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Foro de Psiquiatría



La depresión: Un tema tabú segunda parte

Opialmar
Agrario y alimentario universidad auto...
Escrito por Opialmar Manzano
el 05/01/2009
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(21-04-2008)
Fuente: Julia Garduño
La depresión: un tema
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(21-04-2008)
Fuente: Julia Garduño
tabú (segunda parte)
Con fecha de 2-08-2005, publiqué un artí #! @##@ en el que contaba mi experiencia, muy personal, con ella sólo pretendía intentar que las personas que están fuera de este mundo que nosotros, los que padecemos una depresión intentarán comprender a las que hay a su alrededor con ella,cosa nada fácil.

Tengo una pareja de amigos en Madrid que llevan sufriendo este problema, el hombre más de 20 años y su mujer 8. Ambos ya han tirado la toalla porque no consiguen entender nada de lo que les pasa. Se refieren a su problema como “este monstruo que nos tiene atrapados”. Cada uno lo llamamos de una manera. Intentado explicarle a un familiar mío que no conseguía entenderme, le dijeron: “Solamente puedes entender una depresión de una única manera, si la padeces, y ¡Ojalá! Nuca llegues a entenderla porque significará que estás dentro.
  • Cuando escribí el primer artí #! @##@ habían pasado 4 años y tres meses desde que mi cuerpo dijo ¡Basta, hasta aquí hemos llegado! , y sufrí una tremenda crisis de ansiedad. Comentaba
Fuente: Julia Garduño
(21-04-2008)
Con fecha de 2-08-2005, publiqué un artí #! @##@ en el que contaba mi experiencia, muy personal, con ella sólo pretendía intentar que las personas que están fuera de este mundo que nosotros, los que padecemos una depresión intentarán comprender a las que hay a su alrededor con ella,cosa nada fácil.

Tengo una pareja de amigos en Madrid que llevan sufriendo este problema, el hombre más de 20 años y su mujer 8. Ambos ya han tirado la toalla porque no consiguen entender nada de lo que les pasa. Se refieren a su problema como “este monstruo que nos tiene atrapados”. Cada uno lo llamamos de una manera. Intentado explicarle a un familiar mío que no conseguía entenderme, le dijeron: “Solamente puedes entender una depresión de una única manera, si la padeces, y ¡Ojalá! Nuca llegues a entenderla porque significará que estás dentro.
  • Cuando escribí el primer artí #! @##@ habían pasado 4 años y tres meses desde que mi cuerpo dijo ¡Basta, hasta aquí hemos llegado! , y sufrí una tremenda crisis de ansiedad. Comentaba que el fantasma de la duda de si volvería a aparecer o no estaba presente en mi vida, y el miedo queda ahí. A lo largo del tiempo transcurrido había aprendido muchas cosas sobre la enfermedad, mi comportamiento ante ella y la forma de salir. Estaba trabajando como Animadora Socio Cultural en Trabanca y en plena forma. Me sentía fuerte y cargada de energía. Soy una persona muy activa y necesito estar ocupada y sentirme útil conmigo misma y para los demás. Necesito trabajar para sentirme viva, pero está claro que cuando no puedes tienes que resignarte y afrontar lo que tienes, pensar en la superación y después reinsertarte en el mundo laboral. Aunque he descubierto que a los mayores de 45 años, nos echan de todas parte, tengas o no experiencia de nada te sirve porque ya “has caducado”.
  • Terminó el trabajo y el mundo se hundió bajo mis pies. Me quedé desolada. Y de nuevo como yo me temía el fantasma de la ansiedad volvió a aparecer en mi vida. Y vuelta a empezar, médicos, especialistas, medicación........ Un calvario infinito y la aparición de síntomas nuevos para mí pero propios de la enfermedad. Me he pasado dos años encerrada literalmente en mi casa o en la de mi madre, recorriendo el espacio justo para pasear a mi perro, aunque sigo diciendo que es mi perro quien me saca a pasear a mi. Como a todos los pacientes que estamos con medicación cualquier cambio en la misma supone un período de adaptación muy fuerte y complicado de llevar y resistir. Al principio noté cómo a veces ni siquiera podía andar, salir a la calle y relacionarme con gente era todo un imposible, la famosa agorafobia, (un miedo irracional a todo, absolutamente a todo, a estar en espacios abiertos rodeada de multitudes, bueno en estos casos una multitud la componen simplemente tres personas, con eso es suficiente para que te aterrorices), agotamiento, cansancio, insomnio...... Taquicardias, ahogos, falta de respiración, malestar generalizado... Pensé que era el proceso de adaptación pero a medida que pasaba el tiempo los síntomas se iban agravando. Chillé, grité a los médicos que me atendían pero todos me decían que eramos unos quejicas y no aguantábamos nada. Había cambiado de médico de cabecera y en dos años apenas le había visto un par de veces por dos analíticas. No podía ir a buscar las recetas y mi madre lo hacía por mí.
  • Pero todo llega en su justo momento. Y un día cuando tuve que recoger los resultados de la analítica, aprovechó y así me lo hizo saber, que le explicara para que estaba tomando determinada medicación. Explicada la situación y bajo mi responsabilidad le pedí que me la cambiara. Ni que decir tiene que el síndrome de abstinencia que padecí por la falta de una poderosa droga, con receta médica, tiré la toalla, no podía más, pero él me ayudó a pasar “el mono” y afortunadamente hoy vuelvo a ser una persona totalmente nueva. Por supuesto cuidándome y siempre mirando hacia adelante algo que no puedes hacer cuando estás en las profundidades de los abismos. Ahora hago cosas que antes me parecían simplemente inimaginables de realizar, he vuelto a nacer, y veo cuan equivocada estaba en mi negatividad, producto de la propia enfermedad. Ahora no estoy obsesionada con el trabajo, sé que cuando llegue el momento lo haré pero lo más importante es aceptar la situación en cada día y saber que todo tiene un final, y uno se recupera de esto y aprender con ello.
Muchas personas se sentirán identificadas con esta historia. Hay un trillón de enfermedades que llevan implícitas una depresión, todas tienen rasgos comunes y muchas cosas que las diferencian, al igual que el grado de la misma, crónica, aguda, grave, leve, moderada y luego están las enfermedades mentales propiamente dichas, que son un punto y aparte. Porque si la depresión es complicada, la enfermedad mental... No puedo ni imaginarla, aunque por desgracia mi hermano murió a consecuencia de una de ellas la esquizofrenia, que a su vez tiene infinitas variedades.

Todos estamos aterrorizados, con las últimas noticias sobre el chico de treinta y tantos que ha degollado a su madre, la cual había pedido ayuda hasta en los medios de comunicación, y el enfermo en cuestión cogió la cabeza debajo el brazo y se paseó por todo el pueblo diciendo lo mucho que quería a su madre. Este sólo es un caso en la inmensidad del espacio de lo que puede llegar a suponer una enfermedad mental. Lógicamente lo único que se te pasa por la cabeza es que este hombre esta de locura total, o rematadamente perdido, llámenlo como quieran, pero no todas las esquizofrenias tienen las mismas manifestaciones. Conozco a un chico que tiene su propio bloq con esquizofrenia, que no toma medicación ninguna y lleva una vida totalmente normal, de hecho sabemos que está enfermo porque él lo dice pero para nada se le ve un bicho raro.

Hay mucha gente que padecen una depresión y no son conscientes de ello, bien porque está enmascarada, por su trabajo y su gran actividad laboral, o muy refugiadas y apoyadas por el entorno familiar, el estrés crea esta situación. Se ven agotadas sin fuerzas, no llegan donde quieren, todo es cuesta arriba pero lo achacan simplemente a su gran actividad, o por el contrario la frecuencia de las depresiones en personas que llegan a la jubilación y se sienten desplazadas pero tampoco entienden qué les pasa. Hay como ya he dicho antes un sinfín de formas en esta espantosa enfermedad. Si bien es cierto que el dolor físico te machaca y te deja fuera de lugar, el dolor del alma es algo que sólo podemos comprender quienes lo conocemos y no somos capaces de transmitir nuestro interior, porque no te duela nada, no siempre, pero no te encuentras bien y no sabes a qué es debido, es un malestar... Que no tiene explicación posible.

Quiero a través de estás páginas animar a todas las personas con depresión, ansiedad, pánico,agorafobia, claustrofobia, esquizofrenia, trastorno bipolar, trastorno límite de la personalidad... Y todo lo que me queda por nombrar que es mucho.

La medicación ayuda, los tranquilizantes, antidepresivos, ansiolíticos... Todo ello bajo la supervisión de un médico. Y tomándolos como mandan los cánones. Pero lo más importante es la comprensión por parte de los que están a nuestro lado, no dramatizar la situación por muy grave que sea, hacerle ver al enfermo y que sea consciente de su propia enfermedad. Y que todos los síntomas que padece son reales, creados por su mente, este poder es inagotable, que son normales dado su estado y que intente con muchísima paciencia hacerle frente. De nada sirve que te obliguen ha hacer cosas que no puedes, no llegas. Agradecemos a los que nos rodean sus buenas intenciones, pero una de las cuestiones más importantes dentro de esta enfermedades es que estás dispuesto a lo que sea para salir y a todo lo que te proponen lo aceptas, pero a la hora de la verdad te echas para atrás y no eres capaz de realizar la actividad que te habías planteado en u momento. El constante “-si pero no“ es algo habitual.

Desde estás líneas una vez más decir que la vida es ¡Tan bonita! Y merece la pena vivirla. No te agobies, ¡¡¡¡¡¡¡¡LUCHA! , aunque no te creas capaz y cuando menos lo esperes volverás a ser quien eras antes y te sentirás satisfecho contigo mismo que es lo más importante.
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Con fecha de 2-08-2005, publiqué un artí #! @##@ en el que contaba mi experiencia, muy personal, con ella sólo pretendía intentar que las personas que están fuera de este mundo que nosotros, los que padecemos una depresión intentarán comprender a las que hay a su alrededor con ella,cosa nada fácil.

Tengo una pareja de amigos en Madrid que llevan sufriendo este problema, el hombre más de 20 años y su mujer 8. Ambos ya han tirado la toalla porque no consiguen entender nada de lo que les pasa. Se refieren a su problema como “este monstruo que nos tiene atrapados”. Cada uno lo llamamos de una manera. Intentado explicarle a un familiar mío que no conseguía entenderme, le dijeron: “Solamente puedes entender una depresión de una única manera, si la padeces, y ¡Ojalá! Nuca llegues a entenderla porque significará que estás dentro.
  • Cuando escribí el primer artí #! @##@ habían pasado 4 años y tres meses desde que mi cuerpo dijo ¡Basta, hasta aquí hemos llegado! , y sufrí una tremenda crisis de ansiedad. Comentaba que el fantasma de la duda de si volvería a aparecer o no estaba presente en mi vida, y el miedo queda ahí. A lo largo del tiempo transcurrido había aprendido muchas cosas sobre la enfermedad, mi comportamiento ante ella y la forma de salir. Estaba trabajando como Animadora Socio Cultural en Trabanca y en plena forma. Me sentía fuerte y cargada de energía. Soy una persona muy activa y necesito estar ocupada y sentirme útil conmigo misma y para los demás. Necesito trabajar para sentirme viva, pero está claro que cuando no puedes tienes que resignarte y afrontar lo que tienes, pensar en la superación y después reinsertarte en el mundo laboral. Aunque he descubierto que a los mayores de 45 años, nos echan de todas parte, tengas o no experiencia de nada te sirve porque ya “has caducado”.
  • Terminó el trabajo y el mundo se hundió bajo mis pies. Me quedé desolada. Y de nuevo como yo me temía el fantasma de la ansiedad volvió a aparecer en mi vida. Y vuelta a empezar, médicos, especialistas, medicación........ Un calvario infinito y la aparición de síntomas nuevos para mí pero propios de la enfermedad. Me he pasado dos años encerrada literalmente en mi casa o en la de mi madre, recorriendo el espacio justo para pasear a mi perro, aunque sigo diciendo que es mi perro quien me saca a pasear a mi. Como a todos los pacientes que estamos con medicación cualquier cambio en la misma supone un período de adaptación muy fuerte y complicado de llevar y resistir. Al principio noté cómo a veces ni siquiera podía andar, salir a la calle y relacionarme con gente era todo un imposible, la famosa agorafobia, (un miedo irracional a todo, absolutamente a todo, a estar en espacios abiertos rodeada de multitudes, bueno en estos casos una multitud la componen simplemente tres personas, con eso es suficiente para que te aterrorices), agotamiento, cansancio, insomnio...... Taquicardias, ahogos, falta de respiración, malestar generalizado... Pensé que era el proceso de adaptación pero a medida que pasaba el tiempo los síntomas se iban agravando. Chillé, grité a los médicos que me atendían pero todos me decían que eramos unos quejicas y no aguantábamos nada. Había cambiado de médico de cabecera y en dos años apenas le había visto un par de veces por dos analíticas. No podía ir a buscar las recetas y mi madre lo hacía por mí.
  • Pero todo llega en su justo momento. Y un día cuando tuve que recoger los resultados de la analítica, aprovechó y así me lo hizo saber, que le explicara para que estaba tomando determinada medicación. Explicada la situación y bajo mi responsabilidad le pedí que me la cambiara. Ni que decir tiene que el síndrome de abstinencia que padecí por la falta de una poderosa droga, con receta médica, tiré la toalla, no podía más, pero él me ayudó a pasar “el mono” y afortunadamente hoy vuelvo a ser una persona totalmente nueva. Por supuesto cuidándome y siempre mirando hacia adelante algo que no puedes hacer cuando estás en las profundidades de los abismos. Ahora hago cosas que antes me parecían simplemente inimaginables de realizar, he vuelto a nacer, y veo cuan equivocada estaba en mi negatividad, producto de la propia enfermedad. Ahora no estoy obsesionada con el trabajo, sé que cuando llegue el momento lo haré pero lo más importante es aceptar la situación en cada día y saber que todo tiene un final, y uno se recupera de esto y aprender con ello.
Muchas personas se sentirán identificadas con esta historia. Hay un trillón de enfermedades que llevan implícitas una depresión, todas tienen rasgos comunes y muchas cosas que las diferencian, al igual que el grado de la misma, crónica, aguda, grave, leve, moderada y luego están las enfermedades mentales propiamente dichas, que son un punto y aparte. Porque si la depresión es complicada, la enfermedad mental... No puedo ni imaginarla, aunque por desgracia mi hermano murió a consecuencia de una de ellas la esquizofrenia, que a su vez tiene infinitas variedades.

Todos estamos aterrorizados, con las últimas noticias sobre el chico de treinta y tantos que ha degollado a su madre, la cual había pedido ayuda hasta en los medios de comunicación, y el enfermo en cuestión cogió la cabeza debajo el brazo y se paseó por todo el pueblo diciendo lo mucho que quería a su madre. Este sólo es un caso en la inmensidad del espacio de lo que puede llegar a suponer una enfermedad mental. Lógicamente lo único que se te pasa por la cabeza es que este hombre esta de locura total, o rematadamente perdido, llámenlo como quieran, pero no todas las esquizofrenias tienen las mismas manifestaciones. Conozco a un chico que tiene su propio bloq con esquizofrenia, que no toma medicación ninguna y lleva una vida totalmente normal, de hecho sabemos que está enfermo porque él lo dice pero para nada se le ve un bicho raro.

Hay mucha gente que padecen una depresión y no son conscientes de ello, bien porque está enmascarada, por su trabajo y su gran actividad laboral, o muy refugiadas y apoyadas por el entorno familiar, el estrés crea esta situación. Se ven agotadas sin fuerzas, no llegan donde quieren, todo es cuesta arriba pero lo achacan simplemente a su gran actividad, o por el contrario la frecuencia de las depresiones en personas que llegan a la jubilación y se sienten desplazadas pero tampoco entienden qué les pasa. Hay como ya he dicho antes un sinfín de formas en esta espantosa enfermedad. Si bien es cierto que el dolor físico te machaca y te deja fuera de lugar, el dolor del alma es algo que sólo podemos comprender quienes lo conocemos y no somos capaces de transmitir nuestro interior, porque no te duela nada, no siempre, pero no te encuentras bien y no sabes a qué es debido, es un malestar... Que no tiene explicación posible.

Quiero a través de estás páginas animar a todas las personas con depresión, ansiedad, pánico,agorafobia, claustrofobia, esquizofrenia, trastorno bipolar, trastorno límite de la personalidad... Y todo lo que me queda por nombrar que es mucho.

La medicación ayuda, los tranquilizantes, antidepresivos, ansiolíticos... Todo ello bajo la supervisión de un médico. Y tomándolos como mandan los cánones. Pero lo más importante es la comprensión por parte de los que están a nuestro lado, no dramatizar la situación por muy grave que sea, hacerle ver al enfermo y que sea consciente de su propia enfermedad. Y que todos los síntomas que padece son reales, creados por su mente, este poder es inagotable, que son normales dado su estado y que intente con muchísima paciencia hacerle frente. De nada sirve que te obliguen ha hacer cosas que no puedes, no llegas. Agradecemos a los que nos rodean sus buenas intenciones, pero una de las cuestiones más importantes dentro de esta enfermedades es que estás dispuesto a lo que sea para salir y a todo lo que te proponen lo aceptas, pero a la hora de la verdad te echas para atrás y no eres capaz de realizar la actividad que te habías planteado en u momento. El constante “-si pero no“ es algo habitual.

Desde estás líneas una vez más decir que la vida es ¡Tan bonita! Y merece la pena vivirla. No te agobies, ¡¡¡¡¡¡¡¡LUCHA! , aunque no te creas capaz y cuando menos lo esperes volverás a ser quien eras antes y te sentirás satisfecho contigo mismo que es lo más importante.
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Escrito por María Hada Azul
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Totalmente de acuerdo con tus palabras. Y muy agradecida porque me siento tan identificada con tantas cosas que has dicho y que tan bien has sabido expresar. Yo también he tenido depresión, la medicación y mis ganas de salir de ella son lo que me han ayudado a que hoy por hoy pueda ser como soy y sentirme bien conmigo misma. Atrás quedaron los vértigos, las taquicardias, la agorafobia a todo un poco..... En fin que atrás quedaron pero aun sigo con mi medicación y tengo terror a dejarla por que me da miedo a que todo vuelva a ser como antes.

Tan solo era eso, agradecerte tus palabras

Opialmar Manzano
Agrario y alimentario universidad auto...
Escrito por Opialmar Manzano
el 05/01/2009

Solamente áquellas personas que hemos pasado por una enfermedad tan terrible podemos entenderla. Muchas gracias por estar siempre dispuesta a ayudar a los demás.