En este grupo En todos

Foro de Educación



Educación y sociedad

bdsp
Mendoza, Argentina
Escrito por Bdsp
el 25/07/2006

Si asociamos la cultura al conocimiento universal (ciencia, filosofía, religión), podemos decir que la educación es el medio que dispone una sociedad para difundir dicho conocimiento entre sus integrantes. Así, el docente es el intermediario entre quienes lo generan y quienes lo han de recibir.

    En la educación podemos distinguir un contenido y un método, asignando a la palabra “método” el significado de “camino al objetivo”. El contenido de la educación ha de ser universal por cuanto la ciencia, la filosofía y la religión tienen ese carácter, o deberían tenerlo. De ahí que es posible hablar de una “ciencia de la educación”

 

  Así como el contenido de la educación ha de ser común y universal, la transmisión del conocimiento ha de depender bastante de las aptitudes de quien la imparte. La forma de transmitir información es una cuestión bastante personal ya que a ella está asociada la creatividad individual, por lo que debemos hablar también del “arte de la educación”. Dicho arte consiste en optimizar la transferencia de ideas sintetizándolas hasta un mínimo, que podrá ser depositado en la memoria y que permitirá realizar razonamientos al respecto. Será como una semilla que podrá germinar si el terreno es el adecuado.

 

  Los objetivos de la educación apuntan al individuo, para que sea consciente del lugar que el hombre ocupa en el cosmos. También existirán objetivos sociales, ya que todo individuo deberá adaptarse a su medio social. Wolfgang Goethe escribió: “Trata a la gente como si fuera lo que debería ser y la ayudarás a convertirse en lo que es capaz de ser”.

 

  Cada postura filosófica propone un contenido y un método para la educación, pero también debemos proponerlos desde una postura científica. Así, los contenidos inherentes a la adaptación cultural del individuo provendrán de una “teoría de la acción”, mientras que los métodos para la aceptación de esos contenidos provendrá de una “teoría del conocimiento”.

 

  El conocimiento le permite al hombre dedicar sus pensamientos a cosas importantes. Es la única forma de evitar su dedicación a las trivialidades cotidianas, a la vulgaridad y al desmedido afán de lujo y comodidades. El intelectual, desinteresado de lo material, adopta esa actitud sin tener que realizar el esfuerzo de sacrificar algo valioso. Ello ocurre porque lo material, para él, sólo significa un medio para que su vida sea más segura y cómoda. Por el contrario, la gente ignorante asigna mayor categoría social a quien más dinero posee. Y sólo por esas personas puede sentir envidia.

 

  Los ideales de la educación no han de diferir esencialmente de los ideales de la ciencia, de la filosofía y de la religión, los que pueden sintetizarse en la búsqueda de la verdad. Todos los demás objetivos se darán como una consecuencia de esa búsqueda. La educación universal tenderá a unificar culturalmente a todos los pueblos. Cristo dijo: “ .. La verdad os hará libres”; libres respecto de nuestros defectos y también respecto del posible dominio que sobre cada uno puedan ejercer los demás hombres.

 (Sigue)

Bdsp
Mendoza, Argentina
Escrito por Bdsp
el 25/07/2006

   El conocimiento universal nos hace sentir ciudadanos del mundo, y nos hace dejar de lado los nacionalismos exagerados que generan antagonismos. Así como al sentirnos partes de la sociedad no dejamos de pertenecer a una familia, al sentirnos partes de la humanidad no dejaremos de pertenecer a nuestra propia Nación. El nacionalismo debe darse simultáneamente con el universalismo, de la misma manera en que el amor propio debe darse junto con el amor al prójimo.

  El conocimiento de la verdad nos hace vislumbrar la esencia de la eternidad, porque la verdad es el conocimiento de lo eterno. El hombre común debería acercarse a la obra de los buscadores de la verdad, y no seguir los pasos de los buscadores de lo efímero y de lo circunstancial. Si asociamos nuestra vida a la búsqueda y a la difusión de la verdad, encontraremos el sentido de la vida que las leyes eternas han asignado a todos los hombres.

 

   La escuela materializa sólo una de las causas influyentes en la formación de cada individuo. Esta influencia será compartida con el medio familiar y con los medios masivos de comunicación. Cuando se habla de la “crisis de la educación”, generalmente se supone que los contenidos y los métodos utilizados son anticuados, y se sugiere cambiarlos totalmente. En realidad, lo que está en crisis es la propia sociedad; la que valora muy poco al conocimiento y a la propia cultura. Poco se ganará si se trata de cambiar aspectos poco relevantes respecto de otros factores de mayor importancia.

 

  Las masas ejercen su poder a través de la posibilidad de elegir el contenido de los programas televisivos, ya que la adhesión popular impone lo que exalta lo primitivo y lo vulgar. De esa forma se promueve una mentalidad que crea nuevos adeptos y favorece la contracultura.

 

  En cuanto a los métodos de enseñanza, su efectividad depende de la aptitud del docente para impartir conocimientos ordenados a partir de cierta coherencia lógica previamente existente en su mente. De ahí que ciertos objetivos mínimos deban ser claramente expuestos buscando que queden para siempre ubicados en la memoria de los alumnos. Dicha coherencia lógica provendrá de conocer adecuadamente una secuencia histórica o bien una forma deductiva o bien una forma inductiva. La secuencia histórica implica una sucesión lineal de hechos, mientras que la forma deductiva permite ir desde lo general a lo particular. La forma inductiva, finalmente, permite describir los contenidos desde lo particular a lo general. Estas últimas posibilidades provienen de haber podido organizar el conocimiento en una forma axiomática. De todas formas, es parte de la libertad del docente y de su arte pedagógico elegir entre estas alternativas o bien otras no mencionadas aquí.

 

  El arte de la educación consiste esencialmente en transmitir ideas básicas que sólo pueden establecerse a partir del adecuado conocimiento de los contenidos que van a enseñarse. De ahí que muy pocas veces se podrá suplir el conocimiento con aptitudes pedagógicas. Incluso en los ámbitos educativos se supone que bastan muy pocos libros para lograr un nivel cultural y científico adecuado. Conocimientos y capacidad de síntesis, por parte del docente, e interés y entrenamiento mental por parte del alumno, son los elementos básicos del proceso educativo.

 

   En la actualidad, desde un punto de vista empresarial, se valora más el conocimiento que el capital y el trabajo. El hombre compite con la máquina y subsiste laboralmente el que es servido por una máquina, y no el que la sirve. Peter Druke escribió: “El cambio de significado del saber, que empezó hace doscientos cincuenta años, ha transformado a la sociedad y a la economía. El saber convencional se considera a la vez el recurso personal clave y el recurso económico clave. El saber es hoy el único recurso significativo. Los tradicionales ‘factores de producción’, suelo (recursos naturales), mano de obra y capital, no han desaparecido, pero se han convertido en secundarios; pueden obtenerse, y con facilidad, siempre que haya saber” (De “La sociedad poscapitalista”).

 

  A veces, el exagerado uso de la tecnología perjudica al estudiante. Así, se pierde la posibilidad de entrenamiento mental al realizar cálculos elementales con calculadoras digitales, mientras que se pierde entrenamiento imaginativo al disponer de imágenes televisivas durante gran cantidad de horas. De esta manera, a la mayoría le resulta dificultoso realizar cálculos mentales o leer libros sin figuras. Este proceso está favorecido por el ideal tácitamente aceptado de buscar comodidades a toda costa, aún para que no trabaje nuestra propia mente.

 

  El hombre regido por el “principio del placer”, coloca una alfombra de algodón a los pies de sus hijos para que no sufran el menor malestar. De esa forma sólo consiguen desadaptarlos   de la sociedad y de la realidad, convirtiéndolos en personas egoístas, soberbias, caprichosas y exigentes. Si un docente comparte alguna información con sus alumnos, prestándoles libros o revistas, es altamente probable que no reciba su devolución. Este es un síntoma de que el subdesarrollo económico y tecnológico es sólo una consecuencia del subdesarrollo cultural.

 

  Así como la biología trata de conocer el código genético del ser humano buscando resolver gran parte de nuestras debilidades físicas, las ciencias sociales buscan (o deberían hacerlo) la información mínima (ideología) que todo hombre debería llevar en su mente de manera de solucionar nuestros problemas sociales. La libertad del pensamiento ha de surgir a partir de la posesión de verdades elementales y evidentes. Con ellas se ha de elaborar un pensamiento cercano a la realidad. El poder de las ideas simples puede sintetizarse en la siguiente expresión de Cristo: “Es parecido el Reino de los Cielos a un grano de mostaza que un hombre tomó para sembrar en su campo; y, aún siendo la más pequeña de todas las semillas, cuando crece es mayor que todas las plantas del huerto, y se hace un árbol, adonde vienen los pájaros del cielo a cobijarse en sus ramas” (Mt).

 Visite www.geocities.com/pompiliozigrino

Jesús Rafael González García
Quiromasajista. escuela de quiromasaje...
Escrito por Jesús Rafael González García
el 07/12/2010

Filosofías y analogías en Educación

Los seres humanos han sido dotados con la capacidad de articular y producir conocimiento. Esta capacidad especial los ubica por encima de los otros reinos de la naturaleza tales como el mineral, vegetal o animal y descubrir las realidades del universo. Además del poder de la mente, los seres humanos tienen también la capacidad de discernir lo bueno de lo malo. Esta dimensión espiritual también pone a los seres humanos en la capacidad especial de desarrollar actividades destinadas a su bienestar personal y colectivo.

Los procesos del conocimiento (es decir, cognición), han sido asociados con el desarrollo de un variado rango de capacidades espirituales tales como justicia, voluntad para perseverar, interés, paciencia, confiabilidad, servicio y otros. La búsqueda de formas conocimiento a través del uso de técnicas de investigación, es en sí misma un atributo que puede ser comparado con otras cualidades espirituales. Bajo esta perspectiva, las técnicas de investigación en educación no son solamente herramientas para buscar conocimiento, sino también herramientas que ayudan al ser humano a lograr su completa realización como ser superior.

A fin de lograr su instinto natural para entender el mundo y su rededor, la gente hace uso de diferentes facultades tales como predecir, observar, inferir, interpretar o medir fenómenos. Una vez que el conocimiento es formalizado, éste toma la forma de una teoría. Las teorías se basan en presunciones y hechos sobre el mundo. Tenemos teorías de aprendizaje y enseñanza, una teoría de la relatividad, una teoría de números, una teoría del sistema planetario, etcétera. Los filósofos de la ciencia indican que las teorías emergen de procesos de acumulación, acomodación o reestructuración de nuevo conocimiento. Procesos de acumulación ocurren cuando las nuevas evidencias no son compatibles con los principios de una previamente establecida teoría. Procesos de acomodación ocurren cuando teorías existentes se mezclan con nuevas evidencias en una forma que chocan con previas presunciones teoréticas. Como resultado, una teoría asimila las nuevas evidencias bajo la condición de que cierta modificación de las presunciones teoréticas han de suceder. Alternativamente, dos diferentes teorías pueden coexistir bajo dos diferentes interpretaciones de las mismas evidencias. Muchas veces sucede que la teoría existente no puede resistir los nuevos desafíos y tiene que someterse a un proceso de completa reestructuración. Cuantas veces la historia ha atestiguado que teorías que eran popularmente aclamadas de repente colapsan para abrir nuevos terrenos. Brevemente, las teorías son vehículos para observar y describir el mundo y están basadas en presunciones que son susceptibles de ser cambiadas. Las teorías no son absolutas y tienen un carácter provisional.

Probablemente debido a sus no bien definidos parámetros, la educación como una disciplina ha sido interpretada por muchas pasajeras, desorganizadas y hasta contradictorias teorías de aprendizaje y enseñanza. Estas teorías educativas han rápidamente emergido, sobrevivido, coexistido para luego decaer. Cada una de estas teorías presentó su particular vista sobre el ser humano en la forma de metáforas y analogías. Las principales teorías en el último siglo XX incluyen, entre otras, el condicionamiento clásico, conductivismo, cognoscitivismo, y el constructivismo.

La teoría de condicionamiento clásico de Pavlov comparó al hombre con un perro a fin de explicar los procesos de estímulo-respuesta, mientras Skinner utilizó la analogía de una máquina desprovista de racionalidad que puede ser fácilmente manipulada. Piaget, probablemente influenciado por su educación como biólogo comparó al hombre a una planta y a su aparato asimilatorio. Otros sicólogos del aprendizaje compararon a los seres humanos a una computadora mientras que algunos de ellos explicaron el aprendizaje como la interacción de reacciones químicas y neurológicas que suceden en el cerebro. Aún el constructivismo, el cual constituye un paradigma más avanzado al considerar a los individuos como “seres que saben”, mantiene la creencia de que somos “animales sociales”.

En todos estos paradigmas, hay una aserción errónea de la naturaleza del ser humano, porque estos paradigmas muestran que nosotros estamos aun definidos por metáforas y analogías que son muy limitantes cuando definen al ser humano. Estas metáforas y analogías encadenan nuestra imaginación cuando queremos percibir un entendimiento más amplio del ser humano.

Estas diferentes concepciones del ser humano han tenido un profundo impacto en la manera como los educadores han desarrollado sus teorías de educación en la última centuria. Estas teorías están impregnadas de un materialista y muy restrictivo punto de vista del ser humano así como son sus métodos de investigación porque perros, plantas, máquinas, computadoras y reacciones fisiológicas responden evidentemente a leyes físicas. Estos sistemas de creencias están incorporados férreamente en el diseño e implementación de los programas educativos actuales. Más aún, las bases conceptuales de estas teorías seguirán teniendo un efecto pernicioso hasta que perspectivas alternativas basadas en principios espirituales no sea ampliamente discutidas e incorporadas.

Teorías educativas más recientes han validado académicamente el rol de creencias, opiniones y emociones en el aprendizaje y la enseñanza. Estas así llamadas variables afectivas tienen un efecto importante en la manera como la gente se desenvuelve en el aprendizaje. Al reconocer el valor de estas variables no-tangibles que operan dentro del individuo, aún en las llamadas ciencias fácticas como matemáticas y física, este cuerpo de investigación se ha acercado más al punto de vista bahá’í de educación. Sin embargo, esa literatura aún se queda corta en reconocer la esencia del problema, es decir, el reconocimiento del componente espiritual del ser humano y por consiguiente de su ilimitado potencial. Los principios espirituales y sociales instituidos por los profetas de Dios como Mahoma y Jesucristo prueban que estos Seres no fueron el producto de sus tiempos. Más aún, Sus enseñanzas revelaron que Ellos no reprodujeron o acomodaron un nuevo sistema sino, que contradictoriamente a la lógica humana, a pesar de su aparente inhabilidad en leer y escribir y de no haber atendido ninguna escuela, fundaron civilizaciones basadas en concepciones espirituales del ser humano.

¿Qué metáfora ofrece la Fe Bahá’í a estos educadores? Bahá’u’lláh, el fundador de la Fe Bahá’í, comenta sobre este asunto:

El hombre es el Talismán supremo. Sin embargo, la falta de educación apropiada le ha privado de aquello que inherentemente posee. Por una sola palabra procedente de la boca de Dios, fue llamado a existir; por una palabra más, fue guiado a reconocer la Fuente de su educación; por otra palabra aún, su posición y destino fueron asegurados. El Gran Ser dice: Considerad al hombre como una mina, rica en gemas de valor inestimable. Solamente la educación puede hacerle revelar sus tesoros y permitir a la humanidad aprovechar de esto (Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, CXXII).

En breve, los seres humanos han sido dotados con una naturaleza dada por Dios la cual no es tomada en cuenta por las metodologías de investigación educativa de la actualidad. Esta naturaleza le permite articular una relación con Él y que también hace al ser humano diferente de otros seres en el reino mineral, vegetal o animal. La Educación es vista como un proceso lleno de significados para descubrir, pulir y mostrar esa naturaleza divina. Por tanto, los seres humanos no nacen desprovistos de cualidades, más aún, son extraordinariamente ricos y hay mucho más de lo que no sabemos porque esas capacidades están ocultas y las actuales metodologías de investigación son muy restrictivas. La carencia de esta perspectiva espiritual plantea la hipótesis de que nuestros actuales sistemas educativos des-educan más que educan.

Talismanes son objetos que se suponen tienen poderes ocultos que alteran las fuerzas de la naturaleza, traen buena suerte, tienen poderes curativos, alejan la maldad, y en general, hacen milagros. Muchas veces, gemas preciosas son asociadas a talismanes. La piedra filosofal la cual mucha gente creía podía convertir el metal en oro, era el talismán más buscado por los alquimistas de los tiempos antiguos. Esta figurativa descripción de los talismanes ciertamente nos lleva a una más noble, fructífera y alentadora concepción del ser humano la cual debe ser necesariamente articulada en las actuales teorías y sistemas de aprendizaje y enseñanza.

(*) Doctor en pedagogía. Bahá'í peruano residente en Sídney, Australia.

Jesús Rafael González García
Quiromasajista. escuela de quiromasaje...
Escrito por Jesús Rafael González García
el 07/12/2010

La Educación, La verdadera Educación.

El requisito primario y más urgente es la promoción de la educación. Es inconcebible que cualquier nación lograra la prosperidad y el éxito a menos de que esta preocupación suprema y fundamental se lleve adelante. La razón principal por la decadencia y la caída de los pueblos es la ignorancia.

Actualmente las masas de los pueblos están mal informados de hasta los asuntos ordinarios, cuanto menos comprenden el núcleo de los problemas importantes y necesidades complejas del momento.

El desarrollo de una sociedad global exige el cultivo de capacidades mucho, más allá cualquier cosa que la raza humana ha podido lograr hasta el momento. Los desafíos por delante requerirán una enorme expansión en el acceso al conocimiento de parte tanto de los individuos como de las organizaciones. La educación universal será contribuyente indispensable a este proceso de formación de capacidad, pero el esfuerzo sólo tendrá éxito en la medida en que tanto los individuos como los grupos en cada sector de la sociedad tengan la habilidad de adquirir conocimiento y

aplicarlo a la formación de asuntos humanos.

La educación tiene que durar toda la vida. Debe ayudar a las personas a desarrollar el conocimiento, los valores, las actitudes, y las destrezas necesarias para ganarse la vida y a contribuir con confianza y constructivamente a la formación de comunidades que reflejen los principios de la justicia, la equidad y la unidad. También deberá ayudar al individuo a desarrollar un sentido de lugar y comunidad, basado en lo local, pero que abarque el mundo entero. La educación exitosa cultivará las virtudes como el fundamento para el bienestar personal y colectivo, y creará en los individuos un profundo sentido de servicio y un compromiso activo al bienestar de sus familias, sus comunidades, sus países, y de hecho, toda la humanidad. Alentará la reflexión propia y el pensar en términos de proceso histórico, y promoverá el aprendizaje inspiracional por medio de medios tales como la música, las artes, la poesía, la meditación y la interacción con el ambiente natural. (de los escritos baháis)