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EN MEMORIA DE LA PEQUEÑA. OYMARA SÁNCHEZ.

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cuarto año de derecho procesal univer...
Escrito por Yolma Lopez
el 11/07/2012
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LOS ÚLTIMOS MOMENTOS DE LA PEQUEÑA OMAYRA.

Omayra Sanchez en sus momentos de agonia

, Hoy es uno de esos aniversarios que se te hace una bola gigante en la garganta La verdad que redactarlo para mi es un honor, ya que puedo homenajear a esta pobre criatura que desgraciadamente se hizo famosa en todo el mundo, cuando cubierta completamente por el barro atinaba a decir algunas palabras que dieron la vuelta al mundo. Ella fue una grandísima luchadora que con tan solo 13 años de edad afrontó su propia agonía televisada, con una entereza digna de homenajear y de la cual muchos deberíamos aprender. He dicho antes que es un honor para mi homenajearla, aunque también me resulta muy duro contaros su historia, pero como siempre lo voy a intentar y espero que os guste…

Hoy se cumplen 24 años de la muerte de Omayra. Murió un 16 de noviembre del año 1985, cuando comenzaba a vivir, pero desgraciadamente el volcán Nevado del Ruiz no tuvo piedad con el pueblo de Omayra y con ella tampoco.

Aquí tenéis el lugar exacto donde sucedió todo visto desde el satélite de GOOGLEMAPS. Por gentileza de GOOGLE .


Ver mapa más grande

Omayra Sánchez nació el 28 de agosto de 1972. Ella no era una niña como cualquiera de su edad, si bien estudiaba en el colegio ella siempre había vivido en unas situaciones económicas muy precarias, como muchos niños de la zona de Colombia. Sin embargo y a pesar de que había nacido para dar alegría a su familia, la injusticia se entrometió en su camino y la muerte la vino a buscar de una forma muy prematura y excesivamente cruel. Es de aquellos casos en los cuales dices muy cabreado: ¡¡Dios no existe! , si hubiera existido no se hubiese llevado a Omayra!. Aunque también es cierto que la fe nunca hay que perderla y en aquellos duros momentos todo el planeta rezó por ella…

Por cierto y antes de continuar, si queréis saber toda la historia de la denominada “Tragedia de Armero” , os la pondré en un enlace hacia la WIKIPEDIA cuando acabemos de redactar y leer el artículo, seguimos;

Cuando sucedió la tragedia, Omayra vivía con su hermano pequeño, su tío y su padre. Hay que comentar que su madre se encontraba en Bogotá cuando aquello terrible sucedió, por motivos laborales.

Cuando se quiso dar cuenta, la pequeña Omayra se encontraba hundida por completo en un enorme charco de barro y lo más dramático de todo, encima de los cuerpos sin vida de sus familiares.

Sin embargo los socorristas llegaron a la zona en cuanto supieron que Omayra estaba con vida. Los propios periodistas entre ellos los de Televisión Española, estaban allí en la zona e intentaron ayudar a Omayra en todo lo que pudieron, sin embargo el destino le tenía preparada a la niña una mala pasada…

Omayra Sanchez

Los socorristas comprobaron que el cuerpo de Omayra no tenía salvación allí dentro, ya que para salvarla habían de amputarle ambas piernas y para más inri todavía, no llevaban los instrumentos quirúrgicos necesarios para practicar dicha operación en aquel lugar. Yo muchas veces me he preguntado, que hubiera sucedido si esto hubiese pasado ahora en la actualidad? La hubieran salvado seguro, eso creo…

En aquellos momentos de angustia y dolor, todo el mundo tuvo la idea de llevar al lugar una moto-bomba para succionar el barro que cada minuto que pasaba, cubría más el cuerpo de Omayra, hasta tal extremo que cuando ya estaba apunto de morir ahogada, le cubría hasta la misma barbilla y ya no podía apenas articular palabra. Lamentablemente la moto-bomba se encontraba muy lejos del lugar , y finalmente se decretó que la vida de Omayra Sánchez ya no tenía solución. Tristemente la dejaron morir…

Según comentaron la gente que en todo momento acompañó a Omayra en sus últimos instantes de vida, la niña se encontraba muy ilusionada con poder ir al colegio al siguiente día e incluso les hablaba de los exámenes que tenía pendientes. Según comentaron también y hay pruebas de ello ya que casi toda la agonía se grabó en directo, Omayra murió siendo una niña muy fuerte y en ningún momento cesó en su batalla contra el agua, el barro y todos los objetos que la rodeaban.

Omayra Sánchez falleció el 16 de noviembre de 1985, víctima de ahogamiento y de gangrena gaseosa . Sin duda aquel día nuestros corazones se partieron en trocitos, y muchos de esos pedazos se fueron con Omayra para siempre.

Fijaros que hace un momento le he comentado a mi padre que hoy era este aniversario, y le he preguntado, te acuerdas de aquella niña? Y él me ha contestado, si! La niña colombiana aquella que murió ahogada, pobrecita mía!. Mi padre y seguro que muchos padres en todo el mundo, todavía se acuerdan de Omayra y siempre la llevaremos en nuestros corazones…

Retrato dedicado a Omayra


Omayra Sánchez Descansa en Paz Angelito

Yolma Lopez
cuarto año de derecho procesal univer...
Escrito por Yolma Lopez
el 11/07/2012

Omayra Sanchez, fue una niña victima del volcán nevado del ruiz durante la erupción que arrasó al pueblo de Armero, Colombia en 1985. Oymara estuvo Tres días atrapada en el fango y restos de su propia casa. Tenia 13 años y durante el tiempo que se mantuvo atorada, siempre estuvo encima de los cuerpos de sus familiares. Cuando los socorristas intentaron ayudarla, comprobaron que era imposible ya que para sacarla, necesitaban amputarle las piernas, la otra opcion era traer una Moto - Bomba que succionará, cada vez mayor fango en el que ella estaba sumergida. La unica Moto - Bomba disponible estaba tan lejos del sitio, que solo pudieron verla morir. El fotógrafo Frank Fournier, hizo una foto de Oymara que dio la vuelta al mundo, y origino una controversia acerca de la indiferencia del gobierno colombiano respecto a las victimas. La agonia de Oymara fue transmitida en directo por las camaras de television y retransmitida a todo el mundo

Yolma Lopez
cuarto año de derecho procesal univer...
Escrito por Yolma Lopez
el 11/07/2012

19:38 MEMORIA DEL DESASTRE

Hace 25 años el volcán colombiano Nevado del Ruiz hizo estragos en Colombia.. Fotografía del 17 de noviembre de 1985 que muestra a miembros de la Defensa Civil y la Cruz Roja tratando rescatar a la niña Omayra Sánchez en Colombia - Efe Agencia

BOGOTÁ |






En la mañana del 14 de noviembre de 1985 un piloto reveló a Colombia y al mundo a través de la radio que Armero, un próspero municipio del centro del país, había sido, literalmente, "borrado del mapa" tras la erupción del volcán Nevado del Ruiz.



Una gigantesca avalancha de lodo y rocas, provocada por el deshielo de miles de toneladas de nieve tras la erupción, había sepultado el 13 de noviembre, en un recorrido de muerte, el casco urbano y a 23. 000 de los 25. 000 habitantes de Armero.



Hoy, 25 años después, las cicatrices del desastre natural más grande en la historia de Colombia, provocado por esa montaña helada de 5. 321 metros de altura sobre el nivel del mar, no se han borrado.



El rostro inocente pero dramático de Omayra Sánchez, la niña símbolo de esa tragedia y quien resultó atrapada en el fango y sus piernas atenazadas por estructuras de concreto que no pudieron romperse, tampoco han desaparecido de la memoria.



La agonía de Omayra, con el fango hasta el cuello, fue seguida por socorristas y periodistas, quienes escucharon de sus labios mensajes para su madre, como que tenía que salir de allí para hacer sus exámenes de fin del curso y porque debía encontrar a su padre, a una tía y a un hermano menor.



Pese a los esfuerzos que realizaron los equipos de rescate, finalmente la niña se desvaneció y murió frente a todos esos testigos.



Omayra agonizó durante sesenta largas horas en el fango y sucumbió, víctima de una gangrena gaseosa.



También siguen frescas, pese a los 25 años transcurridos, las imágenes de centenares de los habitantes de Armero, semidesnudos, con pieles de color ceniza, untados de lodo de cabeza a pies y que deambulaban como zombis, con la mirada extraviada y sin rumbo.



Sus casas, los comercios, las iglesias, sus habitantes, parte del hospital, colegios, parques y calles, quedaron sepultados en una enorme sopa, entre café y gris, que a los pocos días era una capa reseca en una gigantesca planicie castigada por el sol canicular de la tierra caliente del trópico.



El cráter Arenas del volcán del Ruiz, conocido también como "el león dormido", rugió en la noche del 13 de noviembre, lo que produjo el deshielo y el aumento inusitado de los caudales de los ríos Lagunillas y Gualí, así como de algunos arroyos, que desde los casi 6. 000 metros de altura descendieron de la mole andina hacia el valle en el que se asentaba Armero.



La erupción produjo la expulsión de flujos de fuego que fundieron los glaciares y la nieve, lo que generó las avalanchas que descendieron por las vertientes y las faldas del volcán, situado a 129 kilómetros al oeste de Bogotá, en la cordillera Central andina colombiana.



La planicie sobre la que se levantaba Armero es hoy un desolado y ardiente camposanto con tumbas, sembrado de cruces, una de ellas gigante en el centro, quizás donde se ubicaba la iglesia principal de la pujante localidad desaparecida y en la que se recostó a orar el Papa Juan Pablo II durante una visita a Colombia en 1986.



Hoy, horas antes de que se cumpla el cuarto de siglo de la tragedia, María Aleida Garzón, madre de Omayra, recordó en la Radio Nacional de Colombia los dramáticos momentos que padeció.



Sus últimos recuerdos de Armero son los de un pueblo "pujante, con gente sonriente y cosechas de algodón, arroz y maní".
Días antes de la catástrofe había viajado a Bogotá para validar el título de enfermería que recién había recibido y fue allí donde supo de la tragedia.



Desde la capital, escuchó la lenta agonía de una niña por las emisoras, pero no fue hasta el día siguiente cuando vio la fotografía de su propia hija en los periódicos y supo que también habían fallecido su madre y su esposo.



En el lugar en el que presumiblemente está sepultada la casa de los Sánchez, en el barrio Santander de lo que fue Armero, hay un altar. Es una especie de tumba y es de las más visitadas. Allí murió Omayra.



Sobre las lozas hay decenas de letreros de agradecimiento de quienes aseguran haber recibido un milagro y una romería intermitente de personas silenciosas que oran cada año, cuando llegan a llorar y a pedir por sus familiares desaparecidos en la tragedia.



El Servicio Geológico de los Estados Unidos calculó entonces que la masa total de material expulsado, incluyendo magma, fue de 35 millones de toneladas y, según el Journal of Volcanology and Geothermal Research, el dióxido de azufre expulsado en la erupción fue de aproximadamente 700. 000 toneladas.



Todos esos materiales arrasaron los 52 barrios y las 70 calles del pueblo, con sus árboles y animales de corral, es decir, borraron del mapa a Armero

Yolma Lopez
cuarto año de derecho procesal univer...
Escrito por Yolma Lopez
el 11/07/2012

Para el mundo, Armero es Omayra. La mirada profunda de esta niña de 13 años que murió después de 60 horas de agonía en el fango aún angustia a todo aquel que la ve. También revela la magnitud de una tragedia en la que 23. 000 personas fueron sepultadas el 13 de noviembre de 1985 por una avalancha del río Lagunilla, que se originó tras la erupción y el posterior deshielo del volcán Nevado del Ruiz.

Omayra era sólo una de las miles de víctimas, pero el fotógrafo francés Frank Fournier logró captar algo que conmovió a millones de personas.

La perturbadora imagen, con la que Fournier ganó el Word Press Photo en 1986, originó una polémica por la indiferencia del Gobierno con las víctimas y su incapacidad para evitar una tragedia pronosticada. Fournier también fue cuestionado por haber cruzado el límite entre información y el voyeurismo.

Veinticinco años después de la tragedia, Frank Fournier (fotógrafo de 62 años, miembro de la agencia Contact Press Images, que ha hecho reportajes en Sarajevo, Ruanda, los atentados del 11 de septiembre, entre otros) habló de ese día que jamás se borrará de su memoria ni de las de quienes la vivieron a la distancia

Yolma Lopez
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Escrito por Yolma Lopez
el 11/07/2012

Fotógrafo Frank Fournier


"Al tomar su fotografía me sentí totalmente incapaz, sin poder alguno de ayudarla. Ella enfrentaba la muerte con coraje y dignidad, sentía que su vida se le iba"

"Llegué a Bogotá desde Nueva York dos días después de la erupción. La zona a la que necesitaba llegar era remota. Fue necesario manejar durante cinco horas y luego caminar dos y media.
El país estaba en medio de una grave conmoción política, poco antes de la erupción se produjo la toma del Palacio de Justicia por parte de rebeldes del M-19, la cual terminó en un baño de sangre.
El ejército de la zona había sido trasladado a la capital.
Llegué al pueblo de Armero al amanecer del tercer día posterior a la erupción. Había mucha confusión, la gente estaba conmocionada y desesperada por ayuda. Muchos permanecían atrapados por los escombros.
Me encontré con un campesino, quien me dijo de una niña que necesitaba ayuda. Cuando me condujo hacia ella estaba casi a solas, unas pocas personas la rodeaban en tanto algunos trabajadores de rescate ayudaban a otra persona un poco más lejos.
Silencio conmovedor

Al tomar su fotografía me sentí totalmente incapaz, sin poder alguno de ayudarla. Ella enfrentaba la muerte con coraje y dignidad, sentía que su vida se le iba
Fotógrafo Frank FournierEstaba dentro de un gran charco, atrapada de la cintura hacia abajo por concreto y otros escombros de casas que fueron derruidas.
Ya llevaba unos tres días en esa situación, estaba dolorida y muy confundida.
Cientos de personas estaban atrapadas a su alrededor, escuchaba sus gritos y luego un silencio conmovedor.
Había algunos helicópteros, prestados por empresas petroleras que trabajaban en las cercanías.
Pero nadie podía hacer nada por la niña. La gente y los expertos en rescate se acercaban, trataban de confortarla.
Al tomar su fotografía me sentí totalmente impotente, sin poder alguno de ayudarla. Ella enfrentaba la muerte con coraje y dignidad, sentía que su vida se le iba.
Sentí que lo único que podía hacer era informar sobre el coraje y el sufrimiento de la niña, y esperar a que la gente se movilizara.
Poderosa
Cuando llegué a ella Omayra ya perdía la conciencia de a ratos. Me pidió que la llevara a la escuela, no quería llegar tarde a clase.
Pasé mi película a unos fotógrafos que regresaban al aeropuerto y logré enviarlas a París donde estaba mi agente.
En el momento no me percaté de lo poderosa que era la imagen, en cómo los ojos de la niña conectan con la cámara.
La imagen fue publicada en París Match y causó impacto.
La gente me preguntaba " ¿Por qué no la ayudaste? ", " ¿Por qué no la sacaron de allí?". Pero era imposible.
Hubo escándalo y debates en televisión sobre el papel del fotoperiodista. Al menos hubo una reacción, hubiera sido peor si a nadie le hubiera importado.
Tengo muy claro lo que hago, cómo y por qué lo hago. La foto ayudó a recaudar dinero para ayuda y sirvió para destacar la irresponsabilidad y falta de coraje de los líderes del país.
No había planes de evacuación pese a que los científicos habían advertido sobre el peligro de una erupción.
Hay cientos de miles de Omayras en el mundo, historias de gente pobre y débil. Los fotógrafos debemos crear un puente entre ellos y los otros.
La cuestión es si el poder de la prensa es más importante en la actualidad que antes, debido a la presión que impone hoy por hoy el mercado sobre su trabajo
Yolma Lopez
cuarto año de derecho procesal univer...
Escrito por Yolma Lopez
el 11/07/2012

El propio Fournier declaró en una entrevista: “Me encontré con un campesino, quien me dijo de una niña que necesitaba ayuda. Cuando me condujo hacia ella estaba casi a solas, unas pocas personas la rodeaban en tanto algunos trabajadores de rescate ayudaban a otra persona un poco más lejos”. Omayra estaba dentro de un gran charco, atrapada de la cintura hacia abajo. “Al tomar su fotografía me sentí totalmente impotente, sin poder alguno de ayudarla. Ella se enfrentaba a la muerte con coraje y dignidad, sentía que su vida se le iba”, relata Fournier Sobre la fotografía Fournier comenta que cuando la tomó no se percató de lo poderosa que era, en cómo los ojos de la niña conectan con la cámara. La imagen fue publicada en París Match y causó mucho impacto.
Fournier: “La gente me preguntaba " ¿Por qué no la ayudaste? ", " ¿Por qué no la sacaron de allí?". Pero era imposible”.
, Frank Fournier fue galardonado con el premio World Press Photo por esta excelente fotografía.

Cuadro en memoria de Omayra