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Grupo de Seguridad privada



LA VERDAD SOBRE LAS MENTIRAS

hector augusto
Gerencia de la seguridad universidad m...
Escrito por Hector Augusto Lopez Espitia
el 26/11/2009

Es claro que mentir no es un sentimiento, sino el resultado de un complejo proceso mental que ocurre en milisegundos a nivel cerebral. El mentir y mas que mentir, las consecuencias reales o potenciales de ser descubierto, originan una serie de reacciones emocionales y físicas que de poder ser detectadas, constituyen las bases de los sistemas y técnicas usados para la detección de mentiras.

Desde los tiempos de la antigua china, existe evidencia de las pruebas que se realizaban con el fin de determinar quienes decían la verdad y quienes no, por ejemplo, hace 3. 000 años los chinos decidían sobre la honestidad del testigo haciéndolo masticar polvos de arroz, para posteriormente escupirlos. Si el polvo de arroz estaba seco quedaba probado que el testigo había mentido; si por el contrario lo escupía húmedo, se daba por hecho que había dicho la verdad. Mientras que los Israelitas sometían al sospechoso al “Llamado Juicio de Dios”. El testigo debía tocar una barra de hierro al rojo vivo con la punta de la lengua, si se quemaba era prueba de que estaba mintiendo; si por el contrario aparecía sin daño, probaba su sinceridad. En la base de todos los procedimientos estaba la misma idea, cuando un testigo mentía, el miedo a ser descubierto provocaba que las glándulas salívales redujeran su actividad. Estas mismas premisas son usadas hoy en día utilizando tecnologías modernas que dejan al descubierto la activación del sistema nervioso autónomo (SNA) como consecuencia de la sensación de culpa o temor originada al mentir.

La historia nos permitió ver el desarrollo de unas técnicas no menos crueles, pero aparentemente más efectivas de “estimular” el testimonio verídico y que fueron ampliamente usadas a través de las guerras: la utilización de fármacos que buscaban sobrepasar la capacidad de ocultar la mentira y que se conocen ampliamente como “Sueros de la verdad”. De ellos el más utilizado fue el pentotal sòdico que en dosis inferiores a las utilizadas actualmente por los anestesiólogos, lograba su propósito.

Gran parte de los estudios y testimonios logrados con estas medicaciones fueron ampliamente descalificados, puesto que, no contaban con la aprobación del “paciente” y además en muchos casos se presentan reacciones alucinatorias que impedían evaluar la “veracidad” de la información suministrada.

“! Todos hemos mentido alguna vez! ”,”! Todos alguna vez hemos querido saber si nos han mentido! ”, constituyen los principios básicos que durante siglos han estimulado el estudio y desarrollo en el campo de la “Detección de mentiras” o “Verificación de la Verdad”.

Desde 1917 cuando fue inventado el polígrafo por William Marston, la ciencia, se ha concentrado en documentar la activación del sistema nervioso autónomo (SNA) relacionada con la aplicación de pruebas “guilty-knowledge” (”Conocimiento-Culpa”), mediante sistemas objetivos de análisis que nos permitan saber a ciencia cierta quien dice la verdad y quien no.

Los críticos de los sistemas vigentes de “detección de mentiras”, sostienen que estas técnicas no evalúan en realidad el testimonio del interrogado, sino su sistema nervioso autónomo y traen a colación casos que diero

Escrito por Pilar Xxxxxxxxxxxx Xxxxxxxxxxx
el 03/01/2010

Hola Hector.
Me parece interesante todo lo que mencionas. Pero mi curiosidad va encaminada hacia la gente que miente, de manera consciente, y que en el ámbito de la seguridad privada, claro, no se les puede poner un polígrafo. Gente que miente con total descaro, y que si no conoces la realidad, dan el pego. Son gente que dan la impresión de estar realmente convencida de lo que dicen. Igual que un actor. Por lo que en apariencia no se ven rasgos externos que les identifiquen como mentirosos.
Es posible localizar información sobre ellos?