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Grupo de Arqueología



La tetrasomía Vs Cueva Pintada de Gáldar (Gran canaria)

Bernardo
Administración de empresas la laguna
Escrito por Bernardo García
el 27/08/2010

La "Cuaternidad". Jung la encontró 71 veces en una serie de 400 sueños. Según Jung: "He observado muchos casos en los que aparece el número cuatro y tiene siempre un origen inconsciente: es decir, que el paciente se atiene a él, por un sueño y no tiene ninguna idea de su significado e incluso no ha oído hablar nunca de la importancia simbólica del cuatro". Jung, por ejemplo, nos habla de un sueño de un individuo en el que aparecían, en la casa de retiro, cirios encendidos en cuatro puntos semejantes a pirámides.

Como se podrá observar por esta descripción y otras que hace Jung: la cuaternidad es la proyección de cuatro elementos simbólicos y accesorios que tienden a la simetría, que se manifiestan en los sueños inconscientemente. Como la interpretación de un sueño, a veces es un poco compleja, no cabe duda que esos simbolismos, que yo los llamo accesorios, pueden guardar relación con la disposición simétrica; eso es otro aspecto del sueño, que si bien pudiera tener relación con el contenido latente del sueño, en lo que yo expongo, no me es imprescindible. Hay un hecho, y es el de la cuaternidad cuya representación, a lo mejor, de alguna manera parecida hacían nuestros aborígenes. Sus contenidos accesorios, si existían en relación a su disposición simétrica, éstos no nos llegaron. Nos llegó la estructura física y formal de esa representación simbólica. Así tenemos que la cuaternidad es la disposición simétrica en cuadrado de varios simbolismos accesorios (...).

La representación física del cuadrado sería la objetivación inconsciente de la cuaternidad en un cuadrado.

Es decir, que un contenido latente se manifiesta formal e inconscientemente en el cuadrado cuya única finalidad consciente era la de decorar en la cerámica y algún acto ritual en la cueva y en la pintadera. Es decir, que la cuaternidad sería un proceso de elaboración inconsciente que ordena ciertos elementos psicológicos en una imagen.

Seguidamente me veo obligado a aclarar que yo no afirmo que el arquetipo de la cuaternidad sea el de las repreesentaciones aborígenes canarias. Sería un proceso semejante; que me ha servido como punto de apoyo para tratar de hacer alguna interpretación en las manifestaciones aborígenes canarias.


La tetrasomía consiste en la reducción a la unidad o síntesis de un cuarteto de opuestos. Ya los nombres de los planetas aluden a dos bienhechores: Júpiter y Venú s y dos promotores de males: Saturno y Marte . Existen entonces dos díadas, lo que es frecuente en las cuaternidades alquimistas (...)

Mercurius, el cuádruple, es también el árbol es decir su spiritus vegetativus . El Hermes helenístico es, por un lado, el dios omnicomprensivo , tal como lo muestran los atributos mencionados más arriba, y, por otro lado, como Hermes Trismegistos, es la cuaternidad máxima de los alquimistas. Las cuatro figuras de Hermes en el helenismo egipcio son claros derivados de los cuatro hijos de Horus . Ya en los textos de las Pirámides de las dinastías V y VI se menciona un dios con cuatro rostros. Estos tienen que ver evidentemente con los cuatro puntos cardinales, es decir que el dios es un dios que todo lo ve . En el capitulo CXII del Libro de los muertos encontramos, según parece, al mismo dios como el carnero de Mendes con cuatro cabezas. El Horus primitivo, que representaba la faz del cielo, tenía largos cabellos que le caían sobre el rostro. Esos mechones de cabello entraron en relación con las cuatro columnas del Shu, que sostienen los cuatro plintos cuadrangulares del cielo. Más tarde se estableció una relación entre las cuatro columnas y los cuatro hijos de Horus, que habían sustituido a los viejos dioses de los cuatro puntos cardinales. Hopi correspondía al norte, Tuamutef al este, Amset al sur y Quebhsennuf al oeste. Desempeñan un gran papel en el culto de los muertos, pues cuidan de la vida del muerto en el inframundo. Los brazos estaban unidos a Hapi y Tuamutef y sus piernas a Amset y Quebhsennuf ( un pathos [= sufrimiento, desastre, dolor] , en el que el cuerpo de Dionisos es descuartizado, y sus miembros se esparcen, como semillas por toda la Tierra, dando lugar a la vida de la naturaleza en la Primavera. Esto es, Dionisos sacrificado, es portador de vida. Semejante -me digo- al Cristo crucificado, cuya sangre se riega por el mundo para "redimir" o alimentar la tierra, que en este caso es el alma del humano. Así, tanto Dionisos como Cristo, son muertos tras crueles suplicios. ). Los cuatro constituían dos díadas, como también surge del texto del Libro de los muertos. Las cuaternidades son un motivo constante en el ritual de los muertos (tambien en la "Cueva Pintada de Gáldar", se encontraron tres "cadáveres"): cuatro hombres llevan el ataúd con l a s cuatro kanopas ; hay cuatro animales para el sacrificio, todos los utensilios y vasijan aparecen en número de cuatro. Las fórmulas y plegarias se repiten cuatro veces, etc. De todo esto surge con claridad que la cuaternidad era espcialmente importante para los muertos: los cuatro hijos de Horus debían cuidar que permaneciera segura la cuaternidad o sea la totalidad del muerto. Horus engendró a sus hijos con Isis, su propia madre . El tema del incesto, que pasa a la tradición cristiana y llega hasta la alquimia de la baja Edad Media, hacee su aparición ya en la antigüedad de Egipto. Una imagen popular de los hijos de Horus los representa de pie sobre un loto, ante su abuelo Osiris, y en la misma imagen aparecen también Meshta (o Amset) con cabeza humana, Hapi con la cabeza de un mono, Tuamutef con la de un chacal y Quebhsennuf con la de un azor.

Salta a la vista la analogía con la visión de Ezequiel . En Ezequiel se habla de cuatro querubines, "y había en ellos semejanza de hombre". Cada querubin tiene cuatro rostros, uno de hombre, uno de león, uno de buey y uno de águila, o sea que como en el caso de los hijos de Horus un cuarto es de carácter humano y tres cuartos de carácter animal. En el sortilegio amoroso del Astrampsychus , por el contrario, los cuatro son animales, los que guarda relación con la intención mágica de la fórmula (55) .

Como ya señalamos más arriba existe entre los egipcios una tendencia a multiplicar las cuaternidades y en concordancia con ella hay en la visión de Ezequiel 4x4 rostros (56) . Además a cada querubín se le agrega una rueda. En los comentarios posteriores las cuatro ruedas fueron interpretadas como merkabah , como carros (57) de acuerdo con Ez. XL III 3, donde el profeta mismo aplica esa interpretación.

En correspondencia con las cuatro columnas del Shu y con los cuatro hijos de Horus, en tanto éstos son dioses de los puntos cardinales, que sostienen la plataforma de la base del cielo, se extiende sobre las cabezas de los querubines "una plataforma resplandeciente como terrible cristal". Y sobre ella se levanta el trono de aquel que "tenía una semejanza que parecía de hombre". Esta situación corresponde a la de Osiris, quien con ayuda del viejo Horus y de Seth había subido a la plataforma del cielo.

Las cuatro alas de los querubines evocan los genios femeninos alados que protegían el ataúd del faraón. A cada uno de los hijos de Horus se le había apregado una figura femenina que tenía la misma función protectora que ellos. También, los querubines son genios protectores, como surge de Ez. XXVIII, 14 y 16. La significación apotropéica del cuadro se manifiesta también en el hecho de que Ezequiel (IX, 4), por mandato del Señor, deba dibujar una "cruz" en la frente de los justos, para protegerlos del castigo. Aquí se ve con toda claridad que la señal divina tiene el atributo de la cuaternidad. La cruz distingue a sus protegidos. La cuaternidad, tanto como atributo divino como en si misma, y también la cruz significan totalidad.

En el simbolismo espontáneo de lo inconsciente, la cruz como cuaternidad se vincula con el sí-mismo, o sea con la totalidad del hombre. Esa señal de la cruz es entonces una referencia a la acción curativa de la totalidad, es decir, de la totalización.

En la visión divina de Daniel aparecen también cuatro animales. El primero que tenía el aspecto de un león, "púsose enhiesto sobre los pies a manera de hombre y fuéle dado entendimiento de hombre". El segundo animal era como un oso, el tercero como una pantera y el cuarto era una monstruosa fiera con cuernos. Sólo el extraño comportamiento del león hace recordar todavía el componente humano del tetramorfos. Pero los cuatro son fieras, es decir funciones psíquicas entregadas a la concuspiscencia, que de ese modo pierden su carácter angélico y se vuelven demoníacas en el mal sentido. Ese es el aspecto negativo y destructivo de los cuatro ángeles de Dios que constituyen su séquito más cercano, tal como lo muestra el libro de Enoch. Esta regresión no está ligada a la magia sino a la demonificación de los hombres o más bien de poderosos individuos aislados. De acuerdo con esto los cuatro animales representan cuatro reyes "que se levantan en la tierra". Pero la interpretación (VII, 18) continúa: "Después tomarán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, y hasta el siglo de los siglos". Esta interpretación sorprendente, al igual que el atributo del entendimiento que corresponde al león, procede todavía del aspecto positivo de los cuatro y se vincula a un estado feliz y protegido del mundo, en el cual hay en el cielo cuatro seres angélicos protectores, imperan en la tierra cuatro reyes justos y poseen el reino de los santos. Pero ese estado comenzaba a desaparecer, pues en el otro extremo del grupo de cuatro, el cuarto animal ha tomado una forma monstruosa, tiene diez cuernos de poderío y representa un cuarto reino, que "a toda la tierra devorará", lo que quiere decir que una monstruosa ambición de poderío volverá a hacer inconsciente al cuarto elemento humano. Es ése un proceso psicológico que, tanto en el campo de lo individual como en el de lo colectivo, desgraciadamente se puede observar con demasiada frecuencia, y que se ha repetido ya innumerable cantidad de veces en la historia de la humanidad.

Transmitida por Daniel y Enoch, ya tempranamente penetra en el mundo de las representaciones cristianas la cuaternidad de los hijos de Dios. Los símbolos de los querubines se adjudican como emblemas a los tres sinópticos y a San Juan. Los cuatro Evangelios son llamados columnas del trono de Cristo, y el Tetramorfo se convierte en la Edad Media en cabalgadura de la Iglesia. Pero muy especialmente adoptó la cuaternidad para sí la especulación gnóstica. Este tema es tan amplio que no se puede tratarlo aquí más en detalle. Sólo voy a llamar la atención sobre la sinonimia existente entre Cristo, Logos y Hermes y la concepción que hacía proceder a Jesús de la llamada "segunda Tétrade entre los valentinianos. "De este modo nuestro Señor conserva en su cuatriplicidad la forma de la sagrada Tetraktys y se compone de: 1. Lo espiritual, que proviene del Akhamoth, 2. Lo anímico, que proviene del Creador del mundo, 3. Del cuerpo preparado con arte inefable y 4. Lo divino, 'el Salvador´".

La tetrasomía alquimista y su síntesis en la unidad tienen entonces una larga historia previa, que se retrotrae hasta la tetraktys pitagórica de la antigüedad egipcia. En base a esta historia resulta fácil advertir que nos encontramos frente al arquetipo de una imagen cuatripartita de la totalidad . Las representaciones que de él provienen son siempre de naturaleza central y a consecuencia de eso están ligadas a figuras divinas y transfieren ese carácter también a la materia arcana de la alquimia.

No le incumbe a una psicología empírica especular sobre la posible significación metafísica de este arquetipo. Sólo puede señalar que en productos psíquicos espontáneos, como sueños, fantasías, etc,. Se encuentra en acción este arquetipo y que en principio siempre vuelve a producir de modo autóctono las mismas figuras, significados y valoraciones.

(55) La cabeza humana indica la concientización de un aspecto, o más bien de una función de la psique individual. Horus como sol saliente es el iluminador, y la visión de Ezequiel representa también una iluminación. La magia por el contrario supone siempre la inconsciencia como condición de su eficacia. Esto podría explicar la ausencia del rostro humano.

(56) el simbolísmo del sí-mismo, (o como decía Descartes "el dios interior") cuya totalidad es caracterizada por cuatro cuaterniones.

(57) En la India hasta las pagodas son carros de piedra, sobre los cuales tienen su trono los dioses. En Dean, VII, 9, el anciano se sienta en un trono (-carruaje).

CUEVA PINTADA CON SU CUATERNIDAD

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CUATERNIDAD EN LOS VASOS CANOPOS EGIPCIOS; IGUALMENTE, LOS CUATRO EVANGELISTAS TAMBÍEN SIMBOLIZAN EL CUATRO: TRES ANIMALES Y UNA PERSONA.

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