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Grupo de Psicología Forense y Jurídica



LA EDUCACIÓN, FORMACIÓN Y CAPACITACIÓN POLICIAL

Denisse
Canelones, Uruguay
Escrito por Denisse Motta
el 29/12/2012

LA EDUCACIÓN, FORMACIÓN Y

CAPACITACIÓN POLICIAL.


L os Planes de Estudio, los Asesores y los Técnicos, los Docentes, los Alumnos :


El título de este artículo aparenta redundancia, sin embargo, no lo es, cada una de las acciones del mismo tiene características exclusivas y excluyentes.


La educación , en el sentido lato de la palabra, es desarrollar o perfeccionar las facultades y aptitudes del individuo, dirigirlo, en el aprendizaje, enseñarle; la formación es la acción de formar un profesional, la que capacita para ejercer una profesión u oficio; la capacitación, es la que hace al individuo apto para una cosa. Como fácilmente se aprecia por definición cada concepto es igual a si mismo y distintos a los otros dos, pero los tres tienen un común denominador y éste es ENSEÑAR.


ENSEÑAR , es instruir, adoctrinar( advertir, dar instrucciones a otro/s sobre lo que debe hacer o decir en una ocasión determinada), exponer uno cosa para que sea apreciada.


Todos estas definiciones, conceptos y acciones apuntan al objeto de nuestro comentario: UN POLICÍA CONVENIENTEMENTE ENSEÑADO para desempeñarse como tal.


No quiero aquí abundar en los latiguillos tan remanidos de rol, perfil, políticas estratégicas, globalización de los aprendizajes, objetivos específicos etc. Etc. Etc... Y podría continuar infinitamente con los etc. , en cuanto plan de estudios, diseño curricular, plan de carrera o similares cae a las manos de uno, sobre todo cuanto se trata de enseñar a ser policía.


Es inevitable mencionar y utilizar los tecnicismos señalados cuando se estructura un plan de estudios para la carrera que sea, pero lo que sí es evitable la injerencia de oportunistas, arribistas y caraduras, que MENOSCABANDO la profesión policial se sienten capaces, no solo de declamar mediaticamente, en cuanta oportunidad se les presente, como se debe enseñar a ser policías sino que son designados en distintos cargos, tanto en la estructura política, sobre todo, como en la propia estructura policial y así aparecen los “ asesores”, “ técnicos”, “profesores”, “licenciados”, “doctores” y “sabelotodos” que alegremente conforman planes de estudios y de carreras, políticas educativas y “ profundas transformaciones” que llevan inevitablemente al fracaso porque parten de un supino desconocimiento de la esencia del SER POLICIA, porque en principio, no saben que el SER POLICIA no es ni un trabajo ni un oficio es UNA FORMA DE VIDA y precisamente lo que se debe transmitir no son solo conocimientos teóricos desprovistos de contexto sino experiencias de vida. Con esto no quiero decir en absoluto que solamente sean los policías los que enseñan a policías, bienvenida la amplitud de cátedra y de pensamiento, eso enriquece y “enseña”, lo que quiero decir es que los asesores y técnicos deberían ser lo que son y no pretender, como sucede, señalarle a la Institución Policial cuales son las disciplinas y contenidos que debe enseñar a sus mujeres y hombres, eso solamente lo saben los POLICIAS, lo otro, la forma, el método, el diseño, la acreditación, la evaluación, etc. Sí deberían proponerlo porque para eso son profesionales en lo suyo y se los valora y respeta como tales.


Me recuerda esto a la “ Capitis Deminutio ” del Derecho Romano( Institución del citado Derecho representativa de una disminución de la capacidad que anteriormente se tenía),parecería que existiera una prevención o prejuicio acerca de la capacidad de la propia institución policial para delinear los contenidos de sus planes de estudio, sin por ello, como ya dijera, dejar de valorar el aporte de otros profesionales representativos de distintas disciplinas afines.


Por mi propia experiencia profesional en la educación policial he visto como los responsables de la conducción tanto política como policial son los verdaderos responsables de esta situación que han permitido este avance de personas ajenas a la institución policial que se posicionaron en cargos ejecutivos con mando, y en los hechos con comando, tal vez como pago a favores de todo tipo, que inclusive, y no solo en la educación, llevaron a estas marchas y contramarchas en la Fuerza con implementación de políticas de seguridad y educativas policiales erráticas, descontextualizadas de la realidad que cada día nos toca vivir y cuyos resultados son harto elocuentes, no solo para los profesionales policías sino para la propia comunidad cuyas trágicas consecuencias sufre.


Me he preguntado y también lo he hecho públicamente, en los ámbitos adecuados, muchas veces a lo largo de mi carrera, en actividad y con cargos correspondientes a un oficial superior y lo sigo preguntando ahora en situación de Retiro Activo. ¿Cuál es el producto que se quiere obtener, por caso, de un egresado de la ESCUELA DE POLICIA JUAN VUCETICH? “, ¿Un Comisario?, ¿Un Abogado?, ¿Un Técnico o Licenciado en Sociología, en Comunicación Social, en Psicología Social?, ¿Un Experto anglo o luso parlante? ( porque también se enseña inglés y portugués? O UN JOVEN OFICIAL AYUDANTE DE POLICIA con todas las potencialidades para dominar los doctorados, tecnicaturas y lincenciaturas que he nombrado y muchas más. Por favor, no perdamos la esencia ni el rumbo, enseñemos a esos jóvenes y mujeres policías PRIMERO A CUIDAR SU VIDA, existen técnicas, métodos, programas y sistemas para hacerlo y gente valiosa y preparada para hacerlo, ¡Porque lo saben y porque quieren hacerlo! , dejemos de mirar tanto afuera y recojamos la mirada hacia adentro que hay mucho talento y ganas.


No puede conformarse un plan de estudios para enseñar a ser policías ADOPTANDO lo de otros países por muy adelantados y desarrollados que sean o parezcan, aun tampoco de fuerzas similares argentinas, ADAPTEMOS sí lo que nos permitan nuestros recursos materiales y humanos y fundamentalmente las características socio-económico-culturales tanto de nuestro ámbito geográfico como del tipo biosicosocial del grupo etario a quién va dirigido el proyecto educativo y también a la comunidad educativa toda, docentes, alumnos, entorno, etc.


Los ejes sobre los cuales debe desarrollarse cualquier proyecto de plan de estudios para enseñar a ser policías deben ser, en cualquier orden: humanístico, jurídico y técnico-profesional, poniéndose especial énfasis en éste último para no obtener un producto divorciado de la realidad y no por su responsabilidad precisamente, y peor aún pagando el educando un alto precio por las inidoneidad de quiénes “planifican y ejecutan”: la vida.


Cuando digo educando no me refiero solamente al personal de cadetes sino a la TOTALIDAD DEL PERSONAL POLICIAL que cumple tareas intrínsecamente de seguridad. Esto se logra mediante la capacitación continua interactivo, con simulaciones de casos reales, entre otras formas, donde el alumno es el primer actor. Deben revertirse las tradicionales “academias” donde el personal no era instruido sino que era amonestado por distintas razones, cabello largo, llegadas tarde, etc. Etc. , el objetivo es ENSEÑAR no apostrofar, si esto es asi es porque falla la conducción. Esas faltas DEBIERON verse antes y corregirse en el momento adecuado, por cierto que no lo es el espacio dedicado a la educación. Situaciones como las descriptas solo consiguen que el alumno se bloquee y falle el mecanismo enseñanza-aprendizaje.


Es fundamental instrumentar las prácticas en Comisarías o, como se dice ahora, “ pasantías en servicio”. La importancia de esta modalidad de aprendizaje es fundamentalmente evitar la traumática desarticulación que significa para el cadete o aspirante a agente egresar del instituto respectivo y encontrarse en un ámbito desconocido, hostil, donde, en el mejor de los casos, por el cúmulo de trabajo, cuando no por desdén y desinterés, nadie se ocupa del recién llegado dejándolo librado a su suerte con las consecuencias fáciles de imaginar, no solo para él sino para sus superiores y la propia institución que se ve expuesta innecesariamente.


Las prácticas en Comisarías, con roles bien delineados para el alumno y para los encargados de conducirlo en la nueva experiencia, articulan así gradualmente la interacción del educando con la dura realidad que le va a tocar vivir en poco tiempo, integrando en el período de prácticas los conocimientos adquiridos en la Escuela, los que por otra parte integrará con los que vaya adquiriendo en el terreno donde va a trabajar mediante la observación y la vivencia de nuevas situaciones.


Capítulo aparte merece la selección de aquellos que serán los responsables de la educación de los alumnos en los institutos policiales, tanto sean instructores como docentes. A más de las intachables condiciones éticas y morales debe agregarse una probada y comprobada solvencia profesional en las disciplinas que dicten, tanto sean policías o provenientes del ámbito civil.


Deben los nombramientos de docentes en los institutos dejar de ser las facturas de favores prestados y así optimizar al máximo la enseñanza y el aprendizaje.


Nadie puede enseñar u ordenar lo que no sabe hacer, porque aparte del componente desdodoroso ético-moral que ello conlleva, no puede evaluarse lo enseñado u ordenado simplemente porque se carece de los conocimientos y experiencia para hacerlo.

HERMES ACUÑA - Argentina


Denisse Motta
Canelones, Uruguay
Escrito por Denisse Motta
el 29/12/2012

Totalmente de acuerdo con Hermes Acuña. Y esto es sólo para empezar..........