estas

Aveces solia dibujarlas yo misma, y perfumaba con mi perfume las hojas antes de ponerlas en el sobre.

Y pintaba mis labios color purpura y estampar un beso al final de la cara.

Que creativa che! Jejejejejeje


Chuchi De Durazno Cardozo Villarreal
Bachillerato liceo miguel c rubino
Escrito por Chuchi De Durazno Cardozo Villarreal
el 04/05/2014

Chuchi De Durazno Cardozo Villarreal
Bachillerato liceo miguel c rubino
Escrito por Chuchi De Durazno Cardozo Villarreal
el 04/05/2014

Chuchi De Durazno Cardozo Villarreal
Bachillerato liceo miguel c rubino
Escrito por Chuchi De Durazno Cardozo Villarreal
el 04/05/2014