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Grupo de Música y poesía



Cuento .... Corto ...

Christiane ,
Escrito por Christiane ,
el 15/05/2013

Esta mañana recibì un cuento....... Corto... Dos minutos para leerlo

Cuento policial
[Cuento. Texto completo.]

Marco Denevi


Marco Denevi ( Sáenz Peña , partido de Tres de Febrero , provincia de Buenos Aires , 12 de mayo de 1922 - Buenos Aires , 12 de diciembre de 1998 ) fue un escritor y dramaturgo argentino .


Marco Denevi


Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una mujer bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una mirada. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer. Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería. Una noche el joven, armado de ganzúa y de una linterna sorda, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. La mujer despertó, empezó a gritar y el joven se vio en la penosa necesidad de matarla. Huyó si n haber podido robar ni un alfiler, pero con el consuelo de que la policía no descubriría al autor del crimen. A la mañana siguiente, al entrar en la tienda, la policía lo detuvo. Azorado por la increíble sagacidad policial, confesó todo. Después se enteraría de que la mujer llevaba un diario íntimo en el que había escrito que el joven vendedor de la tienda de la esquina, buen mozo y de ojos verdes, era su amante y que esa noche la visitaría.

FIN

1972



Sara Montagne
Asiste y dicta clases en la escuela de...
Escrito por Sara Montagne
el 15/05/2013

La mentira tiene patas cortas!

muy buena idea compartir este jugoso cuento y lo bueno, si breve, dos veces bueno

cariños, CHRISTIANE
sara

Monona Toledo
Informatica centro de capacitación
Escrito por Monona Toledo
el 15/05/2013

QUERIDA CHRISTY

EXCELENTE DEBATE... AMIGA...!

SON MUY DE MI AGRADO LOS CUENTOS CORTOS... , PORQUE A VECES LA FALTA DE TIEMPO Y LAS MÚLTIPLES ACTIVIDADES , NO TE PERMITEN DEDICARTE A LEER...!

BUENÍSIMO EL QUE COMPARTISTE...!

ME GUSTAN LOS CUENTOS DE MIEDO.. ESPERO NO ME SUCEDA LO MISMO QUE AL PROTAGONISTA DE ÉSTE...!

El cuenta cuentos


cuentos de terror mano negra

Aquel carpintero era conocido en el pueblo no por su trabajo, si no porque disfrutaba compartir cuentos de espantos y aparecidos para asustar a los demás. Camino a su casa cada noche, aprovechando la tremenda oscuridad de las callejuelas, se escondía entre los arbustos y saltaba frente a los transeúntes, arrancando en ocasiones horrendos gritos de espanto. Aun así nadie se lo tomaba mal, y después de tan terrible broma, terminaban riendo como nunca.

Esa noche llegó a casa dispuesto a realizar la misma rutina de siempre, pero, tuvo que hacerlo iluminado solamente con la tintineante luz de una vela , pues esa noche fallaba la energía eléctrica.

A punto estaba de terminar su cena, y levantarse por un poco mas de café, cuando la vela se apaga de súbito, intenta varias veces encenderla con fósforos, pero estos se apagan como si alguien soplara en ellos. Con la última cerilla en sus manos, y la apenas perceptible claridad del diminuto fuego, observa una mano negra, que se posa sobre la vela.

Demasiado tranquilo para lo que sucedía, en medio de la oscuridad, sale a hurtadillas por la puerta, esa noche hasta la luna se esconde. Los arboles del camino asemejan personas, y se siente en todo momento perseguido, pero no quiere que le vean corriendo por el pueblo y le tachen de loco.

Llegó a casa de un amigo, entró como si fuera propia, y se dejó caer sobre una silla. Estaba desvanecido, sus ojos llenos de espanto, no pudo pronunciar palabra, solo rompió en llanto y se desmayó.

Despertó horas después, no le dijo nada a nadie, pero desde aquel día, su alegre semblante se volvió sombrío y décadas se posaron sobre su rostro, la cabeza se le cubrió de canas y no dice ya más cuentos.

FIN



Halide Vasquez De Alzate
Texas, Estados Unidos
Escrito por Halide Vasquez De Alzate
el 15/05/2013

Adoro a los espejos. ¿Imaginas la vida sin ellos?

No es vanidad, pero si no estuvieran, si de pronto dejaran de existir, habría un caos.

No me refiero al simple, vulnerable y gastado acto de reflejar nuestras caras y cuerpos en ellos, sino de cuestiones del alma.

Sería como quemar una parte importante de nuestra vida.

Las fotos son buenas, pero recuerdas la primera vez que te miraste a un espejo. Tal vez no te acuerdes pero él sí, él no olvida: la primera sonrisa, el primer uniforme, el llanto más agudo, el suspiro más hondo.

Los diarios son buenos, pero alguien los puede descubrir; entonces se enterarían de lo que jamás hubieras querido que nadie supiera: el primer amor, el primer beso, los horrores de tu cuerpo, o la inconformidad con la propia vida.

Los amigos también son buenos; pero cuántas veces deseabas estar solo para meditar un poco y organizar tus pensamientos, esos que te llenan la cabeza producto del común ciclo vital, sin encontrar solución alguna.

Ahí estaban entonces, solos, tú y el espejo. Listos para desaparecer juntos, tú en él, y salirte de ese sitio, al que a veces no quisieras regresar, y encontrar el mundo imaginario, donde la vida tiene matices.

Hace 35 años en mi casa vive un espejo. Adoro a los espejos. Este es diferente.

Hace días que no me reflejo en él, será que lo encuentro obsoleto. O más bien creo que no se acuerda de mí, que no me quiere.

Es cierto que hace tiempo que no hablamos. Pero tiene que entender que yo crecí, que ya no le puedo dedicar el mismo tiempo que antes; he madurado, y mi sonrisa a pesar de la corta edad está aburrida, se siente cansada. Es que ya no río igual, lloro menos y sueño más.

¿Pero seré egoísta? He tenido fotos, diarios y amigos, y todo ha pasado, pero él sigue ahí, reflejándome cada día, pero sin intercambiar palabra alguna.

Por eso hoy no me reflejé en el espejo de mi cuarto, el que me acompaña desde hace tanto tiempo. Hoy me vi, hoy solo me vi, y también le hice un regalo. Le obsequié una oveja fluorescente. ¡Sí! Cuando todo se pone oscuro ella permanece encendida, así no estará más solo, y aunque yo me duerma una parte de mi permanece encendida.

El espejo de mi cuarto, el que todo lo ve desde su lugar, está rodeado por un marco de líneas sinuosas como látigo sobre las olas, como el propio sol. Es precioso. Mide algo más de un metro, pero eso no es lo importante, lo importante es que nadie en el mundo sabe tanto de mí, ni me conoce tan bien como mi propio espejo.

Adoro a los espejos. Sobre todo al mío. Es por eso que hoy le declararé mi amor. ¡Sí! Creo que estoy enamorado. ¿Pero cómo lo hago?, ¿Le bailo?, ¿Le beso? , o ¿Le canto? Ya sé, le voy a decir lo que siento con una canción que me encanta:

“Cada vez que veo tu fotografía descubro algo nuevo que antes no veía.

Siempre te he soñado indiferente, eras tan solo un amigo, y de repente lo eres todo, todo para mí, mi principio y mi fin”.

Así es, cuando lo haga estoy convencido de que no me rechazará. De esta forma también le estaré agradeciendo por soportarme durante tanto tiempo. Pero yo sé que me ama, aunque no me lo diga.

Solo faltan veinte minutos para que este viaje termine, llegue a mi casa y comience otro viaje más interesante; de hecho, el más interesante jamás emprendido. Lo digo porque cuántas personas han decidido abandonarlo todo y perderse con su propio espejo.

Le pediré que me llene de su alegría su buen humor, de su melancolía, su pena y dolor, que me dé su aroma, hasta su sabor; pero algo más importante aún, que me dé su mundo interior.

Sin duda alguna quiero su sonrisa, su color, la muerte y la vida, su frío y ardor, quiero que me dé su calma, su furor, y su oculto rencor.

¡Al fin llegué!

Es que ha pasado tanto tiempo desde que nos vimos por primera vez, que nadie en el mundo me conoce tan bien como mi espejo, ese que está en el cuarto, que vive conmigo, que yo amo.

— ¡Qué amabas! Dijo una voz en el interior de mi cabeza al ver la escena.

— ¿Cómo que amaba?, ¿Justo ahora? , hoy que venía dispuesto a declararle todo mi amor. ¡No es posible!


Puede que no quisiera creerlo, pero ahí estaba. O mejor dicho, no estaba.

Todas las alas de mi libertad, la senda que estaba completamente dispuesto a seguir, el aire que respirar, el agua que beber, y el sueño que quería alcanzar completamente deshechos. Deshechos porque no está. Se esfumó, y para siempre.

Adoro a los espejos, pero maldigo la hora en que vine a enamorarme de uno. Y precisamente hoy, que finalmente me había decidido a contarle, ya no está. Lo busqué y rebusqué, y solo encontré una nota.

No conozco esta letra. Aunque lo que dice me es suficiente para entender.

Justamente hoy, el día de mi cumpleaños. Cómo iba yo a imaginarme que lo que más me importa en el mundo desaparecería así, de ese cuarto descolorido pero nuestro.

Se llevó la oveja que le regalé. También se llevó mi libertad.

Hoy no puedo dormirme. No sé hacerlo sin mi espejo, al que amo. Pero qué puedo hacer.

Solo deseo pedir un favor a la maldita soledad, la única que de verdad y sin variaciones llega cuando todos se van, la única con la que puedo llorar: que lo busque y lo ame como a ninguno, para que logre sentir lo que siento.

Y yo solo le prometo que nunca más volveré a adorar así, a ningún espejo.










Brailyn García Trimiño

Cuba

Gracias Christiane por la invitación, no soy escritora, pero aqui comparto uno que guardo. Un calido abrazo y exitos.. Halide..

Sara Montagne
Asiste y dicta clases en la escuela de...
Escrito por Sara Montagne
el 15/05/2013

Me olvidé de pedir los alertas, veremos si no fallan...

lindo, HALIDE, ME DIERON GANAS DE COMPARTIR ALGUNO

vermos, dijo un ciego... Y se pegó un cabezazo

cariños
sara

Christiane ,
Escrito por Christiane ,
el 15/05/2013

Julio Florencio Cortázar Descotte ( Speaker Icon.svg escuchar ) ( Ixelles , 26 de agosto de 1914 París , 12 de febrero de 1984 ), conocido como Julio Cortázar, fue un escritor , traductor e intelectual argentino nacido en Bélgica y nacionalizado francés .

Se le considera uno de los autores más innovadores y originales de su tiempo, maestro del relato corto , la prosa poética y la narración breve en general, comparable a Jorge Luis Borges , Antón Chéjov o Edgar Allan Poe , y creador de importantes novelas que inauguraron una nueva forma de hacer literatura en el mundo hispano ,

Instrucciones para llorar
[Instrucciones. Texto completo.]

Julio Cortázar

Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.

FIN

Christiane ,
Escrito por Christiane ,
el 15/05/2013

Julio Florencio Cortázar Descotte ( Speaker Icon.svg escuchar ) ( Ixelles , 26 de agosto de 1914 París , 12 de febrero de 1984 ), conocido como Julio Cortázar, fue un escritor , traductor e intelectual argentino nacido en Bélgica y nacionalizado francés .

Página asesina
[Minicuento. Texto completo.]

Julio Cortázar

En un pueblo de Escocia venden libros con una página en blanco perdida en algún lugar del volumen. Si un lector desemboca en esa página al dar las tres de la tarde, muere.

FIN

Christiane ,
Escrito por Christiane ,
el 15/05/2013


Historia verídica
[Cuento. Texto completo.]

Julio Cortázar

A un señor se le caen al suelo los anteojos, que hacen un ruido terrible al chocar con las baldosas. El señor se agacha afligidísimo porque los cristales de anteojos cuestan muy caros, pero descubre con asombro que por milagro no se le han roto.

Ahora este señor se siente profundamente agradecido, y comprende que lo ocurrido vale por una advertencia amistosa, de modo que se encamina a una casa de óptica y adquiere en seguida un estuche de cuero almohadillado doble protección, a fin de curarse en salud. Una hora más tarde se le cae el estuche, y al agacharse sin mayor inquietud descubre que los anteojos se han hecho polvo. A este señor le lleva un rato comprender que los designios de la Providencia son inescrutables, y que en realidad el milagro ha ocurrido ahora.

FIN

FIN

Ade Salinas
Contador publico fusac, inc. uac
Escrito por Ade Salinas
el 15/05/2013

Alejandra Canevari
Experto: diseño de plantillas de estilo
Escrito por Alejandra Canevari
el 15/05/2013

Cuento de horror



La señora Smithson, de Londres (estas historias siempre ocurren entre ingleses) resolvió matar a su marido, no por nada sino porque estaba harta de él después de cincuenta años de matrimonio. Se lo dijo:


-Thaddeus, voy a matarte.


-Bromeas, Euphemia -se rió el infeliz.


- ¿Cuándo he bromeado yo?


-Nunca, es verdad.


- ¿Por qué habría de bromear ahora y justamente en un asunto tan serio?


- ¿Y cómo me matarás? -siguió riendo Thaddeus Smithson.


-Todavía no lo sé. Quizá poniéndote todos los días una pequeña dosis de arsénico en la comida. Quizás aflojando una pieza en el motor del automóvil. O te haré rodar por la escalera, aprovecharé cuando estés dormido para aplastarte el cráneo con un candelabro de plata, conectaré a la bañera un cable de electricidad. Ya veremos.


El señor Smithson comprendió que su mujer no bromeaba. Perdió el sueño y el apetito. Enfermó del corazón, del sistema nervioso y de la cabeza. Seis meses después falleció. Euphemia Smithson, que era una mujer piadosa, le agradeció a Dios haberla librado de ser una asesina.

Lovecraft

Alejandra Canevari
Experto: diseño de plantillas de estilo
Escrito por Alejandra Canevari
el 15/05/2013

La inmolación por la belleza

El erizo era feo y lo sabía. Por eso vivía en sitios apartados, en matorrales sombríos, sin hablar con nadie, siempre solitario y taciturno, siempre triste, él, que en realidad tenía un carácter alegre y gustaba

Alejandra Canevari
Experto: diseño de plantillas de estilo
Escrito por Alejandra Canevari
el 15/05/2013

Esquina peligrosa


El señor Epidídimus, el magnate de las finanzas, uno de los hombres más ricos del mundo, sintió un día el vehemente deseo de visitar el barrio donde había vivido cuando era niño y trabajaba como dependiente de almacén.


Le ordenó a su chofer que lo condujese hasta aquel barrio humilde y remoto. Pero el barrio estaba tan cambiado que el señor Epidídimus no lo reconoció. En lugar de calles de tierra había bulevares asfaltados, y las míseras casitas de antaño habían sido reemplazadas por torres de departamentos.


Al doblar una esquina vio el almacén, el mismo viejo y sombrío almacén donde él había trabajado como dependiente cuando tenía doce años.


-Deténgase aquí. -le dijo al chofer. Descendió del automóvil y entró en el almacén. Todo se conservaba igual que en la época de su infancia: las estanterías, la anticuada caja registradora, la balanza de pesas y, alrededor, el mudo asedio de la mercadería.


El señor Epidídimus percibió el mismo olor de sesenta años atrás: un olor picante y agridulce a jabón amarillo, a aserrín húmedo, a vinagre, a aceitunas, a acaroína. El recuerdo de su niñez lo puso nostálgico. Se le humedecieron los ojos. Le pareció que retrocedía en el tiempo.


Desde la penumbra del fondo le llegó la voz ruda del patrón:


- ¿Estas son horas de venir? Te quedaste dormido, como siempre.


El señor Epidídimus tomó la canasta de mimbre, fue llenándola con paquetes de azúcar, de yerba y de fideos, con frascos de mermelada y botellas de lavandina, y salió a hacer el reparto.


La noche anterior había llovido y las calles de tierra estaban convertidas en un lodazal.


H.P.Lovecraft


Alejandra Canevari
Experto: diseño de plantillas de estilo
Escrito por Alejandra Canevari
el 15/05/2013

La inmolación por la belleza


El erizo era feo y lo sabía. Por eso vivía en sitios apartados, en matorrales sombríos, sin hablar con nadie, siempre solitario y taciturno, siempre triste, él, que en realidad tenía un carácter alegre y gustaba de la compañía de los demás. Sólo se atrevía a salir a altas horas de la noche y, si entonces oía pasos, rápidamente erizaba sus púas y se convertía en una bola para ocultar su rubor.


Una vez alguien encontró una esfera híspida, ese tremendo alfiletero. En lugar de rociarlo con agua o arrojarle humo -como aconsejan los libros de zoología-, tomó una sarta de perlas, un racimo de uvas de cristal, piedras preciosas, o quizá falsas, cascabeles, dos o tres lentejuelas, varias luciérnagas, un dije de oro, flores de nácar y de terciopelo, mariposas artificiales, un coral, una pluma y un botón, y los fue enhebrando en cada una de las agujas del erizo, hasta transformar a aquella criatura desagradable en un animal fabuloso.


Todos acudieron a contemplarlo. Según quién lo mirase, semejaba la corona de un emperador bizantino, un fragmento de la cola del Pájaro Roc o, si las luciérnagas se encendían, el fanal de una góndola empavesada para la fiesta del Bucentauro, o, si lo miraba algún envidioso, un bufón.


El erizo escuchaba las voces, las exclamaciones, los aplausos, y lloraba de felicidad. Pero no se atrevía a moverse por temor de que se le desprendiera aquel ropaje miliunanochesco. Así permaneció durante todo el verano. Cuando llegaron los primeros fríos, había muerto de hambre y de sed. Pero seguía hermoso.


Maria Del Carmen Balmaceda Arguello
Promotora de salud-taller de primeros ...
Escrito por Maria Del Carmen Balmaceda Arguello
el 15/05/2013

EL CIERVO ESCONDIDO

Un leñador de Cheng se encontró en el campo con un ciervo asustado y lo mató. Para evitar que otros lo
descubrieran, lo enterró en el bosque y lo tapó con hojas y ramas. Poco después olvidó el sitio donde lo
había ocultado y creyó que todo había ocurrido en un sueño. Lo contó, como si fuera su sueño, a toda la
gente. Entre los oyentes hubo uno que fue a buscar el ciervo escondido y lo encontró. Lo llevó a su casa y
dijo a su mujer:
-Un leñador soñó que había matado un ciervo y olvidó dónde lo había escondido y ahora yo lo he
encontrado. Ese hombre sí que es un soñador.
-Tú habrás soñado que viste un leñador que había matado un ciervo. ¿Realmente crees que hubo leñador?
Pero como aquí está el ciervo, tu sueño debe ser verdadero -dijo la mujer.
-Aun suponiendo que encontré el ciervo por un sueño -contestó el marido-, ¿A qué preocuparse averiguando
cuál de los dos soñó?
Aquella noche el leñador volvió a su casa pensando todavía en el ciervo, y realmente soñó, y en el sueño
soñó el lugar donde había ocultado el ciervo y también soñó quién lo había encontrado. Al alba fue a casa
del otro y encontró el ciervo. Ambos discutieron y fueron al juez, para que resolviera el asunto. El juez le dijo
al leñador:
-Realmente mataste un ciervo y creíste que era un sueño. Después soñaste realmente y creíste que era
verdad. El otro encontró el ciervo y ahora te lo disputa, pero su mujer piensa que soñó que había encontrado
un ciervo que otro había matado. Luego, nadie mató al ciervo. Pero como aquí está el ciervo, lo mejor es que
se lo repartan.
El caso llegó a oídos del rey de Cheng y el rey de Cheng dijo:
-Y ese juez, ¿No estará soñando que reparte un ciervo?

Liehtsé (c. 300 a.C.).


Maria Del Carmen Balmaceda Arguello
Promotora de salud-taller de primeros ...
Escrito por Maria Del Carmen Balmaceda Arguello
el 15/05/2013

gracias Christiane por tu aporte al grupo...... Es un debate que bien podria llamarse pequeña biblioteca virtual , me ha gustado muchisimo todo lo que he leido...... Y aqui estaremos acompañandote!


Maria Del Carmen Balmaceda Arguello
Promotora de salud-taller de primeros ...
Escrito por Maria Del Carmen Balmaceda Arguello
el 15/05/2013

LOS OJOS CULPABLES

Cuentan que un hombre compró a una muchacha por cuatro mil denarios. Un día la miró y se echó a llorar.
La muchacha le preguntó por qué lloraba; él respondió:
-Tienes tan bellos ojos que me olvido de adorar a Dios.
Cuando quedó sola, la muchacha se arrancó los ojos. Al verla en ese estado el hombre se afligió y le dijo:
- ¿Por qué te has maltratado así? Has disminuido tu valor.
Ella respondió:
-No quiero que haya nada en mí que te aparte de adorar a Dios.
A la noche, el hombre oyó en sueños una voz que le decía: "La muchacha disminuyó su valor para ti, pero lo
aumentó para nosotros y te la hemos tomado". Al despertar, encontró cuatro mil denarios bajo la almohada.
La muchacha estaba muerta.

Ah'med ech Chiruani, H'adiquat el Afrah.


Christiane ,
Escrito por Christiane ,
el 16/05/2013

EL ESPEJO CHINO

Un campesino chino se fue a la ciudad para vender la cosecha de arroz y su mujer le pidió que no se olvidase de traerle un peine.

Después de vender su arroz en la ciudad, el campesino se reunió con unos compañeros, y bebieron y lo celebraron largamente. Después, un poco confuso, en el momento de regresar, se acordó de que su mujer le había pedido algo, pero ¿Qué era? No lo podía recordar. Entonces compró en una tienda para mujeres lo primero que le llamó la atención: un espejo. Y regresó al pueblo.

Entregó el regalo a su mujer y se marchó a trabajar sus campos. La mujer se miró en el espejo y comenzó a llorar desconsoladamente. La madre le preguntó la razón de aquellas lágrimas.

La mujer le dio el espejo y le dijo:

-Mi marido ha traído a otra mujer, joven y hermosa.

La madre cogió el espejo, lo miró y le dijo a su hija:

-No tienes de qué preocuparte, es una vieja.

Anónimo

Christiane ,
Escrito por Christiane ,
el 16/05/2013

Ana María Matute

Ana María Matute Ausejo ( Barcelona , 26 de julio de 1925 ), 1 novelista española , que es miembro de la Real Academia Española , donde ocupa el asiento k y la tercera mujer que recibe el Premio Cervantes , obtenido en 2010. Ha sido profesora invitada en las universidades de Oklahoma , Indiana y Virginia . Matute es una de las voces más personales de la literatura española del siglo XX y es considerada por muchos como una de las mejores novelistas de la posguerra española.

MÚSICA

Las dos hijas del Gran Compositor -seis y siete años- estaban acostumbradas al silencio. En la casa no debía oírse ni un ruido, porque papá trabajaba. Andaban de puntillas, en zapatillas, y sólo a ráfagas, el silencio se rompía con las notas del piano de papá.

Y otra vez silencio.

Un día, la puerta del estudio quedó mal cerrada, y la más pequeña de las niñas se acercó sigilosamente a la rendija; pudo ver cómo papá, a ratos, se inclinaba sobre un papel, y anotaba lago.

La niña más pequeña corrió entonces en busca de su hermana mayor. Y gritó, gritó por primera vez en tanto silencio:

- ¡La música de papá, no te la creas...! ¡Se la inventa!

Ana María Matute

Alfredo Martin
Bachiburrato colegio san ignacio + col...
Escrito por Alfredo Martin
el 16/05/2013

¡Este cuento chino es simplemente formidable!... Un espejo en vez de un peine... ¡Já-já-já!

Alfredo Martin
Bachiburrato colegio san ignacio + col...
Escrito por Alfredo Martin
el 16/05/2013

¡También estupendo el de la música del papá!... ¡Muchas gracias!