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Grupo de Desarrollo humano, personal y grupal



El ruido: ¿precio del progreso?

Yamilka
Lic en teología. instituto de estudios...
Escrito por Yamilka Nueva Ramos
el 28/07/2009 | Nivel Medio

Muchas personas aseguran que el ruido es uno de los precios que pagan los humanos por los frutos de la modernidad. Y no les falta razón. Pero, podría afirmarse, entonces, que donde existe ruido hay progreso?. Académicos, instituciones científicas, médicos, profesionales de la prensa, organismos internacionales... Traen el tema una y otra vez a la palestra pública. No es para menos. Las estadísticas apuntan hacia un aumento de la pérdida de audición y de trastornos de la salud por esta causa. El asunto no es exclusivo de determinado país, aunque algunas culturas son más propensas que otras a padecerlo.

Actualmente, el ruido está considerado como una forma de contaminación ambiental. Se han establecido normas mundiales que fijan los niveles sonoros admisibles, de acuerdo con los lugares y los horarios, para garantizar una vida en armonía. Y, por otra parte, el oído humano está preparado para soportar unos 80 decibeles como término tolerable. Esta percepción sonora se puede equiparar con la producida por una calle con tráfico elevado. Después de ese número, el ruido es perjudicial para el organismo y puede llegar a los límites del dolor. Este es el caso de los efectos causados por los aviones al despegar, la sierra de carpintería, los barrenadores y taladros eléctricos o la música en las discotecas.

Sin embargo, se suele considerar que las afectaciones a nuestra anatomía se localizan únicamente en el oído. Y no es así. Los especialistas aseguran que estos no son los primeros perjuicios. Una vez detectada la sordera por ruido, ya el paciente ha convivido con una permanente alteración nerviosa, desórdenes digestivos, insomnio, agresividad, fallos de la visión, problemas cardiacos, hipertensión arterial, bajo rendimiento productivo...

Las campañas mundiales intentan convencer a la humanidad de que este es un problema de todos. Además, constituye un ataque permanente de quienes los producen al resto de la sociedad. Por ello, ha comenzado a experimentarse una serie de cambios para minimizar las afectaciones a las personas y, por otra parte, se educa a los jóvenes a adoptar estilos de vida que contrarresten lo que ha venido ocurriendo hasta ahora. Porque en todas las sociedades anteriores han existido ruidos. Solo que ahora han llegado a convertirse en un problema por resolver. ¿Qué opina usted?