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Maria Estela
Lic, en administracion de empresas de ...
Escrito por Maria Estela Ramirez
el 11/02/2012



La Historia Argentina está de moda. Se venden miles de libros por mes.


La Historia Argentina está de moda. Se venden miles de libros por mes, continuamente hay nuevas interpretaciones, y las polémicas sobre hechos pasados renacen permanentemente.



Maria Estela Ramirez
Lic, en administracion de empresas de ...
Escrito por Maria Estela Ramirez
el 11/02/2012

EL RETORNO FINAL

El General Perón y Farmache en Madrid.

EL CHARTER DE ALITALIA



Farmache, como militante y Leonardo Favio, como artísta, fueron los únicos mendocinos que integraron el pasaje del charter que trajo de retorno al General.

Fue elegido Presidente de la Nación Argentina en tres ocasiones. La primera fue en las elecciones del 24 de febrero de 1946, para el periodo 1946–1952; la segunda al ser reelegido en las elecciones del 11 de noviembre de 1951 para el período 1952–1958, que no alcanzó a completar debido al golpe militar que lo derrocó el 16 de septiembre de 1955. Finalmente, tras 18 años de exilio, regresó al país y fue elegido por tercera vez presidente el 23 de septiembre de 1973 para el periodo 1973-1979, que no pudo completar a causa de su fallecimiento.



"A mi Pueblo"


(Un par de días antes de su retorno, Perón remitió estas líneas a sus compañeros.)

Compañeros peronistas:

Pocos podrán imaginar la profunda emoción que embarga a mi alma ante la satisfacción de volver a ver de cerca a tantos compañeros de los viejos tiempos, como a tantos compañeros nuevos, de una juventud maravillosa que, tomando nuestras banderas, para bien de la Patria, están decididos a llevarlas al triunfo.
También, como en los viejos tiempos, quiero pedir a todos los compañeros de antes y de ahora, que dando el mejor ejemplo de cordura y madurez política, nos mantengamos todos dentro del mayor orden y tranquilidad. Mi misión es de paz y no de guerra. Vuelvo al país, después de dieciocho años de exilio, producto de un revanchismo que no ha hecho sino perjudicar gravemente a la Nación. No seamos nosotros colaboradores de tan fatídica inspiración.

Nunca hemos sido tan fuertes. En consecuencia ha llegado la hora de emplear la inteligencia y la tolerancia, porque el que se siente fuerte suele estar propicio a prescindir de la prudencia.

El pueblo puede perdonar porque en él es innata la grandeza. Los hombres no solemos estar siempre a su altura moral, pero hay circunstancias en que el buen sentido ha de imponerse. La vida es lucha y renunciar a ésta es renunciar a la vida'; pero, en momentos como los que nuestra Patria vive, esa lucha ha de realizarse dentro de una prudente realidad.

Agotemos primero los módulos pacíficos, que para la violencia siempre hay tiempo. Desde que todos somos argentinos, tratemos de arreglar nuestros pleitos en familia porque si no serán los de afuera los beneficiarios. Que seamos nosotros, los peronistas, los que sepamos dar el mejor ejemplo de cordura.
Hasta pronto y un gran abrazo para todos.

Juan Domingo Perón

15 de noviembre de 1972

Cronología del primer retorno

7 de noviembre de 1972 - Héctor J. Cámpora anuncia que Perón regresará al país el 17 del mes en curso. Simultáneamente, el líder publica en todos los diarios argentinos una solicitada dirigida "A los compañeros peronistas" confirmando su vuelta.

14 de noviembre de 1972 - Parte desde Ezeiza el vuelo de Alitalia que transporta a los miembros de la comitiva que acompañará a Perón en su Retorno a la Argentina.

15 de noviembre de 1972 - Desde Roma Perón dirige un nuevo mensaje al pueblo argentino. Se anuncia que a la mañana siguiente, en la Catedral de San Pedro, la comitiva ofrecerá una misa de acción de gracias concelebrada por el Padre Vernazza y el Padre Mujica.

16 de noviembre de 1972 - El gobierno de facto despliega gran cantidad de efectivos militares en torno al aeropuerto a pesar de lo cual se le hace imposible contener a los miles de militantes que consiguen cruzar el río Matanza bajo una fuerte lluvia. Esa noche, el DC-8 Giuseppe Verdi de Alitalia parte desde Roma con 154 pasajeros con destino Roma - Dakar - Buenos Aires.

El 17

Paradojas de la época: ese viernes fue feriado. El presidente Alejandro Lanusse, quien venía de decir tres meses antes que a Juan Domingo Perón "no le da el cuero" para volver, decretó que el día fuera "no laborable". Por única vez en la Historia un gobierno, para recibir a su enemigo favorito, ordenaba paralizar a toda la nación.

Lanusse quería desalentar la bienvenida popular en Ezeiza. El feriado debía fagocitar el paro general cegetista y el despliegue militar haría el resto: Perón aterrizó aislado. Pero nunca nadie discutió que ese 17 de noviembre fue un día histórico.

Un cuarto de siglo después, politólogos, historiadores y protagonistas siguen escribiendo libros en los que intentan resolver algunos enigmas pendientes de la pulseada Perón-Lanusse, cuyo clímax fue ese retorno que Perón quiso posterior al plazo fijado por su incrédulo retador. Por ese desembarco tardío para el cronograma electoral, teóricamente, Perón no pudo ser candidato en las elecciones del 11 de marzo de 1973, para las que convirtió en ahijado a Héctor Cámpora. Volvió en forma definitiva el 20 de junio de 1973 (cuando se produjo la matanza de Ezeiza) y sólo llegó a la presidencia -por tercera vez- el 23 de setiembre, en los comicios organizados por el gobierno peronista.

Los años de plomo ya habían comenzado. En 1970 los Montoneros habían debutado con el asesinato del general Pedro Aramburu. En 1972 la violencia guerrillera era casi cotidiana y apenas 87 días antes de la vuelta de Perón había ocurrido la matanza de Trelew. En las Fuerzas Armadas había sectores fuertemente antiperonistas, cuyo disgusto con el retorno de Perón era difícil de medir, pero en todo caso resultaba inquietante, aun para Lanusse. El "chárter", en este clima, funcionaba como anillo protector, si bien constituía, antes que nada, una demostración política. En el justicialismo se suponía, no sin razón, que Perón solo era más vulnerable que Perón rodeado de figuras destacadas. Ese pasaje de ex ministros, ex legisladores, militares retirados, gremialistas, artistas y deportistas conformaba una muestra irrepetible del peronismo. Lo prueba, entre otras cosas, el hecho de que en ese avión se concentraron todos los presidentes peronistas que hubo desde el 46 hasta hoy: Perón, Héctor Cámpora, Raúl Lastiri, Isabel Perón y Carlos Menem.



También estaban conspicuos representantes de las vertientes más radicalizadas, que no mucho después se enfrentaron en armas. Desde José López Rega, fundador de la Triple A, hasta el ideólogo del Peronismo de Base Rodolfo Ortega Peña, asesinado en 1974 por esa organización terrorista de ultraderecha cuando era diputado nacional.

Distintas fuentes aseguran que la suma de pasajeros y tripulantes era de 154 personas. Pero el ex ministro de Educación Jorge Taiana, médico personal de Perón y presidente de la comisión organizadora del viaje, quien está escribiendo un libro sobre el tema, estima que el número era levemente inferior.

Algunos nombres -los menos- hoy resultan desconocidos y ni siquiera quienes participaron de la confección de la lista, como el capitán retirado Ricardo Anzorena (83) o Antonio Cafiero (75), recuerdan los motivos de su inclusión.

Farmache, Secretario General del Partido
-Mucha gente quería viajar -evoca Anzorena-. En un primer momento teníamos tres personas por cada asiento.

- ¿Y cómo hicieron? -La primera selección incluyó a los presidentes de partido de cada provincia. Por eso fue Menem. Nosotros mandábamos las listas para que Perón las aprobara y él las devolvía con alguna corrección.

Cafiero cuenta que no era sólo Perón el que corregía las listas, sino que allí tenía alguna injerencia López Rega. El historiador Fermín Chávez asegura que él mismo fue "bajado" del avión por López Rega.

Anzorena no lo confirma y en cambio habla de autoexcluidos. "Ante la ola de amenazas, un día antes del vuelo dos personas que no voy a nombrar, y que me habían molestado muchísimo para viajar, devolvieron los pasajes; uno, que era marino y había sido edecán de Perón, decía que la Marina iba a bombardear el avión".

Juan Manuel Abal Medina, quien tenía 26 años en 1972 cuando como secretario general del justicialismo recibió al chárter en Ezeiza, dijo a Clarín desde México que nunca se le había cruzado por la cabeza el temor de que el avión fuera derribado. Eso sí: según Abal Medina, tanto Perón como Arturo Frondizi estaban armados.

Los años que siguieron alternaron euforia y tragedia. Los pasajeros del chárter siguieron infinitos caminos. Rogelio Coria, de la UOCRA, fue asesinado por Montoneros. Casildo Herreras, dirigente textil fallecido este año, condujo la CGT y cuando fue el golpe de 1976 "se borró". Hubo quien salió más tarde del justicialismo, como Nilda Garré, ahora diputada del Frepaso, y, también, quien salió de la política, como la actriz Marilina Ross, hoy cantante, quien al ser requerida por Clarín hizo saber por su agente de prensa que no daba entrevistas para hablar del chárter.

Sólo cinco pasajeros del avión desempeñan cargos públicos en el actual gobierno peronista. Uno de ellos es el propio presidente. Los demás son el canciller Guido Di Tella, el flamante responsable de la Oficina de Etica, José María Castiñeira de Dios, el asesor presidencial Angel Robledo y el senador Cafiero.

Cafiero y Lorenzo Miguel, el eterno líder de las 62 Organizaciones, ganan en vigencia. Se trata de los únicos pasajeros que, habiendo sido figuras centrales de la vida política cuando se produjo la vuelta de Perón al país, lo siguen siendo hoy. Menem, en cambio, aún no sobresalía en 1972, como lo demuestra el testimonio de Cafiero.

Miguel Bonasso cuenta con detalle en El presidente que no fue las comunicaciones en clave que se hicieron desde el avión con el fin de prever eventuales alteraciones del plan de viaje. También relata en forma pormenorizada las horas que Perón y media docena de acompañantes vivieron en el Hotel Internacional de Ezeiza, donde permaneció detenido de hecho antes de partir hacia la casa que se le había comprado en la calle Gaspar Campos.

Aun hoy, sin embargo, el brigadier Osvaldo Cacciatore, que en 1972 era jefe del Estado Mayor Conjunto y que tuvo a su cargo el "operativo de seguridad", niega que Perón haya estado preso al bajar del avión y recurre a explicaciones similares a las usadas por el régimen militar hace 25 años para justificar el espectacular despliegue que inhibía los movimientos del General: "Si salía del hotel no había garantías para su seguridad".


LA LISTA:

El vuelo regular 3584 de Alitalia del 17 de noviembre de 1972 estuvo compuesto por 154 personas, entre los pasajeros y el General. La comitiva que partió de Buenos Aires para regresar al país con Juan Domingo Perón estaba integrada por un amplio abanico de representantes de la sociedad argentina. He aquí los más importantes.

JUAN DOMINGO PERON. Fue elegido presidente en 1946, reelegido en 1952 y depuesto por un golpe militar en 1955. Permaneció 17 años exiliado. En 1972, después de recibir en Madrid a emisarios del gobierno militar que encabezaba el general Alejandro Lanusse con el cual estaba abiertamente enfrentado, retornó por primera vez al país a bordo de este chárter. Siete meses después, cuando gobernaba Héctor Cámpora, volvió definitivamente y fue elegido presidente por tercera vez. Murió en Olivos el 1 de julio de 1974.

MARIA ESTELA MARTINEZ DE PERON. Vive en España alejada de la política. Elegida en 1973 como vicepresidenta, fue presidenta entre 1974 y 1976. La derrocaron las Fuerzas Armadas y estuvo cinco años presa. Viajó en el chárter en carácter de esposa del General.

HECTOR CAMPORA. Fue presidente durante 49 días, en 1973. Había conducido la Cámara de Diputados durante los años cincuenta. En 1972 era delegado personal de Perón, función política de máxima importancia. Falleció en 1980 en México, donde estaba exiliado.


Cámpora y Perón

RAUL LASTIRI. Yerno de López Rega, en el gobierno de Cámpora fue presidente de la Cámara de Diputados y desde ese cargo saltó a la presidencia de la Nación, en un interinato destinado a habilitar la candidatura de Perón. Murió en 1978.

CARLOS SAUL MENEM. Es el primer presidente reelecto después de Perón. Fue elegido en 1989 y su actual mandato dura hasta fin de siglo. En 1972 era presidente del Partido Justicialista de La Rioja, provincia que luego gobernó en tres oportunidades (1973-76, 1983-87, y 1987-89). Tiene 67 años.

ANTONIO CAFIERO. Es senador nacional por la provincia de Buenos Aires, de la que fue gobernador en 1987-91. Al chárter ya subió como ex ministro de Perón. Más tarde sería ministro de Economía de Isabel, además de embajador. En el partido fue presidente del Consejo Nacional. Perdió contra Menem la candidatura presidencial en 1988. Hace poco cumplió 75 años.

GUIDO DI TELLA. Es canciller de Menem desde el 31 de enero de 1991. En 1972 era presidente del Fondo Nacional de las Artes. Fue diputado nacional, ministro de Defensa y embajador en Washington.

JOSE LOPEZ REGA. Secretario de Perón en el exilio, en ese carácter ocupó un asiento de primera clase en el chárter. Cámpora lo designó ministro de Bienestar Social y luego lo confirmaron Lastiri, Perón e Isabel. Con ésta, adquirió poder de superministro y llegó a montar un aparato criminal en el Estado, que se denominó Triple A (Alianza Anticomunista Argentina). Huyó del país en 1975, luego de ser repudiado en la Plaza de Mayo. Estuvo diez años prófugo, hasta que se entregó al FBI, en 1986, en Miami. Fue extraditado y juzgado por graves delitos. Falleció estando en prisión, en 1989.


LORENZO MIGUEL. Es el sindicalista que más poder acumuló, de manera continuada, en las últimas tres décadas. Tras la muerte de Augusto Vandor pasó a liderar la Unión Obrera Metalúrgica, a cuyo frente sigue hoy. Interviene en el manejo de la CGT y controla las 62 Organizaciones Sindicales Peronistas. Siempre participó de la vida del Partido Justicialista. Cuando subió al chárter ya era uno de los sindicalistas más influyentes. Tiene 70 años.

RICARDO ANZORENA. En 1950 se retiró de la Marina como capitán de navío. Entre 1954 y 1955 fue interventor de la provincia de Santa Fe. Meses después fue detenido, durante un año, acusado de sublevarse con el general Valle. Tuvo un papel fundamental en la confección de las listas que derivaron en la nómina de pasajeros del chárter. Actualmente participa del Club del 45.

EMILIO MIGNONE. Trabajó en el gobierno provincial de Domingo Mercante en 1952. Fue rector de la Universidad de Luján. Tiene una hija desaparecida, secuestrada en su casa durante el último gobierno militar. Es un destacado dirigente de derechos humanos. Preside el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).



LEONARDO FAVIO. Director de cine. Realizó Nazareno Cruz y el lobo, Gatica, el mono, entre otras. Actualmente está preparando una película sobre la vida de Perón.

SERGIO VILLARRUEL. Periodista televisivo de prestigio. Viajó en el chárter como profesional, enviado por Canal 13. En esa época ya era una cara famosa. Falleció este año.

JORGE CONTI. Viajaba en el avión como periodista enviado por Canal 11 de Buenos Aires, pero no disimulaba su partidismo peronista. Fue funcionario en el gobierno de 1973-76. Se casó con Norma López Rega, viuda de Lastiri e hija del "Brujo", de quien fue estrecho colaborador. Dejó el periodismo y la política. Trabaja como escribano.

VICENTE SOLANO LIMA. Dirigente del Partido Conservador Popular, acompañó a Cámpora en la fórmula presidencial de 1973. Renunció a la vicepresidencia junto con el Tío a los 49 días de gobierno. Falleció en 1984.

CASILDO HERRERAS. Fue secretario general del gremio de los textiles, desde donde llegó a conducir la CGT durante el gobierno de Isabel Perón. En 1975 se exilió y dijo a la prensa, en vísperas del golpe: "Yo me borro". Murió este año.

CARLOS MUGICA. Religioso perteneciente al Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo. Trabajó con los pobres, especialmente en la Villa 31 de Retiro. En 1974, después de celebrar misa, fue asesinado por la Triple A.

ROGELIO CORIA. Jefe del gremio de la construcción (UOCRA), lo asesinó un comando montonero en 1974.

PEDRO CAMPORA. Sobrino de Héctor Cámpora, fue senador nacional entre 1973 y 1976. Con el golpe, tuvo que exiliarse. Falleció.

RICARDO OBREGON CANO. Fue gobernador de Córdoba en octubre de 1974. Estuvo exiliado en México durante la dictadura militar y su vicegobernador Atilio López fue asesinado por la Triple A. Actualmente trabaja en la campaña política de su hijo Horacio en Córdoba.

JOSE HUMBERTO MARTIARENA. Fue secretario general del movimiento peronista en 1973 y senador nacional. Murió en 1988.

ABEL CACHAZU. Boxeador. Fue campeón nacional de los welters.

JUAN CARLOS GENE. Actor y director teatral, fue el locutor oficial para el Canal 7 del regreso de Perón en 1973. Hoy actúa en la pieza Teatro nuestro, y da clases de teatro.

CHUNCHUNA VILLAFAÑE. Era modelo. Durante la dictadura se exilió en Europa. Fue actriz y hoy conduce un programa de cable.



JOSE FRANCISCO SANFILIPPO. Futbolista. Se retiró el mismo 1972. Hoy tiene una inmobiliaria y es comentarista deportivo. Se confiesa cercano al duhaldismo.

MILO DE BOGETICH. Coronel croata. Fue guardaespaldas de Perón y luego de su esposa Isabel. Murió en Asunción, Paraguay, en 1988.

OSCAR ALONSO. Cantante de tangos. Falleció en 1980.

JOSE MARIA CASTIÑEIRA DE DIOS. Poeta, ascendió al chárter en su condición de intelectual peronista. Al año siguiente fue secretario de Prensa y Difusión. También se desempeñó como director de la Biblioteca Nacional y subsecretario de Cultura de la Nación en dos oportunidades (1950 y 1991). Ahora está al frente de la Oficina de Etica.

OSCAR BIDEGAIN. En 1973 fue gobernador de la provincia de Buenos Aires, de donde fue desplazado, tras acercarse a la izquierda peronista, en favor de Victorio Calabró. Murió hace dos años.

DEOLINDO BITTEL. Senador y gobernador chaqueño en varias oportunidades, fue una figura central de la vida política durante el "Proceso", cuando se desempeñó como vicepresidente del PJ. En la época del chárter ya pertenecía al grupo de los veteranos, porque se había destacado en los cincuenta. Falleció el mes pasado.

JORGE VERNAZZA. En 1972 integraba el movimiento de curas del Tercer Mundo. Hoy es párroco en Parque Patricios.

ALBERTO ROCAMORA. Fue ministro del Interior durante el gobierno de Isabel y diputado en el primer gobierno de Juan Domingo Perón. Tiene 85 años. Preside el Club del 45.

CARLOS BENITEZ. Fue ministro de Justicia con Cámpora y Perón y ministro de Isabel. Falleció.


RAUL MATERA. Médico cardiocirujano muy cercano a Perón, fue secretario de Ciencia y Técnica con Menem. Presidió el PJ porteño. Murió en 1994.


RODOLFO ORTEGA PEÑA. Abogado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Codirigió la revista Militancia. Lo mató la Triple A en 1973.

MARTHA LYNCH. Escritora. Publicó La señora Ordóñez, Informe bajo llave y La alfombra roja. Se suicidó en 1985.

MARILINA ROSS. Actriz y cantante que se hizo conocida con su interpretación de La Raulito. Estuvo exiliada después de la caída de Isabel. A su retorno, en 1983, se dedicó a cantar. Dejó la militancia.


HUGO DEL CARRIL. Fue actor, director y cantante de tangos. Grabó la Marcha Peronista. Falleció en 1989.

EDUARDO LUIS DUHALDE. Abogado y periodista. Asesoró a miembros de las FAR. Codirigía con Ortega Peña la revista Militancia. Dirigió el diario Sur. Actualmente es camarista penal.

JORGE TAIANA. Ministro de Educación en el tercer gobierno de Perón, era su médico personal y también le tocó firmar el certificado de defunción de Evita. Actualmente es embajador sin destino. Tiene 86 años.

NILDA GARRE. Al año siguiente del charter fue la diputada más joven de la historia. Estuvo casada con Juan Manuel Abal Medina. En 1976 se exilió en la embajada de México junto a Héctor Cámpora. Se fue del PJ. Es diputada del Frepaso.

El retorno frustrado de 1964


LA OPERACION RETORNO - El viaje se inició en el aeropuerto de Barajas y fue interrumpido en Río de Janeiro por pedido del gobierno argentino del Dr. Humberto Illia. A la 1,45 hora española del día 2 de diciembre de 1964, Perón partió de España rumbo a la Argentina acompañado por una comitiva que entre otros integraban: Augusto Vandor, Andrés Framini, Delia Parodi, Carlos Lascano y Alberto Iturbe. A las 9,45, hora de Brasil, el ex presidente Juan Domingo Perón volvía a tocar, en Río de Janeiro, tierra americana luego de nueve años de exilio.

Después de dos horas de espera en el avión, subió a bordo de la máquina el jefe de protocolo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, Joao Lampreia Gracie y comunica a la comitiva que deberá retornar
a España. Lo acompañaba un oficial que hablaba con marcado acento inglés." ¿A quién se debe la orden? ", inquirió Perón, con disgusto. "Al presidente de Brasil", fue la repuesta, y de inmediato el funcionario pide al viajero que descienda de la aeronave, para ser trasladado a la zona militar del aeropuerto. Perón se niega:"Soy pasajero en tránsito y me protege el derecho internacional. Nadie puede esgrimir el derecho a obligarme a descender de este avión, que por otra parte es territorio español. Nueva orden y nueva negativa. Lampreia amenaza con remolcar el avión y Perón baja. Permanece en Río hasta las 23,57, hora de Brasil, cuando ágilmente sube las escalerillas y clausura así un nuevo episodio de la historia del peronismo.

La cancillería brasileña de inmediato dio a conocer el siguiente comunicado: "En atención a un pedido argentino y dentro del más alto espíritu de colaboración y amistad existente entre los dos países, el gobierno brasileño convino en detener en Río de Janeiro el viaje que el señor Juan Domingo Perón realizaba en un avión de Iberia". Cooke dijo en enero de 1965: "La presión yanqui funcionó aceitada y orgánicamente".


Este aporte me lo acercó mi amigo H. Farmache (h) con estas líneas:

Estimado Gabriel:



Respecto del artículo de referencia, y como aporte a la "actualización de datos" de la nómina que allí figura, de los Compañeros que participaron del aquel glorioso "charter", acompañando al General Perón en su regreso a la Patria, te envío el nombre del quizás, único Militante mendocino, que en su condición de Secretario General del Consejo Nacional de Partido Justicialista, integró esa comitiva; me refiero al Capitán Horacio Alberto Farmache.


Éste, por decisión y designación expresa del General, fue su Delegado en Cuyo desde mediado de 1966 hasta que a fines de 1971 integró el Comando Superior y en julio del '72, a la reorganización del Partido Justicialista, Sec. Gral. Del Consejo Nacional.


En fin, es una larga, sacrificada y honrosa historia. Solo quiero hacer este pequeño aporte, para ir "completando esa nómina".


Te envío en archivos adjuntos, la carta de "invitación" que el General Perón le envía al Sec. Gral. De su Partido, fechada el 4 de noviembre de 1972, y una foto (que lamentablemente no es de buena calidad) en donde estás los dos, en Madrid, en mayo de 1969.


Maria Estela Ramirez
Lic, en administracion de empresas de ...
Escrito por Maria Estela Ramirez
el 11/02/2012

CARLOS WASHINTONG LENCINAS

Carlos W. Lencinas José Néstor Lencinas




EL LENCINISMO

LA ALPARGATA MENDOCINA



Auge, drama, decadencia y extinción del lencinismo.



En el cielo las estrellas,

en la tierra las espinas,

y en el centro de mi pecho

¡Carlos Washington Lencinas!

La historia es una permanente reformulación del pasado. Un pasado hecho de verdades,mitos, fabulaciones, falsedades. Categorías estas que en algún momento mutan de acuerdo a las interpretaciones que en cada época les van dando los actores involucrados.

Ciertos mitos alcanzan categorías de verdades de Perogrullo, a veces sin otro sustento que el haber sido repetidos a lo largo del tiempo hasta el hartazgo. Así se da por sentada la existencia de una natural relación de continuidad entre lencinismo y peronismo.

Continuidad que no solo se fundamentaría en las supuestas similitudes de ambos movimientos, sino en hechos tales como la residencia del Teniente Coronel Perón en Mendoza, desde enero de 1941 a Mayo de 1942. En ese año y medio en que estuvo destinado a un regimiento de infantería de montaña, el futuro presidente “habría” sido influenciado para siempre por el ideal lencinista. Salvo los valiosos vínculos que para su futuro político que establece con otros militares de la guarnición cuyana, como la amistad con el General Farrell y el Teniente Coronel Mercante, la estadía mendocina de Perón no prueba acercamientos al lencinismo. La conformación de las candidaturas de 1946, tal como mencionaremos en este artículo, son una muestra de esa situación. Pero para llegar a ese tiempo historiemos brevemente el fulgurante ascenso y la larga decadencia del lencinismo.


José N. Lencinas

Las montañas se ascienden en alpargatas


El autor de esta frase es José Néstor “el gaucho” Lencinas, legendario personaje mendocino, fogueado en los “veinticinco años seculares de la Causa”1, con una destacada actuación en los alzamientos cívicos militares de 1893 y 1905. En esta última intentona, Lencinas logra para el radicalismo el dominio temporal de Mendoza, y

Cuando el gobierno nacional retoma la situación, protagoniza una cinematográfica fuga a Chile, en una locomotora “expropiada” al Ferrocarril Trasandino.

Cuando en 1918 se convierte en el primer gobernador radical de Mendoza, José N. Lencinas trae consigo aparte de su leyenda, un manejo clientelar de la política2, con una base electoral que se sustenta en los sectores populares de una provincia que el roquismo, en la figura de Emilio Civit, ha trasformado en un vergel en medio del desierto, pero que mantiene profundas diferencias sociales.


Carlos W. Lencinas.




El lencinismo será al mismo tiempo un movimiento populista y antioligárquico, y una saga familiar que se continuará tras la desaparición en 1920 de José N. Lencinas, en sus hijos: José Hipólito, Rafael y especialmente en el liderazgo ejercido por el primogénito, Carlos Washington, “el gauchito” Lencinas.


1 Frase atribuída a Hipólito Yrigoyen, y que recorta temporalmente el período trascurrido desde la fundación de la U.C.R. En 1891 hasta la llegada al gobierno en 1916.

2 Que lo asemeja a los radicales rosarinos Ricardo Caballero y Juan Cepeda.


El padre, y especialmente el hijo, entraron en conflicto con Hipólito Yrigoyen, quien no aceptaba liderazgos competitivos. El Lencinismo ganó sucesivamente todas las elecciones provinciales en la década del veinte. Triunfos que fueron contestados por el poder nacional con reiteradas intervenciones federales. Lo que cual tornó sumamente violento al ambiente político mendocino.

El lencinismo en el gobierno, o mejor dicho en los períodos en que podía ejercer el gobierno entre intervención e intervención, introdujo reformas que constituyen una legislación de avanzada para la época. Leyes provisionales, laborales, diversas medidas en el campo social, hacen del movimiento mendocino un radicalismo popular, similar al que en otros lugares de la Argentina interior aparecen en esos momentos, retomando la mística de la Causa contra el Régimen. Tanco en Jujuy, Bascary en Tucumán y sobre todo los alter ego del lencinismo que ocupan la otra parte de la geografía cuyana: los Cantoni. El caso sanjuanino guarda similitudes con el mendocino, y ambos serán funcionales por izquierda a los intereses de la derecha.

Esa popularidad no se sustentó solo en las reformas introducidas, sino también en un manejo autoritario de los modos políticos, en la implantación de un modelo partidario vertical y en una permanente prédica demagógica. Sobre esto conviene hacer alguna salvedad, de lo contrario desde nuestro hoy, el análisis sobre el particular podría incurrir en anacronismo

Los Lencinas convirtieron a la alpargata en un icono de su prédica proselitista. Para entender el porque de esa simbología hay que situarse en esa sociedad, manejada por un sector económico y socialmente elitista, donde la vestimenta tuvo una gran significación: la ropa era un indicador de jerarquía socio-económica y la alpargata fue

Un claro exponente de una determinada afiliación política por ser indicador de la clase humilde.

Ayuda a comprender la tónica demagógica y paternalista del lencinismo, los ataques que en igual sintonía reciben de todo el espectro político. El anarquismo lo califica de “caudillaje, matonería y barbarie”. Para el socialismo constituye “lo más bajo de la sociedad”. Eso por izquierda. Por derecha “el lencinismo es solo una masa de personas equivocadas, harapientas…analfabetos y mamaos ”.

Frente a este discurso intolerante que no deja margen a la convivencia política, el lencinismo contesta de igual manera, sosteniendo que “nosotros somos la evolución, la democracia y la revolución, somos el pueblo descamisado…que se nos moteje de chusma, que gasten los roñosos de alma y corazón todos los adjetivos…”

Esa prédica y en especial las medidas y reformas que impulsa, colocan al lencinismo a la izquierda del yrigoyenismo en el ámbito local, pero trascenderá a nivel nacional de un modo funcional a la derecha En gran medida, el factor que contribuyó a su encumbramiento fuera de Cuyo, fue el haber servido de estandarte a los sectores antipersonalistas en su oposición a Yrigoyen. Esto constituyó una gran contradicción ya que desde el punto de vista ideológico tenían más afinidad con los radicales yrigoyenistas que con los llamados “galeritas”.

Sin embargo los intereses políticos siguen rumbos que dejan de lado en apariencia lacoherencia de ideas. A fines de la década la figura de Carlos W. Lencinas está en el máximo de su popularidad, tal como indica la reformulación con su nombre de la popular cuarteta que abre nuestro artículo. Mendoza (al igual que San Juan) está nuevamente intervenida por el gobierno nacional. En Buenos Aires, el oficialismo parlamentario se niega a tratar y finalmente rechaza el pliego de senador de Lencinas. El yrigoyenismo precisa obtener diputados y senadores adictos, para alcanzar mayoría en las cámaras, aún utilizando métodos que contradicen su prédica fundacional de sufragiolibre. 3 A finales de ese año 1929 la tensión política va a degenerar en tragedia.


Las dos muertes del “gauchito” Lencinas.

Luego del rechazo de su pliego de Senador, y pese a las amenazas que le llegan, Lencinas decide regresar a Mendoza. Como único recaudo envía un telegrama a Yrigoyen solicitándole garantías. El 10 de noviembre de 1929, al llegar a la estación del Ferrocarril Pacífico una multitud lo esperaba. Se dirigió al Club de Armas donde se organizó de inmediato un acto político. Una tensa calma reinaba entre los asistentes, hasta que en un momento se produjo una confusión entre la multitud. Lencinas se asomó al balcón para solicitar tranquilidad y en ese instante se oyeron unos tiros: el ex gobernador cayó gravemente herido, muriendo horas más tarde.

En torno al presunto agresor, un tal Cáceres, se desató un intenso tiroteo, que culminó con su muerte y la de otras personas. Respecto a los responsables del asesinato de Lencinas, las opiniones de los historiadores están divididas. Ningún investigador se atreve a atribuir el crimen directamente a Yrigoyen. Si se menciona (por lo general sin pruebas que avalen tal acusación) a algunos integrantes de la Intervención. Desde su titular, Carlos Borzani, pasando por dos jóvenes que tendrían nombradía en el futuro: Ricardo Balbín y Arturo Jauretche. Mientras que otros optan por negar toda vinculación del Presidente y hay quienes culpan al propio lencinismo.

Una multitud acompañó los restos de Lencinas al cementerio. Ese impresionante acto de masas fue en realidad el canto del cisne de su movimiento. Concretada de manera increíblemente exitosa la asonada de Setiembre de 1930, los sectores del stablisment nacional no tuvieron ya necesidad de utilizar como caballos de Troya al lencinismo y alcantonismo. No hace a este artículo la proyección posterior del movimiento sanjuanino.

Digamos simplemente que los Cantoni siguieron siendo partícipes de la política nacional, al punto que el jefe del clan bloquista, fue nuestro primer embajador ante la Unión Soviética en 1946. No fue por cierto el camino seguido por el lencinismo.

Desde 1930 y hasta 1943, gobernará en Mendoza, con ayuda del fraude o sin el, el Partido Demócrata Nacional, esto es el conservadurismo, cuyos miembros pertenecían a la élite local, los llamados “gansos”. Considerados buenos administradores por su fomento de la obra pública, en la mejor tradición que medio siglo atrás impusiera Emilio Civil, los “gansos” no se caracterizaron por adquirir una nueva sensibilidad

Hacia los sectores más carenciados.

El lencinismo por su parte no lograba superar la crisis endémica que arrastró desde la trágica muerte de su caudillo. Al punto que en 1935 se disuelve, incorporándose sus afiliados a la Unión Cívica Radical. Este retorno a las fuentes no duró mucho. Seguían considerando a los radicales yrigoyenistas, responsables del asesinato de su líder. Así es que un año después, dirigidos por los hermanos de este, José Hipólito y Rafael Lencinas, reaparecen como expresión política autónoma, definitivamente acotados a la

Escena mendocina.

Hacia 1945 cuentan con un periódico, La Palabra , desde donde definen posiciones frente a las otras fuerzas políticas. Al “odio ancestral” a la UCR, suma el lencinismo su crítica a los “gansos”, a quienes considera con razón, responsables del fraude y también a la UCR Junta Renovadora, a quien catalogaban de “colaboracionista” por participar algunos de sus cuadros en el gobierno de la Intervención que regía la provincia desde el Golpe del 04 de Junio de 1943.


3 En las elecciones parlamentarias de Mendoza y San Juan de 1929, el yrigoyenismo cometió diversas irregularidades, reinaugurando sin saberlo, el fraude electoral que en la década siguiente lo tendría como víctima propiciatoria de la restauración conservadora.


Esto último demostraba la incongruencia en que había caído el lencinismo. Criticaba a la Intervención a nivel local, y por otro lado apoyaba al gobierno militar que había mandado esa Intervención, por considerar que los pretores junianos habían terminado con el fraude. A su vez muchos de los dirigentes “colaboracionistas” provenían antes que del yrigoyenismo, del lencinismo, pese a lo que estos querían instaurar como origen

De sus adversarios en la opinión pública.

Abierto nacionalmente el proceso electoral tras los sucesos de Octubre de 1945, el lencinismo se mostró optimista respecto a los comicios provinciales si estos estaban libres de fraude. Animosos y especulativos descubrieron que su obrerismo “coincidía” con el que Perón había llevado a cabo desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, y rápidamente se autoreferenciaron como los auténticos voceros del candidato oficialista a la Presidencia de la Nación.


En un excelente trabajo de investigación, la historiadora Yamile Álvarez,4 ha demostrado que en un principio Perón intentó articular en tierra cuyana su proyecto político, a partir de una alianza con sectores del conservadorismo, dada la importancia política que tenía el Partido Demócrata mendocino. Tras la negativa de los “gansos”, el coronel eligió como base de sustentación a los sectores conversos del radicalismo tradicional que se aglutinaron –al igual que en otros lugares del país- bajo la denominación UCR Junta Renovadora. No existía por otra parte en Mendoza un partido laborista fuerte.

Así las cosas el lencinismo se lanzó a la contienda con candidatos propios a nivel provincial y apoyando a nivel nacional a la fórmula Perón-Quijano, a la que consideraba continuadora en el vasto territorio argentino de las políticas, que en tierras cuyanas, los Lencinas habían puesto en práctica en la década del veinte. Perón guardaba silencio.

Hicieron una campaña muy activa a partir del uso de su órgano periodístico. Desde La Palabra , recurrieron frecuentemente a la ironía y el sarcasmo a través de versos tales como:

De la máquina al vagón, todo el mundo es de Perón.

De la máquina al foguista, todo el mundo es lencinista.

Quién se embarque en este tren, por fuerza llegará bien.

Si usted se llega a desviar, tendrá que descarrilar.

Progresará la Nación, con Juan Domingo Perón.

Y Mendoza la heroína progresará con Lencinas.

El peludismo…sin chance, señores…QEPD. 5

Perón seguía guardando silencio. Hasta que La Palabra , dos semanas antes de las elecciones excede sus propios límites. Publica una fotografía del candidato peronista a gobernador por la UCR Junta Renovadora, Faustino Picallo, donde se lo ve en tiempos del interventor Borzani y lo acusa de ser responsable del asesinato de Carlos W. Lencinas. Esto constituye un llamado de atención para Perón que envía un telegrama a los diarios locales desautorizando al lencinismo a invocar su nombre. Lo cual constituye un baldazo de agua fría para sus dirigentes.

Pese a lo cual, los mismos deciden igual presentar su lista para gobernador y diputados en los comicios del 24 de Febrero de 1946. Los resultados que obtienen son catastróficos: apenas el cuatro por ciento de los votos. Tan solo quedaba el recuerdo del partido que había sido hegemónico apenas tres lustros atrás. Se concretaba así la

Segunda y definitiva muerte del gauchito Lencinas. Sin tiempo a elaborar el duelo, dirigentes, cuadros y afiliados pasan a engrosar de manera individual una nueva realidad política donde el lencinismo no es más que un espectro del pasado La alpargata se había deshilachado irremediablemente.



Maria Estela Ramirez
Lic, en administracion de empresas de ...
Escrito por Maria Estela Ramirez
el 11/02/2012

60 AÑOS, UNA PROEZA


BASE MARAMBIO Proeza con un Avro Lincoln


"Operación Enlace"

A 60 AÑOS DE UNA PROEZA

Primer operativo antártico de la Fuerza Aérea Argentina comandado por el Vicecomodoro Gustavo Argentino MARAMBIO


Alguien dijo: "Existen sucesos que ni aún el inexorable transcurrir del tiempo puede borrar, aunque vayan cayendo en el olvido cubiertos por las cataratas de acontecimientos, precipitados como alud incontenible por acción de la Evolución durante el pasado Siglo XX" .

El 19 de diciembre de 1951 se llevó a cabo un hecho de trascendencia histórica, que fue la realización del primer operativo Antártico de la Fuerza Aérea Argentina, denominado Operación "Enlace", en cumplimiento a una arriesgada e importante misión de exploración y salvamento en el Continente Helado.

La Fuerza Aérea de Tareas Antárticas (FATA), comandada por el extinto Vicecomodoro Gustavo Argentino MARAMBIO, utilizando el avión cuatrimotor de alta autonomía, Avro 694 Lincoln, matrícula B-003, convertido en un elegante tubo plateado desde la trompa a la cola, rematriculado LV-ZEI en el año 1950 y bautizado con el nombre de “Cruz del Sud".

Este avión originariamente había sido incorporado a la RAF con la matrícula RE350, aunque no llegó a prestar servicios en ella.

Fue modificado en el Reino Unido a pedido de la Fuerza Aérea Argentina; se le colocó la nariz y cono de cola del avión Lancastrian; se le eliminó el armamento, se le colocó una cúpula de navegación en lugar de la torreta dorsal y se le agregaron cuatro tanques de combustible, uno en la nariz y tres en el compartimiento de bombas, elevando su capacidad a 4615 galones.

Despegó de Ríos Gallegos (Provincia de Santa Cruz), sobrevolando las borrascosas aguas del estrecho de Drake, hasta avistar las islas Decepción y Melchior en pleno territorio Antártico, continuando su rumbo y cruzando al sur del Circulo Polar Antártico hasta el paralelo 70º Sur, recorriendo la Bahía Margarita y estableciendo enlace con la Base General San Martín del Ejército Argentino, situada en el islote Barry a los 68º07’S 67º08’W.

Se realizó en esta operación, el reconocimiento de esas tierras y el lanzamiento de elementos de supervivencia.

La misión tuvo un éxito total, “Se había unido por aire el Continente con el Grupo Argentino más Austral del Mundo”, habiendo despegado la aeronave ese memorable 19 de diciembre de 1951 a las 09. 22 horas, aterrizando a las 21. 40 horas, después de haber volado sin escalas 12 horas y 18 minutos, en clara demostración que este tipo de conexión, "YA ERA POSIBLE".

Los protagonistas de esta hazaña fueron los entonces:

Vicecomodoro

Gustavo Argentino MARAMBIO

Comandante

Capitán

Jorge NAVEIRO

Primer Piloto

Teniente

Facundo LÓPEZ

Segundo Piloto

Capitán

Jorge ALBERDI

Observador

Teniente

Enrique ZAMBRANO

Navegador

Alférez

Ricardo BULARTE

Navegador

Suboficial Principal

Rodolfo CASCALLARES

Radiooperador

Suboficial Auxiliar

Armando Bernardo BACINELLO

Radiooperador

Suboficial Auxiliar

Juan VIOLA

Mecánico

Suboficial Auxiliar

Enrique NADAL

Fotógrafo


Maria Estela Ramirez
Lic, en administracion de empresas de ...
Escrito por Maria Estela Ramirez
el 11/02/2012

EL PUNTAPIÉ INICIAL


La Revolución de Mayo de 1810 transformó la realidad de la época.


La Revolución de 1810 transformó la realidad de la época. “El 25 de Mayo no se produce una revolución sino que a partir de esa fecha empieza a dar sus primeros pasos”, explica Gabriel Di Meglio, doctor en Historia (UBA) e investigador del CONICET.
“Hay una discusión sobre este tema ya que hay gente que opina que una revolución es una transformación del orden existente en términos sociales. Esta es una de las definiciones posibles de revolución. En mi opinión una revolución es una transformación de aspectos fundamentales en la vida de las personas que no necesariamente tiene que ser de un solo tipo. Si uno mira a la sociedad de la época es posible ésta sea lo que menos cambió con la revolución que empieza en mayo, siempre entendiendo que la revolución de independencia no fue la Revolución de Mayo”.


La Revolución




Si entendemos como revolución una transformación del orden existente en términos sociales, la de Mayo fue más un cambio de gobierno que una revolución.


“La Revolución de Mayo probablemente fue más un cambio de gobierno que una revolución. A partir de ese momento empieza la verdadera revolución. Si uno analiza el comienzo de este período, entre 1810 y 1820 hay cambios muy fuertes. Por empezar la gente deja de mandar y de obedecer por las razones que lo hacía antes, porque pasa de la condición de súbditos de una monarquía a ciudadanos de una república. Es una manera distinta de entender el poder”, aduce el docente de Historia argentina I (1776-1862) de la carrera de Historia de la UBA.

Di Meglio señala que “por otra parte, cambia el sistema económico radicalmente porque deja de depender de la minería para pasar a la exportación de productos ganaderos. Esto va a ser clave en la transformación de la economía argentina. Además hay un cambio muy importante en las diferencias raciales, que antes de la revolución eran muy importantes y después dejan de serlo, aunque de hecho siguieran existiendo. Ya no se estaba condenado a priori, legalmente, por el color de la piel a ser tratado como un ser inferior. Este fue muy importante para todos aquellos que pertenecían a esos sectores”.

“Otro cambio revolucionario fue el hecho de que a partir de la revolución en muchos lugares de lo que terminaría siendo Argentina, la política pasa a ser una actividad de la que participan todos los sectores sociales y no solamente las élites dominantes”, apunta el autor de Buenos Aires tiene historia.

Di Meglio afirma que la de Mayo “es una revolución porque para la gente de época lo fue. Si todo el mundo cree que vive una revolución, es una revolución. Los historiadores tratamos de saber qué le pasó a la gente y a la gente le pasó una revolución y hay un antes y un después absolutos a partir de esos años y de las Guerras de Independencia”

“Por eso, aunque la mayor parte de los historiadores está de acuerdo en que esta fue una revolución, otros le sacan peso diciendo que fue una revolución política como si sólo fuera un cambio de Gobierno. Como si lo que ocurrió fuera sólo la formación de un país nuevo, pero en realidad fue un proceso de transformación muchísimo más grande”, destaca el conductor del programa La historia en el cine, que emite el Canal Encuentro .

La historia “desde abajo”


¿Cómo fue la participación de los sectores populares? A esta pregunta Di Meglio responde que “la revolución genera una movilización muy amplia porque se rompe la manera en que se disputaba el poder anteriormente. Al no haber más vínculos con España, que actuaba como árbitro, a partir de 1810 eso ya no se puede hacer más. Cuando la dirigencia revolucionaria y la Primera Junta se divide se empieza a apelar a la movilización hacia abajo para poder triunfar sobre el otro grupo porque no hay reglas en la disputa del poder”.

El autor de ¡Viva el bajo pueblo! La plebe urbana de Buenos Aires y la política entre la Revolución de Mayo y el rosismo , destaca que “como los sectores dominantes no van a lograr durante bastante tiempo reconstruir un orden consensuado entre ellos, ello va a permitir que las disputas se diriman en la calle, con la movilización popular y eso va a dar lugar a una movilización que es permanente y que en el caso de la ciudad de Buenos Aires no para hasta la época de Rosas. En cada caso las motivaciones populares de cada sector fueron diferentes, ya fuera el odio hacia un sector en particular, las reivindicaciones sociales o raciales, el apoyo a causas determinadas. Como ocurre hoy, ya que en una organización política la gente no va por una sola causa sino que en ella confluyen, concurren, varios intereses”.

“Si hablamos de movimientos como el Güemes o Artigas nos referimos a sectores campesinos, rurales. Pero en el caso de las ciudades, que además era la única ciudad importante de la región ya que en 1810 tenía una población de 45. 000 habitantes, ahí los sectores populares estaban formados por grupos muy amplios y muy heterogéneos, de gente que trabajaba en distintas cosas, me refiero a artesanos, peones, jornaleros, vendedores ambulantes de distintos productos y los esclavos”, señala el historiador.

Di Meglio detalla que “era una amplia gama de la población de la ciudad. No se puede saber con exactitud cuántos de ellos participaron en el movimiento revolucionario porque no hay documentos. Cuando se puede delimitar, se ve, al igual que en la vida porteña callejera, muy mezclado, muy heterogénea esta participación y no se sectoriza tanto. En general, participan de manera combinada, esclavos mezclados con peones. Así, van formando estos grupos políticos que se convierten en una pauta recurrente de la política porteña”.

“La movilización política se convierte en algo clave al punto que Rosas dice cuando sube al poder que no hay manera de gobernar ese lugar si no es a través de esa unidad popular, que es la única manera de controlar lo incontrolable. Y eso es lo que él mismo hace y lo dice explícitamente, tuve que ser popular para poder dirigir, tuve que aprender costumbres populares para tener poder”, explicita el también autor de ¡Mueran los salvajes unitarios! La mazorca y la política en tiempos de Rosas.

------------

“Las revoluciones son consecuencia de procesos históricos y de construcciones colectivas. Para que una revolución exista es necesario que haya una nueva unión de intereses frente a una vieja unión de estos”, explica el célebre historiador Eric Hobsbwam.

De ahí que los conceptos crecimiento y desarrollo sean imprescindibles para comprender un cambio revolucionario, puesto que ninguna sociedad es estática y de las contradicciones nacidas de sus relaciones sociales irán surgiendo nuevas formas de organización de la producción y nuevos grupos sociales que las alienten.

En palabras de Hobsbawm: “(…) sólo a partir del momento en que la gente corriente se convierte en un factor constante en la toma de grandes decisiones y en tales acontecimientos. No sólo en momentos de excepcional movilización popular como, por ejemplo, las revoluciones, sino en todo momento o durante la mayor parte del tiempo”.

En este sentido, como lo demuestran numerosas publicaciones e investigaciones, académicas el bajo pueblo, la plebe urbana, tuvo un papel político destacado en la Revolución de Mayo, una presencia que muchos especialistas consideran determinante en el proceso histórico revolucionario. Sobre todo en Buenos Aires porque además la acción popular en la ciudad capital tenía efectos que no solamente se quedaban en ese lugar sino que afectaba al resto del territorio.

Maria Estela Ramirez
Lic, en administracion de empresas de ...
Escrito por Maria Estela Ramirez
el 11/02/2012

EL PUNTAPIÉ INICIAL


La Revolución de Mayo de 1810 transformó la realidad de la época.


La Revolución de 1810 transformó la realidad de la época. “El 25 de Mayo no se produce una revolución sino que a partir de esa fecha empieza a dar sus primeros pasos”, explica Gabriel Di Meglio, doctor en Historia (UBA) e investigador del CONICET.
“Hay una discusión sobre este tema ya que hay gente que opina que una revolución es una transformación del orden existente en términos sociales. Esta es una de las definiciones posibles de revolución. En mi opinión una revolución es una transformación de aspectos fundamentales en la vida de las personas que no necesariamente tiene que ser de un solo tipo. Si uno mira a la sociedad de la época es posible ésta sea lo que menos cambió con la revolución que empieza en mayo, siempre entendiendo que la revolución de independencia no fue la Revolución de Mayo”.


La Revolución




Si entendemos como revolución una transformación del orden existente en términos sociales, la de Mayo fue más un cambio de gobierno que una revolución.


“La Revolución de Mayo probablemente fue más un cambio de gobierno que una revolución. A partir de ese momento empieza la verdadera revolución. Si uno analiza el comienzo de este período, entre 1810 y 1820 hay cambios muy fuertes. Por empezar la gente deja de mandar y de obedecer por las razones que lo hacía antes, porque pasa de la condición de súbditos de una monarquía a ciudadanos de una república. Es una manera distinta de entender el poder”, aduce el docente de Historia argentina I (1776-1862) de la carrera de Historia de la UBA.

Di Meglio señala que “por otra parte, cambia el sistema económico radicalmente porque deja de depender de la minería para pasar a la exportación de productos ganaderos. Esto va a ser clave en la transformación de la economía argentina. Además hay un cambio muy importante en las diferencias raciales, que antes de la revolución eran muy importantes y después dejan de serlo, aunque de hecho siguieran existiendo. Ya no se estaba condenado a priori, legalmente, por el color de la piel a ser tratado como un ser inferior. Este fue muy importante para todos aquellos que pertenecían a esos sectores”.

“Otro cambio revolucionario fue el hecho de que a partir de la revolución en muchos lugares de lo que terminaría siendo Argentina, la política pasa a ser una actividad de la que participan todos los sectores sociales y no solamente las élites dominantes”, apunta el autor de Buenos Aires tiene historia.

Di Meglio afirma que la de Mayo “es una revolución porque para la gente de época lo fue. Si todo el mundo cree que vive una revolución, es una revolución. Los historiadores tratamos de saber qué le pasó a la gente y a la gente le pasó una revolución y hay un antes y un después absolutos a partir de esos años y de las Guerras de Independencia”

“Por eso, aunque la mayor parte de los historiadores está de acuerdo en que esta fue una revolución, otros le sacan peso diciendo que fue una revolución política como si sólo fuera un cambio de Gobierno. Como si lo que ocurrió fuera sólo la formación de un país nuevo, pero en realidad fue un proceso de transformación muchísimo más grande”, destaca el conductor del programa La historia en el cine, que emite el Canal Encuentro .

La historia “desde abajo”


¿Cómo fue la participación de los sectores populares? A esta pregunta Di Meglio responde que “la revolución genera una movilización muy amplia porque se rompe la manera en que se disputaba el poder anteriormente. Al no haber más vínculos con España, que actuaba como árbitro, a partir de 1810 eso ya no se puede hacer más. Cuando la dirigencia revolucionaria y la Primera Junta se divide se empieza a apelar a la movilización hacia abajo para poder triunfar sobre el otro grupo porque no hay reglas en la disputa del poder”.

El autor de ¡Viva el bajo pueblo! La plebe urbana de Buenos Aires y la política entre la Revolución de Mayo y el rosismo , destaca que “como los sectores dominantes no van a lograr durante bastante tiempo reconstruir un orden consensuado entre ellos, ello va a permitir que las disputas se diriman en la calle, con la movilización popular y eso va a dar lugar a una movilización que es permanente y que en el caso de la ciudad de Buenos Aires no para hasta la época de Rosas. En cada caso las motivaciones populares de cada sector fueron diferentes, ya fuera el odio hacia un sector en particular, las reivindicaciones sociales o raciales, el apoyo a causas determinadas. Como ocurre hoy, ya que en una organización política la gente no va por una sola causa sino que en ella confluyen, concurren, varios intereses”.

“Si hablamos de movimientos como el Güemes o Artigas nos referimos a sectores campesinos, rurales. Pero en el caso de las ciudades, que además era la única ciudad importante de la región ya que en 1810 tenía una población de 45. 000 habitantes, ahí los sectores populares estaban formados por grupos muy amplios y muy heterogéneos, de gente que trabajaba en distintas cosas, me refiero a artesanos, peones, jornaleros, vendedores ambulantes de distintos productos y los esclavos”, señala el historiador.

Di Meglio detalla que “era una amplia gama de la población de la ciudad. No se puede saber con exactitud cuántos de ellos participaron en el movimiento revolucionario porque no hay documentos. Cuando se puede delimitar, se ve, al igual que en la vida porteña callejera, muy mezclado, muy heterogénea esta participación y no se sectoriza tanto. En general, participan de manera combinada, esclavos mezclados con peones. Así, van formando estos grupos políticos que se convierten en una pauta recurrente de la política porteña”.

“La movilización política se convierte en algo clave al punto que Rosas dice cuando sube al poder que no hay manera de gobernar ese lugar si no es a través de esa unidad popular, que es la única manera de controlar lo incontrolable. Y eso es lo que él mismo hace y lo dice explícitamente, tuve que ser popular para poder dirigir, tuve que aprender costumbres populares para tener poder”, explicita el también autor de ¡Mueran los salvajes unitarios! La mazorca y la política en tiempos de Rosas.

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“Las revoluciones son consecuencia de procesos históricos y de construcciones colectivas. Para que una revolución exista es necesario que haya una nueva unión de intereses frente a una vieja unión de estos”, explica el célebre historiador Eric Hobsbwam.

De ahí que los conceptos crecimiento y desarrollo sean imprescindibles para comprender un cambio revolucionario, puesto que ninguna sociedad es estática y de las contradicciones nacidas de sus relaciones sociales irán surgiendo nuevas formas de organización de la producción y nuevos grupos sociales que las alienten.

En palabras de Hobsbawm: “(…) sólo a partir del momento en que la gente corriente se convierte en un factor constante en la toma de grandes decisiones y en tales acontecimientos. No sólo en momentos de excepcional movilización popular como, por ejemplo, las revoluciones, sino en todo momento o durante la mayor parte del tiempo”.

En este sentido, como lo demuestran numerosas publicaciones e investigaciones, académicas el bajo pueblo, la plebe urbana, tuvo un papel político destacado en la Revolución de Mayo, una presencia que muchos especialistas consideran determinante en el proceso histórico revolucionario. Sobre todo en Buenos Aires porque además la acción popular en la ciudad capital tenía efectos que no solamente se quedaban en ese lugar sino que afectaba al resto del territorio.

Amelia
Escrito por Amelia
el 11/02/2012

Gracias María Estela, en verdad este es un debate en el que hay que saber donde se está parado para poder decir unas palabras. Coincido con la introducción, pues es verdad que de historia se escribe mucho y deacuerdo a la perspectiva del escritor se cuentan los hechos, también hay que tener presente algo que no es menos importante: la interpretación del lector. Yo lamentablemente con la historia en general no me he llevado bien nunca, me debo esa búsqueda que enriquece a la persona conocedora de los hechos. Por eso me tendré que poner un poco al día con ella para poder colaborar en este rico debate que no deja de ser educativo, sobre todo para quienes hemos mirado la historia medio de costado. Un abrazo, hasta pronto.

Ruben Salas
Experto: gestión del transporte
Escrito por Ruben Salas
el 28/02/2012

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Juana Azurduy, flor del Alto Perú
Autor: Felipe Pigna, Los mitos de la historia argentina 2 , Buenos Aires, Planeta. 2005.

La lucha de las mujeres fue fundamental en la guerra gaucha. No solamente eran excelentes espías sino que algunas de ellas, como doña Juana Azurduy de Padilla, comandaban tropas en las vanguardias de las fuerzas patriotas. Esta maravillosa mujer había nacido en Chuquisaca el 8 de marzo de 1781, mientras estallaba y se expandía la rebelión de Túpac Amaru. El amor la llevó a unir su vida a la del comandante Manuel Asencio Padilla.

La pareja de guerrilleros defendió a sangre y fuego del avance español la zona comprendida entre el norte de Chuquisaca y las selvas de Santa Cruz de la Sierra. El sistema de combate y gobierno conocido como el de las “republiquetas” consistía en la formación, en las zonas liberadas, de centros autónomos a cargo de un jefe político–militar. Hubo ciento dos caudillos que comandaron igual número de republiquetas. La crueldad de la lucha fue tal que sólo sobrevivieron nueve. Quedaron en el camino jefes notables, de un coraje proverbial. Entre ellos hay que nombrar a Ignacio Warnes, Vicente Camargo, al cura Idelfonso Muñecas y al propio Padilla.

Los Padilla lo perdieron todo, su casa, su tierra y sus hijos en medio de la lucha. No tenían nada más que su dignidad, su coraje y la firme voluntad revolucionaria. Por eso, cuando estaban en la más absoluta miseria y un jefe español intentó sobornar a su marido, Juana le contestó enfurecida: “La propuesta de dinero y otros intereses sólo debería hacerse a los infames que pelean por su esclavitud, más no a los que defendían su dulce libertad, como él lo haría a sangre y fuego”.

Juana fue una estrecha colaboradora de Güemes y por su coraje fue investida del grado de teniente coronel con el uso de uniforme, según un decreto firmado por el director supremo Pueyrredón el 13 de agosto de 1816 y que hizo efectivo el general Belgrano al entregarle el sable correspondiente.

Tres meses después, en la batalla de Viloma fue herida por los realistas. Su marido acudió en su rescate y logró liberarla, pero a costa de ser herido de muerte. Era el 14 de noviembre de 1816. Juana se quedaba sin su compañero y el Alto Perú sin uno de sus jefes más valientes y brillantes.

Ruben Salas
Experto: gestión del transporte
Escrito por Ruben Salas
el 28/02/2012

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Belgrano y la creación de la bandera

Este 27 de febrero se cumplen 200 años de la creación de la bandera. En esa fecha, Manuel Belgrano, quien se encontraba al frente del Ejército del Norte, enarbolaba el pabellón celeste y blanco por primera vez en estas tierras. Era un acto de coherencia. Se trataba de dejar de utilizar el emblema que desplegaban las tropas contra las que se combatía. Pero también era un acto de heroísmo. Muchos, incluidos aquellos a quienes Belgrano respondía, consideraban que era demasiado prematuro hablar sin máscaras de la emancipación y que un acto como aquel podía menoscabar el apoyo de Gran Bretaña, aliada con España para combatir a Francia.

Fue por eso que el Triunvirato le envió una fuerte admonición, que Belgrano recibió recién después de haber hecho bendecir y jurar la bandera en Jujuy el 25 de mayo de 1812. Pronto, Belgrano demostraría lo visionario de su pensamiento y desde 1813 el nuevo emblema sería embanderado sin recriminaciones. Hoy conmemoramos a uno de los precursores de nuestra independencia con un artículo publicado a principios del siglo XX sobre las vicisitudes de nuestra bandera.

Fuente: José Manuel Eizaguirre, Pág inas argentinas ilustradas , Casa Editorial Maucci Hermano, 1907.

Antes de formar la bandera argentina, los patriotas adoptaron los colores populares de la escarapela, el 18 de febrero de 1812 a petición del general don Manuel Belgrano, quien encontrándose en el Rosario de Santa Fe, aconsejó en nota al gobierno que «parecía llegado el caso de declarar la escarapela nacional que debíamos usar para que nadie equivocara nuestras fuerzas con las de nuestros enemigos. En virtud de ese consejo que tendía a fijar la uniformidad en las insignias de nuestros soldados, el Gobierno decretó que «la escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata sería desde entonces de color blanco y azul celeste. »

En el mismo sitio y encontrándose al frente de las mismas fuerzas, Belgrano inauguró el 27 de febrero, dos baterías destinadas a impedir el paso del río a la escuadrilla española. Para dar mayor brillo al acto, formó una bandera con los mismos colores de la escarapela, y esta fue la primera que izaron los ejércitos libertadores en el continente.

El Gobierno, cuando tuvo conocimiento del hecho, ordenó a Belgrano «que hiciera pasar como un rasgo de entusiasmo el suceso de la bandera blanca y celeste enarbolada, ocultándola disimuladamente», subrogándola con la española que se le enviaba y que era la que hasta entonces flameaba en la Fortaleza. Se le prevenía además que, el Gobierno no toleraría en adelante, la realización de actos tales sin su previo consentimiento.

Belgrano no recibió esa censura en el Rosario, pues por orden del Gobierno se había trasladado a Salta, para organizar el ejército que venía en retirada desde las provincias del Alto Perú, después de la derrota en Huaqui.

En Yatasto tomó el mando del ejército, y contramarchó para avanzar nuevamente hacia el norte. Hallándose en Jujuy, el 25 de mayo de 1812, enarboló la bandera formada en el Rosario, para festejar el segundo aniversario de la revolución, y dio cuenta del acto solemne.

Ese día lanzó también una proclama que contiene este hermoso párrafo:

«Soldados, hijos dignos de la patria, camaradas míos: dos años ha que por primera vez resonó en estas regiones el eco de la libertad y él continúa propagándose hasta por las cavernas más recónditas de los Andes; pues que no es obra de los hombres, sino del Dios Omnipotente, que permitió a los americanos que se nos presentase la ocasión de entrar al goce de nuestros derechos: el 25 de mayo será para siempre memorable en los anales de nuestra historia, y vosotros tendréis un motivo más para recordarlo, cuando en él, por primera vez, veáis la bandera nacional en mis manos, que ya os distingue de las demás naciones del globo, sin embargo de los esfuerzos que han hecho los enemigos de la sagrada causa que defendemos, para echarnos cadenas, aun más pesadas que las que cargabais. »

El Gobierno creyó que el general Belgrano, insistía en un acto de indisciplina, y lo llamó seriamente al orden, recordándole su terminante prohibición.

La contestación, que en parte transcribiremos, fue digna de aquel patriota. «Vengo a estos puntos -decía-, los encuentro fríos, indiferentes y tal vez enemigos; tengo la ocasión del 25 de mayo y dispongo de la bandera para acalorarlos y entusiasmarlos y, ¿Habré por esto cometido un delito? Lo sería, Excmo. Señor, si a pesar de aquella orden yo hubiese querido hacer frente a las disposiciones de V.E. ; no así, estando enteramente ignorante de ella, la que remitiría al comandante del Rosario y la obedecería, como yo lo hubiese hecho, si la hubiera recibido. »

«La bandera la he recogido, y la desharé para que no haya ni siquiera memoria de ella; y se harán las banderas del regimiento sin necesidad de que aquélla se note por persona alguna; pues si acaso me preguntaren por ella, responderé que se reserva para el día de una gran victoria por el ejército, y como ésta está lejos, todos la habrán olvidado y se contentarán con la que les presente. »

«En esta parte V.E. Tendrá su sistema; pero diré también con verdad, que como hasta los indios sufren por el rey Fernando VII, y les hacen padecer con los mismos aparatos con que nosotros proclamamos la libertad, ni gustan oír nombre de rey, ni se complacen con las mismas insignias con que los tiranizan... »

El ejército argentino volvió a retroceder, y perseguido ya, libró batalla en Tucumán, venciendo a los realistas el 24 de setiembre de 1812. En marcha hacia Salta para batir a los dispersos que se habían concentrado en esa ciudad, pasó revista al ejército en las márgenes del Río Pasaje el 13 de febrero de 1813, y enarboló otra vez la bandera conocida. El hecho estaba justificado con la victoria alcanzada.

El día 20 del mismo mes, derrotó al ejército del general Tristán y tomó posesión de Salta. La rendición se hizo frente a la bandera, que desde entonces quedó consagrada como el símbolo de los esfuerzos argentinos.

Declarada la independencia el 9 de Julio de 1816, por el Congreso reunido en Tucumán, el mismo cuerpo publicó este decreto el 25 de julio:

«Elevadas las Provincias Unidas en Sud América al rango de una Nación, después de la declaratoria solemne de su independencia, será su peculiar distintivo la bandera celeste y blanca de que se ha usado hasta el presente, y se usará en lo sucesivo exclusivamente en los ejércitos, buques y fortalezas en clase de bandera menor, ínterin decretada al término de las presentes discusiones la forma de gobierno más conveniente al territorio, se fijen conforme a ella los jeroglíficos de la bandera nacional mayor. Comuníquese a quienes corresponda para su publicación. Francisco Narciso Laprida, presidente; Juan José Paso, diputado-secretario. »

La bandera quedó así legalmente consagrada.

El 21 de Febrero de 1818, el Congreso volvió á decretar que la bandera de guerra tuviese como distintivo peculiar, un sol pintado en medio de ella» y el P.E. 1895, reglamentó lo relacionado con el color y las intensiones de la bandera para los cuerpos del ejército y de la guardia nacional.

El artículo 1 de ese decreto, dice así:
« Art.1. - La bandera nacional de guerra para uso de los cuerpos del ejército de línea y de la guardia nacional, será reglamentaria en la forma siguiente:

1° - Sus colores, azul celeste y blanco, como lo dispone la ley de su creación.

2° - Su tela gro de seda, en paños dobles.

3° - Sus dimensiones, un metro cuarenta centímetros de largo, por noventa centímetros de ancho, correspondiendo a cada paño treinta centímetros.

4° - Su confección lisa, sin fleco alguno en su contorno.

5° - Sus emblemas, un Sol de oro en el paño central, bordado en relieve de diez centímetros de diámetro en su parte interior, y de veinticuatro centímetros con sus rayos. »
« La bandera de los cuerpos de línea del ejército, tendrá la siguiente inscripción:

En la parte superior del Sol y en la forma de semicírculo, el número del batallón y regimiento, y en la parte inferior del mismo, las palabras Ejército de Línea.

Los cuerpos de la guardia nacional llevarán la misma leyenda en la parte superior del Sol, a la que se agregará una G. Y una N. Y en la parte inferior de aquél, el nombre de la provincia a que pertenezcan. Estas inscripciones serán estampadas y las letras tendrán siete centímetros de altura. »

Ruben Salas
Experto: gestión del transporte
Escrito por Ruben Salas
el 28/02/2012

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Mariano Moreno y El contrato social

El 4 de marzo de 1811, a los 32 años, moría en alta mar Mariano Moreno mientras se dirigía a Inglaterra en misión diplomática. La Revolución perdía así a uno de los más entusiastas defensores de la libertad, gran impulsor de las ideas modernas de su tiempo, infatigable luchador por los derechos indígenas, promotor de la biblioteca pública y fundador del periódico La Gazeta de Buenos Ayres .

Había estudiado en la Universidad de Chuquisaca. Allí trabó amistad con el canónigo Terrazas, que le facilitó el acceso a su biblioteca. Fue en esa misma biblioteca donde tomó contacto por primera vez con los pensadores del “siglo de las luces”. Quedó profundamente impresionado por Jean-Jacques Rousseau y en 1810 publicó la traducción que él mismo realizó de El contrato social. A continuación, transcribimos el prólogo de Mariano Moreno que precedió esa obra.

Prólogo a la traducción de El contrato social

La gloriosa instalación del gobierno provisorio de Buenos Aires ha producido tan feliz revolución en las ideas, que agitados los ánimos de un entusiasmo capaz de las mayores empresas, aspiran a una constitución juiciosa y duradera que restituya al pueblo sus derechos, poniéndolos al abrigo de nuevas usurpaciones. Los efectos de esta favorable disposición serían muy pasajeros, si los sublimes principios del derecho público continuasen misteriosamente reservados a diez o doce literatos, que sin riesgo de su vida no han podido hacerlos salir de sus estudios privados. Los deseos más fervorosos se desvanecen, si una mano maestra no va progresivamente encadenando los sucesos, y preparando, por la particular reforma de cada ramo, la consolidación de un bien general, que haga palpables a cada ciudadano las ventajas de la constitución y lo interese en su defensa como en la de un bien propio y personal. Esta obra es absolutamente imposible en pueblos que han nacido en la esclavitud, mientras no se les saque de la ignorancia de sus propios derechos que han vivido. El peso de las cadenas extinguía hasta el deseo de sacudirlas; y el término de las revoluciones entre hombres sin ilustración suele ser que, cansados de desgracias, horrores y desórdenes, se acomodan por fin a un estado tan malo o peor que el primero a cambio de que los dejen tranquilos y sosegados.

La España nos provee un ejemplo muy reciente de esta verdad: cuanto presenta admirable el heroísmo de los pueblos antiguos se ha repetido gloriosamente por los españoles en su presente revolución. Una pronta disposición a cuantos sacrificios han exigido, un odio irreconciliable al usurpador, una firmeza sin igual en los infortunios, una energía infatigable entre los cadáveres y sangre de sus mismos hermanos; todo género de prodigios se repetía diariamente por todas partes; pero como el pueblo era ignorante, obraba sin discernimiento; y en tres años de guerra y de entusiasmo continuado no han podido los españoles erigir un gobierno que merezca su confianza, ni formar una constitución que los saque de la anarquía.

Tan reciente desengaño debe llenar de un terror religioso, a los que promuevan la gran causa de estas provincias. En vano sus intenciones serán rectas, en vano harán grandes esfuerzos por el bien público, en vano provocarán congresos, promoverán arreglos y atacarán las reliquias del despotismo; si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos, sin destruir la tiranía.

En tan críticas circunstancias todo ciudadano está obligado a comunicar sus luces y sus conocimientos; y el soldado que opone su pecho a las balas de los enemigos exteriores, no hace mayor servicio que el sabio que abandona su retiro y ataca con frente serena la ambición, la ignorancia, el egoísmo y demás pasiones, enemigos interiores del Estado, y tanto más terribles, cuanto ejercen una guerra oculta y logran frecuentemente de sus rivales una venganza segura. Me lisonjeo de no haber mirado con indiferencia una obligación tan sagrada, de que ningún ciudadano está exceptuado, y en esta materia creo haber merecido más bien la censura de temerario, que la de insensible o indiferente: pero el fruto de mis tareas es muy pequeño, para que pueda llenar la grandeza de mis deseos; y siendo mis conocimientos muy inferiores a mi celo, no he encontrado otro medio de satisfacer éste, que reimprimir aquellos libros de política que se han mirado siempre como el catecismo de los pueblos libres, y que por su rareza en estos países son acreedores a igual consideración que los pensamientos nuevos y originales.

Entre varias obras que deben formar este precioso presente, que ofrezco a mis conciudadanos, he dado el primer lugar al Contrato Social , escrito por el ciudadano de Ginebra, Juan Jacobo Rousseau. Este hombre inmortal, que formó la admiración de su siglo, y será el asombro de todas las edades, fue, quizá, el primero que disipando completamente las tinieblas con que el despotismo envolvía sus usurpaciones, puso en clara luz los derechos de los pueblos, y enseñándoles el verdadero origen de sus obligaciones, demostró las que correlativamente contraían los depositarios del gobierno.

Los tiranos habían procurado prevenir diestramente este golpe, atribuyendo un origen divino a su autoridad; pero la impetuosa elocuencia de Rousseau, la profundidad de sus discursos, la naturalidad de sus demostraciones disiparon aquellos prestigios; y los pueblos aprendieron a buscar en el pacto social la raíz y único origen de la obediencia, no reconociendo a sus jefes como emisarios de la divinidad, mientras no mostrasen las patentes del cielo en que se les destinaba para imperar entre sus semejantes; pero estas patentes no se han manifestado hasta ahora, ni es posible combinarlas con los medios que frecuentemente conducen al trono y a los gobiernos.

Es fácil calcular las proscripciones que fulminarían los tiranos contra una obra capaz por sí sola de producir la ilustración de todos los pueblos; pero si sus esfuerzos lograron substraerla a la vista de la muchedumbre, los hombres de letras formaron de ella el primer libro de sus estudios; el triunfo de los talentos del autor no fue menos glorioso por ser oculto y en secreto. Desde que apareció este precioso monumento del ingenio, se corrigieron las ideas sobre los principios de los estados, y se generalizó un nuevo lenguaje entre los sabios, que, aunque expresado con misteriosa reserva, causaba zozobra al despotismo y anunciaba su ruina.

El estudio de esta obra debe producir ventajosos resultados en toda clase de lectores; en ella se descubre la más viva y fecunda imaginación; un espíritu flexible para tomar todas sus ideas; un corazón endurecido en la libertad republicana y excesivamente sensible; una memoria enriquecida de cuanto ofrece de más reflexivo y extendido la lectura de los filósofos griegos y latinos; en fin, una fuerza de pensamientos, una viveza de coloridos, una profundidad de moral, una riqueza de expresiones, una abundancia, una rapidez de estilo y sobre todo una misantropía que se puede mirar en el autor como el muelle principal que hace jugar sus sentimientos y sus ideas . Los que deseen ilustrarse encontrarán modelos para encender su imaginación, y rectificar su juicio; los que quieran contraerse al arreglo de nuestra sociedad, hallarán analizados con sencillez sus verdaderos principios; el ciudadano conocerá lo que debe al magistrado, quien aprenderá igualmente lo que puede exigirse de él; todas las clases, todas las edades, todas las condiciones participarán del gran beneficio que trajo a la tierra este libro inmortal, que ha debido producir a su autor el justo título de legislador de las naciones. Las que lo consulten y estudien no serán despojadas fácilmente de sus derechos; y el aprecio que nosotros le tributemos será la mejor medida para conocer si nos hallamos en estado de recibir la libertad que tanto nos lisonjea.

Como el autor tuvo la desgracia de delirar en materias religiosas, suprimo el capítulo y principales pasajes donde ha tratado de ellas. He anticipado la publicación de la mitad del libro, porque precisando la escasez de la imprenta a una lentitud irremediable, podrá instruirse el pueblo en los preceptos de la parte publicada, entre tanto que se trabaja la impresión de lo que resta. ¡Feliz la patria si sus hijos saben aprovecharse de tan importantes lecciones!

Ruben Salas
Experto: gestión del transporte
Escrito por Ruben Salas
el 28/02/2012

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Mariano Moreno

(1778 - 1811)

Autor: Felipe Pigna


Mariano Moreno nació en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778. Su padre, Manuel Moreno y Argumosa, nacido en Santander, era funcionario de la Tesorería de las Cajas Rurales. Su madre, Ana María Valle, era una de las pocas mujeres en Buenos Aires que sabía leer y escribir, y Moreno aprendió con ella sus primeras letras. El de los Moreno era un típico hogar de funcionario de mediana jerarquía, con casa propia y varios esclavos, en los Altos de San Telmo, a prudente distancia del aristocrático barrio del Fuerte. Su aprendizaje posterior estuvo limitado por las escasas posibilidades económicas de su familia: la escuela del Rey y el Colegio de San Carlos, que sólo se lo admitió como oyente. Fray Cayetano Rodríguez, uno de los maestros de Moreno, le abrió la biblioteca de su convento. Su aspiración de seguir estudios en la Universidad de Chuquisaca se vio postergada hasta que su padre pudo reunir el dinero necesario. Finalmente, en noviembre de 1799, Moreno emprendió la travesía hacia el Norte. Dos meses y medio de viaje, incluyendo quince días de enfermedad en Tucumán, fueron el prólogo de la nueva etapa de su vida.

Moreno tenía veintiún años cuando llegó a Chuquisaca. Allí trabó una profunda amistad con el canónigo Terrazas, hombre de gran cultura que le facilitó el acceso a su biblioteca y lo incluyó en su círculo de amigos y discípulos.

Respetando la voluntad de su padre, en 1800 siguió los cursos de teología en la universidad de Chuquisaca. Un año después se doctoró e inició los cursos de derecho.

De todos los autores que frecuentó en la biblioteca de Terrazas, Juan de Solórzano y Pereyra y Victorián de Villalba, le dejaron la más profunda huella. Solórzano reclamaba, en su Política Indiana , la igualdad de derechos para los criollos. Villalba, en su Discurso sobre la mita de Potosí , denunciaba la brutal esclavitud a que se sometía a los indios en las explotaciones mineras: "En los países de minas no se ve sino la opulencia de unos pocos con la miseria de infinitos" .

También fue en aquella biblioteca donde Moreno tomó contacto por primera vez con los grandes pensadores del "siglo de las luces". Quedó particularmente impresionado por Rousseau y su estilo directo y contundente: "El hombre es libre, pero en todas partes se halla encadenado" , decía el autor de El contrato social .

En 1802, Moreno visitó Potosí y quedó profundamente conmovido por el grado de explotación y miseria al que eran sometidos los indígenas en las minas. De regreso a Chuquisaca, escribió su Disertación jurídica sobre el servicio personal de los indios, donde decía entre otras cosas: "Desde el descubrimiento empezó la malicia a perseguir unos hombres que no tuvieron otro delito que haber nacido en unas tierras que la naturaleza enriqueció con opulencia y que prefieren dejar sus pueblos que sujetarse a las opresiones y servicios de sus amos, jueces y curas".

En 1804, Moreno se enamoró de una joven de Charcas, María Guadalupe Cuenca. Guadalupe estaba destinada por su madre a ser monja, pero el amor por Moreno aumentó sus argumentos para negarse a la reclusión del convento. Se casaron a poco de conocerse y un año después, nació Marianito.

La situación de los Moreno en Chuquisaca se estaba tornando complicada. Entre 1803 y 1804, Moreno había hecho su práctica jurídica en el estudio de Agustín Gascón, asumiendo la defensa de varios indios contra los abusos de sus patrones. En sus alegatos inculpó al intendente de Cochabamba y al alcalde de Chayanta. Las presiones aumentaron y Moreno decidió regresar a Buenos Aires con su familia.

A poco de llegar, a mediados de 1805, comenzó a ejercer su profesión de abogado y fue nombrado Relator de la Audiencia y asesor del Cabildo de Buenos Aires.

Durante las invasiones inglesas escribió una memoria con los acontecimientos más destacables. "Yo he visto llorar muchos hombres por la infamia con que se les entregaba; y yo mismo he llorado más que otro alguno, cuando a las tres de la tarde del 27 de junio de 1806, vi entrar a 1. 560 hombres ingleses, que apoderados de mi patria se alojaron en el fuerte y demás cuarteles de la ciudad."

Tras las invasiones inglesas, los grupos económicos de Buenos Aires se fueron dividiendo en dos fracciones bien marcadas y enfrentadas: los comerciantes monopolistas y los ganaderos exportadores. Los comerciantes españoles querían mantener el privilegio de ser los únicos autorizados para introducir y vender los productos extranjeros que llegaban desde España. Estos productos eran carísimos porque España a su vez se los compraba a otros países, como Francia e Inglaterra, para después revenderlos en América. En cambio, los ganaderos querían comerciar directa y libremente con Inglaterra y otros países que eran los más importantes clientes y proveedores de esta región. España se había transformado en una cara, ineficiente e innecesaria intermediaria.

Tras el interinato del Virrey Liniers, ocupó el cargo en 1809 don Baltasar Hidalgo de Cisneros. La situación del virreinato era complicada. El comercio estaba paralizado por la guerra entre España y Napoleón, que provocaba una enorme disminución de las rentas aduaneras de Buenos Aires, principal fuente de recursos.

Ante la desesperante escasez de recursos, el nuevo virrey tomó una medida extrema, aun contra la oposición del consulado: aprobó un reglamento provisorio de libre comercio que ponía fin a siglos de monopolio español y autorizaba el comercio con los ingleses. Los comerciantes monopolistas españoles se opusieron y lograron que el apoderado del Consulado de Cádiz, Fernández de Agüero, enviara una nota de protesta al virrey, en la que alertaba sobre los peligros "económicos y religiosos" que implicaba el comercio directo con los ingleses. Moreno escribió entonces su célebre Representación de los hacendados . Allí defiende la libertad de comercio: "Nada es hoy tan provechoso para la España como afirmar por todos los vínculos posibles la estrecha unión y alianza con la Inglaterra. Esta nación generosa que, conteniendo de un golpe el furor de la guerra, franqueó a nuestra metrópoli auxilios y socorros, es acreedora por los títulos más fuertes a que no se separe de nuestras especulaciones el bien de sus vasallos (... ) Acreditamos ser mejores españoles cuando nos complacemos de contribuir por relaciones mercantiles a la estrecha unión de una nación generosa y opulenta, cuyos socorros son absolutamente necesarios para la independencia de España".

Un memorandum del Foreign Office de 1809 decía: "Sea que sigan dependiendo de España o que formen gobiernos independientes, lo cierto es que los sudamericanos, en este momento, abren sus brazos a Inglaterra: es indiferente en qué forma buscan nuestra ayuda, siempre que el incremento de los negocios y el nuevo mercado que nos ofrecen para la venta de nuestras manufacturas compense nuestra protección".

La redacción de este documento acercó a Moreno a los sectores revolucionarios, que venían formándose desde las invasiones inglesas, y de los que se había mantenido a una prudente distancia. Tal vez por eso lo haya sorprendido el nombramiento como secretario de la Primera Junta de Gobierno, según cuenta su hermano Manuel.

Moreno no fue protagonista de la Semana de Mayo. No se lo escuchó como a Castelli en el famoso Cabildo del 22, ni anduvo por la plaza con los chisperos de French y Beruti. Su protagonismo comenzó el 25 de mayo de 1810, al asumir las Secretarías de Guerra y Gobierno de la Primera Junta. Desde allí desplegará toda su actividad revolucionaria. Bajo su impulso, la Junta produjo la apertura de varios puertos al comercio exterior, redujo los derechos de exportación y redactó un reglamento de comercio, medidas con las que pretendió mejorar la situación económica y la recaudación fiscal. Creó la biblioteca pública y el órgano oficial del gobierno revolucionario, La Gazeta , dirigida por el propio Moreno, que decía en uno de sus primeros números: "El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien; él debe aspirar a que nunca puedan obrar mal. Seremos respetables a las naciones extranjeras, no por riquezas, que excitarán su codicia; no por el número de tropas, que en muchos años no podrán igualar las de Europa; lo seremos solamente cuando renazcan en nosotros las virtudes de un pueblo sobrio y laborioso".

Por una circular del 27 de mayo de 1810, la Junta invitaba a las provincias interiores a enviar diputados para integrarse a un Congreso General Constituyente. En Buenos Aires, el ex virrey Cisneros y los miembros de la Audiencia trataron de huir a Montevideo y unirse a Elío (que no acataba la autoridad de Buenos Aires y logrará ser nombrado virrey), pero fueron arrestados y enviados a España en un buque inglés.

En Córdoba se produjo un levantamiento contrarrevolucionario de ex funcionarios españoles desocupados, encabezado por Santiago de Liniers. El movimiento fue rápidamente derrotado por las fuerzas patriotas al mando de Francisco Ortiz de Ocampo. Liniers y sus compañeros fueron detenidos. La Junta de Buenos Aires ordenó que fueran fusilados, pero Ocampo se negó a cumplir la orden por haber sido compañero de Liniers durante las invasiones inglesas. Moreno se indignó: " ¿Con qué confianza encargaremos grandes obras a hombres que se asustan de una ejecución?" Encargó entonces la tarea a Juan José Castelli, quien cumplió con la sentencia, fusilando a Liniers y sus cómplices el 26 de agosto de 1810.

En julio de 1810, la Junta había encargado a Moreno la redacción de un Plan de Operaciones , destinado a unificar los propósitos y estrategias de la revolución. Moreno presentó el plan a la Junta en agosto, y le aclaró a su auditorio que no debía "escandalizarse por el sentido de mis voces, de cortar cabezas, verter sangre y sacrificar a toda costa. Para conseguir el ideal revolucionario hace falta recurrir a medios muy radicales" .

En el Plan de Operaciones , Moreno propuso promover una insurrección en la Banda Oriental y el Sur del Brasil, seguir fingiendo lealtad a Fernando VII para ganar tiempo, y garantizar la neutralidad o el apoyo de Inglaterra y Portugal, expropiar las riquezas de los españoles y destinar esos fondos a crear ingenios y fábricas, y fortalecer la navegación. Recomendaba seguir "la conducta más cruel y sanguinaria con los enemigos" para lograr el objetivo final: la independencia absoluta.

A poco de asumir el nuevo gobierno, se habían evidenciado las diferencias entre el presidente, Saavedra, y el secretario Moreno.

Moreno encarnaba el ideario de los sectores que propiciaban algo más que un cambio administrativo. Se proponían cambios económicos y sociales más profundos. Pensaba que la revolución debía controlarse desde Buenos Aires, porque el interior seguía en manos de los sectores más conservadores vinculados al poder anterior.

"El gobierno antiguo nos había condenado a vegetar en la oscuridad y abatimiento, pero como la naturaleza nos ha criado para grandes cosas, hemos empezado a obrarlas, limpiando el terreno de tanto mandón ignorante."

Saavedra, en cambio, representaba a los sectores conservadores a favor del mantenimiento de la situación social anterior.

Un episodio complicó aun más la relación entre ambos. El 5 de diciembre de 1810, hubo una fiesta en el Regimiento de Patricios, para celebrar la victoria de Suipacha. Uno de los asistentes, el capitán de Húsares Atanasio Duarte, que había tomado algunas copas de más, propuso un brindis "por el primer rey y emperador de América, Don Cornelio Saavedra" y le ofreció a doña Saturnina, la esposa de Saavedra, una corona de azúcar que adornaba una torta.

Al enterarse del episodio, el secretario Moreno decretó el inmediato destierro de Atanasio Duarte, diciendo que "... Un habitante de Buenos Aires ni ebrio ni dormido debe tener expresiones contra la libertad de su país" ; prohibió todo brindis o aclamación pública a favor de cualquier funcionario y suprimió todos los honores especiales de que gozaba el Presidente de la Junta. La pelea entre Moreno y Saavedra estaba desatada.

Moreno, preocupado por los sentimientos conservadores que predominaban en el interior, entendió que la influencia de los diputados que comenzaban a llegar sería negativa para el desarrollo de la revolución. A partir de una maniobra de Saavedra, estos diputados se fueron incorporando al Ejecutivo, y no al prometido Congreso Constituyente. Moreno se opuso y pidió que se respetara la disposición del 27. Pero estaba en minoría y sólo recibió el apoyo de Paso.

Cornelio Saavedra, moderado y conciliador con las ex autoridades coloniales, había logrado imponerse sobre Mariano Moreno. Para desembarazarse de él lo envió a Europa con una misión relacionada con la compra de armamento. Moreno aceptó, quizás con la intención de dar tiempo a sus partidarios para revertir la situación, y quizás también para salvar su vida. Saavedra dio su versión de los hechos en una carta dirigida a Chiclana el 15 de enero de 1811: "Me llamó aparte y me pidió por favor se lo mandase de diputado a Londres: se lo ofrecí bajo mi palabra; le conseguí todo: se le han asignado 8. 000 pesos al año mientras está allí, se le han dado 20. 000 pesos para gastos; se le ha concedido llevar a su hermano y a Guido, tan buenos como él, con dos años adelantados de sueldos y 500 pesos de sobresueldo, en fin, cuanto me ha pedido tanto le he servido".

La fragata inglesa Fama soltó amarras el 24 de enero de 1811. A poco de partir Moreno, que nunca había gozado de buena salud, se sintió enfermo y le comentó a sus acompañantes: "Algo funesto se anuncia en mi viaje..." . Las presunciones de Moreno no eran infundadas. Resulta altamente sospechoso que el gobierno porteño hubiera firmado contrato con un tal Mr. Curtís el 9 de febrero, es decir, quince días después de la partida del ex secretario de la Junta de Mayo, adjudicándole una misión idéntica a la de Moreno para el equipamiento del incipiente ejército nacional. El artículo 11 de este documento aclara "que si el señor doctor don Mariano Moreno hubiere fallecido, o por algún accidente imprevisto no se hallare en Inglaterra, deberá entenderse Mr. Curtís con don Aniceto Padilla en los mismos términos que lo habría hecho el doctor Moreno".

Al poco tiempo de partir Moreno hacia su destino londinense, Guadalupe, que había recibido en una encomienda anónima un abanico de luto, un velo y un par de guantes negros, comenzó a escribirle decenas de cartas a su esposo. En una de ellas le decía: "Moreno, si no te perjudicas, procura venirte lo más pronto que puedas o hacerme llevar porque sin vos no puedo vivir. No tengo gusto para nada de considerar que estés enfermo o triste sin tener tu mujer y tu hijo que te consuelen; ¿O quizás ya habrás encontrado alguna inglesa que ocupe mi lugar? No hagas eso Moreno, cuando te tiente alguna inglesa acuérdate que tienes una mujer fiel a quien ofendes después de Dios" . La carta estaba fechada el 14 de marzo de 1811, y como las otras, nunca llegó a destino. Mariano Moreno había muerto hacía diez días, tras ingerir una sospechosa medicina suministrada por el capitán del barco. Su cuerpo fue arrojado al mar envuelto en una bandera inglesa. Guadalupe le siguió escribiendo sus fogosas cartas. Se enteró de la trágica noticia varios meses después, cuando Saavedra lanzó su célebre frase: "Hacía falta tanta agua para apagar tanto fuego" . Los boticarios de la época solían describir los síntomas producidos por la ingesta de arsénico como a un fuego que quema las entrañas.

Ruben Salas
Experto: gestión del transporte
Escrito por Ruben Salas
el 28/02/2012
25 de mayo de 1810 - Un camino hacia la independencia
Fuente: Adaptación para El Historiador del libro de Felipe Pigna Los Mitos de la Historia Argentina I , Buenos Aires, Editorial Norma, 2004.

Mucho antes de que se iniciara la etapa independentista, Mariano Moreno ya mostraba un particular interés por la situación de los indios y los derechos del hombre. En su tesis doctoral titulada Disertación jurídica sobre el servicio personal de los indios , que escribió en 1801 decía, entre otras cosas: “Desde el descubrimiento empezó la malicia a perseguir unos hombres que no tuvieron otro delito que haber nacido en unas tierras que la naturaleza enriqueció con opulencia y que prefieren dejar sus pueblos que sujetarse a las opresiones y servicios de sus amos, jueces y curas. Se ve continuamente sacarse violentamente a estos infelices de sus hogares y patrias, para venir a ser víctimas de una disimulada inmolación. Se ven precisados a entrar por conductos estrechos y subterráneos cargando sobre sus hombros los alimentos y herramientas necesarias para su labor, a estar encerrados por muchos días, a sacar después los metales que han excavado sobre sus propias espaldas, con notoria infracción de las leyes, que prohíben que aun voluntariamente puedan llevar cargas sobre sus hombros, padecimientos que, unidos al mal trato que les es consiguiente, ocasionan que de las cuatro partes de indios que salen de la mita, rara vez regresen a sus patrias las tres enteras

No estaría mal que los llamados liberales argentinos y sus socios históricos en todos los golpes militares, los nacionalistas de derecha, que, por distintos motivos siempre inconfesables, intentan vincular a Moreno con Rivadavia, tuvieran presente este párrafo en el que Moreno describe al futuro padre de la deuda externa, en estos términos: “Sírvase V.S. Fijar la vista sobre la conducta de este joven: ya sostiene un estudio abierto, sin ser abogado; ya usurpa el aire de los sabios sin haber frecuentado sus aulas; unas veces aparece de regidor que ha durar pocos momentos: otras veces se presenta como un comerciante acaudalado, y todos estos papeles son triste efecto de la tenacidad con que afecta ser grande en todas las carreras, cuando en ninguna de ellas ha dado hasta ahora el primer paso. No tiene carrera, es notoriamente de ningunas facultades, joven sin ejercicio, sin el menor mérito y de otras cualidades que son públicas en esta ciudad”

El protagonismo de Moreno comenzó el 25 de mayo de 1810, al asumir la Secretaría de Guerra y Gobierno de la Primera Junta, cuando dijo en su discurso inaugural: “La variación presente no debe limitarse a suplantar a los funcionarios públicos e imitar su corrupción y su indolencia. Es necesario destruir los abusos de la administración, desplegar una actividad que hasta ahora no se ha conocido, promover el remedio de los males que afligen al Estado, excitar y dirigir el espíritu público, educar al pueblo, destruir o contener a sus enemigos y dar nueva vida a las provincias. Si el gobierno huye el trabajo; si sigue las huellas de sus predecesores, conservando la alianza con la corrupción y el desorden, hará traición a las justas esperanzas del pueblo y llegará a ser indigno de los altos destinos que se han encomendado en sus manos”.

Cornelio Saavedra defensores de sus privilegios y, por lo tanto, favorables al mantenimiento de la situación social anterior, en la que, como decía Moreno, “hay quienes suponen que la revolución se ha hecho para que los hijos del país gocen de los altos empleos de que antes estaban excluidos; como si el país hubiera de ser menos desgraciado por ser hijos suyos los que lo gobiernan mal”.

El 7 de junio fundó el órgano oficial del gobierno revolucionario, La Gaceta de Buenos Aires , donde escribió: “El pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes, y el honor de éstos se interesa en que todos conozcan la execración con quien miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir sus delitos. El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien, debe aspirar a que nunca puedan obrar mal. Para logro de tan justos deseos ha resulto la Junta que salga a la luz un nuevo periódico semanal con el título de Gazeta de Buenos Aires

Como no ignoraba el alarmante porcentaje de analfabetismo de la población, ordenó que se leyera a Rousseau desde los púlpitos de las iglesias, lo que puso un poco nerviosos a algunos sacerdotes contrarrevolucionarios. En el prólogo a la obra ( Contrato social ) decía: “Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que sabe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte, mudar de tiranos, sin destruir la tiranía”


Maria Estela Ramirez
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Escrito por Maria Estela Ramirez
el 27/03/2012
1º de enero de 1871: Código Civil Argentino

El Código Civil de la República Argentina es el código legal que reúne las bases del ordenamiento jurídico en materia civil en la Argentina. Fue redactado por Dalmacio Vélez Sársfield, como culminación de una serie de intentos de codificación civil que tuvieron lugar en el país. Fue aprobado a libro cerrado, es decir, sin modificaciones, el 25 de septiembre de 1869, mediante la Ley n. º 340, y entró en vigencia el 1 de enero de 1871. Con numerosas modificaciones desde ese entonces, sigue constituyendo la base del Derecho civil argentino.

El código de Vélez Sársfield refleja la influencia del Derecho continental y de los principios liberales del siglo XVII, siendo sus principales fuentes el Código Civil de Chile1 (Código de Bello),Código de Napoleón y sus comentaristas, la legislación española vigente hasta ese momento en la Argentina, el Derecho romano (en especial a través de la obra de Savigny), el Derecho canónico, el Esboço de um Código Civil para o Brasil de Teixeira de Freitas y diversos códigos que habían sido promulgados por influencia del movimiento codificador de la época.

La aprobación del Código Civil argentino era necesaria tanto por motivos jurídicos como por motivos políticos. Con ella se dotaría de unidad y coherencia a la legislación civil, ausente hasta ese entonces por la dispersa legislación vigente en el territorio argentino. Dichas unidad y coherencia, traerían consigo dos beneficios jurídicos muy importantes: facilitarían tanto el conocimiento del Derecho por parte de los habitantes como su aplicación por parte de los jueces. Asimismo, afianzarían la independencia política del país, a través de la independencia legislativa, y la unidad nacional, por la supremacía del código sobre la legislación provincial.

A pesar de la estabilidad que el Código Civil le proporcionó al ordenamiento jurídico argentino, no estuvo exento a lo largo de la historia de diversas modificaciones, que resultaron necesarias para regular adecuadamente una sociedad que presentó grandes cambios a nivel social, político y económico. La reforma más importante que sufrió el código fue producto de la Ley n. º 17. 711, de 22 de abril de 1968. Si bien esta ley reformó aproximadamente un 5% del articulado, se destaca por el cambio de orientación que experimentaron algunas de las instituciones reguladas. Además, existieron una serie de proyectos de reforma que no fueron llevados a la práctica. Estos proyectos no sólo proponían la reforma de las instituciones y un cambio de método, sino que uno propuso también su unificación con el Código de Comercio, a imitación del italiano.

Dalmacio Vélez Sarsfield : Jurisconsulto y estadista, nació en Amboy, en la provincia de Córdoba (Argentina) el 18 de febrero del año 1. 800 y falleció en 1. 875.
Cursó sus primeros estudios en el convento de San Francisco, Córdoba y en 1. 818 recibió el título de “magister artuem”. Luego aprobó dos cursos de Derecho y en 1. 823 se trasladó a Buenos Aires donde tenía la facultad de abogacía.
Después de Caseros, fue elegido diputado a la legislatura bonaerense (1. 852), fue ministro de estado de Buenos Aires (1. 854), senador nacional por Córdoba en la república constituída (1. 862), ministro de hacienda del presidente Mitre (1. 862–1. 863), ministro del interior con Sarmiento (1.868-1.872). Se retiró a la vida privada y murió tres años después. Era sobre todo, un jurisconsulto y su nombre está ligado íntimamente a favor de la organización nacional.
En su vejez, con el bagaje de su vasta cultura, compuso el Código Civil argentino, sancionado por el Congreso sin discusión alguna, y el Código de Comercio (1. 860). El libro sobre la Iglesia y el Estado escrito en la época de Rosas se publicó en 1. 854 y fue reeditado en 1. 819 en la biblioteca argentina (dirigida por Rosas)

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el 27/03/2012
2 de Enero de 1905: Fundación de la Universidad de La Plata

Fue fundada en 1905 por el doctor Joaquín Víctor González. Con más de un siglo de trayectoria, sigue siendo pionera en estudios y desarrollos culturales, artísticos y científicos de avanzada. Esto le ha proporcionado el prestigio que la sitúa entre las principales del país, del continente americano y del mundo. La docencia, la investigación y la extensión configuran los pilares básicos de esta Universidad.

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Escrito por Maria Estela Ramirez
el 27/03/2012
9 de enero de 1817: Se inicia el cruce de los Andes

San Martín entendió que habían fracasado todos los intentos de derrotar a los realistas por el camino del Alto Perú y, tomando muy en cuenta un plan elaborado en 1801 por el militar inglés John Maitland, decidió que la estrategia más efectiva consistía en cruzar la cordillera, con la ayuda de los patriotas chilenos liberar Chile y de allí marchar por mar hacia Lima y, en combinación con Simón Bolívar, terminar con la base del poder español en América.


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13 de Enero de 1908: Fundación del Aero Club

El 13 de enero de 1908, en la Secretaria que la Sociedad Sportiva Argentina poseía en la calle Florida 183 de la ciudad de Buenos Aires, se realizó una asamblea constitutiva, que dio origen al Aero Club Argentino. Fueron 45 los asambleístas presentes, entre los que se eligieron a los integrantes de la primera Comisión Directiva, encabezada por el diplomático argentino Aarón de Anchorena, y donde el Ingeniero Newbery ejerció el cargo de Vicepresidente 2º.

De todas aquellas personalidades, Anchorena era el único con antecedentes aeronáuticos real, había realizado once aerostáticas en Francia y otra en la Argentina, con el globo Pampero, durante la Navidad de 1907. Así se dió origen a la Aeronáutica Argentina, oportunidad en que fue acompañado por aquel Ingeniero Newbery, quien de esta forma recibió su bautismo aerostático.

Fuente texto y foto:

https://www.lu5egy.com/Proyecto_pampero/historia. Htm

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el 27/03/2012
15 de enero de 1822: Creación del Banco de la Pcia. De Buenos Aires

15 DE ENERO
El 15 de enero de 1822, se realizó la Asamblea Fundacional del Banco de Buenos Ayres, hoy Banco de la Provincia, en el edificio del Real Consulado de Buenos Aires, ubicado en la actual calle San Martín 137, donde funciona actualmente la Casa Central de la misma Institución Bancaria.


21 DE ENERO
El 21 de enero de 1834 el Directorio del Banco, como entidad mixta, dispuso fijar el 0,25% de las utilidades de la empresa para prorratear entre los empleados y, semestralmente, con el pago de cada dividendo el personal cobraba esa participación. Es éste un aspecto muy curioso de las relaciones laborales entre el Banco de la Provincia y su personal, interesante también por el lejano precedente que constituye este criterio salarial.

Fuente:

https://www.bapro.com. Ar/museo/bco_efem. Htm

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15 de enero de 1944: terremoto de San Juan

El terremoto de San Juan Se produjo el día 15 de Enero de 1944 a las 20 horas, 50 minutos, con epicentro ubicado a 30 Km al Norte de la Ciudad de San Juan, en las proximidades de La Laja, departamento Albardón. Se estimó que su magnitud alcanzó 7,8 grados de la Escala Ritcher y su intensidad máxima de 9 en escala Mercalli Modificada. Destruyó la Ciudad de San Juan, ocasionando la pérdida de 8000 a 10000 habitantes. Puede afirmarse que los efectos desastrosos del sismo se debieron no sólo a la violencia del movimiento, sino a la pésima calidad de la edificación.


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EL TERREMOTO DE SAN JUAN

El terremoto de San Juan Se produjo el día 15 de Enero de 1944 a las 20 horas, 50 minutos, con epicentro ubicado a 30 Km al Norte de la Ciudad de San Juan, en las proximidades de La Laja, departamento Albardón. Se estimó que su magnitud alcanzó 7,8 grados de la Escala Ritcher y su intensidad máxima de 9 en escala Mercalli Modificada. Destruyó la Ciudad de San Juan, ocasionando la pérdida de 8000 a 10000 habitantes. Puede afirmarse que los efectos desastrosos del sismo se debieron no sólo a la violencia del movimiento, sino a la pésima calidad de la edificación.

Período de reconstrucción ( 1944 - 1960 )

El terremoto que asoló la ciudad de San Juan en 1944 , destruyó miles de viviendas, edificios públicos, obras comunales e históricas y la economía de gran parte de la población, que representaban el patrimonio acumulado en varias generaciones, sin contar la pérdida irreparable de miles de vidas humanas.

La situación creada a la provincia por el sismo se hizo particularmente grave por su economía de monocultivo. Había que enfrentar la obra fabulosa de reconstruir los centros de actividad de la ciudad y la vivienda para gran parte de su población, cuando en su mayoría ésta carecía de los recursos para resolver por sí misma su problema habitacional.

La Argentina debió aceptar, a partir de 1944 el desafío de poner en pie casi toda una ciudad de más de 80. 000 habitantes. Las principales actuaciones llevadas a cabo en este período en materia de vivienda fueron las del Consejo de Reconstrucción de San Juan, el Banco Hipotecario Nacional y el Instituto Provincial de la Vivienda en menor medida.

La emergencia post-terremoto

La Nación acudió en ayuda de la provincia de Sarmiento y el Poder Ejecutivo nacional creó el Consejo de Reconstrucción de San Juan, dependiente del Ministerio del Interior, éste emprendió acciones para atender la emergencia, entre las que comprendía la construcción de barrios de carácter precario, así surgieron 25 barrios en zonas suburbanas con serios problemas de infraestructura básica de servicios. En el Gran San Juan se construyeron 7794 viviendas, mientras que en los departamentos fueron distribuidas 1930 viviendas.

La ubicación de estos barrios, preferentemente en la periferia de la ciudad, promovió la posterior formación de villas miseria y a la vez la extensión de la mancha urbana, alineando otros asentamientos espontáneos indicando los primeros antecedentes de la posterior expansión de la ciudad, hacia el oeste y sur principalmente. Además tienden a ocupar las áreas intermedias entre campo y ciudad.

Acciones del Consejo de Reconstrucción ( 1947 )

Hasta mediados de 1947 , si bien pocos particulares tomadores de préstamos habían empezado a edificar sus viviendas no se comenzaba la construcción masiva. Ante la falta de definiciones sobre el desarrollo urbano, técnicos del Consejo comenzaron a dar “ líneas de edificación ” en base a un “ plano de ensanche ”, legalizado por la Ley 1122 que fue muy criticado. Para tratar de formar un plantel técnico que atendiera a la problemática urbana en su conjunto, el Consejo contrató con carácter de Asesor Urbanístico al Arq. José María Pastor. Dicho profesional se abocó, a la elaboración del nuevo plan, para el cual se tomaron los lineamientos generales de los planes presentados anteriormente, dichos planes fueron:

  • Plan Muscio, Bereterbide, Vautier, 1944

  • Plan Vivanco, Ferrai Hardoy, Ungar, Oliver, 1944

  • Plan Vilialobos, 1945

  • Plan Mendioroz, Campos Urquiza, Ruiz Guiñazú, Olezza, 1945 / 1946

Se comenzó por resoluciones del Consejo que fueron aprobando modificaciones dentro del casco urbano. Las mismas permitieron fijar la ubicación de edificios públicos, el Plan ferroviario (no llevado a cabo) y la apertura de la Av. Central de un extremo a otro de la ciudad.

Fue concibiéndose el Plan Regulador y de Zonificación y su aspecto legal se ratificó por ley provincial y decreto nacional. Así San Juan tuvo su Plan Regulador y de Extensión. Posteriormente se dieron esquemas respecto del Planeamiento Regional con prescripciones urbanísticas anexas.

El Consejo convocó la participación de importantes profesionales del país para la elaboración de Proyectos y/o Dirección de sus obras con el criterio de acelerar el proceso de la edificación y asegurar la diversidad de la concepciones arquitectónicas enmarcadas en las directivas del Plan.

La vivienda y los edificios públicos ( 1948 )

Luego de varios decretos de origen nacional para normalizar la ayuda a la reconstrucción de San Juan, la ley 12. 865 acordó a la provincia un subsidio, incrementado en varias ocasiones posteriores.

Desde los años 1948 a 1961 la entidad realiza el plan de viviendas que totalizaron la construcción de 1645 casas, ubicadas en los alrededores de la ciudad. Desde esa fecha se comenzó también un plan de construcción de numerosos edificios públicos, escuelas y obras de urbanización.

El decreto 773/56 prevé la construcción de 53 modernas escuelas, 15 municipalidades departamentales, 20 comisarías, registros civiles, juzgados de paz, bloques de edificios donde funcionan los ministerios provinciales y la dirección de escuelas, tribunales y otros organismos estatales, la cárcel modelo, el observatorio astronómico Félix Aguilar, el edificio de la Dirección de Turismo, la construcción de cinco grandes avenidas, ensanchamiento de calles, construcción de nuevas plazas, electrificación pública y otras realizaciones de no menor importancia ya totalmente finalizadas. Además de esas obras, el decreto 773/56 prevé la construcción de la Casa de Gobierno, la Jefatura de Policía, la Cámara de Representantes el Palacio de Tribunales y otras.

Plan Regulador y de Extensión ( 1948 )

El Plan Regulador y de Extensión de 1948 fue elaborado por el arquitecto José María Pastor, asesor urbanístico del Consejo de Reconstrucción, que se basó en los planes anteriormente mencionados. Para llevarlo a cabo se firmó un convenio entre el gobierno de la provincia y el Consejo de Reconstrucción (de orden nacional) por el cual este organismo adquiere poderes de control de las edificaciones en todo el territorio del valle. Las municipalidades, incluida la da Capital, ceden esas funciones al Consejo, “ mientras dure su funcionamiento ”. Vale decir que este Ente Nacional obtiene las atribuciones necesarias para “ ejecutar el plan regulador y las obras que él comprende en toda la zona afectada por el sismo ”.

Se le confiere además, atribuciones para atender “ servicios públicos municipales y provinciales ” así como “ todas las demás materias que competen a la Legislatura Provincial y Municipal ”. Por ello el Consejo puede otorgar subsidios y realizar inversiones de cualquier naturaleza, siempre que “ tiendan al mejor cumplimiento de los fines en vista de los cuales fue creado por Ley N º 12. 855 ”.

La obra de Reconstrucción fue importante también por los subsidios otorgados a la construcción de viviendas, que a otorgarse para los primeros años y que luego fueron ascendiendo a medida que aumentaba el costo por metro cubierto. La obra de la Catedral Metropolitana, da la Biblioteca Franklin y otras de carácter cultural y religioso fueron posibles por el apoyo financiero del Consejo de Reconstrucción de San Juan.

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el 27/03/2012
17 de enero: Día internacional de la religión

La mejor manera de celebrarlo es respetando la Fé de los demás. He aquí un ejemplo, en la siguiente oración elaborada por los jóvenes de las religiones Católica, Judía, Islámica, Ortodoxa, Anglicana, Evangélica, Evangélica Luterana, Pentecostal,Hinduista y demás comunidades religiosas que integraron la Mesa de Encuentro en 2004:


Oración por la Paz


Buen Dios,

Tú has sido nuestro refugio de generación en generación.

Tú deseas que la Paz se irradie sobre todos los seres humanos.


Dirige con tu espíritu los esfuerzos de la humanidad

Por lograr que haya Paz y Justicia entre las naciones de la tierra

Y fortalece a quienes gobiernan

Y trabajan por establecerlas en el mundo.


Ilumina a los que se reúnene con el fin de encontrar

Medios para establecer la Paz,

Y a través de tu palabra, transforma los corazones

De todos los hombres y mujeres del mundo,

De modo que busquemos:


La Paz y no la guerra

El Bien Común antes que el bienestar individual,

Tu Justicia, en lugar de la gloria propia.


Tú que nos has dado tu Paz,

Permítenos compartirla con quienes están a nuestro alrededor

Prara que el amor y la armonía estén siempre presentes en nuestras vidas;

Que todo el mundo sea feliz, que podamos vivir dignamente

Y como hermanos y que todos se alegren en tu presencia.


Unidos en la diversidad,

Invocamos tu Gracia Infinita y con humildad

Te suplicamos recibas nuestra oración

Y nos conviertas en instrumentos de tu Paz.

Amén