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Foro de Pintura

Escrito por Tamara
el 31/05/2007

Hola, ya he comentado en un post anterior mi opinión respecto a la calidad artística de los cuadros de Karpi.

Que conste que no tengo ningún tipo de interés en atacarle ni a él ni a su arte, sino que lo hago porque entiendo las razones que expone en este foro Francisco Puente y creo que están bien argumentadas.

Es necesario que tod@s dispongamos de libertad a la hora de juzgar una obra pero hablamos de una libertad de expresión que no podemos hacer extensible a la hora de otorgar un valor real (es decir, artístico) a dicha obra ya que son conceptos completamente diferenciados. Las obras de arte deben ser juzgadas por  críticos especializados.

Cada uno decide que es lo que le gusta o no y porqué pero lo difícil es hacerlo de forma objetiva y atendiendo a criterios reales. El mundo del arte es un lugar perfecto para la persuasión. Con esto quiero decir, que es lícito que te guste la obra de Karpi, claro que sí, pero que no es oro todo lo que reluce.

Y para muestra de la vulnerabilidad del mundo del arte, de sus artistas y de la intencionalidad de aquellos que buscan prestigio social en un mundo en el que también existe mucho engaño (hablo en general), copio un magnífico artículo de Juan Manuel de Prada escrito, no hace mucho, en la revista XLSemanal.

El valor del arte
 

 




Hace algunas semanas, el violinista Joshua Bell, uno de los más afamados del mundo, se prestaba a un experimento singular, por encomienda del diario The Washington Post . Durante cuarenta y cinco minutos, Bell interpretó piezas de repertorio clásico en una estación de metro de la capital federal, a la hora en que la concurrencia de pasajeros era más tumultuosa, cosechando más indiferencias que arrobos. El diario que urdió el experimento nos proporcionaba algunos datos curiosos: sólo una persona, entre el trasiego de pasajeros ajetreados, llegó a reconocer al virtuoso; al final, el dinero recaudado por Bell no alcanzaba siquiera la tercera parte de la cifra que cualquier melómano estaría dispuesto a desembolsar por conseguir una localidad en sus conciertos. Expertos consultados por el diario habían anticipado que Bell no tardaría en formar un corro de curiosos en su derredor, reclamados por la distinción de su talento; sus predicciones, por supuesto, no se cumplieron.

El experimento del diario The Washington Post me ha recordado una sabrosa anécdota sobre Elmyr de Hory, el célebre falsificador de obras de arte a quien Orson Welles convirtiera en protagonista de su película Fake . Como tantos otros jóvenes artistas de su generación, Hory se había instalado en una buhardilla del parisino barrio de Montmartre, dispuesto a sobrellevar una existencia bohemia a cambio de alcanzar la escurridiza fama. Durante años había probado sin suerte a engatusar a algún galerista que apostara por su talento en ciernes; había tratado en vano de atraer la atención de algún marchante con ganas de riesgo; se había resignado, en fin, como tantos otros artistas fracasados, a exponer sus lienzos y dibujos en cualquier puente sobre el Sena, con la pálida esperanza de que algún transeúnte le adquiriese alguno a precio de saldo. Pero no lograba reunir dinero suficiente ni para pagar a su casero. Un día, logró embaucar a una ricachona, que accedió a acudir a su astrosa buhardilla para que le mostrara sus obras. Durante casi una hora, Hory aturdió a la visitante exhibiendo ante ella una selección granada de sus obras, sin lograr arañarle ni una pizca de entusiasmo. Aburrida o desencantada, la ricachona desvió la mirada hacia la única ventana de la buhardilla; de súbito, su rostro se iluminó: «Creo que no me interesa ninguno –dijo, impía–. En cambio, ese dibujo de Picasso…». Hory no daba crédito a lo que estaba oyendo: el picasso al que se refería la ricachona era en realidad un boceto bastante chapucero que había estado a punto de arrojar a la basura, pero que finalmente había utilizado para evitar que el frío del invierno se colase en su buhardilla a través de un cristal quebrado de la ventana. En un alarde de reflejos, Hory tasó aquel boceto fallido en una cantidad que decuplicaba la que él hubiese pedido por cualquiera de sus lienzos; cifra que a la ricachona debió de parecerle una ganga, a juzgar por la alegría con que apoquinó. Cuando se quedó otra vez solo en la buhardilla, Hory decidió que a partir de entonces se ganaría la vida copiando a Picasso; pronto descubriría su habilidad camaleónica para imitar a otros maestros contemporáneos. Y así se convirtió en uno de los falsificadores más célebres de la historia.

Nunca sabremos si Hory hubiese llegado a ser un gran pintor, si alguien se hubiese tomado la molestia de apreciar su talento; sabemos, en cambio, que cientos de millonetis orgullosos de engalanar las paredes de sus mansiones con picassos o modiglianis están en realidad en posesión de una apañada falsificación de Hory. Pero, aunque lo supieran, no creo que les importase en demasía: el valor del arte, a fin de cuentas, no es tanto como el de la firma que lo identifica, la marca o marchamo que suple nuestra insensibilidad o embotamiento artístico. Mucho más interesante y revelador del esnobismo contemporáneo que el experimento probado por el diario The Washington Post hubiese sido tomar al albur a cualquier violinista callejero no especialmente dotado que suplantase a Joshua Bell en un concierto de alto copete. Presumo que las localidades se habrían agotado y el público habría aplaudido a rabiar, arrobado ante la pericia del virtuoso. Y así se habría demostrado más descarnadamente que el arte es el reino de la engañifa, donde los mercaderes pasean orgullosos al rey desnudo, para pasmo de un público que sólo necesita aferrarse a una firma reconocible para afectar complacencia y aun sublime arrebato.

Quién de verdad ama el arte, no le importa ni el lucro, ni el prestigio sino la experimentación en soledad de su creatividad, sus formas de expresión, su contemplación , su deliete y su magnificencia. Un saludo.

Pilar
España
Escrito por Pilar
el 11/06/2007

Llevo pintando 18 años y si he estado en alguna esposición del Sr. Karpi. No me considero una experta en arte pero debo decir que la pintura del este señor resulta original y colorista al principio. Despues de contemplar algunos cuadros,  llega a resultar aburrida y decepcionante porque todos sus cuadros tienen más o menos los mismos colores y más  menos las  mismas figuras en diferentes posturas, pero al fin y al cabo, todas similares.

Creo que le falta imaginación e iniciativa ya que su estilo ya fue creado por otra persona y utilizado por muchos pintores. No creo que sea ningún estilo "Karpiano" como él lo autodenomina.

Eso si, reconozco que tiene un representante que le sabe vender, o por lo menos lo intenta, pero eso significa solo eso, saber venderse no saber pintar.

Un saludo.



Escrito por Carlos
el 12/01/2008

Francisco,

Si en este mundo todo fuese tan ortodoxo como planteas no hubiéramos progresado. Yo personalmente veo muy poco en Picasso (y en muchos otros famosos artistas, por ejemplo Barceló, que vio disparada su proyección al contratar a cierto galerista.. ¿O fueporque es bueno? ), y de lo que estoy seguro es de que muchísimos críticos y gente cultivada de principios de siglo veían la obra de este señor como un atentado a la estética.   Si has comprado obras de otro autor, no te preocupes: también se pueden revalorizar. Hay sitio para todos.

Escrito por Francisco Puente Carpintero
el 12/01/2008

Carlos (seas quien seas):

1.- ¿Crees que planteo algún tipo de ortodoxia o rigidez? No, simplemente considero:

-         Que hay un mínimo de técnica y sensibilidad artística exigibles para pintar y que lo pintado sea artístico.

-         Que por ello, por muy abiertos o relativistas que seamos, siempre se podrá afirmar, en términos no subjetivos sino objetivos y absolutos, que ciertos productos no cumplen un mínimo de “calidad artística” y por tanto no son arte.

-         Que, de acuerdo con lo anterior, y admitiendo de antemano que puedo estar equivocado,  los productos del señor que nos ocupan no alcanza, ni de lejos el mínimo exigible para tener carácter y valor artístico. Y por ello nada valen.

2.- ¿Ves poco en Picasso? Pues:

-         Te comprendo, pues yo hasta los treinta años tampoco lo apreciaba. De todas formas, hoy, como el 100% de los críticos, artistas y entendidos, no se me ocurre poner en cuestión su valor (al contrario: me parece uno de los mayores artistas de la Historia).

 -         En todo caso, una cosa es que un artista verdadero (como Picasso) te guste más o menos, y otra es defender que cualquiera que coge un pincel es artista.

3. - Dices que criticaban a Picasso en su época y que “ si has comprado obras de otro autor, no te preocupes: también se pueden revalorizar. Hay sitio para todos ”.

Vaya, cualqueira diría (igual es mi mente enferma, no sé) que tus consideraciones van dirigidas no tanto a defender la calidad de Karpi (nada dices de que sea bueno o malo), si no a mandar un mensaje tranquilizador a los posibles compradores: “ no os preocupéis por las críticas, que también criticaban a Picasso y fijaos si se equivocaron... De forma que con Karpi podría pasar, a mayor o menor escala, algo similar ”.

Por favor, ¡No me hagas reír! Picasso a los 15 años pintaba como un ángel, con una técnica formidable, de forma que, en su evolución vanguardista, los críticos cuestionaban SU ESTILO, no a Picasso como pintor. De Karpi yo no es que cuestione su estilo, sino principalmente, SU CARÁCTER DE PINTOR. Sencillamente, considero (es mi opinión, y respeto a quien piense lo contrario, solo que no he encontrado aún a nadie en la vida real) no sabe pintar, no tiene átomo de técnica pictórica.

En fin, potenciales compradores, os repito el mensaje de siempre: antes de comprar un cuadro de Karpi, no os fiéis de mí, pero, por favor, consultarlo con una o dos personas que entiendan un poquito (con un poquitín basta) de arte.

Escrito por Livan Conde Montebelén
el 09/12/2009

"Es la obra la que habla y dice la última palabra, cuando habla la obra sobran los apelativos, los elogios y los críticos, donde todos callan emerge la virtud, porque es por tus obras que te conocerán".

Frase tomada de la Web de Vicjes Gonród, el Genio del Arte del Siglo XXI, el artista de los corazones sagrados y una misión para nuestra generación.

Esta es su Web https://www.GenioDelSigloXXI.com

Saludos cordiales.
Livan.

Rafael Anton Boix
Valencia, España
Escrito por Rafael Anton Boix
el 26/01/2010

La lastima es no haber leido yo antes todo esto. Me reservo mi opinion. Solo hacer un apunte solo compra lo que realmente te guste, independiente de cirticas criticos etc......

Fernando Montilla
Valencia, España
Escrito por Fernando Montilla
el 23/03/2010

Mi mujer y yo hicimos una estancia de relax en Oliva. No conociamos a Karpi, ni habiamos oído hablar de él. En el hall del hotel donde nos alojamos, había expuesto un cuadro suyo, que nos impactó nada más verlo, por su fuerza y excepcionalidad, diferente a todo cuanto habíamos visto antes.

Al preguntar en recepción, nos pusieron en contacto con el pintor, que nos invitó a ver su estudio. Se trata de una persona sencilla y con indudable talento. En su estudio vimos verdaderas joyas de arte, a nosotros nos encantó.

Es cierto que la lectura de su web desvela demasiado autobombo, pero no debe ser fácil ganarse la vida pintando hoy en día... En cuanto a la calidad de su obra, no se si merece ser catalogado de genio, pero no puede negarse su talento y ha conseguido que cuando veas un cuadro suyo en casa de algún amigo, sepas que se trata de un karpi sin ver la firma (nos ha pasado!). Eso es tener un estilo propio, no?

Un saludo a todos.

Skineer Rod. Quiros
Valencia, España
Escrito por Skineer Rod. Quiros
el 14/04/2010

Yo soy uno que opina como tu. Que no es un genio ,pero lo que no puedes decir es que no tiene merito. El pinta mal o bien,te puede gustar o no, pero no digas lo que es y no es arte porque no sea un bohemio muerto de hambre pintando en Paris.
Creo que simplemente te mueres de envidia porque el vende y tu no.
Lo siento por ti, si el save venderse mejor pero todo esto el tiempo lo dira.

Escrito por Abelardo Sangüesa Giraldez
el 09/12/2010

A mi si me parece uno de los pintores más vanguardista de la última década y lo comparten conmigo gente especializada de ese mundo tanto en España como en Francia. Pero al final para gustos están los colores.