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Grupo de Psicología Forense y Jurídica



El Femicidio : Cuando la muerte se ensaña contra las mujeres

Denisse
Canelones, Uruguay
Escrito por Denisse Motta
el 31/12/2012
El femicidio Cuando la muerte se ensaña contra las mujeres

Vidas truncas, cortadas de cuajo, familias desoladas y niños que tendrán que sobrevivir a duras penas, si es que el homicida no los mata a ellos también.

Por Mía Gallegos




Hablar con familiares de mujeres que han sido ultimadas es dificilísimo. La razón principal es que estas víctimas se encuentran en albergues o protegidas por la Corte Suprema de Justicia y no quieren referirse al asunto porque, de nuevo, viene a sus mentes el dolor y el miedo vividos. No obstante, Cecilia, una mujer blanca, alta y extremadamente delgada, contó su historia.

“Me pegaba, me pateaba, me decía que había tenido mujeres mejores que yo. Al principio, cuando solo éramos novios su trato era amable y cariñoso. Nos casamos muy presionados por mi familia. Y así, de la noche a la mañana, cambió. Casi desde la luna de miel su comportamiento se transformó: se tornó agresivo, controlador y empezó a prohibirme todo, desde la ropa que usaba hasta las visitas a familiares o amigas.


“La primera golpiza ocurrió como a los tres meses de casada. Anduve con los ojos morados bastantes días. Yo trabajo para una empresa transnacional y tuve que ausentarme de mis labores en varias oportunidades. Las golpizas y las patadas en el suelo fueron en aumento. Mi vida era una pesadilla.
“Después de cada uno de estos actos de violencia me pedía perdón y decía que iba a cambiar, que le tuviera paciencia. Pero no cambió…


“Un día casi obligada por una compañera de trabajo, me fui con ella a la Delegación de la Mujer y solicité ayuda. Me asesoraron para que pusiera la denuncia y para que pidiera medidas de protección. No me lo perdonó y no quiso irse de la casa a pesar de la prohibición de acercarse. Me sentí absolutamente indefensa. Empezó a golpearme y a patearme. De pronto escuché ruidos en la puerta de la casa. Era la dueña de la casa que nos alquilaba, que había escuchado el escándalo. Detrás de ella venía la policía. Le gritaban desde afuera para que abriera y él se negaba y me seguía golpeando. De pronto, la policía tumbó la puerta y entró. El tenía en las manos dos puñales y los tiró sobre la cama. Después se escondió detrás de una cortina. Lo apresaron y pasé muchos meses recuperándome”, relata.



Polémicas medidas


Cecilia se salvó de ser una más en las cifras de femicidio que, día a día y año con año con año, muestran los medios de comunicación. Y es que según la abogada Mairene Sánchez, coordinadora de Género del Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu), las medidas cautelares sí funcionan, lo mismo que las leyes que protegen a las mujeres.


“Es importante aclarar que las medidas de protección que se utilizan en la mayoría de los casos, son las que señala la Ley de Violencia Doméstica. Dicha ley no penaliza, sino que dicta medidas cautelares. La violencia doméstica como tal no está sancionada en nuestro país. Lo que se penaliza es la violencia contra las mujeres y para ello existe la Ley de Penalización de la Violencia Contra la Mujer, pero esta segunda ley tiene limitaciones pues protege solo a las casadas y en unión de hecho. De manera que los exmaridos, excompañeros, los novios y los exnovios no pueden ser castigados porque las féminas no están amparadas por dicha ley, aunque sí lo están en la Ley de Violencia Doméstica”, explica la funcionaria.


“Cabe recalcar que es necesario realizar una valoración más profunda de los riesgos que corren las víctimas en el ámbito judicial. Además, es importante destacar que no se puede depositar toda la confianza en las leyes. Las redes sociales de apoyo deben ser seguras para las mujeres. A través de ellas, hay que dar asesoría legal, social y sicológica”, señala Mairene Sánchez.


Para José Manuel Salas, del Instituto WEM que atiende a hombres agresores, las medidas cautelares no deben eliminarse.


“Es necesario fortalecer el sistema para que la protección a las víctimas y la contención del implicado sean más fuertes. Todas estas medidas deben estar impulsadas por el Estado. Además, es necesario robustecer el trabajo con las mujeres y, como complemento, laborar con el ofensor. Las medidas cautelares se deben analizar en diferentes grados, según cada caso. ”


¿Pandemia femicida?


Aunque el femicidio existe desde tiempos inmemoriales, diversas entidades en el ámbito mundial lo catalogan como una pandemia. En Costa Rica, tanto el Instituto Interamericano de Derechos Humanos como el Instituto Nacional de las Mujeres, lo catalogan de pandemia y como un problema de salud pública en el que el Estado debe trazar políticas que protejan a las mujeres y a las familias.


El femicidio, tal y como se le denomina, significa que la mujer es ultimada en razón de su género, sin importar si es ama de casa, profesional, campesina o indigente. El hecho de ser mujer la convierte en víctima de un femicida. El femicidio, por otra parte, está catalogado como la máxima violación a los derechos humanos de las mujeres.


En lo que va del 2010, se han registrado 13 muertes de mujeres en el país, entre ellas la de dos niñas y la de dos indigentes. Todos estos asesinatos son considerados femicidios.


Pero, ¿Cómo empieza la violencia contra la mujer? ¿Cuáles son los agravios que esta recibe en el seno de la familia? ¿Cuáles son las agresiones que recibe en la esfera pública?