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Grupo de Tradiciones indígenas

Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez
el 16/09/2010

Cuychi (el arco iris)

Entre los Incas el Arco Iris, al que llamaban Cuychi o Yaya carui o Turu manya era muy temido pues lo consideraban símbolo o anuncio de muerte, desastres o enfermedades. Decían que provenía del Sol. En su honor tenía un recinto en Qoricancha.

Fray Martín de Murua nos dice del Cuychi:

El arco del cielo, a quien llamaban cuychi, les fue siempre cosa horrenda y espantable, y temían por lo que les parecía las más veces para morir o venirles algún mal. Reverenciábanlo y no osaban alzar los ojos hacia él. Si lo miraban no se atrevían a señalarlo con el dedo, entendiendo que se morirían o que se les entraría en la barriga, y tomaban tierra y untábanse con ella la cara y la parte y lugar donde les parecía que caía el pie del arco; le tenían por cosa temerosa, y que allí había alguna huaca u otra cosa digna de reverencia. Otros decían que salía el arco de algún manantial o fuente y que si pasaba por algun indio, moriría o le sucederían desastres y enfermedades.

[Fray Martín de Murua, Historia general del Perú, origen y descendencia de los Incas (1600)], Madrid: Editor Manuel Ballesteros, 1986, p. 438-9].

Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez
el 16/09/2010
Un Futuro Incierto

Habrá Sol, amanecerá. ¿Cómo vivirá, cómo habitará el pueblo bajo?

¡Se fue! Se llevaron lo negro, lo colorido.

Pero, ¿Cómo habitará el pueblo, cómo permanecerá la tierra, el monte,

cómo se habitará? ¿Qué será sostén, qué será soporte de las cosas?

¿Qué cosa llevará, qué encaminará las cosas?

¿Qué modelo, qué dechado habrá? ¿Qué ejemplo para los ojos habrá?

¿De qué se dará principio? ¿Qué tea, qué luz se hará?

(traducido por Miguel León-Portilla)

Lucy Isabel De Los Reyes Tovar
Herramientas bíblicas administradora d...
Escrito por Lucy Isabel De Los Reyes Tovar
el 23/09/2010

A algunos pasos del Pitusiray existen dos rocas con forma humana. Son la princesa Chukillanto y el pastorcito Aqoyturpo o Aqoyanapa, que fueron castigados por el sol. La joven que tenía sangre real en sus venas fue destinada al servicio de dios y la recluyeron en el convento de Yukay con otras mujeres de la nobleza local. Su vida transcurría tranquila en el monasterio campesino que tenia preciosos jardines, plantas exóticas y fuentes sagradas. Cerca de allí un mozo, también de sangre noble, Aqoyturpo, cuidaba los rebaños de las blancas llamas destinadas al culto, alegrando su soledad con las notas que arrancaba su quena. Su dulce melodía se esparcia en el valle y más de una vez la escuchó Chukillanto en su convento. ¿Quién toca de ese modo, que parece que tuviera su alma en la quena y que su propio corazón se conviertiera en música? Pregunto a la mamakuna y ella le respondío: Es Aqoyturpo, el pastorcito de nuestro padre sol. La princesa quiso conocerlo y un día llegó su hermana hasta la choza en el contrafuerte de la cordillera, pidiendo hospitalidad al mozo. Ambos se sintieron atraídos desde ese momento y se amaron con desesperación. Eres esposa del Inti, se reprochaba Aqoyturpo y ella protestaba apasionada. Pero te amo, ay, para nuestra desgracia. Los dos se veían a escondidas y gozaban por minutos de su amor prohibido sintiendo sobre su cabezas la mirada del astro. La tristeza del joven que sufría con cada despedida preocupaba a su madre que era bruja. Tengo miedo de nuestro padre sol, le confió, pero voy hacerte feliz. Toma este bordón que te he tejido con un carrizo mágico y dáselo a tu amada. El pastor obedeció y cuál no sería su sorpresa de Chukillanto cuando al abrirlo a solas salió de su interior Aqoyturpo. Era la primera vez que un hombre entraba al recinto del convento de las aqllas y su presencia fue notada por otra doncella que los denunció a gritos. Acudieron los wasikamayoq y punkokamayoq, guardianes del monasterio y persiguieron a la enamorada pareja hasta los nevados del Pitusiray. Ellos presintieron su muerte y elevaron sus ojos al dios suplicándole que los salvara, pero el perdón del sol no llegó y ante el abismo que debían saltar los convirtió en piedra.

Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez
el 24/09/2010

Guarmi Volajun (la Voladora)

Entre los exponentes del folklore que la serranía ecuatoriana aún conserva vigentes, ningún otro se perfila más fresco y vigoroso como el de la “Guarmi Volajun” (denominación quechua que en castellano significa mujer que vuela o, simplemente, la voladora). Y este es un personaje que se ha negado rotundamente a ceder un ápice de terreno al advenimiento de la modernidad. Más robusta que nunca y tan libre como siempre, continúa surcando el cielo nocturnal del país de la Mitad del Mundo.

Sin esperar la llegada de la media noche ni asustarse con el canto de los gallos, en cuanto la oscuridad desciende sobre el paisaje andino, “La voladora” entra en posesión del lado opuesto del día, ¡La tenebrosa noche! , donde ni siquiera los altivos cóndores se atreven a enseñorearse. Es la hora en que las malignas lechuzas dejan oír su lúgubre graznido mientras se desplazan en vuelo rasante, y es también cuando el horrible murciélago, personificación del demonio, abandona su antro para ir en pos de sus víctimas. Y, ante entorno tan sobrecogedor, que no promete sino peligro inminente, todos los seres diurnos, incluyendo el hombre, procuran ponerse a buen recaudo. Es entonces cuando “La Voladora” hace su aparición.

En cuanto la Guarmi Volajun, surgiendo de tras de las lomas, deja notar su presencia que es saludada por el aullido de los perros, la gente se precipita al patio de sus casas para verla volar. Ella es visible en un gran perímetro, ya que viaja dentro de una roja hoguera que se recorta contra el fondo oscuro del cielo. Las flamas que la envuelven no tiene la menor capacidad de iluminar el paisaje, sólo sirven para ubicar su posición, que todos observan más con curiosidad que con miedo.

Es que la voladora, aunque considerada hechicera, nada tiene que ver con las horripilantes brujas que participan de los aquelarres y adoran al macho cabrío, ni siquiera utiliza una escoba como vehículo. Es ella una hija de los antiguos dioses que abandonaron la tierra perseguidos por el cristianismo. Se trata de una bella mujer de luenga y roja cabellera, que tiene su mansión en el lucero vespertino, de donde viene de noche en noche cuando la luna está ausente. Mas nadie sabe por qué visita a menudo la patria de sus mayores.

Ella no es mala ni tiene vínculos con el maligno, y lo que parece una hoguera, que impresiona a quienes la miran, no es sino sus espléndidos cabellos rojos. Es vulnerable a la astuta maldad del hombre quien, a veces, logra hacerla caer con sólo valerse de unas tijeras colocadas en cruz sobre el suelo, debajo donde pasará la noctámbula y voladora viajera.

[Relato de Carlos Villamarín ].

Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez
el 03/10/2010

EL MILLALOBO

El Millalobo habita en lo más profundo del mar, y fue concebido bajo el mandato y

protección del espíritu de las aguas Coicoi-vilu, por una hermosa mujer en amores

con un lobo marino durante el período en que las aguas del mar invadieron la

tierra.

Tiene el aspecto de una gran foca, su rostro tiene aspecto de un hombre y de pez.

La parte superior del tórax tiene aspecto humano y el resto de su cuerpo tiene

formas de lobo marino. Está cubierto de un corto y brillante pelaje de color amarillo

oscuro, de ahí su nombre Millalobo (de milla: oro) o Lobo de Oro.

Comparte su vida con la Hunchula, hija de una vieja machi, llamada la Huenchur, y

cuando las condiciones lo permiten sale con su amada a las playas solitarias con

la intención de disfrutar de los rayos del sol.

El Millalobo, fue envestido por Coicoi-Vilu, como amo y señor de todos los mares y

por lo tanto es el jefe supremo de todos los seres que en ellos habitan. De esta

manera está en el nivel jerárquico más alto del gobierno de los mares y se le

puede comparar con Neptuno de la mitología griega.

Como dueño y señor, de gran poderío, delega sus importantes funciones, en

varios miembros subalternos encargados de hacer cumplir sus mandatos y

voluntad. Esto va desde sembrar peces y mariscos, cuidar de su desarrollo y

multiplicación, dirigir las mareas o controlar las calmas y tempestades. También

están bajo su mandato las acciones de seres maléficos como la Vaca Marina, el

Cuero, el Cuchivilu y el Piuchén.

De su unión con la hermosa Henchula nacieron la Pincoya, la Sirena y el Pincoy,

quienes como buenos hijos ayudan y desempeñan importantes papeles en los

vastos dominios de su poderoso padre.

Fuente: Mitología Chilota

Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez
el 12/10/2010
EL QUINTO SOL (teocuícatl)

Cuatro años había ardido el horno sacro allá en Teotihuacan. Y el dios de la vida (Tonacatecuhtli) y el dios del tiempo (Xiuhtecuhtli), llaman al lleno de llagas (Nanáhuatl) y le dicen:
— ¡Tú tienes que sostener ahora el cielo y la tierra!
Y el dios se puso triste y dijo así:
— ¿Qué están diciendo? ¡Hay dioses allí! Yo soy infeliz enfermo.
Llaman al dios que celebra su fiesta en 4-Pedernal. La Luna es.
Habla el dios de las lluvias (Tlalocantecuhtli), y habla el dios de los cuatro rumbos del mundo (Nappatecuhtli).
Ellos lo mandaron.
El dios llagado (Nanáhuatl) ya se pone a hacer penitencia: toma sus espinas de agave; toma su rama de abeto, se punza las piernas en sacrificio ritual y la Luna hace su penitencia.
Luego se va al baño y en pos de él va la Luna. (El dios del Caracol) Su abeto era plumas de quetzal (trogus sp. ) y sus espinas eran jades, y lo que echaba en el fuego eran también esmeraldas.
Cuando hubo acabado el período de cuatro días para hacer la penitencia, el dios llagado ya toma sus plumas y se pone las blancas rayas de la víctima del sacrificio.
Ya se va a arrojar al fuego.
Pero la Luna aún está aterida*, anda escupiendo por el frío.
Ya el dios llagado va y se arroja al fuego: en puras llamas cayó.
Ya se va la Luna y se echa al fuego: sólo en ceniza cayó.
Hechos fueron ya. Pero llegan el águila y el tigre.
El águila se repliega, se reduce y se atreve.
El tigre tiene temores y no se atreve a caer.
Saltó el águila y ardió. Saltó el tigre y quedó solo a la vera* del fuego.
El águila se ennegreció: el tigre solamente se manchó con huellas de fuego.
El gavilán llega luego y en el fuego queda ahumado.
Llega luego el oso y solamente se chamusca.
¡Tres de ellos no supieron cómo portarse: tigre, gavilán y oso!
Encumbra al cielo el dios llagado y los dioses de la vida le dan aposento allí. Lo ponen en rico sodio de plumas de mil colores.
Le colocan en la frente una rica manta de plumas y le tatúan el rostro.
Y pasaron cuatro días y el Sol en el cielo estaba.
La tierra toda tenía bajo las sombras que se eternizaban.
Se juntan todos los dioses y forman su concilio:
— ¿Qué pasa que él no se mueve?
El Sol era el dios llagado mudado en Sol, desde su trono.
Va el gavilán y pregunta:
¿Los dioses quieren saber por qué razón no te mueves?
Y el Sol respondió:
— ¿Sabes por qué? ¡Quiero sangre humana!
Se congregaron los dioses y deliberando están.
— ¡Quiero que me den sus hijos; quiero que me den su prole. El dios de la Aurora (Tlahuizcalpantecuhtli) dijo, en voz sonora:
— ¡Yo voy y yo le doy un flechazo… ¿Por qué se ha de detener?
Hizo el conato y lanzó su dardo, no dio en el blanco.
Y entonces forma una saeta con plumas color de luz solar.
Pero con una flecha de plumas rojas color de llama, al fin lo pudo asaetear.
Ya marchan los Nuevos Cielos; ya el mundo girando está.
Y el mismo dios de la Aurora viene trayendo el hielo.
Otra vez los dioses se congregan:
El precioso del Sur (Huitzilopochtli),
el dominador de los hombres (Titlacahuan),
las mujeres Flor rica de plumas (Xochiquetzal),
y la Negra Falda con la de Roja Falda (Yapalicue, Nochpalicue).
Y todos los dioses mueren allí en Teotihuacan.
En cuanto a la Luna, sube y se va por el firmamento.
Ella que solamente en la ceniza había caído.
Iba llegando al borde del cielo cuando el dios de las espumas (Papáztac) le rompió la cara con un conejo, que le dejó allí incrustado.
Cuando ella bajaba al hondo abismo la vinieron a encontrar los dioses de la funesta fortuna, todos ellos alargados (Tzitzimime), y los que giran en rápido vuelo en medio del torbellino (Kolelitin). Entonces le preguntaron:
— ¿Qué intentas? ¿A dónde vas?
Y entonces fue cesando su marcha: iba vestida de puros harapos.
Y cuando el Sol se detuvo —el Sol de los Cuatro Movimientos—
también era la hora en que llegaba la noche.

Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez
el 22/10/2010
Poema A dónde iremos de Nezahualcóyotl de Texcoco



¿A dónde iremos?



¿A dónde iremos
donde la muerte no exista?
Más, ¿Por ésto viviré llorando?
Que tu corazón se enderece:
aquí nadie vivirá para siempre.

Aún los príncipes a morir vinieron,
los bultos funerarios se queman.
Que tu corazón se enderece:
aquí nadie vivirá para siempre.

Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez
el 28/10/2010
Poema Alegráos de Nezahualcóyotl de Texcoco




Alegráos con las flores que embriagan,
las que están en nuestras manos.
Que sean puestos ya
los collares de flores.
Nuestras flores del tiempo de lluvia,
fragantes flores,
abren ya sus corolas.
Por allí anda el ave,
parlotea y canta,
viene a conocer la casa del dios.
Sólo con nuestras flores
nos alegramos.
Sólo con nuestros cantos
perece vuestra tristeza.
Oh señores, con esto,
vuestro disgusto de disipa.
Las inventa el dador de la vida,
las ha hecho descender
el inventor de sí mismo,
flores placenteras,
con ellas vuestro disgusto se disipa.

Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez
el 01/11/2010
La huala que gime en el Paimún

Cuentan las voces del antiguo Neuquén que una hermosa doncella mapuche llamada Huala acostumbraba desde niña a ir con el cántaro por agua al lago. Sin que nadie lo hubiera advertido, el Trelque o genio del lugar, la acechaba desde algún tiempo, hasta que llegó el día en que la niña despertó a la nubilidad.

Los padres y las familias de las tribus de la comarca Milla Lelfún, donde se alzaban los toldos, comenzaban a darse cuenta de la nubilidad de la joven y se preparaban para celebrar el nuevo estado con el rito mapuche del Ulchatún. Sin embargo, no hubo tiempo de concretar la fiesta. Al ir Huala como todos los días a llenar su cántaro en el lago, bruscamente onduló cerca de la orilla una garra, que, al asir a la joven fuertemente, la arrastró hacia lo más profundo de un remanso.

Los gritos angustiados de Huala llegaron casi desvanecidos a los toldos. Padres, hermanos y vecinos acudieron con palos para rescatarla. Pero ya las ondas concéntricas que se alejaban lentamente denunciaban que la joven mapuche había sido sumergida como tantas otras doncellas por el llamado “cuero” del lago. No se podía hacer nada pues el dueño y señor del lugar era invencible en su medio y jamás se tuvo noticias de que devolviera sus presas. En compensación los padres y parientes recibieron una abundante provisión de peces que cubrió toda la orilla. Era el precio de la que desde ese momento iba a ser la elegida del “dueño del lago”.

El Trelque llevó a Huala a una gruta que se abría en las profundidades, bajo un escarpe de la ribera. Allí le mostró los despojos de otras víctimas, que, en diferentes oportunidades, habían sido raptadas y decapitadas para echar a rodar sus cabezas desde las cumbres, en la forma de bolas de fuego o meteoros, llamados cherufes por los mapuches. Horrorizada ante lo que le esperaba, la joven perdió el conocimiento. Al recobrarse, halló que Trelque se había transformado en un apuesto mancebo que le declaraba tiernamente su amor y le juraba no hacer con ella lo que con las otras doncellas, pues su belleza lo había cautivado en tal forma que quería hacerla su esposa para siempre.

Huala no cesaba de llorar y, en su dolor, le reclamaba humildemente su libertad diciéndole que lo único que anhelaba era seguir amando a sus padres, contemplar la ruca donde había nacido y los territorios de la comarca donde sus ojos vieron los seres y las cosas que la llenaban de felicidad.

- Te complaceré, querida Huala, pero con una condición: nunca saldrás de este lago donde soy amo y señor.

El joven realizó un encantamiento y transformó a Huala en un ave semejante al pato, pero con las alas y las patas mucho más cortas, para que no pudiera volar ni caminar, aunque sí nadar, tanto en la superficie como en las profundidades del lago.

- Harás tu nido entre las totoras y desde allí podrás contemplar el cielo, el bosque, el Lanín, los toldos de Milla Lelfún y las gentes que se arrimarán a la costa - fue la sentencia del genio del lago.

Los paisanos cuentan que es por ello que la huala suele expresar su dolor al ver una figura humana con un gemido angustioso, el mismo que emitió cuando fue apresada por el Trelque,

Nunca se la ve nadar en el centro del lago porque tiene la esperanza de que, acercándose a la orilla, pueda, algún día, volver a ser libre. Como sólo su aspecto físico es lo que ha llegado a cambiar el Trelque, la huala puede mirar, sentir y gemir como ser humano por la pérdida de su libertad.

Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez
el 19/11/2010
Poema Canto de la huida de Nezahualcóyotl de Texcoco



(De Nezahualcóyotl cuando andaba huyendo del señor de Azcapotzalco)



En vano he nacido,
en vano he venido a salir
de la casa del dios a la tierra,
¡Yo soy menesteroso!
Ojalá en verdad no hubiera salido,
que de verdad no hubiera venido a la tierra.
No lo digo, pero…
¿Qué es lo que haré?,
¡Oh príncipes que aquí habéis venido!,
¿Vivo frente al rostro de la gente?
¿Qué podrá ser?,
¡Reflexiona!

¿Habré de erguirme sobre la tierra?
¿Cuál es mi destino?,
yo soy menesteroso,
mi corazón padece,
tú eres apenas mi amigo
en la tierra, aquí.

¿Cómo hay que vivir al lado de la gente?
¿Obra desconsideradamente,
vive, el que sostiene y eleva a los hombres?

¡Vive en paz,
pasa la vida en calma!
Me he doblegado,
sólo vivo con la cabeza inclinada
al lado de la gente.
Por ésto me aflijo,
¡Soy desdichado!,
he quedado abandonado
al lado de la gente en la tierra.

¿Cómo lo determina tu corazón,
Dador de la Vida?
¡Salga ya tu disgusto!
Extiende tu compasión,
estoy a tu lado, tú eres dios.
¿Acaso quieres darme la muerte?

¿Es verdad que nos alegramos,
que vivimos sobre la tierra?
No es cierto que vivimos.
Y hemos venido a alegrarnos en la tierra.
Todos aquí somos menesterosos.
La amargura predice el destino
aquí, al lado de la gente.

Que no se angustie mi corazón.
No reflexiones ya más
verdaderamente apenas
de mí mismo tengo compasión en la tierra.

Ha venido a crecer la amargura,
junto a ti a tu lado, Dador de la Vida.
Solamente yo busco,
recuerdo a nuestros amigos.
¿Acaso vendrán una vez más,
acaso volverán a vivir;
sólo una vez perecemos,
sólo una vez aquí en la tierra.
¡Qué no sufran sus corazones,
junto y al lado del Dador de la Vida!


Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez
el 28/11/2010
Poema Canto de Nezahualcóyotl de Acolhuacan de Nezahualcóyotl de Texcoco




(Con que saludó a Moctezuma el viejo, cuando estaba éste enfermo)

Miradme, he llegado.
Soy blanca flor, soy faisán,
se yergue mi abanico de plumas,
soy Nezahualcóyotl.
Las flores se esparcen,
de allá vengo, de Acolhuacan.
Escuchadme, elevaré mi canto,
vengo a alegrar a Motecuhzoma.
¡Tatalili, papapapa, achalalili, achalalili!

¡Que sea para bien!
¡Que sea en buen momento!
Donde están erguidas las columnas de jade,
donde están ellas en fila,
aquí es México,
donde en las obscuras aguas
se yerguen los blancos sauces,
aquí te merecieron tus abuelos,
aquel Huitzilíhuitl, aquel Acamapichtli.
¡Por ellos llora, oh Motecuhzoma!
Por ellos tú guardas su estera y su solio.
Él te ha visto con compasión,
él se ha apiadado de ti, ¡Oh Motecuhzoma!
A tu cargo tienes la ciudad y el solio.

Por ello llora, ¡Oh Motecuhzoma!
Estás contemplando el agua y el monte, la ciudad,
allí ya miras a tu enfermo,
¡Oh Nezahualcóyotl!
Aquí en las obscuras aguas,
en medio del musgo acuático,
haces tu llegada a México.
Aquí tú haces merecimiento,
aquí ya miras a tu enfermo.
Tú, Nezahualcóyotl.

El águila grazna,
el ocelote ruge,
aquí es México,
donde tú gobernabas Itzcóatl.
Por él, tienes tú ahora estera y solio.
Donde hay sauces blancos
sólo tú reinas.
Donde hay blancas cañas,
donde se extiende el agua de jade,
aquí es México.

Tú, con sauces preciosos,
verdes como jade,
engalanas la ciudad.

La niebla sobre nosotros se extiende,
¡Que broten flores preciosas!
¡Que permanezcan en vuestras manos!
Son vuestro canto, vuestra palabra.
Haces vibrar tu abanico de plumas finas,
lo contempla la garza
lo contempla el quetzal.
¡Son amigos los príncipes
Nezahualcóyotl y Motecuhzoma!

La niebla sobre nosotros se extiende,
¡Que broten flores preciosas!
¡Que permanezcan en vuestras manos!
Son vuestro canto, vuestra palabra.
Flores luminosas abren sus corolas,
donde se extiende el musgo acuático,
aquí es México.
Sin violencia permanece y prospera
en medio de sus libros y pinturas,
existe la ciudad de Tenochtitlan.
Él la extiende y la hace florecer,
él tiene aquí fijos sus ojos,
los tiene fijos en medio del lago.

Se han levantado columnas de jade,
de en medio del lago se yerguen las columnas,
es el Dios que sustenta la tierra
y lleva sobre sí al Anáhuac
sobre el agua celeste.
Flores preciosas hay en vuestras manos,
con verdes sauces habéis matizado la ciudad,
a todo aquello que las aguas rodean,
y en la plenitud del día.
Habéis hecho una pintura del agua celeste,
la tierra del Anáhuac habéis matizado,
¡Oh vosotros señores!
A ti, Nezahualcóyotl,
a ti, Motecuhzoma,
el Dador de la Vida os ha inventado,
os ha forjado,
nuestro padre, el Dios,
en el interior mismo del agua.

Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez
el 04/12/2010
Poema Canto de primavera de Nezahualcóyotl de Texcoco




En la casa de las pinturas
comienza a cantar,
ensaya el canto,
derrama flores,
alegra el canto.

Resuena el canto,
los cascabeles se hacen oír,
a ellos responden
nuestras sonajas floridas.
Derrama flores,
alegra el canto.

Sobre las flores canta
el hermoso faisán,
su canto despliega
en el interior de las aguas.
A él responden
variados pájaros rojos.
El hermoso pájaro rojo
bellamente canta.

Libro de pinturas es tu corazón
has venido a cantar,
haces resonar tus tambores,
tú eres el cantor.
En el interior de la casa de la primavera
alegras a las gentes.

Tú sólo repartes
flores que embriagan
flores preciosas.

Tú eres el cantor.
En el interior de la casa de la primavera,
alegras a las gentes.

Ruben Mamani Lara
Nagister en adm. de empresas u. de tar...
Escrito por Ruben Mamani Lara
el 10/12/2010

Muy queridos hermanos y hermanas

Debo manifestar mi profunda admiración por la riqueza cultural de nuestros pueblos la que nos deja importantes lecciones. También he deseado contribuir con una leyenda de la zona donde habito específicamente Putre en el norte de Chile y cercano a la frontera con Bolivia y Perú. Esta leyenda se Jurasi Jurasi.:

Cuenta la leyenda que habitaba en la región una hermosa princesa indígena que irradiaba belleza y salud. De figura tallada finamente y de estilizada musculatura de fibra, tan ágil como los felinos del altiplano. Se caracterizaba porque siempre se veía joven y sonriente y nadie le conocía que hubiere tenido jamás ninguna enfermedad. Ciertamente era la favorita y preferida de muchos de los jóvenes lugareños.

Al correr del tiempo y quebrando la tradición ella era la mujer que había desposado a muchos jóvenes lugareños que como el resto de la comunidad –y de los mortales-, enfermaban y envejecían.

De hecho la bella y atractiva princesa ya había enterrado a varios de sus esposos.

Pero a un joven indígena que se casó con ella no solo por su atracción, sino por que estaba profundamente enamorado, le comenzó a llamar mucho la atención del por qué la princesa no sufría enfermedades ni tampoco envejecía.

Habían tenido ya varios hijos todos muy hermosos y saludables y la bella princesa parecía que volvía a ser una doncella casta y pura después de cada parto.

Sus caderas que se habían ensanchado para soportar el encaje de cada uno sus hijas e hijos preparándose para entrar a este mundo, volvían por arte de magia a juntarse lentamente y su cintura quedaba del tamaño de una verdadera mariposa.

Sus senos que se hacían grandes y torrentosos para dotar de leche a sus pequeños, volvían a convertirse milagrosamente en verdaderas naranjas rosadas.

Su geografía que se expandía con la maravillosa creación humana, después del parto se volvía a cincelar mágicamente.

La musculatura acrecentada de sus muslos y sus piernas que se habían comenzado a arquear por efecto del vaivén similar al que tienen los patos al caminar, soportando el peso de alguna nueva criatura que portaba en su vientre, germinaba una transformación mágica después de cada nacimiento y poco a poco pareciera que un gran artista iba de nuevo modelando cada parte de su cuerpo y sus muslos volvían a tener la plasticidad de antes y sus piernas se movían elásticas como antes, y volvía entonces a causar un gran escozor a todos los jóvenes de la comarca por su inusitada belleza.

El Príncipe ya comenzaba a sentirse distinto al joven de antes. Sabía que inevitablemente estaba envejeciendo y que su bella mujer estaba siendo la tracción de otros jóvenes como el lo era hace muchos años.

Decidió preguntarle a la bella princesa si ella tenía algún secreto y que de ser así, deseaba que lo compartiera con el él.

La hermosa Princesa le respondió que si el la amaba debía confiar en ella, que ella lo amaría toda su vida, pero debía confiar en ella. Y que debía respetarla profundamente, respetarla en lo suyo, nada más.


El Príncipe intrigado porque la Princesa permanecía siempre joven y esbelta, y pese a que ella le había pedido que debiera tener confianza, comenzó a pasar en vigilia las noches sin que la princesa lo notara.

Al poco tiempo se dio cuenta que la esbelta y bella Princesa salía de sus aposentos en la oscuridad, para volver un rato mas tarde a meterse en su cama justo antes del amanecer. Se dio cuenta que la Princesa muchas noches se ausentaba antes del amanecer lo que le llamó profundamente la atención.

Intrigado y atormentado tomó la decisión de seguir a la bella y hermosa Princesa y pudo comprobar, después de deslizarse secretamente por un sendero hacia la cordillera y no muy lejos de Putiri, que ella llegaba a un lugar muy hermoso cubierto de bellos matorrales y la suavidad de las colas de zorros, en el medio se observaba como si brotara una nube de vapor desde la tierra.

Vio entonces que la hermosa Princesa se despojaba de sus túnicas suavemente hasta quedar completamente desnuda metió sus pies en el agua, ingresando medio cuerpo sobre el manantial y con sus manos tomó las aguas que se deslizaron como suave cascada sobre su rostro y sus pechos.

Después todo su cuerpo empezó a sumergirse suavemente en el manantial de vapor hasta quedar completamente cubierta por las aguas.

Más tarde la hermosa Princesa salió del manantial y su bello cuerpo, sus senos y sus muslos parecían estar encendidos de maravillosa energía que resplandecía en la noche estrellada por efecto del vapor que brotaba de su esbelta figura.

El Príncipe enamorado, que ya no era tan joven, observaba como la Princesa se ponía sus últimas prendas, cuando decidió correr sigiloso hacia su cabaña para no ser advertido por ella.

Conociendo el secreto de la hermosa Princesa el joven comenzó a salir después de medianoche, esperaba que la Princesa durmiera y salía en dirección al manantial de aguas milagrosas.

Poco a poco, el Príncipe comenzó a sentir los efectos de las aguas reconstituyentes no solo en su piel que comenzaba a rejuvenecer, sino también en su vitalidad. Quizás eso fue lo que lo denunció frente a la Princesa que notó que su vitalidad había aumentado como cuando lo conoció. Al inicio por cierto, a la Princesa no le molestó sin embargo, con el pasar del tiempo comenzó a sospechar pues su vitalidad crecía y crecía, y comenzó a darse cuenta que el Príncipe tampoco envejecía.

Entonces fue ella ahora, la que decidió esperar pacientemente las noches en vigilia y seguirlo…Sospechando que había descubierto su gran secreto y que no había confiado en su amor.

Así fue como después de seguirlo lo encontró justo cuando el joven príncipe se encontraba en medio del manantial.

Ella se dio cuenta que el Príncipe había descubierto su gran secreto y se sintió traicionada.

Le reclamó y lo increpó molesta y furiosa.

El Príncipe le respondió que ahora los dos serían jóvenes para siempre…

Ella sin embargo, irritada y molesta por la falta de confianza, e indignada por lo desafiante del Príncipe, levantó sus manos al cielo y profirió un conjuro convocando a sus dioses: ¡¡Jurasi!... ¡¡Jurasi!... ¡¡¡Jurasi!

Que en lengua aymara significa agua hirviente…

Enseguida el agua de la fuente o manantial comenzó a hervir siendo muy intensa su temperatura provocando la muerte del Príncipe por las quemaduras.

La Princesa nunca pudo volver las aguas a su temperatura anterior, por lo cual nunca más pudo bañarse en ellas.

Entonces comenzó a envejecer.

Dicen que vivió muchos años, muriendo muy anciana.


Con mucho cariño

RUBEN MAMANI LARA

Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez
el 27/12/2010

Un cuento precioso Ruben, gracias por tu aporte. Espero nos sigas deleitando con otras hermosas historias de tu tierra.

Saludos

Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez
el 27/12/2010
El Dueño del fuego

Cerca de donde nace el Orinoco vivía el Rey de los caimanes llamado Babá. Su esposa era una rana grandota y juntos, tenían un gran secreto ignorado por los demás animales y los hombres. Estaba guardado en la garganta del caimán Babá. La pareja se metía en una cueva y amenazaban con la pérdida de la vida a quien osara entrar, pues decían que dentro había un dios que todo lo devora y sólo ellos, reyes del agua, podían pasar. Un día la perdiz, apurada en hacer su nido, entró distraída en la cueva. Buscando pajuelas encontró hojas y orugas chamuscadas, como si el fuego del cielo hubiera estado por ahí. Probó las orugas tostadas y le supieron mejor que cuando las comía crudas. Se fue aleteando a ras del suelo para contarle todo a Tucusito, el colibrí de plumas rojas. Al rato llegó el Pájaro Bobo y entre los tres urdieron un plan para averiguar cómo hacían la rana y el caimán para cocer tan ricas orugas. Bobo se escondió dentro de la caverna aprovechando su oscuro plumaje. La rana soltó las orugas que traía en la boca al tiempo que Babá abría la suya, que era tremenda, dejando salir unas lenguas rojas y brillantes. La pareja comía las orugas sin percatarse de Bobo, tras lo cual, se durmieron satisfechos. Entonces, Bobo salió corriendo para contarles a sus amigos lo que había visto. Al día siguiente se pusieron a maquinar cómo arrebatarle el fuego al caimán sin quemarse ni ser la comida de los reyes del agua. Tendría que ser cuando éste abriera la tarasca para reír. En la tarde, cuando todos los animales estaban bebiendo y charlando junto al río, Bobo y la perdiz colorada hicieron piruetas haciendo reír a todos, menos a Babá. Bobo tomó una pelota de barro y la aventó dentro de la boca de la rana, que de la risa pasó al atoro. En el momento que el caimán vio los apuros que pasaba la rana, soltó la carcajada. Tucusito, que observaba desde el aire, se lanzó en picada, robando el fuego con la punta de las alas. Elevándose, rozó las ramas secas de un enorme árbol que ardió de inmediato. El Rey caimán exclamó que si bien se habían robado el fuego, otros lo aprovecharían y los otros animales arderían, pero Babá y la rana vivirían como inmortales donde nace el gran río. Dicho esto, se sumergieron en el agua y desaparecieron para siempre. Las tres aves celebraron el robo del fuego, pero ningún animal supo aprovecharlo. Los hombres que vivían junto al Orinoco se apoderaron de las brasas que ardieron durante muchos días en la sequedad del bosque, aprendieron a cocinar los alimentos y a conversar durante las noches alrededor de las fogatas. Tucusito, el pájaro Bobo y la perdiz colorada se convirtieron en sus animales protectores por haberles regalado el don del fuego.

Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez
el 23/01/2011

Leyenda de la Cordillera Blanca... Ancash

Cuentan que el Huascarán, fue una vez una mujer que tuvo numerosos hijos, el esposo de Huascarán, se llamaba Canchón que fue seducido por Sutoc, una mujer muy bella, quien era buena cocinera;de enterada de los sucedido Huascarán llena de ira por los celos hirió a su marido y luego huyó seguida por sus hijos, el mayor la acompañaba de cerca, mientras que el menor iba bastante lejos.

El hijo favorito iba cargado en la espalda por Huascarán. Cansados de tanto caminar se fueron a descansar, toda la familia se transformó en la Cordillera Blanca, y de sus lágrimas se formaron los arroyos que dieron origen al río Santa y al Marañón.. Canchón se volvió de piedra y llegó a ser la montañamás bella de la Cordillera Negra, su amante Sutoc y sus hijos también se transformaron en otras montañas de la Cordillera Negra y sus lágrimas formaron los cauces y arroyos de esa región.

Es por ello que se dice que la forma de la cordillera blanca es algo echada, Porqué ahi llacen Huascarán y sus hijos convertidos en esta hermosa cordillera.

Alejandro Siles Martinez
Ingeniero industrial universidad catol...
Escrito por Alejandro Siles Martinez
el 24/01/2011

Fragmentos de un canto de amor, donde se expresa, con gracia y delicadeza, esa añoranza que se siente por la amada ausente, que demuestra la sensibilidad íntima de la poesía quechua. En este poema, traducido del quechua por Jesús Lara, la separación se produce por la negativa de los padres de la muchacha a entregarla como esposa al poeta:


"Si fuera flor de chinchircoma

en mis sienes y en el vaso de mi corazón

te llevaría.

Pero eres un engaño

igual que el espejo del agua.

Igual que el espejo del agua, ante mis ojos

te desvaneces.

¿Te vas, amada, sin que nuestro amor

haya durado un día?

He aquí que nos separa

tu madre desleal para siempre

He aquí que la enemistad de tu padre

nos sume en la desgracia.

¡Cómo el recuerdo

de tus ojos reidores me embeleza!

¡Cómo el recuerdo de tus ojos traviesos

me enferma de nostalgia!..."

Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez
el 25/01/2011

Gracias por participar Alejandro, un poema muy bello.

Saludos

Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez
el 01/02/2011

El árbol de agua grande

En el principio del mundo no había agua, luz; ni la presencia del hombre para que se hiciera cargo. Existía tan sólo la tierra, el cielo, algunos animales y ciertas frutas por descubrir, un árbol inmenso con su follaje cubría todo el cielo e impedía ver la luz del día.

El primer padre existente en la tierra Yoí quien tenía un hermano menor llamado Ipí, el cual era desobediente e irrespetaba las órdenes que su hermano mayor le daba, pese a ser su único compañero en la faz de la tierra. Yoí llama a su hermano y le dice : "Vamos a recoger todas las frutas y reuniremos a los animales existentes que derrumbaremos este árbol cuyo nombre es lupuna".

Todos los animales procedieron a roer, picar, morder y raspar el árbol. Yoí convoca las dos especies de ardillas. Ordena a la ardilla golosa trepar hasta la copa del árbol para que así averigue la causa por la cual éste no podía caerse. La pequeña ardilla no fue capaz de alcanzar la cima del árbol y le explica a Yoí que un perezoso con sus pies sostenía la copa del árbol y con sus manos el cielo.

Yoí manda a la especie de ardilla trepadora con un puñado de ají para arrojarle a la boca del perezoso. La ardilla desciende nuevamente y le dice que su intento fue en vano. Negándose a dar por vencido insiste por tercera ocasión y sube con un puñado de hormigas para esparcirlas sobre el cuerpo del mico; las picaduras de las furiosas hormigas provoca que el perezoso desistiera de mantenerse sujetado del árbol.

Yoí desborda de felicidad a tal punto que se sumerge en el agua convirtiéndose en un cardúmen de peces.

Origen de los clanes

Yoí e Ipi antes de separarse organizaron un banquete de despedida, estableció en agrupar por clanes a todos los animales que había creado. Con quien debía contraer matrimonio, explicando que dos animales de una misma especie no les es posible aparearse, siendo así que Yoí además determinó que los descendientes heredarían el clan de su padre. Luego Yoí partió en la noche con rumbo contrario al de su hermano Ipi quien inicialmente deseaba marcharse al oriente pero bajo engaño viajó al occidente.


Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez
el 24/02/2011
Poema Con flores escribes de Nezahualcóyotl de Texcoco



Con flores escribes, Dador de la Vida,
con cantos das color,
con cantos sombreas
a los que han de vivir en la tierra.
Después destruirás a águilas y tigres,
sólo en tu libro de pinturas vivimos,
aquí sobre la tierra.
Con tinta negra borrarás
lo que fue la hermandad,
la comunidad, la nobleza.
Tú sombreas a los que han de vivir en la tierra.