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Grupo de Panificación industrial



Cooperativa elabora productos de panificación

Francisco José
Ciencias contables y económicas autodi...
Escrito por Francisco José Rodríguez Valero
el 30/05/2010

Florece un emprendimiento cooperativo

Manos solidarias amasan esperanzas

En un barrio marginal de Reconquista

Un grupo de vecinos formó una cooperativa que hace productos de panificación. Con apoyo del Inti, se elaboran pan y facturas para el barrio Virgen de Guadalupe el que está integrado por 620 familias, de las cuales, el 80% vive bajo la línea de pobreza. Reclaman apoyo municipal y provincial.

Manos solidarias amasan esperanzas en un barrio marginal de Reconquista

9 personas integran esta cooperativa con la que pretenden mejorar el estándar de vida del barrio Virgen de Guadalupe, brindándoles alimentos de calidad.

Foto: Agencia Reconquista

Gustavo Capeletti

Interior@ellitoral. Com

En el extremo suroeste de Reconquista se alza el barrio Virgen de Guadalupe, un enclave urbano donde viven unas 620 familias, en su mayoría, con necesidades básicas insatisfechas. En el corazón de ese núcleo comunitario con altos índices de inseguridad y de desnutrición infantil, nació la cooperativa panadería Virgen de Guadalupe, integrada por nueve miembros que desde hace dos años venían luchando por cristalizar su proyecto.

Anoche, El Litoral visitó el establecimiento y dialogó con estos emprendedores que apuestan al trabajo, la capacitación y la solidaridad para alcanzar el objetivo de fondo que es elevar el estándar de vida de su barriada mejorando el acceso a los alimentos.

La cooperativa empezó a gestarse en 2007 en la Mesa de Gestión municipal y luego fue plasmada en un proyecto elevado al Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti) que lo aprobó, desembolsando 170. 000 pesos para la adquisición de las máquinas necesarias para elaborar las panificaciones: una sobadora, una amasadora, un horno rotativo, un horno pastelero, una armadora de pan, entre las más importantes.

“El Inti nos cedió las máquinas en comodato por dos años, si al término de ese período todo funciona bien van a pasar a ser propiedad de la cooperativa”, explicaron los integrantes del emprendimiento. A su vez agregaron que el local donde trabajan también fue cedido bajo la misma figura legal por 10 años.

Por ahora, relataron, se encuentran en la última etapa de capacitación y prueba. Esto es, tomar el punto de cada producto, estimar los costos de fabricación y ver cómo lograr la sustentabilidad de la actividad. “Estamos ya haciendo pan y facturas pero para consumo interno, aunque no vemos la hora de empezar a producir para vender”, comentaron.

El barrio siente lo mismo, ya se corrió la noticia de que el pan que hoy cuesta $ 4,50 se venderá a $ 3,20 en la nueva panadería “y la gente nos pregunta cuándo largamos. Es más, ya hay vecinos de otros barrios que quieren que les proveamos, pero primero vamos a abastecer a nuestro barrio y después veremos”, aseguraron.

Es que además de tender al sostenimiento económico de los cooperativistas y al abastecimiento del barrio, la iniciativa apunta a un fin social, tanto en volver accesible el acceso a los alimentos de personas de bajos y hasta escasos recursos, como en capacitar a otros jóvenes del lugar para dar impulso a nuevos proyectos que estarían apuntados, en principio, a la elaboración de productos lácteos.

Empero, la empresa enfrenta un serio problema: “Se nos presenta un inconveniente a la hora de comercializar nuestros productos, porque por reglas de higiene no podemos hacerlo en el mismo lugar donde fabricamos”, observó con preocupación el presidente, Guillermo Rivero.

Insistió en que “esto debería ser más amplio, porque cuando estamos todos trabajando falta espacio, hay que dividir la mesa en dos, esperar que alguien termine de hacer la parte dulce para comenzar con lo salado. No pudimos traer todo lo que es estantes porque no entran. Nosotros pedimos ayuda al gobierno municipal y al provincial pero por ahora no tuvimos respuesta”, relató.

Primer paso

De acuerdo con lo informado por el Inti, se trata de la instalación de un primer módulo destinado al autoabastecimiento integral local de alimentos mediante el subprograma de Abastecimiento Básico Comunitario (ABC) del organismo que propone un abordaje al problema alimentario en base a la transferencia tecnológica a sectores populares, y a un modelo de autogestión comunitaria que genere sistemas locales en los que la propia comunidad produce y distribuye los alimentos de una dieta saludable, a un costo accesible.

De esta manera, partiendo de la valiosa reserva de capital social que constituyen las organizaciones comunitarias, el ABC impulsa una nueva cultura de satisfacción de las necesidades básicas de consumo, a partir de la educación, capacitación y organización de sistemas eficientes de producción en escala local.

Para el módulo autogestionado por la cooperativa panadería Virgen de Guadalupe, el Inti ha financiado el equipamiento, las maquinarias y las refacciones necesarias para la producción de productos panificados. Este organismo acompañará al emprendimiento durante dos años con capacitaciones en producción, buenas prácticas, comercialización y nutrición, asegurándose que esta iniciativa productiva logre su punto de equilibrio y sea un espacio inicial para mejorar la calidad nutricional de la comunidad y luego se pueda trabajar sobre los numerosos casos de desnutrición detectados a nivel barrial. En las siguientes etapas se implementarán otros tres módulos (desarrollados y en proceso de búsqueda de financiación) proyectados para facilitar el acceso de la comunidad a los nutrientes esenciales para una adecuada alimentación como: tratamiento de pescado fresco, tratamiento de vegetales y +pasteurización y envasado de leche.


Integrantes

La cooperativa panadería Virgen de Guadalupe está formada por nueve personas que viven en el barrio que lleva su mismo nombre. Guillermo Rivero es el presidente; Marta Alegre, la tesorera; Nélida Luque, la secretaria; y los socios son Zunilda Ortega, Natalia Pereyra, Cristian Pereyra, Daniel Sténico, Irma Cabrera y Soledad Cantero.

/// EL DATO

Sistema de módulos

El objetivo del sistema de trabajo por módulos es que se produzcan alimentos en el lugar donde se consumen ya que en este barrio y sus aledaños los alimentos básicos deben traerse de la ciudad, lo cual, encarece el costo y reduce la posibilidad de obtener calidad.

Según destacaron, este trabajo conjunto demuestra que ante las primeras acciones concretas -en este caso impulsadas por el Inti-, se produce una reacción positiva en todos los actores involucrados, comunitarios, públicos y privados que enriquecen el trabajo con la población. “Más allá de los productos, más allá de las maquinarias, hay una comunidad que trabaja para producir a partir del uso de las nuevas tecnologías y de los bienes básicos que les son negados”, aseveraron desde este organismo nacional.

Manos solidarias amasan esperanzas en un barrio marginal de Reconquista

Fin social. Además de acercar los alimentos a personas de bajos recursos, con esta propuesta, quieren capacitar a otros jóvenes del lugar para impulsar nuevos proyectos productivos.

Foto: Agencia Reconquista

Instituciones impulsoras

El aporte inicial del Inti impulsando esta iniciativa, generó el interés y la participación de las instituciones que hoy participan activamente en el proyecto ABC, Área de Economía Social de la Secretaría de Desarrollo Social y Salud de la Municipalidad de Reconquista; la oficina de Desarrollo Territorial y Economía Social del Ministerio de Desarrollo Social; la Fundación Foucault; Cáritas Diocesana y el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes).


/// LA CLAVE

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