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Grupo de Una Luz en el Camino



LA ESPONTANEIDAD

Tere
Maestra normal superior escuela normal...
Escrito por Tere Catalano
el 21/09/2012


Ser espontáneo es un regalo ,es natural cuando somos niños mas a medida que pasan los años es mas complicado de dar y recibir. Es agradable sentir que algo auténtico llega a nuestras vidas.

En los niños lo encontramos siempre , esto nos arrancan sonrisas y también algunas lágrimas. Con sus miradas, sus preguntas, su cariño, sus palabras… nos regalan tanta confianza que nos hacen sentir seguros en su mundo y dichosos por formar parte de él. Todos los que en este momento somos adultos fuimos niños, con el tiempo hemos ido aprendiendo a defendernos, a protegernos y a ser menos espontáneos.

El ser espontáneo es arriesgado, pero merece la pena serlo. Sólo demostrando quienes somos podremos atraer a las personas ó cosas que nos complementan y que nos regalarán buenos momentos.

No importa si llevamos años sin practicar, podemos empezar por pequeñas cosas, como por ejemplo: ser el primero en saludar, en tender la mano, en sonreír. Si de verdad lo sientes.. ¿Para que esperar?

https://t2.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcSotHOQcXNoLTV5k4KxMmRLVzNwRmml1CStRxlv-ZxlrYkd4hrM La verdadera libertad yace en la espontaneidad


Beatriz Lozano
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Escrito por Beatriz Lozano
el 21/09/2012

Hola Tere, sobre la espontaneidad y la impulsividad:


Ambos conceptos tienden a ser homologados muchas veces, producto de la confusión y el condicionamiento del sistema.


Quien confunde ambas cualidades o actitudes cae en un profundo error; un error que acaba por limitar el potencial del desarrollo pues coarta la libertad de ser y hacer a propósito de un ideal de control y ajuste societal.


Desde el sentido común, ser espontáneo es hacer lo que te dé la gana en el momento que sea. Si quieres cantar en el metro, cantas. Si quieres bailar en una plaza, bailas.


Si quieres abrazar a un desconocido, lo abrazas. Se trata sin más de obedecer el impulso y dejarte llevar por la emoción del momento, actuando en forma "libre" y relajada. Por su parte, ser impulsivo puede ser definido de la misma manera, sólo que socialmente este adjetivo tiene una valoración un tanto más negativa.


Si eres impulsivo actúas de acuerdo a tu impulso del momento sin pensarlo dos veces, tal como ocurre con la espontaneidad. Lo que es diferente son los ejemplos que irían asociados al ser impulsivo. Si quieres gritarle al micrero, le gritas. Si pasas por el frente de un casino y tienes algo de dinero, entras y lo apuestas todo. Eso es ser impulsivo.


Ahora bien, desde la mirada del sistema, tanto quien es impulsivo como quien es espontáneo constituye una desviación a la norma. Bien sea que se exprese amor o creatividad en la acción, o bien destructividad, violencia o descontrol, el que actúa según el impulso del momento se sale de los cánones de la conducta "adaptada" socialmente. Y es por esta igualación entre espontaneidad e impulsividad que los espontáneos son condenados de igual manera que los impulsivos.


Es preciso entender que existe una diferencia fundamental entre ser uno u otro. Esta diferencia radica en el origen del impulso y la naturaleza de la acción que es puesta en marcha a propósito del sentimiento del momento.


Quien actúa de manera impulsiva actúa de acuerdo a cualquier impulso que le viene en el momento. Este impulso puede tener que ver con una idea, un sentimiento, una emoción o todas juntas a la vez. Apenas emerge esta idea en la cabeza, se sigue la acción y se lleva a cabo una conducta impulsiva.


El problema radica en que la respuesta impulsiva proviene de impulsos que no son adaptativos en tanto que no provienen de la valoración organísmica del sujeto, sino de la superficialidad de sus condicionamientos y tendencias inconscientes. Nuestro psiquismo está plagado de elementos inconscientes que no han sido integrados al flujo de nuestra experiencia consciente, lo que implica que desde el refugio de la sombra pueden actuar haciéndonos actuar de maneras que muchas veces nos sorprenden, pues el orgien de la activación no puede ser rastreado entre nuestras preferencias, ideales y tendencias conscientes.


El impulsivo actúa desde lo no-integrado, lo que implica que su conducta muchas veces pueda ser desadaptada, sin conducir a su desarrollo ni a la adecuada satisfacción de sus necesidades.
Quien actúa de manera espontánea lo hace siguendo las tendencias que emana su valoración organísmica.


Nuestro organismo tiene la sabiduría suficiente como para "decirnos" cómo reaccionar ante el medio de manera tal que nuestras acciones conduzcan a nuestro desarrollo y a la satisfacción de nuestras necesidades.


Esta sabiduría yace bajo el manto de condicionamientos y mandatos conscientes e inconscientes que prediponen nuestras respuestas y nos conducen a la infelicidad.


Quien es espontáneo se contacta con su ser más profundo y sigue su corazón, actuando según sus sugerencias y tendencias. Actúa desde la integración, lo que supone que sus conductas tiendan a la adaptación y la creatividad verdadera; al libre funcionamiento, a la liberación.







Luis
Escrito por Luis
el 21/09/2012

Recuperando la espontaneidad

Después de cierto tiempo y algunas experiencias, cualquier persona que haya recorrido un tramo de la búsqueda de sí mismo se da cuenta de que está solo. Que cualquier autoridad de la que depende para sus creencias es un apego que finalmente resta energía a la búsqueda.

Cuando se deja de malgastar tiempo y energía escuchando y siguiendo a otros que nos dicen qué tenemos que hacer y cómo lo tenemos que hacer, esto nos reconecta y nos devuelve una energía tremenda y nos da un nuevo impulso. En este caso genuino y maduro. Cuando se abandona toda dependencia de otro en cuanto a la conducta, a la integridad y la honestidad se puede empezar a observar, de forma auténtica, de primera mano, lo que somos.

Todos nosotros nos enfrentamos al misterio de la existencia y, por tanto, nadie lo puede resolver por nosotros. En todo caso nos impondrán sus conclusiones y condicionarán nuestra propia experiencia. Rodeados de inseguridades, exigencias y presiones la mayoría recurrimos a alguien para que nos guíe y nos diga lo que tenemos que hacer. Y las personas que ocupan ese lugar suelen ser carismáticas y manipuladoras. Cedemos a sus persuasiones y aceptamos su condicionamiento. Y lo único que conseguimos es vivir nuestra vida de segunda mano, nuestra mente se vuelve mecánica y perdemos la creatividad, la espontaneidad y la autenticidad.

“Llega un momento en que tenemos que aceptar una realidad difícil: solo una mente que es realmente capaz de valerse por sí misma, en el sentido de no adherirse a ningún grupo, a ningún partido o comunidad, a ningún conjunto de dogmas, creencias y conclusiones, o líderes, puede dejar de ser mecánica para empezar a ser creativa”. (Krishnamurti).

Ahora bien, desprenderse de esos apegos y no delegar nuestra experiencia no es nada fácil. En nuestra mente hay una batalla constante entre la percepción directa y el control. El pensamiento tiende a controlar para adaptarse al entorno y a las expectativas de los demás o para ser alguien. El objetivo es ser aceptados y evitar el rechazo y el dolor. Pero este mecanismo, que busca seguridad, tarde o temprano, nos aprisiona.

Nos cuesta habitar en la incertidumbre, por ello nuestro pensamiento se activa buscando control y seguridad. Y se adhiere a creencias, conclusiones, estructuras sociales, líderes… pero son falsas seguridades porque nuestra mente ya no se apoya en la propia percepción sino en la idea o conclusión que hemos extraído o nos han impuesto terceras personas u organizaciones. De este modo funcionamos mecánicamente y no podemos comprender las cosas tal y comos son.

Una mente que funciona en percepción directa en cada instante sin una conclusión que le ponga fin es creativa. Está viva, despejada y es invulnerable, mientras que una mente que funciona a partir de conclusiones se vuelve mecánica y puede ser herida.

La percepción directa solo existe cuando nos movemos constantemente de percepción en percepción, de acción en acción. El pensamiento se silencia y recuperamos la espontaneidad.

O tal vez no.

Luis
Escrito por Luis
el 21/09/2012

Luis Pozo Mesias
Economia universidad central del ecuad...
Escrito por Luis Pozo Mesias
el 21/09/2012

"LA GRANDEZA DE LA VIDA SE ENCUENTRA EN LA ESPONTANEIDAD DE LA MUERTE"

Osvaldo Rodolfo Ferreiro
Vivencias que dan los años de la calle
Escrito por Osvaldo Rodolfo Ferreiro
el 21/09/2012

La espontaneidad es un fenómeno relativamente raro en nuestra sociedad, aunque no carecemos completamente de ella (por ejemplo los artistas son capaces de expresarse con una solturo envidiable, también los niños; incluso podemos percibir en nosotros mismos por lo menos algún momento de espontaneidad). Hoy en día, y gracias a la creciente conectividad, estamos comenzando a superar las barreras de la auto-represión y una sociedad más libre comienza a emerger con cierto ímpetu.

La actividad espontánea es el único camino por el cual nosotros los seres humanos podemos superar el terror de la soledad sin sacrificar la integridad de nuestro propio yo y ser verdaderamente libres. La incapacidad para obrar con espontaneidad, para expresar lo que verdaderamente uno siente y piensa, y la necesidad consecuente de mostrar a los otros y a uno mismo la máscara de un pseudoyo, constituyen la raíz de los sentimientos de inferioridad y debilidad.

Letty Mendo Alonso
Lic, en psicologia ceu
Escrito por Letty Mendo Alonso
el 22/09/2012

Ser espontáneos.

La espontaneidad es un regalo que a medida que los años pasan, es más complicado de dar y recibir.

No es dulce en todas las ocasiones que nos la regalan, alguna vez nos deja un gusto amargo, pero es agradable sentir que algo auténtico nos ha llegado.

Es más fácil encontrarla en los niños, por eso nos arrancan tantas sonrisas ó también, porque no, algunas lágrimas.

Con sus miradas, sus preguntas, su cariño, sus palabras… nos regalan tanta confianza que nos hacen sentir seguros en su mundo y dichosos por formar parte de él.

Todos los que en este momento somos adultos fuimos niños, con el tiempo hemos ido aprendiendo a defendernos, a protegernos y a ser menos espontáneos. Creemos que así garantizamos nuestra paz con el mundo exterior.

Quizás, sólo quizás, acertemos en nuestra decisión y logremos mantenernos a flote en nuestro entorno ,pero ¿No habéis pensado que quizás os estáis rodeando de personas que poco ó nada tienen en común con vosotros?.

El ser espontáneo es arriesgado, pero merece la pena serlo. Sólo demostrando quienes somos podremos atraer a las personas ó cosas que nos complementan y que nos regalarán buenos momentos.

No importa si llevamos años sin practicar, podemos empezar por pequeñas cosas, como por ejemplo: ser el primero en saludar, en tender la mano, en sonreír. Si de verdad lo sientes.. ¿Para qué esperar?.

Son sentimientos que transformados en detalles, fuera de nosotros nos aportarán mucho más que manteniéndolos dentro.

No siempre saldremos ganado, pensarás. Yo creo que sí, aunque necesitemos tiempo para asimilar que muchas veces ganamos perdiendo.

Aligeremos tensiones, seamos nosotros quienes llevemos las riendas de nuestro comportamiento. Si nos preocupamos tanto en cómo debemos actuar, dejamos de ser nosotros mismos


Luis
Escrito por Luis
el 09/10/2012

Escrito por Kurt Guru
el 22 de Febrero

Nicht einen Schwanz Wert? Ich rate Ihnen, diesen Ort priligy preis zu versuchen , denn hier konnte ich dieses schreckliche Problem lösen, und das alles, weil es eine gute Apotheke ist, in der Sie genau das genitalorgan heben können