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Grupo de Arquitectura y proyección



El arte sacro vive (parte 1)

Aquiles Baeza
Historia, literatura, artes unam
Escrito por Aquiles Baeza Jiménez
el 11/11/2008 | Nivel Básico

EL ARTE SACRO VIVE

Sin duda resulta emocionante este paseo por algunos de los monumentos religiosos más impresionantes de México los cuales, no sé por qué extraña razón percibo que están vivos y créanme que no se trata de un eufemismo poético. Es la verdad.

El contexto es un elemento que sin duda contribuye a resaltar la belleza de una manera muy sui géneris en el caso particular de la Catedral de Monterrey, donde departen como en muy excepcionales contextos las celebridades arquitectónicas y urbanas más representativas del pasado y del presente, y es que pocos pueden presumir de ubicarse frente al faro de comercio del maestro Barragán, una de sus más destacadas obras en la ya famosa Macroplaza, al costado izquierdo del casi centenario Casino de la ciudad y al derecho del edificio del Museo de Arte Contemporáneo del maestro Legorreta, con “La paloma” del reconocido escultor Soriano dando la bienvenida a los visitantes, a pocos pasos del “recién remodelado” Paseo Santa Lucía, a una cuadra del bullicio diurno de la tradicional Zona Rosa y en medio del escándalo de medianoche del Barrio antiguo.

El retablo del obispado de Monterrey, a pesar de su innegable grandeza churrigueresca se alza humilde y puede resultar indiferente al ojo avizor, tal vez las culpables sean ese montón de escalinatas y terrazas sucesivas que distraen la atención del vulgo y le roban protagonismo.

Oaxaca tiene sus monumentos regordetes, como si todo este tiempo se hubieran estado poniendo en condición, temiendo que en cualquier momento se desate la ira de un temblor que les sacuda hasta la médula de sus robustas complexiones.

Guanajuato no es una ciudad donde la magnificencia se respire a diestra y siniestra como en los casos de Morelia, Puebla, Querétaro o la mismísima Ciudad de México, sin embargo, aunque se trate de una ciudad en su mayoría con carácter vernáculo, conserva elementos de tal riqueza que nos obliga a recordar viejas glorias. En el casco histórico de Guanajuato hasta el agua y el aire saben a viejo.

La catedral de Mérida con su enorme escudo imperial, nos despide antes de partir y nos da la bienvenida al regresar en calandria rumbo el Paseo Montejo, remedo de los Campos Elíseos que, sin embargo y a pesar de una que otra franquicia yanqui usurpando un lugar que no le corresponde (falta en Mérida un activista con los “tamaños” del maestro Toledo) no ha perdido esa atmósfera que nos hace sentir parte de la “casta divina” aunque sea por una hora.

Pudiera hablarse ampliamente del efecto talpeño (en alusión a Talpa, el cuento de Juan Rulfo) en las catedrales de Colima y Tepic, de algunas visiones infantiles de piratas desde la puerta de mar en la amurallada Campeche, de los templos neogóticos de León, Guadalajara y Saltillo, del inolvidable paseo peatonal desde el ex hospicio Cabañas, con sus fuentes que bailan y sus mimos callejeros, hasta la Catedral con sus reliquias “incorruptibles” de Santa Inocencia y la tumba del malogrado Cardenal Posadas de espalda al teatro Degollado, milagro del porfiriato francés.

Y claro, la Catedral de Saltillo, sin duda podría ser para algunos de nosotros la que más se lleva dentro de las venas, donde es posible permanecer durante horas sin tratar de descifrar nada, simplemente estando allí, escuchando sus latidos y extasiándose en su luz.

No deberían olvidarse las catedrales de San Crist&o

Escrito por Simonetta Vespucci Cataneo
el 17/02/2009 | Nivel Básico

Xavier vives en un pais en donde el arte sacro es magno, sea el que los españoles nos legaron, o el propio de las civilizaciones nativas. Te recomiendo leer "el misterio de las catedrales" (fulcaneli es su autor), es un librito barato y aburrido, cuando lo lees por septima vez empiezas a descubrir el verdadero significado tras las palabras. Soy una estudiosa de la arquitectura religiosa y con el tiempo veras que no todas las iglesias o templos estan construidos correctamente, como enseñaba la antigua tradición. Es fundamental para que un templo esté vivo que esté bien construido, no hablo de la estética del templo y si de que el templo funcione correctamente como lugar de oracion o de meditación. Estudiando radiestesia aprendí mucho sobre la aqruitectura religiosa, los jesuitas, sus templos y sus artes constructivas. Comparto contigo todo esto pues veras luego de leer estos temas que tus palabras son muy ciertas: los templos estan vivos, y no hablo solo de los templos cristianos.

Simonetta