En este grupo En todos

Grupo de Mundo solidario

Ruth Acosta Claros
Derecho univ.domingo savio
Escrito por Ruth Acosta Claros
el 12/11/2010

Excelente labor la tuya silvana, sinduda que tendras todo el apoyo necesario para esta causa que afecta a toda la huamidad, cuidar de nuestro planeta, no es una tarea facil, pero tampoco imposible, es nuestro deber empesar a reparar todo el daño causado por la contaminacion ambiental, el calentamiento de la temperatura de nuestro planeta esta comenzando a afectar mucho a la humanidad.

La productividad de bosque s y praderas esta disminuyendo cada dia,. La combustion de carbon y petroleo, unida a la desforestacion produce un incremento tal de concentracion de dioxido de carbono que, de no limitarse drasticamente, supondria la disminucion de las condiciones de habitabilidad del planeta para dentro de 20 a 30 años. En algunos lugares ya ni las estrellas se ven por tanta contaminacion, esta empesando afectar a los niños, ancianos, etc. Por esta razon debemos de tomar conciencia todos los sers humanos, es urgente crear soluciones alternativas. Gracias por invitarnos a participar en la ayuda a esta gran tarea, que es para el bienestar de nuestros hijos.

Emilio Gonzalo Severich Velasco
Ing. minas universidad tecnica de oruro
Escrito por Emilio Gonzalo Severich Velasco
el 13/11/2010

Amiga Ruth gracias por invitarme al debate de Silvana.

La Madre Tierra y todos sus habitantes están confrontados actualmente con una crisis ecológica sin precedentes, que nos conduce a una situación de sufrimiento y destrucción masiva que afectará a miles de personas y generaciones. La crisis es consecuencia de la acción humana, causada por el mundo industrializado, caracterizada por formas de vida consumistas de las élites del mundo desarrollado y de los países con economía emergente y la filosofía de que el desarrollo se corresponde con la explotación de los recursos naturales de la madre tierra.

Expertos en cambio climático alertaron de la imprevisibles consecuencias para los seres humanos el aumento de la temperatura y/o calentamiento de la tierra que generará comportamientos de bacterias y virus no esperados o distintos a los que la ciencia conoce y epidemias de alta mortandad según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Además estos fenómenos han originado alteraciones tanto físicas cómo emocional en los habitantes, enfermedades cardiovasculares, cáncer pulmonar, asmas y otras, fruto de la contaminación y agresión al Medio Ambiente.

La población humana así como la economía globalizada no pueden continuar creciendo sin poner en peligro de forma irreversible la supervivencia de otras formas de vida. Esta visión radical exige una conducta y una justicia ecológica.

La deuda climática se refiere a la responsabilidad por el daño causado a lo largo del tiempo a los ecosistemas, a la producción y de consumo, y a la explotación de los recursos naturales, a consecuencia de la permanente contaminación. Se trata principalmente de la deuda que los países industrializados del Norte que tienen con los países del Sur por razón de la expoliación histórica y actual de los recursos, la degradación del medio ambiente y la apropiación abusiva del espacio ambiental para descargar gases de efecto invernadero y residuos tóxicos.

La justicia ecológica debe ser el instrumento legal para la cancelación de las ilegítimas deudas financieras de los países del Sur, con mayor urgencia las de los países más pobres, como parte de la compensación ecológica y social, y no como asistencia oficial para el desarrollo.

Promover la justicia ecológica significa el pago de deudas a países afectados.

Emilio Gonzalo

Silvana
Escrito por Silvana
el 14/11/2010

Hola Amigos! Espero que les este yendo muy bien, agradesco sus excelentes comentarios, por favor sigan invitando a sus contactos para que se enteren de este gran proyecto. Les comparto estos links:

INFORMACION DEL PROYECTO

"El cambio climático, es un problema global, y nuestro planeta se encuentra en grave situación, creada en gran parte por la falta de concideración y protección a la naturaleza, tanto por los gobiernos de distintos países, así como igual personas en general, y ello ocasionado por la i gnorancia e indiferencia ciudadana frente al respeto por la naturaleza.".... Kebiworld

"El construir un mañana con nuevas opciones de lucha por el mundo, es cuestión de la humanidad"

Silvana Pacheco

Noemi
Escrito por Noemi
el 14/11/2010

Hola todos..... Y gracias por su gran aportacion.....!
Silvana sabes lo admirable que son para mi las personas como tu que hacen el bien para los demas ,cuenta con mi apoyo y mi pequeña colaboracion.
Te felicito por tu trabajo ,deseandote exitos en la vida.
DIOS TE BENDIGA SIEMPRE.
Un abrazo. Noemi S.L

David Manuel Sosa Gonzalez
Comercio exterior mension compras inte...
Escrito por David Manuel Sosa Gonzalez
el 15/11/2010

Silvana ya me registre te dejo saludos

Silvana
Escrito por Silvana
el 19/11/2010

Hola amigos, gracias por su participación, porque todos seremos los afectados y esto nos involucra a todos, y la inciativa nace desde emprender y trabajar desde nuestro hogar, enseñar y dar a conocer las muchas formas de cómo proteger nuestro medio ambiente.

Les invito a leer este articulo en ingles, y difundirlo, gracias por su apoyo. Saludos para todos.


https://tcktcktck. Org/stories/campaign-stories/thousand-messages-hope-climate-deal-cancun

Jesús Rafael González García
Quiromasajista. escuela de quiromasaje...
Escrito por Jesús Rafael González García
el 03/07/2011

PERSPECTIVAS PARA EL FUTURO DE LA HUMANIDAD

'Abdu'l-Bahá esboza el siguiente cuadro del futuro estado de la vida sobre la Tierra:

El Señor de toda la humanidad ha forjado este reino humano para que sea un Jardín del Edén, un paraíso terrenal. Si, como es debido, encuentra el camino de la armonía y la paz, del amor y la confianza mutua, llegará a ser una verdadera morada de dicha, un lugar de múltiples bendiciones e interminables delicias. En él se revelará la excelencia del género humano, en él resplandecerán por doquier los rayos del Sol de la Verdad

Las Enseñanzas Bahá'ís sobre la Conservación y el Desarrollo Sostenible En esta época de transición hacia una sociedad mundial, la protección del ambiente y la conservación de los recursos de la tierra representan un desafío enormemente complejo. El progreso rápido en la ciencia y la tecnología que ha unido al mundo físicamente también ha acelerado grandemente la destrucción de la diversidad biológica y la rica herencia natural con que se ha dotado el planeta. La civilización material, movida por los dogmas del consumismo y el individualismo agresivo y desorientado por el debilitamiento de pautas morales y valores espirituales, se ha llevado al exceso. Solamente una visión muy amplia de una sociedad global, apoyada por valores y principios universales, puede inspirar a los individuos asumir responsabilidad por el cuidado y la protección a largo plazo del ambiente natural. Los bahá'ís encuentran tal visión abarcadora del mundo y sistema de valores en las enseñanzas de Bahá’u’lláh: enseñanzas que anuncian una era de justicia, prosperidad y unidad planetarias.

Bahá'u'lláh le ordena a Sus seguidores a desarrollar un sentido de ciudadanía mundial y un compromiso hacia la mayordomía de la tierra. Sus escritos están imbuidos de un profundo respeto por el mundo natural y la entre conexión de todas las cosas. Recalcan el que los frutos del amor de Dios y la obediencia a Sus mandates son la dignidad, la nobleza y un sentido de valor. De estos atributos emergen la inclinación natural de tratarse unos a otros con amor y compasión, y la disposición por sacrificarse por el mejoramiento de la sociedad. Bahá’u’lláh también enseña la moderación, un compromiso a la justicia, y el desprendimiento de las cosas de este mundo: disciplinas espirituales que le permiten a los individuos contribuir al establecimiento de una civilización próspera y unida. El modelo amplio para tal civilización y los principios sobre los cuales ha de basarse se exponen en la Revelación de Bahá'u'lláh, una revelación que le ofrece esperanza a una humanidad desalentada y la promesa de que es verdaderamente posible tanto llenar las necesidades de las generaciones presente y futuras como sentar una base sólida para el desarrollo social y económico. La inspiración y la visión para esta civilización se captan en las palabras de Bahá'u'lláh:

"La tierra es un solo país y la humanidad sus ciudadanos"

Entre los principios que guían el enfoque bahá'í de la conservación y el desarrollo sostenible, los siguientes son de importancia particular:

- la naturaleza refleja las cualidades y los atributos de Dios y, por lo tanto, deberá.. Respetarse y cuidarse grandemente;

- todas las cosas están entre conectadas y prosperan según la ley de la reciprocidad; y

- la unicidad de la humanidad es la verdad espiritual y social fundamental que modela nuestra edad.

La Naturaleza refleja las cualidades y los atributos de Dios.

Los Escritos bahá'is describen a la naturaleza como una emanación de la voluntad de Dios:

"Di: En su esencia, la Naturaleza es la encarnación de Nombre, el Hacedor, el Creador. Sus manifestaciones son diversificadas por diferentes causas, y en su diversidad existen signos para los hombres de entendimiento. La Naturaleza es la Voluntad de Dios y su expresión dentro y a través del mundo contingente. Es una dispensación de la Providencia ordenada por el Ordenador, el Omnisapiente."

Comprendiendo a la naturaleza como un reflejo de la majestad de y una expresión del propósito de Dios inspira profundo respeto por el mundo natural:

"... Cualquier cosa que contemplo, de inmediato descubro que Te da a conocer ante mí, y me recuerda Tus signos, y Tus señales, y Tus testimonios. Por Tu gloria! Cada vez que elevo mis ojos hacia Tu cielo, me trae a la memoria Tu excelsitud y Tu sublimidad, y Tu incomparable gloria y grandeza; y cada vez que vuelvo mi mirada hacia Tu tierra, me siento compelido a reconocer las evidencias de Tu poder y las señales de Tu generosidad. Y cuando observo el mar, encuentro que me habla de Tu

majestad, de la potencia de Tu fuerza, y de Tu soberanía y de Tu grandeza.

Y cuando quiera que contemplo las montañas, me llevan a descubrir los emblemas de tu victoria y los estandartes de tu omnipotencia."

Esta actitud de respeto se refuerza aun más por las ricas referencias metafóricas al mundo natural tejidas a lo largo de los Escritos bahá'ís.

Sin embargo, mientras que la naturaleza se valora y se respeta grandemente, no ha de venerarse ni adorarse. Sino que ha de servir al propósito dado por Dios a la raza humana: el llevar adelante una civilización en continuo avance. Por esta parte, la Fe bahá'í promueve una visión mundial que no es ni biocéntrica ni antropocéntrica, hablando estrictamente, sino teocéntrica, con las Revelaciones de Dios en el centro. La humanidad, al esforzarse por llevar a cabo la Voluntad Divina en este, el reino físico, es pues el fideicomisario o el protector de la naturaleza.

El fideicomiso responsable del mundo natural se extiende lógicamente al tratamiento humanitario de los animales.

"No sólo a sus semejantes del género humano deben los amados de Dios tratar con misericordia y compasión, sino que deben demostrar la mayor bondad hacia toda criatura viviente."

"Enseñad a vuestros hijos desde sus primeros días a ser infinitamente tiernos y cariñosos con los animales."

Todas las cosas están entre conectadas y prosperan según la ley de la reciprocidad.

Los principios de la entre conexión y la reciprocidad subyacen el entendimiento bahá'í tanto de los operamientos del universo como de las responsabilidades de la humanidad.

"Pues cada parte del universo está vinculada con todas las demás partes con lazos que son muy poderosos y que no admiten ningún desequilibrio, ni tampoco ningún descuido..."

"La cooperación y reciprocidad son propiedades esenciales inherentes al sistema unificado del mundo de la existencia, sin las cuales la creación entera será reducida a la nada."

"Si uno observara con una visión que descubre las realidades de todas las cosas, llegaría a ver con claridad que la relación más importante que mantiene unido el mundo del ser se encuentra dentro de la esfera de las mismas cosas creadas, y que la cooperación, la ayuda mutua y la reciprocidad son características esenciales del cuerpo unificado del mundo del ser, en cuanto que todas las cosas creadas están relacionadas estrechamente entre sí y cada una es influida por la otra o saca algún beneficio de ella, sea directa o indirectamente."

Los procesos evolucionarios se afirman explícitamente en los Escritos bahá'í:

"Todos los seres, ya sean grandes o pequeños, fueron creados perfectos y completos desde el comienzo, pero sus perfecciones aparecen en ellos por grados. La organización de Dios es una; la evolución de la existencia es una; el sistema divino es uno.... Cuando consideréis este sistema universal, veis que no hay un solo ser que en el comienzo de su existencia ha llegado al límite de la perfección. No, crecen y se desarrollan gradualmente, y luego logran el grado de perfección."

También sobresalen las bendiciones de la bio-diversidad:

"(L)a diversidad es la esencia de la perfección y la causa de la aparición de las dádivas de Dios.... Esta diversidad, esta diferencia, es como la naturalmente creada disimilitud y variedad de los miembros y órganos del cuerpo humano, ya que cada uno de ellos contribuye a la belleza, la eficiencia y perfección del todo.... ¡Qué ingrato a la vista sería si todas las flores y plantas, todas las hojas y capullos, los frutos, las ramas y los árboles de ese jardín fueran todos de la misma forma y color!

La diversidad de tonos, de forma y aspecto, enriquece y adorna el jardín, y realiza su efecto..."

El plano espiritual y el plano material están entre conectados y actúan uno sobre el otro:

"No podemos separar el corazón humano del medio exterior y decir que, una vez hayamos reformado alguno de los dos, todo mejorará. El hombre es orgánico con el mundo. Su vida interior moldea el entorno y él mismo es profundamente afectado por éste. El uno actúa sobre el otro y todo cambio permanente en la vida del hombre es el resultado de estas reacciones mutuas."

Dada la unidad fundamental de la ciencia y la religión -- el entreconectamiento de los reinos material y espiritual - no es

sorprendente el que se alaben grandemente los esfuerzos científicos:

"(L)a facultad de investigación intelectual en cuanto a los secretos de la creación... Es el poder más elogiable del hombre, pues por el empleo y el ejercicio de éste se logra el mejoramiento de la raza humana, se hace posible el desarrollo de las virtudes de la humanidad..."

Sin embargo, el ejercicio de la facultad de la investigación tiene que guiarse por principios espirituales, especialmente a moderación y la humildad.

"(C)cualquier organismo, sea cual fuere, aunque fuera el instrumento del más grande beneficio para la humanidad, puede ser mal empleado." "De llevarse al exceso, la civilización será fuente tan prolífica del mal como lo había sido del bien cuando se mantuvo dentro de las restricciones de la moderación."

…"Todo hombre de discernimiento, al caminar sobre la tierra, realmente se siente avergonzado, porque sabe perfectamente que aquello que es la fuente de su prosperidad, su riqueza, su poder, su exaltación, su progreso y fuerza, como ha sido ordenado por Dios, es la tierra misma, la cual hoyan los pies de todos los hombres. No cabe duda que quienquiera conozca esta verdad, se ha purificado y santificado de todo orgullo, arrogancia y vanagloria...."

A la luz de la interdependencia y la reciprocidad de todas las partes de la naturaleza, la perfección evolucionaria de todos los seres, y la importancia de la diversidad "a la belleza, la eficiencia y perfección del todo", es claro para los bahá'ís el que, en el orden de asuntos humanos, debe hacerse todo esfuerzo por preservar al máximo posible la bio-diversidad y el orden natural de la tierra.

Sin embargo, en el proceso de extender la justicia social y económica a la familia humana entera, hay que hacerse ciertas decisiones difíciles y posiblemente irreversibles. Tales decisiones, creen los bahá'ís, deben hacerse dentro de un marco consultativo, involucrando a aquellos que sean afectados y tomando en cuenta el impacto de cualesquier políticas, programas y actividades resultantes en la calidad de vida de las generaciones subsiguientes.

Para los bahá'ís, la promesa de Bahá’u’lláh de que la civilización existirá en el planeta por un mínimo de cinco mil siglos hace que sea poco escrupuloso el ignorar el impacto a largo plazo de las decisiones tomadas hoy. Por lo tanto, la comunidad mundial tiene que aprender a hacer uso de los recursos naturales de la tierra, tanto renovables como no-renovables, de una manera que asegure la sostenibilidad en el provenir lejano. Sin embargo, esto no significa que los bahá'ís abogan una política "sin tocar, de vuelta a los bosques". Por el contrario, la civilización mundial que los bahá'ís creen emergerá eventualmente se animará por una profunda fe religiosa y será una en que la ciencia y la tecnología servirán a la humanidad y la ayudará vivir en armonía con la naturaleza.

La unicidad de la humanidad es la fundamental verdad espiritual y social que forma nuestra edad.

La unicidad de la humanidad es, para los bahá'ís, el principio operante y la meta última de la vida colectiva de la humanidad en el planeta. Se aplica no sólo al individuo, sino también a las relaciones que tienen que unir todos los estados y naciones como miembros de una familia humana:

"La unicidad de la humanidad... Implica un cambio orgánico en la estructura de la sociedad actual, un cambio tal como el mundo aun no ha vivido..... Requiere nada menos que la reconstrucción y la desmilitarización del mundo civilizado entero -- un mundo unificado orgánicamente en todos los aspectos esenciales de su vida, su maquinaria política, su aspiración espiritual, su comercio y finanza, su escritura y su lenguaje, y sin embargo infinito en la diversidad de las características nacionales de sus unidades federadas.

"Representa la consumación de la evolución humana...y... Lleva consigo nada más y nada menos que una aserción solemne de que el logro de esta etapa final en su evolución estupenda no es sólo necesario sino inevitable, que su realización se aproxima rápidamente, y que nada que no sea un poder nacido de Dios puede lograr establecerla."

Los Escritos bahá'ís mantienen que la adherencia al principio de la unicidad de la humanidad tendrá un impacto directo y perdurable en cuanto a los ambientes espirituales, sociales y físicos del hombre. La aceptación universal de este principio requerirá una reestructuración de los sistemas educacionales, sociales, agrícolas, industriales, económicas, legales y políticas del mundo. Esta reestructuración facilitará la emergencia de una civilización mundial sostenible, justa y próspera. Al final sólo una civilización con base espiritual - en que la ciencia y la religión funcionen en armonía -- podrá preservar el balance ecológico de la tierra, fomentar la estabilidad en la población humana, y avanzar el bienestar tanto material como espiritual de todos los pueblos y naciones.

En Conclusión

Los Escritos bahá'ís enseñan que como fideicomisarios de los vastos recursos y la diversidad biológica del planeta, la humanidad tiene que esforzarse por proteger la "herencia (de) generaciones futuras" ; ver en la naturaleza un reflejo de lo divino; acercarse a la tierra, la fuente de bendiciones materiales, con humildad; balancear sus acciones con moderación; y ser guiados por la verdad espiritual fundamental de nuestra edad, la unicidad de la humanidad. La rapidez y la facilidad con que

establecemos un patrón de vida sostenible dependerá, a final de cuentas, en la medida en que estemos dispuestos a transformamos, por medio del amor de Dios y la obediencia a Sus Leyes, en fuerzas constructivas en el proceso

La Fe Bahá'í mantiene la unidad de Dios, reconoce la unidad de sus Profetas e inculca el principio de la unicidad e integridad de toda la raza humana.

Proclama la necesidad e inevitabilidad de la unificación del género humano, afirma que ésta se aproxima gradualmente, y asevera que nada salvo el espíritu transmutador de Dios, que actúa en este día por su Portavoz escogido, puede llegarla a lograrla. Además impone a sus seguidores el deber primordial de una libre búsqueda de la verdad, condena toda clase de prejuicio y superstición, declara que el propósito de la religión es la promoción de la amistad y la concordia, proclama su armonía esencial con la ciencia, y reconoce que ella es el agente preponderante para la pacificación y progreso ordenado de la sociedad humana. Sostiene en forma inequívoca el principio de igualdades y privilegios para hombres y mujeres, insiste en la educación obligatoria, elimina extremos de pobreza y riqueza, suprime la institución del sacerdocio, prohíbe la esclavitud, el ascetismo, la mendicidad, y el monaquismo, enfatiza la necesidad de obediencia estricta al gobierno del propio país, exalta al grado de adoración cualquier trabajo ejecutado en espíritu de servicio, aboga por la creación o selección de un idioma internacional auxiliar y delinea las trazas de aquellas instituciones que deben establecer y perpetuar la paz general de la humanidad.

"La unidad de la raza humana, tal como la concibe Bahá'u'lláh, implica el establecimiento de una mancomunidad mundial en la que todas las naciones, razas, credos y clases estén estrecha y permanentemente unidos, en que se salvaguarden completa y definitivamente la autonomía de sus estados miembros, la libertad personal y la iniciativa de los individuos que la componen. Por lo que podemos captar de ella, esta mancomunidad tiene que contar con una asamblea legislativa mundial, cuyos miembros, en calidad de albaceas de toda la humanidad, controlarán definitiva y enteramente los recursos de todas las naciones que la compongan y promulgarán aquellas leyes que sean necesarias para regular la vida, satisfacer las necesidades y ordenar las relaciones de todas las razas y pueblos. Un ejecutivo mundial, respaldado por una fuerza internacional, llevará a la práctica las decisiones que se tomen, aplicará las leyes aprobadas por esta asamblea legislativa mundial y salvaguardará la unidad orgánica de toda la mancomunidad. Un tribunal mundial juzgará y dictará sentencia firme y vinculante en todas y cada una de las disputas que surjan entre los diversos elementos que componen este sistema universal. Se ideará un mecanismo de intercomunicación mundial, que abarcará todo el planeta, estará libre de las trabas y restricciones nacionales y funcionará con maravillosa rapidez y perfecta regularidad. Una metrópolis mundial actuará como centro nervioso de una civilización mundial, como foco hacia el que convergerán las fuerzas unificadoras de la vida y del que irradiarán las influencias energizantes. Se inventará o se elegirá entre los idiomas existentes un idioma mundial y se enseñará en las escuelas de todas las naciones federadas como auxiliar del idioma materno. Una escritura mundial, una literatura mundial, un sistema monetario, de pesas y medidas uniforme y universal simplificará y facilitará el intercambio y el entendimiento entre las naciones y razas de la humanidad. En una sociedad mundial así, la ciencia y la religión, las dos fuerzas más poderosas de la vida humana, se reconciliarán, cooperarán y se desarrollarán armoniosamente. Bajo tal sistema, la prensa, al mismo tiempo que dará plena libertad a la expresión de los diversos puntos de vista y convicciones de la humanidad, dejará de ser maliciosamente manipulada por intereses creados, sean éstos privados o públicos, y se liberará de la influencia de los gobiernos y pueblos contendientes. Se organizarán los recursos económicos del mundo, se explotarán y utilizarán al completo sus fuentes de materias primas, se coordinarán y desarrollarán sus mercados y se regulará equitativamente la distribución de sus productos.

Las rivalidades, los odios y las intrigas nacionales cesarán, y la animosidad y el prejuicio raciales serán reemplazados por la amistad, el entendimiento y la cooperación interraciales. Las causas de la lucha religiosa serán definitivamente eliminadas, las barreras y restricciones económicas serán completamente abolidas y la excesiva diferencia entre las clases será suprimida. Desaparecerán la pobreza extrema, por una parte, y la exagerada acumulación de bienes por la otra. La enorme energía disipada y derrochada en la guerra, ya sea económica o política, se dedicará a aquellos fines que amplíen el alcance de las invenciones y el desarrollo técnico humano, al aumento de la productividad de la humanidad, al exterminio de las enfermedades, a la extensión de la investigación científica, a la elevación del nivel de salud física, a la agudización y refinamiento del cerebro humano, a la explotación de recursos no utilizados e insospechados del planeta, a la prolongación de la vida humana y al fomento de cualquier otro medio que pueda estimular la vida intelectual, moral y espiritual de toda la raza humana.

Un sistema federal mundial, que gobierne toda la Tierra y que ejerza una autoridad incuestionable sobre sus recursos inimaginablemente vastos y que combine y encarne los ideales de Oriente y Occidente, liberado de la maldición de la guerra y sus miserias y dedicado a la explotación de todos los recursos energéticos disponibles sobre la superficie del planeta; un sistema en el que la Fuerza se transforme en sierva de la Justicia, un sistema cuya vida se base en el reconocimiento universal de un solo Dios y por su lealtad hacia una Revelación común; ésta es la meta hacia la cual avanza la humanidad, impulsada por las fuerzas unificadoras de la vida."

El mensaje de Bahá'u'lláh es un mensaje de esperanza, de amor, de reconstrucción práctica. Hoy cosechamos las pavorosas consecuencias del rechazo de Su llamamiento divino por parte de nuestros antepasados. Pero hoy día hay nuevos gobernantes, nuevas gentes, que quizás oigan y eviten o mitiguen la severidad de una catástrofe inminente. Con esta esperanza, y considerando que es su deber sagrado, la Casa Universal de Justicia, la institución internacional que gobierna la Fe Bahá'í, proclama nuevamente, mediante la publicación de estos pasajes seleccionados, la esencia de aquel poderoso llamamiento hecho hace un siglo. Con la misma esperanza y la misma fe, los bahá'ís de todo el mundo harán todo lo posible, durante este período centenario, para llamar la atención de sus semejantes hacia la característica redentora de esta nueva efusión de guía y amor divinos. Creemos que no se esforzarán en vano. (Baha'u'llah, La Proclamación de Baha'u'llah)

La Fe Bahá'í gira en torno a tres figuras centrales, de las cuales la primera fue un joven, nativo de Shíráz, llamado Mírzá 'Alí-Muhammad, conocido como el Báb (Puerta), Quien en mayo de 1844, a la edad de veinticinco años, declaró ser el Heraldo que, de acuerdo con las Sagradas Escrituras de religiones pasadas, debería necesariamente anunciar y preparar el camino para el advenimiento de uno más grande que Él, cuyo misión habría de ser, conforme a esas Escrituras, inaugurar una era de justicia y paz, era que sería ensalzada como la consumación de todas las Dispensaciones pasadas, e iniciaría un nuevo ciclo en la historia religiosa del género humano.

EL BÁB-1. 844 d.c.
El Báb, un nombre cuyo significado es "la Puerta", nació en Shiraz, Irán o Persia, el 20 de octubre de l819. Pertenecía a una familia renombrada por su nobleza y era descendiente de Muhammad. El Báb ha sido comparado con Juan el Bautista, el precursor que preparó el camino para Cristo. En forma análoga, el Báb fue el precursor que preparó el camino para la venida del Prometido de todas las religiones, cuyo objetivo sería la unión y hermandad entre las religiones, razas y naciones del mundo encaminadas a traer una Nueva Era para la humanidad.
Sin embargo, la misión del Báb fue doble pues no sólo fue el Heraldo del prometido Mesías sino que fue, primordialmente, un Mensajero o Manifestación de Dios y Fundador de una religión independiente y divinamente revelada.
Era un niño extraordinario y muy avanzado para su edad. Asistió a una escuela elemental, pero un día el maestro le dijo a su tío que él era indigno de enseñar a un niño tan excepcional y que "no hay que tratarlo como a un niño cualquiera porque en Él ya puedo discernir las señales de ese poder misterioso que sólo puede manifestar la Revelación del Señor de la Era.
El martirio del Báb está asociado con un asombroso milagro que está anotado en los registros oficiales del gobierno de Persia. Antes de la ejecución le interrumpieron sus últimas instrucciones a su secretario. Por lo que le dijo al carcelero "Hasta que le haya comunicado todas las cosas que deseo decirle, no hay poder en la tierra que me pueda silenciar". El carcelero, no hizo caso, y obligó al secretario a salir de la celda.
El Báb fue conducido al lugar donde iba a llevarse a cabo su ejecución. Un Regimiento de 750 hombres Disparó, al dispersarse el humo de los disparos, más o menos diez mil personas fueron testigos de una escena conmovedora. Él Báb había desaparecido de la vista sin haber recibido daño alguno. Empezaron a buscarlo frenéticamente encontrándolo en la misma celda ocupado en completar su interrumpida conversación con su secretario".
Cuando el Báb terminó de dar sus últimas instrucciones se sometió voluntariamente a un segundo intento de ejecución. Actuó otro regimiento porque el primero, lleno del temor de Dios por el milagro que había visto, rehusó repetir el acto. El martirio del Báb ocurrió cuando Él tenía 31 años de edad.
Con este cruel acontecimiento y con la matanza de miles de seguidores del Báb, los enemigos querían acabar con esta nueva Causa Divina pero más bien sirvieron para aumentar el ardor que el Báb había encendido en los corazones, puesto que el Fuego de Dios no puede ser apagado por la atrocidad humana.

No menos de veinte mil de sus seguidores fueron muertos con tan bárbara crueldad, que atrajo la cálida simpatía y admiración sin reservas de un número de escritores, diplomáticos, viajeros y estudiosos occidentales, algunos de los cuales fueron testigos de estas abominables atrocidades y llevados a registrarlos en sus libros y crónicas.

"Los escritos del Báb fueron voluminosos y la rapidez con que componía detallados comentarios, profundas exposiciones y plegarias elocuentes, sin estudio o premeditación, es considerada una de las pruebas de su divina inspiración". El principal de los Escritos Sagrados del Báb es "El Bayán", que significa "Exposición", cuyo objetivo primordial fue el de proclamar el cercano advenimiento del Prometido de Dios, quien revelaría un nuevo Orden Mundial encaminado a establecer la añorada era de rectitud, justicia y paz universal. Contiene además nuevas leyes y ordenanzas y llama a los hombres hacia Dios y a la regeneración del espíritu humano.

BAHÁ'U'LLÁH- 1. 863 d.c.
Bahá'u'lláh fue el Mensajero de Dios que fundó la Fe Bahá'í. Su objetivo es la unificación y hermandad entre todas las religiones, razas y naciones del mundo y la espiritualización del carácter humano. Bahá'u'lláh es el Prometido para quien El Báb preparó el camino y Él cumplo las profecías de todos los Mensajeros Divinos anteriores que anunciaron la venida del Mesías en una época futura.
Bahá'u'lláh (un nombre cuyo significado es "Gloria de Dios" o "Luz de Dios") nació en Tihrán, capital de Persia o Irán, el 12 de noviembre de 1817 (dos años antes del nacimiento de su Precursor, el Báb), en el seno de una distinguida familia de noble linaje. Era una de las familias más antiguas y renombradas de Persia. Su padre era ministro de la Corona y tenía vastas riquezas, a tal grado que abarcaban pueblos enteros. Bahá'u'lláh era descendiente de Abraham a través de su esposa Cetura; también era descendiente de Zoroastro y del antiguo Rey Yazdigird de Persia, así como de Isaías del Antiguo Testamento quien fue el padre del Rey David.
Bahá'u'lláh, aun en su niñez, tenía una mentalidad mucho más avanzada que la de su edad y su época. Aunque parezca extraño, Él nunca asistió a la escuela ni tuvo profesores privados. Su capacidad era tan extraordinaria y prematura que, cuando tenía solamente siete años, se presentó ante el Rey de Persia para defender a su padre que había sido víctima de acusaciones falsas de adversarios envidiosos y convincentemente estableció su inocencia.
Bahá'u'lláh poseía sabiduría y comprensión innatas, una cualidad dada por Dios que es distintivo de una Manifestación Divina. 'Abdu'l-Bahá explicó que: "Desde el principio... (La Manifestación de Dios) es consciente de los secretos de la existencia y desde su infancia aparecen en ella claramente los signos de su grandeza".
Cuando Bahá'u'lláh tenía 22 años, su padre murió; por lo tanto, tomó a su cargo la administración de las enormes propiedades de la familia. A Bahá'u'lláh, se le ofreció el cargo de su padre como ministro de la Corona pero Él no lo aceptó.
Bahá'u'lláh era supremamente generoso y amable con los pobres, los afligidos y los desconsolados entre quienes era bien conocido. Era considerado por ellos como un refugio y un consolador y le llamaban "el padre de la compasión".
El renuncio a todas sus posesiones, para servir a Dios,
En 1853, Bahá'u'lláh, junto con algunos otros creyentes, fue condenado al encarcelamiento en una mazmorra subterránea de Tihrán.
Para llegar allí, fue obligado a caminar desde el pueblo donde le tomaron prisionero hasta la capital, descalza, encadenado y "expuesto a los candentes rayos del sol del verano". El camino estaba bordeado de multitudes fanáticas que le ridiculizaron, insultaron y apedrearon y rompieron sus vestiduras durante todo el trayecto, hasta llegar, con los pies sangrantes, a la "mazmorra negra", tres pisos bajo tierra.
Fue en esta oscura mazmorra donde el "Mas Grande Espíritu" descendió sobre Bahá'u'lláh; allí recibió la plena potencia de su iluminación y el poder de la Revelación Divina inundó su alma con las enseñanzas de una Fe hermosa.
Lo que Dios reveló a Bahá'u'lláh fue que Él era su escogido mensajero para esta nueva era, para quien los grandes profetas anteriores, que aparecieron en sucesión de época en época, prepararon el camino y profetizaron su venida; que Él estaba predestinado para ser el Canal del Espíritu Santo por medio de quien se daría a conocer al mundo el nuevo y asombroso Mensaje de Dios que encierra enseñanzas para la unidad de la humanidad, la renovación espiritual del amor, la justicia y el patrón para una nueva civilización universal.
Además de difundir su Sabiduría Divina dondequiera que fuera y de realizar incontables actos bondadosos y notables, Bahá'u'lláh verificó numerosos milagros. Abundan las cosas sobrenaturales en su vida y son reconocidas en el oriente aún por personas extrañas a la Fe. Bahá'u'lláh no quiso que se citaran estos milagros como pruebas de su Divinidad porque los milagros, a veces, son interpretados como meras historietas y no constituyen pruebas decisivas para todos.
Un pastor unitario (Dr. David Rhys Williams, en su libro “Las religiones del mundo y la esperanza para la paz” dijo: “Bahá’u’lláh... Poseía la ternura de San Francisco, el valor de Sócrates, la mansedumbre de Moisés, el juicio sólido de Confucio, el fervor misionero de Muhammad, la majestad moral de Isaías, la compasión de Buda y la santidad de Jesús”.

Mírzá husayn-'Alí, llamado Bahá'u'lláh (la Gloria de Dios), natural de Mázindarán, cuyo advenimiento había predicho el Báb, atacado por aquellas mismas fuerzas de la ignorancia y el fanatismo, fue encarcelado en Terán, desterrado de su país natal a Bagdad en 1852, de allí a Constantinopla y Andrinópolis, y finalmente, a la prisión de 'Akká, donde permaneció encerrado

no menos de veinticuatro años, y en cuya vecindad falleció en 1892. Durante su destierro, y particularmente en Andrinópolis y 'Akká, Él formuló leyes y ordenanzas de su Dispensación; expuso, en más de cien volúmenes, los principios de su Fe; proclamó su Mensaje a los reyes y gobernantes de Oriente y Occidente, ya cristianos, ya musulmanes; se dirigió al Papa, al Califa del

Islam, a los gobernantes de las repúblicas del continente americano, a todo el orden sacerdotal de la Cristiandad, a los jefes del Islam Shí'íh y Sunní, y a los sumos sacerdotes de la Religión Zoroastriana. En estos escritos Él proclamó su Revelación, invitó a quienes se dirigía a atender su llamamiento y abrazar su Fe, les advirtió de las consecuencias que tendría su rechazo, y denunció en algunos casos su arrogancia y tiranía.

Su hijo mayor, 'Abbás Effendi, conocido como Abdúl-Bahá (el Siervo de Bahá), designado por él como su sucesor legítimo e intérprete autorizado de sus enseñanzas, Quien desde temprana edad había estado estrechamente vinculado a su Padre, y compartiera su exilio y tribulaciones, permaneció prisionero hasta 1908, año en que, como resultado de la Revolución de los Jóvenes Turcos, fue liberado de su confinamiento. Habiendo establecido su residencia en Haifa, pronto embarcó para su viaje de tres años a Egipto, Europa y Norteamérica, durante el cual expuso ante vastos auditorios las enseñanzas de su Padre y predijo el acercamiento de aquella catástrofe que pronto había de sobrevenir a la humanidad. Volvió a su hogar en vísperas de la Primera Guerra Mundial, durante la cual estuvo expuesto a constante peligro, hasta la liberación de Palestina por las fuerzas comandadas por el general Allenby, quien tuvo la máxima consideración para con Él y el pequeño grupo de coexiliados suyos en 'Akká y Haifa. En 1921 falleció y fue enterrado en una bóveda en el mausoleo erigido en el Monte Carmelo por instrucción

expresa de Bahá'u'lláh para los restos del Báb, que previamente habían sido trasladados de Tabríz a la Tierra Santa, después de ser guardados y ocultados no menos de sesenta años.

El fallecimiento de 'Abdu'l-Bahá marcó el término de la Edad primera y Heroica de la Fe Bahá'í y señaló el comienzo de la Edad Formativa, destinada a presenciar la gradual aparición de su Orden Administrativo, cuyo establecimiento había sido predicho por el Báb, cuyas leyes fueron reveladas por Bahá'u'lláh, cuyos rasgos principales fueron trazados por 'Abdu'l-Bahá en

su Voluntad y Testamento, y cuyos fundamentos están siendo establecidos ahora por los consejos nacionales y locales elegidos por los adherentes declarados de la Fe...

Este Orden Administrativo, a diferencia de los sistemas desarrollados después de la muerte de los Fundadores de las distintas religiones, es de origen divino, descansa firmemente sobre las leyes, los preceptos, las ordenanzas e instituciones que el Fundador mismo de la Fe ha formulado específicamente y establecido en forma inequívoca; funciona en estricto acuerdo con las explicaciones de los Intérpretes autorizados de sus escrituras sagradas.

Aunque ha sido fieramente atacada desde su comienzo, ha logrado, en virtud de su carácter, único en los anales de la historia religiosa del mundo, mantener la unidad del variado y ampliamente extendido cuerpo de sus sostenedores, y los ha capacitado para iniciar en forma unida y sistemática empresas en ambos hemisferios, designadas para extender sus límites y consolidar sus instituciones administrativas.

La Fe a la que este orden sirve, resguarda y promueve es -debe ser observado en relación con ello- esencialmente sobrenatural, supranacional, enteramente no política, no partidista, y diametralmente opuesta a toda doctrina política o escuela de pensamiento que busque exaltar a alguna raza, clase o nación particular. Es libre de toda forma de eclesiasticismo, no tiene sacerdocio ni ritual, y es sostenida exclusivamente por contribuciones voluntarias de sus adherentes declarados. Aún siendo leales a sus respectivos gobiernos y aún estando imbuidos del amor a su propio país, y ansiosos de promover, en todo tiempo, sus mejores intereses, no obstante, los seguidores de la Fe Bahá'í, que ven a la humanidad como una sola entidad, y están profundamente ligados a sus vitales intereses, no vacilarán en subordinar todo interés particular, sea personal, regional o nacional, a los intereses predominantes de la raza humana en general, sabiendo muy bien que en un mundo de pueblos y naciones interdependientes se favorece mejor a cada parte favoreciendo al todo, y que no se conseguirá resultado perdurable para ninguna de las partes componentes si son desatendidos los intereses generales de la entidad misma...

https://info.bahai.org/spanish/

Https://www.youtube.com/watch? V=OGCxnmDBE_E

Jesús Rafael González García
Quiromasajista. escuela de quiromasaje...
Escrito por Jesús Rafael González García
el 10/07/2011

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LA RESOLUCIÓN ESPIRITUAL DEL PROBLEMA ECONÓMICO SOCIAL

UN NUEVO PUNTO DE VISTA

Artemus Lamb(* (1905-1998) Titulado en Ciencias, Universidad de Yale. Uno de los primeros pioneros bahá'ís, norteamericano, que se asentó en América Latina. Vivió sus últimos días en El Salvador. Es autor de interesantes libros inspirados en los Escritos Bahá'ís.)

“En cada una de las grandes crisis de los asuntos humanos, surgen como cuestión fundamental las diferencias con que concebimos la naturaleza humana. No importa cómo tal cuestión se exprese, ya sea en términos políticos, económicos o sociales; no importa cuán inconsciente pueda parecer la masa popular al ignorar que es el hombre mismo quien está a prueba. No se puede llegar a una verdadera solución hasta que el problema espiritual no hay sido aclarado”.

“Las grandes cuestiones que afronta el mundo de hoy, tales como la lucha entre el nacionalismo y el internacionalismo, el problema de la unidad religiosa y el amargo conflicto entre teorías económicas capitalistas y comunistas, todas sirven para revelar profundos abismos en nuestra filosofía espiritual. La pregunta, „ ¿Qué es el hombre? , nos enfrenta incesantemente, y esta época es una de crisis vital por la misma razón de que esta cuestión no se puede postergar ni evad ir más. ”

Horace Holley

Uno de los más complejos, desafiantes y discutidos problemas de nuestra época es el económico-social.

Existen numerosas teorías y escuelas de pensamiento al respecto, y son grandes los esfuerzos de cada grupo para probar la eficacia de su propio sistema. Sin embargo, a juzgar por la caótica, confusa y triste condición en que aún vive la humanidad, es evidente que no se ha encontrado la verdadera solución. Continúan las guerras económicas, persisten las huelgas cada vez en mayor escala y aumenta la miseria que azota a la mayor parte de los habitantes del globo.

¿Habrá alguna solución?

La Fe bahá'í sostiene que hay solución y que será encontrada, pero antes se necesitará cambiar radicalmente muchos puntos de vista básicos mantenidos hasta ahora. El objetivo de este pequeño ensayo será presentar brevemente algunas ideas bahá'ís sobre este asunto.

Los Fundamentos son de Naturaleza Espiritual

La primera tesis, y tal vez la más desafiante, es que “los fundamentos de toda condición económica son divinos en su naturaleza y están asociados con el mundo del corazón y del espíritu”( Palabras de 'Abdu'l-Bahá, el Hijo Mayor de Bahá'u'lláh, Fundador de la Fe bahá'í)

, y que, por lo tanto, cualquier proposición que no reconozca este hecho fundamental está destinada a fracasar.

O sea que no es posible erigir una sociedad de oro con ciudadanos de plomo. La condición anárquica e infeliz en que vive la sociedad humana se debe, primordialmente, al estado interno, inestable, confuso y no desarrollado, del hombre mismo. Hasta tanto éste no se oriente y eduque correctamente, será inútil la implantación de sistema económico alguno por muy brillante que fuere, pues no lograría curar la raíz del mal. La realidad es que, a pesar de un progreso material verdaderamente milagroso en los últimos cien años, espiritualmente el hombre, por desgracia se ha quedado atrás.

La humanidad, en términos generales, vive todavía de acuerdo con la ley de la selva, en vez de regirse por las leyes del Reino de Dios. “En el mundo de la naturaleza, la nota dominante es la supervivencia del más fuerte; la ley de la supervivencia del más fuerte es el origen de todas las dificultades. Es la causa de luchas y guerras, de odio y rencor entre los seres humanos. En el mundo de la naturaleza hay tiranía, agresión, egoísmo, soberbia, usurpación de los derechos ajenos y otros censurables atributos que constituyen los defectos del mundo animal. Por lo tanto, mientras los requisitos del mundo animal desempeñen una parte importante entre los hijos de los hombres, el éxito y la prosperidad serán imposibles de lograr. La naturaleza es guerrera, sedienta de sangre, tirana, pues la naturaleza ignora la existencia del Dios Todopoderoso. Es por ello que estas crueles cualidades son propias del mundo animal. ” 'Abdu'l-Bahá, ‘Bahá'u'lláh y la Nueva Era’.

La realidad, curiosa y triste, es que aún la mayor parte de los pueblos y las personas que profesan una religión, cualquiera que ella sea, parecieran creer que no es necesario aplicar las altas normas morales y espirituales enseñadas por el Fundador de esa religión a los aspectos “prácticos” de la vida cotidiana, tales como los asuntos de gobierno, la política y la diplomacia, los negocios, el comercio y la industria, las finanzas, los entretenimientos y los deportes, etc.

El primer paso, pues, es inculcar a los hombres – ricos y pobres, capitalistas y obreros – sentimientos, pensamientos y hábitos más nobles, más elevados, más espirituales,

transformando las cualidades animales que dominan la vida actual de la humanidad en las cualidades Divinas de la compasión, el amor, la generosidad, la cooperación, la justicia, el altruismo, la rectitud, la veracidad, la responsabilidad.

En respuesta a aquellos que afirman que “no puede cambiarse la naturaleza humana”, que el hombre por sí mismo es malo y egoísta y siempre será así, la Fe bahá'í señala que todo sistema educacional está basado en el hecho de que mediante el entrenamiento es posible transformar a una persona ignorante y sin desarrollo en un ser erudito y refinado. El Plan bahá'í se basa en el hecho fundamental de la creación, de que el ser humano – todo ser humano – posee dos naturalezas: la baja o animal, y la superior o espiritual, como consecuencia de haber sido creado “a imagen y semejanza de Dios”.

El objetivo, entonces, es despertar y desarrollar la naturaleza superior del hombre por medio de una educación y entrenamiento correctos, de modo que los bajos instintos estén sujetos a las virtudes elevadas del espíritu del hombre. Esta no es una tarea imposible. En realidad, es la única forma con que el hombre puede cumplir su verdadero destino como tal y sólo con ciudadanos así puede establecerse un sistema económico-social eficiente. Esta clase de educación no se logra por medios ordinarios, sino que exige el apoyo y la ayuda del Poder Divino.

“El conocimiento y las invenciones científicas no son, por ellos mismos, capaces de crear un mundo ordenado. Hoy día los empleamos en un grado sin precedentes, pero espiritualmente somos incapaces de hacer un uso constructivo de estos grandes poderes. Por lo tanto, el hombre debe ser despertado espiritualmente, antes de que podamos abrigar la esperanza de una paz u orden mundial. Y esta es la misión de Bahá'u'lláh(Fundador de la Fe bahá'í). Esta es la misión de todos los Profetas: la educación del espíritu del hombre, de manera que continúe adquiriendo virtudes más y más elevadas y sea la causa de amor y armonía, los principios que guían al universo”. ( 'Abdu'l-Bahá, ‘Renovación de la Civilización’)

“Se dice que el hombre es el signo supremo de Dios; que él es el libro de la Creación, porque todos los misterios de las criaturas existen en él. Por consiguiente, si se encuentra bajo la sombra del Verdadero Educador y si es educado por Él, llega a ser… el centro de las Manifestaciones de la clemencia, el principio de las cualidades Divinas, el receptáculo de la inspiración de Dios. Si por el contrario, está privado de esta educación, llega a ser la manifestación de la naturaleza satánica, la suma de los vicios animales, el principio de las condiciones tenebrosas…”

“La razón de la misión de los Profetas es la educación de los hombres…”('Abdu'l-Bahá, ‘Contestación a Unas Preguntas’)

La Unidad del Género Humano

La segunda y también desafiante tesis es que ningún sistema económico puede tener éxito si no está fundamentado en otra Ley de la Creación, la de la Unidad del Género Humano. Todos los hombres formamos una sola especie, una sola familia, bajo el cuidado del Creador, y habitamos el hogar común – la Tierra -. “Sois los frutos de un solo árbol, y hojas de una sola rama…” “No debe enaltecerse quien ama a su patria, sino quien ama al mundo entero… La Tierra es un solo país y la humanidad sus ciudadanos. ”. ( ‘Pasajes de los Escritos de Bahá'u'lláh’).

En síntesis, la humanidad entera constituye un organismo viviente cuya salud depende de la salud de cada uno de sus componentes. Es como el cuerpo humano; la enfermedad de una célula afecta la salud del conjunto e, inversamente, la salud de cada célula depende del estado saludable del cuerpo. Hasta ahora, la mayor parte de la humanidad, tanto individuos como grupos y naciones, piensan egoístamente en sus propios intereses, sin tomar en cuenta los intereses de otros miembros de la colectividad de la cual forman parte; no comprenden que, de esta manera, la humanidad jamás podrá gozar de la verdadera prosperidad y felicidad que han sido destinadas para ella.

“La cooperación debe reemplazar a la competencia desenfrenada y debe ser desarrollado un programa económico que abarque todo el planeta… Las tarifas, las manipulaciones de monedas, el monopolio de materias primas, los bajos salarios; he aquí los grandes saboteadores de la prosperidad del mundo, aunque no son más que agentes: el verdadero criminal es la propia autosuficiencia económica. Casi todas las naciones o grupo de naciones han tratado de practicar esta política y se han glorificado de lo que creyeron era su habilidad para sostenerse a sí mismas… El autoaislamiento económico nace del temor y del egoísmo, y conduce directamente hacia la guerra…”

“El problema económico, como toda dificultad de proporciones que nos enfrenta hoy, es insoluble excepto a escala mundial. No podemos admitir pobreza en un país y prosperidad en los demás. Tampoco podemos salvar de la pobreza y el desempleo a un país solamente, ya que las naciones, quiéranlo o no, son ahora económicamente interdependientes. ”

“Una Legislatura Mundial… puede resolverlo. Puede eliminar las barreras del comercio internacional… Puede liberar las energías ahora dedicadas a la guerra, consagrándolas al servicio de las artes de la paz y puede suministrar la maquinaria necesaria para un intercambio más fácil y mayor de productos y servicios. Semejantes cosas como una moneda mundial, un banco mundial, un solo sistema de pesas y medidas están incorporadas dentro de sus estatutos. De mantener el libre acceso a las materias primas del planeta y proteger los derechos de todos los pueblos, mantener un nivel de vida mínimo universal y limitar el poder económico de los individuos. ”( 'Abdu'l-Bahá, ‘Renovación de la Civilización’)

La Igualdad Absoluta o la Moderación

Los grandes adelantos logrados por la ciencia, la industria y los medios de transporte han puesto al alcance potencial del hombre, prácticamente, todas sus necesidades materiales; sin embargo, millones de seres siguen viviendo en la extrema miseria, mientras otros poseen mucho más que lo que necesitan. Es evidente que existe un gran desequilibrio.

¿Cuál es la respuesta al problema? ¿Será posible establecer una condición de absoluta igualdad entre todos los hombres, tal como algunos sostienen y, si fuese posible, resolvería ello el problema?

La respuesta de la Fe bahá'í a ambas preguntas es “NO”.

“La igualdad es una quimera. Es completamente impracticable. Aun cuando se llevara a cabo, la igualdad no podría continuarse, y si su existencia fuese posible, todo el orden del mundo sería destruido. La Ley del Orden debe existir siempre en el mundo de la humanidad. Este es un decreto Divino aplicado a la creación del hombre”.

“Algunos tienen mucha inteligencia, la de otros es mediana y ciertas personas carecen de ella. En estas tres clases de hombres hay orden, pero no igualad. ¿Cómo podría haber igualdad entre la sabiduría y la ignorancia? La humanidad, como un gran ejército, necesita un general, capitanes, suboficiales de todos los grados y también los soldados, cada uno con sus deberes señalados. Los grados son absolutamente necesarios para asegurar una organización ordenada. Un ejército no podría componerse solamente de generales, o de capitanes, o tan sólo de soldados sin ninguna autoridad. El resultado sería que el desorden y la desmoralización se apoderarían del ejército. ”( ‘La Sabiduría de 'Abdu'l-Bahá’)

De acuerdo con la ley universal de la vida, no existen dos seres absolutamente iguales; por lo tanto, el establecimiento de una condición de igualdad absoluta es imposible e impracticable. Cada uno nace con sus propias capacidades y talentos y la sociedad necesita de todos, cada uno trabajando en su propia esfera para desempeñar la misión que le corresponde en la vida. Lo importante, y esto es fundamental, es que se establezca una sociedad de justicia absoluta en la que cada ser humano reciba igualdad de oportunidades para encontrar y llenar ese molde especial para el cual fue creado, sin discriminación de ninguna índole y en la que estén abolidos los extremos de pobreza y de riqueza.

“Así hay una gran sabiduría en el hecho de que la igualdad no puede ser impuesta por la ley; es, pues, preferible que la moderación haga su obra”( 'Abdu'l-Bahá, ‘Contestación a Unas Preguntas’ )“Deberán establecerse leyes especiales que traten sobre las condiciones extremas de la pobreza y la riqueza. Los miembros del gobierno deberán pensar en las leyes de Dios cuando formulen planes para gobernar a su pueblo. Los derechos primordiales de la humanidad deben ser preservados y protegidos. El gobierno deberá ceñirse a la Ley Divina que brinda igualdad de justicia para todos. Esa es la única manera de abolir lo superfluo de la riqueza exagerada, así como la desmoralizadora y degradante pobreza. ”( La Sabiduría de 'Abdu'l-Bahá’)

Este principio de la “moderación” ya se está aplicando, en parte, en muchos países, especialmente en aquellos que han adquirido mayor desarrollo; no obstante, debería aplicarse ahora a escala universal. Ejemplos del empleo de este principio son: un ajuste equitativo de impuestos sobre herencias, ganancias y rentas en forma gradual; leyes de asistencia y previsión social; la participación equitativa de una parte de las ganancias de las fábricas, industrias minas, etc. , entre los obreros y empleados.

En realidad, la riqueza excesiva es una carga pesada que gasta las fuerzas naturales del hombre. Mientras más dinero y posesiones tenga una persona, mayores serán sus responsabilidades y preocupaciones. En cambio, la aplicación universal de la moderación y la justicia permitiría que cada individuo poseyera lo suficiente para vivir en forma decente y que aquellos que alienten mayores ambiciones y capacidades satisfagan sus deseos moderadamente, sin acumular fortunas excesivas.

La Evolución, No la Revolución

Cuando pensamos en los problemas económicos y sociales, tendremos a tomar partido por un punto de vista olvidando los otros; pero si la justicia y la equidad han de obtenerse, y éstas son las únicas bases seguras para solucionar cualquier problema o disputa, no debe darse preferencia a una parte ni a la otra. Tanto el obrero como el patrón tienen derechos que deben ser respetados y protegidos, mediante la consulta, el mutuo entendimiento y la cooperación, y no por medio de la lucha partidaria o la fuerza, las cuales solamente engendran más lucha y más fuerza. Son igualmente dañinos para las bases de la vida misma la explotación de los empleados y obreros por parte de los patrones, o el recurso de la huelga, el paro y la fuerza por parte de los empleados y obreros. Tales prácticas perjudican a todos los miembros de la sociedad mundial.

Uno de los medios recomendados por 'Abdu'l-Bahá es la repartición equitativa de una parte de las ganancias y las acciones de la empresa entre los empleados y obreros, sistema que ya se aplica con mucho éxito en algunos países; así, tanto los empleados y obreros como los patrones se convierten en socios de la empresa. En cierta ocasión, dijo 'Abdu'l-Bahá, allá por el año 1912: “Ahora deseo hablaros sobre la Ley de Dios. De acuerdo con la Ley Divina, los empleados no deben ser pagados solamente por medio de salarios. Deben ser socios en todo trabajo. El asunto de la socialización es muy importante. No será resuelto por medio de huelgas por salarios. Todos los gobiernos del mundo deben unirse y organizar una asamblea cuyos miembros sean elegidos entre los parlamentos y los ilustres de las naciones. Ellos deberán planear con la más grande soberanía y poder, de modo que ni el capitalista sufra enormes pérdidas ni los obreros caigan en la miseria. Deberán dictar la ley dentro de la mayor moderación y luego anunciar al público que los derechos de la gente trabajadora serán firmemente preservados. De la misma manera, los derechos de los capitalistas deberán ser protegidos. Cuando un plan general, como éste sea adoptado por la voluntad de ambas partes y una huelga ocurriese, todos los gobiernos del mundo habrán de resistirla colectivamente. De otra forma, el problema del obrero conducirá a una gran destrucción, especialmente en Europa. Cosas terribles acontecerán”.

“Entre las numerosas causas que provocarán una guerra mundial europea, una de ellas será esta cuestión. Los dueños de propiedades, minas y fábricas deben compartir sus rentas con sus empelados y dar un justo porcentaje de las ganancias a los que trabajan para ellos, de manera que los empleados puedan recibir, además de sus salarios, algo de la renta general de la fábrica. Así, el trabajador se dedicará con toda el alma a su labor. ”( Bahá'u'lláh y la Nueva Era)

“Dios no es parcial ni hace excepción de personas. Él ha provisto para todos… La lluvia cae sobre todos y el calor del sol está destinado a calentar a todos… En consecuencia, debe haber para la humanidad entera la mayor felicidad, la más grande comodidad, el mayor bienestar. Mas, si las condiciones son tales que algunos son felices

y se sienten cómodos mientras otros están en la miseria; que algunos acumulan exorbitantes riquezas y otros viven en la más deplorable necesidad, bajo tal sistema es imposible que el hombre sea feliz y es imposible que pueda granjearse la buena voluntad de Dios… La buena voluntad de Dios consiste en el bienestar de cada miembro individual de la humanidad. ”( 'Abdu'l-Bahá, ‘Fundamento de la Unidad Mundial’)

Pero aquí cabe una advertencia. El propósito no es tener numerosos individuos sostenidos por la sociedad sin hacer la correspondiente contribución. Todos deben trabajar o rendir algún servicio a la humanidad; no debe haber ricos ni pobres ociosos.

“El más despreciado de los hombres ante Dios es aquel que se sienta y pide… El mejor de los hombres es aquel que se gana la subsistencia trabajando en su vocación y gasta en sí y en sus seres queridos, por el amor de Dios, el Señor de todos los mundos. ”( Bahá'u'lláh, ‘Renovación de la Civilización’)


“El hombre debería conocerse a sí mismo y conocer las cosas que encaminan a la sublimidad y a la bajeza, a la deshonra o al honor, a la abundancia o a la pobreza. Después que un hombre ha comprendido su propio ser y se ha hecho maduro, entonces se necesita para él riqueza. Si esta riqueza es adquirida por medio de un oficio o de una profesión, es encomiable y digna del elogio de los hombres sensatos; especialmente son dignos de este elogio aquellos siervos que se levantan para educar al mundo y para embellecer las almas de las naciones. ”( Bahá'u'lláh, ‘Tabla de Tarázát’)

Aun más, el trabajo no debe ser considerado sólo como un deber, sino también como un acto de adoración al Creador: “En la Causa bahá'í, las artes, la ciencias, los oficios, son considerados formas de adoración. El hombre que hace un pedazo de papel lo mejor que pueda, concienzudamente, concentrando toda su habilidad para perfeccionarlo, está alabando a Dios. En síntesis, todo esfuerzo que el hombre despliega desde el fondo de su corazón es devoción a Dios, si obra impulsado por los más altos motivos y el deseo de servir a la humanidad…”(‘Bahá'u'lláh y la Nueva Era’, p. 101)

Un Nuevo Orden Económico-Social

Sin duda, el mundo está atravesando por uno de los períodos más críticos de su historia. Es evidente que nos encontramos en una época de transición, en la que una etapa de desarrollo de la humanidad termina y otra nueva y más adelantada comienza, durante la cual veremos cambios fundamentales en todos los aspectos de la vida del hombre sobre este planeta y, entre ellos, el desarrollo de un nuevo Orden social y económico.

¿Cómo será este nuevo Orden? ¿Será acaso capitalista? ¿Será socialista? ¿O será quizás un Orden que aún no conocemos, una nueva creación que combine los elementos sanos de los sistemas que conocemos y elimine los aspectos dañinos que, obviamente, cada uno de ellos contiene?

La Fe bahá'í asevera que ya está en proceso de desarrollo un Nuevo Orden, completamente diferente de cualquier sistema conocido hasta el presente, el que traerá un

estado de perfecta justicia por primera vez en nuestra historia. Hasta ahora se han probado todos los sistemas, menos el Sistema Divino, pero ha llegado el momento, en la larga y penosa evolución de la raza humana, en este pequeño planeta, de alcanzar un estado de madurez, dejando de lado nuestras divergencias e inmaduras ideas puramente humanas para buscar refugio en la Voluntad Divina. Escribe Bahá'u'lláh: “El equilibrio del mundo ha sido trastornado por la vibrante influencia de este grandioso, este nuevo Orden Mundial. La vida ordenada de la humanidad ha sido revolucionada por la acción de este único, maravilloso Sistema, nada semejante al cual ojos mortales jamás han presenciado”. ( ‘Pasajes de los Escritos de Bahá'u'lláh’, p. 95)

Al escudriñar y meditar sobre la vida misma, se llega al entendimiento de que, así como existen leyes naturales físicas que rigen los cuerpos materiales, desde el átomo hasta los grandes astros, así también existen leyes morales y espirituales que gobiernan las acciones humanas. En cualquiera de estos casos, la desobediencia a tales leyes provoca el caos y el desastre. Si nos volvemos hacia el Creador del Universo, ajustando nuestras ideas y vidas tanto individuales como colectivas de conformidad con estas leyes encontraremos la verdadera solución a los complejos problemas que confrontamos, y estableceremos una nueva civilización mundial que proporcionará felicidad, estabilidad y prosperidad para todos los seres humanos.

Pero, se podría preguntar: ¿Con qué autoridad la Fe bahá'í afirma estas cosas? Aunque muy hermosas, ¿Quién asegura que no son sólo un sueño, deseable, pero irrealizable?

La respuesta es sencilla.

Bahá'u'lláh, nombre árabe o persa que en español significa “Gloria de Dios”, vivió en Medio Oriente entre los años 1817 a 1892. Entre muchas otras cosas, Él aclaró algo que hasta ahora ha sido vagamente entendido por la humanidad, o se la “Revelación Progresiva”.

Ella consiste, en resumen, en un proceso eterno por medio del cual el Único y Mismo Dios de todos los hombres – Invisible, Incognoscible, Creador de todo lo que existe – revela Su Voluntad a Sus criaturas en forma progresiva, de acuerdo con la época y el desarrollo de la humanidad, a través de una cadena de Seres especialmente creados para tal propósito y llamados Mensajeros o Profetas de Dios, Manifestaciones de Dios, Maestros Divinos, Salvadores, etcétera.

“Es evidente para todo corazón perspicaz e iluminado que Dios, la Esencia incognoscible, el Ser Divino, es inmensamente exaltado por encima de todo atributo humano, tal como existencia corpórea, ascenso y descenso, salida y retorno… Ningún lazo de relación directa puede atarle a Sus criaturas. Se mantiene exaltado más allá y por encima de toda separación y unión, de toda proximidad y alejamiento…”

“Estando así cerrada la puerta del conocimiento del Antiguo de los Días a la faz de todos los seres, la Fuente de Gracia Infinita, ha hecho que aparezcan del Reino del Espíritu aquellas luminosas Joyas de Santidad, en la noble forma del templo humano y sean reveladas a todos los hombres, a fin de que comuniquen al mundo los misterios del Ser inmutable y hablen de las sutilezas de Su Esencia imperecedera. Estos Espejos santificados, estas Auroras de Antigua Gloria son todo y cada uno los Exponentes en la tierra de Aquel Quien es el Astro Central del universo… De Él proceden Su conocimiento y poder; de Él proviene Su soberanía. ”(

Estos “Espejos santificados” son los Fundadores de la verdadera Religión de Dios y, además, los impulsores y Fundadores de las nuevas etapas de desarrollo y civilización de la humanidad. Entre Ellos, en orden cronológico, figuran: Krishna, Fundador de hinduismo; Moisés, Fundador del judaísmo; Zoroastro, Fundador del zoroastrianismo; Buda, Fundador del budismo; Jesucristo, Fundador del cristianismo; Muhammad, Fundador del islamismo; El Báb, Fundador del babismo; y Bahá'u'lláh, Fundador de la Fe bahá'í.

Bahá'u'lláh, pues, es el nuevo Mensajero de Dios, Quien trae la Voluntad y las Enseñanzas de Dios para esta época moderna en que nosotros vivimos. Jesucristo, de acuerdo con las exigencias de Su época, brindó Enseñanzas para el desarrollo espiritual del individuo con el fin de que éste pudiera “entrar en el Reino de Dios”.

Bahá'u'lláh reafirmó y renovó las Enseñanzas espirituales de Jesucristo y, al mismo tiempo, de acuerdo con los requisitos de una humanidad que está por alcanzar su estado de madurez, reveló principios y un Plan para las relaciones entre grupos de individuos – tales como obreros y patrones, ricos y pobres, las distintas naciones, razas, religiones – cuya aplicación conducirá al establecimiento del Reino de Dos sobre la tierra.

Por tales razones la Fe bahá'í habla con autoridad, y por ellas mismas es que puede tenerse confianza absoluta en que el prometido Nuevo Orden será establecido.

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* (1905-1998) Titulado en Ciencias, Universidad de Yale. Uno de los primeros pioneros bahá'ís, norteamericano, que se asentó en América Latina. Vivió sus últimos días en El Salvador. Es autor de interesantes libros inspirados en los Escritos Bahá'ís.

Algunas Enseñanzas Básicas de la Fe Bahá'í

1. Investigación Independiente de la Verdad.

2. Unidad del Género Humano.

3. La Base de las Religiones es Una sola.

4. La Religión debe ser Causa de Amor y Unión.

5. Abolición de los Prejuicios de Raza, Nacionalidad, Religión y Clase Social.

6. La Religión y la Ciencia deben marchar Armoniosamente.

7. La Educación Universal.

8. Un Idioma Auxiliar Universal.

9. Igualdad de Derechos y Oportunidades para Ambos Sexos.

10. Resolución Espiritual de los Problemas Económicos-Sociales.

11. La Paz Universal.

12. Un Tribunal Internacional de Justicia.

https://info.bahai.org/spanish/

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Susana
Escrito por Susana
el 04/11/2013

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