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Grupo de Tradiciones indígenas

Dark Crow (foro Tradiciones Indigenas)
Teatro cefaq centro de capacitacion ar...
Escrito por Dark Crow (foro Tradiciones Indigenas)
el 01/06/2010

"Fabricio algunas veces es dificil decidir si una historia es un cuento o un mito, así que el resto lo pondré en el debate de mitologia que creo es el que le corresponde.

Luego vuelvo con poesias si encuentro alguna."

la situacion con los indigenas es que eso es casi junto con pegado. A falta de que tengan muchos lenguaje escrito el relato servia como tradicion oral para trasmitirlo todo. Y buen punto, hace falta el post de mitologias.

Eva Rivero
Maestra nacional instituto magisterial
Escrito por Eva Rivero
el 02/06/2010

Fabricio;Hermosa página llena de sabiduría. Pero quedé din aliento al leer lo de otros miembros veré como puedo conservarlas. Nuestros indígenas dejaron poco o no supimos descifrar sus mensajes. Siempre me interesó el tema indeginista,culturas tan ricas que fueron desvastadas por el conquistador y sus enfermedades. Quisiera alguen me cuente de la Malinche. ¿Cómo es considerada por su pueblo? CÓMO FUE CONSIDERADA POR SUS COTERRÁNEOS? Fraternos saludos de. EVA DESDE Montevideo Uruguay..

Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez
el 02/06/2010

Fabricio, ya tenemos un debate de mitologia, el problema es si ponemos las leyendas como cuentos o en los dos debates.

Hola Eva, saludos, puedes leer sobre Malinche en el debate de princesas prehispanicas, estuvimos comentando sobre ella allí.


Alma Lorena S. Acevedo
Lic. en psicología clinica universidad...
Escrito por Alma Lorena S. Acevedo
el 02/06/2010

Fabricio:
Gracias por la invitación, y aquí está mi primera aportación, a ver que lesparece.




EL ENANO
DE U XMAL

E n la aldea de Kabán vivía una vieja con fama de bruja. Cierta vez encontró un huevo pequeñito y llena de alegría lo guardó en un sitio tibio y oscuro. Todos los días lo sacaba para contemplarlo y acariciarlo. Y sucedió que después de varias semanas, el huevo se abrió y nació un niño. La bruja lo arrulló, pero como no podía alimentarlo buscó una mujer recién parida. Vino la mujer y amamantó al niño como si fuera su propio hijo. Al ver tanta ternura la bruja le dijo:

—De hoy en adelante tú serás la madre y yo seré la abuela.

El niño creció un palmo y no más y, en poco tiempo, cambió de aspecto; tuvo barba y se le hizo grande la nariz. Era, pues, un enano.

Cuando la bruja se dio cuenta de esto, quiso más a la criatura.

Como la mayor parte del tiempo la bruja permanecía junto al fogón, el enano sospechó que algún misterio guardaba aquel sitio y así se propuso averiguarlo. En un descuido de la bruja, hurgó en la cenizas y tropezó con un tunkul [instrumento de percusión hecho con un tronco hueco]. En cuanto lo tuvo en sus manos, lo golpeó y su sonido se oyó a mucha distancia. Al oír tal ruido, la bruja vino, se acercó a su nieto y le dijo:

—Lo que has hecho ya no tiene remedio. Pero te digo que no pasará mucho tiempo sin que sucedan cosas que llenarán de espanto a la gente y tú mismo te verás envuelto en sus consecuencias.

El enano contestó:

—Yo no soy viejo y las veré.

La bruja replicó:

—Yo soy vieja y las veré también.

El rey de Uxmal y sus consejeros sabían que el ruido de aquel tunkul anunciaba el fin del reinado; pero éstos, por no afligir a su señor, le dijeron:

—Lucha contra tu destino

— ¿Cómo? —preguntó el rey.

—Busca al que tocó el tunkul; acaso de sus labios oigas la verdad que necesitas.

El rey ordenó que sus guardias salieran en busca del que tocó el tunkul; y después de mucho andar, lo hallaron y lo trajeron al palacio. Al ver al enano el rey le dijo:

— ¿Qué anuncia el ruido de ese tunkul?

—Tú lo sabes mejor que yo—contestó el enano.

— ¿Me puedo librar de que se cumpla la profecía? —pregunto el rey.

—Manda hacer un camino que vaya de Uxmal a Kabán y cuando esté listo volveré y entonces te daré mi respuesta—dijo el enano.

El camino quedó hecho en poco tiempo y por él vinieron el enano y la bruja. Entonces el rey preguntó al enano:

— ¿Cuál es tu respuesta?

—La sabrás si resistes la prueba que te pondré.

— ¿Cuál es?

—Que en tu cabeza y la mía se rompa un cocoyol [fruto de hueso muy duro].

—Está bien, pero tú sufrirás la primera prueba—dijo el rey

—Acepto, si así lo deseas.

Se acercó el verdugo y colocó sobre la cabeza del enano un cocoyol y descargó un golpe. El enano sacudió la melena y se levantó sonriendo. Entonces el rey, en el silencio, se quitó el manto y subió al cadalso y el verdugo le colocó un cocoyol en la cabeza. Al primer golpe el rey quedó muerto.

En el acto el enano fue proclamado rey de Uxmal y ese mismo día la bruja lo llamó y le dijo:

—Ya eres rey. Sólo esto esperaba para morir. No me llores porque mi muerte no es cosa de dolor. Cumple con la justicia que aprendiste de mí. Oye el consejo de todos y sigue el mejor. No le tengas miedo a la verdad aunque sea amarga. Sé antes benigno que justo. Destierra de tu corazón la venganza. Acata la voz de los dioses pero no seas sordo a la de los hombres. No desdeñes a los humildes y no te confíes, ciego, en los poderosos.

Por un tiempo el enano siguió los consejos de la bruja y la felicidad se extendió por el reino. Pero con los años cambió de espíritu, cometió injusticias, se volvió tirano y tanto creció su orgullo que un día dijo a sus consejeros:

—Haré un dios más poderoso que todos los dioses que nos rigen.

Y en seguida mandó hacer una estatua de barro y la puso sobre una hoguera y con el fuego se endureció y vibró como si fuera campana. Entonces el pueblo creyó que la estatua hablaba y la adoró. Por esta herejía, los dioses destruyeron Uxmal.

Alma Lorena S. Acevedo
Lic. en psicología clinica universidad...
Escrito por Alma Lorena S. Acevedo
el 02/06/2010
LEYENDAS

L A P ALOMA T ORCAZ

A l igual que otras civilizaciones, los mayas elaboraron cuentos, leyendas y fábulas en las que interpretaban, de una manera singular, el surgimiento del Universo y las leyes de vida. Hoy, estos relatos nos acercan al pensamiento del que fuera uno de los más grandes pueblos de Mesoamérica. A continuación presentamos una leyenda que corresponde al estado de Yucatán, México, y que se titula La Paloma Torcaz .

Había una vez un guerrero valiente y apuesto. Amaba la caza y así, con frecuencia, iba por los bosques persiguiendo animales. En una de sus cacerías llegó junto a un lago y, lleno de asombro, contempló a una mujer bellísima que bogaba en una canoa. El guerrero quedó tan enamorado que, muchas veces, volvió al lugar con el ánimo de verla; pero fue inútil, pues, ante sus ojos, sólo brillaron las aguas del lago. Entonces pidió consejo a una hechicera, la cual le dijo:

—No la verás nunca más, a menos que aceptes convertirte en palomo.

— ¡Sólo quiero verla otra vez!

—Si te vuelves palomo jamás recuperarás tu forma humana.

— ¡Sólo quiero volverla a ver!

—Si así lo deseas, hágase tu voluntad.

Y la hechicera le clavó en el cuello una espina y en el acto el joven se convirtió en palomo. Este levantó el vuelo y fue al lago y se posó en una rama y al poco rato vio a la mujer y, sin poderse contener, se echó a sus pies y le hizo mil arrumacos. Entonces la mujer lo tomó entre sus manos y, al acariciarlo, le quitó la espina que tenía clavada en el cuello. ¡Nunca lo hubiera hecho, pues el palomo inclinó la cabeza y cayó muerto! Al ver esto, la mujer, desesperada, se hundió en el cuello la misma espina y se convirtió en paloma. Y desde aquel día llora la muerte de su palomo.

Alma Lorena S. Acevedo
Lic. en psicología clinica universidad...
Escrito por Alma Lorena S. Acevedo
el 02/06/2010

JUAN TUL Y LA ARDILLA

C ierta vez el conejo Juan Tul sostenía con las manos el techo de una cueva. Pasó la ardilla, se detuvo y al verlo en tal apuro le dijo:

— ¿Qué haces Juan Tul?

—Ya lo ves, sostengo el techo de esta cueva.

— ¿Estarás cansado?

—Mucho.

—Si quieres yo te ayudaré.

—Me harás un favor porque te digo que ya no puedo más.

La ardilla tomó el lugar de Juan Tul y allí se estuvo horas de horas hasta que cayó en la cuenta de que se trataba de una broma. Bajó las manos y salió de la cueva.

A los pocos día encontró a Juan Tul y le dijo:

—Me engañaste con eso de la cueva.

Juan Tul, haciéndose el sorprendido, le contestó:

—Jamás he estado en la cueva que dices. Llevo meses en este zacatal. Por cierto, estoy que me muero de cansancio. ¿Por qué no me das una mano?

—Con mucho gusto— respondió la ardilla

Juan Tul le echó encima los hatos más grandes de zacate y escapó. La ardilla se rindió bajo el peso y como pudo se escurrió y luego pensó: "Otra vez me engañó Juan Tul".

En un camino volvió a encontrar a Juan Tul y le dijo:

—Ya no me engañarás más, Juan Tul. Con este bejuco te voy a dar una paliza.

— ¡Qué cosas dices! Desde niño vivo junto a este árbol. Jamás me he alejado de él. No sé, la verdad, no sé de qué me hablas.

—De todas maneras te tengo que castigar.

— ¿Y por castigarme así, vas a despreciar las piñuelas que están allí?

— ¿Dónde?

— ¿No las ves, tonta? ¡Allí, a la orilla del camino!

Y mientras la ardilla buscaba las piñuelas, Juan Tul desapareció.

Una tarde, la ardilla tropezó con Juan Tul y le dijo:

—Oye, Juan Tul...

—Yo no soy Juan Tul. Yo acabo de salir del bosque que está del otro lado del camino.

—Entonces ¿Me darás un poco de agua? ¡Vengo sedienta de tanto correr!

— ¡Claro que sí! Aquí tienes mi calabazo lleno de agua. Bebe hasta la última gota, si quieres.

Sedienta como estaba, la ardilla bebió de golpe todo el contenido del calabazo y cuando tomó aliento cayó de bruces. Lo que había tomado era aguardiente. Entonces Juan Tul, muerto de risa, le dijo:

—Vieja borracha, ahora alcánzame si puedes. Y echó a correr.

Alma Lorena S. Acevedo
Lic. en psicología clinica universidad...
Escrito por Alma Lorena S. Acevedo
el 02/06/2010

sac muyal

C
ierta vez, Sac Muyal robó a una muchacha y desapareció con ella. Para rescatarla, el amante recorrió día y noche montes y caminos. De pronto le salió al paso una serpiente y le dijo:

—Sé lo que buscas y quiero ayudarte. Sácame un poco de sangre, bébela y entonces seré tu guía.

Lo hizo así y echó a andar detrás de la serpiente; pero como esta era perezosa, después de un rato se quedó dormida. Entonces el hombre la azotó con un bejuco y sólo de ese modo reanudó su camino. A poco llegó a un monte tan tupido que le fue imposible avanzar más. Ya se volvía desconsolado cuando una vieja se le acercó y le dijo:

—Toma esta hebra de mi pelo; tírala y podrás seguir tu ruta.

En cuanto tiró la hebra se abrió una vereda y sin dificultad caminó hasta alcalzar la orilla de un lago. Entonces ahí un venado le dijo:

—Toma esta piedra, échala al agua y lo podrás cruzar.

El hombre tiró la piedra y como en sueños fue llevado a la otra orilla. Aquí se le apareció un águila y le dijo:

—Toma esta uña de mis garras; te será útil. Ahora sigue tu camino.

Avanzó y al pasar bajo una anona le cayó en los ojos una gotita de savia y quedó ciego. Entonces un escarabajo le dijo:

—Pásate esta bolita de tierra por los ojos y volverás a ver.

Se la pasó dos veces y recobró la vista. Siguió avanzando y se detuvo junto a una cueva donde estaban la vieja, el venado, el águila y el escarabajo. La vieja le habló así:

—Ha llegado el término de tu viaje. Entra en la cueva y ahí encontrarás a la muchacha que buscas.

El venado le dijo:

—Tócala con la piedra.

El águila le dijo:

—Tócala con la uña.

El escarabajo le dijo:

—Pásale la bolita por los ojos.

La serpiente le dijo:

—Rocíala con el agua de tu calabazo.

El hombre cumplió con lo que le dijeron, pero en eso se le nubló la razón y ya no supo más de sí. Cuando despertó, tenía en sus brazos a la muchacha que le robó Sac Muyal.

Alma Lorena S. Acevedo
Lic. en psicología clinica universidad...
Escrito por Alma Lorena S. Acevedo
el 02/06/2010

XTACUMBIL-XUNAÁN


Tierra pálida y fértil; tierra hermosa, adormecida bajo el manto encantado de sus reminiscencias y entre el polvo de las grandezas de un lejano ayer!... ¡Tierra pródiga y hospitalaria que se brinda, generosamente, al viajero y le ofrece el inapreciable tesoro de su alma llena de sinceridad, empapándolo en sus leyendas, en sus costumbres, en su inmensa poseía!... Tierra bendita que guarda con amor las lágrimas que aún lloran los dioses sobre el despojo de sus razas muertas, y se deleita con el perenne arrullo con que ellas se deslizan hasta el mar, y donde la vida se halla por doquiera como surgida de la nada ante el sublime conjuro de Itzamná. Donde cada paisaje parece emanar el misterioso aliento de HUNAB-KU, cual si éste hubiera bajado de invisible reino para gozar de la extraña luminosidad de sus cielos, y donde allá, en el augusto silencio de las noches obscuras, que apenas se interrumpe por el tenue soplar de los BACABES, todavía ve el caminante de los viejos caminos, peinarse sus negros cabellos a la XTABAY.
Allí está Bolonchén (Nueve Pozos) risueño pueblecillo escondido tras los pequeños montículos que corren a juntarse con la Sierra Alta, en el Norte del Estado de Campeche, apenas visitado por los mismos habitantes de la región y admirado tan sólo por los decires de la gente, como si no guardara nada extraordinario y su visita no valiera sin las comodidades que ofrecen casi todos los medios modernos de comunicación.
Allí se conservan las tradiciones del pasado como en tantas otras ciudades y pueblecillos que han podido escapar a la barbarie del modernismo, como pudiera vivir en tanto tiempo la leyenda de quel lento discurrir del “chivo brujo”, por las antiguas murallas de Campeche, y como ha podido vivir el alma de los mayas, despreciando el transcurso de los siglos, en el obscuro refugio de un maravilloso cenote cercano a Bolonchenticul.
Se hizo el poblado en torno de nueve pozos naturales labrados por su dios entre la roca -pues siempre amaron el frescor de las aguas- que se proveían de ella por las filtraciones de alguna cueva ignorada a donde se había podido juntar el agua de las lluvias; pero a menudo ésta escaseaba y el pueblo sufría muy grandes penalidades para conseguirla. Era su jefe un valeroso mancebo que se había distinguido de manera brillante en unas luchas que habían tenido recientemente; luchas en las que siempre se vieron envueltos y que costaron la ruina de florecientes imperios pues en ellas había surgido de aquel joven un astuto y habilísimo guerrero. Enamórase éste, locamente de una hermosa doncella a la que todo el pueblo amaba también por su pureza y la tersura de su cuerpo, pues su sola presencia hablaba de una infinita bondad, su alma transparente era de diosa y su voz tenía el acento de los manantiales.
La amaba con toda la fuerza de su corazón y no pensaba en otra cosa sino en ella; necesitaba su amor, necesitaba verla, contemplarla para poder ofrendar ante sus dones sus magnos proyectos de conquista. Y un buen día sintió empañarse el mundo de su dicha al saber que la madre de su amada, celosa del inmenso amor que sabía le profesaba y temerosa de que el joven guerrero le arrebatara para siempre el cariño que había sido para ella la más grande dulzura de su vida, había escondido a la doncella en un lugar que todos ignoraban.
Acabóse bruscamente la alegría del jefe, y con ella la del pueblo; se olvidó de la guerra y se olvidó de todo; rogó a los dioses que se la devolvieran, envió emisarios por todos los senderos para que la buscaran, y el pueblo entero se dispersó, desesperado, de que el tiempo corriera y no se hallara a la joven por ningún lado. Cuando ya empezaban sus vasallos a retornar, considerando inútil tan fatigosa búsqueda, alguien dio la noticia de que parecía oírse la voz de la doncella en el fondo de una prodigiosa gruta cercana a Bolonchén.
Presto fue allá el guerrero con toda su gente; penetró por un estrecho y pendiente sendero que empezaba a descender desde la boca de la gruta, abierta entre las peñas, y se encontró de pronto con un hondo precipicio, en cuyos bordes se apoyaban enormes salientes de las rocas que parecían más bien columnas de cristal y brillaban fantásticamente al resplandor de las antorchas que llevaban. Callaron todos; en vano trataron de encontrar un camino para llegar al fondo de la cueva; las luces de tantas antorchas se disipaban en la inmensidad de aquellas tinieblas, pero se oía rumor de alguien que estuviera o se agitase en el fondo de la gruta.
Mandó el jefe cortar árboles y lianas de los bosques y traer cordeles de “yax-ci” para juntarlos, mandó también que todos vinieran a ayudarlo en su tarea y el pueblo trabajó noche y día en construir una gigantesca escalera para que el aguerrido mancebo pudiera bajar hasta el fondo de la caverna y contemplar a la ansiada doncella de sus sueños y dueña de su corazón.
Cuando estuvo terminada, después de sufrir indecible fatiga, bajó el guerrero seguido por las mujeres y los hombres del poblado. A la luz de las antorchas, se extasiaron todos al contemplar a la hermosa doncella, que fue conducida entre aclamaciones hasta el pueblo. Volvió a él la alegría, la tranquilidad, la vida; sus habitantes, desde entonces la veneraban y le rendían el culto que a sus dioses, porque bastaba su presencia para reanimar lo que estaba casi muerto, cual si un hechizo divino fluyera a cada paso de la virgen amada.
Ya nada importaba que en los pozos del pueblo se agotara el precioso líquido que fuera motivo de sus sufrimientos, ni que CHAC dejara de retumbar en las alturas para romper las nubes y hacer bajar el rocío de los cielos; para eso había bajado el guerrero a las profundidades de la gruta, a arrancar a esa madre celosa que es la tierra, la hermosa doncella que había escondido en sus entrañas; el agua, a la que había encontrado el mancebo en siete estanques formados en la roca, que desde entonces se llama CHACHA o agua roja, PUCUELHA o reflujo, porque es fama que tienen olas como el mar y que es preciso acercarse a él en absoluto silencio, porque al menor ruido el agua desaparece; SALLAB o salto del agua; AKABHA u obscuridad; CHOCOHA o agua caliente, por la temperatura que ésta guarda; OCIHA, por el color de leche que tiene el agua, y el último CHIMAISHA, por ciertos insectos llamados chimais que abundan en él. Desde entonces tomó también este maravilloso DZNOT (centoe) el nombre de XTACUMBIL-XUNAÁN, o de la Señora Escondida (Del verbo TACUN, esconder y XUNAAN, señora).
Viven aún en la gruta la hermosa doncella que escondió la tierra a los amores del guerrero maya y a las miradas de todos los hombres, porque ellos también la amaron y la seguirán amando en el eterno transcurso de los tiempos. Todavía llega hasta allí, silenciosamente la sombra del mancebo; oculta por el indescifrable misterio de las tinieblas, para ofrendarle su cariño y sentir otra vez el palpitar de su cuerpo y el hechizo inefable de sus frescas caricias.

Alma Lorena S. Acevedo
Lic. en psicología clinica universidad...
Escrito por Alma Lorena S. Acevedo
el 02/06/2010

Versión en castellano

Frente a ti ofrezco mi copal, es para ti . Ofrécelo al padre, es para ti, elévalo al padre. Cumpliré de nuevo con mi ofrenda de pozol, es para ti , ofrécelo al padre. Cumpliré de nuevo con mi ofrenda de pozol para ti, para ti. Frente a ti hago mi don, de nuevo , para tu felicidad. La he ofrecido para que mi don no se corrompa, permanezca entero, sea la cabeza (parte principal) de mi don, para ti . ¡No se quiebre el don que te hago! ¡No se rompa el don que te hago! ¡Mírame haciéndote un don, oh Padre! ¡Que no sea yo hundido en el fuego de la fiebre! Yo te he colocado en el nuevo brasero, mírame haciéndote nuevamente un don para tu felicidad, mírame haciéndote un don para el espíritu de mis hijos. Que no queden cercados, que no los aprisione la enfermedad, el frío, la fiebre. Entra, camina hacia mis hijos, cura a mis hijos.


Versión maya

Tan in cubic in pom cech′ tiala cubic tic yum tiala nasic tic yum. Hen booticech′ in ch′ula tech′ uhel a cunya tiala cubtic yum. Hen booticech′ in ch′ula tech′ tiala tilili. Tan in meetic in sil tech′ci uhel a cunya. Bin in cin poc in sil tech′ ma tu buhul ma u lacal u hol in sil tech′. Ma tu wacal in sil tech′. Ma tu paxal in sil tech′. II in meetic in sil tech′, yume. Ma tu lubul ch′acwilci bin in cin pulicech′ yoco umu lac. II in meetic in sil tech′ uhel a cunya. II in meetic in sil tech′ tia yol in palal. Ma u nactantic yahil, ma u nac-tantic ceel, ma u nactantic ch′acwil. Oocen ta ximbal a wilic in pal, acune in pal.


con afecto
almalorena

Alma Lorena S. Acevedo
Lic. en psicología clinica universidad...
Escrito por Alma Lorena S. Acevedo
el 02/06/2010

Chéen in chiich

Chéen in chiich,
Ku nadzikuba le keen dzo’okok in k’e’eyel tumeen in na’;
Chéen in chiich,
Jach u dzáamaj u yóol u yilik wáa táan in yaabilta’al;
Chéen in chiich,
Ma’ tech u k’uuxil tin wéetel;
Chéen in chiich,
Mantadz ku k’áatik ten bix aniken;
Chéen in chiich,
Ku k’amiken yéetel ya’abach ki’imak;
Chéen in chiich,
U yojelo’ob bix in yuumo’ob;
Chéen in chiich,
Ku yutzkíinsik ba’ax ma’ ma’alob u beetiko’ob in yuumo’obi’;
Chéen in chiich,
U yojel ba’ax káan u beetej tumeen na’ xan!





Sólo mi abuela

Sólo mi abuela,
Se acerca cuando ya me regañaron por mi mamá;
Sólo mi abuela,
Pone especial atención para ver si me están apreciando;
Sólo mi abuela,
No se molesta conmigo;
Sólo mi abuela,
Siempre pregunta cómo estoy;
Sólo mi abuela,
Me recibe con mucha alegría en su casa;
Sólo mi abuela,
Saben como son mis papás;
Sólo mi abuela,
Compone los desaciertos de mis papás;
Sólo mi abuela,
Está cuando mi mamá se va;
Sólo mi abuela,
Sabe qué hacer porque también es madre!

Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez
el 02/06/2010

Hola Alma, tus aportes son preciosos, el poema maya, parece una canción, es así? Alguno de los relatos los hemos visto en el debate de mitologia prehispanica, te invito a darte una vuelta por ahí, seguro que encontraras historias tan bonitas como las que nos has regalado aqui.

Un abrazo


Alma Lorena S. Acevedo
Lic. en psicología clinica universidad...
Escrito por Alma Lorena S. Acevedo
el 02/06/2010

Hola Nuria:
Un gusto saludarte.
Gracias por la invitación la tendré presente.
Alma Lorena

Dark Crow (foro Tradiciones Indigenas)
Teatro cefaq centro de capacitacion ar...
Escrito por Dark Crow (foro Tradiciones Indigenas)
el 02/06/2010

Nuria: Leyendas puede ir en cuentos aunque hay momentos como ien dices que el limite es muy poco visible con la mitologia formal.

Alma Lorena S. Acevedo
Lic. en psicología clinica universidad...
Escrito por Alma Lorena S. Acevedo
el 02/06/2010

8 POEMAS MAYAS



I

Vengo ante tu tablado a merecer de ti, Señor, tu alegría.

Porque no es malo lo que das.

Lo bueno esta bajo tu mano.

Es buena y redentora tu palabra.



Veo lo malo y lo bueno aquí en la tierra.

Dame tu luz, mi verdadero padre.

Pon en mi pensar y en mi inteligencia mucho entendimiento

a fin de que pueda reverenciarte cada día.



II



Si no es verdad lo que declaro,

lance su flecha contra mi la amante

del Gran Señor del Inframundo.


Que se muera mi madre,

que se muera mi padre,

que se mueran mis animales

si es falsedad lo que relato.


Padre mío,

de verdad te imploro,

hermoso Padre de los cielos.

Grande eres en tu trono en las alturas.

Por eso te reverencio,

Dios único y hermoso.

Tu repartes el bien y el mal sobre la tierra.

Te llamo...


2. La ponzoña del año: los días negros

Los días del llanto y de las cosas malas.

Abierto se halla el inframundo,

libre su dueño.


Bondad no hay:

Solo maldad, lamento y llanto.



Ha pasado un año completo.

Han venido también los veinte días

sin nombre, los dolorosos,

los días de la maldad, los negros días.


Ya no existe la hermosa luz de los ojos

de Hubnaku para sus hijos terrestres.

A todos, hombres y mujeres,

niños y adultos, pobres y ricos,

ignorantes y sabios,

se les miden sus pecados terrestres

en el transcurso de estos días.

Ahaucanes, Ah Kuleles,

Batabes, Nacomes, Chaques,

Chuntanes, Tupiles:

a todos se les miden sus pecados

en estos días.


Porque ha de llegar el tiempo

en que serán el fin del mundo estos días.

Por eso se lleva la cuenta

de todos los pecados humanos,

aquí en la tierra.


Hubnaku los pone en un vaso grande

con el barro de las termitas y las lagrimas

de quienes lloran las maldades

padecidas aquí en la tierra.

Cuando se colme el gran vaso...



3. Recibimiento de la flor

Alegría, cantemos de alegría porque vamos al recibimiento

de la flor. Ríen las muchachas, ríen sus caras, saltan los

corazones en su pecho, entre los senos. ¿Por que ríen?

Porque saben que darán su virginidad a quienes aman.



Canten a la flor. Las acompañarán el Nacom y el gran

Señor Ah Kulel, presentes en el tablado. Canta Ah Kulel:

"Vayamos, vayamos a poner nuestras voluntades ante la

hermosa Virgen y Señora, Suhuy Kaañ, la Flor de las

Muchachas que esta en su alto tablado. También ante la

bella X' Kanleox, la bella X'Zoot y la bella Señora

Virgen X' Toot'Much.

Ellas son las que dan el bien a la vida, aquí en la

región, aquí en la sabana, y aquí en toda la tierra a la

redonda. Vayamos pues, muchachas, a dar perfecto goce

aquí en Pitil Piich, Dzilbache.



5. Las antiguas ciudades

Se ha vuelto necesario medir la cuenta de los años y los

katunes transcurridos desde que los hombres grandes

y poderosos habitaron estas ciudades. Ellos alzaron

los muros de las antiguas ciudades que ahora miramos

aquí en la provincia de la Sabana.



Diremos que significan todas esas ciudades esparcidas

sobre la tierra, todos los edificios que hoy

vemos dondequiera posados sobre los cerros. Porque

todos los días miramos en medio de los cielos la

señal de lo que nos fue dicho por los antiguos de

aquí de nuestros pueblos, de aquí de nuestra tierra.


Nuestra intención es verdadera. Queremos leer lo que

hay en la faz del cielo, al entrar la noche desde el

horizonte hasta el meridiano. Asi pues, se

inclina...



6. Nicte: el canto de la flor

Sobre el bosque se ha alzado la bellísima luna. Se

enciende en medio de los cielos y queda suspendida

para alumbrar sobre la tierra el bosque entero.

Dulcemente el aire trae el perfume.


La luna ha llegado a mitad del cielo. Su luz resplandece

sobre todas las cosas. En toda persona buena hay

alegría. Alcanzamos el interior del bosque. Nadie

vera lo que hemos venido a hacer.


Trajimos la flor de la plumería, la flor del chuchum, la

flor del jazmín canino. Trajimos el copal, la caña

rastrera ziit, la concha de la tortuga terrestre,

el nuevo polvo de calcita dura, el nuevo hilo de

algodón, la nueva jícara y el pedernal grande y

fino: la nueva pesa, la nueva tarea de

hilado, el pavo de regalo, las sandalias nuevas:

todo es nuevo.



También son nuevas las bandas que atan nuestras

cabelleras para adornarnos con el nenúfar.

Nuevos el caracol sonoro y la maestra que nos

adiestrara en la ceremonia.



Ya estamos en el corazón del bosque, a orillas de la poza

en la roca. Vinimos a esperar que surja sobre

los árboles la hermosa estrella humeante.



Muchachas, vírgenes: desnúdense, desaten sus cabellos.

Queden como llegaron a este mundo.




7. Canto doliente del huérfano de madre
(baile de golpe en la madera)



Yo era muy pequeño

cuando murió mi madre

y después mi padre.

Ay, Señor.

Solo quedaron mis amigos.

No tengo a nadie

aquí sobre la tierra.

Ay, Señor.

A los dos días

murieron mis amigos.

Ay, me he quedado solo y sin apoyo.

Al día siguiente de quedarme solo

un extraño

me tomo de la mano

para llevarme.

Ay, Señor: cuanto mal,

muchísimo mal,

paso aquí en la tierra.

Tal vez ya nunca cesara mi llanto.

No existen mis parientes.

Estoy solo y errante aquí en la tierra.

Día y noche mis ojos consumen solo lagrimas.

La dureza del mal me desalienta.

Ten compasión, Señor. Acaba

con mi dolor y sufrimiento.

Dame, Señor, la muerte o bien la fuerza

de resistir el mal que me atormenta.

Pobre y solo en la tierra,

tengo que mendigar

de puerta en puerta.

¿Me dará amor el que me vea?

Desnudo y solo, sin hogar ni hoguera,

ten compasión, Señor.

Dame la fuerza

de resistir el mal que me atormenta.



8. Alabanza

Ponte tu mejor ropa.

El día de la dicha ha llegado.

Peina tu larga cabellera.

Ponte tu mas bello vestido.

Calza tus mejores sandalias.

Cuélgate grandes arracadas.

Cubre tu cabeza con la tela mejor.

Que el collar adorne tu hermoso cuello.

Y se llenen de ajorcas tus brazos.

Es necesario que te vean como eres:

la mas bella de todas,

aquí en el pueblo de Zibalche.


Te amo.

Quiero que luzcas de verdad muy hermosa,

parecida a la estrella humeante,

deseada hasta por la luna y las flores del campo.



Blancos y puros son tus vestidos, doncella.

Ven a dar la alegría de tu risa.

Llena tu corazón de bondad.

Alegra a todos los hombres que te aman.

* De El libro de las danzas de los antiguos
** Sobre la traducción de Alfredo Barrera Vázquez

Gabriel Gonzalez
Psicología clínica universidad san lui...
Escrito por Gabriel Gonzalez
el 02/06/2010





Esta es una cancion Huichola para niños

Ximeri Nepanukukeni Me voy a levantar temprano,





Ximeri nepanukukeni ayudaré a mi madre.

nemama nepeparewieni ¡Ponte a tortear! Sí,

Ketinepika. Au lalala lalalalá

¡Lalala, lalalala!

lalala lalalalá.

¡Lalala, lalalala!

Piini Yaptiyneme Las cosas no son de nadie,

Piini Yaptiyneme no me importa dejarlas,

chepa neptiku’eilieni,

las cosas son del pueblo.

Kiekali ptipinieya.

Nuria Cugota Gomez
Bachillerato gili y gaya
Escrito por Nuria Cugota Gomez
el 03/06/2010

Bienvenido Gabriel, muy bonito tu aporte, aqui somos pocos pero muy bien avenidos.

Poemas quechuas


Quita Urpi
(La Paloma Agreste) (ejemplo de un poema urpi )

¿Qué viene a ser el amor
palomita agreste,
tan pequeño y esforzado,
desamorada;
que al sabio más entendido,
palomita agreste,
le hace andar desatinado?
desamorada.


Oración Primera al Hacedor
(ejemplo de un poema jailli sagrado.)

! Oh Wiracocha del principio del mundo,
Wiracocha del fin del mundo,
Wiracocha principal y bello!

! Oh Creador, Providente!
que diciendo:
”Sea el hombre,
sea la mujer”

a todos hiciste.

Creado y colocado
por ti (en este mundo)
pacíficamente
y sin cuidados
viviré.

¿Dónde estás?
¿Estás afuera?
¿Estás adentro?
¿Estás en las nubes?
¿Estás en la sombra?
¡Escúchame, atiéndeme!

¡Concédeme este ruego!
Hazme vivir
por tiempo indeterminado,
protégeme, susténtame!

Y a través de esta ofrenda

Recíbeme,

Donde quiera que estés,
¡Oh Wiracocha!


Madre Luna
(ejemplo de un poema wawaki )

Luna, reina y Madre
por la bondad de tus aguas,
por el amor de tus lluvias
estamos llorando,
estamos sufriendo.

La más triste de tus criaturas
de hambre,
de sed
te está clamando.

Padre, conductor del mundo,
¿Dónde estás,
en el cielo,
en la tierra
o en algún otro mundo cercano?

Obséquiale con tus lluvias
a este siervo,
a este hombre
que te implora.

Alma Lorena S. Acevedo
Lic. en psicología clinica universidad...
Escrito por Alma Lorena S. Acevedo
el 03/06/2010

LEYENDA TEPEHUANA

Sahuatoba

SEGÚN la tradición, los tepehuanes conservaban el recuerdo del legendario diluvio universal. Dice la leyenda que antes de que aquel fenómeno aconteciera, el mundo estaba poblado por una humanidad sorprendentemente civilizada.
Algunos años antes del diluvio, una madrugada de estío, el cielo se cubría de densos y negros nubarrones quedando despejado solo un pequeño espacio del cielo en el que brillaba apaciblemente la estrella de la mañana.
El Dios del Rayo, que amaba locamente a la estrella, cruzó vertiginosamente los densos nubarrones llevando su atronada descarga hasta la estrella de la mañana. De aquel extraño beso de amor nació un hermoso niño a quien el Rayo con otra descarga condujo luego hacia la tierra depositándolo a la entrada de una caverna que existía en un elevadísimo picacho de la serranía. Una cierva recogió al niño, lo condujo al interior de la caverna y lo depositó en su lecho de zacate al lado de sus cervatillos. Esta cierva amamantó al niño, y un águila corpulenta que había hecho su nido en aquel picacho veló celosamente por la seguridad de aquel predestinado a formar en el mundo una nueva raza. La estrella de la mañana descendía frecuentemente transformada en mujer, acariciaba a su hijo, le traía alimentos y le daba sabios consejos comunicándole facultades maravillosas.
Aquel muchacho aprendió el lenguaje del torrente, de las flores, de los árboles, de las aves, las abejas y de todos los animales, y con poderoso magnetismo dominaba con solo la mirada a los animales feroces. Cruzaba las serranías, descendía al fondo de las profundidades de las quebradas con facilidad y rapidez sorprendentes.
Una mañana la estrella le advirtió que aquel día se iniciaría una tremenda catástrofe mundial que él debía presenciar con valor y serenidad. Y no amanecía aún cuando se inició la tormenta, que duró varias semanas culminando con violentas y terribles sacudidas de la
tierra. Los mares abandonaron los cauces y el niño, que se Llamó Sahuatoba (el eterno adolescente) tuvo en su derredor el océano encrespado, furioso, tremendo, cuyas enormes olas traían de acá para allá cadáveres humanos y de animales, árboles arrancados de cuajo, restos de materiales de casas, muebles, etc. El espectáculo que Sahuatoba presenciaba desde su enhiesto picacho era pavoroso, macabro.
La sierva que lo amantara murió de miedo en la caverna. Estaba solo, solo en un mundo devastado, en un mundo de agua, donde no había más tierra que su escueto picacho, ni más abrigo que su obscura caverna.
Pasaron días, meses, años, siglos tal vez, durante cuyo tiempo la estrella de la mañana y el Dios Rayo traían sustento al solitario. Las aguas bajaron paulatinamente hasta dejar visible la tierra. Pero tierra sin vegetación, cubierto de lodo, de restos humanos y de animales. Donde antes habían sido valles, cañadas, campiñas amenas, ahora se encontraban solo pantanos, lodazales inmundos. La tierra era intransitable y solo después de mucho tiempo pudo el "eterno adolescente" caminar sobre terreno medianamente firme. Todo era un páramo, un desierto de lodo que al fin se solidificó y pudo transitarse.
Una mañana de primavera, Sahuatoba, al salir de su caverna, recibió una grata sorpresa. Al pié de aquel risco había nacido una planta de lirio y esta ostentaba ya una hermosísima flor blanca en cuya corola temblaban cristalinas gotitas de rocío. Con avidez cortó aquella flor, que exhalaba un grato perfume y; Oh sorpresa... La flor se convirtió en una hermosa y linda mujer.
! Masadal... Exclamó Sahuatoba. Y Masada fue el nombre de aquella mujer que su padre el Rayo y su madre la estrella de la mañana le dieron por compañera. Masada es palabra del tepehuan y significa "cielo".
Y los dos se amaron desde luego, y vivieron uno para el otro. Sahuatoba, con su compañera expedicionó en distintas regiones en busca de un lugar más propicio para su vida. Vagaron por tierras muy lejanas de los cuatro puntos cardinales; pero no encontraron el lugar adecuado y la pareja regresó a su legendario picacho a donde llegó en una noche tormentosa y lóbrega.
Al amanecer del día siguiente salió Sahuatoba a dar su saludo habitual a la estrella de la mañana. De improviso advirtió que la pequeña pradera cercana a la entrada de la caverna estaba cuajada de lirios blancos. Despertó alegremente a Masada que lloró de emoción al contemplar la reaparición de la vegetación, y cortó una flor que se convirtió en una cierva. Sahuatoba lloró al recordar a la cierva que lo amamantara, y corto a su vez otra flor que se convirtió en venado.
Diariamente cortaba cada uno una flor dando origen a una pareja de animales de una especie.
Así surgieron los mamíferos, las aves, reptiles, peces, etc. , etc. , y el mundo se pobló.
Sahuatoba y Masada tuvieron siete hijos varones y siete mujeres, cuyas parejas dieron origen a siete razas, pues se diseminaron para ir a poblar distintas regiones.
La pareja fundadora expedicionaba frecuentemente por diversas comarcas visitando a sus descendientes, orientándolos con sus consejos en el aspecto social e inculcándoles una religión, el culto al sol, la luna, la estrella de la mañana, el rayo, el viento, la lluvia y a algunos animales como el águila y el venado.
De ciertos pasajes de esta tradición se infiere que Ouraba, hijo de Sahuatoba, guerrero esforzado e inteligente, fundó la tribu tepehuana que lo divinizó, como posteriormente divinizó a otros personajes que se distinguieron.
Pasados algunos siglos la patria de los Tepehuanes fue invadida por una poderosa muchedumbre (indudablemente la nación azteca) que obligó a los nativos a abandonar sus lares. Fueron los tepehuanes, como los coras y los huicholes a establecerse a una comarca ubicada entre los hoy Estados de Zacatecas y San Luis Potosí; pero habiéndose ausentado al poco tiempo los invasores y siendo árida e inclemente la comarca donde las tribus mencionadas se habían refugiado, regresaron a su antigua patria.
Los tepehuanes extendieron su poderío hasta San Andrés del Téul, de donde años después fueron desalojados por los zacatecos.
Pero diréis: ¿Qué fué de Sahuatoba y por qué vivió tanto tiempo?
El nombre de este personaje significa "el eterno adolescente" y en sentido religioso "El eterno deleite". Según los tepehuanes, Sahuatoba vive todavía, en adolescencia perpetua y es visto por ellos frecuentemente en distintos parajes, entre una aureola radiante, dirigiendo subjetivamente los destinos de su raza. Muchos siglos después de que sus hijos se diseminaron y fundaron sus diversas nacionalidades, cuando sus sucesores tuvieron la convicción de que había muerto, se les apareció en un lugar llamado IxtlahuacánNopotlatalli, que quiere decir "llanos que están en medio de la tierra" y que en opinión del cronista Fray Antonio Tello, fue tal lugar el Valle de Súchil. Se les apareció en forma de niño por lo que le llamaron entonces Pitzintli o Tiopitzintli, de cuyo personaje hablaremos en otro lugar.
Cuenta la leyenda que mientras Sahuatoba permaneció en esta ocasión entre los indígenas, su esposa Masada, que se había quedado en el sitio donde vivieron, desapareció para siempre, pues que el Dios Rayo se enamoró de ella locamente, y no pudiendo hacerla su esposa por serlo de su hijo, encolerizado le envió una descarga lanzándola al espacio en donde se convirtió en la estrella de la tarde.
Cuando Sahuatoba regresó a su milenario hogar, no encontró a su mujer. La buscó en vano por todas partes; interrogó por ella a los montes, a las cascadas, al arroyuelo, a los árboles, a las flores, a los animales, con terrible desesperación; pero todos le contestaban solamente:
— Espera la caída de la tarde. Desde entonces, diariamente después que el sol se pone, el eterno adolescente, parado sobre el enorme risco que vió desarrollarse su vida, contempla a la estrella de la tarde, lleno de tristeza y de emoción, sintiendo, como un presentimiento, la creencia de que aquella estrella es su esposa, su Masada, a la que adoró y adora aún locamente.
Y la estrella de la tarde es también una diosa para estos indígenas, como lo es la estrella de la mañana. Esta última fue también venerada por los nahoas. Los toltecas le llamaban Tlahuizcalpanteutl y le erigieron una pirámide en Tula.

Alma Lorena S. Acevedo
Lic. en psicología clinica universidad...
Escrito por Alma Lorena S. Acevedo
el 03/06/2010

EL NAHUAL


Teorías ocultistas sobre el origen de la raza humana sugieren que el hombre debe haber evolucionado pasando por diferentes formas minerales, vegetales y animales antes de alcanzar su estado actual. Esta es una forma primitiva para explicar el origen de las criaturas mitad hombre, mitad animal.

México es conocido, entre otras cosas, por sus shamanes, hechiceros y curanderos (médicos de la tribu), a veces llamados Nahuales o Naguales. Todos los pueblos y ciudades en México tienen al menos un Nahual.

La palabra azteca para Nahual es Nahualli , que significa lo que es mi vestidura o piel , y se refiere a la habilidad del Nahual de transformarse en una criatura mitad hombre, mitad animal (lobo, jaguar, lince, toro, águila, coyote...). Ese vocablo también se refiere a la nigromancia, ocultismo y malicia.


Antes del apogeo de las grandes civilizaciones prehispánicas como la Azteca o la Maya, los indígenas Yakis, Tarahumaras y Seris que vivían al norte de México y el sur de los Estados Unidos (cerca del 900 d.C. ) tenían nahuales. Estas civilizaciones se hallaban asentadas en parte de lo que hoy son los estados americanos de California, Nuevo México y Texas, y los estados mexicanos de Chihuahua, Baja California, Sonora y Sinaloa. Ellos creían que si un hombre puede llegar a conocer su espíritu primitivo o nahual, entonces lo podía usar para curar a la gente y practicar la magia. Muchos dibujos primitivos en viejas cuevas muestran a personas como hombres-lobo.

En el Imperio Azteca los nahuales eran protegidos por Tezcatlipoca, el dios azteca de la guerra y el sacrificio. La leyenda contaba que un nahual podía desprenderse de su piel y transformarse en una de estas criaturas. Muchos cazadores aztecas y colonizadores decían que durante la noche habían matado a un animal y al amanecer el cadáver se había transformado en el de un hombre.

EL Nahual sólo puede transformarse durante la noche y ataca a nuestros hijos con hechizos infernales, dicen las personas desde la época de la Colonia (1500-1800 d.C. ) hasta el día de hoy. La Santa Inquisición (el tribunal católico castigaba judíos, brujas, y quien no fuera católico) persiguió a los nahuales durante mucho tiempo. Pero la gente creía en su poder y a veces los protegían, especialmente en las comunidades indígenas.

En nuestros días, Carlos Castañeda, un antropólogo sudamericano que estudia a los nahuales, ha publicado muchos libros acerca del tema desde 1960: Las Enseñanzas de Don Juan, Una Realidad Aparent, y Viaje a Ixtlán. Pero como nadie se ha tomado la molestia de verificar su investigación, muchos dicen que es sólo un fraude.

Tan sólo muestra una parte de los rituales secretos y hierbas utilizadas para transformarse en una de estas criaturas, y la manera de contactar nuestro nahual interno. Los libros son muy confusos y tienen menos información que la que es conocida públicamente. Un nahual puede tener varios espíritus que lo protejan, a la manera de los indios norteamericanos. Básicamente todos los ritos de las civilizaciones americanas se parecen.

El día de hoy mucha gente, especialmente en las comunidades rurales de México, cree en los Nahuales. El tema ha cobrado interés a partir de 1982, porque el genetista Frank Greenberg de la Universidad Baylor de Medicina descubrió a una familia mexicana con una afección que los hace verse como hombres-lobo : sus cuerpos estaban cubiertos de pelo de un modo muy parecido al hombre-lobo de la clásica película de Hollywood The Wolfman (1945).

Esa familia fue segregada de la sociedad, forzada a esconderse en su hogar en el pueblo de Loreto, pudiendo hallar empleo sólo en un circo.

La leyenda de los Nahuales tiene partes obscuras, perdidas en el pasado, en la mágica cosmología mexicana. Tal vez sus verdades sean halladas, pero, hasta ese momento, todo puede ser posible.

Beatriz Bassino
Enfermería profesional, administración...
Escrito por Beatriz Bassino
el 04/06/2010

Del Río Collon Curá
(Cara de piedra-Leyenda)

A orillas del río Kollon-Kura habitaba un terrible gigante, devorador de hombres, a quienes cebaba previamente para que engordaran bien.

Sus piernas eran gruesas como troncos de árbol y tan largas que le permitían pasar de un cerro a otro manejando un bastón, que era el tronco de un enebro, gracias al cual podía atravesar los valles.
Naturalmente, un monstruo semejante era un peligro para los habitantes de la región, a quienes aterrorizaba el Trauko que así se llamaba el gigante, de barba desmesurada y cuyos cabellos parecían tallos de totora y eran de un rojo fuego, lo cual contribuía a darle un aire más feroz.

En cierta ocasión, raptó a una muchacha que caminaba en compañía de su hermanito y se la llevó a la cueva. Pero el hermanito no se apartaba de las cercanías, escuchando siempre el llanto de la cautiva. Esto disgustó al gigante, quien le dijo cierto día a la muchacha:

-Debes matar a tu hermano. Si no lo haces tú, lo haré yo mismo, pero en forma cruel, ya que estoy harto de su presencia. Y ahora, escucha. Nadie te servirá de puente para llegar al Huekúfu.

Como esto era una amenaza de muerte para la muchacha, ésta prorrumpió en sollozos, ya que para ella su hermano era todo lo que le quedaba en el mundo fuera de sus padres. Pero, reaccionando, le dijo a su hermano:

-Quédate lejos de la caverna, no te dejes ver. Frota tu cuerpo con grasa de león y adiestra mientras tanto nuestros dos trewuas, nuestros tan fieles perros Norte y Sur. Y cuando te llame con el chillido del pájaro Fürüfühue, apresúrate a venir con los perros, que me buscarán por todas partes.

Un día, el pérfido gigante Trauko le dijo a la muchacha:

-Ya que has amaestrado a los perros Norte y Sur, lánzalos contra tu hermano. Llámalo, pues saber donde está: porque si no lo haces, yo aplastaré a ese taimado, lo mismo que a los perros:
Entonces, la muchacha imitó el chillido del pájaro Fürüfühue y cuando su hermano llegó con los perros Norte y Sur, el terrible Trauko, devorador de hombres, ordenó:
-Ve con tu hermano. Debes ir a la montaña. ¡Llévate a los trewas y lánzalos sobre él para que lo despedacen!

El cruel gigante quiso gozar del espectáculo; pero como los perros obedecían al muchacho más que a su hermana, cuando ésta les gritó: “ ¡Norte! ¡Sur! ¡Sus, al gigante! ”, ambos se lanzaron con furor salvaje sobre el gigante, mordiéndolo todo en las partes más sensibles de su cuerpo, sin tergua, hasta ultimarlo.
En su desesperación y dolor, el gigante se retorcía de tal modo que todavía hoy se ven las huellas de su cuerpo que forman un valle, y su cabeza se convirtió en piedra.

Muerto el Trauko, ambos hermanos se fueron con los trewas a la cueva del gigante malo y allí encontraron tanto oro y piedras preciosas, así como admirables Llankas de la clase más valiosa, que se hicieron ricos. Los perros Norte y Sur se quedaron siempre con ellos y los reconocieron como sus salvadores no sólo ambos hermanos, sino también todos los habitantes de los alrededores, que tanto había hecho sufrir la vecindad del gigante y la constante amenaza de devorarlos. Según otros narradores, en el valle del cerro feo puede reconocerse no sólo el rastro del cuerpo del gigante, sino también el de su pétrea cabeza: con su sangre se formó un arroyuelo, y con los pelos de la barba se hicieron juncos.

Origen: tizadopatagonia.com.ar

Beatriz Bassino
Enfermería profesional, administración...
Escrito por Beatriz Bassino
el 04/06/2010

Maldición de Malinche, hermosa


Del mar los vieron llegar
mis hermanos emplumados
eran los hombres barbados
de la profecía esperada.


Sonó la voz del monarca:
que el dios había llegado
y les abrimos la puerta
por temor a lo ignorado


Iban montados en bestias
como demonios del mal
iban con fuego en las manos
y cubiertos de metal.


Solo el valor de unos cuantos
les opuso resistencia
y al mirar correr la sangre
se llenaron de vergüenza.


Pero los dioses no comen
ni gozan con lo robado
y cuando nos dimos cuenta
ya todo estaba acabado.


Y en este error entregamos
la grandeza del pasado
y en ese error nos quedamos
trescientos años esclavos


Se nos quedó el maleficio
de brindar al extranjero
nuestra fe, nuestra cultura,
nuestro pan, nuestro dinero.


Hoy les seguimos cambiando
oro por cuentras de vidrio
y damos nuestra riqueza
por sus espejos con brillo.


Hoy en pleno siglo XX
nos siguen llegando rubios
y les abrimos la casa
y los llamamos amigos.


Pero si llega cansado
un indio de andar la sierra
lo humillamos y lo vemos
como un extraño por su tierra.


Tu hipócrita que te muestras
humilde ante el extranjero
pero te vuelves soberbio
con tus hermanos del pueblo.


¡Oh! Maldición de malinche
enfermedad del presente
¿Cuándo dejarás mi tierra?
¿Cuándo harás libre a mi gente?