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Grupo de Jorge Luis Borges



Debate de ayuda para empezar a entender a Borges.

Alejandro
Escrito por Alejandro
el 02/12/2009

Poco a poco, va tomando fuerza este grupo, para disfrutar de la literatura, de Borges. Se me ocurrió, que pasa con las personas, que ingresan , gustan de la literatura, del desafío de leer a Borges, y no saben como empezar. Bueno, este espacio es para que los que saben más ayuden a los que saben menos.

Podemos ir participando, suguriendo alguna estrategia sobre los problemas que entiendan más comunes para entender a Borges.

Un saludo grande a todos.

Mario HUmberto
Escrito por Mario HUmberto
el 02/12/2009

Oh mar! Oh mito! Oh largo lecho!

Y sé por qué te amo. Sé que somos muy viejos.
Que ambos nos conocemos desde siglos.
Sé que en tus aguas venerandas y rientes ardió la aurora de la Vida.
(En la ceniza de una tarde terciaria vibré por primera vez en tu seno).
Oh proteico, yo he salido de ti.
¡Ambos encadenados y nómadas;
Ambos con un sed intensa de estrellas;
Ambos con esperanzas y desengaños;
Ambos, aire, luz, fuerza, oscuridades;

Ambos con nuestro vasto deseo y ambos con nuestra grande miseria.

Este es un fragmento de su basta poesía y un poco de su bibliografia:

Borges nació, a los ocho meses de gestación, en una típica casa porteña de fines del siglo XIX , con patio y aljibe , dos elementos que se repetirán como un eco en sus poesías. Su casa natal estaba situada en la calle Tucumán 840, pero su infancia transcurrió un poco más al norte, en la calle Serrano 2135 del barrio de Palermo . La relación de Borges con la literatura comenzó a muy temprana edad, siendo que a los cuatro años ya sabía leer y escribir.
Para mi un gran escritor y desde su nacimiento un vencedor y triunfador de hecho cumplo años el mismo dia que el. Saludos...

Alejandro
Escrito por Alejandro
el 02/12/2009

Bienvenido al debate Mario.

Bello poema.
Es cierto, es difícil comprender a Borges sino se sabe de una infancia tras las rejas de una casa en Palermo, lugar no muy recomendable en aquellos tiempos. Afuera, los malevos y compadritos, los puñales. Todo un mundo mágico de posibilidades. La influencia de su abuela inglesa, su manejo precoz de este idioma, le permitirían muchos años mas tarde introducirse en un tema inimaginable: El inglés antiguo y las leyendas germánicas.

Para una mejor comprensión de este camino, hacia lo anglosajón, lo nórdico, he subido un artículo hace un tiempo " Borges y los anglosajones" que permite entender un poco más de esto.
Esta para bajarlo para quién lo necesite.

Saludos, Alejandro.

maria
Escrito por maria
el 02/12/2009

Para todo hay que encontrar un buen acceso un puente que acerque orillas. A ver si algo de esto ayuda...

Algunos datos biogràficos. .. Suculenta biblioteca bilingue, familia patricia,(ancestros heroicos),ceguera en el padre que despuès se repite en èl, pesadilla con un espejo en la casa de Palermo, desengaños amorosos, Buenos Aires, Europa...

Algunas caracterìsticas de èl : despistado al màximo(hay anècdotas inverosìmiles),medio tartamudo o titubeante al hablar, timido, pudoroso, humilde, sensible, integro, gran sentido del humor...

Alguno de sus temas : juega con el tiempo y la realidad, denuncia lo engañoso de la memoria, lo eterno, lo infinito, la rosa, los tigres,lo nordico, la herencia, el uno,el universo,el laberinto,la literatura,Palermo,Buenos Aires, simbolos, el ajedrez, la sombra, la inmortalidad,el lenguaje como traiciona la realidad,el tango,los orilleros, a ver... Quien sigue....?

Tengo entendido que nunca escribio una novela, y hay un solo cuento con un tinte sexual(Ema Zunz)

Me da la impresiòn que fue mas admirado que leìdo. Fue despreciado por incomprendido. Fue un desdichado ,no un infeliz. Fue un genio no un sabio.


Humildisimamente marìa

Jorge Ramos
Médico y cirujano en el grado académic...
Escrito por Jorge Ramos
el 02/12/2009

"Un hombre trabajado por el tiempo,

Un hombre que ni siquiera espera la muerte

(Pruebas de la muerte son estadísticas y

nadie hay que no corra el albur de ser el primer inmortal),

un hombre que ha aprendido a agradecer las modestas limosnas de los días:

el sueno, la rutina, el sabor del agua,

una no sospechada etimología,

un verso latino o sajón,

la memoria de una mujer

que lo ha abandonado hace ya tantos años que hoy no puede recordarla sin amargura,

un hombre que no ignora que el presente ya es el porvenir y el olvido,

un hombre que ha sido desleal y con el que fueron desleales,

puede sentir de pronto, al cruzar la calle, una misteriosa felicidad

que no viene del lado de la esperanza

sino de una antigua inocencia de su propia raíz o de un dios disperso.

Sabe que no debe mirarla de cerca, porque hay razones más terribles que tigres

que le demostraran su obligación de ser un desdichado,

pero humildemente recibe esa felicidad, esa ráfaga.

Quizá en la muerte para siempre seremos, cuando el polvo sea polvo,

esa indescifrable raíz, de la cual para siempre crecerá,

ecuánime o atroz, nuestro solitario cielo o…. Infierno."


Quiero agregar que nació el 24 de agosto de 1899. En 1910, a sus escasos 11 años de edad, aparece su primera publicación en el diario El País , de Buenos Aires, con la traducción El príncipe Feliz, de Oscar Wilde.

Me gusta Alguien po rque resalta las cosas sencillas de la vida y como pueden ser parte de la felicidad y asi mismo como podemos ser felices o desdichados en este mundo construyendo nuestro propio cielo o infierno.

Alejandra Almirón Cartier
Artes visuales y diseño gráfico public...
Escrito por Alejandra Almirón Cartier
el 02/12/2009

Una interpretación de "El Aleph" de Borges

Quizás la importancia de "El Aleph" resida en la gran cantidad de temas que abarca y de allí provenga su riqueza. Podemos mencionar ciertos elementos que lo hacen asequible de diversos sentidos. En primer lugar, la historia puede ser entendida como la triste aventura de un hombre por olvidar a un amor no correspondido que en este caso, coincide con el momento que Borges estaba atravesando con su amor hacia Estela Canto. También se puede entender como una historia fantástica en la cual se relatan ciertos episodios místicos o cuasi religiosos en donde se llega a tener una mirada omniabarcadora, que si bien no sería la de Dios, sí se asemejaría. Tampoco han faltado comentaristas que hacen referencia al Aleph como una metáfora de la creación literaria (enfrentando dos estilos de escritura, por un lado, Carlos Argentino, correspondería al modelo de escritor realista que cree que el lenguaje sirve para dar cuenta del mundo y por el otro, Borges, que se muestra escéptico ya que siempre encuentra insuficiente el acto de nombrar debido a que el todo es inabarcable y sólo podemos hacer informes parciales). Incluso se llegó a hacer una lectura sociológica del cuento para analizar la situación actual, en donde la gran disponibilidad de información que poseemos (una especie de visión perturbadora del Aleph) no nos permite llegar a tener una concepción sintética e inteligible de la realidad sino sólo una cantidad inimaginable de elementos atómicos que no pueden ser reducidos a un todo coherente.

Alejandra Almirón Cartier
Artes visuales y diseño gráfico public...
Escrito por Alejandra Almirón Cartier
el 02/12/2009

El cuento puede ser entendido como una metáfora ( ¡Sí, una más! ) acerca de las posibilidades que el hombre tiene de construir o llegar a alcanzar una concepción metafísica, es decir, un sistema que de cuenta de todo lo que es, ni más ni menos que del Universo entero. Para ello, Borges nos proporciona en ese "punto del espacio que contiene todos los puntos" la visión que tendría una persona de toda la realidad. Como señala el autor, dicha experiencia lo que produciría en nosotros no sería una mirada omniabarcadora y comprensiva del todo sino una fragmentación infinita de elementos que no llegaríamos a procesar o a comprender de forma acabada. El resultado sería una fragmentación analítica, del mismo modo que el poema de Carlos Argentino que pretendía nombrar todas las cosas (dada la visión perturbadora que le produjo el Aleph) pero que en definitiva resultaba ser un mero listado de acontecimientos inconexos.
Teniendo en cuenta estos elementos, el Aleph nos da la pauta para comprender que pretender una representación absoluta del Universo es algo imposible para el hombre.

" Es aventurero pensar que una coordinación de palabras (otra cosa no son las filosofías) puede parecerse mucho al universo" (Borges)


Alejandra Almirón Cartier
Artes visuales y diseño gráfico public...
Escrito por Alejandra Almirón Cartier
el 02/12/2009

De esta manera el cuento ilustra que la pretensión de totalidad es imposible.
No podemos entender ni expresar el universo, por eso, la filosofía que se pretende absoluta es imposible ; siempre vemos y pensamos a partir de una construcción que a su vez, está constituida por "olvidos". Sin embargo, la actitud no es quedar paralizado por esa imposibilidad sino como señala al final del cuento "... Sin embargo, algo recogeré", es decir, que la situación no es de desesperanza, por el contrario es una tarea constructiva necesaria para llevar a cabo.

La solución y la posibilidad de la felicidad en el cuento la trae el olvido. Un sistema y una mente sólo pueden soportar esa infinidad de elementos que fluyen sin un pretendido orden a partir de la construcción de cierta estructura impuesta por nosotros ; en última instancia dependemos de esa necesaria "ficción metafísica". Instalamos falsas totalidades, pero al reconocer este hecho como algo indispensable para nuestra vida ya deja de ser visto como algo negativo y pasamos a considerarlo constituyente de nosotros mismos.

"Nuestra mente es porosa para el olvido ; yo mismo estoy falseando y perdiendo, bajo la trágica erosión de los años, los rasgos de Beatriz" (Borges, El Aleph).


Gracias Alejandro por tu invitacion te comento que me encanta la idea de poder comprender de esta poesia

Alejandro
Escrito por Alejandro
el 03/12/2009

Bienvenidos todos al debate, gracias.

Roqui, si me permites te suguiero algunos pasos y lecturas que te puedan ayudar.

Los videos de la entrevista de 1980 a Borges, con motivo del Premio Cervantes, muestran un Borges explicandose por sí mismo, con bastante naturalidad y simpleza. Tal vez debas verlos tranquilo, disfrutandolo, algunas veces, aprendiendo a reirte con Borges y que vaya entrando liviano.

Como primera lectura te recomiendo Historia Universal de la Infamia, que es el primer escrito con toda la estética, estilo de Borges. La temática no es complicada, es banal. Son relatos de belleza en la expresión del lenguaje, con la descripción de ciertos villanos, unos mas conocidos que otros.

Hay 2 biografías que te ayudan mucho a entenderlo. La primera es de Beatriz Sarlo, que es la mas considerada, pero ´personalmente prefiero la de Volodia Teitelboim, " Los Dos Borges", que es mas ameno en su desarrollo, ademas no deja casi tema sin tocar. Es como un cuentito, se lee solo. Ademas es muy barato, unos 20 a 30 pesos.

También tienes algunos artículos explicativos y documentos que puedes bajar, que te introducen a Borges. Te los recomiendo.

Un Saludo; Alejandro.

Alejandra Almirón Cartier
Artes visuales y diseño gráfico public...
Escrito por Alejandra Almirón Cartier
el 03/12/2009

Roqui pregunta:
P. D hay un cuento de Borges que se llama "El muerto" es precioso ¿Como puedo conseguirlo?
Bueno aquí te lo dejo:

EL MUERTO por J.L.Borges
Que un hombre del suburbio de Buenos Aires, que un triste compadrito sin más virtud que la infatuación del coraje, se interne en los desiertos ecuestres de la frontera del Brasil y llegue a capitán de contrabandistas, parece de antemano imposible. A quienes lo entienden así, quiero contarles el destino de Benjamin Otálora, de quien acaso no perdura un recuerdo en el barrio de Balvanera y que murió en su ley, de un balazo, en los confines de Río Grande do Sul. Ignoro los detalles de su aventura; cuando me sean revelados, he de rectificar y ampliar estas páginas. Por ahora, este resumen puede ser útil.
Benjamín Otálora cuenta, hacia 1891, diecinueve años. Es un mocetón de frente mezquina, de sinceros ojos claros, de reciedumbre vasca; una puñalada feliz le ha revelado que es un hombre valiente; no lo inquieta la muerte de su contrario, tampoco la inmediata necesidad de huir de la República. El caudillo de la parroquia le da una carta para un tal Azevedo Bandeira, del Uruguay. Otálora se embarca, la travesía es tormentosa y crujiente; al otro día, vaga por las calles de Montevideo, con inconfesada y tal vez ignorada tristeza. No da con Azevedo Bandeira; hacia la medianoche, en un almacén del Paso del Molino, asiste a un altercado entre unos troperos. Un cuchillo relumbra; Otálora no sabe de qué lado está la razón, pero lo atrae el puro sabor del peligro, como a otros la baraja o la música. Para, en el entrevero, una puñalada baja que un peón le tira a un hombre de galera oscura y de poncho. Éste, después, resulta ser Azevedo Bandeira. (Otálora, al saberlo, rompe la carta, porque prefiere debérselo todo a sí mismo.
Azevedo Bandeira da, aunque fornido, la injustificable impresión de ser contrahecho; en su rostro, siempre demasiado cercano, están el judío, el negro y el indio; en su empaque, el mono y el tigre; la cicatriz que le atraviesa la cara es un adorno más, como el negro bigote cerdoso.

Alejandra Almirón Cartier
Artes visuales y diseño gráfico public...
Escrito por Alejandra Almirón Cartier
el 03/12/2009

Proyección o error del alcohol, el altercado cesa con la misma rapidez con que se produjo. Otálora bebe con los troperos y luego los acompaña a una farra y luego a un caserón en la Ciudad Vieja, ya con el sol bien alto. En el último patio, que es de tierra, los hombres tienden su recado para dormir. Oscuramente, Otálora compara esa noche con la anterior; ahora ya pisa tierra firme, entre amigos. Lo inquieta algún remordimiento, eso sí, de no extrañar a Buenos Aires. Duerme hasta la oración, cuando lo despierta el paisano que agredió, borracho, a Bandeira. (Otálora recuerda que ese hombre ha compartido con los otros la noche de tumulto y de júbilo y que Bandeira lo sentó a su derecha y lo obligó a seguir bebiendo. ) El hombre le dice que el patrón lo manda buscar. En una suerte de escritorio que da al zaguán (Otálora nunca ha visto un zaguán con puertas laterales) está esperándolo Azevedo Bandeira, con una clara y desdeñosa mujer de pelo colorado. Bandeira lo pondera, le ofrece una copa de caña, le repite que le está pareciendo un hombre animoso, le propone ir al Norte con los demás a traer una tropa. Otálora acepta; hacia la madrugada están en camino, rumbo a Tacuarembó.
Empieza entonces para Otálora una vida distinta, una vida de vastos amaneceres y de jornadas que tienen el olor del caballo. Esa vida es nueva para él, y a veces atroz, pero ya está en su sangre, porque lo mismo que los hombres de otras naciones veneran y presienten el mar, así nosotros (también el hombre que entreteje estos símbolos) ansiamos la llanura inagotable que resuena bajo los cascos. Otálora se ha criado en los barrios del carrero y del cuarteador; antes de un año se hace gaucho. Aprende a jinetear, a entropillar la hacienda, a carnear, a manejar el lazo que sujeta y las boleadoras que tumban, a resistir el sueño, las tormentas, las heladas y el sol, a arrear con el silbido y el grito. Sólo una vez, durante ese tiempo de aprendizaje, ve a Azevedo Bandeira, pero lo tiene muy presente, porque ser hombre de Bandeira es ser considerado y temido, y porque, ante cualquier hombrada, los gauchos dicen que Bandeira lo hace mejor. Alguien opina que Bandeira nació del otro lado del Cuareim, en Rio Grande do Sul; eso, que debería rebajarlo, oscuramente lo enriquece de selvas populosas, de ciénagas, de inextricable y casi infinitas distancias. Gradualmente, Otálora entiende que los negocios de Bandeira son múltiples y que el principal es el contrabando. Ser tropero es ser un sirviente; Otálora se propone ascender a contrabandista. Dos de los compañeros, una noche, cruzarán la frontera para volver con unas partidas de caña; Otálora provoca a uno de ellos, lo hiere y toma su lugar. Lo mueve la ambición y también una oscura fidelidad. Que el hombre (piensa) acabe por entender que yo valgo más que todos sus orientales juntos.

Alejandra Almirón Cartier
Artes visuales y diseño gráfico public...
Escrito por Alejandra Almirón Cartier
el 03/12/2009

Otro año pasa antes que Otálora regrese a Montevideo. Recorren las orillas, la ciudad (que a Otálora le parece muy grande); llegan a casa del patrón; los hombres tienden los recados en el último patio. Pasan los días y Otálora no ha visto a Bandeira. Dicen, con temor, que está enfermo; un moreno suele subir a su dormitorio con la caldera y con el mate. Una tarde, le encomiendan a Otálora esa tarea. Éste se siente vagamente humillado, pero satisfecho también.
El dormitorio es desmantelado y oscuro. Hay un balcón que mira al poniente, hay una larga mesa con un resplandeciente desorden de taleros, de arreadores, de cintos, de armas de fuego y de armas blancas, hay un remoto espejo que tiene la luna empañada. Bandeira yace boca arriba; sueña y se queja; una vehemencia de sol último lo define. El vasto lecho blanco parece disminuirlo y oscurecerlo; Otálora nota las canas, la fatiga, la flojedad, las grietas de los años. Lo subleva que los esté mandando ese viejo. Piensa que un golpe bastaría para dar cuenta de él. En eso, ve en el espejo que alguien ha entrado. Es la mujer de pelo rojo; está a medio vestir y descalza y lo observa con fría curiosidad. Bandeira se incorpora; mientras habla de cosas de la campaña y despacha mate tras mate, sus dedos juegan con las trenzas de la mujer. Al fin, le da licencia a Otálora para irse.
Días después, les llega la orden de ir al Norte. Arriban a una estancia perdida, que está como en cualquier lugar de la interminable llanura. Ni árboles ni un arroyo la alegran, el primer sol y el último la golpean. Hay corrales de piedra para la hacienda, que es guampuda y menesterosa. "El Suspiro" se llama ese pobre establecimiento. Otálora oye en rueda de peones que Bandeira no tardará en llegar de Montevideo. Pregunta por qué; alguien aclara que hay un forastero agauchado que está queriendo mandar demasiado. Otálora comprende que es una broma, pero le halaga que esa broma ya sea posible. Averigua, después, que Bandeira se ha enemistado con uno de los jefes políticos y que éste le ha retirado su apoyo. Le gusta esa noticia.
Llegan cajones de armas largas; llegan una jarra y una palangana de plata para el aposento de la mujer; llegan cortinas de intrincado damasco; llega de las cuchillas, una mañana, un jinete sombrío, de barba cerrada y de poncho. Se llama Ulpiano Suárez y es el capanga o guardaespaldas de Azevedo Bandeira. Habla muy poco y de una manera abrasilerada. Otálora no sabe si atribuir su reserva a hostilidad, a desdén o a mera barbarie. Sabe, eso si, que para el plan que está maquinando tiene que ganar su amistad. Entra después en el destino de Benjamin Otálora un colorado cabos negros que trae del sur Azevedo Bandeira y que luce apero chapeado y carona con bordes de piel de tigre. Ese caballo liberal es un símbolo de la autoridad del patrón y por eso lo codicia el muchacho, que llega también a desear, con deseo rencoroso, a la mujer de pelo resplandeciente. La mujer, el apero y el colorado son atributos o adjetivos de un hombre que él aspira a destruir.

Alejandra Almirón Cartier
Artes visuales y diseño gráfico public...
Escrito por Alejandra Almirón Cartier
el 03/12/2009

Aquí la historia se complica y se ahonda. Azevedo Bandeira es diestro en el arte de la intimidación progresiva, en la satánica maniobra de humillar al interlocutor gradualmente, combinando veras y burlas; Otálora resuelve aplicar ese método ambiguo a la dura tarea que se propone. Resuelve suplantar, lentamente, a Azevedo Bandeira. Logra, en jornadas de peligro común, la amistad de Suárez. Le confía su plan; Suárez le promete su ayuda. Muchas cosas van aconteciendo después, de las que sé unas pocas. Otálora no obedece a Bandeira; da en olvidar, en corregir, en invertir sus órdenes. El universo parece conspirar con él y apresura los hechos. Un mediodía, ocurre en campos de Tacuarembó un tiroteo con gente riograndense; Otálora usurpa el lugar de Bandeira y manda a los orientales. Le atraviesa el hombro una bala, pero esa tarde Otálora regresa al "Suspiro" en el colorado del jefe y esa tarde unas gotas de su sangre manchan la piel de tigre y esa noche duerme con la mujer de pelo reluciente. Otras versiones cambian el orden de estos hechos y niegan que hayan ocurrido en un solo día.
Bandeira, sin embargo, siempre es nominalmente el jefe. Da órdenes que no se ejecutan; Benjamín Otálora no lo toca, por una mezcla de rutina y de lástima.
La última escena de la historia corresponde a la agitación de la última noche de 1894. Esa noche, los hombres del "Suspiro" comen cordero recién carneado y beben un alcohol pendenciero. Alguien infinitamente rasguea una trabajosa milonga. En la cabecera de la mesa, Otálora, borracho, erige exultación sobre exultación, júbilo sobre júbilo; esa torre de vértigo es un símbolo de su irresistible destino. Bandeira, taciturno entre los que gritan, deja que fluya clamorosa la noche. Cuando las doce campanadas resuenan, se levanta como quien recuerda una obligación. Se levanta y golpea con suavidad a la puerta de la mujer. Ésta le abre en seguida, como si esperara el llamado. Sale a medio vestir y descalza. Con una voz que se afemina y se arrastra, el jefe le ordena:
-Ya que vos y el porteño se quieren tanto, ahora mismo le vas a dar un beso a vista de todos.
Agrega una circunstancia brutal. La mujer quiere resistir, pero dos hombres la han tomado del brazo y la echan sobre Otálora. Arrasada en lágrimas, le besa la cara y el pecho. Ulpiano Suárez ha empuñado el revólver. Otálora comprende, antes de morir, que desde el principio lo han traicionado, que ha sido condenado a muerte, que le han permitido el amor, el mando y el triunfo, porque ya lo daban por muerto, porque para Bandeira ya estaba muerto.
Suárez, casi con desdén, hace fuego.

Celiano Geovanny Torosine Pionce
Doctor en medicina y cirugía escuela d...
Escrito por Celiano Geovanny Torosine Pionce
el 03/12/2009

Te digo algo interesante Alejandro, yo solo conozco de Jorge Luis Borges el nombre. Me permito decirte que de todos los literatos de la economía latinoamericana y mundial, a ninguno lo he seguido tan de cerca, sencillamente he leído algo de ellos y el resto lo he comprendido yo y luego he desarrollado mim propia forma de ser y pensar.

Somos seres evolucionados que tenemos algunos millones de historia y es cuestión de buscar en el disco duro y poder desarrollar muchas cosas. La literastura y el pensamiento filosófico, personalmente, no son gran cosa, cada individuo, con las herramientas necesarias, puede llegar a lo máximo.

Alejandro
Escrito por Alejandro
el 03/12/2009

Invito a bajar los ficheros y videos de este grupo, pues ahí hay muchos secretitos y claves para Borges. Además tenemos la suerte de tener documentos con su voz explicandose o recitando.

Aprovechemos nuestra biblioteca.

Un Abrazo, Alejandro.

Alejandro
Escrito por Alejandro
el 03/12/2009

Bienvenido al debate Celiano.

Bueno, cada uno de nosotros tiene su sensibilidad hacia el arte, una pintura, una música, una lectura, etc.

Lo que personalmente veo en Borges es mucha belleza en su forma de escribir y contenidos que me hacen pensar. Ademas, me siento muy cercano a su humor, es muy divertido.

Eso sí, cada uno desarrolla su propia idea de la vida, esto es solo literatura.

El sentido de este debate, es para todo aquel que desee conocer un poco más, curiosear, tratar de disfrutar, tener ayuda de sus compañeros para entender los códigos del lenguaje tan trabajado de Borges, que es el nuestro, el español. Culturalmente lo considero importante, pues es tal vez uno de los mas influyentes escritores desde latinomérica al mundo.

Un gran saludo para ti, Alejandro.

Alejandro
Escrito por Alejandro
el 03/12/2009

Muy lindos tus spots Alejandra.

Enrique
Escrito por Enrique
el 03/12/2009

Como te comenté, Alejandro, poco leí de Borges, pero me pondré un poco las pilas (aunque las llevo un poco gastadas últimamente) e intentaré ponerme un poco al día (aunque la obra de Borges es enorme). Gracias por invitarme a este gran debate.
Enrique

Alejandra Almirón Cartier
Artes visuales y diseño gráfico public...
Escrito por Alejandra Almirón Cartier
el 03/12/2009

El célebre cuento de Borges titulado "Hombre de la esquina rosada" apareció por primera vez en Historia universal de la infamia (1935). Para llegar a ese texto definitivo, Borges redactó y publicó, a lo largo de ocho años, tres versiones anteriores: "Leyenda policial" (revista Martín Fierro , 26 de febrero de 1927), "Hombres pelearon" (en El idioma de los argentinos , 1928) y "Hombres de las orillas" ( Crítica , 16 de septiembre de 1933).

Esta pequeña cronología nos indica que, cuando arribó a la versión definitiva del cuento, Borges era una persona de treinta y seis años, pero también nos muestra que el tema le interesaba desde acaso una década antes. Ahora bien, podemos preguntarnos: ¿Dónde y cuándo se desenvuelve la acción de "Hombre de la esquina rosada"?

El dónde se infiere taxativamente del propio cuento. Sabemos que Rosendo Juárez "era de los que pisaban más fuerte por Villa Santa Rita". Los límites oficiales del barrio de Villa Santa Rita están dados por las calles Condarco, Miranda, Joaquín V. González y la avenida Gaona. Al norte tiene a Villa del Parque, y al sur, a Floresta.

"Los muchachos estábamos desde temprano en el salón de Julia, que era un galpón de chapas de cinc, entre el camino de Gauna y el Maldonado", leemos. El eufemístico "salón de Julia" no es otra cosa que el prostíbulo. Borges, en el primer párrafo, lo llama con el vocablo "quilombo", que ahora ha perdido casi por completo su acepción primigenia y su estigma de impronunciable.

El prostíbulo se hallaba entre el camino de Gauna (es decir, la actual avenida Gaona) y el arroyo Maldonado (la actual avenida Juan B. Justo). Las dos avenidas, en ese barrio, se hallan a sólo una cuadra de distancia. Por lo tanto, el prostíbulo de Julia tenía que estar situado en la cuadra -que corre entre ambas avenidas- de cualquiera de las siguientes calles: Joaquín V. González, San Nicolás, Emilio Lamarca o Concordia. Y en ninguna otra, porque, a partir de allí, y a medida que se dirigen hacia el este, Juan B. Justo y Gaona se van alejando más y más una de la otra.