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Grupo de Religión



HISTORIA DE LOS SANTOS Y SANTAS

jorge
Escrito por jorge
el 04/06/2010

En esta oportunidad, les invito a participar con un poquito al menos, de lo mucho que podamos conocer sobre algun santo o beato reconocido por la iglesia catolica, parte de su vida, su entrega a Dios y sus meritos para ser proclamado santo o beato.
en que epoca vivio y cada detalle que podamos aportar.
sugerencia es que lo hagamos con el respeto merecido por todos los creyentes y con respeto a todas las denominaciones religiosas.
tambien les invito a utilizar la opcion CITAR, para complementar la informacion referente a algun personaje en particular y poder de esta manera, acrecentar mas los datos sobre algun santo o santa.

Luis Alberto Lira Merlo
Psicologia general unan-león
Escrito por Luis Alberto Lira Merlo
el 05/06/2010

Agradado por este debate, le felicto Jorge.


Quisiera hablar de Santa Teresita del niño Jesus, Françoise Marie Thérèse Martin, nombre civil y de pila de Santa Teresita de Lisieux, nació en la localidad normanda de Alençon el 2 de enero de 1873. Tras la muerte de su madre, en plena infancia de Teresita, su familia se trasladó a Lisieux, en cuyo Carmelo Descalzo ingresó monja a los 15 años de edad.

Su nombre de profesión monástica era Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz. Otras cuatro hermanas suyas fueron también Carmelitas Descalzas en Lisieux. Pronto le visitó la enfermedad, ofreciendo sus sufrimientos, oraciones y sacrificios por las misiones. Murió tuberculosa y siempre fue débil y frágil.

El día 30 de septiembre de 1897 fallecía en su Convento Carmelitano de Lisieux, convertido desde entonces en centro de peregrinaciones de miles y miles de personas. Sus reliquias además peregrinan, sin cesar, por todo el mundo, acogidas con gran fervor por los miles y de miles de fieles.

Fue el Papa Pío XI quien la beatificó, primero, en 1923 y la canonizó, después, el 17 de mayo de 1925 ante una inmensa multitud, y quien en 1927 la declaró patrona de las misiones. Juan Pablo II la hizo doctora de la Iglesia en 1997. Ya en el lecho de muerte, Teresa de Lisieux había intuido que sería amada por todo el mundo. Su influencia, en efecto, fue pronto unánime y universal. Y así sigue siendo.

Luis Alberto Lira Merlo
Psicologia general unan-león
Escrito por Luis Alberto Lira Merlo
el 05/06/2010

Estas son unas de sus frases. Presiosas e inspiradoras:

— "Cada vez que queremos amar, estamos ya amando... Se el amor de un corazón enamorado".

— "Cuando no encuentres más que vacío en lo más hondo de ti mismo, cuando tengas la sensación de que el amor te ha dejado caer, cuando no tengas ganas de nada... Entonces Dios se hace tu corazón, entonces Dios te regala su amor".

— "Dios no tiene necesidad de nuestras obras, sino de nuestro amor... Yo he elegido hacer amar al Amor".

— "Me ha falta tan solo tu mirada, ¡Vivo de amor!... Todo lo que ocurre en el mundo, ocurre en el corazón de quien ama".

— "La santidad no consiste en este o aquel ejercicio, sino en una disposición del corazón que nos hace ser humildes y pequeños en los brazos amorosos de Dios".

— "Una sola cosa deseo: la voluntad de Dios... Quiero todo lo que Dios me dé". Y es que, no en vano, el lema de su vida fue "amar al Señor y hacerlo amar".

— ¡Oh Jesús, amor mío, por fin he encontrado mi vocación: mi vocación es el amor... En el corazón de la Iglesia, que es mi madre, yo seré el amor".

Jim Lopez Ruiz
Perito en mercadotecnia y publicidad, ...
Escrito por Jim Lopez Ruiz
el 05/06/2010

Gracias por la invitación,


Maria santisimna es la reina de todos los santos por muchas razones empezando porque tiene la primicia de ser la madre de nuestro salvador y porque a ella se le da un Culto de Hiperdulía o Veneración especial, este culto es solamente dado a la Virgen Maria, por ser la Madre de Jesus, el hijo de Dios y nuestro salvado y Señor. Por esta razón Maria tiene un lugar especial entre todos los ángeles y santos.


"desde hoy todas las generaciones me llamaran bienaventurada" (lucas 1,48)

Silvia Ginesta
Profesorado, matemáticas, contabilidad...
Escrito por Silvia Ginesta
el 06/06/2010

ES interesante este debate, pues es una forma de darlos a conocer a aquellos que no creen que existan santos. NOmbrándolos y explicando porqué han sido bendecidos con la santificación se darán cuenta que no son dioses, sino personas que han demostrado a vista del hombre, que han realizado bien su camino hasta llegar a la gloria de la eternidad, junto a dios padre hijo y espíritu santo

Saludos de paz

Silvia

Edu Quiroga
Experto: autoconocimiento
Escrito por Edu Quiroga
el 06/06/2010

Hola Amigos!


Les dejo algunas biografías e historias de Santos y Santas...




Santa Rita de Cascia


Santa Rita es por excelencia la patrona de los imposibles y es una de las santas con más devoción del santoral. Es modelo en todas las situaciones de la vida: como joven por sus ideales, como esposa y madre, como viuda y, finalmente, como religiosa en el Convento de las Agustinas de Cascia.


Santa Rita (nombre abreviado de Margarita), nació en 1381 en Roca-Porrena, muy cerca de Cascia (Italia). Fue hija única y concebida cuando sus padres eran ya ancianos. Desde muy joven sintió un aprecio muy especial hacia el Evangelio y a la naturaleza. Subía a la montaña y desde allí contemplaba la belleza del campo, los árboles, los pájaros, las flores... Pasando horas y horas orando. En su casa tenía un pequeño oratorio donde encontraba su paz interior mediante la plegaria. Sintió el deseo de consagrarse a Dios y hacerse religiosa de un convento de monjas que seguían la regla de San Agustín situado en su misma ciudad, pero sus padres se negaron y le obligaron a la edad de 16 años a casarse con Pablo Fernando, un joven de Cascia muy bien situado económicamente. Pero Pablo Fernando no fue al principio aquel gentil hombre que aparentaba. En las historias que se explican dedicadas a nuestra santa, se cuenta que muy a menudo la maltrataba y le dificultaba la práctica de su fe. A pesar de ello, ella le fue fiel e intentó reconducir siempre las situaciones adversas.


A los 18 años, tiene su primer hijo: Juan Santiago. A partir de esta buena noticia, su esposo deja de maltratarla y conlleva una vida familiar llena de paz. Incluso Pablo Fernando se convierte al cristianismo. Dos años después nace su segundo hijo: Pablo María. (Fíjate amigo cibernauta que casi todos los personajes que salen en esta historia llevan nombres compuestos!).


Asesinato de su esposo


La felicidad del matrimonio se rompería diez años después, concretamente cuando nuestra santa tiene 30 años: su esposo aparece asesinado en medio de una gran crispación política en la República de Cascia. Vaya papeleta le queda a Santa Rita, viuda con dos hijos de 12 y 10 años!. A pesar del grave suceso, nuestra amiga ora por los asesinos, ella misma sabe quienes son e incluso se acerca a ellos a ofrecerles el perdón y la reconciliación entre las dos familias. Su deseo es complacido, pero en sus hijos, aunque son muy pequeños, surge el deseo de venganza. Rita intenta disuadirlos y enseñarles a amar a los enemigos. Las vidas de aquellos dos chavales fueron cortas, ya que un año y medio después de la muerte de su marido, una peste contagiosa acabó con la vida de ellos.


Santa Rita se hace religiosa


Santa Rita se queda viuda y pasa sus primeros años recogida en oración y penitencia. Piensa de nuevo en ingresar en un monasterio de religiosas agustinas que hay en Cascia, pero desde esta orden la rechazan con el pretexto de que es viuda y que solo aceptan a personas vírgenes. Por tres veces llegan a no aceptarla. A pesar de todo, Rita no pierde las esperanzas e invoca a sus tres santos preferidos: San Agustín, San Nicolás y San Juan Bautista. Por cuarta vez se dirige al convento y finalmente la aceptan. Allí llevaría una vida de observancia, obediencia, penitencia, oración... Finalmente consigue lo que siempre había soñado: hacerse religiosa del Monasterio de Cascia.


(continúa...)

Edu Quiroga
Experto: autoconocimiento
Escrito por Edu Quiroga
el 06/06/2010

El Estigma


Cuando nuestra amiga lleva 28 años de servicio al Señor desde el monasterio, y cuando cuenta ya con 61 años de edad, recibe el estigma de una espina en la frente procedente de la misma pasión de Jesús. En la estampa que puedes ver en esta web, lo puedes comprobar. El estigma de la espina lo llevaría durante sus 15 años restantes de su vida. ¿Qué significa este estigma?... Pues no es el único caso ocurrido en la vida de los santos; muchos de ellos experimentaron este extraño "prodigio" típico de algunos personajes dignos de santidad. Santa Rita lo fue, y parece como si Jesucristo la hubiera querido "obsequiar" después de su devoción por los relatos de la Pasión que leía asiduamente. Durante 15 años, el estigma le supuso para nuestra santa un duro sacrificio, casi siempre tenía que vivir recluida en una celda del monasterio, por el dolor y por el hedor pestilente que salía de la herida. Solamente le desapareció el estigma en 1450 cuando ella pidió a Dios que se la curara para poder peregrinar a Roma con motivo del Año Jubilar. Pero... Cuando volvió a Cascia, el estigma volvió a aparecer. A muchos creyentes nos cuesta creer en los estigmas aparecidos a muchos santos y siempre se suele recurrir a que esto forma parte de la leyenda de la vida de estos personajes, pero... En 1999 Juan Pablo II beatificó al Padre Pío que precisamente sufría algunos de los estigmas de Jesús. Quienes le conocieron no dudaron de aquellas manifestaciones. De todas maneras, aunque tú no creas que esto pueda suceder, esto no quita en tener a Santa Rita como modelo a seguir.


Sus últimos años. El prodigio de la Rosa.


Cuando nuestra santa tiene 72 años queda paralítica aquejada de marasmo, una enfermedad que le enflaquece el cuerpo y que le obliga a vivir en la cama durante el resto de su vida.

A sus 75 años de edad, ocurre uno de los sucesos más conocidos en la vida de Santa Rita. En pleno invierno, cuando el campo está totalmente nevado, pide a una prima que la visitaba en su celda (en algunos libros dicen que era una amiga) que le traiga una rosa que en aquel momento florece en el huerto de su casa. Como te puedes imaginar el resto de monjas creen que Santa Rita delira y que su muerte está próxima. No obstante, aquella chica, se siente atraída a ir al huerto de la casa de Rita para comprobar si era cierto aquel prodigio... Y efectivamente, allí encuentra una preciosa rosa en medio de un frondoso rosal todo el rodeado de nieve junto a unos higos maduros. Aunque en aquella época no existía ni Internet, ni radios, ni periódicos, la noticia corrió de boca en boca, y multitud de gente fue a ver el rosal en el huerto.

Hay una tradición popular que consiste en tener en las casas, coincidiendo con la festividad de Santa Rita, un ramo de rosas previamente bendecido por el sacerdote del pueblo. Es una manera muy original de recordar a la santa.


Aquel suceso inexplicable de la rosa hizo crecer la fama de Santa Rita, y fueron muchos los que quisieron conocer a aquella monja enfermiza.

El 22 de mayo de 1457, a sus 76 años de edad, Santa Rita fallecería en medio de una gran conmoción. Se afirma que las campanas del templo parroquial de Cascia tocaron por si solas.

Fue beatificada en 1628 por el Papa Urbano VIII y canonizada por el Papa León XIII el 24 de mayo de 1900.


Patronazgo de Santa Rita


A Santa Rita se le reconocen diferentes protecciones y ayudas. La más importante es la de los casos imposibles. Muchas personas le invocan para pedir cosas difíciles de conseguir, y nadie mejor que ella que pudo tener en sus manos una rosa nacida en pleno invierno. Debido a ese "prodigio" es la protectora de las rosas y de los higos, y muy especialmente de aquellos que trabajan o venden esos productos en mercados o tiendas.

En España es por excelencia la patrona de los funcionarios de la administración local, o sea de aquellos que trabajan en los ayuntamientos.


Edu Quiroga
Experto: autoconocimiento
Escrito por Edu Quiroga
el 06/06/2010

San Eduardo, Rey de Inglaterra


Nacido en Inglaterra en el año 1003. Debido a la dominación danesa, fue educado en Normandía, patria de su madre. Subió al poder en 1042. Se le venera como el gran promotor de las instituciones monásticas y eclesiásticas inglesas. Sus reliquias reposan desde 1163 en la Abadía de Westminster, obra que fue por él empezada. Venerado por todo su pueblo, murió en 1066. Aún hoy la Corona de Inglaterra es llamada «de San Eduardo». — Fiesta: 13 de octubre.

Los principios de la Edad Media fueron particularmente tenebrosos. Tuvo la Santa Iglesia que domeñar naciones nuevas e indómitas nacidas muchas veces de la ley de la violencia, de la sangre y del más fuerte. Fue su más heroica tarea signar con la Cruz el nacer de todas aquellas nuevas nacionalidades, lo mismo que antes había trabajado para absorber en la fe cristiana a los pueblos invasores.

Y es en la vida de Eduardo III de Inglaterra, el Santo, donde encontramos un claro exponente de todas estas vicisitudes, las cuales, en definitiva, no eran más que la gestación de nuestro mundo actual.

A Eduardo, sobrino de otro Santo, el rey mártir Eduardo II, le tocó vivir una azarosa juventud a causa de las muchas calamidades que sufrió Inglaterra en aquellos tiempos.

Invadida por los daneses su patria y usurpado el trono de sus mayores, el pequeño príncipe, juntamente con toda la familia real, viéronse obligados a refugiarse en Normandía para salvar sus vidas.

Dicen los historiadores que todo el tiempo que duró la educación del príncipe en aquel destierro, se observó que, con su inocencia de costumbres, iban creciendo en él el desprecio al vicio y un gran amor a la virtud, aún mucho antes de tener edad de discernir su mérito y su valor.

A la apacibilidad de su temperamento, juntaba una extraordinaria pureza en toda su vida, mereciéndole que se le llamara «el Ángel de la Corte». Inclinado a la oración, asistía con gran reverencia al santo sacrificio de la Misa.

Murió su padre en este tiempo de destierro, y la barbarie de los invasores, unida a los artificios de Godwine, uno de los principales señores de Inglaterra, cruel y ambicioso, asesinó a sus dos hermanos, por lo cual se encontró Eduardo único heredero del usurpado y asolado reino inglés. A menudo le insistían sus cortesanos diciéndole que jamás podría abrirse camino hacia el trono a no ser que lo hiciera con la punta de la espada, a lo que el futuro rey acostumbraba responder que nunca admitiría Corona alguna que hubiera costado ni una sola gota de sangre.

Pero era hijo de reyes, y como tal no perdía de vista el trono de sus mayores. A la muerte del usurpador, Canuto el Grande, que años antes había contraído matrimonio con su madre, creyó llegado el momento de realizar sus sueños; y reuniendo una flota de cuarenta navíos cruzó el estrecho en dirección a su patria. Su desengaño fue grande: pensó estar en medio de sus vasallos y se encontró rodeado de un ejército de enemigos.

Retirado nuevamente a Normandía, siguió esperando, con una fe inquebrantable en la justicia de su causa.

Reinaba ahora en Inglaterra su hermanastro Canuto el Atrevido, hijo de su madre y del escandinavo fallecido. Aunque de carácter cruel y vengativo tuvo un rasgo generoso, y quiso tener cerca de sí al desterrado; con lo cual además contaba ganarse el favor de los ingleses. Y de este modo fue cómo, después de treinta años, volvió Eduardo a pisar Inglaterra.



(continúa...)

Edu Quiroga
Experto: autoconocimiento
Escrito por Edu Quiroga
el 06/06/2010

Poco tiempo después de su llegada a la patria, el rey Canuto moría repentinamente, el mismo día de su boda; y los ingleses ofrecieron rápidamente la Corona a Eduardo, que contaba a la sazón cuarenta años.

La misma conducta moderada que había sido su guía en el destierro, la mantuvo al ocupar el trono.

Empezó su reinado olvidando, noble y magnánimo, cuanto había sucedido, renunciando, desde el primer momento, a todo acto de venganza y represalia. Restauró las iglesias que los enemigos habían saqueado. Eduardo III estaba convencido de que el medio más seguro para que floreciese el Estado era conseguir que floreciese la Religión; por lo que solía decir que el bien público de la monarquía estaba inseparablemente ligado al mayor de la Iglesia.

Trabajó para hacer renacer en todas partes y en todos los aspectos de la vida, la justicia, principalmente en aquellas provincias desoladas por la guerra y de corrompidas costumbres. Y acabó con todos los abusos de la nobleza.

Con sus decisiones, muy pronto se ganó, de una manera absoluta, el corazón de sus vasallos. No hubo rey más amado, ni príncipe que mejor mereciese el nombre de padre. Los antiguos analistas le colocan entre los mejores monarcas de su tiempo; dicen de él que fue bueno, piadoso, compasivo, padre del pueblo, protector del débil, más amigo de dar que de recibir, de perdonar más que de castigar...

Era pobre en las riquezas, en las delicias sobrio; humilde en la púrpura, y, bajo la corona de oro, despreciador del mundo. La nobleza y el pueblo deseaban que su rey contrajera matrimonio, con el fin de ver perpetuadas en una larga sucesión las grandes virtudes de su amado soberano. Eduardo accedió en parte a aquellos deseos, uniendo su vida a la de la virtuosa Edith, mujer piadosísima, capaz de comprender el voto de continencia que Eduardo tenía hecho a Dios desde su juventud. Voto que ni las súplicas de sus súbditos, ni el tierno amor de su esposa pudieron hundir jamás.

Y así transcurrieron para Inglaterra veinticinco años de auténtica paz y sosiego. A través de los cuales, no se registraron ni grandes conquistas ni brillantes victorias; pero toda la historia de aquel reinado de Eduardo III hubiera podido resumirse en estas palabras: paz y justicia. Los ingleses a su paso bendecían su nombre y siguen aún bendiciendo su memoria.

Edu Quiroga
Experto: autoconocimiento
Escrito por Edu Quiroga
el 06/06/2010

Santa Apolonia


En tiempos del Imperio Romano, bajo el régimen del emperador Filipo, El Árabe, se llevan a cabo persecuciones, torturas y asesinatos contra los cristianos y su religión. Surgen también, muchos mártires porque eran creyentes de la fe que profesaban y preferían entregar su vida antes que renunciar a Cristo Jesús.


Los Padres de la Iglesia ante esta situación mantenían comunicación unos con otros mediante cartas y es en una de ella que se conoce de una mujer llamada Apolonia, quien era hermana de un eminente magistrado de Alejandría. Mujer virgen de avanzada edad que siempre se caracterizó por las virtudes de castidad, piedad, caridad, austeridad y limpieza de corazón. El Obispo de Antioquía, Fabio, recibió una carta de parte de San Dionisio, Obispo de Alejandría donde explicaba la terribles persecuciones dadas en la ciudad de Alejandría.


El gobernador de Alejandría influenciado por un adivino que se hacía llamar Divino, ordenó injustas represalias contra los cristianos y su religión, ya que según el adivino, ellos atentaban contra el Imperio y por consiguiente su monarca. Este adivino azuzó a las turbas paganas provocando muerte y destrucción a los cristianos que allí vivían.


En una de esas pesquisas, capturaron a Santa Apolonia y la sometieron a horribles torturas para que dijera lo que ellos le ordenaban que eran una serie de improperios y blasfemias contra Cristo. Al negarse, la turba se enojó y un despiadado perseguidor cristiano le lanzó un poderoso golpe a la cara rompiéndole de esta forma sus dientes que se le cayeron en pedazos. La Santa, con la cara sangrienta, no escuchó ni obedeció a sus torturadores y éstos en vista que no conseguirían nada decidieron amenazarla con una enorme hoguera a las puertas de la ciudad, proponiéndole que si no rechazaba a Cristo, sería quemada atada a un palo. Exhausta, Santa Apolonia, hace suponer que iba pensar lo que se le proponía y les pide que le desataran las manos para elevar sus últimas plegarias al cielo. Los soldados lo hacen y en menos de lo esperado Santa Apolonia salta por voluntad propia a la hoguera ardiente para evitar renunciar a su amada religión. Mientras tanto, la Santa les decía que cuando sufrieran de problemas y dolencias dentales, invocaran su nombre, pues ella intercedería ante el Todopoderoso para aliviar sus penas. De esta manera ofrecía su dolor propio por el de quién pudiese sufrirlo después.


Los perseguidores junto al gobernador quedaron atónitos al ver que a pesar del fuego, las llamas no la consumían ni le hacían daño alguno, al verlo trataron incansablemente de golpearla para que muriera, pero la mano del Altísimo la protegía. Finalmente fue degollada.


Aún cuando en la carta se habla de una mujer madura, al ser representada, su imagen en frescos, pinturas o esculturas, se representa como una joven y hermosa virgen, que sostiene en su mano un fórceps con una molar extraída. Otros artistas la describen con un diente dorado colgado de su cuello.


A pesar que la Santa era de oriente, la iglesia occidental es quien la venera, no así la iglesia de oriente, ya que interpretan el acto de valentía de Santa Apolonia como un acto suicida. Pero es San Agustín quién nos explica años más tarde, que se trató de un acto invocado por el Espíritu Santo lo que llevó a esta Santa a comportarse así.


(continúa...)

Edu Quiroga
Experto: autoconocimiento
Escrito por Edu Quiroga
el 06/06/2010

Su muerte se dio en el año 249, siglo III D.C. , pero no fue sino hasta 50 años después que la canonizaron. Su día de veneración es el 9 de Febrero(1,2,3,4,6) y se le considera la Santa Patrona de los Odontólogos y de las Enfermedades Dentales. De allí que sea invocado su nombre cuando hay un dolor de muelas.


Narrada esta historia por Eusebio de Cesárea (Historia Ecclesiastica, VI) pasó después a los martirologios, incluyéndola Floro el 20 de enero y Adón y los demás el 9 del mismo mes. Su culto litúrgico y popular comenzó a extenderse en Occidente a finales del s. XIII, alcanzando su plenitud durante los s. XV a XVIII, estando atestiguado, además de por los libros litúrgicos, por numerosas tradiciones populares y una abundante y rica iconografía. Era la abogada contra los dolores de muelas, patrocinio que se debe a la forma de su martirio y también a la influencia ejercida por el Thesaurus pauperum del Papa Juan XXI, en uno de cuyos capítulos, De dolore dentium et gengivarum, se añadió: «Fue concedido a S. Apolonia virgen, que aquellos que la invoquen no tengan dolor de dientes durante todo el día».


Sus reliquias se encuentran repartidas en varias iglesias de Roma, en la catedral de Plasencia, en la iglesia de S. Roque de Lisboa y en otras diversas iglesias europeas. Pero su número es tan elevado (existen más de 500 dientes) que la mayor parte de ellas son falsas o sospechosas. La iconografía de Santa Apolonia es interesante para los estudiosos de la historia de la técnica dentaria, permitiendo observar la evolución de los fórceps dentales desde el siglo XIV.

Edu Quiroga
Experto: autoconocimiento
Escrito por Edu Quiroga
el 06/06/2010

San Antonio de Padua


Fernando, que tomará el nombre de Antonio al ingresar en la Orden Franciscana, nació en 1195 en Lisboa, que acababa de ser reconquistada a los musulmanes. Si hay que dar crédito a ciertos cronistas, sus padres estaban emparentados con la familia de Godofredo de Bouillon. Lo cierto es que contaban a más de un cruzado en su ascendencia y que nuestro Santo heredó de ellos, seguramente, su magnanimidad y su fortaleza. Falleció en Padua, a los treinta y seis años de edad. Al año siguiente era canonizado por Gregorio IX; y en 1946, Pío XII le proclamaba Doctor de la Iglesia Universal. — Fiesta: 13 de junio. Misa propia.

Poco sabemos de la juventud de este gran predicador popular, pero sí que se consagró pronto al Señor en el convento de Canónigos Regulares de San Agustín, de San Vicente extramuros de su ciudad natal; y que, disgustado sin duda por el poco recogimiento que podía gozar allí, a causa de las visitas que tenía que recibir de familiares y amistades, solicitó y consiguió trasladarse a otro convento que tenía la misma Orden en Coimbra, que era considerada como la capital intelectual de la nación portuguesa. Era una casa fervorosa, cuyo prior de entonces, Tectonio, había sido íntimo amigo de San Bernardo. Nuestro Santo fue muy pronto la admiración de todos por su profundo conocimiento de la Sagrada Escritura. Le era familiar, pues la estaba leyendo día y noche, en cuanto los deberes se lo permitían; y acabó por saberla casi literalmente, tanta era la memoria de que estaba dotado. Estudió también extensamente a los Santos Padres de los cuales el convento poseía, como todos, metódicas selecciones. Así se comprende cómo la palabra de Dios, fue desde su juventud alimento constante de su alma, será después la luz y el vigor irresistible de su elocuencia.

Algunos años pasó entre los Regulares. Pero un suceso inesperado cambió el rumbo de su vida. La reciente Orden de San Francisco había obtenido de la reina Urraca un pequeño convento en Coimbra. Sus frailes llevaban una vida muy pobre, y nuestro Santo les conocería, precisamente, por la frecuencia con que acudían a mendigar a las puertas de su comunidad. El acontecimiento a que nos referimos fue la traslación triunfal a Coimbra de los restos mortales de los primeros mártires franciscanos, decapitados en Sevilla, adonde habían ido a predicar el Evangelio a los musulmanes. Las dos cajas que contenían las reliquias fueron por breve tiempo depositadas en la iglesia de los Canónigos Regulares.

El Santo pudo rezar a su placer ante las mismas, implorar el valimiento de los gloriosos confesores de Cristo, oír el relato de los milagros obrados por su intercesión, o tal vez ser testigo de alguno de ellos. Lo cierto es que ya desde entonces no tuvo otro deseo que el de derramar su sangre por la Fe y por amor al Redentor divino. He aquí por qué a poco tiempo lo encontraron entre los Menores y vistiendo su hábito, con el nombre de Antonio.

Había entrado en la Orden Franciscana con el explícito deseo de ser enviado a Marruecos, para así tener ocasión de sufrir el martirio. Y fueron atendidas sus ansias, por parte de los Superiores; salió, en efecto, con otro fraile, durante el verano de 1220, embarcado para las tierras africanas. Pero Dios no lo tenía destinado a la anhelada inmolación. Una enfermedad le atacó a su llegada y le retuvo en cama hasta más allá del invierno. La prudencia aconsejó su reembarco. Pero entonces una tempestad le arrojó a las costas de Sicilia. Allí residió una temporada —en el convento de Messina— y después se dirigió hacia Asís, donde tenía que celebrarse el capítulo general de la Orden.

Tuvo allí el gozo de conocer a San Francisco. Pero, en relación con las incidencias del capítulo, su presencia pasó casi inadvertida. Ningún Superior o Guardián le pidió para su Casa. Fue entonces él quien rogó a Fray Graciano, Ministro de la provincia de la Romaña, que le tomase consigo para enseñarle detenidamente los principios de la vida espiritual. Consintió en ello Fray Graciano, conquistado por la humildad y la piedad del joven religioso.

Algo más tarde, en Lombardía, pidió licencia para retirarse a una ermita de Monte Paolo situada junto a Forli. Según su pensar, del todo conforme al del Poverello, nada prepara mejor que una larga soledad a los trabajos apostólicos.

Muy pronto, sin embargo, el Señor iba a poner en evidencia los dones de Antonio. Un día en que los menores y varios jóvenes dominicos se hallaban reunidos fraternalmente en Forli, con motivo de una Ordenación, el Superior local mandóle a Fray Antonio que predicase a todos algo que el Espíritu Santo quisiera inspirarle. Fue una revelación sorprendente. Aquel frailecillo insignificante, a quien se consideraba más apto para fregar la vajilla que para disertar teológicamente, resultaba ser un formidable orador, lleno de ideas esplendorosas, expresadas con perfecto orden y rara habilidad, lleno, sobre todo, de fuego y entusiasmo divino.


(continúa...)

Edu Quiroga
Experto: autoconocimiento
Escrito por Edu Quiroga
el 06/06/2010

No se tardaría en enviarle a predicar a las localidades vecinas, y pronto resonaría en Francia y en Italia, conmoviendo a las muchedumbres, su palabra de fuerza arrebatadora.

Empezó por combatir a los herejes de Lombardía. Parece que fue en Rímini donde redujo a uno de ellos, que negaba la presencia real de Jesús en la Eucaristía, con un famoso milagro: el mulo del hereje, en vez de echarse a devorar el haz de heno que se le puso delante, con todo y estar hambriento, se arrodilló ante Antonio, que llevaba colocada en un cáliz una hostia consagrada.

De la misma época es el prodigio de la predicación de Antonio a los peces. Las gentes de la ciudad habían rehusado escucharle. Convoca a los peces, y ellos vienen y salen al borde de la orilla, asomando sus cabezas atentas...

Según algunos de sus biógrafos, San Antonio, en sus predicaciones en Francia, tomó parte directa en la ruda campaña emprendida por Santo Domingo de Guzmán y sus hijos contra los albigenses. Parece que por ello, principalmente, sus contemporáneos le llamaron «Martillo de los herejes».

Sin embargo, durante aquellos años no se desinteresó de la vida de su Orden. Nombrado por los Superiores, fue profesor de Teología de los suyos en más de un sitio: probablemente, en Toulouse y en Montpellier. Le encontramos Guardián del convento de Puy; le encontramos en Bourges, en Limoges, en Brive, donde funda un nuevo convento. Y en todas partes predicando y sembrando milagros. En Limoges estaba perorando al aire libre cuando estalló una tormenta de agua. Pánico de la multitud. Pero el predicador les detiene diciéndoles: «No temáis nada, no os mováis, continuad escuchando la palabra de Dios. Yo espero de Él, que jamás defrauda nuestra esperanza, que la lluvia no nos alcanzará». En efecto, cuando, terminado el sermón, los oyentes se retiraron, pudieron constatar con admiración que había permanecido seca y sin recibir una gota de agua la explanada donde Antonio predicó.

Otro prodigio. Fue Fray Antonio a un capítulo de menores celebrado en Arles-en-Provence y en él predicó un sermón sobre la cruz de Jesucristo. Poco tiempo más tarde iría San Francisco. Durante el sermón, un fraile, levantando los ojos, vio al Poverello apareciéndose sobre la asamblea con los brazos abiertos y retirándose después de haber bendecido al predicador.

Ignoramos cuándo el Santo dejó el suelo francés. Pero es cierto que en 1228 predicó la Cuaresma en Padua, donde residió hasta su muerte, acaecida en 1231.

Padua era en aquella época una ciudad rica y próspera. Se acababa de fundar allí, en 1222, una Universidad, que había de ser una de las más célebres de Europa. Pero la población era devorada por dos males: la usura y las luchas incesantes con su vecina, Verona, encuadradas en la larga guerra de los «güelfos» y «gibelinos», o sea, entre los partidarios del gobierno del Papa y los del gobierno del Emperador germánico. Padua figuraba en el primer partido y Verona en el segundo.

Buen campo de acción para la elocuencia de Antonio. Su palabra atrajo tal afluencia de auditorio, que muy pronto fue preciso salir de las iglesias y hacer las predicaciones al aire libre, en plena plaza o campiña. Se acudía de todas partes a oír al prestigioso orador. Los comerciantes cerraban las tiendas para ir al sermón. Se venía a media noche a tomar sitio para la mañana siguiente. Y pronto precisó montar una guardia para defender al Santo de las importunidades de la gente, ávida de tocarle o cortar pedazos de su ropa.

No han quedado de esos sermones más que algunos esquemas en latín. Pero es vivo en Padua el recuerdo de los prodigios obrados por aquella palabra, penetrada de Dios. Usureros, que renunciaron a sus ganancias; ladrones, que se convirtieron en hombres honestos; enemigos que se reconciliaron; pecadores, de toda especie, que volvieron a las buenas costumbres...

Súbitamente, empero, tuvo que interrumpir el Santo su campaña. Agotado por sus austeridades y su labor apostólica, refugióse en la soledad, en la cual tantas veces había renovado su vida espiritual, utilizando una cabaña que se había adaptado, cara a la ciudad.

A los quince días, sintiendo cerca la muerte, se hizo transportar al convento. No llegó a. Fue preciso pararse en el camino. Llena de gozo celestial su alma, invocando a la Virgen y exclamando en éxtasis: «Ya veo a mi Señor», entró en las delicias eternas. Padua entera se vistió de duelo. Gritaban las gentes por las calles de Padua: « ¡Ha muerto el Santo...! ».

Y cuarenta y siete milagros comprobados por la comisión pontificia dieron rápido empuje, abrieron sorprendente atajo, a la glorificación canónica del Hijo predilecto del Serafín de Asís.

Edu Quiroga
Experto: autoconocimiento
Escrito por Edu Quiroga
el 06/06/2010

San Vicente Ferrer


Nacido en Valencia en 1350. Ingresó en la Orden de Predicadores en 1367. En 1412, como representante del Reino de Valencia, tiene una importancia decisiva su intervención en el Compromiso de Caspe. Murió en 1419. — Fiesta: 5 de abril.

Dios está presente constantemente en la historia de la humanidad; y sin duda que una de las manifestaciones de esta divina Presencia llega a nosotros a través de sus Santos. Podemos afirmar que en la fecunda vida de San Vicente Ferrer, tenemos un claro exponente, entre nosotros, de esta Presencia; vida que polariza todo un determinado período de la historia de la Europa de finales del Medievo. La influencia espiritual y social de su obra fue extraordinaria.

Niño aún, se manifiestan ya en él los carismas del taumaturgo, con los cuales el Señor había de favorecerle en múltiples ocasiones a lo largo de su vida apostólica. De inteligencia despierta, a sus catorce años ha concluido los estudios filosóficos. Dominico, alterna la cátedra y el púlpito, y frecuenta las Universidades más famosas de Europa.

En 1391, siendo Prior de la Orden dominicana en Valencia, el cardenal Pedro de Luna, más tarde antipapa Benedicto XIII, dándose cuenta de las extraordinarias cualidades del futuro Santo, le agrega a su séquito y lo pasea de corte en corte, introduciéndole en aquella sociedad que siente ya en su alma los primeros rasguños del Renacimiento que se avecina.

Todo el mundo augura para fray Vicente Ferrer un glorioso futuro; llegará a ser, afirman quienes conocen sus dotes, uno de los hombres más influyentes de la Iglesia. Pronto conocerá aquella Europa, que ha de acabar vibrando al influjo de su ardiente palabra, la extraordinaria altura de su espíritu. El Señor le tiene destinada una gran misión: remover aquel mundo en que le ha tocado vivir, recordándole una vez más el Evangelio con la palabra y con la vida.

San Vicente Ferrer se enfrenta con una sociedad en la cual la predicación sagrada había caído casi completamente en desuso; peor aún, la mayoría de veces, se subía al púlpito tan sólo con la intención vana de captar la atención del pueblo fiel con rimbombantes y huecas composiciones retóricas. Desde el primer momento, fray Vicente rompe con todos estos abusos, consagrándose exclusivamente a combatir el vicio y la ignorancia religiosa. Su palabra es como látigo de fuego que abrasa e ilumina.

Hallándose todavía a las órdenes del cardenal De Luna, consigue la conversión de un rabí en Valladolid, el que más tarde ha de ser el ilustre Pablo de Cartagena, obispo de Burgos. En una gran misión tenida en Valencia logra la conversión de diez mil judíos.

En 1394, el cardenal es elegido Pontífice y, temiendo perder el favor de tan esclarecido colaborador, le ofrece la púrpura cardenalicia, a la cual el Santo renuncia modestamente.

Cuando Francia retira su obediencia al antipapa, y las tropas de Carlos IV ponen sitio a la ciudad papal de Aviñón, un ataque de fiebre le lleva hasta las puertas de la muerte; pero al tercer día se siente repentinamente sanado y le parece escuchar la voz de Jesucristo que le dice: «Levántate y ve a predicar; lucha contra el pecado, convierte a los pecadores y anuncia el día del juicio».

Y es entonces cuando Vicente Ferrer despliega su gran obra misional... Durante veinte años recorre la mayoría de las naciones del viejo Occidente predicando una auténtica renovación de la vida cristiana.

El Santo hace su camino acompañado de una numerosa comitiva; a menudo, son más de diez mil las personas que forman “su ejército de pan. Son gentes que, siguiéndole, colaboran a su obra, rezando, haciendo penitencia y trabajando; todos viven de la labor de sus manos. Los hombres van delante presididos por la imagen del Santo Cristo; las mujeres detrás, con el estandarte de la Virgen; y fray Vicente Ferrer, en medio, junto con los clérigos y sacerdotes que le ayudan en los ministerios. Avanzan a pie, vestidos de pardo y con el bordón de peregrino en la mano. Les llaman el monasterio ambulante. Para recibir a aquel hombre, general del ejército más extraño que se haya podido reunir, acuden pueblos enteros, con sus obispos y nobles al frente. Su labor ha de ser efectuada en las plazas públicas, debido a las muchedumbres que acuden a escuchar su palabra. Predica siempre y en todas partes, con la variante del catalán correspondiente al dialecto valenciano, pues es la única lengua viva que conoce, y no obstante, todo el mundo entiende su mensaje; y es que actúan la gracia del Cielo además de su palabra, la vibración de aquella voz, el magnetismo de su mirada, la gracia del ademán. Su elocuencia ha sido, sin duda, una de las más poderosas que se han oído jamás. Y es que todos sabían que aquel hombre era puro como un ángel y austero como un anacoreta.

Vannes, fue la última ciudad que escuchó su palabra: la palabra que estremeció de presencia de Dios los ámbitos de la cristiandad europea.

Edu Quiroga
Experto: autoconocimiento
Escrito por Edu Quiroga
el 06/06/2010

"Luis Alberto Lira Merlo escribió:

Agradado por este debate, le felicto Jorge.


Quisiera hablar de Santa Teresita del niño Jesus, Françoise Marie Thérèse Martin, nombre civil y de pila de Santa Teresita de Lisieux, nació en la localidad normanda de Alençon el 2 de enero de 1873. Tras la muerte de su madre, en plena infancia de Teresita, su familia se trasladó a Lisieux, en cuyo Carmelo Descalzo ingresó monja a los 15 años de edad.

Su nombre de profesión monástica era Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz. Otras cuatro hermanas suyas fueron también Carmelitas Descalzas en Lisieux. Pronto le visitó la enfermedad, ofreciendo sus sufrimientos, oraciones y sacrificios por las misiones. Murió tuberculosa y siempre fue débil y frágil.

El día 30 de septiembre de 1897 fallecía en su Convento Carmelitano de Lisieux, convertido desde entonces en centro de peregrinaciones de miles y miles de personas. Sus reliquias además peregrinan, sin cesar, por todo el mundo, acogidas con gran fervor por los miles y de miles de fieles.

Fue el Papa Pío XI quien la beatificó, primero, en 1923 y la canonizó, después, el 17 de mayo de 1925 ante una inmensa multitud, y quien en 1927 la declaró patrona de las misiones. Juan Pablo II la hizo doctora de la Iglesia en 1997. Ya en el lecho de muerte, Teresa de Lisieux había intuido que sería amada por todo el mundo. Su influencia, en efecto, fue pronto unánime y universal. Y así sigue siendo.

"



Quisiera aportar más datos sobre Santa Teresita del Niño Jesús:



Su vida


Luis José Estanislao Martín y María Celia Guerin la noche del 2 al 3 de enero de 1873 tenían la alegría de recibir del Señor el noveno y último de sus hijos. Le bautizaron el día 4 con los nombres de María Francisca Teresa. Viven en AlencónOrne (Francia). Es nuestra Teresita.

Es sensible, sumamente avispada. Aprende enseguida a rezar y a los dos años ya toma la "resolución de hacerse monja".

A los tres años ya procura "no rehusar nada al buen Dios".

El 28 de agosto de 1877 siente un profundo dolor por la muerte de su madre. Teresa escoge como "madrecita" a su hermana Paulina.

En noviembre de 1877 el Sr. Martín con sus cinco hijas -los otros hermanitos murieron muy pronto- se traslada a vivir a Les Buissonets (Lisieux). Sus hermanitas se llaman: María, Paulina, Leonia y Celina.

El 25 de marzo de 1883 Teresa enferma gravemente, hasta el domingo 13 de mayo, en que la sonrisa de la Virgen la cura milagrosamente.

El 8 de mayo, de 1884 su primera Comunión constituye una "fusión" con Jesús, al cual le pide "que le quite su libertad".

La noche de Navidad de 1886, durante la Comunión en la Misa de Medianoche, Jesús realiza "en un instante" la "conversión total" que en diez años de esfuerzo no había podido conseguir.

El 29 de mayo de 1887, fiesta de Pentecostés, su padre le da permiso para entrar en el Carmelo a sus quince años. Ya se sabe de memoria la Imitación de Cristo.

El 4 de noviembre de aquel año, en compañía de su padre y de Celina, parte para Roma y el día 20 se postra ante el papa León XIII suplicándole su permiso para entrar en el Carmelo.

El 9 de abril de 1888 ingresa en el Carmelo. No le faltan espinillas pero también muchas alegrías.

El 8 de septiembre, Natividad de María de 1890, llena de gozo, emite sus votos religiosos.

En enero de 1895 por orden de Madre Pñora, Inés de Jesús, Teresa comienza a escribir la Historia de un alma.

Desde junio de 1895 hasta su muerte fueron 27 meses de un terrrible martirio. Llegará a decir al final de sus días Teresa "que nunca pensó que fuera capaz de sufrir tanto como sufrió". También tuvo durante este tiempo profundos y abundantes gozos espirituales.

A las "noches de las nadas" y a los dolores que le ocasionaban "los hermanos pecadores" se unía "el océano de gracias" y "los tiempos pascuales".

La enfermedad continuaba minando siJ cuerpo.

Del 6 de abril de 1897 al 30 de septiembre Madre Inés fue recogiendo su "Novissima Verba", sus últimas conversaciones, que son todo un tesoro.

El 30 de septiembre, poco antes de morir "sin el menor consuelo", exclamó: "No me arrepiento de haberme abandonado al Amor; muy al contrario".

A las siete de la tarde miró al Crucifijo: " ¡Dios mío, os amo! ', y después de un éxtasis que duró el espacio de un credo, expiró.

El 17 de mayo de 1925 el papa Pío Xl la canonizó.

Su fiesta es el uno de octubre.



(continúa...)

Edu Quiroga
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Escrito por Edu Quiroga
el 06/06/2010

Sus obras


Fue corta su existencia y por lo mismo no pudo ser demasiado fecunda su producción literaria.

En 1898 se publican sus escritos en Historia de un alma.

Hasta 1956 no hemos tenido una edicción auténtica de las obras de Teresa de Liseieux.

El P. Francisco de Santa Maria fue el editor de los Manuscritos autobiográficos en el citado año, subsanando definitivamente el interpolado texto de Historia de un alma. Estos Manuscritos comprenden:

Historia juvenil de una fiorecita blanca, dirigida a la Madre Inés, escrita desde enero de 1895 a enero de 1896. Este manuscrito rebosa del amor que informa toda la vida de Teresa: "Este amor misericordioso me renueva, me purifica y no me deja huella de pecado".

Carta a su hermana Sor María del Sagrado Corazón. Escrita entre el 13 y el 16 de septiembre de 1896. Habla del Caminito. Teresa enseña que el Cuerpo Místico de Cristo tiene un corazón rebosante de amor y que éste lo es todo: "En el corazón de la Iglesia yo seré el amor".

Continuación de su his toria juvenil... Dedicado a Madre Gonzaga. Escrito del 3 de junio al 13 de julio de 1897. Trata de su aspiración ideal a la santidad, que se cifra en permanecer pequeñita y alegrarse de esta pequeñez, que permite a Dios cumplir en ella la obra de su misericordia santificante y se afianza en la caridad fraterna que abraza a todo el mundo.

Cartas. En 1948 Andrés Combes publicó 238;

Poesías. Novíssima Verba. Consejos y Recuerdos...


Su espiritualidad


No es fácil sintetizar su doctrina o espiritualidad. Lo hacemos en estos cuatro puntos:

Vocación del amor.

Toda la vida de Santa Teresa del Niño Jesús fue, según su propia expresión, "un cántico al amor" y efectivamente el amor ocupó en su vida un lugar enteramente central. Decía que quería amar a Jesús "Como jamás había sido amado", que no conocía otro camino para llegar a la perfección que el amor. Que en la vida espiritual sólo pesa y cuenta el amor.

* La infacia espiritual.

Encantadora es toda su doctrinma de la infancia espiritual. Ella descubrió al mundo los tesoros de paz, generosidad, sencillez y amor escondidos en el Santo Evangelio.

El "caminito de infancia espiritual" es el secreto de una santidad cada vez más perfecta y marivillosamente adaptada a la vocación y a las necesidades espirituales de todas las almas. Caminito de infancia, de pobreza espiritual, de confianza sin limites y de entrega al amor misericordioso. Esbribió: "Quisiera tener un ascensor para subir hasta Jesús, porque soy muy pequena para subir sola. - -El ascensor que ha de elevarme hasta el cielo son tus brazos, Jesús mío".

* El Santo abandono.

Es el fruto de la infancia espiritual. Junto con el amor, la esperanza y la humildad el alma se entrega a Dios sin reserva y para siempre, porque tiene fe en su omnipotencia, en su sabiduría y en su bondad. Es un acto de confianza en Dios, es sobre todo el término y la consecuencia del amor. Escribió la Santa.

"Desde hace tiempo no me pertenezco, me entregué del todo a Jesús... Es muy Ubre de hacer de milo que le plazca".

* Misionera de retaguardia.

La dimensión apostólica de Santa Teresa va compendiada en estas frases suyas: "Quisiera, oh amado, bien mío, recorrer la tierra, predicar vuestro nombre y clavar en tierras infieles vuestra cruz gloriosa. Quisiera anunciar el evangello a un tiempo en todas las regiones del mundo y hasta en las islas más lejanas.

Yo quisiera ser misionera, no sólo durante algunos años, sino haberlo sido desde la creación del mundo y continuar siéndolo hasta la consumación de los siglos.

Nuestra vocación es formar obreros evangélicos, de quienes seremos Madres".

De hecho la vemos a ella sacrificándose por los misioneros incluso durante su última enfermedad.


(continúa...)


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el 06/06/2010

Su estela


El 9 de junio de 1897 había prometido hacer "caer una lluvia de rosas"; el 17 de julio había precisado: "Si mis deseos son escuchados, mi cielo lo pasaré sobre la tierra hasta el fin del mundo. Sí, quiero pasar mi cielo haciendo bien en la tierra".

El primero de agosto había declarado con tono inspirado: "Ah, lo sé, todo el mundo me amará".

No se equivocó. En veinticinco años se contaron más de cuatro mil prodigios atribuidos a su intercesión.

San Pío X, antes de incoar el proceso de su beatificación, ya había dicho: "Es la Santa más grande de los tiempos modernos".

Han sido innumerables las conversiones que se ha hecho por su medio, especialmente por la lectura de Historia de un alma.

Su estela y su recuerdo llena aún hoy las iglesias, las familias cristianas e inumerables almas que la invocan con fraternal devoción.



Su mensaje


Que procuremos ir por el "caminito" de la sencillez.

Que nos enamoremos del Amor con todas nuestras fuerzas.

Que siempre y en todo procuremos cumplir la voluntad de Dios.

Que el celo por las almas devore nuestro corazón.



Su oración


Oh Dios, que has preparado tu Reino para los riumildes y sencillos, concédenos la gracia de seguir confiadamente el camino de Santa Teresa del Niño Jesús para que nos sea revelada por su intercesión tu gloria eterna. Amén.

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el 06/06/2010

Algunas imágenes:





Santa Rita





Cuando fue beatificada, en 1627, su cuerpo fue encontrado en el mismo estado en que estaba al momento de su muerte, ocurrida más de ciento cincuenta años atrás. Su cuerpo había cambiado de posición a lo largo de los años. En la actualidad, los visitantes suelen sentir un dulce aroma que proviene de su cuerpo


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el 06/06/2010

San Eduardo, Rey de Inglaterra





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Santa Apolonia