En este grupo En todos

Grupo de Folklore



HERALDICA

Mirta
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 24/04/2011
Hoy se proponen a su recreo, que imagino que será coincidente en alguna medida con el de quien suscribe, algunas imágenes que he extraído de la red. Estas instantáneas no pretenden nada, no conducen a ninguna idea, no concluyen en ningún novedoso concepto. Se trata únicamente de imágenes de contenido heráldico o similar que, a buen seguro, le harán recordar alguna noción de nuestras ciencias.

Comienzo con las armas del que fuera reino de Sajonia: Un elegante burelado de oro y sable de diez piezas, con cracolín de sinople puesto en banda.
Por un lado, el cracolín, como ya sabe improbable lector, es la representación de una corona. Cracolín que se dispone igualmente en la enseña del reino de Valencia.

Por otro, burelado, puestos a repasar, es la voz en lingua blasona que sirve para significar un escudo que contiene un número par de fajas de esmaltes alternos.
La diferencia con un fajado viene determinada por el número impar de fajas de este último.
A continuación se expone una composición heráldica existente en la catedral de Winchester, en el Reino de Inglaterra. Representa al cardenal Beaufort, hijo bastardo del duque de Lancaster y en consecuencia nieto del rey Eduardo III. Bastardía posteriormente legitimada por matrimonio, como se debe ahora expresar, de sus progenitores A y B.
Diferencia las armas del rey de Inglaterra por medio de una elegante filiera componada de plata y azur.
La filiera, una bordura disminuida, es de uso común como pieza para diferenciar armas. Con ese fin ha sido utilizada por el actual prelado del Opus Dei, don Javier Echevarría,
Para diferenciar sus armas de las de su antecesor en el empleo, don Álvaro del Portillo.
A continuación se añaden unas imágenes que recuerdan la ornamentación basada en la heráldica. La primera de ellas tomada del castillo galés de Coch.
Y esta otra de una pila bautismal austríaca.
Continúo, para terminar, con una serie de escudos que se enmarcan en el interior de una cinta.



Escudos necesariamente británicos toda vez que se trata de la venera, extraña pero venera a fin de cuentas, de la orden de la Jarretera.
Vienen a colación para recordar que el uso de cinta alrededor de unas armerías significa, al menos intuitivamente, que se trata de un recipendario de la orden citada.
No es en consecuencia correcto inscribir las armerías propias, o institucionales, en el contorno de una cinta a la que se añadan textos, salvo en aquel entorno y para expresar la concesión de la jarretera. Aunque se trate de colegios de nobles titulados en reinos extranjeros extintos.
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 24/04/2011
CAPACIDAD HERÁLDICA

Me recuerda don Carlos Cerda Acevedo, cuyas distinguidas armas son las que siguen,
desde Chile, nación hermana, que defiendo una causa . Aquella que reclama la libre adopción de armas nuevas. No había reparado expresamente en el asunto, pero es cierto.

Realmente no es más que una puesta al día de la costumbre medieval que admitía la capacidad heráldica de todos los estamentos de la sociedad y de cualquier institución. Y así ha sido desde inmemorial, por mucho que algunos nobiliaristas se empeñen en lo contrario.

En tal sentido se trae hoy el argumento jurídico que demuestra el legítimo derecho de adopción de armas por cualquier individuo. Argumento que expone el propio don Carlos Cerda Acevedo, insigne jurista con blog propio sobre derecho heráldico, que ya conoce improbable lector:

Se añade una tediosa y antigua reflexión sobre el particular con la que ya tuve el honor de aburrirle hace algún tiempo:


Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 24/04/2011
¿CUÁL ES EL ESCUDO DE MI APELLIDO?

Prácticamente a diario se reciben mensajes en el correo creado para el tedioso blog que está leyendo, improbable lector. Y más a menudo de lo razonable se plantea una cuestión concreta. Es la relativa a la licitud del uso del escudo que un improbable lector ha podido encontrar en la red o que ha comprado a través de internet en una página que se dedica comercialmente al diseño de escudos por ordenador o que, incluso, ha adquirido en un centro comercial en un stant dedicado al tema. Armas heráldicas que, en muchas ocasiones se han dispuesto en el ordenador como fondo de escritorio o incluso se han enmarcado para adornar un rincón del domicilio, llegando a tomar un cierto apego, un cierto cariño a ese dibujo, a ese escudo que se considera como propio. El asunto sobre la licitud de la adopción de un escudo adquirido en una casa comercial se ha abordado en varias ocasiones en este espacio virtual. Pero será un honor volver a considerarlo dado que, como se ha expuesto, es una cuestión que con acusada regularidad se plantea. De nuevo se expresa la misma opinión: Las armas que expone, improbable lector, en su domicilio y que ha adquirido a través una empresa de internet que se decía especializada en heráldica o en un mostrador ambulante que encontró en un centro comercial, y que le explicaron que son las que le corresponden en razón de su apellido son un fraude. Un verdadero y absoluto fraude. Son las armas que usa una familia que comparte su apellido, pero que nada tiene que ver con usted, improbable lector. Se trata de las armas que eligió para sí mismo y para su descendencia un individuo que se apellidaba como usted, improbable lector, pero que no es su ascendiente. Las armas son propias de un linaje, de una familia. Son, en palabras del rey de armas don Vicente de Cadenas, la extensión gráfica del apellido, entendido el apellido como elemento común de la familia cercana. En consecuencia, no deberían usarse las armas que ya ostenta otra familia que no es la suya. No es un delito, evidentemente, pero si aplicamos un poco de rigor, no es admisible. Es probable que el haber tenido expuesto durante un tiempo una imagen con un escudo que hemos considerado como propio, haga que hayamos adquirido un cierto apego, un cierto afecto por ese emblema, por esas armas. Pero hay que dar el paso y empezar a considerarlas como ajenas, que es lo que son. Hay que tomar conciencia de la necesidad de optar por unas nuevas armas. La realidad es que el origen de la heráldica no se circunscribió a los caballeros. La heráldica fue desde sus orígenes igualitaria, en el sentido de que cualquier individuo o corporación dispuso de armas propias. Y esas armas que hoy consideramos ancestrales fueron en un momento determinado novedosas. Alguien consideró la necesidad de crear nuevas armas y adoptó las que le parecieron más acertadas para representar la familia o la institución objeto de su elección. Del mismo modo se ha de tomar la decisión de diseñar armas nuevas. Es verdad que puede optar, improbable lector, por alterar las armas que ha venido considerando como suyas, las que descubrió en internet como propias de su apellido, dado el afecto que lógicamente habrá desarrollado por ese escudo que expone en su domicilio. Esta alteración podría ser un cambio de esmaltes o bien añadir o restar alguna figura. El diseño, en cualquier caso, debe someterse a evidentes normas. Las propias de nuestra ciencia ya conocidas, como evitar disponer color sobre color o metal sobre metal, la ley de la plenitud o la de la simetría y otras, no tan conocidas, pero igualmente importantes. Son las que don Vicente de Cadenas recogió en su obra Fundamentos de heráldica. La ciencia del blasón. Como muestra de aquellas se destacan las siguientes:

Nunca disponer más de tres figuras diferentes en el escudo.

Evitar un diseño con excesivas particiones: El diseño más elegante es aquel en el que no existen.

No escoger más de tres esmaltes.

Una vez decidido un diseño armero, la representación se podrá realizar sobre papel, bien artesanalmente, bien a través del recurso al ordenador. No es necesario ser un dibujante experto. La red da acceso a diferentes programas de fácil manejo que permiten diseñar nuevas armas tomando elementos, figuras heráldicas, de aquí o de allá con resultados satisfactorios. En cualquier caso se puede recurrir a un experto dibujante. Si esta es su elección se propone a cualquiera de los excelentes diseñadores cuyos trabajos pueden admirarse accediendo a sus páginas a traves de los enlaces que se alojan en la columna de la derecha de este tedioso blog.
También se puede optar por el, siempre elegante, diseño sobre madera que, aunque conlleva más esfuerzo, redunda en una satisfacción mayor al obtener un objeto ornamental. En este sentido se expuso cómo se podían diseñar armas sobre madera. Fue en esta otra entrada.
Como conclusión le animo, improbable lector, a que ejercite su imaginación y se decida a diseñar armas nuevas abandonando esas que encontró en la red. Como ejemplo de creación de armas nuevas sin complejos se proponen las de los miembros de American Heraldry Society , que incluso someten al juicio del resto de miembros los motivos de elección y el diseño de sus nuevas armas. Una vez decididas y representadas las nuevas armas surge el problema del registro. El hecho de registrar armas pretende evitar el habitual caso de usurpación de las propias armas por otro individuo. Hasta el reciente fallecimiento de don Vicente de Cadenas, en 2005, podía recurrirse a su autoridad como rey de armas del reino de España para solicitar una certificación de armas de nueva creación . Pero con su desaparición se han abierto caminos dispares.
Por un lado puede recurrirse al cronista de armas de Castilla y León, don Alfonso de Ceballos-Escalera Gila, III marqués de la Floresta. Este cronista ha certificado armas gentilicias. Es verdad que, como se expuso hace tiempo , a petición del propio cronista el Consejo de Estado estudió en 1995 su caso y no consideró conveniente proponer su habilitación para la tarea que venía realizando, certificar armas gentilicias, es decir armas para individuos particulares.
Pero, tal como se ha expuesto en repetidas ocasiones, el conforme otorgado por el rey al menos a tres certificaciones de armas creadas por don Alfonso, tiene el suficiente peso para considerar su oficio de rey de armas convalidado por voluntad de rey que es, en última instancia, conforme al mandato constitucional, fuente de honores y distinciones .

Se recuerdan, por medio de vínculo a otra antigua entrada , los detalles para ejercitar la solicitud de certificación de armas nuevas ante el III marqués de la Floresta. Y añado que no tengo el honor de conocer personalmente al señor marqués ni, por supuesto, participo en beneficio de operación alguna mercantil en relación a este asunto.

Otra opción igualmente acertada es comunicar con el Registro internacional de armas gentilicias ( RIAG ) que, con maestría y rigor, va acumulando en sus minutarios armas de nueva creación que se legalizan ante notario público. Registro notarial sirve para determinar la fecha exacta de elección de las armas evitando su posible uso indebido por parte de otras instancias.

Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 24/04/2011
SOBRE EL PRIMER CRITERIO DEL DISEÑO HERÁLDICO: “DE LA NITIDEZ (C1)”

Dr. Florentino Antón Reglero
Capitán de la Marina Mercante Española
Master Universitario en Derecho Nobiliario y Premial, Heráldica y Genealogía


Aunque la estilización heráldica no aparece tratada de forma específica y con suficiente claridad por los autores españoles de los siglos XVIII y XIX, sí lo hacen de forma incipiente, y es de agradecer, tanto Messía de la Cerda como Cadenas y Vicent, entendiéndola, a mi juicio, como una respuesta a la búsqueda de la nitidez de las figuras a través del realce de sus contornos, de la sencillez del dibujo y de la no utilización de cualquier recurso pictórico que pueda entorpecer su visión diáfana, en decir, sombras y matices de color en un mismo plano. Se trata de una característica considerada fundamental en el diseño heráldico, y que, por ello, he preferido incorporar en plano de igualdad metodológica al resto de las normas ya existentes, considerándola por mi parte como la “Octava Ley”. Y es ésta la causa por la que suelo definirla diciendo que « Todas las figuras deben dibujarse con sencillez, haciendo resaltar su perfil más característico, sin sombreados ni matices de color en un mismo plano, de modo que resulten nítidas a la vista, a la vez que se destaquen sus atributos más significativos con el fin de ser plenamente identificadas con facilidad ».

Pero si bien esto puede ser suficiente para la labor creativa del diseñador heráldico, no debiera serlo tanto para el heraldista, cuya perspectiva ha de estar más situada en el plano de las causas remotas que en el de las próximas. Es por ello que, desde las posibilidades que nos brinda un enfoque hecho desde la antropología sociocultural, resulta prioritario descubrir la razón lógica del criterio, utilizando como hipótesis de trabajo la relación () (mi ordenador, bastante antiguo, dispone un cuadrado en vez del símbolo de equivalencia matemático que remite en su texto don Florentino ) que pudiera tener con el sentimiento colectivo, más o menos consciente y razonado, que de la belleza poseía la sociedad medieval en la que las formas heráldicas han nacido, es decir, con aquella parte de los Fundamentos de la Estética Medieval (FEM) que pudieran poseer alguna relación directa con esta primera norma.

Si quisiéramos expresar de manera sencilla los contenidos del Criterio de la Nitidez (C1), podríamos recurrir a una expresión matemática tal como [C1 = f (C1a, C1b, C1c)], en la que C1 es el propio criterio, al que encontramos siendo función (dependiendo) de (C1a = la estilización) entendida, ya lo hemos dicho, como realce del contorno exterior, perímetro lineal o espacial de la imagen, en busca de su nitidez en relación con la superficie donde está pintada, grabada o esculpida. Pero la nitidez depende también de (C1b = la claridad) y, por consiguiente, de la limpieza de los colores. De ahí que en el diseño heráldico no se admitan ni las sombras ni los sombreados, y que, en origen, los colores, en su uso, fueran puros, sin gamas que pudieran entorpecer la diáfana visión de las partes dentro del conjunto, gracias, precisamente, a las exigencias de la nitidez que proporcionan los contrastes. Además, la estilización como realce del contorno externo de la imagen pretende ir más allá, y exaltar en (C1c = la simplicidad) los atributos de lo representado, haciendo uso de un diseño que podríamos considerar enmarcado en el campo de la caricatura, por lo que se halla íntimamente relacionado con el concepto de ‘forma’. Siguiendo la misma estructura matemática que venimos usando como método, se trataría de establecer el nivel de relación (NR) aquí existente, algo que podríamos expresar en este caso bajo la fórmula NR1 = FEM1  C1. , en el que FEM1 = f (F2, F1, C2)

Cuando las formas heráldicas germinas, una esuela filosófico-teológica (schola monástica), fundamentalmente mística y simbólica, está llegando a su plenitud. En ella encontramos una concepción de la estética exclusivamente metafísica, basada en la cosmovisión cristiana del universo, que se hace heredera de contenidos de origen pitagórico-platónico-neoplatónico puestos al servicio la belleza. De este modo, el artista, situado en el microcosmos, está “obligado” a reflejar en su obra la belleza del macrocosmos, creación divina, mediante la aplicación del canon matemático con que todo fue hecho -metafísica de la proporción y de la luz-. En ese mismo tiempo de plenitud medieval, una segunda escuela filosófico-teológica nace (schola clericales). En ella germina, florece y se desarrolla la Escolástica, marcando el pensamiento de toda la Baja Edad Media, y aportando a ese objeto de nuestro interés -la metafísica de la proporción y de la luz- un complejo sistema conceptual al que no es ajena la obra de Aristóteles, y en el que los conceptos semánticos de figura y de forma adquieren para nosotros un definitivo valor.

Cuando nos acercamos a la concepción de la belleza desde la perspectiva de la schola monástica, necesariamente habremos de hacerlo con la visión estética del cosmos que nos proporciona la triada sapiencial: numerus, pondos et mesura , de la que derivan precisamente el modus (magnitud, dimensión, medida), la forma (imagen, figura), y el ordo (orden, ordenación).

Como vemos, la forma esta presente desde el principio en la percepción estética de la belleza en la Edad Media a través de la concepción intelectual de la triada sapiencial, de la que toma la imagen para percibirla y justificarla desde el inherente cuantitativo de la figura (F2), ligada a la estilización (C1a), y desde el inherente cualitativo de la forma (F1), ligada a la sencillez (C1c) que realza los atributos. En estas dos percepciones de la imagen reside uno de los dos aspectos de la nitidez. El otro procede del color, como respuesta metafísica a la Luz Divina (C2 = luminosidad, claridad), aunque aquí nos limitemos a considerar su realidad objetiva centrada también en la búsqueda de la nitidez; constatando que el uso de colores elementales, intensos, bien definidos, sin matices, que se aplican sobre superficies bien delimitadas, capaces de superponerse en una yuxtaposición ordenada de contrastes, resulta ser una costumbre generalizada del ciclo medieval, y, en consecuencia, no una norma exclusivamente heráldica ajena a la realidad circundante.

Podríamos significar ese conjunto de relaciones mediante expresiones como: C1a  F2; C1c  F1; C1b  C2, para concluir diciendo que el primer criterio del diseño heráldico, el de la nitidez, no fue aleatorio, sino determinado por la percepción que de la belleza tenía la sociedad medieval. Y puesto que hay congruencia, terminar diciendo que FMN1 Ξ C1.

Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 24/04/2011

OPINIÓN

No pensaba redactar comentario alguno. No obstante, dado que en varios blogs hermanos se ha publicado el asunto, debo aprovechar la ocasión para añadir unas líneas.

Quiero manifestar mi agradecimiento por la distinción que me ha otorgado la orden de san Lázaro, añadiendo que no he hecho más que dar cumplida noticia de una antiquísima corporación que mantiene, hoy como ayer, el desvelo por atender a los más desfavorecidos, a los más apartados de la sociedad.
Esa inquietud por los enfermos, especialmente por los leprosos, que ha perpetuado desde su origen san Lázaro es, a fin de cuentas, la manifestación más sincera del cumplimiento del mandato del Maestro.

Confío en que esta concesión sirva como acicate para dar más publicidad a las labores benéficas de la religión de san Lázaro y, de ese modo, animar a otros a participar de tan gran trabajo en favor de los desamparados.

Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 24/04/2011

FRANCO Y EL TOISÓN DE ORO

Extractos de la conferencia pronunciada en el salón de Actos del Ministerio de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente, el 2 de abril de 1996 por José Luis Sampedro Escolar, Numerario de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía



Caída la Monarquía en 1931, el nuevo gobierno se apresuró a declarar otra vez extinguida la Orden del Toisón y Don Alfonso XIII, su Soberano, no concedió públicamente ninguno en el exilio (aunque algunos dicen que en 1938 lo otorgó a su nieto, el hoy Rey Don Juan Carlos I, en su Bautizo, lo cierto es que no queda constancia escrita no gráfica de ello).
Las vicisitudes de la Familia Real en el destierro afectan en gran medida a la Insigne Orden. En 1933, el Infante Don Jaime, segundo hijo varón de Alfonso XIII, renuncia, por su condición de sordomudo -que, presuntamente, le imposibilitaba para el ejercicio de la Jefatura de la Causa Monárquica- a sus derechos a la Corona de España (renuncia que fue revalidada por el propio Infante posteriormente de forma expresa en diferentes ocasiones).
Realizada estando aún soltero y sin hijos, esta renuncia haría pasar los Derechos de Sucesión al tercer hijo varón, el Infante Don Juan, que se convirtió así en el Príncipe de Asturias. En 1941, poco antes de su fallecimiento, Alfonso XIII abdicó en el dicho Don Juan, quien se convertía, para los monárquicos, en Rey de España en el exilio, conociéndosele en la Historia, a falta de efectiva proclamación, como Conde de Barcelona, título de Soberanía que adoptó y conservó hasta su muerte.
En 1960 se publicó un curioso libro, original del Marqués de Cárdenas de Montehermoso, en el que se defendía la tesis de que el Infante Don Jaime sólo había renunciado a sus derechos a la Corona de España, pero no lo había hecho a los del Ducado de Borgoña y a la Soberanía del Toisón, reabriendo así la vieja polémica sobre si iban unidas o no la Corona de España y la jefatura de la Orden borgoñona.
No se tenía en cuenta, como recuerda el Barón de Pinoteau, que el Infante Don Jaime, con mucho fundamento, se decía Jefe de la Casa Cristianísima de Francia, y que la Corona del país vecino, según la Paz de las Damas de 1529, reconocía la Soberanía del Toisón en el Rey de España. En cualquier caso, Don Jaime otorgó varios toisones a personajes que le eran afectos de la nobleza francesa, como el Duque de Beauffremont, a otros de la realeza que admitieron el nombramiento sin prejuicio ninguno, como el Príncipe Irakly de Georgia, y a personalidades más chocantes, como astronautas norteamericanos.
Posiblemente para reafirmar su convencimiento de que la Soberanía del Toisón iba aneja a la titularidad de la Corona de España, el mismo año de la aparición del libro de Cárdenas, 1960, el Conde de Barcelona otorgó el Vellocino de Oro al Rey Balduino de los belgas, con motivo de su matrimonio con la española Doña Fabiola de Mora.
En los años inmediatamente siguientes, Don Juan concedió esta dignidad a su consuegro, el Rey Pablo de los helenos, y al Duque Roberto de Parma, hoy fallecidos, al Rey Constantino II y al hoy Infante de España Don Carlos, Duque de Calabria y Jefe de la Casa Real de las Dos Sicilias, auténtico primogénito del fundador Felipe el Bueno.
Intentando un acercamiento conciliador al Jefe del Estado, el Conde de Barcelona escribió en 1961 a Francisco Franco ofreciéndole tan preciado galardón. El Generalísimo le contestó declinando tal honor, con lo que evitaba reconocer en Don Juan ningún tipo de Soberanía, y aconsejándole que se asesorase históricamente. Poco después, en 1964, Franco comentó con su primo y ayudante, Franco Salgado Araújo, las recientes concesiones del Toisón por parte de Don Juan al Duque de Calabria y al de Parma. Influido seguramente por las tesis de Cárdenas de Montehermoso, el Caudillo manifestaba a su primo su convencimiento de que Don Jaime ostentaba la Jefatura de la Orden. Como curiosidad anecdótica marginal señalaremos que la Gran Cruz Laureada de San Fernando, impuesta a Franco en 1939 por el General Varela, fue regalada por Don Alfonso XIII y era la que su padre, Alfonso XII, recibió del General Espartero, antiguo Regente del Reino, cuando el Soberano le visitó en su retiro de Logroño.

Dado que en su carta, antes mencionada, el Conde de Barcelona afirmaba que era su deseo que el General Franco fuese el PRIMER español por él agraciado con tan alto galardón, parece que el ingreso del hoy Rey de España debió de producirse por nombramiento de su abuelo Alfonso XIII, posiblemente en el momento de su Bautizo, aunque en diversas ocasiones se ha citado como tal fecha de nombramiento la de 1941, ya fallecido Don Alfonso XIII, sin que haya mediado aclaración oficial alguna al respecto.
Por el gran interés que tienen las cartas cruzadas en este momento entre el entonces Jefe de la Casa Real de España y el Jefe del Estado, reproducimos a continuación íntegramente el texto de ambos documentos:


A S.E. El Generalísimo Don Francisco Franco, Jefe del Estado
Madrid

Mi querido General:

Al cumplirse los 25 años del acceso de Vuestra Excelencia al Poder tengo verdadera satisfacción en hacerle llegar mis más sinceros votos por su salud, dichosamente conservada en medio de tantas preocupaciones y trabajos patrióticos, y por su felicidad personal en unión de su familia.

Cuantas consideraciones de índole política pudiese yo añadir en esta ocasión quedaron ampliamente expresadas en la última carta que con motivo del 25 aniversario del Alzamiento tuve el gusto de escribir a V.E.

Le supongo enterado por el representante de España en Atenas de lo felizmente que se desarrollan los acontecimientos relacionados con el anuncio de la boda del Príncipe de Asturias.

Tengo la certeza de que este matrimonio, que ha sido acogido con expresiva cordialidad por todas las Cortes europeas y las Cancillerías del mundo occidental, será un servicio a nuestra Patria, beneficiando al creciente prestigio internacional de la España de hoy y asegurando para el futuro la continuidad de la Dinastía, que era asunto que me preocupaba hondamente desde la desgra¬ciada muerte de mi hijo el Infante Don Alfonso (q.e.p.d.)

Quiero ahora hablar a V.E. , muy confidencialmente, de un asunto que por referirse a nuestras relaciones personales considero de verdadera importancia.

Cuando, por decisión propia, el Duque de la Torre cesó en el cargo de Preceptor del Príncipe de Asturias, algunas personas me propusieron que, como expresión de mi estimación y gratitud por los servicios prestados, le concediese el Toisón de Oro. Entonces contesté que, sin entrar a discutir los merecimientos del Duque de la Torre, yo no podía acceder a esta propuesta porque tenía firmemente decidido que el primer español a quien yo otorgaría el Toisón habría de ser al Generalísimo Franco.

Desde que se divulgó este propósito mío he recibido ya en varias ocasiones la indicación de que debería conceder el Toisón a V.E. Y ahora deseo explicarle con toda sinceridad por qué no he aceptado esas sugestiones.

Siendo este honor la única cosa digna de su persona que las circunstancias me permiten ofrecer a V.E. , no he querido, en modo alguno, que nadie suplantase mi libre iniciativa, con criterios personales cuya buena fe no discuto, pero que pueden estar inspirados en la preocupación de aparentar servicios a uno y a otro.

Precisamente por ser este honor -como ya he dicho- el único que hoy en día está en mi mano ofrecer a V.E. , yo deseo que si V.E. Se digna aceptarlo tenga un carácter más personal que político, siendo la expresión del reconocimiento por parte de la Dinastía de los altos servicios prestados por V.E. A España a lo largo de toda su vida de soldado y de hombre público. Desearía que en este homenaje se acumulen los merecimientos de sus campañas de África durante el reinado de mi Padre, que le expresó su amistad apadrinándole en su boda; los del General victorioso en una guerra que más que civil lo fue contra el comunismo interna¬cional, y, finalmente, la gratitud al gobernante que en medio de las necesidades de la táctica política para lograr la permanencia del Poder y luchando con la falta de visión de quienes sólo se preocu¬pan de la perduración de situaciones personales, ha sabido permanecer insobornablemente fiel a los ideales monárquicos de toda su vida marcando con firmeza, en este sentido, la ruta del futuro inmediato de España.

El acontecimiento familiar de la boda del Príncipe de Asturias, que yo desearía se matizase prudentemente con caracterís¬ticas nacionales, me parece ser la oportunidad que yo aguardaba para la realización de este espontáneo deseo mío, y espero que si V.E. Encuentra acertado cuanto le expreso en la presente carta, tendremos oportunidad, cuando llegue el momento, de ponernos de acuerdo para que todo se haga de la manera más conveniente y provechosa al servicio de España.

Con saludos para su familia, reciba un cordial abrazo de su afmo.

Juan
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 24/04/2011
El Generalísimo contestó al Conde de Barcelona eludiendo darle este título:


Palacio de El Pardo, 31 de octubre de 1961
A S.A.R. Don Juan de Borbón.

Mi querido Infante:

Oportunamente recibí su carta de 27 de septiembre con motivo del XXV aniversario de mi elevación a la Jefatura del Estado, y mucho le agradezco su felicitación y recuerdo en esta fecha para mi tan señalada. Si con este motivo se ha exteriorizado la gratitud del pueblo por los servicios que le he podido prestar, ha sido paralela la mía por la asistencia y la confianza que aquél me ha venido ofreciendo en estos veinticinco años, que son muestra de su nobleza y grandes virtudes, y que destruye la leyenda de que nuestra Nación sea un pueblo ingobernable cuando se pone todo el celo y el interés en servirle.

Nuestras Representaciones en Lisboa y Atenas me han tenido al tanto del desarrollo de los acontecimientos relacionados con la formalización de las relaciones del Príncipe Don Juan Carlos con la Princesa Sofía de Grecia, que tantas simpatías ha despertado y que por las prendas y virtudes de la elegida es de esperar que pueda hacer la felicidad del Príncipe y sea fuente de satisfacciones para el futuro.

Existe, sin embargo, en este matrimonio un aspecto que debo encareceros, que es el relacionado con la conversión de la Princesa a la fe católica y el de la ceremonia religiosa del enlace, pues lo que en este orden pudiera satisfacer a la nación griega, seguramente causaría efectos contrarios en la nuestra. Me llegan noticias de que, pese a la noticia que me disteis desde Suiza de que la cuestión religiosa estaba resuelta, algún cabo suelto ha debido quedar, cuando al parecer en Atenas se mueven el Primado cismático Teóclito y la Reina Federica pretendiendo que la ceremo¬nia religiosa de la boda se celebre ante el Sínodo de la Iglesia griega. He querido preveníroslo por los efectos desastrosos que de tener esto verosimilitud pudieran causar en nuestra Nación.

En cuanto al otro asunto que confidencialmente me exponéis en relación a vuestros proyectos sobre el Toisón, yo agradezco en su valor la estimación que hacéis de mis servicios a la Nación y a la causa de la Monarquía, al querer honrarme con tan preciado galardón, que por distintas razones estimo no es conve¬niente y no podría aceptar. En este orden creo debierais pedir información histórica sobre la materia.

Respecto al Duque de la Torre, mucho me alegra el aprecio que hacéis de sus servicios al lado del Príncipe D. Juan Carlos, y desearía que mi resolución no altere lo que en cuanto a él encon¬tréis más acertado, dentro de lo que estiméis vuestra potestad. De todas maneras, y por si tuvieseis otra idea, quiero poner a vuestra disposición mi firma para que, a indicación vuestra, pudiera serle concedido en su caso cualesquiera de los Collares de las Ordenes españolas existentes en la Nación.

Con mis saludos para su familia, reciba la expresión de afecto de su amigo, que le abraza,

FRANCISCO FRANCO

En 1972 el hijo y heredero de Don Jaime, Don Alfonso de Borbón Dampierre, casó, como es bien sabido, con la nieta primogénita del Caudillo, Doña Mª del Carmen Martínez-Bordiú y Franco;

para solemnizar este enlace matrimonial, el Infante Don Jaime decidió conceder el Toisón de Oro a su primogénito y al propio General Franco. Este, al igual que hiciera años antes con el ofrecimiento de Don Juan, declinó el honor recibido y devolvió al Infante el estuche con las insignias, sin lucirlas jamás. Por su parte, Don Alfonso tampoco quiso ostentarlas, provocando, según manifestó él mismo personalmente, un profundo disgusto a su padre.
En cualquier caso, cuando falleció en 1975, Don Jaime no había renunciado a ninguna de sus pretensiones francesas, españolas (incluyendo la herencia carlista) o borgoñona, pero su heredero Don Alfonso, Duque de Cádiz y Alteza Real en España desde 1972, sólo mantuvo seria y eficazmente las primeras, titulándose Duque de Anjou, dignidad que, a su desaparición, heredó su hijo, Don Luis Alfonso de Borbón y Martínez-Bordiú. Citemos aquí lo dicho al respecto por el propio Duque de Cádiz en sus Memorias, tal y como las publicó el semanario "HOLA" en 1983:
Aún estando de acuerdo con mi padre en cuanto a que la Orden del Toisón de Oro es en su origen una Orden exclusivamente familiar, creo también que, con el tiempo y por su historia, se ha convertido en una Orden de Estado y que en este sentido debe estar unida exclusivamente a quien ostente, de forma personal y de hecho, la titularidad de la Corona. Así, el Rey de España deberá ser siempre su Soberano.
En cuanto a Don Juan, cesaron los nombramientos en 1964 y, después de la subida al Trono de su hijo Don Juan Carlos, en 1975, no se produjeron nominaciones por parte del nuevo Rey hasta después del 14 de mayo de 1977, fecha de la renuncia de sus derechos por el Conde de Barcelona, pareciendo claro que los interesados aceptaban en esos extraordinarios momentos la postura de entender separada, en buena lógica, la Soberanía del Toisón y el efectivo ejercicio de la realeza en España. A poco de producirse la renuncia del hasta entonces Jefe de la Casa Real, su hijo el Rey Don Juan Carlos concedió el collar a su antiguo preceptor Torcuato Fernández Miranda en el momento en que éste cesó como Presidente de las Cortes, en junio de 1977.
Hasta aquí, lo dicho por el autor en 1996. Posteriormente, en noviembre de ese mismo año, la periodista Pilar Urbano publicó su libro La Reina , en cuya página 248 podemos leer, puesto en boca de S.M. La Reina Doña Sofía: Cuando llegó la boda entre Alfonso y Carmencita, mi marido (es decir, S.A.R. El Príncipe de España, luego Rey Don Juan Carlos I) le pidió a Franco que no se pusiese el Toisón para la ceremonia. Y añade Doña Sofía: Pedirle eso fue un trago fuerte para el príncipe. Y Franco tuvo el buen sentido de no ponérselo ni entonces ni nunca.
Laureano López Rodó, en su obra La larga marcha hacia la Monarquía , dice refiriéndose al mismo asunto: A Don Juan Carlos le preocupó mucho el tema y el lunes 6 de marzo, antevíspera de la boda, me llamó por teléfono a las diez y media de la noche para que le hiciera ver a Carrero lo improcedente de esa concesión del Toisón, y que procurara que Franco no se lo pusiese en la boda.
Por último, la Infanta Doña Cristina, condesa viuda de Marone-Cinzano, que asistió a la ceremonia nupcial de 1972 pese a la orden de Don Juan de boicotearla, hizo saber que estaba dispuesta a levantarse de su asiento y abandonar la capilla de El Pardo si Franco lucía el Toisón de Oro.
Franco, vistiendo el frac de capitán general de la Armada, lucía el collar de la Orden de Cristo, la banda y la placa de la Gran Cruz Laureada de San Fernando.
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 24/04/2011
Bertrand de Blanchefort


Bertrand de Blanchefort (c. 1109 - 2 de enero de 1169), llamado también Bertrand de Blanquefort, fue Gran Mestre de la Orden del Templedesde octubre de 1156 hasta el 2 de enero de 1169. Era originario de Guyenne y pariente del papa Clemente V, que más tarde será quien disuelva la institución. El cronista Guillermo de Tiro, poco sospechoso de parcialidad hacia los templarios, lo describe como un hombre "religioso y lleno del temor de Dios". También se le considera como un gran guerrero con gran sentido común y de una extremada honradez. Sucedió a André de Montbard, cuya muerte era prontamente esperada por su avanzada edad. El 19 de junio de 1157 fue hecho prisionero en el río Jordán en el lugar llamado el vado de Jacob (batalla del lago Merón), junto con más de 80 templarios, por Nur al-Din, el principal soberano de Siria. Dos o tres años después, su rescate pagado por Manuel I Comeno, emperador bizantino, le permitirá ser liberado con más de 6. 000 cautivos. Acompaña a Amalarico I de Jerusalén en su expedición a Egipto; pero tiene que regresar precipitadamente para, a la cabeza de sus templarios y de los cruzados llegados de Europa (entre los que se encuentra Guy de Lusignan), contener a Nur al-Din, quien, aprovechando la ausencia del rey Amaury, ataca las regiones de Antioquía y Trípoli. Después de una primera victoria, Bertrand de Blanquefort es vencido en la batalla de Harens(1165), donde perecen más de 60 templarios. Las relaciones con Amalarico se degradan, cuando éste hace prender a 12 templarios acusados de cobardía, pues habían entregado a Nur al-Din la fortaleza en la que montaban guardia. En 1167, Bertrand de Blanquefort retira su apoyo a Amalarico I de Jerusalén, que deseaba anexionarse Egipto, alegando que eso sería romper el tratado negociado unos meses antes por el templario Geoffroy de Foulcher y que esta intervención militar volvería a unir a los musulmanes. Efectivamente, la expedición acaba en un desastre; pero Bertrand de Blanchefort no llegará a verlo, ya que fallece el 2 de enero de 1169, según el registro parroquial de Reims. Introdujo reformas en la regla templaria y obtuvo del papa Alejandro III el derecho de los grandes maestres de la Orden a llevar en lo sucesivo el título de «maestre por la gracia de Dios» y el de ostentar un bastón de mando, el Abacus. Le sucedió Philippe de Milly
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 24/04/2011
André de Montbard
André de Montbard (1103 - 1156) fue el quinto Gran Maestre de la Orden del Temple, función que desempeñó entre 1154 y el 17 de octubre de1156. Cuando fue elegido era uno de los miembros de mayor edad de la Orden, ya que formó parte de los míticos nueve fundadores. Era tío deSan Bernardo de Claraval. Habiendo sido Senescal de la Orden entre 1148 y 1151, fue elegido con la oposición de otro candidato que contaba con el apoyo de Luis VII, rey de Francia. Es incierta la fecha de su elección y pudo producirse a finales de 1154, si bien la primera mención de su nuevo cargo está fechada el 27 de mayo de 1155 en un escrito del rey de Jerusalén Balduino III. Según el registro de defunciones de la parroquia de Bonlieu, su muerte de produjo el 17 de octubre de 1156. Bertrand de Blanchefort le sucedió ese mismo año.

Su escudo corresponde a un acuartelado en cruz, primero y cuarto del Temple, segundo y tercero de azur dos peces de plata.
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 24/04/2011
Bernard de Tremelay
Bernard de Tremelay (Saint-Claude,? – † 16 de agosto de 1153) fue el cuarto Gran Maestre de la Orden del Temple (entre junio de 1151 y el 16 de agosto de 1153). Bernard de Tramelay (pronunciado|tramelé|)También se le conoce como: Bernard de Tremelay, Bernard de Dramelay y Bernard de Dramelet.

Borgoñón de nacimiento y antiguo comendador de Dole, en el Franco Condado, es posible que sucediera a un maestre llamado Hugues, cuya existencia parece ser bastante dudosa, ya que sólo lo cita De Cange.

Bernard de Tremelay nació en el castillo del mismo nombre en los alrededores de Saint-Claude (en la región del Jura). En 1151 fue elegido para suceder a Evrard des Barrès, después de que un tal Hugues hubiera asumido un periodo de interregno hasta que el anterior gran maestre confirmó su dimisión.

Balduino III ofrece a la Orden la ciudadela en ruinas de Gaza (en Tierra Santa). Según los cronistas de las cruzadas, Bernard de Tremblay reconstruyó la ciudad. El arzobispo e historiador Guillermo de Tiro (1130-1185) escribió: «Estos monjes-guerreros, gente llena de coraje, terminaron de fortificar esta ciudad elevando torreones y nuevas trincheras, que hicieron de ella una plaza de armas inexpugnable, desde donde reprimieron las correrías de la guarnición de Ascalón y forzaron por fin a los sarracenos a encerrarse en sus murallas».

En 1153, los templarios participan en el asedio de Ascalón, que Balduino III quiere arrebatar a los egipcios. Los templarios construyen una torre de asalto que los asediados consiguen incendiar. Pero el viento, que sopla las llamas sobre las murallas, abre una brecha a través de la cual se precipitan los templarios. Bernardo de Tramelay, a la cabeza de sus hombres, dirige el asalto sin advertir de ello a Balduino III. Según Guillermo de Tiro (que los envidiaba): «Lo hizo porque no quería compartir con él el botín». Según otros cronistas, en cambio, lo hizo simplemente porque, en la vorágine de la acción, no llegó a pensar en eso.

Esta omisión la pagó con su vida y la de sus escoltas. Porque los asediados, al comprobar el pequeño número de los atacantes (una cuarentena), arremeten contra ellos y los masacran. Sus cuerpos fueron expuestos sobre las murallas y sus cabezas cortadas son enviadas al sultán, en Egipto. Luego los sarracenos llegan hasta el campamento de Balduino III.

El combate fue sangriento, y durante bastante tiempo su resultado fue incierto. Los cruzados derrotaron a los asediados gracias a los templarios que habían permanecido junto al rey de Jerusalén.

El 19 de agosto de 1153, el estandarte templario ondea sobre las murallas de Ascalón. El coraje extraordinario con el que se han conducido los templarios en el momento de la batalla es alabado en todas las cortes de Occidente y el papa Anastasio IV les concede nuevos privilegios. André de Montbard le sucede a la cabeza de la orden.

Murió luchando en la batalla de Ascalón, junto con todos los templarios que estaban bajo sus órdenes, en el transcurso del penúltimo asalto el 14 de agosto de1153, poco antes la toma de la ciudad. El registro de defunciones de la parroquia de Reims señala su muerte el 17 de las calendas de septiembre, es decir, el 16 de agosto. Esto se corresponde con las fechas de las crónicas, ya que Ascalon cayó en manos de Balduino III el 19 de agosto de ese mismo año (1153).

El escudo de este Maestre el cual acompaña a estas líneas, corresponde a un acuartelado en cruz, primero y cuarto de la Orden del Temple, segundo y tercero, de oro un jefe cosido de gules.
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 24/04/2011
Evrard des Barrès
Evrard des Barrès (o Everard von Barres, o Eberhard De Bären) es el tercer Gran Maestre de los templarios y gobierna la orden desde marzo de 1147 al 1151. Cuando en enero de 1147 fallece el Gran Maestro Robert de Craon, es uno de los principales dignatarios de laOrden del Temple, ya que Evrard lleva el título de Preceptor de Francia. Apenas designado, debe intervenir militarmente a la cabeza de sus templarios para salvar al rey de Francia Luis VII, quien dirigiendo la Segunda Cruzada, se encuentra en situación comprometida en los desfiladeros de Pisidia. Según el cronista Odon de Deuil, Evrard des Barrès es un hombre muy religioso, eminentemente respetable y que posee los valores de un caballero, valiente y enérgico. Su influencia sobre Luis VII parece haber sido muy importante. Cuando la Cruzada se acaba, por el fracaso ante Damasco, Luis VII regresa a Francia seguido por Evrard, el cual le presta una considerable cantidad de dinero. Es un precedente que sentará escuela. Sin embargo, el Gran Maestre abandona a sus tropas, las cuales triunfan defendiendo Jerusalén contra un raid de tropas turcas (hacia 1149/1150). A su vuelta, Evrard des Barrès abraza la vida monástica en Clairvaux (Claraval) y abdica en 1151 a pesar de las presiones de los templarios para que continúe en el cargo. Muere en 1174. Le sucede Bernard de Tremelay.

Su escudo, el cual acompaña a estas lineas corresponde a un acuartelado en cruz, primero y cuarto el blasón de la Orden del Temple, segundo y tercero de azur, chevron de oro, cargado con tres veneras de oro, puestas dos en los cantones y una en la punta.
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 24/04/2011
Robert de Craón
Robert de Craon, señor de Craon. Desde junio de 1136 hasta el 13 de enero de 1147 ocupó el cargo de Gran Maestre de la Orden del Temple. No se conoce con exactitud la fecha de su nacimiento; pero se sabe que fue hijo de Renaud de Craon, siendo el segundón de la familia. Se instala en Aquitania, donde mantiene relaciones con la hija del señor del Angoumois y cuando le llega la noticia de la fundación de la Orden del Temple por Hugo de Payens, deja a su novia y marcha hacia Palestina para convertirse en templario. Tanto por su valor militar como por su piedad se impone rápidamente en el seno de la Orden, al punto de que es designado Gran Maestre en junio de 1136, a la muerte de su fundador. Destaca como un brillante organizador y hace de la Orden del Temple la auténtica promotora de los Estados Latinos de Oriente. Su papel legislativo interno es muy importante y consigue que el 29 de marzo de 1139 el papa Inocencio II, mediante la bula «Omne datum optimum» conceda a la Orden numerosos privilegios. Así, los Templarios son excluidos del pago del diezmo, no están sometidos a la jurisdicción episcopal (lo que significa que la Orden cuenta con sus propios eclesiásticos) y son autorizados a llevar la cruz roja sobre sus mantos blancos. Robert de Craon no tuvo tanto éxito en el terreno militar. Apenas elegido, derrota al emir de Alepo; pero permite a sus caballeros entregarse al pillaje, facilitando que las tropas del emir se vuelvan contra ellos y los descuarticen. Robert de Craon autoriza a los templarios de España a lanzar una importante expedición (cerca de 70 naves) contra Lisboa, pero resulta también un fracaso. En 1140, los templarios se enfrentan heroicamente a un ejército turco mucho más numeroso en labatalla de Técua. Aunque el cronista Guillermo de Tiro le cita como participante en 1148 en la Segunda Cruzada, parece que Robert de Craon falleció el 13 de enero de 1147. En efecto, el registro de defunciones de la parroquia de Reims señala su muerte el día de los idus de enero, o sea el día 13, y su sucesor, Evrard des Barrès, toma posesión de su cargo en abril de 1147.

El escudo del Gran Maestre Robert de Craón, el que acompaña estas líneas, corresponde a un acuartelado en cruz, primero y cuarto campo de plata cargado con una cruz paté de gúles, segundo y tercero en campo de oro, sembrado de losanges de gules.
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 24/04/2011
Quillota II
Hace un tiempo se habló sobre el escudo de la ciudad de Quillota, en donde se mencionaba que este blasón contaba con cuatro letras "C" de oro, de las cuales se desconocía su significado. He recibido un correo de parte de un cibernauta que firma como Delfín, quien menciona, que las cuatro letras "C" de oro, que aparece en el escudo de Quillota, corresponde a la oración "Ciudad creada con cariño; nos mantenemos a espera de otras opiniones acerca de este tema
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 24/04/2011
Viña del Mar III

Sobre las entradas de Viña del Mar, he recibido numerosos comentarios, entre ellos el siguiente que escribe don Juan Pablo Gallardo, " Un pequeño aporte con un poco de historia: La Iglesia de la foto es la Parroquia de la Virgen del Carmen, perteneciente a la Orden de los Carmelitas Descalzos, como se puede apreciar en el escudo que se muestra. El escudo pa pal es del papa Pío Xi, que era pontífice para la inauguración de la catedral, en 1926."

Así que, el escudo que se aprecia en la primera fotografía corresponde al Sumo Pontifice Pio XI, el cual corresponde a un cortado, primero de oro una águila de sable, segundo de plata tres roeles de gules dispuestos dos y uno,
Se agradece el comentario de Juan Pablo y espero mas, ya que así ampliamos nuestro conocimiento de esta Ciencia un poco perdida en nuestro país.
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 24/04/2011
miércoles, abril 20, 2011
Investigación de Campo (APORTACIÓN)
Con respecto a la entrada anterior, me remite unas líneas el ya conocido amigo de México Heráldico, Don Arturo Ernesto Rodríguez López-Abadía, a quien le extiendo mi más cordial felicitación por su recien ingreso a la Real Maestranza de Mérida, ¡Guadalupe y Santiago!

Sin más preámbulo, he aquí su amable aportación:



Apreciado ingeniero,

Voy a poner mi granito de arena. La parte inferior del cortado muestra los escudos de los Hurtado de Mendoza y de los Fajardo, aunque en este segundo caso no lo vea tan claro.

Un saludo,

Arturo Rodríguez



Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 24/04/2011
lunes, abril 11, 2011
Investigación de Campo
Las armas de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Mérida de Yucatan presentes en las Calles de la Ciudad de México.



Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 24/04/2011

La medalla cuyas fotos se ven abajo son un recuerdo de mi Bautismo: la Virgen en el frente, y mis iniciales y la fecha (23-4-61) en el dorso.



Una curiosa coincidencia acrecienta el simbolismo de esta fecha: nací el Sábado Santo, 1° de abril de 1961, a las 21. 30, es decir a pocos minutos de comenzar la Vigilia Pascual; hoy es la misma fecha en el calendario de la Iglesia.

He elegido esta fecha tan significativa para presentar en público mis nuevas armas, que pueden verse bajo estas líneas


En mi adolescencia, descubrí en una enciclopedia el escudo del apellido "Pomar": cinco manzanas de gules puestas en sotuer, sobre campo de oro.




Como muchos otros aficionados a la Heráldica, caí en la "trampa" de considerar que ese escudo, por pertenecer a mi mismo apellido, era "mi" escudo. Incluso me compré una lámina con ese escudo, que expuse (hasta hoy) en mi departamento. Pero esos escudos "de apellidos" que se venden por todas partes, son un engaño: los escudos, en verdad, son de linajes, y no de apellidos.



El autor del excelente Blog de Heráldica , don José Juan Carrión, me alentó hace cerca de tres años a confeccionar armas nuevas. Garabateé muchos bocetos desde entonces hasta lograr un diseño que me satisficiera. Pero de todos modos restaba plasmar esto en un diseño heráldico apropiado y bello.

Sabedores de mi interés por el tema, unos queridos amigos me pidieron hace varios meses que les dibujara en papel algunas ideas acerca de cómo deseaba que fueran mis nuevas armas, y en base a esos apuntes me obsequiaron, el 1° de abril, es decir el día en que cumplí 50 años, el escudo que ahora oficializo, y además un juego de copas con el mismo escudo grabado en ellas (a este regalo me referiré el próximo lunes 25).

El autor de la versión que ahora presento se llama Tomás Bondoni , Licenciado en Comunicación Publicitaria e Institucional, quien además de ser un amigo, es -como está a la vista- un excepcional ilustrador digital.


Paso a detallar el significado del escudo.

Ante todo, mantuve el mueble principal del escudo que usé durante 35 años. Como ya expliqué, me pasó lo que a muchos: le tomé cariño a ese viejo escudo, y por eso decidí conservar las cinco manzanas de gules en campo de oro que formaban el escudo del apellido "Pomar", al que consideré por tanto tiempo mi escudo. Esas manzanas son en parte parlantes, ya que -como consta en el diccionario de la Real Academia Española - la palabra "pomar" es un sustantivo común que podría traducirse lisa y llanamente como "manzanar", "huerto de manzanos".

Pero agregué un par de detalles que me identificaran. Concretamente, en punta, un ondeado de azur y plata que representa al Río de la Plata, y por tanto a Buenos Aires, mi ciudad natal, con el añadido de que el azur y el plata terminan formando los colores nacionales. El color plata (argentum) y el río a cuya orilla se levanta Buenos Aires, dieron nombre a la Argentina.

Y en la bordura, que es de gules, cuatro flores de cuatro pétalos, de oro, que representan a la flor llamada "nahui ollin", símbolo de la Virgen de Guadalupe, de la que soy devoto; la parroquia y el colegio que llevan su nombre son mi segundo hogar prácticamente desde mi nacimiento.



Imagen y texto procedentes del sitio oficial de la
Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe en México
   
Los colores predominantes, gules y oro, que son los del escudo "original" y que se repiten en la nueva bordura adoptada, así como en los lambrequines, remiten también a los colores de las banderas de Aragón (posible lugar de origen del apellido) y de Mallorca, de donde provienen mis antepasados.

Banderas de Aragón y de las Islas Baleares

Escudo de Palma de Mallorca
 Entre los ornamentos exteriores elegí un ciervo como símbolo cristiano de la sabiduría, por mi vocación por la Filosofía.

"Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua, así mi alma suspira por ti, mi Dios" (Sal 42 [41], 1)

Finalmente, la frase " Etiamsi omnes ego non " la tengo como "lema" desde la adolescencia. Significa "Aunque todos, yo no" y corresponde, en rigor, al momento en que Pedro le asegura a Jesús que aunque todos lo abandonaran él no lo haría (cfr. Mt 26, 33s ). El uso que pretendo darle a la frase podría traducirse como "no seguir al rebaño", "no ser de la manada", hacer las cosas con convicción personal...

Hoy, 23 de abril, en la "noche santa" de la Pascua del Señor
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 24/04/2011
Viernes Santo

La capilla del Colegio de Nuestra Señora nos ofrece una vez más un magnífico escudo que se adapta excepcionalmente a la fecha de hoy, Viernes Santo.
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 24/04/2011
jueves 21 de abril de 2011
Jueves Santo
De la maravillosa capilla gótica del Colegio de Nuestra Señora, obra de Alejandro Christophersen, procede este escudo decorativo con que honramos la fecha de hoy, Jueves Santo. Una de las posibles traducciones de las iniciales "IHS" es "Jesús Hostia Santa".