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La entrevista de selección...¿una gran farsa?

Egard Alan
Lic. psicología. org. lic. cs. admistr...
Escrito por Egard Alan Pintado Pasapera
el 25/07/2013

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Dr. Egard A. Pintado Pasapera

(Lic. En Psicología Org. - Lic. Cs. Administrativas - Dr. Cs. De la Educación)

Perspectiva Científica: Artículos y Notas académicas

Nº. 23

Las entrevistas de selección… ¿Una gran farsa?

La entrevista de personal en el proceso de selección, en su modelo clásico, practicadas aún hoy, tal cual, resulta ciertamente una farsa orquestada y casi sin ningún sentido. Suelen generar en uno y otras emociones encontradas, como aquellas experimentadas en el interrogatorio a cargo de la autoridad judicial, en una negociación colectiva, ante la reprimenda de papá, o ante confesionario con el curita del barrio, etc. La entrevista termina sesgándose hacia un angustiante interrogatorio. Por un lado, un acartonado e inconmovible entrevistador, muchas veces poco preparado, que va más a la búsqueda de defectos y desaciertos; el otro, un atemorizado entrevistado tratando de impactar, de convencer, de “quedar bien” mostrando conductas y comportamientos contritos, impropios, estudiados o aconsejados por un “lego” en la materia; y finalmente, ese “muro” que fractura la relación empática comunicacional (ambientes incómodos y poco ventilados, sillón, mesa o escritorio, desorden, ruidos, té, café y otras).

Ese importante encuentro se torna algo así como un juego macabro del gato con el ratón. No basta centrar la atención en solo la evaluación y calificación del conocimiento y las experiencias tenidas en el puesto, en observar comportamientos generalmente fingidos. Ese extraordinario momento debiera emplearse fundamentalmente para liberarlo al entrevistado y se descubra sus competencias, y proyecte su verdadera naturaleza en ambientes también naturales, sus verdaderos comportamientos porque no es de otra manera como lo queremos al interior de la institución. No es raro en las organizaciones exclamar a quiénes fueron los entrevistadores: “ ¿Por qué Juan ahora se porta tan diferente a como lo hizo cuando lo entrevistamos? ”. Y claro, la falta de objetividad se sustenta en el prejuicio.

Con el mayor respeto, agradeceré a los amigos internautas, si así lo desean, alcanzar su apreciación al respecto, el suscrito agradecerá y sabrá respetarla.