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Grupo de MIRAFLORES, JUNTOS RESOLVEMOS LAS TAREAS DEL DÍA

Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 20/08/2013

JAPÓN

El Kojiki o Libro de las antiguas cosas, la más antigua de las crónicas japonesas, retro trae los orígenes de la danza a la edad de los dioses, cuando la diosa AuanoUzumz bailó ante la puerta de la caverna donde se hallaba refugiada la diosa del Sol, para inducirla a salir. En conmemoración de aquella jornada todavía hoy se danzan junto a los templos la Kagura y la Sabasó, danzas religiosas del culto sintoísta.
De estas antiquísimas danzas autóctonas se distinguen otras antiguas danzas importadas de la India y, como hemos dicho antes, de China a través de Corea: la Sangaku y la Bugaku. Dos episodios de esta última, danza da en París en 1939, por los danzarines clásicos japoneses Yoshiski Harada y Setsuko Ha rada, representan la actitud y expresión de un gran emperador chino después de una victoria y el vuelo de una mariposa.


La Danza del panadero ejecutada por artistas de Pekín.
A finales del siglo XIV las antiguas danzas religiosas autóctonas fueron transformadas y, con la separación del elemento cómico del dramático, tuvieron origen dos nuevas formas de danza : una especie de farsa llamada Kyo gon y el lentísimo drama lírico conocido también en Europa con el nombre de No. Esta última forma teatral, inspirada en la filosofía budista, extrae sus temas de la historia y de la leyenda; su origen sacro se hace patente en los gestos lentos y solemnes, en el carácter simbólico y en la atmósfera de misterio que nace de la abolición de toda barrera entre el mundo real y el mundo de los espíritus.
En el año 1600, la danzarina sacra OKuni, inspirándose en el teatro de marionetas muy popular en el Japón (las marionetas japonesas tienen un metro de altura y no se mueven por un hilo, sino cada una por tres hombres) creó una nueva danza, la Kabuki, cuyo carácter popular se opone desde luego al carácter aristocrático del No. En su origen fue solamente danza, pero con el progreso del arte teatral y bajo la influencia del No, también el género Kabuki, cada vez más grato a las masas, se hizo más complejo en la trama dramática y fue acompañado del canto.
El argumento puede también referirse a hé roes legendarios y míticos, pero de más buena gana a héroes de naturaleza terrena de los que la representación de los humildes actos de la vida cotidiana, proscritos del ballet europeo, confiere una gran humanidad. Los pasos de la danza son menos solemnes que los del No y con frecuencia se hace evidente, en los movimientos rígidos y esquinados de la cabeza y de la espalda, la primitiva inspiración en el teatro de marionetas.
Otra particularidad común a la danza aristocrática ya la popular, es el juego de los pies y de las piernas, asaz escaso, porque la ex presión está confiada a las manos, los brazos y el cuerpo, cosa natural si se considera el largo kimono que envuelve a los japoneses y que oculta completamente los pies, haciendo difícil con su largura envolvente los movimientos ágiles. Además es común a todas las artes japonesas la tendencia que ellos llaman matar la natura, que es tan evidente en la estilización pictórica y que se manifiesta en la danza con la exclusión de los movimientos naturales del hombre y con la adopción de máscaras inexpresivas. Esta tendencia se patentiza en el drama del No, cuyas fórmulas teatrales, desnaturalizadas y, podríamos decir, cerebrales, pueden parecer pesadas y fastidiosas a los ojos no sólo de los europeos, sino también de los jóvenes japoneses que habiendo asimilado las enseñanzas de ballet directamente del maestro italiano Rossi e, indirectamente de Isadora Duncan, de Jacques Dalcroze, de Diaghiiev o de los ballets rusos, vean la tradición del No como algo ya superado.



Figuritas de danzarines japoneses.

El actor se desplaza lentamente arrastrando los pies, mantenidos en posición horizontal y calzando cortos calcetines blancos que dejan libre el pulgar y aprisionan los otros cuatro dedos; cuando se detiene levanta la punta de los pies y luego la baja. La lentitud de la ejecución convierte en antinaturales y mecánicos éste y otros simples movimientos. Toda la danza se reduce a pausas calculadas y llenas una estremecida inmovilidad, rota por los gestos de las manos y de los brazos y por! Rajes de significado esotérico. El canto o, mejor dicho, la declamación, acompaña y aclara los sucesos del drama, pero el sistema fórmulas impide al actor traducir la palabra en movimiento. Esto último sí puede hacerse en el Kabuki, pero del modo menos realista posible, si se quiere que el drama sea apreciado.

Los papeles femeninos son desempeñados por actores masculinos que saben imitar actitudes femeninas, admirablemente, observando ciertas reglas particulares; la más característica se refiere al movimiento de las rodillas. Mientras el hombre danzando tiene las rodillas ligeramente flexionadas y abiertas hacia fuera, cuando personifica a una mujer debe tenerlas estrechadas una contra la otra. Como las piernas están siempre completamente abiertas por los trajes y el maestro no puede ejercer comprobación visual sobre ellas, el alumno, durante los ejercicios de danza, debe aprisionar entre sus rodillas una hoja de papel y no dejarla caer nunca en el suelo. La sustitución de la actriz por el actor resulta fácil y verosímil, ya sea por la máscara, ya por la amplitud del Kimono que cubre todas las formas del cuerpo.

Respecto a los atuendos es de notar que cuanto más largo, pesado y rico es el kimono, tanto más elevada es la condición de quien lo lleva y tanto más difíciles sus movimientos. Por último, en el drama kabuki, los príncipes y las princesas permanecen casi siempre inmóviles. Se infiere de todo ello que la vivacidad de los movimientos de las piernas y del cuerpo está en razón inversa de la condición de los personajes; la danza del criado, considerada entre las más vulgares, es la más ágil y libre, porque el traje sólo consiste en una corta túnica que le deja libres las piernas.
Los accesorios más usados, intermediarios un lenguaje convencional, son el abanico y toalla; si el abanico es sostenido al revés, representa una montaña; si se le da movimiento, una mariposa; y, según los casos, una hoja de papel, el sol, una barca, una espada y otras muchas cosas. La toalla representa una cascada, una reina, un espejo, etc.
La espada o, mejor, el sable, más que un accesorio puede ser considerada la protagonista de una danza que tiene por base el arte de manejar el arma, o Kendo. Para llegar a ser maestro, según afirman los competentes japoneses, son necesarios de quince a veinte años de entrenamiento diarIo; solamente después de un tan prolongado ejercicio se puede obtener la precisión absoluta de los gestos y el equilibrio perfecto entre el cuerpo y el alma, que exige el manejo del sable; cuando la técnica ha alcanzado su nivel más simple y más puro, por haberse conseguido la máxima armonía interior, el arte del samurai viene a ser parangonable al de una danzarina clásica.
El acompañamiento tanto del No como del Kabuki se reduce a dos instrumentos esenciales,: una especie de laúd y el tambor para el ritmo ya veces, también, la flauta para 1a melodía.
Actualmente, además de las danzas tradicionales, se ejecutan en el Japón danzas artísticas de inspiración europea y, naturalmente, danzas campesinas que tienen carácter ritual o relativo a las estaciones. Las geishas, danzarinas de profesión (1), ejecutan con mucha gracia danzas de todo género, acompañadas, casi siempre, de música y canto.


Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 20/08/2013

GRECIA
Muchas son las clasificaciones según las cuales se pretende agrupar las innumerables danzas griegas en determinados géneros, distin guiéndolas en sacras y profanas, bélicas y pacíficas, gímnicas y teatrales, corales y solísticas, tranquilas, violentas, jocosas, furiosas, etc. Nos otros nos atendremos a la clasificación que pa rece ofrecer una mayor claridad de esquema, distinguiendo danzas sacras, guerreras, sociales y teatrales, no sin advertir que toda distinción general es siempre arbitraria: por ser necesariamente incompleta y parcialmente inexacta.
Las danzas más antiguas son las sacras y rituales y las bélicas y, entre las primeras, los coros cíclicos; entre las segundas las pírricas.
Los coros cíclicos, en los que la danza estaba unida a la música ya la poesía, según el trinomio tan estimado por los griegos con el único nombre de musiké, estaban constituidos por grupos de danzarines y de danzarinas, o bien por grupos mixtos que desarrollaban sus evolu ciones sobre un diseño circular, o rectangular, o de marcha, dispuesto en línea frontal o en fila a modo de procesión ; se cogían de la mano o por la muñeca, o por una orla de la túnica o entrelazaban los brazos, uno detrás de )a espalda del otro, en cadena.
""La invención de este género de danza es atrilbuida por algunos a Teseo, cuando festejó su victoria sobre el Minotauro, completando el primero en torno al altar de Apolo, la evo lución de derecha a izquierda y de izquierda a derecha que anuncia el esquema de la estrofa y de la antiestrofa, por otros a Orfeo.
Ya en los tiempos de Romero era popular y estaba difundida, como podemos deducir de la descripción que el cantor ciego hace de una de las escenas cinceladas sobre el escudo de Aquiles, por Vulcano, «el divino COjOD. Se trata de una danza que Romero dice es igual a la esculpida por Dédalo en Creta, en honor de Ariadna «la de las bellas trenzas, esto es, de la misma danza creada por Teseo, a que nos referimos antes.
Dice así: «Mancebos y doncellas de rica dote cogidos de 1as manos, se divertían bailando : Estas llevaban vestidos de sutil lino y aquéllos, túnicas bien tejidas y algo lustrosas,. Como frotadas con "aceite, y sables de oro suspendidos de argénteos tahalíes.
"Unas veces, moviendo los diestros pies, daban vuelta a la redonda, con la misma facilidad con que el alfarero, sentándose, aplica su mano al tomo y lo prueba para ver si corre, y en otras ocasiones se colocaban por hileras y bailaban separadamente.
DE entre ellos un divino mancebo cantaba, acompañándose con la cítara; y así que se oía el preludio, dos saltadores hacían cabriolas en medio de la muchedumbre."
(LA ILIADA, Libro XVIII)
Las principales danzas sacras eran las emmelias, las hip6rquemas, las gimnopedias y las endematias.
Las emmelias, según Platón, eran de carácter grave y reposado, como convenía a los mortales invocando a la divinidad; originariamente se ejecutaban en los templos y al aire libre, pero después entraron a formar parte de las danzas trágicas teatrales, conservando movimientos severos y solemnes.
Las hyporchemas o hip6rquemas acompañaban las fiestas en honor de Apolo ; eran cantos en los que se intercalaban danzas o, mejor, coros ilustrados con una mímica apropiada. Tenían carácter alegre y ágil. Simonide de Ceo compuso algunas de ritmo tan agitado y contagioso que indujo a los presentes a abandonarse involuntariamente a la danza. También las gimnopedias eran cantadas y danzadas en honor de Apolo ; los danzarines y los cantores iban desnudos (el nombre de la danza deriva, en efecto, de gümn6s, que significa desnudo), y llevaban la frente coronada de palmas.
Existían además las soterias en honor de Júpiter, las panateneas en honor de Atenea y las dionisíacas en honor de Dionisio, etc.
A las danzas sacras se unían las que se ejecutaban con ocasión de funerales y de procesiones. En los funerales intervenían grupos de bailarines que precedían a la carroza fúnebre, danzando al son de instrumentos reservados para esta ceremonia; de vez en cuando inte rrumpían la danza para cantar loas del difunto. Si este había sido un hombre conocido por su categoría o riqueza, los danzarines y cantores se vestían de blanco y se coronaban con ciprés; el cortejo era precedido de quince muchachas y danzarinas y circundado de un grupo de jóvenes; por último, venía el plañidero o lamentador. La danza era acompañada por el canto de los sacerdotes.
Las danzas militares o bélicas estaban reglamentadas por leyes, debido a que se las consideraba esenciales, tanto para la educación físicae la juventud, tan importante para los griegos, como para la moral. Acerca de ello escribe Plutarco, en efecto, que estimulaban el valor y daban fuerzas para permanecer en el camino del honor y de la virtud. Las principales entre ellas eran la pírrica y la menfítica.
El origen tanto de la palabra pírrica como de la danza misma, es antiquísimo e incierto ; algunos la hacen derivar del nombre de Pirro, hijo de Aquiles, que la habría inventado en los funerales de su padre; otros pretenden que deriva de pür que en griego significa fuego, refiriéndose al color rojo de la sangre de las heridas y al fuego y la energía que los danzarines ponen en la ejecución de la danza. Por su parte Píndaro hacía derivar la palabra de pira, afirmando que Aquiles había sido el primero que había danzado delante de la pira de Patroclo.
Cualquiera que sea la etimología de la palabra y el origen de la danza, sabemos, por una descripción de Platón, que en la pírrica estaban siempre representados aquellos movimientos y gestos que se hacen para ofender al enemigo y para eludirlo. Nacida como danza individual, fue ejecutada después por un conjunto de bailarines o también por dos solos ; su ritmo claro y enérgico era marcado por el acompañamiento musical de la flauta.
La menfitica era muy parecida a la pírrica, pero de carácter menos ,belicoso.
Las sacras y las guerreras fueron las danzas más antiguas y de carácter que ,podríamos llamar oficial. Pero las danzas que representaban el placer del movimiento ennoblecido por el arte fueron aquellas que se ejecutaban en los festines, durante los ágapes, en los juegos públicos y también en las fiestas familiares, cada una de las cuales tenía, como es lógico, su forma particular. ,La danza en esta forma social, con ambición artística, era tenida a gran honor en Grecia, tanto que no desdeñaron cultivarla grandes poetas como Sófocles y Esquilo y filósofos como Sócrates y Platón.
Pero las que han dejado un mayor recuerdo en el tiempo y han hecho sentir su influencia hasta nuestros días, son las danzas teatrales. Es conocida la importancia del coro en el teatro griego y su función liorquéstica» (de orcheo mai = bailar, saltar) que fue regulada, por Terpsícore según los tres movimientos de la estrofa, antiestrofa y épodo. Los danzarines del coro efectuaban sus evoluciones bajo la guía del corifeo, mientras el auleta y el citarista mar~ban el ritmo de los movimientos sobre sus istrumentos.~

Danza en corro. Los jóvenes trenzan una danza pírrica. Percutiendo rítmicamente los escudos con las espadas de bronce (éstas desaparecidas del relieve). Relieve baIlado en Palestrina.

, Muchos eran los tipos de danza teatral, pero, según Aristóxenos, los principales eran tres: la emmelia, la sikinnis y la kordax, que acompa ñaban respectivamente las composiciones trágicas, satíricas y cómicas. De la emmelia hemos hablado ya al tratar de las danzas sacras ; la sikinnis, sikinni o sikinnide, danza de los sátiros, acompañaba a canciones salaces ya poemas licenciosos, llenos de alusiones esca brosas, que eran una sátira mordaz sobre ciudadanos particulares y sobre grandes personajes o bien parodiaban las danzas trágicas. Degeneró por contacto con las canciones báquicas y pasó a la esfera dionisíaca.

La kordax era una danza vivaz y alegre, indecente también pero menos licenciosa que la sikinnis; más que un verdadero baile era un cañamazo sobre el cual se podía construir cual quier danza de género cómico. Fue el más popular entre los tres bailes griegos; era danzado por una o más personas y con frecuencia por parejas.

La Clorquéstica» griega llegó a la perfección en la época áurea, cuando la lírica coral dio sus obras maestras con Píndaro, el drama con Esquilo y la pintura y la escultura con Polignoto y Fidias. Después, a partir del siglo IV a. De J.C. , decayó; sufrió la influencia de las danzas dionisíacas y orgiásticas, practicadas por los adeptos a los misteriosos cultos de Dionisio y de otros dioses de derivación oriental (bacantes y ménades, casi siempre en delirio, danzaban al son de crótalos y timbales y sacudimiento de tiisos), y también la influencia de la mímica que lentamente la aventajó, trans formándola en la pantomima que veremos flo reciente en Roma; así resultó quebrada a favor del impresionismo la unión entre la música. La poesía y la danza. En un proceso que se repitió. Como veremos en el siglo XIX.

Disponiéndonos ahora a examinar los movimientos. Las posiciones y loss pasos de la danza. Sobre la base de la documentación que ofrecen los vasos. Las figurillas de terracota y las re producciones marmóreas del arte griego. Será más fácil comprenderla e interpretarla. Recordando que la danza era considerada por los griegos una parte de la gimnástica. útil sobre todo a la salud del cuerpo y del espíritu.

Todas o casi todas las reproducciones figurativas presentan. En efecto. Indicaciones de movimiento más que de danza. Los griegos alcanzaron la expresión. Sumando al movimiento el lenguaje de las manos y el uso de las máscaras. Uso que implica. En todos los pueblos que la adoptaron. El deseo de 'buscar la personalidad de la danza en una parte del cuerpo que no fuese el rostro. Junto a la necesidad de buscar una óptica teatral que permitiese distinguir al actor de la actriz y la más cara trágica de la cómica. Sin tener en cuenta el juego fisonómico. Poco aprovechable dadas las vastas proporciones de los teatros.

Las expresiones «danzar con las manos» y «hablar con las manos» eran corrientes en el lenguaje griego. Porque parece que la alta ex presividad de las actitudes y de las posiciones. Sabiamente estudiadas. Revelase no sólo los sentimientos. Sino también los hechos de la trama coreográfica.

Los historiadores escriben que la quironomía. Creada por el maestro quirónomo Taletas en la tragedia Los siete contra Tebas de Esquilo. Era tan eficaz que realmente «parecían verse los hechos narrados».

Algunos investigadores de helenística pretenden encontrar en la danza griega los principales elementos de la danza clásica contemporánea, pero los danzarines son muy escépticos frente a esta teoría, porque ninguna particularidao técnica, revelada por las reproducciones de pintores y escultores, puede ser juzgada como una preparación a la danza sobre las puntas. Así mismo, la acción de la danzarina que se prepara a girar, tan frecuentemente representado, puede testimoniar tanto la frecuencia con que se practicaba, como la preferencia unánime de escultores y pintores, por cuanto la belleza de la posición, que pone en valor el movimiento armonioso y envolvente de los tejidos ligeros, revelando la belleza de las líneas del cuerpo, más que el desnudo mismo, se prestaba óptimamente para su figuración plástica.

Las danzas de Isadora Duncan, preciosas para el estudio de la orquéstica griega, han permitido entrever la vida de una cosa muerta a través de su adivinación de artista, pero no ha n tenido continuación. Las exquisitas figurillas de danzarinas de Tanagra y aquellas otras rojo sobre negro o negro sobre rojo, sobre la redondez de los vasos griegos, fueron revividas por ella, durante un breve periodo, pero con la prematura y trágica muerte de quien las había llevado a las luces de las candilejas, volvieron a ser nada más que un magnífico testimonio del pasado.

Estatuilla etrusca representando de un modo bastante real una danzante con crótalos.


Mirta Rosa Carceles
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Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 20/08/2013

ROMA

Cuando en Grecia la danza acompañaba todo acto importante de la vida religiosa civil y privada, Roma guerrera y primitiva sólo tenía una danza armada, la bellicrepa, que se decía instituida por Rómulo en memoria del rapto de las Sabinas. Más tarde narra la tradición que la ninfa Egeria reveló misteriosamente a Numa Pompilio una nueva coreografía : la danza ritual de los Salii que algunos autores atribuyen por el contrario a Salio di Mantinea. Pero es cierto que Numa Pompilio instituyó el sacerdocio de los Salii. (saltantes), saltadores. Como se llamaba entonces a los danzadores sacerdotes de Marte escogidos en número de 12 entre los nobles cuyo cometido era el de celebrar u honrar con danzas guerreras a los dioses y a los héroes.

En el mes de marzo salían por la ciudad vestidos con túnicas rojas; un primer (saltador) indicaba el movimiento de la danza secundado después por los otros sobre la cadencia de golpes ritmados por astas cortas sobre la ancila o escudo sagrado. El ritmo era ternario parangonable al del metro anapesto es decir dos breves y una lunga (larga).

A esta danza bélica se agregaban danzas y procesiones de significado campestre heredadas de los etruscos: las lupercales en las que los pastores saltaban sobre montones de paja ardiendo (hasta hace pocos años en los campos de Italia y de España se conserva la costumbre de saltar sobre las hogueras de la noche de san Juan) ; las rogationes especie de procesiones danzantes que según el uso etrusco hacían los romanos en torno a los campos y a las ciudades para invocar la protección de los dioses. Las rogationes pasaron con idéntico significado al uso cristiano: el cortejo procesional atraviesa los campos para rogar esto es suplicar a Dios que conceda su bendición a las tierras ya las cosechas.

Las danzas bélicas y las otras que hemos mencionado, cuyo objeto era el culto a la naturaleza, fueron las únicas que alegraron a los romanos hasta que hacia el siglo III a. De J.C. , habiendo sobrevenido una terrible peste, se hizo necesario distraer al pueblo y se decidió organizar representaciones de algunos espectáculos escénicos. Fueron llamados histriones (de hister, que en lengua etrusca significa saltador ), los cuales ejecutaban danzas apasionadas acompañadas por el sonido de la flauta. Los jóvenes patricios romanos acogieron con entusiasmo los nuevos juegos escénicos y los aprendieron ellos también, pero las danzas ejecutadas de noche a la luz de las antorchas adquirieron un carácter tan lascivo que hombres y mujeres estimaban necesario cubrirse el rostro con máscaras para no ser reconocidos. Su inmoralidad justificó la severidad demostrada hacia la danza por los mejores ciudadanos romanos: Cicerón, en su Pro Murena, declaró que para danzar era necesario estar ebrio o haber perdido la razón, y hacia el 150 a. De J.C. , Escipión el Africano hizo cerrar las escuelas de danza a las cuales los nobles romanos habían confiado sus propios hijos, viendo el maltrato y rigor a que eran sometidos los pequeños.

Ni siquiera la influencia griega, que penetró a continuación de la etrusca, mejoró las condiciones de la danza, confiada casi siempre a esclavos y libertos.

Bajo el Imperio, la danza estuvo en auge, pero no se desarrolló con el ritmo que parece sería natural, por razones que se podrían definir como políticosociales : siendo necesario distraer al pueblo del deseo de ocupar su tiempo libre en hacer política, se recurrió a entretenerle con espectáculos, pero no con un espectáculo teatral en el mejor sentido sino con el juego del circo o la lucha y las matanzas del anfiteatro.

Detalle de la tumba de las leonas, arte etrusco en Tarquinia; dos danzantes bailan al son de la lira y doble flauta, no visibles en el grabado.

La danza, si bien gozaba del favor del gran público, fue abandonada porque las vastas dimensiones de los edificios en que tenía lugar eran inadecuadas, por tratarse de un espectáculo que para ser debidamente gozado requiere espacios más reducidos y de mayor intimidad.

Los teatros fueron gradualmente abandonados; no se representaron más tragedias después de Tieste de Vario y de Medea de Ovidio, ni comedias después de las de Pomponio Basso ; ni se dieron más representaciones teatrales después de que el pueblo dejase de acudir a las de Haecira de Terencio (164 d. De J.C.).

LA PANTOMIMA

Por el contrario se hizo popular otra forma de espectáculo: la pantomima. En los grandes recintos a cielo abierto, a causa de los ruidos y de la distancia, era casi imposible representar una acción dramática sin una previa lectura explicativa y el uso de máscaras trágicas y cómicas, negras o blancas, para indicar la edad y la condición social de cada personaje. El uso de estos artificios favoreció la transformación de la comedia en ballet. El coro abandonó la orquesta y se situó en el escenario; las partes cantadas preponderaron sobre las dialogadas y poco a poco el canto, para ser más comprensible, tomó, cada vez más, la forma de a solo. El actor solista, convertido en cantante, danzador y mimo, vino a ser aquel que sabía hacerlo e imitarlo todo: el pantomimo. Los otros acompañantes e instrumentistas no eran otra cosa que comparsas en torno al divo.

Las pantomimas gozaron de enorme favor y se hicieron populares como los aurigas. En el templo de Augusto, dos famosos entre ellos, Pilade y Batille, se disputaron la primacía y su rivalidad apasionó a los romanos tanto o más que los importantes asuntos de Estado, como igualmente sucedería con los parisienses, algunos siglos más tarde, ante la rivalidad de Gluck y Puccinni. Pilade era trágico y Batille cómico. Pilade era griego como la mayoría de los danzadores de Roma y poseía el don de saber hacer hablar a sus manos del modo más expresivo. Batille era un liberto de Alejandría y agradaba sobre todo, a los enfermizos por su refinamiento de intelectual. También fue muy popular Hilas, discípulo de Pilade.

Como quiera que las exigencias del aire libre, las vastas proporciones de los teatros y el estrépito producido por el público, anulaban la audibilidad de las voces más robustas, bajo Domiciano y Trajano, las pantomimas, a imitación de los griegos, dejaron al coro la parte del canto, limitándose a ilustrarla con la danza y los gestos. Después el estilo se alejó cada vez más de la mesura y la elegancia de las pantomimas de la época augustea y bajo el signo del realismo y del anticonvencionalismo, fueron llevados a la escena los temas más horripilantes y escabrosos: Hércules era quemado vivo en la escena; Muzio Scevola se quemaba la mano auténticamente ; el acto del amor se consumaba a la vista de los espectadores. De este modo también la pantomima decayó y se alejó del camino del arte.

Además de las danzas bélicas, sacras y teatrales, los romanos, como los griegos, introdujeron las danzas en la vida privada y social, alegrando con ellas, fiestas, convites, bodas y triunfos. Durante mucho tiempo las bailarinas siriacas y gaditanas (de Gades, hoy Cádiz, ciudad de España) hicieron las delicias de los romanos con sus danzas apasionadas y voluptuosas. Especialmente las españolas de Gades fueron recordadas y loadas por escritores de la época, como Marcial, Plinio el Joven y Estrabón. También se difundieron mucho las danzas con velos del tipo de la famosísima Salomé.



Arney Rodriguez H.
Bachiller contable liceo andrés bello
Escrito por Arney Rodriguez H.
el 25/08/2013

Definitivamente un excelente, creativo y enriquecedor debate. Saludos y mil gracias.

Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 27/08/2013

Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 27/08/2013

AMIG@S.-

Paulina Vin Daz Gonzalez
Secretariado comercial escuela contabl...
Escrito por Paulina Vin Daz Gonzalez
el 12/09/2013
Las fiestas de los diablitos 30 de dic al 3 de enero 2009

Viernes, Enero 16, 2009

En días pasado nuestro amigo Denys Villalobos Alfaro, se fue a pasiar con su familia a la zona de Boruca de Puntarenas y vivio las famosas fiestas de loS Diablitos, que por muchos años fue un mito para todos el mundo.

Según Denys Alfaro " Es bueno que para mi fue un gran orgullo ver las tradiciones de nuestros indigennas es estar en los tiempos antes que llegan los españoles a Costa Rica".

Esto es una manera muy buena de estar implicado de cerca con las raíces de este acontecimiento anual muy especial en Boruca.

Ésta es la atracción turística principal en Boruca y los extranjeros y Ticos todos vienen igualmente ver esta demostración y celebración tradicionales del baile

El Boruca que también se sabe pues el Brunca o el Brunka es una tribu de los indígenas que viven en Costa Rica. La población indígena de las Américas es los habitantes precolombinos de las Américas, de sus descendientes, y de muchos grupos étnicos que identifiquen con esa gente. También lo a menudo refieren como nativos americanos.

La tribu tiene cerca de 2. 000 miembros, la mayor parte de quién vivos en una reservación en la provincia de Puntarenas en Costa Rica al sudoeste. Viven en el Reserva Boruca o la reserva indígena vecina de Rey Curré.

El Reserva Boruca-Terraba estaba entre las primeras reservas indígenas establecidas en Costa Rica en 1956. Las tierras actualmente en las reservaciones fueron nombradas los baldíos (tierras comunes) por la ley general de tierras comunes, aprobada por el gobierno nacional en 1939, haciéndoles la característica inalienable y exclusiva de los indígenas.

La ley subsecuente del instituto de tierras y de la colonización pasó en 1961, transferido los baldíos a la propiedad del estado. La ley indígena de Costa Rica, aprobada en 1977, presentó el derecho fundamental de la gente indígena. Esta ley definió el " indigenous" , limitaciones establecidas que las reservas serían autónomas, y fijadas en utilización del suelo dentro de las reservas.

Los antepasados del Boruca moderno compusieron un grupo de chiefdoms que gobernaron la mayor parte de a Costa Rica ' Costa del Pacífico de s, de Quepos a cuál ahora es la frontera panameña, incluyendo la península de Osa. El Boruca es una tribu de los indios de Talamanca de Costa Rica meridional y Panamá. La tribu es un grupo compuesto, compuesto del grupo que identificó como Boruca antes de la colonización española, así como muchos vecinos y enemigos anteriores, incluyendo el Coto, Turrucaca, Borucac, Quepos, y el Abubaes.

El Boruca tiene una lengua indígena, también conocida también como Boruca o Brunka. Es un miembro de la familia de idiomas de Chibchan. Sin embargo, esta lengua indígena es también un producto del período colonial, y es realmente una mezcla del discurso de la varia gente que compone el moderno-día Boruca. La lengua de Boruca está casi extinta, teniendo solamente seis locutores terminales mayores el sobrevivir, que hablan la lengua fluido. Miembros más jovenes de la comunidad entienden generalmente la lengua, pero no la hablan. Existen 30 a 35 altavoces no-fluidos. Es también persona notable que la lengua está enseñada a los niños que atienden a la escuela local. La lengua principal en Boruca es español. Es la lengua materna y la única hablados por la gran mayoría de la población.

Como sus antepasados el Boruca se conoce para su arte y trabajos manuales, especialmente tejiendo y sus máscaras pintadas distintivas de madera de balsa, que tienen artículos decorativos populares convertidos entre los Costarricenses y turistas. Estas máscaras son elementos importantes en el Borucas' ceremonia anual de Danza de los Diablitos, celebrada cada invierno desde por lo menos épocas coloniales tempranas.

La población del Reserva Indígena Boruca subsiste principalmente en agricultura en reducida escala y los beneficios cosechados de la venta de artes indígenas. Son los más conocidos para las máscaras hechas para el " Fiesta de los Diablitos" (o " Danza de los Diablitos"). Las máscaras, representando al diablo estilizado hacen frente, son usadas por los hombres de Boruca durante la fiesta. Las máscaras se hacen generalmente de la madera o a veces del cedro de balsa, y se pueden pintar o se fueron natural. Las mujeres tejen utilizar telares pre-Colombianos de la detrás-correa. Los artículos tejidos y otros artes, tales como calabazas adornadas, también se venden.

En relación con política: Según la piedra de Doris, en fecha 1949, " la mayoría de los rastros de disappeared" de la organización política [tenía]; (1949:23 de piedra). La autoridad principal en la ciudad en aquel momento era el oficial de policía, que fue designado por el gobierno de Costa Rica. Su energía, sin embargo, era dependiente a un cierto grado en un consejo de ancianos, consistiendo en los cuatro a seis más viejos hombres en la ciudad. Este consejo tenía la autoridad a aprobar o a desaprobar el nombramiento del oficial. El consejo estaba en un " del punto; todo-powerful" (1949:24 de piedra), y estaba actualmente en la tapa de un sistema reducido al mínimo del cargo. El consejo eligió hombres para llenar las dos posiciones del mayordomo, y a dos mujeres para cocinar para la iglesia. Los mayordomos tenían ciertas responsabilidades durante fiestas y visitas del sacerdote, y fueron designados anualmente.

PURA VIDA1

PAULY

Mirta Rosa Carceles
Perito mercantil colegio nacional tres...
Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 12/09/2013

Mirta Rosa Carceles
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Escrito por Mirta Rosa Carceles
el 28/09/2013