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Grupo de Cultura y humanidades



La problemática de la diversidad cultural

Alejandra
Artes visuales y diseño gráfico public...
Escrito por Alejandra Almirón Cartier
el 07/10/2009 | Nivel Medio

Compromiso con el pluralismo Los desafíos Hoy día, conforme el mundo se integra y se diversifica simultáneamente, la principal tarea que se plantea en el terreno político es sin duda alguna la del pluralismo cultural, esto es, la doble tarea de alcanzar la unidad en la diversidad, de alimentar la "diversidad creativa" que es la mayor riqueza de la especie humana, al tiempo que se organiza esta diversidad de manera que ayude a los pueblos del mundo a convivir mejor:
1. ¿Cómo forjar sociedades que sean realmente pluralistas y al mismo tiempo compartan un sentimiento de pertenencia?

2. ¿Qué pueden hacer los Estados para ayudar a las distintas comunidades culturales a convivir como una comunidad nacional?

3. ¿Son eficaces las políticas y prácticas actuales para preservar la diversidad cultural al tiempo que promueven actitudes y valores que alientan el respeto mutuo?

4. ¿Cómo deben evolucionar las políticas y las instituciones para ajustarse más a las necesidades de las distintas sociedades?

5. ¿Cabe definir la identidad nacional de manera que todas las comunidades pueden identificarse con el país y con su autodefinición?

6. La Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo analizó estas cuestiones, así entre los países como dentro de los países, y consideró que, por un lado, la diversidad es un elemento esencial de nuestra naciente "cultura cívica" mundial que exige una ética y unos valores de ámbito mundial, una nueva convivencia cultural. Por otro lado, consideró que la diversidad es una fuente capital de energía social para los distintos países y, por consiguiente, instó a que se estableciesen políticas culturales en las que se contemple la diversidad étnica, así como la pluralidad de idiomas, ideologías y modos de vida. Aunque la Comisión reconoció que puede haber muchas formas distintas de tomar ese camino, también dijo que " el modo más duradero de hacerlo es crear un sentido de nación como comunidad cívica, arraigada en valores " compartidos por todos los elementos de la sociedad nacional.


Mauricio Pérez Salgado
Técnico superior instituto de artes y ...
Escrito por Mauricio Pérez Salgado
el 07/10/2009 | Nivel Medio

No hay forma, ellas se forjan solas a través de las necesidades de cada grupo para su inclusión en la corriente del desarrollo socio-cultural. Los compromisos con el pluralismo o cualquier otra manera de pensar solo es viable de modificar en el plano personal, la influencia que podamos desarrollar en ese sentido va depender de los individuos que se sumen a ella y de su aporte particular para su desarrollo. Sumar esfuerzos es utópico y una propaganda comunista para engañar a las masas.

Rosa Bernal
Licenciada en educación preescolar uni...
Escrito por Rosa Bernal
el 07/10/2009 | Nivel Medio

Hola, me parece que la diversidad cultural ayuda a las personas a adaptarse a la variación del entorno para encontrar soluciones a los problemas de supervivencia que existen en determinados ambientes, y pienso que tiene sus ventajas, ya que gracias a esta diversidad distintos pueblos han contribuido con el desarrollo humano, como en la agricultura, la cocina , la música, etc..

Monica Salinas
Curso de carpinteria centro de capacit...
Escrito por Monica Salinas
el 07/10/2009 | Nivel Medio

Estoy de acuerdo c on vos ale,aunque me parece que nos falta muchoen todos los aspectos tanto en lo cultiral. Economico,ypolitico. Estamos tan lejos como`pais y sociedad de formar un gran grupo ,para comenzar el camino hacia una formacion de conciencia para comenzarun compromiso hacia una diversidad pluralista que abarque tanto lo culturas,como politica,saludos monica salinas

graciela susana
Escrito por graciela susana
el 08/10/2009 | Nivel Medio

Hola Alejandra muy interesante este debate yo considero que la problemática de la divercidad cultural primero y fundamental, se debe a las grandes diferencias sociales (clases) que están muy distanciadas entre si, muchos beneficios para los que más tienen , la clase media pasó a ser baja, y la baja ya prácticamente no existe, esa desiguldad se refleja en la cultura, por que los que más tienen pueden seguir estudiando costeando los gastos que esto demanda en las universidades, cosa, que ya los de la clase media no pueden costearles una carrera universitaria a sus hijos por que es totalmente imposible, entre alquiler y demás, la baja, ya no envía a sus hijos al colegio por que tienen que salir a trabajar para poder subsistir, por el otro las ingresadas de otros paices, por el otro, la corrupción, el amigismo político, el libertinaje confundido con libertad, ya no existe el respeto por nadie, y de esta manera dificilmente se logre una cultura civilizada al contrario cada día peor. Por supuesto que es responsabilidad del estado de velar por los intereses de un país, para que los jóvenes que son el futuro del mañana cuenten con una base sólida de buena educación, de sentimientos patrióticos, menos adictos, más trabajo, viviendas dignas, instituciones dignas, hospitales, etc. Valorar el valor producto de la tierra o sea a agricultura que es de donde sale el dinero para crear fuentes de trabajo, más industrias,Muchos cargos públicos y planes, pero gente que trabaje la finca, chacra o campo ya no se consigue. Para terminar te cierro con esta frase "El pueblo que pierde su Identidad perdió todo", no se puede vivir en anarquía, debe existir disciplina, respeto, amor por su país, por sus símbolos patrios, por sus costumbres y tradiciones. Muchas gracias


Carla Rosanna Gambaro Venegas
Nutricion y dietetica universidad de c...
Escrito por Carla Rosanna Gambaro Venegas
el 09/10/2009 | Nivel Medio

Hola Alejandra, la verdad es que tu tema es bastante complejo, requiere de un estudio Antropológico, social, cultural y psicológico entre otras disciplinas, pero creo que:

1. ¿Cómo forjar sociedades que sean realmente pluralistas y al mismo tiempo compartan un sentimiento de pertenencia?

Es cada vez más difícil en una sociedad individualista, donde el sentido de pertenencia es cada vez menos relevante, donde el grande se come al pequeño y los sentimientos de pertenencia se van apagando con el consumismo y la falta de valores.

2. ¿Qué pueden hacer los Estados para ayudar a las distintas comunidades culturales a convivir como una comunidad nacional?
Los Estados deberían colaborar promoviendo las culturas, no dejar que sean aplastadas por el mal entendido modernismo que nos está llevando a perder nuestras raices y la cultura que nos vio nacer y gracias a ella hemos podido rescatar algunos valores.

3. ¿Son eficaces las políticas y prácticas actuales para preservar la diversidad cultural al tiempo que promueven actitudes y valores que alientan el respeto mutuo?

Creo que no han sido eficaces, es cosa de ver cómo cada vez se respeta menos la diversidad y el ser humano (si se puede llamar así), es capaz de matar, humillar y desvalorizar a otro por sus ideas.

4. ¿Cómo deben evolucionar las políticas y las instituciones para ajustarse más a las necesidades de las distintas sociedades?

Es difícil dentro de mi ignorancia, tener una idea muy clara, pero tal vez, demostrando con el ejemplo, desde las altas esferas políticas el respeto por la diversidad, primero entre ellos y promoviendo la justicia social y la equidad.

5. ¿Cabe definir la identidad nacional de manera que todas las comunidades pueden identificarse con el país y con su autodefinición?

Es complejo, porque ahora con la migración en aumento, las personas van perdiendo su identidad nacional y el País que les da, (aunque no crticable, pero si muy dañino), acogida es el que pasa a ser tu identidad y su autodefinición con el tiempo.

6. La Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo analizó estas cuestiones, así entre los países como dentro de los países, y consideró que, por un lado, la diversidad es un elemento esencial de nuestra naciente "cultura cívica" mundial que exige una ética y unos valores de ámbito mundial, una nueva convivencia cultural. Por otro lado, consideró que la diversidad es una fuente capital de energía social para los distintos países y, por consiguiente, instó a que se estableciesen políticas culturales en las que se contemple la diversidad étnica, así como la pluralidad de idiomas, ideologías y modos de vida. Aunque la Comisión reconoció que puede haber muchas formas distintas de tomar ese camino, también dijo que " el modo más duradero de hacerlo es crear un sentido de nación como comunidad cívica, arraigada en valores " compartidos por todos los elementos de la sociedad nacional.

Espero y deseo que esto se haga y se logre por el bien de las presentes y futuras

José Antonio Tascón Mendoza
Etnología escuela nacional de antropol...
Escrito por José Antonio Tascón Mendoza
el 15/10/2009 | Nivel Medio

No estoy de acuerdo contigo Mauricio, pues la modificación de las actitudes personales hacia el pluralismo tiene necesariamente que pasar primero por un proceso colectivo que rompa con paradigmas sociales y genere una nuevo pensamiento de convivencia que transforme al individuo. Con todo respeto, considero que tu comentario es muy sesgado y prejuicioso, y queda al descubierto cuando afirmas: "Sumar esfuerzos es utópico y una propaganda comunista para engañar a las masas ". Sin querer (o quizá con toda intención), asumes una postura contraria totalmente al pluralismo, ya que calificas a una corriente del pensamiento (el comunismo) que pondera el trabajo colectivo como instrumento de engaño para las masas. Colocándome en tu posición te pregunto: ¿El capitalismo no utiliza artilugios y discursos similares o más perversos para engañar al individuo y a las masas?
No podemos seguir dividiendo al mundo entre "buenos" y "malos", pues así lo han hecho personajes que hicieron mucho daño a sus naciones y a la humanidad, como Hitller, Mussolini, Franco, Stalin y el ultimo de estos seres nefastos: George W. Bush.
Me asombra que menciones que sumar esfuerzos es utópico, cuando los grandes acontecimientos de la humanidad (positivos y negativos) se han dado precisamente como resultado de lo colectivo.
Retomando el tema de la diversidad cultural, y por ende, el pluralismo, por supuesto que la convivencia entre diferentes culturas sí es posible. Pero para ello es necesario romper esquemas y paradigmas sociales impuestos desde la realidad multicultural. Las sociedades multiculturales actuales no garantizan que sea posible una adecuada convivencia, ya que por regla general al interior de ellas siempre va a existir una cultura dominante que somete a las otras; así, en nuestras sociedades multiculturales latinoamericanas la cultura mestiza u occidental mantiene una hegemonía por sobre las demás culturas, que no necesariamente son minoritarias, especialmente sobre las culturas indígenas; les impone su idioma, sus sistemas educativos y jurídicos, sus valores, sus creencias, sus concepciones del mundo, etc.
Como respuesta a esta realidad social y económica, en los últimos lustros ha ido tomando mayor fuerza la interculturalidad, cuyos principios aluden a la interacción, el respeto, la equidad y la reciprocidad entre las culturas; la interculturalidad posee herramientas teóricas y metodológicas que permite pasar de las buenas intenciones y bonitos discursos a hacer realidad estas "utopias". Por supuesto que esto implica la adopción por parte de gobiernos y sociedad de dichas herramientas e iniciar un largo proceso social que tiene que ver con la educación, la prestación de servicios y todo aquello que garantice la transformación, primero del individuo (por eso la educación intercultural) y en consecuencia el cambio social. Difícil, sí... Pero no imposible.

Ana Niria Albo Díaz
Sociología universidad de la habana
Escrito por Ana Niria Albo Díaz
el 19/10/2009 | Nivel Medio

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Alejandra, desde mi modesta opinión, creo que otra de las posibles soluciones, viene por el logro y la búsqueda de respeto por esa diversidad. Jaca en Cuba, los cientistas sociales se han roto el cerebro en este debate, sobre todo encaminado a como ocurre el tratamiento a esa diversidad desde los medios de comunicación que se convierten en poderosos instrumentos de legitimación de determinados patrones socioculturales rígidos.

Tal vez cuando poseamos unos medios masivos de comunicación que a escala mundial, socialicen nuestra rica diversidad y no c á nones de belleza generalmente europoides, música de la alter cultura, etc. ; entonces habremos dado un paso en la lucha por el respeto a la diversidad cultural

Jesús Rafael González García
Quiromasajista. escuela de quiromasaje...
Escrito por Jesús Rafael González García
el 22/10/2009 | Nivel Medio

El proceso a través del cual la humanidad ha alcanzado su mayoría de edad se ha producido dentro de la evolución de la organización social. Comenzando con la unidad familiar y sus diferentes ramificaciones, la raza humana ha desarrollado con distintos grados de éxito sociedades basadas en el clan, la tribu, la ciudad-estado y más recientemente la nación. Con esta progresiva ampliación y complejidad del entorno social, el potencial humano ha encontrado a la vez un estímulo y un terreno para su desarrollo. Y este desarrollo ha provocado constantemente, a su vez, nuevas modificaciones en la estructura social. La mayoría de edad de la humanidad debe traer consigo, por tanto, una transformación total del orden social. La nueva sociedad debe ser capaz de abrazar a toda la diversidad de la raza humana y de beneficiarse de la amplia variedad de talentos y visiones que son el fruto de miles de años de experiencia cultural:

Repudia el centralismo excesivo por una parte y rechaza todo intento de uniformidad por otra. Su consigna es la unidad en diversidad, como el mismo 'Abdu'l-Bahá ha aclarado...

Sus implicaciones del principio de la Unidad de la Humanidad son más profundas, sus aspiraciones son mayores que las que pudieron adelantar los Profetas del pasado. Su mensaje es aplicable no sólo al individuo, sino que atañe principalmente a la naturaleza de aquellas relaciones esenciales que han de ligar a todos los Estados y naciones como a miembros de una familia humana. No constituye simplemente el enunciado de un ideal, sino que está inseparablemente vinculado a una institución apropiada para encarnar su verdad, para demostrar su validez y para perpetuar su influencia. Implica un cambio orgánico en la estructura de la sociedad actual, un cambio que todavía el mundo no ha experimentado. Constituye un desafío, audaz y universal a la vez, a las gastadas consignas de los credos nacionales, credos que han tenido su día y que, en el transcurso normal de los sucesos, modelado y controlado por la providencia, deberán abrir paso a un nuevo evangelio, fundamentalmente diferente e infinitamente superior a lo que el mundo ha concebido hasta ahora. Requiere nada menos que la reconstrucción y la desmilitarización de todo el mundo civilizado, un mundo orgánicamente unificado en todos los aspectos esenciales de su vida, de su maquinaria política, de su anhelo espiritual, de su comercio y de sus finanzas, de su escritura y de su idioma, y aun así, infinito en la diversidad de las características nacionales de sus unidades federadas.

La Unidad en la Diversidad

Lejos de dirigirse a la subversión de las bases existentes de la sociedad, ello [el principio de la unicidad de la humanidad] busca expandir sus bases, a remodelar sus instituciones de una manera consonante con las necesidades de un mundo en continuo cambio. No puede confluir con lealtades legítimas algunas, ni puede socavar lealtades esenciales. Su propósito no es ni apagar la llama de un patriotismo sano e inteligente en los corazones del hombre, ni abolir el sistema de autonomía nacional tan esencial si los peligros de la centralización excesiva han de evitarse. No ignora, ni intenta suprimir, la diversidad de orígenes étnicos, de clima, de historia, de lenguaje y tradición, de pensamiento y costumbre, que diferencian a los pueblos y naciones del mundo. Hace un llamado para una lealtad más amplia, para una aspiración mayor que cualquiera que haya animado a la raza humana. Insiste en la subordinación de los impulsos e intereses nacionales a los reclamos imperativos de un mundo unificado.

Repudia la centralizaci&

Jesús Rafael González García
Quiromasajista. escuela de quiromasaje...
Escrito por Jesús Rafael González García
el 22/10/2009 | Nivel Medio

centralización excesiva por una parte, y rechaza cualquier intento por la uniformidad por otra. Su consigna es la unidad en la diversidad.

El concepto de la unidad en la diversidad es una forma de expresar el principio de la unicidad de la humanidad, según se abraza por las Enseñanzas Bahá'ís. La unidad en la diversidad se encuentra en contraste con la uniformidad. Abriga la diversidad natural de temperamento y talentos entre los individuos al igual que las variadas experiencias, culturas y puntos de vista de la humanidad, ya que contribuyen al progreso y al bienestar de la familia humana. Parecido al papel desempeñado por los genes comunes en la vida biológica de la humanidad y su ambiente, la inmensa riqueza de la diversidad cultural alcanzada en los miles de años es vital al desarrollo de la raza humana que está llegando a su madurez colectiva. Representa una herencia que nos enriquece a todos y que tiene que permitirse dar sus frutos en una civilización global. La aceptación del concepto de la unidad en la diversidad, por lo tanto, implica el desarrollo en el individuo de una consciencia global, un sentido de ciudadanía mundial, y un amor por la humanidad en su totalidad. En este aspecto, cada individuo necesita comprender que, ya que el cuerpo de la humanidad es uno e indivisible, cada miembro de la raza humana nace en el mundo como un fideicomiso de la totalidad y que la ventaja del parte en una sociedad mundial es mejor servida al promover la ventaja de la totalidad.

(Comunidad Internacional Baha'i, Valorando la Espiritualidad en el Desarrollo)

La profética voz de Bahá'u'lláh advirtiendo, en los pasajes finales de Las Palabras Ocultas, "a los pueblos del mundo" que "una calamidad imprevista los sigue y que un penoso castigo les espera", arroja una lóbrega luz sobre los destinos inmediatos de la humanidad afligida. Sólo una agobiante prueba, de la cual la humanidad surgirá purificada y preparada, logrará implantar ese sentido de responsabilidad que los líderes de una era naciente deberán asumir.

Dirijo nuevamente vuestra atención a las ominosas palabras que ya he citado: "Y cuando llegue la hora señalada, aparecerá súbitamente aquello que hará temblar a los miembros del cuerpo de la humanidad".

Una palabra más como conclusión. La proclamación de la Unidad de la Humanidad -piedra fundamental del dominio de Bahá'u'lláh- no debe ser comparada bajo ninguna circunstancia con algunas expresiones de piadosa esperanza pronunciadas en el pasado. El suyo no es un nuevo llamamiento proferido por Él, solo y sin ayuda, frente a la oposición implacable y combinada de dos de los más poderosos potentados orientales de su época, siendo Él un exiliado y prisionero en sus manos. Significa a la vez una advertencia y una promesa de que en ello reside el único medio de salvación de un mundo en gran sufrimiento; una promesa de que su concreción está cercana.

Pronunciado en una época en que sus posibilidades todavía no habían sido seriamente contempladas en ningún lugar del mundo, mediante esa potencia celestial que le ha insuflado el Espíritu de Bahá'u'lláh, ha pasado a ser considerado finalmente, por un creciente número de hombres reflexivos, no sólo como una posibilidad cercana sino como resultado necesario de las fuerzas que hoy actúan en el mundo.

Este mundo, reducido y transformado en un único organismo altamente complejo por el maravilloso progreso alcanzado en el ámbito de las ciencias físicas, por la expansión m

Jesús Rafael González García
Quiromasajista. escuela de quiromasaje...
Escrito por Jesús Rafael González García
el 22/10/2009 | Nivel Medio

mundial del comercio y la industria, y luchando bajo la presión de fuerzas económicas mundiales, entre los peligros de una civilización materialista, se encuentra sin duda en la urgente necesidad de un replanteo de la Verdad que subyace en todas las Revelaciones del pasado en un idioma acorde con sus requisitos esenciales. ¿Y qué otra voz que la de Bahá'u'lláh -el Portavoz de Dios en esta era- es capaz de efectuar una transformación tan radical de la sociedad como la que Él ya ha logrado en los corazones de esos hombres y mujeres, tan diversos y aparentemente irreconciliables, que constituyen el conjunto de sus seguidores declarados en todo el mundo?

La Fe Bahá'í -religión independiente revelada por Bahá'u'lláh en Persia hace más de un siglo- integra en sus enseñanzas los requisitos de conducta individual y colectiva, moral y social, que deben preceder ineludiblemente al establecimiento de un orden mundial que garantice la vida y la dignidad de todos los seres vivos y que produzca una verdadera civilización de progreso y bienestar bajo el principio de la unidad en diversidad.

Video almas unidas bahais:

... Los amados de Dios deben asociarse en afectuosa camaradería con extraños y amigos por igual, demostrando a todos la mayor bondad, sin tener en cuenta el grado de su capacidad, sin preguntarse nunca si merecen ser amados. Que en todos los casos los amigos sean considerados e infinitamente bondadosos. Que vuestros pensamientos se refieran a vuestro propio desarrollo espiritual, y que cerréis vuestros ojos a las deficiencias de las demás almas.

la espiritualidad es el más grande de los dones que recibimos de Dios.... Ojalá que cada uno de vosotros pueda crecer diariamente en espiritualidad, que os fortalezcáis en toda bondad y que seáis ayudados más y más por la consolación divina... ‘Abdu'l-Bahá,

Https://www.youtube.com/watch? V=OGCxnmDBE_E

Imágenes de personas bahais y su convivencia demuestran la unidad y amor de la humanidad, en una sola familia, la raza humana. Unidad en diversidad.

" ¡Oh Hijos de los Hombres! ¿No sabéis por qué os hemos creado a todos del mismo polvo? Para que nadie se exalte a sí mismo por encima de otro. (Baháulláh, La Gloria de DIOS)

Https://www.youtube.com/watch? V=oe78pmLq7KY

Anti- Nazi:

Https://www.youtube.com/watch? V=BBEzb-9uY8o

https://grupos.emagister.com/documento/la_unidad_en_la_diversidad/1045-312865

jesus19-9@hotmail. Com

Jesús Rafael González García
Quiromasajista. escuela de quiromasaje...
Escrito por Jesús Rafael González García
el 04/07/2010 | Nivel Medio

La unidad en la diversidad y el nuevo orden mundial

De acuerdo con el marco conceptual que guía el pensamiento y el trabajo de muchas personas y grupos en el mundo, de los cuales me considero parte, la siguiente etapa en la evolución social de la humanidad la constituye la consolidación de su unidad orgánica, la cual se hará manifiesta en el ámbito espiritual, político y social del planeta entero, unidad que como toda verdadera unidad en un sistema natural o humano, es una unidad en diversidad, no una unidad en uniformidad como sería la pretensión totalitaria del nacionalismo, del fascismo, del comunismo y del neoliberalismo, ni una división en diversidad, como sería la pretensión del anarquismo y curiosamente también del neoliberalismo, pues de una parte busca uniformar los consumos económicos y culturales de la sociedad humana y de la otra, dividir para imponer con mayor facilidad su capacidad de moldear a esa sociedad.

El concepto de unidad se diferencia claramente del concepto de unicidad, pues este supone la inexistencia de sistema, o sea de diversos elementos que integran un conjunto, como cuando hablamos, por ejemplo, de la unicidad de Dios.

El proceso que llevará a la unidad orgánica de la humanidad, de acuerdo con la visión de Bahá'u'lláh, en consonancia con lo que ha sucedido en otras etapas críticas de la historia humana, deberá darse como resultado de una serie de procesos, unos conscientes y provenientes del esfuerzo de grupos y personas en todo el mundo, otros como consecuencia de las barreras que se están derrumbando día a día y que han mantenido separados a los seres humanos en grupos irreconciliables, procesos algunos de ellos catastróficos y violentos, y otros, pacíficos y naturales. Pero, en fin de cuentas, de acuerdo con esta visión se trata de un proceso global inevitable, que, además, conllevará al comienzo de la solución duradera de todos los problemas humanos, en concordancia con lo expresado por el mismo Bahá'u'lláh cuando afirmó: "El bienestar de la humanidad, su paz y su seguridad son inalcanzables a menos que su unidad sea firmemente establecida".

Bahá'u'lláh, puso así punto final a la discusión sobre qué es primero o más importante para conseguir la paz, si la búsqueda del orden, de la estabilidad social y de la seguridad, o si el esfuerzo de procurar la aplicación de la justicia y la equidad a todos los miembros de la sociedad para el logro del bienestar general, pues elevó a la unidad a la categoría de prerrequisito para el logro de los demás fines. Los sucesos de la humanidad durante el siglo pasado y los primeros años de este siglo le han dado la razón, pues hoy comprendemos que sin un esfuerzo conjunto de todas las estructuras sociales, políticas y económicas de la humanidad, esfuerzo dotado de las herramientas y capacidades necesarias, no podemos solucionar ninguno de los problemas globales que nos afectan, comenzando por el problema ambiental y siguiendo con la guerra y la violencia, el terrorismo, el hambre y la miseria, la pobreza y la marginación, el comercio ilícito de armas, de narcóticos y de seres humanos, todos los desequilibrios globales de un orden que satisface solo las necesidades de una minoría de la humanidad.

El concepto de que la unidad es el prerrequisito de la solución duradera de todos los problemas del mundo, es aceptado hoy en día sin dificultad por la mayor parte de gente razonable en el mundo, a diferencia de lo que sucedía hasta hace un tiempo, sobre todo en el campo de los pensadores de izquierda influidos por el paradigma marxista de la "dictadura del proletariado" que tenía como referencia la construcción de una unidad popular o de clase que debía empoderarse para enfrentar a las clases dominantes, para, luego de vencerlas, imponerles su poder de dominación por todos los medios a disposición. Y sólo después de que fueran anuladas las contradicciones sociales, podría, como consecuencia lógica, alcanzarse a una unidad global o general.

Como consecuencia de lo anterior, la igualdad de mujeres y hombres, el equilibrio en la relación del hombre con el medio ambiente, la superación de los prejuicios de raza, clase, nación o credo, la eliminación de los extremos de riqueza y pobreza, la armonía entre el conocimiento científico y espiritual, la búsqueda libre e independiente de la verdad, la educación integral, física, intelectual y espiritual del ser humano, la valoración plena de la diversidad cultural, la superación de los dogmatismos ideológicos y políticos, los esfuerzos por dotar al mundo de una estructura de administración de sus asuntos en forma colectiva y en beneficio de todos sus habitantes, resultan ser expresión del paradigma de la unidad en la diversidad, para que todos nos veamos como partes inseparables del cuerpo de la humanidad, sin que por ello tengamos que perder nuestra individualidad ni nuestra autonomía.

La unidad en diversidad se convierte, así, en el paradigma central para la construcción de un nuevo orden de cosas en el mundo, de una verdadera civilización planetaria que esté al servicio de todos y cada uno de sus habitantes, también en sintonía con lo expresado por la Comunidad Internacional Bahá’í , de que "puesto que el cuerpo de la humanidad es uno e indivisible, cada miembro del género humano nace al mundo como fideicomiso del conjunto" , o sea que está bajo la responsabilidad del resto de la sociedad, a diferencia de lo que sucede en la actualidad, donde decenas de millones de seres humanos están abandonados a su propia suerte y sólo una minoría de privilegiados forman parte de la élite en países donde se pone en práctica este principio en forma parcial.

Shoghi Effendi expresó en 1936 lo siguiente: “La unificación de la humanidad es el sello distintivo de la etapa a que ahora se acerca la sociedad. La unidad de la familia, de la tribu, de la ciudad estado y de la nación han sido acometidas sucesivamente hasta ser del todo logradas. Y ahora es la unidad mundial la meta por la que brega una humanidad hostigada. El proceso de construcción de naciones ha tocado a su fin. La anarquía inherente a la soberanía del estado roza ya su apogeo. Un mundo en pos de su mayoría de edad debe abandonar ese fetiche, reconocer la unidad e integridad de las relaciones humanas, así como establecer, de una vez por todas, la maquinaria que mejor encarne este principio fundamental de su vida".

En forma esquemática es necesario ampliar un poco el concepto de la unidad en diversidad para comprender sus alcances. Desde hace tiempo visualicé que el concepto tenía cuatro grandes ámbitos de concepción y aplicación, a saber:

La unidad en diversidad como paradigma o principio objetivo de la realidad social y natural, al comprobarse que todo sistema natural o humano funciona adecuadamente cuando cada uno de los elementos diversos que forman parte, dan lo mejor de sí en beneficio del conjunto del que a su vez cada elemento se beneficia. Este principio, en mi entender, alcanza la categoría de ley objetiva de la realidad, o en los términos de otros pensadores, la categoría de valor universal.

La unidad en diversidad como valor o paradigma subjetivo, que es necesario que sea interiorizado, asumido y desarrollado por cada uno de los habitantes del planeta, para que se convierta en el referente básico de sus relaciones con los demás seres humanos. En este punto, por ejemplo, tiene una importancia central la educación para la ciudadanía mundial, también de acuerdo con lo expresado por Bahá'u'lláh en su frase de que "la tierra es un solo país y la humanidad sus ciudadanos".

La unidad en diversidad como método o como herramienta (y también como proceso), para poder ser implementada en cada escenario social, en cada lugar, en el mundo institucional, en el trabajo en equipo, en el proceso de transformación individual y social. La herramienta fundamental para ello es la de la consulta, concebida como "un esfuerzo cooperativo para la búsqueda y aplicación de la verdad social en el proceso de la toma de decisiones". También la creación de estructuras sociales desde la base y su integración local, regional y mundial forman parte del proceso constructivo en esta dirección.

La unidad en diversidad como fin u objetivo final de todo el proceso constructivo planetario de un nuevo orden, con la conformación de una Mancomunidad Mundial Federada de Naciones bajo un ejecutivo, un legislativo y un tribunal de justicia mundiales, sin que ello signifique de ningún modo el fin de las naciones, pues como lo dijo alguna vez Golda Meir, "la existencia de la orquesta no supone el fin de los violines".

Esta comprensión de que la unidad en diversidad es a la vez muchas cosas y abarca muchos aspectos y procesos, es fundamental para visualizar adecuadamente los procesos personales, institucionales, sociales, culturales y sistémicos que deben coexistir para su implementación progresiva, y por ende, para la superación del problema del poder tal como lo conocemos hoy en día.( Carlos E. López Dávila)

https://info.bahai.org/spanish/

https://www.youtube.com/watch? V=OGCxnmDBE_E

Alejandra Almirón Cartier
Artes visuales y diseño gráfico public...
Escrito por Alejandra Almirón Cartier
el 04/07/2010 | Nivel Medio

La diversidad cultural y la paz

En los últimos años el mundo ha cambiado considerablemente.
No sólo sufrió una profunda transformación que lo condujo en el plano internacional de las realidades bipolares hacia una realidad más diversificada que se busca hoy entre multilateralismo y unilateralismo, sino que además ha sido objeto de una transformación tecnológica que ha acercado a las culturas del mundo, gracias a un progreso inédito de las tecnologías de la comunicación, y las ha puesto en contacto unas con otras.

Estas dos transformaciones, la del poder y la de la comunicación, han tenido consecuencias importantes y contradictorias en la evolución en curso y en la relación de las culturas entre sí.

La diversidad cultural y las amenazas que la acechan

La transformación del poder a escala mundial nos ha enfrentado de pronto a la polisemia del mundo.

La desaparición de las divergencias ideológicas de la Guerra Fría, el final de las certezas mesiánicas, el derrumbe de las ilusiones de un progreso obtenido al precio de la supresión, cuando no del aplastamiento, de los derechos humanos han suscitado la esperanza de un mundo descompartimentalizado, liberado ahora de las trabas a la libertad y la libre expresión.

Se entiende por «polisemia del mundo» la propensión de cada cultura a expresarse en el espacio mundializado realzando sus propios valores, reivindicando su identidad como una fuente inagotable de la que surgen una visión del hombre y de sus derechos, pero, asimismo, una representación de los grupos y sus lazos de civilidad.

El espacio mundializado ha dado lugar a la mayor visibilidad de las culturas. El progreso de las tecnologías de la comunicación también desempeñó en ello un papel importante.

Hizo que la proximidad de las culturas se volviera palpable y que su coexistencia fuera pensable. Jamás como en la mundialización se han tejido esas relaciones múltiples que nacen entre las culturas cuando toman unas de otras sus rasgos distintivos, cuando éstas se mezclan y se mestizan tomando entre sí sus rasgos específicos para integrarlos cada una de ellas en su espacio social y simbólico propio.

Este intercambio a escala mundial indica una aculturación, una asimilación por parte de cada cultura de una porción del alma y la materialidad de las culturas otras.

Sin embargo, en el momento en que surge la diversidad y el pluralismo culturales, la cultura, cada cultura, se expone a grandes peligros. No tanto el peligro de ver su unidad en riesgo de quebrarse o su homogeneidad ceder ante el aporte de culturas alógenas.

Más bien el peligro de verse amenazada en su centralidad y en su exclusividad como dispensadora de sentido y valores.

Surge entonces la amenaza confusamente percibida de ver desaparecer el carácter «operatorio» de la cultura cuando ésta tiende a informar el comportamiento de los seres que la comparten, cuando les indica modalidades de comportamiento o modos de pensamiento aceptados en la sociedad en la que viven, cuando ya no basta para construir esa forma de reconocimiento en la cual todo ser se encuentra a sí mismo y encuentra las raíces de su ser que llamamos «identidad».

El riesgo es entonces quedar desenclavado en su propio espacio simbólico, excluido de su propio mundo, vuelto sin embargo a tal punto extraño para sí que el universo cultural de cada individuo se transforma en un mundo de extrañeza y alienación.

Tales eran, hasta no hace mucho tiempo, las angustias y los miedos de los pueblos del Tercer Mundo en la época de la colonización cuando comunidades enteras dejaban de reconocerse en su cultura de origen y comenzaban a sospechar que un poder exterior les quería imponer su propia cultura.

Surgían oposiciones y resistencias que nutrían rebeliones contra la opresión, incluida en sus formas culturales. Felizmente hemos superado todo aquello.

La época en que los pueblos intentaban imponer por la fuerza a otros sus normas y valores ha quedado en el pasado. Pero nuestra época, más insidiosa, tiende, mediante una suerte de «coerción simbólica» (Bourdieu) esa fuerza que se ejerce sobre los espíritus a infiltrar los poros culturales de las sociedades para moldear ese hombre cultural «unidimensional», retomando la expresión del desaparecido filósofo Herbert Marcuse, que señalaría el nacimiento del tiempo mundializado de la cultura homogénea.

En los albores de esta nueva época, podríamos decir que tres peligros acechan la diversidad cultural.

Alejandra Almirón Cartier
Artes visuales y diseño gráfico public...
Escrito por Alejandra Almirón Cartier
el 04/07/2010 | Nivel Medio

Diversidad cultural y hegemonía

Un primer peligro es que la diversidad cultural se torne en ventaja de una «supercultura», una cultura de culturas, que se impondría desde arriba a todas las culturas, cubriéndolas y volviéndose de algún modo el idioma común de la mundialidad. El peligro no reside aquí en anular las culturas en su existencia diversificada y diferenciada, sino simplemente en provocar la relegación de las culturas, su marginalización. Éstas últimas quedarían entonces reducidas a un estatuto de «indigenidad», similares a esas lenguas vernáculas que no tienen otra función que la de expresar el aspecto utilitario de la vida, dejando a la «supercultura» la función de decir y vehicular las transformaciones del mundo, los nuevos valores y las innovaciones que importan en la vida de los hombres. Es una postura de esquizofrenia cultural la que lleva a separar en la vida de los grupos culturales lo que tiene que ver con las normas y la tradición, por un lado, y lo que depende de las técnicas y los valores que se les vinculan, por el otro. En esta nueva configuración, la «supercultura» permitiría incluso el pasaje de una cultura a otra. Sería el médium obligado entre las culturas. Sería, en suma, la lengua en la cual todas las lenguas del mundo podrían encontrar su equivalente, traducirse y comprenderse. Desde luego, el riesgo no reside en el pluralismo de las lenguas y culturas, sino en una especialización rígida que asignaría, en definitiva, a una lengua o a una cultura funciones que no se les otorgaría a las demás. El conjunto cultural lingüístico anglosajón está a punto de ocupar esta posición dominante, mediante su lengua, su potencia tecnológica y económica y su influencia en el universo de los medios de comunicación. Se encuentran allí reunidos todos los ingredientes de la hegemonía y una especie de signo de la potencia que existe. Y que viene. Querer ignorarlo implica exponerse no a una monocultura sino a la aceptación de lo que podríamos designar como una lengua de lo esencial: una lengua del mundo que impondría al mundo su lengua administrativa, artística o científica y que dejaría a las demás lenguas y culturas un ámbito de especificidad menor, fragmentos de historia confinados al folklore de las naciones. Preservar la diversidad cultural es permitir la omnifuncionalidad cultural, es decir, que cada cultura pueda asumir por medio de sus elementos constitutivos y sus valores específicos los diferentes aspectos de la vida cultural, científica o estética de una comunidad humana.

Diversidad cultural y repliegues identitarios

A la inversa del primero, el otro peligro que acecha a la cultura, y con ella a la diversidad cultural, es el del arrinconamiento: que quede reducida a significar un marcador de identidad tan estrecho y autocentrado que termine excluyendo cualquier coexistencia. De hecho, con las guerras identitarias y los conflictos étnicos que han ensangrentado durante la última década a países de pluralismo cultural, hemos visto identidades llevadas al extremo reivindicando para sí, y excluyendo a las otras, el territorio, la ley y el poder. El repliegue de las culturas sobre sí mismas, este nivelamiento «hacia abajo» de la identidad reducida a los albures del nacimiento, el color de la piel o la afiliación religiosa, da cuenta de la función restrictiva y de exclusión que puede asumir la cultura en ciertas circunstancias. Todo ocurre entonces como si el grupo, consolidado en torno de sus valores y sus símbolos que ya no sirven más que para garantizar su unidad y cohesión, se cerrara a toda alteridad, negándose incluso a tolerar sus huellas en el espacio que le es propio. En nombre de una identidad de combate, «mortífera», étnica y discriminatoria, la vida con los demás se declara imposible. La tierra es entonces «limpiada» en nombre de la identidad. Las comunidades y los grupos que no comparten la cultura, la lengua o la religión del grupo más poderoso sufren debido a su diferencia las exacciones más duras. Esta instrumentalización de los valores y las culturas por la que se convierten en fortalezas del encierro identitario es una inversión de las funciones de la cultura. La identidad se vuelve una herramienta destinada exclusivamente a la definición de sí mismo y el principio de una oposición a los otros. Los valores, el espacio y la razón política son puestos al servicio de la exaltación de la identidad más estrecha. La diversidad cultural ya no está limitada o amenazada. Es simplemente negada. La guerra se inscribe así insidiosamente en las funciones de la cultura.

Una de las primeras funciones de la cultura en los conflictos es que ésta aparece como un prescriptor de identidad. Cuando las naciones estallan y se derrumba la autoridad que garantizaba su unidad, o la identidad política que garantizaba su cohesión, se apela fuertemente a la cultura, a través de algunos de sus aspectos tales como la lengua o la religión, como el marco dispensador de una identidad alternativa. La identidad cultural se hace valer entonces como el sustituto de una identidad nacional difunta o desfalleciente. Así, sin ser exclusiva de otros elementos culturales, la religión, por ejemplo, es llamada a desempeñar el papel de soporte identitario en comunidades que no dejan de reconocerse en la identidad nacional que, antaño, englobaba las diferentes pertenencias de los ciudadanos de un Estado o los miembros de una nación. En Bosnia, la configuración de las fuerzas antagonistas en presencia cubría la pertenencia a las comunidades, ortodoxa, católica o musulmana. Las poblaciones de Bosnia tienen sin embargo una lengua en común. La diferenciación en comunidades distintas se operó sin embargo sobre una línea de fractura religiosa trabajada por una historia trágica. Se podría comparar fácilmente el caso bosnio con el caso libanés, en el cual comunidades confesionales aun sumergidas en el mismo universo lingüístico y en el mismo entorno global han percibido no obstante, durante la guerra que desgarró al país, su identidad y su porvenir a través de las grillas de valores y cultura antagonistas.

Una segunda función que cumple la cultura en situación de conflictos identitarios tiene que ver con la legitimación que puede aportar a la acción política del grupo en guerra. Este carácter difuso, casi espontáneo, puede agravarse y volverse explícito cuando instancias culturales, regionales o religiosas asignan un claro reconocimiento a causas étnicas, clánicas o confesionales. La cultura desempeña en este caso el papel de una religión desviada que aporta una suerte de «bendición» a una causa, haciendo creer, por ejemplo, que violencias «inevitables» inherentes a la acción son «aceptables». La línea y los medios de defensa del grupo son presentados como estrategias de supervivencia frente a la amenaza que harían planear comunidades opuestas.

Por último, las culturas presas en los meandros de los conflictos pueden transformarse en una verdadera fuerza de movilización. En circunstancias de crisis, la cultura da testimonio de su temible capacidad de sensibilizar los espíritus y galvanizar las energías. Orientado a la defensa de una tierra «sagrada» o de una causa igualmente «sagrada», el combate identitario cobra el aspecto de una guerra santa. Tras su impulso pueden constituirse partidos llamados religiosos que hacen del componente religioso de ciertas identidades una verdadera plataforma para el activismo político. En numerosos conflictos del mundo, en India, Afganistán, Sudán, Israel/Palestina, la radicalización política puede extraer del fondo cultural de las religiones los resortes de su acción. Proteger la cultura o los valores del grupo, preservar su territorio, se convierten en exigencias de reacción a favor de la salvaguarda de un «sagrado-profano» que reviste en la ocasión todos los rasgos de lo sagrado. Lo político termina de instrumentalizar la cultura ¯en realidad, de someterla a los fines del poder, de preeminencia o reparto inicuo de las riquezas, cuando llega a sacralizar el espacio comunitario (topos) , a exaltar las normas, los símbolos, los valores y las reglas del grupo (nomos) y a establecer un discurso (logos) de exclusión.

Diversidad cultural y choque de imaginarios

El tercer peligro que acecha a la cultura se sitúa en el plano internacional. La mundialización, antes de ser un acercamiento de los espacios, es un poderoso revelador de desigualdades. La situación de indefensión en la competencia económica internacional de conjuntos geoculturales que ocupan posiciones de importancia desigual, el triunfo del mercado y de los valores correspondientes al orden liberal, la preeminencia ligada a los derechos humanos como si pertenecieran a una única civilización y que su formulación dependiera de una única cultura, todo ello ha agrandado la distancia entre las regiones del mundo. Una impresión de triunfo se desprendía de la proclamación de un «fin de la historia», entendida como el congelamiento del mundo en una imagen, una configuración y un modelo que serían los de Occidente. Los trágicos acontecimientos de Irak ilustran esta percepción diferenciada y esta sospecha de hegemonía que puede ser vinculada a una cultura cuando ésta mezcla las razones de una intervención con el advenimiento de un orden moral o cultural. El drama del choque contemporáneo de valores y símbolos reside en esta parte supuesta e imaginada de superioridad cultural y de gobernanza que se pretende ética y que se propone como lo que está casi exclusivamente en juego en las relaciones internacionales. En realidad, si existe drama, éste reside más bien en el hecho de tomar la vía de las culturas y especialmente las religiones para expresar y encarrilar las protestas contra un orden del mundo percibido como injusto. Reside también en el recurso a lenguajes culturales en los cuales la función crítica se moldea en los términos de una oposición cultural para construir estrategias de protesta. Todo ocurre como si las líneas de fractura ya no fueran las de las ideas o las ideologías ¯es decir, de naturaleza política¯ sino las de las culturas ¯de naturaleza normativa. Las culturas se opondrían en un enfrentamiento por la imposición de los principios de regulación del orden internacional. Si la teoría del choque de civilizaciones tiene algún viso de verdad, habría que poner en foco el torcimiento y el desvío de los filtros culturales de percepción del mundo toda vez que fracasen el diálogo y la cooperación. El error de una teoría del choque de las civilizaciones consiste en olvidar que la cultura es inseparable del progreso y la organización material del mundo, y que la movilización cultural adviene cuando la toma de conciencia de un retraso es agudizada por la marginalización en la participación equitativa en la gestión del bien común universal o en la toma de decisiones.

El diálogo de las culturas, cuya finalidad es el acercamiento de las culturas, supone como primera condición su libre expresión y la preservación de su diversidad. Pero supone también un entorno favorable a la concertación sumado a la voluntad de asociar los destinos de los pueblos a la gestión de su planeta común. Defender la diversidad de las culturas es a la vez defender la especificidad de cada cultura con relación a todas las demás y la necesidad para cada una de ellas de cooperar con las otras.

Alejandra Almirón Cartier
Artes visuales y diseño gráfico public...
Escrito por Alejandra Almirón Cartier
el 04/07/2010 | Nivel Medio

Las funciones de la cultura

Antes de pensar estrategias de cooperación, este modo de abordar los problemas de la diversidad y los peligros que pueden amenazarla nos lleva a señalar, a manera de recordatorio, las funciones que la cultura cumple o debe cumplir para que sean preservados el diálogo y la cooperación entre los hombres.


La cultura es ante todo el prisma a través del cual un hombre lee el mundo, da un sentido a la vida en sociedad, una orientación a la organización de sus relaciones con los otros y a la coexistencia de las sociedades entre sí.


La cultura comporta una parte de organización material de la vida social del mismo modo que sintetiza para cada miembro del grupo que se reconoce en ella los valores fundadores de su ser en el mundo y su ser con los otros.


Tanto, si no más, como los valores seculares, toda cultura vehicula las dimensiones de la transcendencia. Cuando un grupo humano se encuentra movilizado por una causa importante o se siente amenazado, estos valores pueden volverse un refugio que puede transformarse en bastión y una defensa que puede convertirse en violencia.


Nosotros, que vivimos hoy un encuentro inédito de las culturas, algunas de las cuales atraviesan un momento de resurgencia de lo religioso, deberíamos estar más atentos aún a este cruce particular de los valores del cielo y de la tierra.



La cultura es, en segundo lugar, un vector de identidad. Es un signo de pertenencia porque ha sido antes que nada un medio de socialización, educación y formación de la parte colectiva de nuestra identidad. En este sentido, es tradición y transmisión.


La tradición es lo que es dado como un marco histórico de referencia, de enraizamiento e identificación. Transmitir es mantener el vínculo que une a las generaciones y proponer a cada individuo las condiciones de su inserción en el conjunto al que pertenece.


Preservar los lugares simbólicos de pertenencia y perennizar los canales de la transmisión es trabajar por la salvaguarda de las culturas y obrar con vistas a la diversidad cultural.



Finalmente, la cultura es lo que reúne a los seres humanos en la común humanidad. La cultura es, pues, también una manera de ver a los otros, de pensarse con ellos, de tomar conciencia de que la pertenencia a un grupo comanda al mismo tiempo ciertas reglas de relación con los otros.


Lo cultural es de entrada también lo intercultural. En efecto, ¿De qué valdría una cultura que no sirviera más que a la definición de sus miembros en un mundo en el que ninguna cultura está sola ni es solitaria? Formular la pregunta de este modo implica admitir que toda cultura está orientada hacia los otros y que esta orientación define múltiples estrategias.


Estas estrategias pueden favorecer actitudes de apertura como pueden generar bloqueos, desconfianzas y conductas de cierre. «Nosotros y los Otros»: la dialéctica de las relaciones interculturales permanece abierta.


Por tanto es una puerta hacia la alteridad y el soporte de una cultura de paz y cooperación entre conjuntos diversos y plurales. «Nosotros contra los Otros»: la defensa identitaria se convierte en el único objeto de la política cultural. Contribuye a la creación de barreras culturales y se torna hostilidad y desconfianza.


Del devenir de las relaciones entre las culturas plurales depende no sólo el futuro de la diversidad, sino también el refuerzo de nuestras defensas culturales contra el choque de los imaginarios y la exacerbación de las pasiones identitarias.

Perla Amanda
Computacion bachillerato oficial
Escrito por Perla Amanda
el 04/07/2010 | Nivel Medio

Alex es complicado tu tema... En pocas palabras te digo... K si todos tuvieramos cultura y educacion este mundo seri distinto al igual las creencias religiosas van despareciendo y nuestros hijos ya no son como nos educaron a nosotros.. Ahora viven en otro mundo donde kedan atras costumbres ,tradiciones y sobre todo la comunicacion k habia en la familia se volvio un corre y corre antes eran sagradas las horas de comer en todas las familias y ese era el punto de reunion ,k servia para unirno mas ahora ya casi ni nos vemos ,todo mundo en su mundo... Todo eso va cambiando los publos amiga espero haberte contestado satisfactoriamente un abrazo

Alejandra Almirón Cartier
Artes visuales y diseño gráfico public...
Escrito por Alejandra Almirón Cartier
el 05/07/2010 | Nivel Medio

Gracias Perla por tu participación.


Propuestas para una estrategia de refuerzo de la diversidad y la cooperación culturales.



Las propuestas para un refuerzo de la cooperación entre las culturas con vistas a crear un entorno pacificado tienen que ver tanto con estrategias culturales que apunten a la cultura de la paz y su difusión, como con verdaderos modos de prevención, gestión y resolución de conflictos que nacerían en circunstancias de gestión de reivindicaciones culturales o de percepciones contradictorias de valores e ideas en el plano mundial.


La difusión de la cultura de la paz podría entenderse según tres ejes.


Un eje del ver , en primer término, en el que se trataría de colaborar para una modificación de las percepciones y las imágenes de las culturas otras. Más específicamente, la difusión de «clichés culturales» vehiculados por los medios masivos de comunicación requiere que se intente una educación a las culturas otras para no seguir cultivando esquemas someros y simplistas, cuando no caricaturales o depreciativos, que favorecen los prejuicios y las imágenes deformadas del Otro.


Esta estrategia implica una acción de socialización y de educación en la base, por la vía de la promoción de la diversidad cultural en el nivel de los programas de enseñanza, de la escuela a la universidad.


Nada se podrá intentar en la materia si, en lo tocante a los medios de comunicación audiovisuales, no se emprende una política de sensibilización a la diversidad cultural, respetuosa de las especificidades y de la dignidad de cada una de las culturas.


Un eje del creer , en segundo lugar, que reconocería todo su lugar a las convicciones, las ideas, las creencias y los modelos culturales de los otros. Es necesario un mejor conocimiento de las culturas, las religiones y los sistemas de valores si se quiere honrar, respetar y proteger la diversidad cultural.


De la ignorancia de los ideales de civilización y las convicciones morales, culturales o religiosas nace la desconfianza o, peor aún, el fanatismo que hace de la cultura propia un sistema de verdad y de la de los otros un tejido de errores o anacronismos.


La tragedia del 11 de septiembre ha dado lugar, de una y otra parte, a un florecimiento de juicios apresurados de alcance cultural, moral o religioso que traducían, cuando menos, un desconocimiento de los sistemas de valores y creencias.


Podría considerarse la posibilidad de organizar un diálogo trilateral, intercultural e interreligioso, asociando a representantes calificados de los grandes sistemas filosóficos y religiosos de nuestro tiempo.


Por último, un eje del poder , entendido como una capacidad de actuar, dado que se trata de organizar la diversidad cultural, en todos los niveles, y respetar en el plano constitucional y político el derecho a la diversidad cultural.


Por consiguiente, más allá de la protección de las identidades culturales, habrá de encontrarse un equilibrio, en el respeto de las formas democráticas, entre la universalidad del derecho y la particularidad de los derechos culturales en el seno de los conjuntos nacionales.


Una democracia abierta, representativa de la diversidad de lenguas y culturas, con una dimensión consociativa, es decir, de gestión del pluralismo gracias a la participación activa de todos los actores de la vida social, política y cultural es el mejor medio de hacer oír las voces de la diferencia.


En cuanto a los medios de prevenir, gestionar y resolver los conflictos, especialmente en el plano de su dimensión cultural, y de hacer de la diversidad cultural uno de los fundamentos de la paz, habrá de concebirse una acción de envergadura.


Esta acción se articularía en torno de tres puntos fundamentales.


En primer lugar, se impondría un trabajo de elucidación, que consistiría en reflexionar sobre las amenazas a la paz propias de nuestro tiempo. Es preciso un informe sobre el «estado del mundo». Este informe tomaría la medida de las amenazas que pesan sobre la paz y la seguridad internacionales.


Diagnosticaría con detenimiento las fracturas, especialmente aquellas de tipo cultural que acechan el orden internacional y preconizaría una serie de medidas a tomar para prevenir la amenaza y reducir la brecha cultural que separa a las naciones y los conjuntos geoculturales del mundo.


Luego, habrá de emprenderse un trabajo de observación y de alerta. Podría llevarse a cabo mediante la creación de un observatorio de las prácticas democráticas, del respeto de las libertades, los derechos humanos y la paz..


Por último, debería programarse un trabajo de mediación. Se llevaría a cabo a través de la creación de un Centro de mediación y facilitación cuya tarea principal será formar mediadores y proponerlos en casos de conflictos a las partes en disputa de manera de ayudarlos a superar sus diferendos.


Este Centro capacitará en modos de resolución pacífica de conflictos poniendo el acento en el abordaje cultural de la resolución de conflictos con el fin de contribuir a la construcción de sociedades pacificadas.

Hollywood Latino Internacional
Cinematografia escuela de cine y tv.
Escrito por Hollywood Latino Internacional
el 05/07/2010 | Nivel Medio

Hola a todos. Excelente debate Alejandra. Realmente plantea una problemática con un número importante de interrogantes cuyas respuestas serán muy valiosas para encontrar el camino que posibilite construir un mundo mejor.


A veces el gran avance importa retroceso e injusticias. Lograr el equilibrio, el punto medio es todo un arte, un deber que con responsabilidad se tiene que buscar incesantemente para el bien de cada cultura, valorando sus tradiciones, sus usos, costumbres e ideosincrasia.


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Muchísimas gracias por invitarnos.

Un gran saludos

Viviana Saíni

Alejandra Almirón Cartier
Artes visuales y diseño gráfico public...
Escrito por Alejandra Almirón Cartier
el 05/07/2010 | Nivel Medio

EXCELENTE TU PARTICIPACIÓN.
LES AGRADEZCO A VIVIANA Y AL GRUPO.





La diversidad cultura se manifiesta en el ambiente familiar cuando la pareja proviene de diferentes culturas.

Los hijos que nacen de ésta familia se nutren de los aportes de ambos. Los cuales deben conservar y difundir.

La diversidad cultura se manifiesta en el aula y en la insittución educativa cuando los educandos provienen de grupos culturales diferentes. El compartir el aula con niños de diferentes color o costumbres lejos de ser un motivo de conflicto debe motiar en nostoros actitudes de respecto e intereses por aprender de ellos.

La diversidad cultura en la familia y en el aula son un patrimonio que debemos valorar, pues son una oportunidad para nutrirnos de diferentes formas de interpretar la realidad y de expresar social, cultural y linguisticamente el mundo que nos rodea.

El racismo, la discriminación y la marginación son productos de la falta de (maduración) la valoración de nuestra propia cultura o de las otras cutluras de nuestro país. Para lograr un desarrollo auténtico y sostenido debemos ser conscientes de la riqueza que tenemos en nuestra heterogeniedad.

Debemos enfrentar y evitar la homogenización de la sociedad, la imposición de modas culturas y la copia e imitación pasiva de otras culturas.

Contesta las siguientes preguntas :

1. ¿Porqué la diversidad cultural se manifiesta en ámbito familiar?

2. ¿De qué manera se da la diversidad cultural en al aula y en la Institución Educativa?

3. Porqué se dá el racismo, la discriminación en la familia y en el aula?

4. ¿Porqué debemos evitar la homogenización de la sociedad?


Hollywood Latino Internacional
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Escrito por Hollywood Latino Internacional
el 05/07/2010 | Nivel Medio

Hola Alejandra, es un placer participar. Muchas gracias por invitarnos.


Respecto del primer interrogante: Siento que en el ámbito familiar, justo allí, es donde tal vez se manifiesta en primera instancia la diversidad cultural, pues es el seno donde las personas generalmente nacen, crecen y desarrollan gran parte de su vida. Es allí donde la comunicación debería solo fluir, donde conocerse asimismo y a los demás integrantes del grupo familiar ayuda a un crecimiento y a una formación más integral.


Ya en el aula y en la institución educativa se puede presentar como un diamante con muchísimas áreas planas que deberíamos apreciar por su riqueza y belleza.



El modo de ver la vida, de concebir el amor, la relación que cada cultura tiene con su tierra, su naturaleza son ejemplos muchas veces maravillosos y sobre todo dignos de seguir.


Lamentablemente esto tiene otra cara pues, seguramente es donde se acrecientan los problemas.


El racismo es muy negativo, lo siento como una falencia, una atrocidad de los hombres, producido tal vez por puro desprecio hacia algo que solo está en el hombre mismo que lo siente. Puede importar temor a lo desconocido. Se dice que no se puede amar aquello que no se conoce.


Evitar la homogenización de la sociedad es evitar empobrecernos.


Debemos respetar, conocer, aprender, valorar, estudiar, y enriquecernos al conocer distintas y numerosas culturas.

Un gran saludo

Viviana Saíni