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Grupo de Apoyo psicológico y humanitario a usuarios en emergencia



EL CAMINO Y EL PERDON

Mirta
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 04/04/2011
El camino...

Un amigo muy querido, al que llamaré Agustín, me contó que había hecho el camino de Santiago el pasado verano. Me dijo que lo había andado sólo y que cree que es como se disfruta mejor porque el camino es como una metáfora de la vida…y en el camino te encuentras con otros peregrinos para luego dejarlos marchar… y luego conoces a otros… Así llegó a Santiago de Compostela y siguió camino a Finisterre (el antiguo fin del mundo), quería ver atardecer en los antiguos confines terráqueos — finis terrae —, siguiendo el ritual de otros peregrinos que eligen ese punto como colofón de su peregrinación jacobea.

Pasado Santiago empezó a notar molestias serias en una de sus piernas (una tendinitis) y le quedaba ya poco dinero. Agustín, hecho todo un aventurero, había dejado la tarjeta de crédito y el DNI en casa… tan solo llevaba lo que había en su mochila y en sus bolsillos. Pasó la noche en un albergue y cuando se acostó no sabía muy bien que haría al día siguiente, con la pierna tocada, casi sin dinero… Se dió permiso para descansar un poco más ese día y cuando despertó el albergue estaba vació, los peregrinos habían marchado ya… Exploró los rincones y encontró una botella de leche medio llena y medio paquete de galletas. Aceptó el regalo. Su desayuno le supo a gloria. Un poco más allá, vió un bote de Réflex, también olvidado por alguno de los peregrinos que había marchado ya. Se aplicó el réflex en su pierna dolorida y… escuchó el mensaje. Siguió a Fisterra.

En el camino encontró a un peregrino, un hombre mayor de 72 años. Estaba en muy buena forma y también sabía cuidarse, así que hacía etapas cortas. Justo lo que Agustín necesitaba dado el estado de su pierna. Se hicieron compañeros de viaje y llegaron juntos al fin del mundo . Cuando Agustín iba a comprarse un bocadillo para el almuerzo, su nuevo amigo no se lo permitía y le invitaba a comer con él, así que pudo comer caliente.

Cuando Agustín me hablaba de su viaje me decía: — no lo puedo expresar muy bien con palabras pero he sentido que la vida me daba lo que necesitaba .
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 04/04/2011
El perdón
El odio es uno de los sentimientos menos saludables que conozco. Dice Wayne W. Dyer que “el resentimiento es como ese veneno que fluye por nuestro sistema circulatorio causando estragos mucho después de haber sido mordidos por la serpiente. No es el mordisco lo que nos mata, sino el veneno” (1).

El tema no es tanto enfadarte como no soltar ese enfado. Si te lo quedas dentro, se irá extendiendo… y eso causa sus efectos.

Quizá ese alguien (o algo) en el que ahora puedas estar pensando no se merezca que tú le perdones pero tú si te mereces vivir en paz y, por ello, tú si te mereces perdonar… para recuperar tu equilibrio, tu bienestar, tu paz interior, para volver a vivir en armonía contigo mismo, con los demás, con la vida.

Más allá, puedes empezar a ver tus momentos de enfado como una oportunidad para aprender como liberarte de esas emociones de baja energía que te debilitan y sustituirlas por otras emociones de alta energía que te fortalecen. También para empezar a tomar conciencia de que pensamientos sobre ti mismo, los demás o la vida son los detonantes de tus enfados. Incluso para empezar a llamar por su nombre, enfado, aquello que antes denominabas de otra manera, quizá, como ansiedad.

Nuestra cultura nos ha enseñado que exteriorizar la ira es algo negativo, tanto que muchos han optado por reprimirla y no sólo de puertas afuera sino que tampoco se dan permiso para reconocerse a sí mismos estos sentimientos de odio en su diálogo interno. Ese conflicto reprimido (no me doy permiso para sentir ira pero, inconscientemente, la siento) desde luego que también causa sus efectos y también acaba por exteriorizarse aunque con otros disfraces.

Quizá hayas oído decir que no es bueno reprimir la ira, que si te la guardas dentro de ti puedes acabar quizá incluso somatizándola en tu cuerpo, con una migraña, por ejemplo. Sea como fuere, no es bueno quedarse enganchado en una emoción de odio. Creo que acierto al pensar que lo más probable es que no te guste enfadarte y, que si esto ocurre, lo que deseas es soltar esa emoción, liberarla cuanto antes ya que es algo bastante desagradable, para ti… y también para los que te rodean. Así que puedes plantearte soltarla cuanto antes, dejarla salir en formas que no sean destructivas para ti o para los demás. Quizá seas de los que la sueltan a raquetazos en el frontón o de aquellos otros que practican técnicas de liberación emocional como EFT-Tapping (técnica que te recomiendo especialmente ya que resulta muy saludable). Sin embargo, creo que, en cuanto a meta final, puede ser incluso mejor aprender a pensar de forma diferente para no crear esa rabia dentro de ti (o al menos disminuir las veces en que la creas).

Al final del camino, resulta que la ira ha sido generada por uno de tus pensamientos. Si cambias ese pensamiento, dejarás de generar esa emoción de baja energía que te debilita y podrás sustituirla por otra de alta energía que te fortalezca: el perdón. El perdón es probablemente el mayor acto curativo (sino realmente el único) para sanar el resentimiento.
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 04/04/2011
El perdón (y II)

La vida no es justa. Los pájaros comen gusanos, las arañas se alimentan de insectos, los peces grandes se tragan a los pequeños… El empleado despedido no es el poco diligente sino el último que ha llegado porque es más barato despedirle o incluso sale gratis hacerlo… La mujer a la que han amputado una pierna por un accidente tampoco ha hecho nada para merecerlo … etc, etc, etc. La vida no es justa. Al final de todo, incluso, vamos y nos morimos.

Si nos empeñamos en sentirnos enfadados cada vez que la vida no es justa, podemos caer en el hábito de encontrar siempre un motivo de enfado, detenernos en la queja y no ir más allá. Utilizar la rabia como respuesta ante la frustración puede introducirnos en un círculo de amargura, en un callejón sin salida. Y hay otro mundo más allá de la queja.

Sé que no es fácil superar ciertas cosas que la vida te trae y, sin embargo, también sé que la única manera de seguir viviendo plenamente tu presente, sin cargas del pasado que lo hipotequen, es aceptar aquello que fuera lo que ocurrió y perdonarlo. Perdonar lo ocurrido, perdonarte a ti mismo, si es que tuviste alguna influencia en ello, perdonar a cualesquiera otros que pudieron haber colaborado a ello, perdonar a la vida por habértelo traído. Y agradecer que sigues vivo, que has llegado hasta aquí. Incluso agradecer aquello que hayas podido aprender de lo que ocurrió o de tu camino para superarlo. También agradecer aquello que perdiste porque una vez pudiste disfrutarlo. Paradójicamente, quizá ahora que lo perdiste lo aprecias más que nunca antes en tu vida. Puede que incluso no te hubieras dado cuenta antes de lo mucho que lo apreciabas… Y así, quizá, puedas ahora empezar a mirar a tu pasado de otra manera y apreciarlo más, reconciliarte con él. También empezar a mirar a tu presente bajo otro prisma que te haga empezar a apreciar más y agradecer cosas que antes no valorabas… y que, quizá, si ahora las perdieras… también empezarías a valorar mucho más.

Y así, más libre de emociones debilitantes y más cerca de emociones que te fortalecen, empezar a gestionar mejor esas situaciones hoy, cualesquiera que esas situaciones sean, empezando por preguntarte: ¿Qué puedo hacer para vivir más plenamente en este contexto que tengo ahora?

Dice Dyer que las dificultades de la vida son parecidas para todos los seres humanos: el dinero, la salud, la edad, la muerte, los accidentes, los desastres naturales… se nos presentan como cuestiones a superar. “Los seres humanos que reconocen los problemas como algo que es parte de la condición humana y no miden la felicidad por la ausencia de problemas, esos son los seres humanos más inteligentes que conocemos; también los más raros y difíciles de encontrar”
Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 04/04/2011
El perdón (y III)


“Si el mundo estuviera tan organizado que todo tuviera que ser justo, no habría criatura viviente que pudiera sobrevivir ni un solo día. A los pájaros se les prohibiría comer gusanos y habría que atender a los intereses personales de todos los seres humanos”. Wayne Dyer

Dyer dice que estamos condicionados a buscar justicia en esta vida y, sin embargo, socarronamente comenta que sería igualmente productivo que buscáramos la fuente de la eterna juventud o algún otro mito por el estilo. El ideal de justicia es eso, un ideal hacia el que tender pero en la realidad la justicia y la equidad perfecta no existen. Está bien que queramos justicia y la humanidad ha avanzado mucho en beneficio de la justicia a lo largo de los siglos, lo que sostiene Dyer es que resulta erróneo usar su carencia como justificación para la infelicidad.

Sé que estoy citando mucho a este doctor en psicología americano en estas entradas sobre el perdón. Me gusta lo que ha escrito sobre este tema. Quizá sea porque de alguna manera está contando su vivencia personal. Su madre, sus hermanos y él mismo, fueron abandonados por su padre cuando él era muy pequeño y nunca volvieron a saber nada de él. Pasaron muchas penurias. Wayne ha contado que no fue fácil perdonar a su padre pero que cuando lo consiguió eso marcó un punto de inflexión en su vida hacia una mayor liberación personal y paz interior, un punto de no retorno, un salto hacia una vida más plena y mucho mejor de lo que antes hubiera soñado. Nadie puede dar lo que no tiene. Quizá el problema del padre de Wayne fue ese. No podía dar a su mujer y sus hijos aquello de lo que no disponía. Aunque la justicia no exista, uno puede vivir la vida con pasión , com-pasión , como diría mi colega Luis Bueno, y perdonar las carencias de los demás, sus limitaciones, tanto como las carencias y limitaciones propias. Y agradecer las lecciones aprendidas en el devenir de su vida. Wayne W. Dyer es hoy un amoroso padre de 8 hijos a los que acompaña en su vida. Él no repitió la historia, rompió la cadena.

Quien no tiene amor dentro de sí, no puede dar amor. Quien no tiene alegría dentro de sí, no puede dar alegría… Tener esos tesoros dentro de ti, implica que primero te quieres a ti mismo para luego poder querer a los demás, que primero te sientes tu alegre en tu interior para luego poder irradiar esa alegría a los demás. Como dice Dyer uno solo puede ir repartiendo por la vida aquellos activos que tiene en su almacén interior. Si quisieras regalar a tu vecino 12 naranjas ¿Cuántas naranjas necesitarías tener en tu despensa?
Patty
Escrito por Patty
el 05/04/2011

Hola Mirta!
Excelente Debate amiga.
Como dar lo que no tienes?
Dejo estos links que tratan de esto.

Desde los afectos

Amate Ahora

ALGUIEN JAIME COHEN

MIRTA
TE QUIERO AMIGA
TU AMISTAD
ME AYUDA A CRECER.
BESOS

Anunziata Buonanno Restino
Profesora de inglés upel -maracay - ed...
Escrito por Anunziata Buonanno Restino
el 05/04/2011

GRACIAS PATSY POR INVITARME A ESTE MAJESTUOSO DEBATE Y A MIRTA POR

CREARLO. A CONTINUACIÓN LES COMPARTO UNA BELLA ANÉCDOTA SOBRE EL TEMA DEL CAMINO Y EL PERDÓN.



Un catequista le había contado a sus niños de catecismo la parábola del hijo pródigo. Después les pidió que redactasen un resumen. Uno de los niños escribió lo siguiente:

Un hombre tenía dos hijos pero el más joven no estaba a gusto en casa y un día se fue lejos llevándose todo el dinero. Pero en cierto momento este dinero se acabó y entonces el muchacho decidió volver a casa porque no tenía ni siquiera algo para comer. Cuando estaba por llegar, su padre lo vió y muy contento tomó un buen bastón y corrió a su encuentro. Por el camino encontró al otro hijo, el bueno, que le preguntó donde iba tan rápidamente con ese bastón.

Le dijo:

- ha vuelto el desdichado de tu hermano. Después de lo que ha hecho se merece unos cuantos bastonazos.

- ¿Quieres que te ayude papá?

- Claro, responde el padre

Así entre los dos lo molieron a bastonazos. Al final el padre llamó a un sirviente y le dijo que matase el cordero más gordo y que diese una gran fiesta porque al fin se había sacado las ganas de castigar aquel hijo que se había portado tan mal.

Aunque parezca raro esto es lo que había escrito un niño sobre la parábola del hijo pródigo. Podemos decir una mente fantasiosa o un niño distraído. Resulta ser que este hombre catequista asegura que el niño era muy aplicado. Vemos que es un caso clásico de rechazo intelectual o una distorsión perceptiva. La mente del niño no podía aceptar lo que el evangelio nos propone y lo ve como algo absurdo. Aquel padre que perdona no es creíble y tampoco es creíble que ese hijo se arrepienta. Por eso que tiene razón el otro hermano lamentándose. Este niño había ajustado el final de la historia dándole un resultado más normal y más conforme a los criterios de justicia de una sociedad que está errando en el sentido del perdón y no cree en aquel que se arrepiente y que ha sustituido la gratuidad por la revancha. El perdón no nos resulta fácil y espontáneo y a menudo queda en como un deseo o un esfuerzo

Esta noche junto al Padre Tomás Pastorino queremos bucear en este punto, el perdón como un camino de misericordia. El padre Tomás Pastorino es párroco de la parroquia San Francisco de Asís del barrio Las Flores de la ciudad de Córdoba, egresado también de la Escuela para Formadores, María Madre de los Consagrados, cuya misión es la de ayudar a los formadores de personas, él es asesor diocesano de la Liga de Madres de Familia en Córdoba y consiliario de la provincia sur de los equipos de Nuestra Señora.

Padre Tomás: el perdón es una de las cosas que humanamente nos cuesta mucho. Nos salta por los poros aquello de ojo por ojo y diente por diente, pero hay algo distintivo del cristiano es el perdón, lo vemos en Jesús en el momento supremo, Padre perdónalos porque no saben lo que hacen

Cristian Romano : ubicamos este tema en este tiempo de cuaresma donde estamos llamados a dejarnos reconciliar.

PT: es el tiempo para hacer el ejercicio, el esfuerzo, el trabajo. Dios nos regala un tiempo especial para trabajar interiormente. Estamos acostumbrados a cuidar el cuerpo, la silueta, la figura externa. Entonces vamos al gimnasio, a la nutricionista, para la dieta del cuerpo y Dios nos ofrece algo para la dieta del espíritu para esa otra parte de nuestra vida que no la vemos tanto con los ojos del cuerpo sino que lo vemos con los ojos del alma. Ponernos en línea , sacarnos esos quilos de más que tenemos, protestamos pero están allí son esas actitudes y gestos que van en contra de lo que nosotros queremos y de lo que Dios nos propone aquí está este tiempo que Jesús nos ofrece para volver a la casa del Padre , para poder ponernos en forma y sacarnos estos limites que tenemos , que si queremos hacer el esfuerzo y nos proponemos todos los días, como con el ejercicio físico logro después de un tiempo y de un proceso tener la destreza buscada, así también en el aspecto espiritual.

El tema del perdón es uno de los elementos claves en la vida del cristiano donde mayor ejercicio tenemos que hacer. Aquí entran varias cosas a nivel humano que si no las tengo en cuenta me van a jugar una mala pasada. El demonio va aprovechar para que en la confusión el gane y nosotros con aquello de San Pablo 'todo el bien que quiero termino no haciéndolo y el mal que no quiero termino haciéndolo' . Es un tiempo de gracia, un regalo que Dios nos hace , para que junto con su gracia y nuestro trabajo podamos lograr esa transformación.

CR: cuantas cosas se venden en televisión , por ejemplo para bajar la pancita , ya en una semanita , ya , pero sobre este tema no. El perdón tiene un proceso y un tiempo que lo vamos a ir desarrollando.

PT: hay que ponerse en camino y darle paso al paso que corresponde en cada momento pero tengo que hacerlo voluntariamente, cada cosa que hago se lo entrego al Señor.

CR: La consigna para hoy es: ¿Que me motiva a no querer perdonar y que motiva a querer perdonar?

PT: recordemos que es hay un pedido de Jesús a liberarnos, a tratar esos nudos que tenemos en el corazón, para que siendo libres con esta gracia Dios, el nos muestra el camino , podamos caminar detrás de El

CR: dejarse reconciliar es lo que nos proponía la primer lectura en el miércoles de cenizas. Dejarnos reconciliar forma parte de la reconciliación con el hermano, con Dios y conmigo mismo, también con la vida , con aquello que ha ocurrido y no lo esperaba, con lo cual mi corazón está enojado, triste y mal.

Las falsas ideas sobre el perdón, el perdón no es olvidar. Yo me olvido y ya está, con eso creo que perdoné. ¿Por qué el olvido no es perdonar?

PT: Porque el hombre tiene una capacidad que es la memoria. Yo no me puedo olvidar lo que me ha pasado. Puede ser que no lo tenga el recuerdo concientemente, pero el inconciente lo tiene registrado. Los sicólogos hablan de la memoria emotiva y es la que va a recordar todas las cosas lindas y feas que nos han pasado a lo largo de toda la vida. A veces podemos buscar concientemente un hecho, pero a veces es el inconciente el que lo maneja y los recuerdos van apareciendo. Lo importante sería que concientemente, libremente, vaya trabajando eso que me pasó y no quede mal acomodado, desordenado. Si lo puedo ordenar puedo encontrar la paz que necesito, que en definitiva es lo que me va a permitir vivir en armonía

CR: olvidar no me garantiza que haya perdonado

PT: no. Olvidar no puedo. Para perdonar debo hacerlo voluntariamente y libremente. Tengo que tomar una decisión para perdonar.

CR: otra de las falsas ideas es no querer reconocer daños, ni asumir ni aceptar o bien minimizar.

PT: muchas veces lo que hacemos es reprimir y tapar y esto no suele jugar una mala pasada. Esto que no estoy manejando en algún momento puede saltar por otro lado. Puedo tener una reacción no como yo hubiera querido tener. Puedo aguantar pero el día que vaso rebasó , me sacó de las casillas y esa reacción es producto de todo lo yo no he reconocido y no le he tenido en cuenta.

CR: Padre ¿El perdonar es una obligación, está impuesto? Yo leo la palabra que me dice que debo perdonar. Siento una obligación.

PT: Tiene que haber un decisión libre, mía, libre sino no tiene sentido. Me pueden obligar y esto puede ser por un tiempo. Lo cual me va a traer consecuencias negativas ya que no voy a encontrar esa paz y ese orden interna que necesito para poder dar ese paso adelante.

CR: el perdonar es una decisión libre. , amen de cómo me sienta.

PT: son dos cosas distintas. Me voy a sentir mal y herido por el mal que he recibido pero eso no me va a impedir hacer el esfuerzo de dar ese paso adelante para poder perdonar al otro y llegar a la verdadera reconciliación, llegar a esa paz interior que tengo que tener.

CR: Es un acto libre y de la voluntad, pero por más que yo diga voy a perdonar, ¿Es mágico el perdón.?

PT: No. Es un proceso que tengo que hacer, que dura incluso toda la vida. El texto del evangelio dice que debemos perdonar 70 veces 7 es decir siempre, porque la memoria me va a traer los recuerdos malos de la ofensa que he recibido. Aquí voy a tener que perdonar nuevamente. Es un ejercicio constante que debo ir haciendo sobre las ofensas que he recibido.

CR: es un proceso y un aprendizaje. También la gracia de Dios va a actuando

PT: Es gracia de Dios y tarea del hombre, sin estas dos cosas es imposible hacerlo.

CR: A veces uno perdona y quiere que la cosa vuelva como antes.

PT: Es imposible, porque ese gesto, ese hecho de vida no lo puedo borrar. Lo he vivido yo y la otra persona. Debo trabajar para madurar y crecer. Descubrir que la otra persona tiene este límite, me provocó este daño pero yo a pesar de esto la sigo queriendo y amando

CR: perdonar no significa sentirse como antes de la ofensa sino que vamos por algo mejor

PT: tengo que reconocer lo que voy sintiendo y viviendo. Animarme a reconocerlo para encausarlo y darle una direccionalidad por donde yo quiera. Dios me da la capacidad para encausar positivamente lo que estoy sintiendo. Es lo que hizo Jesús en la cruz , en el momento más duro , antes de morir le dijo al Padre: ‘Padre perdónalos porque no saben lo que hacen’ . Aquí Jesús nos enseña como llegar al perdón.

CR: perdonar no es olvidar, no es negar. Perdonar es más que un acto de voluntad, no es una obligación , no significa sentirse como antes de la ofensa. Perdonar al otro no significa solo disculparlo , tampoco pasarle toda la responsabilidad a Dios. Quien tiene que perdonar es cada uno.

PT: es un compromiso nuestro, es un cambio de actitud interior, es como voy a mirar al otro.

CR: el perdón termina siendo un nuevo nacimiento

PT: es un nuevo nacimiento. Es un punto y aparte y dar vuelta la hoja que Dios nos invita hacer para tener una vida nueva. Es una Pascua, de la muerte a la vida. Muero a lo mío, a lo que yo quisiera hacer para hacer aquello que Jesús me propone. Quizás no lo entienda hoy pero más adelante sí. ¿En qué tiempo?. Dios no tiene tiempo. El nos invita a meternos en ese no tener tiempo.

En el testimonio de la hermana decía no puedo perdonar. La pregunta es : ¿No puedo perdonar o no quiero perdonar? Si somos sinceros nos vamos a dar cuenta que no quiero perdonar porque el dolor es muy grande y me han hecho mucho daño. Mientras no resolvamos esto nuestro corazón va estar inquieto y no va tener paz , va a tener esa intranquilidad que sólo nos la vamos a sacar cuando demos es paso del perdón. Cuesta perdonar pero es un proceso, regalate el tiempo que Dios te regala para perdonar , Dios te ofrece un tiempo para que vayas haciendo un proceso día a día. Un paso después del otro. No puedo subir del primer escalón al décimo. Hace falta mi trabajo y mi esfuerzo para dejar de lado algunas cosas mías. Cuidado con ponerle la responsabilidad que es mía al otro. No basta con rezar y pedir a Dios, es un proceso que debo ir haciendo, que en algunos casos necesitemos ayuda externa , lo puedo trabajar con mi confesor o con mi guía espiritual. Este proceso no se hace de un día para el otro. El hijo pródigo para reconocer su estado pasó un tiempo. Tuvo que estar junto a los chanchos para darse cuenta adonde había caído y que tenía que volver a la casa de Padre. Elaboró y pensó ese discurso para el Padre. En esta parábola vemos que hay un tiempo, un proceso , cosas que tenemos que vivir.

CR: ¿Qué pasos tengo tomar para perdonar? ¿Hay algún caminito?

PT: hay un caminito y esto se desprende de lo que nos dice Jesús en el evangelio. Debo perdonar 70 veces 7 o sea siempre. Hay un autor contemporáneo llamado Amadeo Cencini cuyo libro es Vivir reconciliados. En este libro podemos encontrar como hacer este proceso del perdón, de donde tomo cuatro elementos claves para el proceso del perdón y lograr así esa paz interior.

CR: Un proceso humano y cristiano

PT: Esto implica nuestra mente, psiquis y espiritual. Esto no lo puedo separar, no lo pudo dividir, ya que somos una unidad. No se logra solo rezando sino que debo poner la parte mía del hombre: Está la gracia de Dios y la tarea del hombre

Primer paso : revivir el hecho histórico o actual de la ofensa que he recibido. Esto me va a llevar a la situación de poder recordar a la persona y circunstancia y ver que provocó en mi esto que el otro hizo. Lo que yo considero una ofensa. Identifico lo que me provocó. Si es algo que yo no esperaba, es algo que yo no quiero. Si es algo que yo no quiero, hace surgir el odio y el enojo. El odio se canaliza a través de la venganza. Muchos cristianos dicen que no odian, cuidado, si en una mano tengo el odio y en la otra la venganza va a ser imposible seguir adelante en este proceso del perdón. El odio es natural que surja, entonces, ¿Que voy hacer con el odio? Voy a poner mi voluntad para orientarlo, o lo perdono o bien se lo tiro encima a la otra persona, o a mí o al vecino. No me quedo inmóvil ante la ofensa. Ante el odio y la venganza me debo preguntar ¿Que quiero hacer con esto?

Aquí está involucrado mi voluntad y el corazón. El odio es un acto premoral y no lo puedo manejar. Tengo el odio y la venganza en la mano. Muchos dicen : yo no tengo venganza. La venganza tiene mil y una caras y disfraces. Ponemos razones y excusas para presentar a la venganza como lo que debemos hacer. El demonio aprovecha para hacernos creer que no tenemos venganza y se sale con la suya, porque nos mantiene con la bronca adentro y nuestras acciones nos van destruyendo y también a la otra persona. Por eso es que no encontramos la paz interior.

Yo debo en cristiano ordenar esto que me pasó y hacer que cambie este odio en un acto de amor. Fue lo que pasó con Dios: el hombre peca, hace un acto de odio y Dios ¿Qué le devuelve al hombre? , manda a su propio hijo para que salve a la humanidad del pecado y la muerte. Jesús en la cruz nos da la razón y el motivo, el camino, el sentido cuando dice : Padre perdónalos porque no saben lo que hacen

El segundo paso: renunciar a la venganza. Este es el punto clave y central de todo el camino del perdón. Si esto no lo hago bien, lo que sigue no lo voy a poder hacer y no voy a encontrar el perdón. En esto se distingue lo cristiano del resto de lo humano. ¿Por qué voy a renunciar a la venganza?. Yo voy a renunciar a la venganza libre y voluntariamente a la venganza porque Jesús me invita a perdonar. Señor, porque tu me invitas a perdonar yo renuncio libre y voluntariamente a esta venganza , lo pongo en tus manos. Respondo a la invitación que Dios me hace, lo sigo a El. Muero a lo mío, es la Pascua. El alma se transforma , me abro de corazón verdaderamente , muero a lo mío y le dejo el camino abierto a Dios, el que entra no es cualquiera, es Dios con su Amor.

Hago esto por amor a Dios. El perdón es lo distintivo del cristiano. Nadie puede perdonar sino ama a Dios. En las primeras comunidades decían: ‘mirad como se aman’ . Este fue el testimonio que transformó la sociedad de aquella época. ¿Por qué hoy el cristiano no transforma la sociedad?. Porque no perdonamos , no mostramos este amor misericordioso de Dios. Buscamos devolver ojo por ojo y diente por diente.

Tercer paso: ver al hermano como Dios lo mira. Lo mira en su historia en su formación, en su vocación. Va a comprender la situación de la persona. Alguien me enseñó que el gesto que el hermano tuvo conmigo era dañino. Por eso yo no lo hago. ¿Qué le habrá pasado a este hermano que nadie se lo dijo y hoy el lo está haciendo? Quien primero se daña es el que lo está haciendo. Mi posición frente al hermano que me hizo esta ofensa, yo soy rico. Me doy cuenta de algo que el otro no lo puede ver, no lo tiene o no lo quiere ver. Ver al otro como Dios lo mira , no con los ojos de la razón, Dios lo hace pasar por los ojos del corazón. Lo mira con ese Amor de misericordia que a pesar de esta miseria, Dios lo ama. A pesar de mi miseria , Dios me ama. ¿Me dejo abrazar por el amor misericordioso de Dios o soy tan orgulloso que no lo permito?

Tengo que obligarme a mirar al hermano como lo mira Dios. Dios no justifica el mal, comprende al pecador, ama al pecador , perdona al pecador. Dios no quiere el pecado, quiere al pecador. No quiere que el pecador siga en el pecado, sino que lo invita al cambio, ‘vete y no peques más’.

Cuarto paso: amar al otro como Dios lo ama. Con ese amor de misericordia. Ese amor que surge del corazón de Jesús. A pesar de mi miseria, de mi pecado Dios me ama. Por mi y mi hermano , murió en la cruz y desde allí me invita a amar y a perdonar al hermano. Cada vez que recuerde la ofensa debo repetir estos cuatro pasos , de esta manera lograremos transformar nuestra vida y la paz, el orden y la armonía interior va a volver a nuestro corazón y así me voy a liberar. El mal va a ser ocasión de bien.

Estos cuatro pasos no se hacen de un día para el otro, lleva su tiempo. Dios te regala el tiempo para poder hacerlo día a día. Dios te ofrece cada día estrenar el corazón como el primero y el último día.


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Mirta quiero darte las gracias por este documento sobre El Perdón.
El perdón que es tan necesario para poder vivir una vida plena y feliz.
Un abrazo,
Alba


Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 05/04/2011

A TODAS.-

Gilda Noemí
Escrito por Gilda Noemí
el 05/04/2011

Gilda Noemí
Escrito por Gilda Noemí
el 05/04/2011

Gilda Noemí
Escrito por Gilda Noemí
el 05/04/2011


Gilda Noemí
Escrito por Gilda Noemí
el 05/04/2011

Gilda Noemí
Escrito por Gilda Noemí
el 05/04/2011

La actitud es muy importante y parte de uno a si mismo y a los demás.



Gilda Noemí
Escrito por Gilda Noemí
el 05/04/2011

Gilda Noemí
Escrito por Gilda Noemí
el 05/04/2011

Gilda Noemí
Escrito por Gilda Noemí
el 05/04/2011

Gilda Noemí
Escrito por Gilda Noemí
el 05/04/2011




Sara Salas Zavaleta
Educacion inicial instituto de la cesa...
Escrito por Sara Salas Zavaleta
el 05/04/2011

Gracias Patsy por la recomendaciony Mirtha por el debate besos lindas.

Perdonar nos lleva a una felicidad interna y auna calma espiritual es asi como crecemos como seres de Dios. C omo lo dices el primer paso del perdon es la Sanacion de ahi partira el Verdadero perdon, graciasbellas amigas y sobre todo Bendiciones en sus Hogares.

El PERDON ES UAN EXPRESION DE AMOR AL PROJIMO! Como tal cumplimos unos de los mandamientos principales del Señor.

Sara Salas Zavaleta
Educacion inicial instituto de la cesa...
Escrito por Sara Salas Zavaleta
el 05/04/2011


perdon

Sara Salas Zavaleta
Educacion inicial instituto de la cesa...
Escrito por Sara Salas Zavaleta
el 05/04/2011