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Las 3 Peores Batallas Estratégicas

Alejandro
Ciencias medicas universidad nacional ...
Escrito por Alejandro Sosa
el 21/10/2009 | Nivel Avanzado

Las 3 Peores Batallas Estratégicas de la Historia es un tema que han propuesto panelistas de otro debate al agotarse este.

El tema es desafiante encontrar Batallas en que dos ejercitos hicieron gala de la mejor anti-estrategia o batallas reconocidas de todos los tiempos, en las cuales escarbando un poco no resultaron por la estrategia del ganador, sino por lo impericia pasmosa del perdedor.

El tema no es fácil, es como por ejemplo, empezar a acordarse lo peor de lo peor de cualquier cosa, por ejemplo, cuales fueron los 3 peores partidos de ajedrez de todos los tiempos.

Nuestra mente y la Historia tienen ambas la tendencia a grabar lo que les pareció mas oportuno.

Bien, introducidos a este tema casi calamitoso, sino del todo, iniciamos este debate.

Saludos, Alejandro. Y mucha suerte!

David El Navegante De La Historia
Pre-grado, maestria y doctorado en his...
Escrito por David El Navegante De La Historia
el 21/10/2009 | Nivel Avanzado

Bueno Alejandro has colocado todo un reto en investigaciòn, de mi parte ya inicié estudios tendientes a determinar tus cuestionamientos y a la vez aportar en este debate apasionante
un saludo
David
El Navegante de la Historia

Alejandro Sosa
Ciencias medicas universidad nacional ...
Escrito por Alejandro Sosa
el 21/10/2009 | Nivel Avanzado

Bienvenido seas David.

Te cuento que me encuentro en este debate no por gusto propio , sino por el gusto de respetar a la mayoría en otro debate.

El desafío es tan grande con este tema, que estoy esperando que los chavales que propusieron este tema vengan y den sus argumentos. Mientras tanto en vez de estudiar me puesto con la cabeza hacia abajo y trato de deambular así se me cae una idea.

Y en realidad después de andar un par de horas así, me vino una congestión cerebral como era de esperar y un nombre: Batalla de Little Big Horne.

Claro, acá y me pongo de pie nuevamente, preguntandomé: el General Custer fue realmente estúpido o Caballo Loco un genio?

Si tu o alguien me puede ir ayudando,lo agradezco mucho.

Saludos, Alejandro.


Rafael Gómez Díaz
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Escrito por Rafael Gómez Díaz
el 21/10/2009 | Nivel Avanzado

Me ofrecí para abrir el fuego y aquí estoy: señores Waterloo:

Aquel minuto en Waterloo

(Resumen del relato del mismo Título, de Stefan Zweig, en su libro “Momentos Estelares de la Humanidad)

La estrella del destino rige a los poderosos y a los violentos. Durante años se convierte en esclava servil de un solo hombre. Como sucedió con Alejandro, César y Napoleón.

Rarísimas veces, en el espacio de los tiempos, impulsada por su caprichosa veleidad, se entrega al azar a un cualquiera. Rarísimas veces el hilo de los hados se detiene un instante en la indiferente mano de un hombre que se siente más asustado que feliz ante la borrasca de responsabilidades que lo empuja entonces a tomar parte en el heroico espectáculo del mundo, y la mano deja escapar el hilo que había retenido unos segundos. Son poquísimos los que se dan cuenta de ese azar y lo aprovechan para elevarse. Efímero es el momento en que la grandeza se entrega a los pusilánimes, y la suerte no volverá a ellos por segunda vez.

Suena como un cañonazo la noticia de que Napoleón había huido de Elba y se encontraba en Francia. Se organiza rápidamente el ejército inglés, el austriaco, el prusiano y el ruso. Desde el Norte se dirige Wellington contra Francia; Blücher, con su ejército prusiano, se acerca para ayudarle; Schwarzenberg toma posiciones en el Rhin, y los pesados y lentos regimientos rusos, formando las reservas, pasan por Alemania. Le basta a Napoleón una sola mirada para darse cuenta del peligro mortal que le acecha. Sabe que no debe esperar a que sus enemigos se reunan.

Jamás fueron las disposiciones de Napoleón más meditadas, más claras sus órdenes como en aquel día; no sólo piensa en el ataque sino que prevé también sus peligros y no se le pasa por alto la posibilidad de que el ejército de Blücher pueda unirse al de Wellington. Para impedir eso destaca una parte de su ejército con la misión de que, paso a paso, vaya alejando a las huestes prusianas e impida su unión con los ingleses.

El mariscal Grouchy es el encargado de realizar esa operación. Se trata de un hombre de mediana inteligencia, recto, valiente, de toda confianza; un buen jefe de probado valor, pero nada más que un buen jefe. No es un guerrero arrojado e impetuoso como Murat, ningún estratega como Saint-Cyr y Berthier, ningún héroe como Ney. Luchó durante veinte años, desde España hasta Rusia, de Holanda a Italia, y alcanzó su graduación de mariscal lentamente, aunque no inmerecidamente, sin ningún hecho extraordinario en su historia militar. No conquistó su dignidad suprema sino que le fue deparada por sus veinte años de campaña.


Rafael Gómez Díaz
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Escrito por Rafael Gómez Díaz
el 21/10/2009 | Nivel Avanzado

El 17 de Junio, a las 11 de la mañana, Napoleón confía al mariscal Grouchy por primera vez una acción independiente. En un segundo, aquel militar modesto se integra a la historia universal. Unos instantes solamente, sí; pero ¡Qué instantes!. Concreta es la orden de Napoleón. Orden sencilla en apariencia, precisa e inconfundible, pero flexible quizás y de dos filos, como una espada, puesto que con dicho mandato Grouchy queda obligado a mantenerse constantemente unido al grueso del ejército.

Con cierta vacilación, el mariscal se hace cargo del mando. No está acostumbrado a obrar por cuenta propia; su prudencia, carente de iniciativa, sólo se siente segura cuando la mirada genial del emperador le indica la actitud que debe tomar.

La mañana de Waterloo . Son las nueve de la mañana, las tropas no están todavía del todo reunidas…. Jamás ninguna revista militar durante los veinte años napoleónicos fue tan magnífica y entusiástica como esta. La última. Cuando cesaron los vítores eran las once, tres horas más tarde de los previsto, tres horas de retraso fatal. Incontables veces ha sido descrita la batalla, pero nunca nos cansamos de leer sus emociones alternativas en la descripción magnífica de Walter Scott o en el estupendo relato de Stendhal.

……. Ya son diez mil los cadáveres que cubren aquella fangosa y desierta tierra, pero nada se ha conseguido. Los dos ejércitos están agotados, exhaustos; los dos generales se muestran inquietos. Todos saben que la victoria será de aquel que reciba antes refuerzos, Wellington de Blücher, Napoleón de Grouchy.

La falla de Grouchy . Sin darse cuenta él mismo, Grouchy tiene en sus manos la suerte de Napoleón.

Mientras toma un ligero refrigerio, notan que el suelo se estremece bajo sus pies. Son cañones que disparan a una distancia de tres horas. Son la baterías de Saint-Jean, es el principio de Waterloo. Grouchy reúne a los oficiales en consejo. Gerard, el jefe de su estado mayor, exclama con ardimiento: “! Hay que ir a buscar esos cañones! ”. Pero Grouchy está indeciso. Acostumbrado a obedecer, se atiene a las instrucciones recibidas, a la orden imperial de perseguir a los prusianos en su retirada.

Entonces Gerard intenta un último recurso. Suplica que se le permita acudir al campo de batalla con su división y unas cuantas piezas de artillería, comprometiéndose a regresar a tiempo.

La historia del mundo en un momento . Grouchy reflexiona un momento y ese momento decide su propio destino, el de Napoleón y el del mundo entero. ¡Oh, si en aquellos instantes Grouchy fuera capaz de desobedecer las órdenes recibidas por convencimiento propio ante los hechos, Francia estaría salvada! Pero aquel mediocre y apocado hombre se limita a atenerse a la disciplina. Es incapaz de escuchar la voz del destino.

Por eso Grouchy se niega enérgicamente. Sería un acto de insensatez dividir aun más un cuerpo de ejército que ya se halla dividido. Su misión es perseguir a los prusianos, sólo eso. Los oficiales no replican. Un penoso silencio se hace alrededor del jefe. Y en aquellos instantes se le escapa irremediablemente lo que ya ni palabras ni hechos podrán restablecer: Wellington ha vencido.

Rafael Gómez Díaz
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Escrito por Rafael Gómez Díaz
el 21/10/2009 | Nivel Avanzado

La tarde de Waterloo . Es ya la una. Se han lanzado cuatro ataques, que han removido sensiblemente el centro de Wellington. Napoleón se prepara para el asalto decisivo y dirige una última mirada al campo de batalla.

Y entonces descubre que por la parte del Noroeste una obscura y amplia sombra parece surgir de los bosques. ¡Son nuevas tropas! ¿Será Grouchy que inspiradamente ha desobedecido sus órdenes y se presenta providencialmente en el instante decisivo?

El mariscal Ney recibe al mismo tiempo orden de atacar. Hay que rechazar a Wellington antes de que lleguen los prusianos; pero Wellington continua resistiendo y no llega ninguna noticia de Grouchy.

Cuatrocientos cañones truenan por ambas partes desde la mañana. La planicie se estremece al choque de la caballería con las tropas adversarias, que lanzan torrentes de fuego al redoble enardecedor de los tambores. Pero arriba, en lo alto de ambas colinas, los dos caudillos permanecen impasibles ante el ruido de aquella terrible tempestad humana. Están pendientes de otro sonido más apagado: el tic tac de los relojes, que late como el corazón de un pájaro en sus respectivas manos, marcando el tiempo, indiferentes a los hombres que combaten.

Los ingleses resisten con sus últimas fuerzas, pero también los franceses están exhaustos. Los dos ejércitos, jadeantes, permanecen frente a frente; como dos luchadores dejan caer ya los debilitados brazos y contienen la respiración antes de acometerse por última vez.

Por fin retumban los cañones por el flanco de los prusianos, se vislumbran destacamentos, se oye el ruido de la fusilería. “! Por fin llega Grouchy”! , suspira Napoleón.

No. No es Grouchy quien se acerca con sus tropas, sino Blücher, y con él la fatalidad. La noticia se difunde rápidamente entre las tropas imperiales y empiezan a replegarse, pero conservando el orden todavía. Wellington, que comprende enseguida la crítica situación del adversario, galopa hasta la falda de la colina y agita el sombrero sobre su cabeza, señalando al enemigo que retrocede. Aquel gesto de triunfo es comprendido por sus hombres y, en un supremo esfuerzo, se lanzan contra la desmoralizada masa. Se oye el grito demoledor de “sálvese quien pueda”. En pocos minutos el gran ejército, impelido por el terror, arrastra incluso a Napoleón. El emperador puede salvar la vida y la libertad sólo al amparo de la noche. La falta de decisión de un hombre mediocre ha derrumbado el magnífico edificio que construyera en veinte años el más audaz y genial de los mortales.

Rafael Gómez Díaz
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Escrito por Rafael Gómez Díaz
el 21/10/2009 | Nivel Avanzado

Sólo un ser no sabe nada a la mañana siguiente del desastre de Waterloo, aunque se encuentra sólo a cuatro horas de distancia del lugar memorable. Es el desgraciado Grouchy. Siempre fiel a las órdenes recibidas continúa marchando en persecución de los prusianos. Pero como no los encuentra por ninguna parte, se desconcierta y flaquea su ánimo. La terrible batalla, según todos los indicios, ha debido terminar, pero ¿A favor de quién se ha decidido?

Por fin, a las diez de la mañana, llega a galope tendido un oficial del Estado Mayor. Creen que delira cuando les dice que ya ni hay emperador ni ejército imperial, que Francia está perdida. Grouchy, demudado, se apoya tembloroso en su sable; de da plena cuenta de que empieza en aquel instante el martirio de su vida. Pero con hombría asume para sí toda la responsabilidad. El hombre irresoluto y disciplinado que en el momento supremo no supo reaccionar como exigían las circunstancias, ahora, cuando se encuentra ante el peligro próximo se comporta caso como un héroe. Reúne inmediatamente a todos sus oficiales y, con los ojos llenos de lágrimas de rabia y de dolor, les dirige una alocución en la cual se acusa de su indecisión, que trata de justificar. Los oficiales que ayer le miraban con rencor, le escuchan en silencio.

Y precisamente en esa hora, demasiado tarde ya, es cuando Grouchy demuestra todas sus aptitudes militares. Sus virtudes, su prudencia, su habilidad, su circunspección y escrupulosidad se hacen evidentes cuando se siente dueño de sí mismo y no al servicio de una orden escrita.

Rodeado por fuerzas cinco veces superiores, emprende la retirada a través del enemigo, merced a una habilísima maniobra estratégica, sin perder un solo hombre ni un solo cañón. Y así salva el último ejército del Imperio y de Francia. Pero a su regreso no hay un emperador que se lo agradezca ni un enemigo a quien desafiar.

Tremenda venganza del momento supremo, de ese momento que de cuando en cuando se presenta a los mortales, entregándose al hombre anodino que no sabe utilizarlo.

Si alguien quiere el documento entero, lo colgué en

https://grupos.emagister.com/documento/aquel_minuto_en_waterloo/1047-311961

Alejandro Sosa
Ciencias medicas universidad nacional ...
Escrito por Alejandro Sosa
el 21/10/2009 | Nivel Avanzado

Rafael, en este relato, has hecho gala de un estilo literario bastante estético. Me recuerda " Historia Universal de la Infamia", si esto sale bien podríamos escribir un libro de relatos llamado " Historia Universal de la Mediocridad ".

Gracias. Ahora me siento un poco más esperanzado.

Alejandro Sosa
Ciencias medicas universidad nacional ...
Escrito por Alejandro Sosa
el 21/10/2009 | Nivel Avanzado

Ahora,me parece recordar un escrito leído hace más de 30 años, en el cual describía que el Emperador tampoco se encontraba en buen estado de salud. Por un lado es posible que ya husiese empezado a ser envenenado con arsénico. Por otro se encontraba en esa mañana con una crisis hemorroidal que incluso le dificultaba montar.

Nuria Cugota Gomez
Bachillerato instituto de bachillerato...
Escrito por Nuria Cugota Gomez
el 21/10/2009 | Nivel Avanzado

Querido Alejandro desde mi punto de vista Custer no era estupido, era demasiado ambicioso, su objetivo era ser presidente de los EEUU y para conseguirlo necesitaba fama así que no hizo caso de de sus exploradores que le avisaron del gran numero de guerreros indios a los que se enfrentaba, no espero al resto de las tropas y se lanzó con su regimiento que era muy inferior en numero creyendo, en su prepotencia y quizá tambien soberbia, que solo con verles a la carga los indios huirian. Pero como saben no fue así y murieron casi todos, solo quedó algun herido. No quiero quitarle meritos a Toro Sentado ni a Caballo Loco, ya que siempre he sido proindia, pero es que Custer se lo puso facil.

Alejandro Sosa
Ciencias medicas universidad nacional ...
Escrito por Alejandro Sosa
el 21/10/2009 | Nivel Avanzado

Estimada Nuria, entonces ves también que prodríamos considerar a Little Big Horne como anti batalla?
Porque este general tan experimentado estaba bastante apurado y cometío más de un error, que es todo un hilo para recordar.

Rafael Gómez Díaz
Derecho universidad complutense de mad...
Escrito por Rafael Gómez Díaz
el 21/10/2009 | Nivel Avanzado

Es que yo no tengo duda de que es una antibatalla. Con un poco de suerte elevamos a los altares a ese célebre cobarde Mayor Marcus Reno, por salvarse del desastre y salvar a todos los suyos.

Alejandro, qué más quisiera yo que ese "estilo estético" fuera mío.

Nuria Cugota Gomez
Bachillerato instituto de bachillerato...
Escrito por Nuria Cugota Gomez
el 21/10/2009 | Nivel Avanzado

Querido Alejndro me parece bien proponer Little Big Horne como antibatalla, pero lamento decirlo Custer no era un militar experimentado, es mas bien lo que aqui diriamos un trepa.
Gracias por vuestros consejos y probaré con lo copiar y pegar, ya que tengo otra antibatalla que mi hijo me ha soplado, referente a la primera guerra mundial que escribí ayer y por lo visto se perdió.

Alejandro Sosa
Ciencias medicas universidad nacional ...
Escrito por Alejandro Sosa
el 21/10/2009 | Nivel Avanzado

Bienvenido Darío, te esperaba.

Hago un breve desarrollo de Little Bighorn, río de Montana, a cuyas laderas se desarróllo la batalla de Little Bighorn, hoy Cementerio Nacional.

Primero el Gral George Armstrong Custer, era un ser impulsivo, poco proclive a acatar órdenes, pero demostró gran audacia y táctica durante la guerra civil y las posteriores guerras indias.

Su táctica consistía que una vez reconocido el terreno y el punto débil en el punto fuerte del enemigo, dirigía una carga temeraria que le valió varios éxitos.

En 1876 estaba Custer en un berengenal enfrentado con el Presidente Ulises Grant. Azarozamente logro recuperar el mando de su 7mo. De Caballería, pero su tema era en ese momento la política.

En días más se desarrollaba la Convención Demócrata por el Centenario, y iba probablemente de candidato a la presidencia. Situación en la cual, también casi estaba obligado a concurrir, dada su condición política incómoda.

Cuando salió del fuerte Linconl, rechazó refuerzos ( ya se sabía de un enemigo superior en número), es decir 4 Compañias del 2do. De Caballería, argumentando que serían un estorbo. También dejo las Metralletas Gatlings en el Vapor Far West. Hizo que sus hombres empaquetaran sus sables, como pertrechos de guerra, para aligerarse. También en el preludio de la batalla dividió su fuerza de 600 hombres en tres partes. Una de ellas la del Mayor Reno no pudo completar su objetivo de ser parte de la tenaza planeada por Custer. Al final todos los indios con armas propias y de los caídos, atacaron con todo a Custer, fue su final y el de los suyos.

Con el tiempo están , mayoría, los que consideran la sumatoria de estos errores tácticos, que son innegables, también hay de los que dicen que Custer tenía su buena táctica, etc.

En mi opinión, los errores citados de Custer son innegables, insalvables. No he leído comentarios sobre su error táctico fundamental. El punto fuerte de la agrupación indígena en Little Bighorn era su punto débil, pues tenían 6000 a 9000 personas que no se podían retirar así nomás , y tan solo 1200 combatientes. Si el objetivo de Custer era asustarlos,no servía, ellos no se podían retirar y dejar sus familias, pertencias, animales, etc y solo podían dejar la vida en este combate. Custer debió haber sido paciente, sacar a los combatientes de los civiles con alguna estrategia de anzuelo, y no renunciar a los elementos que antes cité.

Por todo esto, propongo a Little Bighorne como una de las candidatas al podio de antibatallas.

Saludos, Alejandro.

Nuria Cugota Gomez
Bachillerato instituto de bachillerato...
Escrito por Nuria Cugota Gomez
el 21/10/2009 | Nivel Avanzado

Mi propuesta es “el asalto de los muertos vivientes” y no se trata de una peli de terror. Ocurrió durante la primera guerra mundial en el frente ruso.

En septiembre de 1914 avanzan los prusianos e invaden Polonia.

Al frente de 200. 000 prusianos el General Von Hinden que avanzan despues de haber aplastado al ejercito ruso en Tannenberg. En su camino esta la fortaleza rusa de Osowiec de gran valor estrategico y es el camino más corto para invadir Rusia.

La fortaleza de Osowiec tiene una guarnicion de 1000 hombres y unos 70 cañones al mando del comandante Svechnikov.

Es el 25-02-1915 los alemanes superiores en numero creen que en 24 horas rendiran la fortaleza. El alto mando ruso pide a Svechnikov que resista 48 horas. Resistiran heroicamente casi 6 meses.

Los prusianos lanzaron unos 200 mil proyectiles durante la 1º semana y unos 500 mil durante todo el asedio e intentaron 9 asaltos sin éxito. Al 10 asalto el 6-08-1915 atacan con gas venenoso, los rusos no tienen mascaras antigas y muere la mayoria. Cuando el gas escampa los prusianos intentan el ultimo asalto con cerca de 7000 hombres. Svechnikov desesperado ordena el contraataque, unos 60 rusos famelicos con la ropa hecha girones, los ojos fuera de las orbitas, las caras desencajadas tosiendo sangre y con estertores agonicos parecian muertos vivientes. La infanteria prusiana aterrorizada ante esta imagen huyen abandonando las armas. Así acaba el asalto después de mas de 5 meses de asedio.

Los alemanes siguieron bombardeando, pero el alto mando ruso ordena la evacuacion la noche del 24-08-1915.

A los pocos dias ocupa las ruinas el ejercito prusiano.
Un esfuerzo inutil de los rusos y los alemanes no es que estuvieran muy finos.
Que te parece esta historia Alejandro?

Alejandro Sosa
Ciencias medicas universidad nacional ...
Escrito por Alejandro Sosa
el 21/10/2009 | Nivel Avanzado

Nuria, tu historia la desconocía, no sé, tiene algo de las Termópilas.

Escrito por Javier Herraiz Martínez
el 21/10/2009 | Nivel Avanzado

Tema nuevo ,espero que resulte tan bueno como el otro.
Magnífica descripción de Waterloo Rafa,estoy a la espera de la confirmación de lo de las hemorroides ,yo también leí algo incluso que no pudó aprovechar una victoria el día anterior a causa de ellas.
Andó un poco liado y no puedo aportar mucho,pero que os parece Trebia como antibatalla.

Alejandro Sosa
Ciencias medicas universidad nacional ...
Escrito por Alejandro Sosa
el 21/10/2009 | Nivel Avanzado

Javier, bienvenido ante todo.

Coincido contigo, lo de Rafael hoy ha sido magnífico.

Buena historia, la de Nuria, me pareció mejor par las buenas batallas.

Porque no desarrollas un poco la batalla de Trebia?

Saludos, Alejandro

Escrito por Javier Herraiz Martínez
el 21/10/2009 | Nivel Avanzado
Intentare explicar la batalla de Trebia, Amanece en el campamento romano ,Anibal manda hostigar a la caballería numida , el imbécil Sempronio manda salir a todas sus legiones ,aun sin desayunar ,y tras cruzar las aguas heladas del Trebia se enfretan al ejercito de Anibal desayunado, descansado y sin mojar. Sempronio, que no se había preocupado de mandar exploradores,esatacado en retaguardia por Magon Barca escondido en un bosque cercano. Cercados los romanos son aniquilados. Perdonad las faltas de ortografía pero escribo desde un Ipod y no tiene tildes.
Rafael Gómez Díaz
Derecho universidad complutense de mad...
Escrito por Rafael Gómez Díaz
el 21/10/2009 | Nivel Avanzado

Javier, esta propuesta es magnífica y sé de dónde la has sacado.
Deslíate; mueve el culo; y descríbela bien; que nos encantará a todos.
¿Qué pasa? ¿Andas de exámenes de matemáticas?