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Foro de Medicina general



Hijos e hijas de Dios, solamente.

Javier
71-72 instituto goya (zaragoza)
Escrito por Javier Rubio Ortín
el 04/02/2012

Hijos, e hijas, de Dios.

¿Qué significado, tiene, el que una persona, cualquiera, hombre, mujer, o persona asexuada, sea, hijo de Dios, o sea, hija de Dios?

¡¡Pues eso significa, simplemente, que la felicidad, de esa persona, puede oscilar, libremente, entre su felicidad máxima (Padre o Eternidad = Persona), y su felicidad, mínima, completamente saludable (Exterior del planeta Tierra = Persona)!

Es decir, durante toda una eternidad, de ausencia total de mal, en la vida eterna, humana (Ausencia de influencia del interior tenebroso del planeta Tierra, en la vida humana), aunque, absolutamente, todas las mujeres, parieron, una infinidad de veces, muchos bebés (Después de mantener sus relaciones sexuales, correspondientes, con los hombres), en sus vidas eternas, inmaculadas, libres del mal, por completo, absolutamente, todas las personas, bebés, nacidas, de esa manera, en el Cosmos, continuaron siendo, solamente, hijos de Dios, e Hijas de Dios, solamente, y por tanto, jamás ocurrió, el que una mujer, se considerara, o se llegara a considerar, jamás, como la madre, de ese bebé, ni que ningún hombre, se considerara, o se llegara a considerar, jamás, como el padre, de ese bebé…

Hasta, que hace, unos diez mil años, muchas personas, hombres, y mujeres, de forma desgraciada y lamentable, conocieron el mal, es decir, conocieron, la influencia del interior tenebroso, del planeta Tierra, en sus vidas eternas, por primera vez, y desde entonces, la costumbre humana, que había perdurado,

durante una eternidad, varió, de forma lamentable…

Y por tanto, los hombres, y las mujeres, y a causa del mal (Interior tenebroso del planeta Tierra), en el que se desarrollaban sus vidas, se empezaron a considerar, a sí mismos, por primera vez, en toda la historia de la Creación, como los padres, y como las madres, de las personas, bebés, nacidas de mujer, en el mundo (Planeta Tierra), a pesar, de que…

¡¡¡Ningún bebé, ha tenido jamás, nada que ver, en sus orígenes, en absoluto, con las personas adultas, hombres, y con las personas adultas, mujeres!

Y por tanto, con el fin del mundo, y todas las personas, habitantes del mundo, siendo, de nuevo, tripulantes de los Carros de fuego, Nubes, u ovnis piramidales, y las personas, poseyendo, de nuevo, sus eternas juventudes, sus eternas adolescencias, y sus eternas niñeces, todos los bebés, que nazcan de mujer, desde entonces, deben de recuperar, de nuevo, sus condiciones naturales, de ser, solamente, hijos-as, de Dios, nada más, y por tanto, tanto la maternidad humana, como la paternidad humana, de los bebés, debe de tender, a desaparecer, por completo, de la vida eterna humana, para que, absolutamente todo, vuelva a su normalidad, eterna, y por tanto, ninguna mujer, se vuelva a considerar, jamás, como la madre de un bebé, ni ningún hombre, se vuelva a considerar, jamás, como el padre, de un bebé, sino, que todos los bebés, que nazcan, sean considerados, solamente, como hijos-as Dios, nada más. …

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