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Grupo de Colombia es pasión

Luisa Caputo
Operador de pc,reparación de pc,pag.we...
Escrito por Luisa Caputo
el 08/07/2010

Hola amiga, más que agradecida por tanta información valiosa, muchas gracias LUUUUUUU

David Felipe Guevara
Bachillerato cufetva
Escrito por David Felipe Guevara
el 10/07/2010

Colombia
Jorge Isaacs

Jorge Isaacs fue uno de los grandes escritores colombianos, nació en Cali, Colombia, en 1837, hijo de un judío inglés de Jamaica, y de madre criolla. Estudió en Bogotá.

Es el autor de la mejor novela romántica hispanoamericana del siglo XIX, "María", que fue publicada en 1867. Fue también excelente poeta. Y dirigió un periódico liberal en 1875.

Intervino en partidos políticos y luchas internas; primero desde una posición conservadora, luego como liberal.

Falleció en Ibagué en 1895.

Su obra está pletórica de sensibilidad, es ardiente e idealista, y plasma los sentimientos y posturas del romanticismo literario de la época. La naturaleza también está utilizada con el lirismo subjetivo propio de este movimiento artístico. Es el poeta y novelista del Valle del Cauca.

David Felipe Guevara
Bachillerato cufetva
Escrito por David Felipe Guevara
el 10/07/2010




Andrés Bello nació en Caracas, Venezuela, el 29 de noviembre de 1781 y falleció en Santiago de Chile el 15 de octubre de 1865.

Andrés Bello fue uno de los más grandes humanistas de América Latina, dedicándose a la literatura, la educación, la filología, la filosofía, el derecho. Ejerció la docencia particular en Venezuela y tuvo el honor de ser profesor de Simón Bolívar. Acompañó en sus exploraciones, al barón Alejandro von Humboldt en sus exploraciones científicas en las Colonias.

Su trayectoria puede dividirse en tres etapas diferenciadas: 1781-1810: su vida en Venezuela; 1810-1829: su viaje a Inglaterra y su misión diplomática; 1829-1865: su estada en Chile .

Su vasta obra permite contarlo entre los exponentes importantes de la literatura americana, con poemas como la "Silva a la agricultura de la zona tórrida", escrita en Londres, y la "Alocución a la Poesía" en 1823; la "Oración por todos" en 1843, ya con caracteres románticos.

También en Derecho, Andrés Bello compuso en 1832 el tratado "Principios de Derecho Internacional" y el "Derecho Civil" para Chile, en 1955.


graciela susana
Escrito por graciela susana
el 11/07/2010

Ángela Becerra

{ Cali, 1957 }
Retrato de Ángela Becerra

© Carmelo Latassa

Ángela Becerra Acevedo nace en Cali, Colombia, en 1957. Estudia Diseño Publicitario y Comunicación y, hasta 1988, trabaja en agencias de publicidad de Cali y Bogotá, primero como redactora y más tarde como directora creativa.


Ese mismo año llega a España y fija su residencia en Barcelona, donde ejerce durante trece años como vicepresidente creativa de una de las agencias de publicidad más relevantes de España, consiguiendo numerosos premios por sus múltiples trabajos creativos.


En abril de 2000 y en pleno éxito profesional, deja sus veinte años de carrera publicitaria para dedicarse de lleno a la literatura.


En junio de 2001 publica su primer libro Alma abierta, un libro en el que la autora desgrana en este libro las preocupaciones, los sueños y las sensaciones de una mujer actual.


Pero es en 2003 cuando se publica su primera novela De los amores negados en su Colombia natal. Al año siguiente se edita el libro en España cosechando buenas críticas y siendo un éxito de ventas y obteniendo el Latino Literary Award 2004 , en el apartado de novela romántica; galardón que otorga la comunidad latina de Estados Unidos en el marco de la feria Book Expo América .


En 2005 obtiene el Premio Azorín con la novela El penúltimo sueño.

LA OBRA QUE LEÍ Y ME GUSTÓ

ALMA ABIERTA

Reúne el ímpetu vital y reflexivo de una mujer inmersa en el mundo de hoy. La autora desgrana en este libro las preocupaciones, los sueños y las sensaciones de una mujer actual.

A través de encuentros, recuerdos, paisajes y situaciones cotidianas, dibuja una crónica del viaje del ser humano en su primera madurez. De esta forma, los logros personales, el amor, el miedo a la soledad, la vida en pareja o el reto de los nuevos horizontes envuelven un mensaje de fondo: la confianza en uno mismo es el motor de la felicidad y del éxito en las relaciones personales.


David Felipe Guevara
Bachillerato cufetva
Escrito por David Felipe Guevara
el 12/07/2010

Tito Vega Restrepo

Oriundo del Socorro, Santander, Colombia, cursó estudios primarios y secundarios en Ibagué, médico de la Universidad Nacional de Colombia, especialista en Medicina Forense del Instituto Médicolegal de Colombia, Gestor en Gerontología de la Universidad Surcolombiana de Neiva, Máster 2000-2001 en Gerontología Social (1° curso), Barcelona, España.

Publicaciones: Coautor Cartilla Criminalística Cuerpo Técnico Policía Judicial del Tolima. 1°Ed. 94. Revista Iberoamericana de Geriatría y Gerontología “Geriátrika”. Ed Alpe, Feb 95, Vol 11, Año 11, Madrid (España). Artículo: Evaluación Funcional de Ancianos. Revista Iberoamericana de Geriatría y Gerontología “Geriátrika”. Ed Alpe, Feb 96, Vol 12, Año 12, Madrid (España). Artículo: Evaluación Funcional de Ancianos (II parte). Revista de Instituto Nacional de Ciencias Criminológicas. Universidad Externado de Colombia. Bogotá, Sep 94, pág 215-234. Artículo: Medicina Legal. Revisión Bibliográfica. (Propuesta Legislativa). Revista de la Asociación Colombiana de Gerontología y Geriatría. Santa Fe de Bogotá, oct-dic 97, Vol XI N°.4. Tema: La Historia climática, importancia de los usuarios de la tercera edad. Revista de la Asociación Colombiana de Gerontología y Geriatría. Santa Fe de Bogotá, abr-jun 02, Vol 16 N°.2. Tema: Enunciado sucinto de bases , principios y delineamientos generales para desarrollar un proyectogerontológico moderno. Fundamento de Medicina Legal y Forense, Derecho de Autor, radicación: 1-2007-5497.

David Felipe Guevara
Bachillerato cufetva
Escrito por David Felipe Guevara
el 12/07/2010

Martha Lucía Naranjo
Nació en Cartago, Valle del Cauca en 1969. Muy joven se radicó en España. En su tiempo libre lo dedica a leer y a escribir. Este primer libro publicado, en el cual demuestra espontaneidad y talento como narradora. Desde su adolescencia tuvo su primer contacto con la literatura, produciendo una fascinación por la misma.

Sus primeros escritos fueron poemas, donde todo lo que la rodeaba era motivo de inspiración. En su evolución como escritora pasó a escribir historias, pero no historias con palabras que se borren de la mente, sin sentido, son historias que se quedan en la mente y en el corazón.

David Felipe Guevara
Bachillerato cufetva
Escrito por David Felipe Guevara
el 13/07/2010

805064 gracias a ti amiga

David Felipe Guevara
Bachillerato cufetva
Escrito por David Felipe Guevara
el 13/07/2010

Rafael Pombo

(Bogotá, 1833 – 1912) Poeta colombiano al que se considera uno de los nombres fundamentales del romaticismo sudamericano y que fue coronado poeta nacional en 1905.

Su familia formaba parte de la aristocracia criolla: su padre, Lio de Pombo O'Donnel, fue un destacado político, militar y diplomático cartagenero, que entre otras cosas firmó el tratado Pombo-Michelena de límites con Venezuela y se casó en Popayán con Ana Rebolledo, también de alta alcurnia. Rafael fue el hijo primogénito. Su tía paterna, Matilde, fue la madre de los hermanos Julio y Sergio Arboleda, también literatos y periodistas.

Como era costumbre, doña Ana enseñó a Rafael las primeras letras. A los once años, en 1844, ingresó en el seminario. El latín allí estudiado haría de él un diestro traductor de los clásicos; Marcelino Menéndez y Pelayo comentó acerca de sus traducciones: "No las hay más valientes y atrevidas en nuestra lengua". De los poetas grecolatinos tradujo el episodio de Laoconte de Virgilio y a Horacio. También vertió al castellano El poeta moribundo , de Alphonse de Lamartine, y el soliloquio de Hamlet de Shakespeare.

Parece que la inclinación por la poesía nació en Pombo desde muy temprano. Ya a los diez años había copiado versos y traducciones en un cuadernillo que tituló Panteón literario . En 1846 ingresó en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, donde estudió humanidades; en 1848 recibió el grado en matemáticas e ingeniería en el Colegio Militar que hacía poco había fundado el general Tomás Cipriano de Mosquera.

Aunque nunca ejerció formalmente esta carrera, se sabe que realizó algunos estudios para el mejoramiento urbano de Bogotá. Recién graduado, fue miembro de la Sociedad Filotémica, en cuyo periódico publicó por primera vez poesías bajo el seudónimo de Firatelio. Estas tempranas obras, cargadas de un tono sentimental, dejan entrever ecos de Campoamor, Zorrilla, Garcilaso y del legendario lord Byron.

Esneda Olsen
Secretario comercial instituto tecnico...
Escrito por Esneda Olsen
el 19/07/2010

Hola Zandra Patricia y Rosselbery, este foro también lo estaba esperando que lo abrieran! Este insigne personaje de nuestra literatura en sus diferentes expresiones, Jorge Zalamea, vale la pena mencionarlo.


Primero su biografía y después una de sus muchas creaciones, cuyo contenido considero más bien un manifiesto socio-político en prosa, que oía comentar mucho en casa: El sueño de las Escalinatas.



Jorge Zalamea

(Santafé de Bogotá, 1905 - 1969) Escritor, ensayista, poeta y diplomático colombiano. Realizó sus estudios en el Gimnasio Moderno y en la Escuela Militar, después de lo cual, formó parte del grupo Los Nuevos, que buscaba renovar la literatura y la política colombianas. Unido a una compañía de comediantes, viajó por Centroamérica durante los años 1926 1927, y luego pasó a España, Francia e Inglaterra.



A su regreso a Colombia ocupó algunos cargos públicos bajo el gobierno de Alfonso López Pumarejo tales como, secretario del ministerio de Educación, director de la comisión de Cultura Aldeana, secretario general de la Presidencia de la República. En el campo diplomático realizó funciones de embajador en México e Italia y, en calidad de secretario del Consejo Mundial de la Paz, recorrió entre 1952 y 1959 Europa, Medio Oriente y la India. Ganó en Cuba el premio Casa de las Américas (1965) con su obra La poesía ignorada y olvidada , y en 1968 recibió el Premio Lenin de la Paz.


Jorge Zalamea es considerado como el escritor más polémico de su época. Tuvo una interpretación muy característica de la cultura y del quehacer del intelectual, según la cual, las cuestiones fundamentales de la cultura no se cierran en el orden ideal y superior del espíritu, sino que son de índole social y están ligadas íntimamente a los asuntos materiales, como la tenencia de la tierra, el trabajo, la propiedad privada.


La cultura, según él, no consiste en especulaciones filosóficas traducidas del alemán, sino en garantizar autonomía económica a los ciudadanos, hacerlos responsables de su vida y propiedad y darles ocasión de que se gobiernen a sí mismos como hombres libres. Porque "un pueblo económicamente enfermo no puede producir cultura". Creía indispensable la creación de una literatura más afín con el gusto de las masas, y se esforzó por rescatar el contacto perdido entre el escritor y el pueblo.


En su producción literaria se pueden distinguir obras poéticas como La metamorfosis de su Excelencia (1949, poema de temática política, en donde imagina el drama de un dictador que toma conciencia de su crueldad); El gran Burudún-Burundá ha muerto (1952, otro poema sobre la tiranía, quizás el más apreciado de toda su obra); El sueño de las escalinatas (concebido inicialmente a orillas del Ganges, en la India, en 1957, pero que vio la luz definitiva en 1964; en él la miseria del pueblo se enfrenta al colonialismo imperialista en contra del cual se entabla un proceso).



Entre las varias obras de teatro escritas por él son dignas de mención algunas como El regreso de Eva (1927), El rapto de las Sabinas (1941), Pastoral (1941), El hostal de Belén (1941). Su producción ensayística comprende títulos como La vida maravillosa de los libros (1941), Minerva en la rueca (1949) o Nueve artistas colombianos . Escribió además Introducción al arte prehistórico e Infancia y adolescencia de un joven aprendiz de escritor (1963, obra de carácter autobiográfico).


En 1975 se editaron algunos de sus poemas inéditos bajo el título Cantos y, en 1978, el Instituto Colombiano de Cultura recopiló en la obra Literatura, política y arte buena parte de su obra. Otro aspecto fundamental de Jorge Zalamea fue su faceta como traductor. Especial interés reviste la traducción del poeta y diplomático francés -nacido en Guadalupe- Saint-John Perse, de la que se ha dicho que incluso el propio autor, conocedor también del castellano, declaró que en algunos pasajes la traducción de Zalamea superaba la calidad poética de los originales. También tradujo a Dimitri S. Merejhkovski, Jean Paul Sartre, T.S. Eliot, Paul Valery y William Faulkner.

Esneda Olsen
Secretario comercial instituto tecnico...
Escrito por Esneda Olsen
el 19/07/2010

Por su extensión pego sólo el 1er. Capítulo de 9. Vale la pena leer los demás capítulos u oír la grabación con su propia voz, para lo cual coloco el link:




Https://www.palabravirtual.com/index. Php? Ir=ver_voz1. Php&wid=2138&p=Jorge%20Zalamea&t=El%20sue%F1o%20de%20las%20escalinatas&o=Jorge%20Zalamea


Autor: Jorge Zalamea



El sueño de las escalinatas

1

Como los lectores de libros sacros, los pregoneros de milagrerías y los loteadotes de paraísos y nirvanas, también yo he de sentarme de espaldas al Río, frente a las escalinatas plagadas de creyentes y obsedidas de dioses vivos y muertos; frente a los Templos de ladrillo y cobre en cuyas escamas la luz hierve y crepita; bajo los empinados Palacios en cuyas azoteas cunde la algarabía de los monos.

También yo he de llamar a los creyentes para que formen corro en torno mío, y me escuchen.

Pero no he de leerles milagros de dioses, ni hazañas de héroes, ni amores de príncipes, ni proverbios de sabios. Pues respondiendo a lo que viera el ojo, el duro brazo de la cólera arrebató el libro abierto sobre mis rodillas y lo destrozó contra el viento. Y ahora el viento dispersa sus hojas sobre el Río, como ahuyenta el huracán a una bandada de pájaros de mal agüero.

¡Ah! He repudiado el libro.

He abolido los libros.

Sólo quiero ahora la palabra viva e hiriente que, como piedra de honda, hienda los pechos y, como el vahoroso acero desenvainado, sepa hallar el camino de la sangre. Sólo quiero el grito que destroce la garganta, deje en el paladar sabor de entraña y calcine los labios profirientes. Sólo quiero el lenguaje del que se hace uso en las escalinatas.

Pues tengo el designo, ¡Oh, creyentes! , de abrir audiencia aquí, sobre las escalinatas, de espaldas al Río, frente a los Templos y bajo los Palacios.

Designio de incoar un proceso —el vuestro—; de armar un alegato —el vuestro—; de reanudar, fomentar y dirimir la más antigua querella —la vuestra.

Apelo a vosotros, ¡Creyentes! Necesito de vosotros y de todos los seres de condición contradicha.

He aquí, pues, mis citaciones a esta audiencia:

En primer término, cito a los hongos humanos que proliferan sobre las escalinatas o agonizan en ellas:

Esculturas vivientes, gesticulantes y gimientes que abren avenida hacia la abierta sala de nuestra audiencia:

El adolescente epiléptico que hace precipitar el ritmo de las plegarias con su alarido de entusiasmo y su bramar de espanto;

el enano que salmodia su irreparable mendicidad bajo el lujo su enorme turbante amarillo;

el paralítico que, con sus tablillas ambulatorias, remeda sobre la sorda piedra la invitación de las castañuelas a la danza;

la leprosa que, mendicante, púdica, coqueta, desesperada, exasperada, cierra o hace flotar el vuelo violeta de su manto sobre su desleída carne gris;

el niño que pone al sol los coágulos azulencos de sus ojos descompuestos;

el hermoso mozo mutilado por sus propios padres para que la muda y muda plegaria de sus muñones le garantice el pan de cada día;

el demente,
el sifilítico,
el idiota,
el varioloso,
el pianoso,
el tiñoso,
el sarnoso,
el caratoso,
el tuberculoso,
y toda la horda innumerable de los consuntos.

Que vengan aquí, que se acuclillen en primera fila, muy cerca de mí para que su yerta brasa haga borbollar las palabras en mi pecho hasta que broten de él lenguas de fuego.

Pues quiero desatar un gran incendio.

Doy luego precedencia en mis invitaciones a las gentes que viven un poco más allá de las escalinatas, detrás de los Templos y los Palacios:

las muchachas que acarrean las arenas y reciben en pago de su afán minúsculas hojuelas de estaño;
los vendedores de leños para las piras funerarias;
de tierras de colores para los tatuajes de la casta y el rito;
de rosarios de sándalo, nueces o vidriería, que amansan la ira e inoculan la resignación;
las niñas que venden guirnaldas para adornar las esquivas gargantas del Río;
las niñas que venden diminutas almadías de paja con dos velillas encendidas para ofrendar al Río;
los vendedores de tortillas;
los vendedores de especias;
los vendedores de hojas de betel;
los vendedores de buñuelos en que arraciman las abejas;
los vendedores de pájaros;
los vendedores de emplastos;
los vendedores de bálsamos y laxantes;
los vendedores de ceniza;
los vendedores de sal;
los vendedores de agua...

¡Oh delirante confusión de las cosas más nimias y necesarias! El comerciante cuenta en fracciones de céntimo sus ganancias y el comprador irrita su propia hambre con un puñadito de garbanzos o recontados granos de arroz.

Que abran el parque de los profetas y los dejen venir hasta mí, con sus salientes ojos alucinados, sus arremolinadas greñas, sus barbas cundidas de piojos y sus inciertas piernas de ebrios de Dios. Que los dejen llegar hasta nosotros, pues necesitamos su testimonio. Su demencia corrobora nuestra razón y sus palabras nuestro designio.

¡Crece, crece la audiencia! Hay ya silbos de llama en la brasa.

¡Que vengan también el herborista y el sacamuelas; el botero y el guía; el alfarero y el tejedor de mimbres; el astrólogo y el sastre; el homeópata y el acupuntista...

que vengan las mujeres que trituran las piedras al borde de las carreteras;
los ancianos que rasuran el vello amarillo de la tierra secana;
el niño tuerto que teje los saríes de púrpura y de oro;
los hombres que tiran de los carros cargados con grandes vasijas de gres;
los encantadores de serpientes;
los pastores adolescentes de jabalíes y búfalos;
los colectores de boñiga;
los cornacas;
los hombres que cuidan de los monos en los templos olorosos a orina y benjuí;
los remendones de babuchas;
los barberos que, en cuclillas, rasuran y tonsuran a sus clientes entre las ruedas locas de los rickshaws;
los mozos de tiro de los rickshaws;
los ganímedes de leche de coco;
los trenzadores de cuerdas;
los basureros y los recogedores de colillas;
los esquiladores y cardadores;
los camelleros y burreros;
los poceros y los pregoneros;
los estafetas y las plañideras;
la mujer que tuesta los garbanzos;
la que cuece el arroz;
la que sabe parar los flujos;
la que maquilla a la niña impúber;
la casamentera y la amortajadora;
los que baten el cobre y los que graban el cobre y los que nielan el cobre...
y los incineradores de cadáveres,
¡Y las parteras de la miseria recién parida!

¡Oh lancinante algarabía de los humildes menesteres! Y de los bajos oficios. ¡Oh inacabable necesidad de las manos que ofrecen su trabajo! ¡Oh codicia fatal de las manos que reciben el trabajo!

¡Crece, crece la audiencia!

Que vengan todas las gentes de sudor y de pena de Benares, y que me den todas ellas su venia para citar a los campesinos rebeldes de Hayderabad;

a los artesanos maldicientes de Jaipur;
a los tasadores de basuras de Bombay;
a los pescadores acongojados de Madrás;
a los pastores de Cachemira;
a los choferes de Delhi;
a los tejedores del Deccan;
a los leñadores del Punjab;
a los colectores de cadáveres de Calcuta...

Que vengan todas las gentes de sudor y de pena de la India, pues plantearemos un gran pleito y fomentaremos una gran querella con su asentimiento y testimonio.

La audiencia es entre el Río y los Templos; sobre las escalinatas y bajo los Palacios. Sin esperar la tarde: bajo el colérico sol que denuncia hasta el hongo en la axila del notable.

Ana Doris Marin Castañeda
Asistente judicial deempresa
Escrito por Ana Doris Marin Castañeda
el 20/07/2010

BIBLIOGRAFÍA DE HÉCTOR ABAD FACIOLINCE

1

Ana Doris Marin Castañeda
Asistente judicial deempresa
Escrito por Ana Doris Marin Castañeda
el 20/07/2010

ANGOSTA (novela)

1ª. Español (2003) Bogotá: Seix Barral, 320 p.

PALABRAS SUELTAS

(ensayos)

1ª. Español (2002). Bogotá: Editorial Planeta, jul. /02, 250 p. (135 crónicas) (ISBN: 958-42-0346-0).

ORIENTE EMPIEZA EN EL CAIRO

(crónica de viaje)

(2002) "Oriente empieza en El Cairo: El regateo" (cap.). El Col. (ag. 18): 1d.

OTROS ENSAYOS

(1998) Nunca tan lejos y jamás tan cerca. Santafé de Bogotá: Artes dos Gráficos, sp. Edición lujosa con ilustraciones de José Antonio Suárez Londoño (Sin ISBN).

(2000) "Educación: las dos memorias. Entre la memoria biológica y la memoria cultural" en: Juan Felipe Gaviria, Antanas Mockus, William Ospina. Una reflexión

Ana Doris Marin Castañeda
Asistente judicial deempresa
Escrito por Ana Doris Marin Castañeda
el 20/07/2010

HÉCTOR ABAD FACIOLINCE COLUMNISTA DE

EL COLOMBIANO (1992-1993)

Se preguntarán los lectores por qué publicar un artículo sobre la participación de un escritor en medios de comunicación y revistas culturales cuando es usual que los escritores colaboren en esos mismos medios y rara vez se hace un seguimiento de esa labor periodística, de cronista, de columnista permanente, de colaborador. Precisamente por lo ocasional es que enfrentamos hoy esta tarea y dada, en parte, la falta de recursos, de formación y de convicción de las entidades y personas responsables de hacerlos (bibliotecas, bibliotecólogos en primera instancia y luego los investigadores, historiadores, etc.). Es grande, por no decir enorme el vacío bibliográfico sobre la participación de nuestros escritores, artistas e intelectuales en los medios de divulgación culturales –igual puede decirse en los demás campos del conocimiento y actividades de la vida social, económica y política–.

El periódico



El Colombiano

de Medellín es el primer medio público de gran tirada en el que Héctor Abad Faciolince comienza a publicar y del que se retira luego por la censura a alguno de sus artículos. A su columna le dará el nombre de DICCIONARIO PERSONAL, en homenaje a esos libros extraordinarios, inagotables, sorprendentes a veces, por las palabras que allí cualquiera puede encontrar: cotidianas, cultas, arcaicas, construidas unas con rigurosa conceptualidad, otras ambiguas, algunas incomprensibles, pero todas, en definitiva, portadoras de información, conocimiento y hasta sabiduría. Abad recurre a los diccionarios como libros de cabecera y mientras más especializados son, más le atraen por los tesoros que esconden. Le atraen sin medida, hasta lograr su complaciencia, las palabras, esas, como diría Neruda: "Las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, la muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que pronto caen…Vocablos amados… Brillan como piedras de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras

Ana Doris Marin Castañeda
Asistente judicial deempresa
Escrito por Ana Doris Marin Castañeda
el 20/07/2010

824029
te felicito amiga, sigue asi,

Esneda Olsen
Secretario comercial instituto tecnico...
Escrito por Esneda Olsen
el 02/08/2010

Otro que recuerdo de mi papá, lo nombraba mucho.


Jorge Robledo Ortíz


1917 - 1990 considerado por muchos como el mejor Poeta Colombiano del siglo pasado


SIQUIERA SE MURIERON LOS ABUELOS


Hubo una Antioquia grande y altanera,
Un pueblo de hombres libres,
Una raza que odiaba las cadenas
Y en las noches de sílex,
Ahorcaba los luceros y las penas
De las cuerdas de un tiple,
Siquiera se murieron los abuelos,
Sin ver como se mellan los perfiles.

Hubo una Antioquia sin genuflexiones,
Sin fondos, ni declives,
Una raza con alma de bandera
Y grito de clarines,
Un pueblo que miraba a las estrellas
Buscando sus raíces,
Siquiera se murieron los abuelos,
Sin ver como afemina la molicie.

Hubo una Antioquia en que las charreteras
Brillaban menos que los paladines,
Una tierra en que el canto de la cuna
Adormecía también a los fusiles,
Una raza con sangre entre las venas
Pero sin sangre niña en los botines,
Siquiera se murieron los abuelos,
Sin ver los cascos sobre los jazmines.

Hubo una Antioquia en que las hachas
Eran blasones de la estirpe,
Una tierra de granos y de espigas,
De cantos y repiques,
Una Antioquia de azules madrugadas
Y tardes apacibles,
Siquiera se murieron los abuelos,
Sin sospechar el vergonzoso eclipse.

Hubo una Antioquia en que la cruz de Cristo
Llenaba el corazón de los humildes,
Una tierra en que el pan era sin llanto
Y el calor del hogar sin cicatrices,
Una raza de hombres que tenían
El alma buena y la conciencia simple,
Siquiera se murieron los abuelos,
Frente a la dulce paz de los trapiches.

Hubo una Antioquia donde la esperanza
Medía su estatura en las raíces,
Una raza de hombres que ignoraban
La blanda sumisión de los rediles
Un pueblo campesino de patriarcas
Con poder en la voz, no en los fusiles,
Siquiera se murieron los abuelos,
Sin ver omnipotencia en los alfiles.

Hubo una Antioquia de mineros fuertes,
De arrieros invencibles,
De músculos que alzaban el futuro
Como vara de mimbre,
Una raza enfrentada a la montaña
Con tesón de arrecife,
Siquiera se murieron los abuelos,
Sin la sensualidad de los cojines.

Hubo una Antioquia donde la alegría
Retozaba en los ojos infantiles,
Un pueblo que creía el las campanas
De las torres humildes
Y respetaba el grito de la sangre
Y la virginidad de los aljibes
Siquiera se murieron los abuelos,
Creyendo en la blancura de los cisnes.

Hubo una Antioquia de himnos verticales,
De azadas y clarines,
Un pueblo que veía en las estrellas
Dorados espolines
Y le rezaba a Dios, mientras la luna,
Templaba la nostalgia de los tiples
Siquiera se murieron los abuelos,
Con esa muerte elemental y simple.

Esneda Olsen
Secretario comercial instituto tecnico...
Escrito por Esneda Olsen
el 27/04/2011

Hola por aquí de regreso... Dejo otro de Jorge Robledo Ortíz, un soneto, me gusta muchísimo..



EL CARRIEL



Este carriel de nutria, señoras y señores,
Fue antaño la bandera de un colonizador,
Tal vez un Juan sin Cielo hundido en los blasones
De algún tatarabuelo del imperio español.

No sé qué guarda dentro: quizás diez arreboles
Recogidos en viajes de Quimbaya a Sonsón;
Una mazorca de oro, tres ríos leñadores
Y un tiple que ha tenido descalzo el corazón.

Si esculcáis sus 'secretas' sentiréis escondida
Bajo la piel de nutria la savia de la vida
Y el Himno de Epifanio con su camisa al sol.

En carrieles como éste cupo sin 'estrechuras'
El mapa de Colombia tatuado de herraduras
Y una fonda en la trocha que conduce hacia Dios.