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La Fotografia Digital...

MARIAN
Escrito por MARIAN
el 23/01/2012

1. ¿Qué es una cámara digital?

A simple vista no apreciaremos grandes diferencias entre la clásica cámara de película química (de “rollo”) y una cámara digital. Sin embargo, son muchas las diferencias de concepto y resultado final entre una y otra.

Para empezar, y tal vez como concepto más significativo, utilizando una cámara digital eliminamos el factor sorpresa. Inmediatamente después de cada toma podemos ver el resultado de la exposición a través de la pantalla de LCD [1] que incorporan dichas cámaras.

Por otro lado, y no menos importante que el anterior, gracias al avance de las tecnologías de comunicación y transmisión de datos, una imagen tomada en cualquier parte del mundo puede ser visualizada en cuestión de minutos o segundos en cualquier otro punto a miles de kilómetros.

Desaparecen también los procesos intermedios, por lo tanto, la imagen captada se corresponde con el resultado final. Por supuesto, en dicho resultado final influirán los medios utilizados para visualizar dicha imagen o el formato con el que haya sido grabado el archivo que la contiene como veremos más adelante. Además, con la desaparición de estos procesos de “revelado” eliminamos una etapa que genera diversos tipos de residuos químicos y, por lo tanto, las convierte en más ecológicas!

En un CD-R podemos almacenar miles [2] de fotos, y con los nuevos DVD-R hasta 8 veces más! Que en el soporte anterior. Sin duda, esto es mucho más práctico que andar con álbumes, negativos o transparencias y, tal vez, más seguro.

Podemos sacar miles de copias de la toma original sin el más mínimo deterioro.

Pues bien, todo ello y mucho más gracias a que las cámaras digitales almacenan directamente la información de la imagen captada en forma de archivo digital, de ahí su nombre. También llamadas numéricas en ocasiones por el mismo motivo.


2. La tecnología digital

Un componente común a todas ellas es el “ojo” con el que captan las imágenes: el CCD.

El CCD o Coupling Charge Device [1] (Dispositivo de carga de acoplamiento) es un elemento de silicio semiconductor fotosensible que convierte la luz en señal eléctrica. Dicho sensor esta compuesto por miles o millones de células fotosensibles (cuadradas, rectangulares o pentagonales). Cada uno de estos minúsculos "condensadores" es un elemento de imagen ("picture element" o píxel), capaz de convertir y acumular electrones a medida que recibe fotones.


Después de un determinado tiempo de exposición a la luz (tiempo de integración, variable y a partir de 6x10 -6 segundos) un circuito adecuado va "leyendo" los píxeles, uno a uno de manera ordenada y secuencial, por el procedimiento de ir "corriendo" o desplazando las cargas acumuladas en cada uno de los píxeles, como drenando el sensor. Cuando se han leído todos los píxeles otros circuitos dirigen estas cargas de tal modo que pueden reconstruir una imagen, en base al siguiente convenio: alto número de cargas son zonas brillantes, bajo número de cargas zonas oscuras.


Después, las cargas eléctricas se convierten en valores digitales de 0 a 16 millones, dependiendo de las prestaciones de número de bits [2] que sea capaz de interpretar la cámara, a esto se le llama “profundidad de color”.

En función de la marca, modelo de cámara y elección del usuario esta información será almacenada en un formato gráfico determinado (jpeg, tif, bmp, raw, etc.). El soporte donde se almacena dicha información puede variar en función del fabricante. Existen diversos sistemas tal como veremos más adelante.

Como última fase del proceso, un programa residente en la propia cámara realizará la compresión del archivo según los parámetros definidos por el usuario.


3. Parámetros que encontraremos en el entorno digital


Tipo de cámara: Define la construcción del cuerpo sobre el que están montados los componentes (compacta, SLR [3] , SLR de ópticas intercambiables, etc)

La mayor parte de cámaras digitales disponibles en el mercado son del tipo compacta. Por el momento las cámaras reflex siguen reservadas al público profesional o de aficionado avanzado. Sin embargo, empiezan a aparecer algunas SLR a precios más asequibles (en trono a los 1500 Eur).

Píxeles efectivos: Número de píxeles que se convertirán en puntos de la imagen resultante.

Puede oscilar desde los 308. 000 píxeles en los modelos más básicos hasta los 25 Mega píxeles (por el momento) en los respaldos digitales profesionales para cámaras de formato medio.

CCD: Definirá el tamaño y tipo de lector.

El tamaño estándar para el sensor de las cámaras equivalentes a las de 35mm (las de “rollo”) es de aproximadamente 24 x 16mm. Al tratarse de una medida menor a la de los negativos (36 x 24 mm), en el caso de las cámaras SLR, debe tenerse en cuenta un factor de conversión en el cálculo de la distancia focal de las ópticas a utilizar. Este factor acostumbra a ser de x1.5. De hecho esta es la única razón por la que nos puede interesar conocer el tamaño del CCD.


Tamaño de la imagen: debe indicar el número de píxeles tanto del lado largo como del lado corto del rectángulo correspondiente a la imagen que captará la cámara.

El producto de ambos lados debe coincidir con el número de píxeles que es capaz de captar el sensor CCD. En este sentido, una cámara capaz de generar imágenes de 1500x1000 puntos dispondría de un sensor CCD de 1. 5 Mega píxeles.

La mayor parte de cámaras disponen de un dispositivo mediante el cual podemos definir imágenes a un tamaño menor del que permite el CCD con el fin de reducir el tamaño de los archivos si no precisamos la calidad máxima. Por lo general acostumbran a permitir tres tamaños (L, M y S).


Sensibilidad: Aun que el sensor CCD no tenga nada que ver con las emulsiones de haluro de plata de las películas tradicionales, se ha definido una equivalencia en el grado de sensibilidad del sensor con respecto al código ISO de la película tradicional.

Una de las grandes ventajas de las cámaras digitales es que la mayor parte de ellas permiten cambiar la sensibilidad de la equivalencia ISO en cualquier momento, cuando en el sistema tradicional debemos acabar el rollo actual o sustituirlo por otro para obtener una sensibilidad de emulsión distinta.

Al igual que sucede con las películas tradicionales, a mayor sensibilidad mayor es la aparición de partículas dispersas de colores distintos a los que corresponderían a la superficie fotografiada, lo que se llama también “ruido”.


Almacenaje: Definirá tanto las posibilidades de tipo de archivo que nos permite generar la cámara como el o los soportes donde almacenará la información

Existen muchos tipos de archivo de imagen (bmp, gif, tif, pcx, jepg, pic, raw, etc.). Sin embargo, los más usuales y para los que encontraremos editores con mayor facilidad son los siguientes:

· tif : este formato permite almacenar las imágenes con la misma calidad inalterada de un formato de base [4] pero con una compresión de aproximadamente la mitad de su tamaño.

· jpg : este formato permite distintos niveles de compresión, de hasta un 2% respecto al tamaño original de un fichero con un formato de base. No obstante, la perdida de calidad es prácticamente proporcional al grado de compresión. Es ideal para enviar archivos de forma rápida por módem.

También podemos encontrar cámaras capaces de generar archivos “raw” (el "negativo digital") pero este es un formato un tanto especial y sólo usado en aplicaciones profesionales puesto que debe ser descargado directamente sobre el ordenador, sinembargo es el formato con mayor "latitud" y flexibilidad en los tratamientos posteriores. Además, la estructura de este formato varía entre distintos fabricantes de cámaras. No obstante es el formato que permite obtener imágenes con mayor profundidad de color (número de bits).

En cuanto a los soportes, existen distintos tipos:

· Disquete 3'5” : Sólo en cámaras digitales muy "antiguas". Su capacidad es muy pequeña 1,44Mb y su tamaño considerable. El registro de los datos es magnético y por lo tanto sensible a los campos electromagnéticos los cuales pueden ser nocivos para la información almacenada en este soporte. En el método de registro y lectura intervienen procesos mecánicos. Estas tres razones lo convierten en el medio menos atractivo para el almacenamiento de imágenes.

Las tarjetas de almacenamiento de datos son tarjetas de memoria ROM Read Only Memory (memoria de sólo lectura) lo cual significa que son memorias de las que no se puede borrar, ni el más mínimo dato de ellas, que no son caducas y que no necesitan alimentación de corriente continuada para poder mantener los datos a diferencia de la memoria RAM [5] de los PC. Además, se le añadió el apodo de "flash" (flash rom o flash memory) a la memoria especial que no podía ser borrada pero que si podía ser reemplazada por otros datos. Éste es el caso de todas las tarjetas de memoria, que son llamadas tarjetas de Flash Memory.

· Tarjeta CompactFlash® : Reescribible hasta 1 millón de veces. Existen modelos para almacenar hasta 8Gb (64, 128, 256, 512Kb, 1, 2, 4 y 8Gb). La tarjeta más económica de entre las soluciones de almacenamiento flash (a partir de 32Mb). Fue creada por SanDisk® en 1994 y actualmente hay más de 40 compañías que la fabrican. Un factor importante en este tipo de tarjetas es la velocidad de escritura, sobretodo en fotografia digital, debe estar por encima de x12 e idealmente x40 o x80.

· Tarjeta SmartMedia® : Reescribible hasta 250. 000 veces. El modelo de mayor capacidad permite almacenar 256Mb


· Tarjeta Memory Stick® : Producto propiedad de Sony® como único fabricante. Debido a la falta de competencia mantiene unos precios elevados. Capacidades de hasta 256Mb.


· IBM Microdrive® : Capacidad de hasta 2Gb. No se trata de un sistema de memoria flash, en realidad es un disco duro de dimensiones muy reducidas, por lo tanto, aunque tiene un aspecto muy compacto, en su funcionamiento intervienen partes mecánicas. Sin embargo es la solución más económica en relación a su capacidad.


Modos de disparo: indicará la secuencia y velocidad de disparos consecutivos.

La secuencia puede variar dependiendo del modelo. En algunos casos no es configurable y permite un sólo disparo (aun que mantengamos pulsado el disparador) llamado modo Single (S). Otros disponen también de disparos continuos a alta y baja velocidad (C H y C L ), múltiples exposiciones (sobre el mismo “fotograma”) y auto disparador (en algunos casos con posibilidad de definir el tiempo de retardo de disparo).

La velocidad de disparo (no confundir con la velocidad de obturación), dependerá de la capacidad de proceso de la cámara. Se define por “fps” frames per second y actualmente no supera los 8fps ni en los modelos profesionales. Además, hay que tener en cuenta el número máximo de disparos consecutivos en modo continuo, lo cual dependerá del tamaño de la memoria buffer , donde se almacenan las imágenes antes de ser transferidas al sistema de almacenamiento definitivo, así como del tamaño de las imágenes.

La mayor parte de las cámaras compactas sufren una notable cadencia de reacción al disparo, lo cual nos obliga a anticiparnos en aquellas instantáneas en las que el sujeto está en movimiento o el acontecimiento sea previsible, en ocasiones, esto puede ser un inconveniente para conseguir resultados deseados. Aun que este dato raramente aparece reflejado en los detalles técnicos del fabricante.



Balance de blancos: Este parámetro permite corregir los “falsos” colores producidos por determinados tipos de iluminación y que el ojo humano corrige de forma instintiva sin que lleguemos a percibirlo conscientemente.

Estas correcciones pueden programarse manualmente o definir que la cámara las realice de forma automática.

Por lo general, con este sistema la cámara mejora la percepción de la coloración que produce la iluminación de las lámparas de tungsteno, neón, flash, determinadas sombras, etc.



Monitor LCD: Este apartado debe indicar las características de la pantalla de visualización de la que disponen la casi totalidad de las cámaras digitales.

Aspectos importantes a conocer de la pantalla de cristal líquido son: el tamaño, por lo general expresado en pulgadas (en diagonal como en los monitores). La resolución, expresada en puntos totales. El tipo de pantalla, por ej. TFT [6]. El sistema de iluminación.

En algunos modelos la pantalla permite ser desconectada. En modelos profesionales no permiten la visualización en tiempo real.



Salida de vídeo: Algunos modelos permiten la conexión directa a un TV mediante interface RCA para poder visualizar las imágenes a través de su pantalla.

Es importante recordar que en Europa se utiliza el sistema PAL y en América el NTSC. La mayor parte de los modelos que disponen de este tipo de salida también permiten conmutar entre los dos sistemas.

Interface: Indica el tipo de conexión disponible para descargar los archivos de imagen al PC.

La mayoría utiliza el puerto USB. No obstante, también existen unidades lectoras de tarjetas que permiten la descarga de forma más rápida y ahorrando baterías.



Visor: La mayor parte de modelos disponen de un visor óptico que nos permite ver de forma directa el encuadre de la imagen.

El ángulo de visión debe corresponderse con el de la óptica aun que en algunos casos se produzca un efecto de aproximación o alejamiento llamado “magnificación” el cual viene expresado en producto de la unidad (p. Ej. : 0. 8x). Por otro lado la “cobertura” del visor no acostumbra a ser del 100% de la imagen captada por la óptica, incluso en las cámaras SLR (+-95%). Algunos modelos SLR disponen de corrector dióptrico.

Resulta muy práctico poder consultar información de estado de la exposición y otros a través del visor. Algunos parámetros útiles son: Foco, velocidad de obturación, exposición, compensación de la exposición, compensación de la potencia del flash, fotograma, etc.



Autofocus: Capacidad de enfoque automático del sujeto y modos del sistema

Los modelos más básicos disponen de una óptica con un sistema llamado “enfoque fijo”, en este apartado debería indicar cual es la distancia mínima de enfoque para estos modelos puesto que desde este punto lo mantienen hasta el “infinito”.

Las cámaras compactas, por lo general, disponen del llamado AF de “Servo único” que consiste en mantener el enfoque obtenido mientras oprimimos el disparador (en pre-disparo) aun que el sujeto cambie de posición. La mayor parte de las SLR disponen, además del anterior y del sistema manual, del llamado AF de “Servo continuo” el cual mantiene el seguimiento de enfoque sobre el sujeto aun que éste esté en movimiento, el cual es muy útil para fotografía de acción, deporte y animales. Los modelos profesionales además, disponen de varias zonas de enfoque.



Óptica: Debe indicar la distancia focal [7] (o distancias si dispone de zoom) y el número “f” [8] de apertura máxima.

En el caso de las cámaras SLR de ópticas intercambiables estos datos no aparecerán en el manual de cuerpo puesto que las especificaciones dependerán de la óptica que montemos. No obstante, conviene saber la compatibilidad y el sistema de montaje. También es importante conocer el “ángulo de imagen” que es, tal como explicado anteriormente, el factor por el que hay que multiplicar la distancia focal. Dicho factor acostumbra a ser de 1. 5x, es decir que un objetivo de 50mm de convierte en un 75mm.

Para las cámaras de óptica fija es imprescindible conocer la distancia/s focal/es y el número “f” de apertura máxima lo cual nos permitirá escoger el modelo que mejor se ajusta a nuestras necesidades.

Otro dato importante es saber cuantos aumentos de zoom se obtienen mediante la óptica y cuantos de forma digital, puesto que estos últimos van siempre en detrimento de la calidad resultante de la imagen.

También puede ser un dato interesante conocer el número y la calidad de los elementos que componen la óptica así como los grupos por los que está compuesta.



Medición de la exposición: Tipo de fotómetro que utiliza la cámara

Es importante saber si la lectura de la luz que realiza la cámara, y que al final definirá las variables de exposición [9] para la toma, se lleva a cabo mediante un fotómetro externo o a través de la lente (TTL). Además ciertas cámaras reparten entre distintos fotómetros la lectura de la luz del área de encuadre con lo que realizan determinados algoritmos que mejoran el resultado.

En algunos modelos más sofisticados podemos definir el diámetro del área de lectura de la luz e incluso determinar preponderancias [10].


Modos de exposición: Los modelos de gama media y alta permiten utilizar de forma manual alguna o ambas variables de exposición.

El modo totalmente automático se denomina Auto-Multi Program (P), otros son: Prioridad automática al obturador (S), Prioridad automática al diafragma (A) Totalmente manual (M).



Bloqueo de la exposición: Sistema que permite bloquear las variables de exposición obtenidas y reencuadrar la imagen.

Esta prestación puede resultar muy útil en composiciones con alto contraste que podrían confundir al fotómetro de la cámara. (también llamado “AE lock”)



Velocidad de obturación: margen de tiempos que permite tener expuesto el sensor CCD a la luz

Esto nos dará una idea de las condiciones extremas de luz en las que podremos utilizar la cámara. Para esta estimación es importante considerar al mismo tiempo el margen de sensibilidades ISO admitidas.



Flash: características del sistema de iluminación auxiliar si dispone de él

El Nº Guía [11] define la potencia del flash. Determinados modelos permiten sincronizar el destello a la “cortinilla trasera” es decir, al último momento de abertura del obturador, muy útil para crear un efecto de movimiento natural. También podrían disponer de el sistema “reducción de ojos rojos” mediante el disparo previo de algún destello que contrae la pupila del ojo. En ocasiones puede ser interesante que disponga de la opción de desconexión forzada (discreción).



Alimentación eléctrica: Debería indicar el tipo de fuente de energía y autonomía que proporciona.

La mayor parte de los modelos funcionan con baterías de fotografía, algunas de ellas recargables. También existen modelos que funcionan con pilas “AA” de 1,5V lo cual es una gran ventaja dado la posibilidad de obtenerlas en cualquier parte.



Dimensiones y peso: Alto x ancho x profundidad y peso en gr. Sin baterías

A mayor peso mayor estabilidad (siempre útil a bajas velocidades de disparo). No obstante, no hay que olvidar que la cámara es un elemento que puede interesar llevar siempre encima!. Su tamaño, además de un aspecto práctico, como menor más discreto.


[1] Esta tecnología fue desarrollada en 1970 por los investigadores norteamericanos Boyle y Smith de los laboratorios Bell.

[2] 1 bit=2 1 (2 colores), 2 bits=2 2 (4 colores), 4 bits=2 4 (16 colores), 8 bits=2 8 (256 colores), 24 bits=2 24 (16'77 millones de colores)...

[3] Single lent Reflex

[4] Un formato de base, como los archivos con extensión “bmp”, almacena los datos obtenidos sin compresión alguna. Por lo tanto el tamaño del archivo se corresponderá al producto del tamaño de la imagen por el número de bits máximos del sensor (ej. : 1500x1000 píxeles x 8 bits = 12Mb)

[5] Random Access Memory

[6] Thin Film Transistor. Tipo de pantalla plana de LCD en la que cada píxel está constituido por tres transistores (rojo, verde y azul)

[7] La porción de imagen que podemos ver a través de un marco de las dimensiones de un fotograma de 35mm (24x36mm) sujetado con la mano, es la misma que veremos a través de una óptica cuyo número de distancia focal se corresponda con la distancia en milímetros entre nuestro ojo y dicho marco. Dicho experimento lo podemos realizar con un marquito de diapositiva sin película.

[8] El número “f” indica la máxima abertura del diafragma y por lo tanto nos da una idea de la luminosidad de dicha óptica (1. 4, 2, 2. 8, 4. 2, 5. 6, etc). Como menor es el número más luminosa es la óptica.

[9] Las variables de exposición en fotografía son dos: Tiempo de exposición (velocidad de obturación) e intensidad de luz (abertura de diafragma)

[10] La preponderancia otorga prioridad de lectura a una determinada zona en un porcentaje concreto (p. Ej. 80% a la zona central)

[11] Al dividir el Nº Guía entre el nº “f” seleccionado de diafragma nos dará la distancia máxima en metros o pies a la que debe estar el sujeto para proporcionar una correcta iluminación (a 100 ISO)


[1] Liquid Crystal Display (Pantalla de cristal líquido)

[2] La cantidad de fotos que podemos almacenar en un soporte digital (CD, DVD, disquete, tarjeta electrónica, etc. ) dependerá del tamaño de los archivos.

MARIAN
Escrito por MARIAN
el 23/01/2012
El diafragma, un colega olvidado en el mundo digital

En gran parte de las cámaras digitales contamos con una opción que muchas veces es menospreciada o simplemente ignorada. En las cámaras compactas de carrete el 90% de las funciones de la cámara eran automáticas y no permitían que jugásemos con ellas. Con la llegada del mundo digital esto ha cambiado y muchas de las nuevas máquinas nos ofrecen un amplio abanico de posibilidades, aunque a veces no sepamos cómo llegar hasta ellas. Una de las llaves para acceder a este nuevo mundo se llama diafragma. Por Eduardo Parra

Nuestra nueva y maravillosa máquina plateada reluce brillante nada más sacarla de la caja. Miramos, remiramos y tocamos todos los botones. Probamos todos los programas y hacemos decenas de fotos. Las descargamos en el PC y sacamos conclusiones. Algo nos falla. Nuestras fotos aún no son las de un maestro. Probablemente tardaremos más de lo que nos llevará leer estas líneas en convertirnos en maestros, pero por algo se empieza. Y en eso estamos.

Como sabemos (y si no, lo contamos ahora), el diafragma o, hablando con propiedad, la abertura del diafragma, indica la intensidad de luz que llega hasta el CCD de la cámara. Las aberturas pequeñas se corresponden con un número -llamado número f- grande y las aberturas grandes con un número f pequeño. Por simple lógica, sabemos que a mayor abertura más luz incide en el CCD, pero cuidado cuando uséis las aberturas mayores de la cámara pues es posible que aparezcan distorsiones en la imagen debido a aspectos puramente técnicos de las lentes. Dejando esto aparte, el diafragma está asociado a la velocidad de obturación de la cámara, de forma que en condiciones normales la variación de uno de ellos implicará una variación "similar" del otro, pero en sentido contrario. Aparte de todo esto, hablar del diafragma comporta hablar de otro concepto de importancia: la profundidad de campo.

La profundidad de campo se aplica a la zona de nitidez aparente de la imagen. La denominamos aparente porque el único punto nítido puro es aquel donde la cámara enfoca, y tanto por delante como por detrás de él la nitidez ya no será del 100%. De todas formas, es posible que esté tan cerca de este porcentaje que a simple vista nos lo pueda parecer.

Aunque la profundidad de campo viene determinada por el diafragma, el tipo de objetivo y la distancia de la cámara al sujeto, nosotros vamos a concentrarnos -en esta ocasión- en los efectos causados por el diafragma. Si lo abrimos -recordemos: números f menores-, disminuye la profundidad de campo, y si lo cerramos, aumenta.

El desenfoque, puerta abierta a la creatividad

Una de las diferencias que hay entre fotógrafos de "andar por casa" y fotógrafos avanzados es el uso creativo de la profundidad de campo. Los fotógrafos más novatos piensan que una foto es buena si todo esta nítido, es decir, que tenemos profundidad de campo desde el primer plano hasta el infinito, independientemente del tipo de foto que estemos haciendo. Esta certeza puede ser correcta en caso de paisajes, por ejemplo, donde no hay un plano que tenga especial relevancia sobre los demás.

f 6. 3 - 1/320 s (prioridad a la velocidad ), ISO 80


En los paisajes no hay ningún plano que prevalezca sobre los demás. Desde el primer al último término todo debe quedar enfocado. Para evitar fallos de profundidad de campo, enfocaremos al punto más alejado que aparezca en el visor. Además, siempre que podamos emplearemos un trípode porque al emplear altos diafragmas necesitaremos velocidades de obturación relativamente lentas.

Sin embargo, en los retratos la profundidad de campo y el desenfoque diferencian una foto con fuerza de una foto plana. La mejor forma -y muchas veces la única- de llamar la atención del espectador sobre un punto concreto es dejar ese punto nítido y desenfocar todo lo demás.

f 3. 6 - 1/200 s (prioridad a la abertura), ISO 80


Esta imagen es el ejemplo más común de retrato. El fondo no nos interesa para nada, y por eso lo desenfocamos, para que la atención se vaya íntegramente al rostro y nada nos distraiga. Aunque es un efecto sencillísimo en condiciones de luz abundante, como puede ser en verano a las tres de la tarde, puede darnos velocidades demasiado rápidas para nuestra máquina. Para paliar un poco este "efecto secundario", utilizamos el ISO más bajo de la cámara.

f 11 - 1/20 s (prioridad a la abertura), ISO 320


El fondo enfocado o muy ligeramente desenfocado permite apreciar detalles. Estos detalles distraen la atención del motivo principal y la imagen en conjunto quedará confusa y carente de fuerza. Este fallo suele aparecer al emplear el modo de prioridad a la velocidad o programa, ya que se selecciona una velocidad relativamente lenta, 1/100 ó 1/125 segundos, y nos olvidamos del diafragma. Cuando hagáis retratos no olvidéis que tanto la velocidad de obturación como el diafragma son igual de importantes.

En las cámaras digitales este desenfoque es mucho más difícil de conseguir que en una cámara de carrete, debido a consideraciones técnicas debidas al tamaño del CCD. No obstante, es necesario concienciarnos de que ese desenfoque existe, por leve que sea, pues una falta de nitidez en el plano principal , por mínima que sea, echará por tierra toda la imagen.

La mejor forma de emplear con profesionalidad el desenfoque es usando el modo manual, aunque para empezar será mejor que usemos la prioridad a la abertura. Este modo es sencillo y práctico: a una abertura que nosotros fijamos, la cámara elige la mejor velocidad de obturación. Así, podemos seleccionar un diafragma muy abierto para desenfocar un fondo y olvidarnos de él. Aunque parece sencillo, hay que tener un ojo puesto en la velocidad de obturación, pues si hay carencia de luz la velocidad puede ser demasiado lenta y si no nos damos cuenta aparecerán trepidaciones... Y entonces se fastidió el tema.

Pero las grandes aberturas no son el fin del mundo, los diafragmas cerrados también tienen su utilidad. Nos permiten, por ejemplo, reducir la intensidad de la luz que llega al CCD, forzando a la cámara a usar velocidades de obturación lentas para poder captar el movimiento en la toma.

f 8 - 1/640 s (prioridad a la abertura), ISO 80


Empleando un alto diafragma, fácilmente podremos sacar una foto enfocada de un cuerpo que se acerca o aleja de la cámara. "Apuntaremos" al punto donde pensemos que vamos a disparar y luego esperaremos a que el cuerpo en cuestión alcance ese punto. La ventaja es que no tendremos que reenfocar constantemente ya que al contar con una amplia profundidad de campo tendremos un margen más o menos amplio para obtener nitidez, como se ve en este ejemplo, donde todo el tren está a foco.

Además, y siguiendo con la profundidad de campo, los diafragmas cerrados nos darán nitidez en una amplia zona de la imagen. Esto nos es útil para fotos donde ningún plano prevalece sobre el resto, como puede ser un paisaje o una foto de un gran grupo de personas. Pero por si fuera poco, un diafragma cerrado nos va a permitir hacer con facilidad tomas de sujetos que se acercan o alejan de nosotros. Esto lo lograremos porque aunque tardemos en disparar después de enfocar y el sujeto haya variado su posición, aún seguirá (depende de lo cerrado que esté nuestro diafragma) en zona de nitidez. El diafragma lleva a un mundo que a vosotros os toca descubrir. Adelante.


Eduardo Parra



MARIAN
Escrito por MARIAN
el 06/02/2012

La velocidad de obturación...

Cuando acabamos de estrenar cámara digital, muchas veces nos sorprendemos con la impresionante gama de opciones que ofrece. Es un salto enorme respecto a las cámaras compactas de carrete que, generalmente, limitaban sus opciones a hacer la foto con o sin flash, y punto. Una de estas opciones es la velocidad de obturación. Cuando en un instante queremos capturar la realidad, no hay inconveniente. El problema aparece cuando la realidad dura más de un instante.

A estas alturas, ya sabemos que el obturador es el dispositivo mecánico que determina el tiempo de exposición de la película o el CCD -en el caso de las cámaras digitales-, a la luz. Este tiempo viene dado por la relación entre la velocidad de obturación, el diafragma y la sensibilidad de la película o el CCD. Dado que la cantidad de luz para una misma sensibilidad es siempre igual, una abertura del diafragma mayor implicará una velocidad de obturación más rápida, y viceversa.

Puede ser una verdad, pero no es lo mismo una foto movida que una con movimiento. En poco tiempo descubriremos que éste es otro de los pilares de la fotografía. Lo más normal para los advenedizos es alucinar con las máximas velocidades de obturación y olvidar que antes de 1/125 segundos hay también una gran gama de velocidades. El modo de prioridad a la abertura permite a la cámara, como sabemos, seleccionar un diafragma automáticamente para una velocidad que nosotros determinamos. Es el que vamos a usar.

Vamos a partir de la base que a cada situación le corresponde una velocidad; es decir, que la velocidad rápida para una cosa puede ser lenta para otra (comparemos, si no, una bala con un balón). Teniendo esto presente, no podemos generalizar los conceptos de velocidades lentas y rápidas, aunque para entendernos podemos decir que las velocidades menores de 1/100 segundos empiezan a considerarse lentas, y las mayores, rápidas.

El movimiento congelado se obtiene, evidentemente, con altas velocidades de obturación. Esta técnica es tan sencilla como apuntar y disparar, pero lo que sí requiere es un poco de ojo fotográfico para saber emplearla. De poco nos servirá usar 1/4000 segundos para fotografiar la torre de Pisa porque -así lo esperamos- no tiene por que moverse mientras tomamos la imagen. Esta modalidad de disparo la reservaremos para capturar momentos especiales, que pasan desapercibidos al ojo humano por su extrema velocidad, como puede ser un pájaro que vuela o un globo que explota.

Si usásemos una velocidad inadecuadamente baja, sólo obtendríamos un borrón más o menos acusado y carente de detalle. Es importante asegurarnos una buena iluminación, ya que al forzar la velocidad de la cámara necesitaremos diafragmas muy abiertos. Ello puede derivar en dos problemas: que nuestro diafragma más abierto sea aún demasiado cerrado (y sacaremos una imagen oscura), o que al contar con poca profundidad de campo -debido al diafragma- para fotografiar un objeto que se mueve velozmente obtengamos una toma desenfocada.


Olympus E-20, f2. 2, 1/1600 s, ISO 320


Imagen congelada correctamente. Si hubiésemos elegido una velocidad lenta, en este caso no tendríamos más que una mancha blanca en la pantalla. En una secuencia tan rápida como es una montaña rusa, las altas velocidades son esenciales para capturar el movimiento. Si le añadimos agua a la escena, las velocidades se hacen imprescindibles. Aun así, no nos engañemos: el simple hecho de usar una velocidad rápida no soluciona la toma; será necesario tener buen ojo para disparar y capturar ese instante irrepetible que sólo va a durar una pequeñísima fracción de segundo. Y cuidado con el lag o retardo de las cámaras, que aquí juega en nuestra contra.




Muévete, pero muévete con ritmo


Las velocidades más bajas de la cámara, aun siendo las más impopulares, son las que más posibilidades creativas ofrecen. Será muy recomendable contar con un trípode o monopié para no padecer trepidaciones; en otras palabras, una imagen a la que comúnmente consideraríamos movida.

Una de las imágenes que podemos captar a baja velocidad es la que coloquialmente llamamos estela. Son muy útiles cuando queremos plasmar el movimiento de un objeto en una imagen fija. Si nos limitamos a congelar el movimiento, es muy posible caer en la típica imagen en la que el sujeto parece quieto e irreal, y perderemos toda la magia.


Olympus E-20, f3. 6, 1/400 s


Imagen congelada incorrectamente. ¿Sube? ¿Baja? ¿Está inmóvil? Aquí, la magia de la fotografía brilla por su ausencia. Hemos convertido una magnífica instantánea cubierta de velocidad frenética en una postal plana que no acaba de representar la realidad. En estas situaciones en las que queremos inmortalizar lo que se mueve a gran velocidad, congelar su movimiento no es hacer justicia a la realidad.


En este tipo de imágenes hay dos opciones. La primera es aquella en la que no nos interesa el sujeto que se mueve, sino su movimiento. Es útil, por ejemplo, para fotografiar el pelotón de la vuelta ciclista a su paso por un punto característico, olvidándonos de los sujetos individuales.

1. Olympus E-20, f4. 5, 1/25 s, ISO 80
2. Olympus E-20, f8, 1/100 s, ISO 80
1. Buena captura del movimiento. ¿Tendrá valor el policía o no le queda más remedio? La esencia de la realidad es aquí totalmente palpable: un hombre solo esquivando decenas de coches que pasan junto a él a toda velocidad. Aquí no hay duda: los coches van a toda pastilla.
2. Mala captura del movimiento. Aquí los coches circulan a toda pastilla por mitad de la ciudad... Pero nadie se enterará si no se lo contamos. El fondo sería la referencia perfecta para plasmar en la imagen la locura de la carretera. Aquí, por desgracia, en lugar de la ajetreada vida madrileña tan sólo vemos un coche que, ¿Quién sabe? , puede estar detenido en un semáforo...

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MARIAN
Escrito por MARIAN
el 06/02/2012

La segunda opción es la de captar un objeto que tiene un movimiento propio, pero que al mismo tiempo permanece estático. Es el caso, por ejemplo, de una fuente -elemento estático-, con el agua fluyendo. Cuando usemos este método necesitaremos un punto fijo de referencia, que generalmente será el fondo, inmóvil, pero que puede ser cualquier otra cosa: una persona, un edificio, o incluso una parte del propio sujeto. Además, será necesario, como se ha dicho, utilizar un soporte y emplear un disparador a distancia -o el temporizador- para evitar movimientos de la cámara.

1. Casio QV-2300 UX, f2. 8, 1/100 s, ISO 80 2. Casio QV-2300 UX, f5. 6, 1/2 s (con un filtro de Densidad Neutra de 4 diafragmas), ISO 80
1. Captura errónea del movimiento en un sujeto estático. Lo que vemos en este ejemplo es el resultado de abusar de las altas velocidades. Tenemos un gran detalle y vemos el sujeto en todo su esplendor... Pero algo nos falla. ¿Estaba apagado o roto? ¿O simplemente nos equivocamos al tirar la foto?
2. Captura adecuada del mismo movimiento. Ahora todo cambia. El sujeto está igualmente capturado con todos sus detalles, pero en esta toma podemos ver qué funciona y cómo lo hace. Hemos ganado fuerza en la toma y una riqueza compositiva que antes no existía.

El barrido es el último uso de la velocidad de obturación que vamos a tocar. Como su nombre indica, se trata de barrer una porción de realidad con la cámara, captando un ángulo mayor que el del objetivo empleado. Este modo de trabajo es muy útil cuando queremos dar una sensación de movimiento pero necesitamos capturar los detalles del sujeto que se mueve. Es algo así como invertir la realidad, dejando fijo en la foto lo que en la realidad está en movimiento y mover lo que está quieto. El proceso, esta vez, sí que requiere un pelín de pericia y más de una foto mal hecha. En realidad, el barrido no es más que seguir con la cámara el sujeto que se mueve ante nosotros dejando el obturador abierto. También es recomendable el uso de un trípode, aunque es cierto que con un poco de práctica podremos prescindir de él, ya que, aunque el tiempo sea bajo, hay un movimiento en arco de la cámara que ocultará un poco las trepidaciones. Lo mejor para dominar esta técnica -como casi siempre- es practicar mucho, sobre todo en el mundo digital, donde el lag (retardo en el disparo) de las cámaras es amplio y se hace necesario conocer muy bien la máquina de cada uno para saber con certeza cuándo hay que apretar el botón.

El proceso es el siguiente: el sujeto debe pasar perpendicularmente a nuestra mirada; de no ser así, habría problemas de tamaño y la imagen posiblemente se falsearía. Cuando esté acercándose al punto donde pretendemos disparar, empezamos a girar la cámara sin perder el sujeto del visor. Llegado éste al punto deseado, disparamos y seguidamente acompañamos con la cámara su movimiento. Es importantísimo realizar este seguimiento un par de segundos después de cerrarse el obturador, para asegurarnos que hemos atrapado todo el movimiento del sujeto y no nos hemos quedado a medias. Con todo esto, lo que habremos conseguido -esperemos- será un sujeto inmóvil con el resto de la imagen movida.

1. Olympus E-20, f1. 1, 1/30 s (con +1 punto de compensación de la exposición), ISO 80
2. Olympus E-20, f1. 1, 1/30 s (con +1 punto de compensación de la exposición), ISO 80
1. Barrido correcto. En esta ocasión, sí que hemos dado de lleno. La velocidad se ajusta perfectamente a nuestro movimiento, logrando una captura casi perfecta. El disparo, además, se ha efectuado justo cuando la moto pasaba por delante de la cámara, logrando captar el sujeto en todo su detalle. Es necesario tener en cuenta el fondo, pues debido a nuestro movimiento podemos pasar de una zona pobremente iluminada a una con mucha luz. Eso sí, corriendo el riesgo de quemar los demás planos.
2. Barrido incorrecto.. Una mala elección de la velocidad o el hecho de dejarse llevar por la precipitación pueden dar lugar a errores sin remedio. En este ejemplo la velocidad del sujeto resulta demasiado alta en relación a nuestro movimiento, pero además se ha iniciado el disparo demasiado pronto. El sujeto no aparece perpendicular a nuestro objetivo, sino en ángulo, lo que dificulta aún más el poder lograr una captura nítida de su movimiento, propiciando un alto riesgo de pérdida de foco.


Eduardo Parra
Fotoperiodista