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Grupo de Filosofía



El bien y el mal existen??*¿¿¿¿¿

dilan
Carabobo, Venezuela
Escrito por Dilan Dinofreo
el 07/09/2010

Desde mi punto de vista no! Por que Por que solo es un sistema de medida humana! Yo creo que eso que llamamos bien y mal son los dos extremos opuestos de una misma cosa SAludos!

Ramon J. Cluet (rcenelcamino)
Experto: coordinación de fuerza de ven...
Escrito por Ramon J. Cluet (rcenelcamino)
el 07/09/2010

Hola Dilan.

Vivimos en un mundo dual de fuerzas opuestas en constante enfrentamiento tratando de imponerse la una a la otra y para el equilibrio deben armonizarse y el ser humano no es ajeno a esta realidad. No se trata de que sea bueno o malo, no se trata de que nos guste o no, de lo que se trata es que es nuestra realidad y por lo tanto bajo un punto de vista físico, natural, existe lo positivo y negativo y el equilibrio de fuerzas y bajo un punto de vista humano existe lo mismo, bueno (positivo) y lmalo (negativo) y debemos buscar la armonización, equilibrio entre esas dos fuerzas. Según mi entendimiento e xiste también la ley de la compensación…


Saludos cordiales.

Dilan Dinofreo
Carabobo, Venezuela
Escrito por Dilan Dinofreo
el 07/09/2010

Jajaja si lo dificil es saber donde termina una y donde comienza otra! Eso depende del color del diamante con que lo veas pero tienes razon en tratar de buscar el equilibrio entre esas dos fuerzas! Sea como sea que la llamemos!

Joan Salva
Filosofia/ teosofia----cuntinuo libre...
Escrito por Joan Salva
el 07/09/2010

Tal como he expuesto en todos mis posts mi teoria va encaminada a revelar la identidad humana en la dualidad que lo hace diferente de los demas animales que comparten el planeta ,Tal como apunta la sabia respuesta de Ramon Cluet, hay dos fuerzas en lucha dentro la conciencia del humano ,la instintiva -animal que pide y reclama constantemente ,`poder ,dominio control de su entorno para sobrevivir despreciando al projimo (hasta aqui seriamos como los demas animales ) pero la conciencia posee las herramientas para combatir esta demanda del instinto y llegar al equilibrio que desconecte la dualidad y haga del hombre poseedor del AMOR en MAYUSCULAS y vencedor del animal que nace con nosotros y estas herramientas virtuosas son -la COMPRENSIÓN--LA CONFIANZA -EL RESPETO Y LA COMPLICIDAD, no es una utopia ,reflexionemos ,algunos lo han conseguido ¿,porque no seguir su camino? Trazado esta- muchos maestros lo señalan -sigamos-les---un abrazo -----joan---

Gricelda Fuentes
Métodos filosóficos metafísicos ------
Escrito por Gricelda Fuentes
el 08/09/2010

El Misterio de la Unidad por la Dualidad está simbolizado por el “Uno” dentro del “Cero”. La línea recta dentro del Círculo representa la Unidad; el ángulo de dos líneas distintas que, partiendo de un único punto se alejan y divergen, representa la Dualidad. De esta manera, vemos que la Dualidad tiene su origen en la Unidad.

El punto central en el que las dos líneas se juntan es el séptimo mundo o mundo de la Realidad, mientras que las dos líneas que atraviesan los seis mundos inferiores a la Realidad se llaman mundos de la manifestación o apariencia de la Realidad. Son la sustancia de la Esencia, la forma del ser y la materia en contraposición al Espíritu.

Desde el momento en que la Unidad se bifurca, se convierte en Creación; pero la consciencia de la Unidad, que es el Alma del mundo, se manifiesta en la Dualidad que desciende del séptimo Cielo. Mediante la Dualidad se forman: el Cielo y la Tierra; el bien y el mal; la luz y la sombra; el espíritu y la materia; el Jakin y el Bohaz; el Yang y el Yin; el Sol y la luz; la expansión y la reunión; la necesidad y la libertad; el Padre y la Madre; Adán y Eva, etcétera.

En el mismo cuerpo se manifiesta la Dualidad en todo el organismo; sin embargo, esta Dualidad se concilia en el centro cerebral, en la nariz, la lengua, el ombligo, el falo. La Divinidad Única tiene dos condiciones como base de su manifestación: el Universo y el Hombre. La Unidad de la dualidad, en el cerebro del hombre, es el principio de la Creación; la Unidad de la Dualidad en la base inferior de la médula o en el IO cabalístico, es el regreso a la Divinidad. Desde el momento en el que el Yo Soy junta alrededor de sí a sus vehículos de materia, oscurece su consciencia en su propio plano, pero la comunica a sus vehículos.

Saludos

Gris

Jaime Alfonso Celi Múnera
Derecho y ciencias políticas universid...
Escrito por Jaime Alfonso Celi Múnera
el 09/09/2010

Hola a todos: Caray, Griselda, te fajaste un escrito muy esotérico!. Si consideramos la Unidad como el punto de partida de la Dualidad - como dices - tendríamos que concluir que Dilan tiene razón al expresar que "bien y mal son los dos extremos opuestos de una misma cosa".

Ahora bien: si consideramos el momento en que la Unidad se bifurca, manifestándose en la Dualidad, forzoso es concluir que se forman dos opuestos, el bien y el mal. En mi humilde opinión, un verdadero galimatías.

De otro lado, podríamos decir que el BIEN se ha considerado como una realidad metafísica, como algo físico y como algo moral. Como realidad, el BIEN (lo bueno, la bondad) significa una idea de relación de conveniencia y de adecuación: BIEN es lo que conviene a la naturaleza y fines del ser. De ahí deriva que todos los seres tienden a realizar los fines específicos de su naturaleza, es decir, tienden a realizar su bien.

El bien metafísico es una propiedad trascendental del ser, es decir, el BIEN y el SER son una y la misma cosa. Desde esta perspectiva, el MAL no tiene entidad, sería el NO-SER.

Gricelda Fuentes
Métodos filosóficos metafísicos ------
Escrito por Gricelda Fuentes
el 09/09/2010

Doctrina agustiniana sobre el problema del mal. Naturaleza y origen de los diversos tipos de mal. ¿Es Dios creador del mal? ¿Es responsable? ¿Por qué lo permite?

Introducción
La historia de la humanidad es una trama de coexistencia entre el bien y el mal. A pesar del bien que reina sobre la tierra, el mal que existe en nuestros días nos golpea. La realidad del mal y del sufrimiento suscitan en el hombre las preguntas fundamentales: ¿De dónde viene el mal? ¿Por qué existe el mal si Dios es bueno, y lo ha creado todo? Si Dios nos ha creado para ser felices, ¿Por qué sufren los pueblos?
Nadie puede negar que el mal abunde en el mundo. Pero, en el fondo, este mal ¿Es realmente un mal?
El hombre, a lo largo de la historia, ha intentado encontrar una respuesta satisfactoria a los interrogantes sobre el origen y sentido del mal. De este modo, ante la difícil explicación de la existencia del mal en el mundo, sea físico o moral, ha surgido el concepto filosófico del problema del mal.
Los hombres, ante la evidencia del mal, siguen buscando el origen y el por qué de este mal. Son muchos los filósofos que han reflexionado y meditado en esta realidad, pero parece que el hombre sigue insatisfecho, y la duda persiste.

Génesis del problema del mal en San Agustín
San Agustín, filósofo y teólogo, buscó conocer la realidad del alma y de Dios. No dudó de la capacidad de demostrar racionalmente la existencia de Dios, y propuso los argumentos del devenir y de la contingencia que fueron las bases de la demostración racional de la existencia de Dios a través de las cinco vías de Santo Tomás.
Sintió la inquietud de encontrar respuesta al problema del mal. Se afanó en la investigación del mal hasta el punto de ser el primero en estudiar sistemáticamente, desde el punto de vista filosófico y teológico, el problema del mal. San Agustín se pregunta sobre el origen del mal, y en su obra Las Confesiones escribe: he aquí a Dios y he aquí las cosas que ha creado Dios, y un Dios bueno, inmenso, infinitamente más excelente que sus criaturas; mas como bueno, hizo todas las cosas buenas; y ved cómo las abraza y llena. Pero si esto es así, ¿Dónde está el mal y de dónde y por qué parte se ha colado en el mundo? ¿Cuál es su raíz y cuál su semilla? ¿Es que no existe en modo alguno?
Contemplamos en la vida de San Agustín cómo primero buscó sin descanso una teoría ya existente capaz de satisfacer todas las inquietudes relacionadas con la existencia del mal. Una vez que experimentó la existencia de Dios, llegó a la idea de un Dios ciertamente bueno y justo. Pero… si él es bueno, ¿Por qué tantos males en el mundo? Perteneció en primer lugar a la secta de los maniqueos, que resolvían el problema del mal a la luz de la concepción dualística: la existencia de un principio del bien en lucha contra un principio del mal. Leyendo a los neoplatónicos, se dio cuenta del error de los maniqueos y se orientó a considerar el mal como deficiencia, como no–ser, en vez de como sustancia. No obstante, tampoco la doctrina neoplatónica le satisfizo y por ello, dejando a un lado todas estas doctrinas que consideró inválidas, se introdujo en el estudio serio y personal del mal. Consideraremos, por tanto, más profundamente, cada una de estas doctrinas para entender cuál era el error en relación con el problema del mal y, por consiguiente, por qué San Agustín siguió adelante en la búsqueda de una respuesta definitiva.

Maniqueísmo
Dos fueron los motivos que indujeron a Agustín a hacerse maniqueo. En primer lugar los maniqueos ostentaban un fuerte racionalismo y trataban de explicar todo con la fuerza de la razón. En segundo lugar parecían ofrecer una solución aparentemente simple al problema del mal. El período maniqueo de San Agustín duró nueve años. La doctrina maniquea es claramente gnóstica. Se funda en la aspiración hacia el más allá y tiene una fuerte tendencia a la fuga de este mundo. El alma se encuentra encerrada en el cuerpo, de manera que no puede alcanzar la gnosis [es decir, el conocimiento divino]. Por ello, el alma aspira a separarse del cuerpo. Respecto al problema del mal, San Agustín toma conciencia del mal como una enorme potencia. La materia se transforma para él en un representante extremamente violento del principio del mal. Para Manes el mal existe como un segundo principio divino. De este modo, habría que admitir la existencia de un segundo Dios, que es dios del mal.
Sin embargo, de esta concepción surge en San Agustín una pregunta ontológica: ¿Puede la materia ser en sí misma realmente mala? Por un lado, creía en el sentido bíblico de una creación buena de Dios. Por otro lado, el dualismo se había impreso fuertemente en él. Descubrió la posibilidad de pensar a Dios de otro modo y, ya convertido, llega a la conclusión de que el mal no es un principio metafísico ni una fatalidad que la conciencia tiene que asumir.
No obstante, y a pesar del rechazo posterior que profesó hacia los maniqueos, la doctrina dualística quedó de algún modo impresa en él. Esto es evidente en La ciudad de Dios. En esta obra nos demuestra su confianza en el triunfo final del bien sobre el mal. El ulterior contacto con la filosofía neoplatónica le será de gran utilidad en su camino de investigación y de esclarecimiento del problema del mal.

Neoplatonismo
El sistema de Plotino sigue una ontología jerárquica. El punto de partida de todo ser es Dios. Dios es inefable y por ello, en términos de Platón, es el Uno. En esta jerarquía del ser la materia constituye un escalón más bajo, es el Último.
La materia es para el alma causa de debilidad y de maldad. Ya mala en procedencia, esta es el primer mal y de hecho, cuando el alma se aúna a la materia y se hace mala, la causa de su maldad es siempre la materia, con su simple presencia. El progreso de Plotino consistía en el hecho que delineaba una visión unitaria del mundo: la doctrina del Uno se veía más convincente que el dualismo, pues San Agustín no podía entender la contradicción entre dos principios contrapuestos como son el bien y el mal. La concepción neoplatónica le ayudó a superar así la distinción maniquea entre un principio bueno y un principio malo. Así da un paso adelante, y llega a la conclusión de que todo ser existente, por el hecho de ser, es bueno. Como el mal no puede existir en el reino del bien, viene descrito como la nada. El mal, según la doctrina neoplatónica, equivaldría a la materia increada.
No obstante, rechaza la tesis de Plotino porque, desde su punto de vista, no es una solución, sino sólo un alivio para un Dios no creador. Para Agustín, convencido de la existencia racional de Dios creador, esta hipótesis de una materia increada y responsable del mal es absurda e ilógica. No puede existir una materia increada, porque si es materia, existe y si existe, es creada. El principio de la materia como mal es una escapatoria: si la materia existe, también esta es obra del Creador. Y si la materia es obra de Dios, también es buena. Precisamente en esto se engañaba Plotino. La materia no es principio del mal, y por ello, San Agustín llegó a la resolución de que debía buscar la causa del mal en otro lugar que no fuera la materia, ni lo corpóreo.

Núcleo de la doctrina agustiniana del mal: el mal como privación del bien
Naturaleza del mal
San Agustín siguió indagando. Partía de la certeza de un Dios bueno, que hace todo de la nada, que da el ser y la existencia a la naturaleza. Se pregunta entonces: ¿Cómo explicar la presencia del mal en un universo creado por Dios? Si Dios existe y es creador, ¿De dónde viene el mal?
La doctrina de Plotino, además de ayudar a superar la cuestión de la dualidad maniquea, le encaminó a la formulación de su propia doctrina. Sobre el fondo de la doctrina platónica, San Agustín puede finalmente adoptar una fórmula que ya escuchó antes de su maestro Ambrosio: el mal no es sino la falta de un bien. Por tanto, en términos filosóficos, el mal no tiene ninguna sustancia. El mal no es una sustancia, sino una privación. Es privación de un bien debido, del mismo modo que la ceguedad es la privación de ver. Por lo tanto, si el mal es la privación del bien, no se puede pensar en un mal sin la relación con un bien. El mal existe en el bien y sólo tiene sentido en relación con un bien al que le falta la propia perfección. Este mal no tiene subsistencia propia y, por consiguiente, reside en algo bueno.
La definición del mal ha sido sacada a la luz plenamente por San Agustín: el mal no es sino la privación de un bien.
San Agustín no niega la realidad de la existencia del mal. Llega a la conclusión de que el mal no es una sustancia, pero no por esto es inexistente. Con la definición del mal como privación aporta al cristianismo y a la filosofía una gran riqueza. Esta definición representa el conocimiento más delicado del problema del mal, sea en el plano metafísico o en el teológico. Reconoce en el mal toda su extensión y dominio, pero, al mismo tiempo, pone al desnudo su miseria ontológica demostrando que el mal en sí no puede subsistir y que, por ello, necesita del bien. El mal existe, pero sin sustancia.
La definición del mal como privación del bien desarrolla un papel importante a lo largo de la historia. Esta definición ha hecho posible la armonización ontológica con la convicción bíblica según la cual todas las cosas creadas serían muy buenas. Santo Tomás acogió de lleno esta doctrina hasta el punto de escribir: Boecio, por ejemplo, nos habla de un filósofo que preguntaba si Dios existe, ¿De dónde procede el mal? Más bien habría que argüir lo contrario: si se da el mal, Dios existe. Pues el mal no existiría si se suprimiese el orden del bien, cuya privación es el mal; y tal orden no existiría sin Dios.

Origen del mal
Descubierta la verdadera naturaleza del mal, era necesario investigar a fondo sobre el origen.
Si existe el mal, ¿De dónde viene?
Agustín argumenta que Dios no crea el mal porque el mal no es creable. Si el mal es no–ser o privación del ser, no puede ser objeto de un acto creativo de Dios, el cual, cuando crea, da siempre un ser. Entonces, el ser es siempre un bien. Así Dios es autor del bien y no del mal. Por tanto, Dios es principio del bien, su acción tiende al bien, al ser. Dios no es la causa del mal porque entonces su acción llevaría a la destrucción y no se puede sostener que Dios haya creado el mundo para destruirlo. San Agustín descubrió que el mal era una privación de un bien y que este mal no podía venir de Dios. Dios permite el mal pero no lo crea. Surge, pues, una nueva pregunta: ¿Por qué Dios permite el mal? La respuesta a esta cuestión la encontramos formulada en su Enchiridion: el Dios todopoderoso, a quien, como lo reconocen los mismos infieles, pertenece el dominio soberano de todas las cosas, porque es sumamente bueno, no toleraría jamás la existencia de algún mal en sus obras si su omnipotencia y su bondad no fueran capaces de sacar el bien hasta del mal.
La visión de San Agustín es adoptada por Santo Tomás al inicio de la Summa Theologica. Así, la respuesta que introduce San Agustín, es que Dios sólo puede permitir el mal para ordenarlo a un bien mayor. Si Dios no ordenase el mal a un bien mayor, o bien conservaría el poder del mundo y sería un Dios perverso, o bien dejaría de controlar el mundo y no sería omnipotente. Finalmente San Agustín encontró el verdadero origen del mal: si el mal no viene ni de un principio del mal, ni de Dios, entonces viene de la misma criatura.

Tipologías de mal en San Agustín
Para responder al origen del mal en las criaturas, hay que distinguir entre mal físico y mal moral. Son males diversos, cuyo origen se explica de diverso modo. Por esto, al afrontar el problema del mal, San Agustín dio una respuesta separada a cada uno de estos dos tipos de males. En cuanto al mal físico se refería a aquellos males que golpean la integridad física y sensible del hombre, como las enfermedades, los sufrimientos, la muerte. En cambio, los males espirituales son aquellos que atentan al espíritu en su orden al bien, a la verdad, a la justicia, a Dios.

El mal físico
El mal físico en general
¿De dónde vienen los males físicos? La raíz de los males físicos está en la debilidad e imperfección de la criatura, sujeta a cambios y a mutaciones que pueden llegar a la destrucción total y a la muerte. De este modo, la causa de los males físicos es la naturaleza misma.
El mal es útil al orden. Todo ser creado es bueno, pero el conjunto es aún mejor. La creación es buena y bella en su diversidad y en su orden. Lo que puede parecer un mal, en realidad es un bien que favorece la armonía del conjunto de la naturaleza. En la perspectiva de la totalidad de la creación, el mal físico no es un mal en sentido propio, sino la consecuencia de la multiplicidad, de la composición. Ciertos eventos vienen juzgados como malos si no se tiene en cuenta el orden del conjunto del universo. Todos los seres son buenos porque vienen de un Dios bueno. Pero son sustancias inferiores a ese ser del cual proceden, por lo que están expuestas a la corrupción [privación de bien]. Si estas criaturas no fueran imperfectas, serían Dios y Dios sólo hay uno, que es el Creador.
El mal físico por fuerza tiene que existir, porque toda criatura es imperfecta respecto del Creador. Al ser imperfecta, la criatura está sujeta a cambios y mutaciones, tendiendo a la perfección y favoreciendo la armonía de la naturaleza.

El mal físico en el hombre: el dolor
Si Dios es omnipotente y bueno, ¿Por qué permite que sus criaturas padezcan sufrimientos?
El dolor pertenece a las criaturas sensibles como consecuencia de su naturaleza. Se encuentra en una naturaleza buena y que aspira a su perfección. Nos advierte de una tribulación del orden físico que debe ser restablecido. Esta existencia es providencial para la conservación de la vida. Por el dolor el hombre es impulsado a vencer el sufrimiento. En este caso, el dolor es un mal que nos lleva a un bien mayor, la salud.
Para San Agustín, el dolor es una muestra de cómo Dios obtiene un bien de un aparente mal.
Es cierto que San Agustín aceptó la debilidad filosófica para entender cómo Dios saca un bien de un mal en algunas situaciones límite. A veces esta verdad es obvia e inteligible, pero en otras ocasiones no es así. No siempre podemos encontrar una respuesta lógica al modo como Dios actúa. Por ello, encontrándonos ante un misterio, la respuesta sólo se encuentra a través de la fe. Si Dios es amor, estamos seguros de que emplea toda su fuerza omnipotente para hacer que el mal se convierta en un bien. El sufrimiento y la muerte de Cristo están más allá de la pura razón. Sin embargo, nos revela que para los hombres, el sufrimiento y la muerte, son instrumento de salvación. No obstante, el sufrimiento y la muerte son frutos del pecado, de las malas acciones de los hombres. Por ello, San Agustín afirma que el verdadero y único mal es el pecado, que trae las consecuencias del mal en el mundo. El sufrimiento es de ámbito espiritual y nos informa de una ausencia, una privación, sea física o moral. Así pues, el dolor y el sufrimiento no son considerados formas de mal por ser fuentes de conocimiento y de toma de conciencia de un desorden, de una privación.

El mal moral
Si Dios puede permitir el mal físico para sacar un bien mayor para el hombre, no puede, sin embargo, querer o permitir el mal del espíritu. El mal espiritual o moral no puede provenir de un principio malvado, como atestiguaban los maniqueos, ya que el mal existe en cuanto existe previamente el bien.
En realidad, la causa y el origen del mal moral es el hombre mismo, su voluntad malvada.
San Agustín llega a descubrir la esencia de toda maldad. Esta maldad no viene sino de una perversa voluntad que se aparta de Dios. Una maldad que no puede venir sino de una criatura que posee la facultad de la libertad, porque la esencia de toda criatura libre incluye la posibilidad de adherir o no al querer de Dios. El verdadero y único mal es el mal moral, cuyo responsable es el hombre. Para San Agustín el mal moral equivale al pecado, que es causado por el hombre y sus consecuencias atormentan al hombre. El pecado es el rechazo del amor de Dios y de su plan de amor para el hombre.
San Agustín concluye que el origen del verdadero mal se debe al mal uso de la libertad humana. Dios no es responsable de los actos malos de los hombres. Es el hombre quien, con su libertad, es responsable de sus actos malvados. Con su libre albedrío el hombre peca al elegir un bien inferior en vez de elegir el Bien supremo. De este modo, todo mal que se encuentra en el hombre encuentra su explicación en el mismo hombre. La concepción que San Agustín tenía de la libertad se puede resumir bajo tres puntos de vista:
· Dios nos ha dado la facultad de la libertad. El hombre, como consecuencia, puede decidirse contra Dios. Encuentra una doble alternativa, o el amor a Dios o el amor a sí mismo. Esta es la alternativa que decide el bien o el mal.
· Nosotros vivimos en el mundo. Por eso, a la alternativa interior entre el amor a Dios o el amor a sí mismo, el hombre debe responder a una alternativa exterior, o el amor a Dios o el amor al mundo. Si el hombre no ama a Dios, se ama a sí mismo o ama otras cosas.
· El hombre ve dos voluntades enfrentadas entre sí y ese desacuerdo lacera el alma. Por un lado el hombre se siente inclinado a los placeres y a las cosas y por otro lado siente la necesidad de acercarse a Dios. Somos individuos que debemos decidir por nosotros mismos. El mal moral proviene de una mala elección. De hecho, el mal moral no consiste en considerar un objeto malo en sí. No se desea el mal por el mal, sino en cuanto se espera un bien. El hombre escoge en el pecado algo que considera que es un bien y que da felicidad y, sin embargo, sólo encuentra miseria y sufrimiento. De este modo, se invierte el orden de los fines. Pero si se invierte el orden de los fines, esto no quiere decir que se quite el orden. El hombre con el pecado busca un orden erróneo. Despreciando a Dios, los bienes que él le ha dado para ser feliz, pierden su orden y se transforman para el hombre en causa de suplicio. Pero es el mismo hombre quien se separa de Dios.
Con estas reflexiones San Agustín se pregunta si no es Dios, en parte, responsable del mal que los hombres hacen. ¿Por qué Dios ha dado al hombre una libertad falible? De nuevo encuentra la respuesta refiriéndose a la corruptibilidad y mutabilidad de las sustancias. El hombre es creado de la nada y, al igual que todas las sustancias a excepción de Dios, es corruptible, es imperfecto.
Debido a esta mutabilidad el hombre puede fallar. El mal del hombre es una privación de un bien que está en mutación por lo que, en conclusión, el hombre es falible por su naturaleza. Si el hombre no tuviese la posibilidad de pecar, sería un ser imposible porque sería inmutable y esto es imposible; el único ser inmutable es Dios. En resumen, San Agustín descubre que el hombre es el autor del mal que encuentra y padece. Este mal proviene de un mal uso de su libertad, que es la causa del pecado. Dios, a pesar de ser infinitamente bueno, sólo se puede limitar a permitir este mal porque, si Dios no permitiese el mal, estaría atentando contra la libertad del hombre. Si Dios privase al hombre de su libertad, que es lo que hace que sea imagen y semejanza del Creador, se contradeciría a sí mismo y, por consiguiente, dejaría de ser Dios.
No obstante, Dios manda a su Hijo al mundo para liberarnos de la esclavitud del pecado. El pecado se transforma así en causa de un bien mayor: la redención del hombre por parte del Hijo de Dios.

Conclusión
El problema del mal fue una constante a lo largo de toda la vida de San Agustín. Su doctrina sobre el mal es el resultado de un largo estudio y reflexión y quedó reflejada en sus principales obras.
Se puede decir que San Agustín, insatisfecho de la incoherente filosofía maniquea y neoplatónica sobre el problema del mal, inició una búsqueda sólida sin precedentes. Tanto es así que llegó a fundar las bases de la auténtica respuesta al problema del mal en el mundo. Logró dar una definición acertada del mal y responder con solidez al origen de dicho mal.
Fue el primero en afirmar que el mal no era una sustancia, sino la privación de un bien, ya que donde no hay bien no puede haber mal, del mismo modo que si no hay luz no puede haber tinieblas. Definió el mal como la privación del bien, puesto que un mal no se concibe sin antes la existencia del bien y fue él quien descubrió que el mal no podía venir del mismo Dios al ser sumamente Bueno y creador de todas las cosas buenas, sino que era el mismo hombre el responsable del mal existente.
Llegó a la conclusión que, en realidad, el mal que reina sobre la tierra viene del mismo hombre, el cual, con un mal uso de su libertad, puede oponerse a Dios y pecar. Para dar una respuesta más acertada, dividió el mal en dos grandes grupos: físico y moral. Respecto al mal físico argumentó que en realidad éste no era un verdadero mal, pues favorecía el orden del conjunto, es decir, de la naturaleza. Por lo tanto, el único mal, era el moral, el pecado.
Sin embargo, San Agustín tuvo que admitir los límites de la filosofía ante el problema del mal. Sabía con evidencia que, siendo Dios bueno y omnipotente, era capaz de transformar el sufrimiento, el dolor, el pecado, en bienes mayores. Dios saca de un mal un bien mayor. Pero en algunas situaciones como la muerte ¿Cómo se explica que Dios pueda sacar de un mal un bien mayor? Es aquí en donde San Agustín, conocedor del amor de Dios, da paso a la fe, que es capaz de encontrar el último y más profundo sentido al problema del mal. Nos pone como modelo a Jesucristo, el cual escogió como camino de redención el dolor y la muerte, revelándonos así el valor redentor del sufrimiento.
Estas aportaciones de San Agustín fueron sumamente influyentes durante los siglos posteriores. Tan influyente fue que, siglos después, la doctrina de Santo Tomás será un fiel reflejo de la luz descubierta por San Agustín, permaneciendo intacta durante toda la etapa de la Escolástica.

Jaime Alfonso Celi Múnera
Derecho y ciencias políticas universid...
Escrito por Jaime Alfonso Celi Múnera
el 09/09/2010

Hola a todos, Hola Gricelda: Tu aporte sobre la doctrina del mal en san Agustín es formidable. Sin embargo, no todos aceptan el juego de palabras que llevó a San Agustín a decir que el mal reside en la criatura y no en Dios. Ya que si Dios hizo a la criatura a su imagen y semejanza, entonces por qué en ella reside el mal?. Como ves, el problema es simple: san Agustín dice que Dios no pudo ser el creador del mal; dice, además, que el mal es la privación de un bien; las Sagradas Escrituras afirman que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios; san Agustín afirma que el mal proviene del hombre. Entonces, cómo hizo el hombre para crear el mal?. Si todo lo que hace Dios es perfecto, de dónde salió el mal?.

Dilan Dinofreo
Carabobo, Venezuela
Escrito por Dilan Dinofreo
el 09/09/2010

Bueno muy interesante los enfoques desde distintos angulos a lo largo de la historia y corrientes filosoficas,pero desde mi punto de vista particular los filosofos de esa epoca a pesar de ser libres pensadores tenian ese concepto del dios bueno!

Y eso viene debido al condicionamiento que a lo mejor no lo tenian en gran magnitud como el colectivo en lo que respecta a la formacion religiosa.

Con esto no les quito merito a sus grandes aportes, ya que ellos dieron una base a los libres pensadores..

Ahora en la actualidad hablare basado en mi poca experiencia.

Vuelvo al punto inicial del bien y el mal, he visto que tanto el bien como el mal son muy relativos ambos, por que hay que tomar en cuenta muchos factores que influyen a la hora de catalogar que es bueno y que es malo.

¿Y a que me refiero? Bueno facil lo que es bueno para mi puede ser malo para ti..

Tan sencillo pero complicado..

Con respecto al dios creador de lo bueno yo opino que solo tengo una porcion del mar en un vaso de agua y ese es mi conocimiento de dios, el mar entero es el, y no me atreveria a dar cualidades a un ser que solo conozco de manera fragmentada

Y para mi punto de vista personal ese dios superlativo no existe y si me preguntaran quien es el solo diria no lo se solo puedo sentirlo....

Entonces concluyo que esta dualidad es un modo de ver las cosas...

Siempre basado en mi punto de vista particular y respetando siempre la vision de los demas.

Repito todo va a depender del color del cristal con que observemos las cosas..

Saludos!


Jaime Alfonso Celi Múnera
Derecho y ciencias políticas universid...
Escrito por Jaime Alfonso Celi Múnera
el 11/09/2010

Hola a todos, hola Dilan: bueno, es comprensible que puedas tener una definición "relativista" del bien y del mal. Al hablar del bien o de lo bueno, tu mencionas a Dios por lo que concluyo que consideras el "bien" como algo real, pero puede ser sólo apreciación mía y estar equivocado en mi juicio; en este sentido, conviene que analices el tipo de realidad al cual se adscribe tu concepto relativista de "bien". Debes aclarar tus conceptos - Dilan - y debes determinar si estás entendiendo el "bien" como un ente (o un ser), o si lo estás entendiendo como una propiedad de un ente o de un ser, o si lo entiendes como un valor. También es conveniente que analices si al referirte al "bien" lo entiendes como una realidad metafísica, o como algo físico, o como algo moral. Así, el debate ganará en claridad y comprensión.

Dilan Dinofreo
Carabobo, Venezuela
Escrito por Dilan Dinofreo
el 12/09/2010

Hola jaime! Solo trato de eliminar ese concepto a que me refiero a que desde mi punto de vista fragmentado creo que estos conceptos no existen! Y en lo que respecta a dios creo que el esta mas alla del bien y el mal como lo decian por alli Neti-Neti! Ni es esto ni tampoco esto! Es algo que no podemos comprender aun! Saludos!

Katherine Catalan Buxton
Media completa cientifico humanista li...
Escrito por Katherine Catalan Buxton
el 12/09/2010

Hola! Yo diría que el bien y el mal solo son conceptos dependientes y relativos. Dependen de cada uno de nosotros y de nuestra relación con el entorno, de nada más.

Manuel Morales
De todo un poco autodidacta 100% y est...
Escrito por Manuel Morales
el 13/09/2010

Hola, me parece un debate muy interesante.


Saludes.


Manuel.

Dilan Dinofreo
Carabobo, Venezuela
Escrito por Dilan Dinofreo
el 13/09/2010

Correcto! Amigos mios Ese es el punto! Eso es lo que he tratado de explicar! Es muy complicado esto por que como dice la amiga Katherine va a depender de cada uno de nosotros! Saludos!

Jaime Alfonso Celi Múnera
Derecho y ciencias políticas universid...
Escrito por Jaime Alfonso Celi Múnera
el 13/09/2010

Hola a todos, hola Katherine y Pepe:

Katherine afirma que los conceptos de bien y mal son dependientes entre sí y relativos, según el cristal con que los mire cada uno de nosotros. Dilan comparte esta apreciación, a todas luces respetable y válida. Quisiera - sin embargo - dejar planteada la siguiente pregunta: hasta dónde podemos llegar con dicho "relativismo" de los conceptos de "bien" y "mal"? Por poner un ejemplo: si para alguno de nosotros es "bueno" matar a un semejante, entonces dicha persona obra el bien cuando ejerce el acto homicida?. Creo que la vía del "relativismo" extremo nos lleva a soluciones insostenibles y dicha concepción debe tener un límite en algún lugar.

Pepe, de entrada, plantea un punto interesante: dice que "el bien y el mal son sólo escalas de valores que le damos a un suceso o a algo". Por tanto, Pepe entiende que los conceptos "bien" y "mal" tienen algo de axiológico, tienen algo de valorativo. Acierta Pepe al hacernos caer en cuenta de que para los fenómenos de la naturaleza y para los animales carece de sentido decir que su acción o el hecho realizado fue "bueno" o "malo". Entonces, Pepe, debemos concluir que los predicados "bueno" o "malo" sólo pueden atribuirse a actos volitivos ejecutados por el ser humano. Será que pueden existir actos o hechos "buenos" por sí mismos, predicados con independencia del sujeto que los realice?. Será que pueden existir - de igual manera - actos o hechos "malos"?.

Dilan Dinofreo
Carabobo, Venezuela
Escrito por Dilan Dinofreo
el 13/09/2010

Hola jaime vuelvo al principio de lo que dices es verdad el concepto de relativismo llega a un punto complicado que es dificil de medir eso se debe a la naturaleza humana en dar medida a todo, es verdad debe existir un patron de guia pero incluso en esos patrones hay fallos por que es dificil de medir y respondo a tu ejemplo con respecto al homicida es verdad pero que pasaria si esta persona mata en defensa propia que pasaria? ¿ ? Como lo mides ¿¿ ?

Hay personas que mataron a millones por libertad de naciones entones como se mide eso? ¿ ?

Yo conoci un caso de un hombre que pago 5 años de carcel en una prision de maxima seguridad por robar una gallina por que no tenia para dar de comer a sus hijos entonces? ¿

Dilan Dinofreo
Carabobo, Venezuela
Escrito por Dilan Dinofreo
el 13/09/2010

Desde mi punto de vista particular creo que es dificil de medir estos aspectos! Pero la ultima palabra la tiene cada uno de nosotros con sus experiencias particulares..



María Elena Ric
Docente estudios terciarios y preunive...
Escrito por María Elena Ric
el 14/09/2010

Hola Dilan... La grande y eterna dualidad en tu debate.....

Respondo a tu pregunta "desde mi manera de pensar."....

Desde que los mencionamos, BIEN y MAL, les estamos dando un nombre, una significación, una identidad; los estamos dotando de existencia.

Si bien son privativos del hombre,único en su especie con raciocinio, también es muy cierto que él con su pensamiento, con su sentir, con su identidad como persona con valores, costumbres, hábitos,es quien tiene la libertad de elegir "aquello que mejor le conviene a su vida", lo que designaríamos como BIEN, o aquello que lo va a perjudicar si lo elige,que designariamos como MAL.

Yo puedo elegir estudiar, ganarme mi sueldo con trabajo , esfuerzo y dedicación, o bien elegir robar y matar para conseguir los mismos resultados...

Puedo elegir hacer una vida sana y sentirme bien, o elegir inmiscuirme en la droga, el alcoholismo y creer sentirme bien aunque en el fondo sepa que no me conviene y que me va a conducir a la muerte

Los animales no conocen estas palabras, pero si, saben lo que les conviene hacer o no para su diaria subsistencia.

Por lo tanto, no los podemos negar pues mientras existan seres humanos que piensen diferente, van a seguir existiendo acciones buenas y malas. A la luz de la Etica y buenas costumbres...

Quizás algún día en que la humanidad entre en otro tipo de evolución espiritual, exista un sólo pensamiento que nos lleve a Vivir en Paz y Plenitud con nuestros hermanos de la vida, retornando a la unidad de nuestro creador. A un reencuentro con la Luz, que siempre permaneció inalterable.

Un gran abrazo a todos... María elena

Miguel
Escrito por Miguel
el 15/09/2010

Hola a todos:

En algunos post, Gricelda y Jaime han hablado de Unidad, de dualidad, que San Agustín dijo que el mal reside en la criatura y no en Dios, y que si fuera así, cómo hizo el hombre para crear el mal.

En mi opinión, todos venimos de la Unidad, de Dios, de la Conciencia Universal, que en esencia es amor. Al comienzo de los comienzos todo era seguridad y amor, pero la creación era muy estática, no tenía movimiento, de alguna manera la creación estaba atascada. Entonces las almas creadas por Dios, con el fin de expandir la creación, vinieron a la tierra a experimentar y explorar rodeadas de un manto de olvido de quienes eran, de cual era su esencia de Unidad y de amor. Este sentimiento de separación, las llenó de miedo, el miedo alimenta la necesidad de controlarlo todo, vino la necesidad de poder y asi se dieron las condiciones para la lucha entre el bien y el mal.

De esta manera el hombre experiementa a través de la dualidad. El hombre tiene un manto de olvido de su esencia, de que es parte de Dios, de su origen, pero también tiene libre albedrío y puede elegir que camino toma. Dios para expandir su creación nos dio la posibilidad de ir a través de la dualidad, las decisiones son nuestras y la realidad en la tierra se expande a través de nosotros.

A medida que el hombre evoluciona, no se conforma con todo lo material que nos ofrece el Ego, incluyendo el poder y busca dentro de si mismo y asi va tomando conciencia de su origen y desarrolla la espiritualidad.

Saludos cordiales

Gricelda Fuentes
Métodos filosóficos metafísicos ------
Escrito por Gricelda Fuentes
el 16/09/2010

Miguel disculpa pero porque te ocultasm desde luego no deseo polemizar y estas en tu libre accionar.

Lo que escribo lo narra la historia y escritos que ñla avalan.

Ahora si desea ni opinión personal, es que el mal lo crea el propio hombre por la maldad, el odio la envidia por el poder etc etc etc.

Saludos cordiales

Gris