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Conociendo a Buenos Aires

Maria Estela
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Escrito por Maria Estela Ramirez
el 04/07/2013

La Provincia de Buenos Aires es una de las veinticuatro entidades federadas que componen la República Argentina. Su capital es la ciudad de La Plata.


GRAN BUENOS AIRES

Maria Estela Ramirez
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Escrito por Maria Estela Ramirez
el 04/07/2013
GRAN BUENOS AIRES - ESCOBAR

SU HISTORIA

Las tierras en las que hoy se emplaza el partido Bonaerense de Escobar, se hallan íntimamente ligadas a la fundación de la '' Ciudad de la Trinidad '' a la sazón Buenos Aires.

Cuando su fundador Juan de Garay hace el reparto de tierras, toma la franja que va desde Punta Indio por el Sur y Zárate por el Norte; por lo cual este territorio queda dividido y asignado a los expedicionarios de Garay con estas suertes principales o suertes de estancia tal como se las llamaba. Es así que lo que hoy conocemos como el éjido urbano de Belén de Escobar, correspondió a Don Pedro de Savas y Espeluca. El propio fundador, Don Juan de Garay tuvo por estas zonas una suerte. Donde hoy se asienta la ciudad de Matheu, perteneció a la suerte de Don Juan de Garay '' El Mozo '', hijo natural del fundador.

El Barrio Parque El Cazador era la Suerte que le fue otorgada a Don Diego Ortiz de Ocaña, mas esto fue en el año 1626. Sobre los fondos de las ''Suertes Principales'', se en contraban las '' Suertes de Sobra'', que eran de forma irregular y sin medidas fijas. Estas fueron entregadas a Don Francisco de Muñoz. Donde hoy se encuentra la ciudad de Ingeniero Maschwitz correspondió a una Suerte que fué adquirida en el año 1703 por don Juan Benavidez. La ciudad de Garín era conocida en antaño como la "Suerte de Pereyra" ya que fue adquirida justamente por Don Francisco Pereyra. La localidad de Maquinista Savio está enclavada en las tierras que correspondieron a la Suerte de Estancia de Don Alonso de Escobar. Es así que desde aquellas épocas remotas de mediados del Siglo XVI, ya comienzan a poblarse estas tierras de "blancos", ya que en rigor la zona era lugar de recorrida y asentamiento temporario de tribus nómades. Por el norte los Guaraníes de las Islas, Curacas y Beguas que vivían en los márgenes del Río luján o Valle de Corpus Christi y Paraná de las Palmas o Río Grande. Aunque podríamos ir mas allá en el tiempo, en cuanto a la llegada de los primeros españoles si tomamos en cuenta la teoría de Federico Kirbus, quien sostiene que el primer asentamiento hecho por Pedro de Mendoza en 1536, se produjo en la zona de Escobar que va desde la barranca de "El Cazador" hasta el Río Luján. Esta hipótesis la desarrolla Kirbus en su libro "La Primera de las tres Buenos Aires" (El sensacional Hallazgo del Real fundado en 1536 por Pedro de Mendoza y Luján). Con el correr de los años, las antiguas Suertes se fueron fraccionando por sucesivas ventas, de esta manera se fueron instalando las primeras familias del Partido de Escobar, en una época en que habitar estas tierras era una verdadera aventura, por lo inhóspito de la campiña bonaerense. A fines del siglo XIX comienzan a radicarse los primeros colonos de origen italiano, portugués, español, que para estos tiempos llegaban a nuestro país a través de las leyes de fomento de la inmigración. A nuestra zona llegaron gracias al ferrocarril. Justamente entre los años 1876 y 1877 se crea la estación, la cual fué llamada por las autoridades del ferrocarril, "Escobar", recordando a Don Alonso quien influyó en la zona que era conocida como la "Cañada de Escobar"o "Pagos de Escobar". Las tierras que surcó el ferrocarril eran propiedad de Doña Eugenia Tapia de Cruz, quien las habia heredado de su difunto esposo y a su vez adquirido a sus propios hijos. Evidentemente era Doña Eugenia una mujer visionaria y emprendedora, ya que fue la responsable de la creación de un pueblo , al que por su gran devoción al niño Jesús, llamó "Belén. Hizo entonces mensurar las tierras y las dividió en 80 manzanas, dejando espacio para dos plazas (de las cuales solo se realizó una y es la hoy Plaza San Martín) y para la edificación de un templo (hoy Parroquia Natividad de Nuestro Señor Jesucristo). Un 4 de Marzo de 1877, se inició el remate y es esta la fecha que se tomó como "fundacional" del pueblo. Fue así como quedaron dos apelativos para un mismo lugar, ya que se llamaba Escobar a la estación y Belén al pueblo. Esto se resuelve mediante un decreto provincial del año 1960, por el cual se declara "Ciudad al Pueblo de Belén de Escobar", unificándose en un solo nombre: "Ciudad de Belén de Escobar". Esto ocurría en un marco muy particular ya que el 8 de Octubre de 1959, se crea el Partido de Escobar, cuya capital sería Belén. Los pueblos que pasarían a integrarlo serían: Matheu, Maquinista Savio, Garín, Ingeniero Maschwitz, el Barrio 24 de Febrero y parte de la Primera Sección de Islas. De esta manera Escobar obtiene su autonomía de Pilar y de Tigre (Ing. Maschwitz y la zona isleña pertenecían a Tigre. ) lo cual era un anhelo largamente esperado por los habitantes de este lugar. La actividad económica hacia las décadas del '40, '50 y '60, se centralizaba en la producción frutícola y hortícola, como también en la producción maderera proveniente de la explotación forestal de la zona isleña. Escobar llegó a ser la mayor productora de flores en esos tiempos y fue este uno de los motivos que incentivaron a un grupo de rotarios a crear la Fiesta de la Flor. En el año 1964 el entonces Presidente de la Nación, don Arturo Illia declaró mediante un decreto nacional, a Escobar, Capital Nacional de la Flor, sede de la fiesta homónima. Desde entonces cada año se efectúa la edición de esta soberbia fiesta en las instalaciones de la Ciudad Floral. Los primeros años fue organizada por los Rotarios que le dieron origen, y luego se creó la Sociedad Civil Fiesta Nacional de la Flor, entidad sin fines de lucro que regentea esta fiesta. Ya hemos mencionado el importante aporte que hicieron los inmigrantes al Partido de Escobar. Uno de estos grupos, la colectividad japonesa, al transcurrir cuatro décadas de su llegada a estas tierras, decide hacer un regalo a la ciudad de Belén que los albergó durante este tiempo y en la cual pudieron desarrollarse económica y socialmente. El mencionado presente fue nada mas y nada menos que el bellísimo Jardín Japonés, orgullo y tesoro de nuestra Ciudad Capital. Su creador fue el Ingeniero Yasuo Inomata. Hoy por hoy, el Partido Bonaerense de Escobar, es uno de los mas pujantes de nuestra provincia, contando con aproximadamente 170. 000 habitantes. Sus localidades tienen características bien definidas entre sí. Es así que encontramos en Ingeniero Maschwitz un apacible lugar residencial. Sus calles de arena nos cuentan que en épocas remotas las aguas del mar bañaban la zona. Con el correr de los años, las tierras formaron parte del establecimiento "Los arenales", perteneciente a Don Benito Villanueva. Este fue uno de los establecimientos modelo de la provincia. Su producción entraba y salía a través del canal Villanueva, que justamente Don Benito había hecho construir para tal fin. El mismo vierte sus aguas en el Río Luján, siendo de esta manera una excelente vía de acceso al Delta, al mismo Paraná y al Río de la Plata Como contrapartida, Garín se distingue por ser una zona eminentemente industrial. Alberga esta localidad un importante Parque Industrial, donde día a día se instalan nuevas empresas incentivadas por nuestras autoridades municipales. A esto se le suma la buena ubicación, lugar estratégico entre las rutas nacionales. Como consecuencia de este hecho, encontramos en Garín la mayor densidad poblacional del Partido. Igualmente densa en población es la joven localidad de Maquinista Savio, la que era conocida hasta 1974 como "El 48", ya que en este kilometraje se encuentra su estación ferroviaria. A partir de ese año evoca a Don Francisco Savio, quien fue un ejemplar trabajador de nuestro ferrocarril, conductor de la conocida locomotora "191", llamada "La Emperatríz". En cuanto a Matheu, diremos que su desarrollo también se ve ligado al ferrocarril, ya que a partir de entonces son mas las familias que se instalan. Alberga Matheu, importantes quintas de flores y hortalizas

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Escrito por Maria Estela Ramirez
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FIESTA NACIONAL DE LA FLOR

Tanto se ha escrito sobre los orígenes de nuestra máxima Fiesta: casi siempre en forma retórica.

Todos los actos que generan trascendencia nacen en forma sencilla, casi silenciosamente, y se van afirmando merced a la voluntad, constancia y afecto de los hombres que los promovieron.

La Fiesta Nacional de la Flor nació como un acto de servicio a la comunidad. Este relato es de un socio fundador que vivió los momentos previos a la organización de la misma y sobrellevó las preocupaciones y las angustias vivida en la preparación y desarrollo de la primera fiesta.

A mediado del mes de Mayo de 1964, la reunión del Rotary Club de Escobar se desarrollaba normalmente, como una de las tantas. Cuando le tocó el turno al encargado de las efemérides, el ahora fallecido Arturo Brosio de Matheu, este expuso su cometido como de costumbre. No hay datos sobre quien se conmemoraba ese día. Al término de su manifestación, evidenció el personal descontento por el mero hecho que durante el año le había tocado recordar a tantos, relacionados con distintas actividades, pero nunca pudo conmemorar el día del floricultor. Realmente ese día conmemorativo no figuraba en ninguna lista, por lo tanto no merecía ninguna recordación.

Arturo Brosio era viverista y estaba informado sobre la cantidad de canastos de flores que salían de Escobar para ingresar al Mercado Central de Buenos Aires.

Casi todos los asistentes a esa reunión ignorábamos la importancia que representaban setecientos canastos de flores cortadas, para un vasto sector de la comunidad escobarense. De los presentes, alguien insinuó que bien podríamos reparar esa falta invitando a representantes de la gran familia de los floricultores locales para compartir nuestra cena y recibir nuestro reconocimiento. Desde luego que asistirían también las autoridades municipales: teníamos ya Partido propio y Antonio Lambertuchi ocupaba el cargo de primer intendente.

Otros apuntaron que este acto de homenaje, así estructurado, no hubiera tenido la debida trascendencia: mejor organizar todo a nivel provincial con la presencia del gobernador de la provincia de Buenos Aires. Todos nos enfervorizamos y el tema no terminó allí: ya se infiltraba la idea de llevar todo a nivel nacional. Esforzado defensor de esta idea: Arturo Brosio. Hubo quien objetó que para montar una fiesta nacional se necesitaba un decreto presidencial.

Se desempeñaba como Secretario de Agricultura y Ganadería, en esa época, el Ingeniero Walter F. Kugler, quien, por distintos motivos, era muy conocido de Arturo Brosio. Fue de este socio rotario la idea de una fiesta nacional y él mismo salió en defensa de su postura. Textuales sus palabras: “tantas veces ha venido Kugler a mi vivero para pedirme favores; ahora no se va a negar para firmarme un decreto”.

Ya las bases estaban dadas, y con fecha 27 de Mayo de 1964 se envió una carta, con el membrete del Rotary Club de Escobar, a todas las instituciones de nuestra Ciudad para invitarlas a una asamblea que se realizaría en la sede del Club Boca del Tigre, en Eugenia Tapia de Cruz nº 634, con el motivo de sumarse a nuestro empeño de organizar un evento de nivel nacional. Firmaban esta carta, en representación de una comisión provisoria, Arturo Brosio como presidente y Omar García (gerente del Banco Norte y Delta) como secretario.

Para sufragar los gastos más urgentes, se votó a que todos los integrantes de la Comisión Provisoria colaboraran con un aporte de mil pesos cada uno. Es interesante destacar que al fondo de la carta configuraban todos los integrantes de esa Comisión: Presidente Arturo Brosio; vice Hideo Fuke; secretario Omar García; tesorero Fortunato Benzaquen. Vocales: Telmo Hisaki, German Sindehauser, Valentin Pierluiggi, Angel Curci, Pedro Scenna, Tetsuya Hirose, Alfredo Bianco, Juan José Lalli, Canio Nicolás Iacouzzi, José M. Casanova, Alejandro Watatanabe, Jaime Fernandez, Minoru Nakanisi, Teijo Yosida. En la asamblea del 14 de Junio de 1964 se eligió, con pocas variantes, la Comisión Directiva.

Con el pasar de las semanas, se iban intensificando las tareas de la flamante Comisión. Tan evidente era la seriedad de nuestro compromiso que la Fiesta ya era noticia en la prensa local.

A fin de Setiembre de 1964 se pudo publicar el programa de los festejos. La inauguración de la Fiesta fue fijada para el día 8 de Octubre, fecha en que se conmemora el aniversario de la fundación de Belén de Escobar. El cierre, para el lunes 12 de Octubre, día no laborable. Lugar de la exposición: el salón del Club Sportivo de Escobar, en la calle Colón frente a la estación ferroviaria.

Era día jueves el 8 de Octubre. Durante el día anterior, miércoles, todos los floricultores comprometidos se empeñaron en distribuir plantas y flores cortadas en forma tal que el público hubiese podido gozar de sus belleza. Felizmente, en altas horas de la noche, el jurado pudo dar su veredicto sobre los productos exhibidos.


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¡Qué linda era nuestra exposición floral!

Para nosotros, profanos de floricultura, tal vez nos habrá parecido, pero colmaba con crece todas nuestra aspiraciones. Al día siguiente, por programa, la inauguración de la primera Fiesta Nacional de la Flor estaba fijada para las 17 horas. Mientras, se dieron los último toques de arreglo y limpieza. El día se manifestaba bastante gris: era fácil pronosticar un temporal. Todos estábamos muy nerviosos en la espera de las autoridades e invitados especiales: entretanto el cielo se ponía cada vez más sombrío. El reloj de la iglesia todavía no había largado las cinco campanadas cuando, de improviso se desató una tormenta muy poca veces vista: eran cascadas que bajaban de las nubes preñadas de agua. Como broche de mala suerte, se cortó el flujo de energía eléctrica, y quedamos en la penumbra. Todo empezó a demorarse. A cabo de una buena media hora, la tormenta no aflojaba, se escuchó el ronroneo de un helicóptero: llegaba el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Dr. Anselmo Marini. Aterrizó, como pudo, en la playa de la estación, en frente.

El agua seguía inundando todo. Para que el gobernador pudiese recorrer los escasos cincuenta metros que lo separaban del salón de Sportivo, tuvimos que improvisar una galería con paraguas, mientras alguien se había preocupado de procurar cuantos faroles estaban en poder de los vecinos o de su casa.

De antemano, cuando todo estaba tranquilo, se había dispuesto que solamente las personas invitadas entrarían al salón para presenciar el acto de inauguración pero, al momento de ingresar las autoridades, se originó un desorden descomunal: con la lluvia que arreciaba, con la escasa luz de los faroles y a fuerza de empujones, casi todos los presentes entraron al recinto de la exposición. A pesar de algunos episodios desagradables, todo terminó en una forma algo suficiente.

La autoridades desaparecieron de improviso. El Ing. Walter Kugler, como ministro, representó al Presidente de la Nación, Dr. Arturo Ilía.

En el piso alto del salón del Club Sportivo, se había preparado un vino de honor para los invitados, los que, por causas evidentes, se excusaron de no poder participar. A menudo bajábamos la escalera para captar algún amigo transeúnte a que aprovechase algo de las delicias del vino de honor, a pesar de la escasa iluminación que proporcionaban una cuantas velas encendidas.

El día siguiente, viernes, el cielo seguía cubierto mas no llovía. Con la afluencia de los chicos de las escuelas invitadas pudimos llenar la exposición, a falta de público concurrente. La mañana del sábado no resultó tan diferente del día anterior; cerca del mediodía tímidamente apareció el sol y, como por arte de magia, empezó a formarse una cola de público frente a nuestra boletería: nosotros mirábamos el espectáculo de modo indiferente. Con el pasar de las horas, la cola se alargó tanto que ocupaba buena parte de la calle E.T.de Cruz. Nuestra indiferencia se transformó primero en curiosidad y luego en asombro. ¿De donde brotaba tanta gente? Los visitantes salían de la exposición satisfechos y con comentarios positivos.

Había que armar un palco grande para la coronación de la reina y el Tono Lambertuchi, el intendente, nos informó que la municipalidad de Escobar no lo poseía. Personalmente, yo contaba con alguna amistad en la municipalidad de Campana y me fui allí con apuro y esperanzas. Pude conseguirlo. Se trataba de tres enormes y sólidos caballetes de dos metros de alto y dos docenas de tablones de cinco metros de largo. El camión de un voluntarioso los trajo a Escobar; aquí otros voluntarios se encargarían de armarlo. Se emplazó en la esquina de Tapia de Cruz y Asborno, del lado de la iglesia y mirando hacia la plaza; ocupó todo el ancho de la calle y parte de las veredas. Con bastante metros de tela azul, se pudo disfrazar la poca simpática estructura de los caballetes; unas cuantas macetas con plantas adornaban el fondo del palco.

El día domingo, las condiciones meteorológicas fueron benignas y la afluencia del público también: fue necesario cerrar la boletería casi a la medianoche. Habíamos estado muy ocupados durante todo el tiempo de la presencia del público; nuestras señoras también desempeñaron tareas distintas, así que nadie preparó en la casa algo para comer. Al cierre de la exposición, todos los que cumplimos funciones durante el día, nos trasladamos a la casa de comida “La Familia” instalada en la esquina de Mitre y Marconi, para aprovechar lo que quedaba en la cocina.

El tiempo del día lunes 12 de Octubre, día de la Raza, también fue benévolo como el día anterior, y el público, incluso, nos acompañó. A la noche, un mundo de gente (así nos pareció) flanqueaba las veredas para asistir al desfile de las pocas carrozas que se pudieron armar. Todo nos pareció muy hermoso, nos llenaba la vista de todo: delirábamos y teníamos la impresión que también el público deliraba.

Completada la vuelta de la plaza, las carrozas pararon adelante del palco para consignar las aspirantes a reina. Mediante una improvisada escalera de madera, las chicas, con muchas dificultades, fueron subiendo al palco acompañadas por algún integrante de nuestra Comisión Directiva. En el momento de la elección sucedió algo que no habíamos previsto, y que podía haber provocado un pandemonio. Algunos del público presente, armados de máquina fotográfica y que se auto - determinaron como gente de la prensa, empezaron a subir desordenadamente por la escalera de madera para estar sobre el palco al momento de la elección, y la estructura de caballetes y tablones no estaba preparada para tanto. A pesar de nuestras protesta, los intrusos seguían subiendo, haciendo caso omiso al reclamo. Al rato el palco empezó a bambolearse, primero levemente y luego con insistencia. Alguno más de la Comisión Directiva vino en mi ayuda para impedir que siguieran subiendo y luego obligar que el sobrante de los ocasionales fotógrafos se bajara de allí. A dura pena lo logramos: la ceremonia pudo seguir hasta el final. Resultó electa la señorita Ester Yosimiya.

Tanta gente, nunca visto, estuvo presenciando nuestros actos: habrán sido 20 o 30 mil. Por los empujones y los apretones parecieron mucho más. Los fuegos artificiales, en la plaza San Martín, cerraron los festejos y las ansiedades de los artífices de este acontecimiento que marcaría un jalón inamovible en todas las expresiones de la vida progresista del Partido de Escobar.

Arturo Brosio, hombre motor en el comienzo y durante los primeros años, ya no está entre nosotros. Él admirará complacido el resultado de su obra.

Este año la Fiesta de la Flor llega a la edición numero veinte y su trascendencia en el orden nacional e internacional certifica el éxito obtenido año tras año gracias al tesón y al empeño de otro soñador: Luis Juan Brusi.

A nivel local bien puede afirmarse que Escobar divide su evolución en dos etapas: antes de la Fiesta de la Flor, y después. Es importante que las nuevas generaciones lo tengan bien presente.

Aquel puñado de hombres del Rotary Club de Escobar fue visionario, supo tener fe en una idea, atesoró esfuerzos, y el tiempo les brindó la prueba que no se habían equivocado.


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FIESTA NACIONAL DE LA ISLA Y DEL HABITANTE ISLEÑO

MEMORIA DEL MOVIMIENTO INSTITUCIONAL

  • Su historia

Se inició como movimiento preventivo, para trabajar en una zona del distrito que hasta ese momento era casi inexistente para el resto de la comunidad. Esto permitió organizar a las instituciones de la región en actividades deportivas, recreativas y culturales.

Fue entonces que se propuso la realización de una reunión en la Casa de la Cultura con la anuencia del director, prof. Gustavo Issetta, a la que asistieron, entre otras entidades, el Club de Remo y Náutica "Belén de Escobar", el Club de Pescadores de Escobar, La Liga Escobarense de fútbol y la asociación Atlética del partido de Escobar.

Asimismo realizaron propuestas de apoyo, el centro de Prevención Social Escobar (por ese entonces de reciente creación), el Cuerpo de Seguridad de las Islas de la Policía de la provincia de Bs. As. Y el destacamento reforzado de P.N.A (actual Subprefectura Escobar), que a través de su jefe, el Of. Ppal. Adrián Roberto Saleg, participó como ente coordinador de diversas actividades.

Este proyecto preventivo en el ámbito comunitario, entre otras cosas, fomentó el miniturismo y movilizó a los sectores productivos, tales como el de artesanías en mimbre, de dulces regionales, de plantas y de miel.

Así nació, en 1990, la primera Fiesta Regional de la Isla y del Habitante Isleño.


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MUSEO MUNICIPAL HISTORICO REGIONAL DR. AGUSTIN CAMPIGLIA

Creado por ordenanza municipal en el año 1988, fué fundado e inaugurado el 25 de Mayo de 1997 por el Intendente Municipal Luis A. Patti.
Cuenta con aproximadamente 2400 piezas donadas por vecinos y unas 500 recibidas en préstamo, que cubren las siguientes areas: Trabajo rural, historia institucional, aperos criollos, vida social, transportes, fauna, peleontología y arqueología.
Desde su inauguraciona en 1977, fue visitado por mas de 15. 000 personas. Su horario al público es de jueves a lunes de 9 a 16 horas, permaneciendo cerrado los días feriados.
Mitre 787 y Cesar Díaz – Belén de Escobar –Tel/Fax: (03488) 430-550/546.


Zorra monomovil que perteneció
al F.C.C.A. Y colección de fotos
de locomotoras y coches motor que
circularon por Escobar.

Gramofonos varios y discos
de 78 rpm.

Pulpería y elementos de apero.

Teatro de Títeres ambulante
"Pajarito" del Sr. Villalba.

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HISTORIA

La colonización de lo que después sería el Partido Del Pilar comenzó en 1580,cuando Juan de Garay efectuó el reparto de tierras denominadas "Suertes de Estancias", entre sus compañeros de viaje.
Al navegante Antonio Bermúdez le correspondió la "Suerte Nº 8", que abarcaba un amplio territorio en el que se incluía al actual Partido del Pilar.

Dichas tierras pasaron por diversas transferencias y fraccionamientos, hasta que llegaron a ser de Francisco Gómez de Saravia, quien en 1687 se casó con María Ocampo y Agüero o Cabezas, hogar en el que se originó la veneración a la Virgen del Pilar.

En el año 1729, María Cabezas expuso al culto público la imagen, en una capilla erigida en su propiedad, por lo que se deduce que ya entonces existía un poblado al que se denominaba "Del Pilar".

Hasta que fue designado el primer Cabildo de la Villa de Luján (1755), las tierras que hoy constituyen el Partido Del Pilar, pertenecieron administrativamente al Cabildo de Buenos Aires.

En 1774 fue nombrado Alcalde de la Santa Hermandad, Don Ventura López Camelo (por entonces comienza a denominarse Partido Del Pilar).

En 1821 la alcaldía se sustituye por el Juzgado de Paz, siendo el primer Juez, Apolinario César, nombrado en 1822.

La organización municipal comienza en 1855, cuando el vecindario elige por votación a su propio gobierno, el día 11 de abril. Las autoridades electas asumen sus funciones el 27 de enero de 1856. Formaban ese cuerpo:

Fermín Gamboa, Silverio Besabé y Luis Ponce de León; fueron suplentes: José Luexes y Domingo Nazarre.

El 25 de octubre de 1864, se produce la división de lo partidos de la Provincia de Buenos Aires, quedando delimitado el Partido Del Pilar (Ley Provincial 422).

En 1869 se realiza el Primer Censo Nacional, el partido Del Pilar contaba entonces con 3. 708 habitantes, 1706 radicados en la ciudad cabecera. Su superficie era de 855km2.

La provincia de Buenos Aires efectúa un censo de su territorio en 1881, resultando del mismo que en el Partido Del Pilar estaban radicados 7. 169 habitantes.

L A FIRMA DEL TRATADO DEL PILAR

La firma del Tratado Del Pilar, el 23 de febrero de 1820, significó el origen del federalismo nacional. Por este hecho relevante se reconoce al Partido Del Pilar como " CUNA DEL FEDERALISMO" Rubricando en la primitiva capilla Del Pilar, puso fin a la guerra entre las provincias de Entre Ríos y Santa Fe contra la de Buenos Aires.

En la constitución Nacional se lo incluye como "Pacto Preexistente".

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LA CRUZ DEL PILAR

S obre la vereda de la calle Pedro Lagrave, casi esquina Paraná, se levanta una gran cruz de material que la leyenda adjudica a la obra de unos religiosos misioneros que en el año 1790 llegaron procedentes de España y se detuvieron en ese lugar a causa de la enfermedad de varios de ellos. Por ese motivo construyeron una cruz con troncos para rezar por la salud de los mismos. Luego, se convirtió en recordatorio y hacia 1840 varios vecinos la reemplazaron por una de material.


Sin embargo, Aldo Beliera aporta un dato fundamental para entender su verdadero significado y es el texto de un escrito firmado por el Padre Pascual A. De Rivas, firmado el 21 de octubre de 1818, donde expresamente dice que "la Iglesia mandó hacer una cruz para colocarla donde se había señalado el pueblo nuevo". Por lo que en verdad, ese mojón es el cimiento del pueblo de Pilar, un punto de referencia del nuevo asentamiento poblacional, al trasladarse la ciudad a su nuevo emplazamiento.

Recordemos que el "Pilar Viejo" estaba emplazado en la zona que hoy ocupa el Km. 57 de la Ruta Nac. 8 (aproximadamente un kilómetro antes de trasponer el Río Luján), donde se levantaba la antigua "Guardia".


Éste fue el primer centro de aglutinamiento de pobladores en Pilar, existiendo unas veinte personas hacia 1744; hasta que en fecha 3/6/1818 el Cabildo de Buenos Aires concede el traslado del Curato al actual emplazamiento, debido a los continuos desbordes del río.

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El campanario de la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar

L a tecnología llegó a la parroquia de Nuestra Señora del Pilar y el reloj del campanario ha vuelto a marchar ya que un programa computarizado permite ahora escuchar las campanadas horarias. Hacía más de medio siglo que el mecanismo anterior había dejado de funcionar; desde aquel momento de su interrupción y a medida que pasaron los años fueron desapareciendo piezas de su engranaje haciendo imposible su reparación.


Según nos contaran viejos vecinos, cuando estaban los presbíteros José María Jaime Burmeister y Ernesto Gonzalo Gigena, quienes se hicieron cargo de la parroquia como vicarios ecónomos el 1º de enero de 1971 y permanecieron en sus funciones hasta fines del año 1979, dejaban subir a jugar a los chicos a la torre del campanario y poco a poco, como una travesura, estos pequeños fueron desarmando las piezas de la maquinaria.

Buscando antecedentes sobre el reloj del campanario pudimos enterarnos de su existencia antes de la inauguración oficial de la parroquia que, como es sabido, ocurrió el lunes 24 de diciembre de 1856. Así, en el mes de julio del año 1848 se pagaron $ 80 de la época por la compostura del reloj. Una de las últimas máquinas del reloj era de procedencia francesa y había sido instalada en el año 1870 por la relojería Sanguinetti Hnos. , que tenía su negocio en la avenida Corrientes 1880 de Buenos Aires.

La memoria de esos antiguos pobladores también recuerda que el vecino Don Isidro Larrosa, relojero de profesión, era el encargado del mantenimiento y una vez por semana le daba cuerda al mecanismo cuya duración aproximada era de ocho días.

Otra tarea, seguramente, consistía en revisar las conexiones del dispositivo eléctrico y los cables de acero que impulsaban las colas de los badajos para hacer sonar las campanas, pues antes de la implantación del nuevo sistema las campanas eran accionadas mediante unos pulsadores que se hallaban en un tablero de la planta baja del templo.

Primera referencia

La primera noticia sobre las campanas de la iglesia del Pilar se pudo conocer a través de las referencias brindadas en el año 1948 por el Instituto Agrario Argentino en su "Reseña General Histórica, Geográfica y Económica del Partido de Pilar", allí se dijo:

"Campanas. De origen italiano, las tres campanas principales del templo son antiguas, una de ellas tiene una inscripción que reza: Estrella matutina - Heredi de Giovanni Bozzoli - Génova Exsumitibus" de Vicente Piñero de Melo. 1845. Una de las campanas está rota (la más chica) y las dos grandes, al decir del Párroco, son de las fundidas como "entonadas", temple especial para el fin a que serian dedicadas. El mal estado de las escaleras del campanario evita leer las inscripciones restantes, pero documentalmente se asegura que son del mismo tiempo, salvo la del reloj que es moderna".

Todas las publicaciones posteriores aparecidas en el ámbito del Pilar repitieron esta cita por desconocer que, tres años después de aparecida la reseña del Instituto Agrario, dos de las campanas habían sido reemplazadas por otras nuevas.

En el año 1990 con motivo de las Primeras Jornadas de Historia del Partido del Pilar, mencionamos esta circunstancia en el trabajo titulado "Basamento Histórico de la Capilla Nuestra Señora del Pilar y del Pueblo del mismo nombre", tomada del "Libro 1º de Fábrica" o "Cuentas" que reúne información desde el año 1784 hasta el de 1856, hoy extraviado o desaparecido como otros documentos que se hallaban en el archivo de la parroquia y fueron a manos de particulares, no foráneos sino vecinos del Pilar; pero ya hablaremos de ello y de ellos en otro momento.

De estas anotaciones surge el mes y año de la compra de campanas y el precio pagado según el siguiente detalle:

• "Septiembre de 1836 una campana chica de torre.......................... $ 290.-
• Agosto de 1841 una campana nueva en reposición de otra rota..... $ 1.428.-
• Febrero de 1851 un par de campanas nuevas y medianas............. $ 2.750.-
• 26 de agosto de 1853 una campana grande que costó $ 3. 500, adquirida mediante la donación de $ 3. 000, donados por el Síndico, $ 100 por D. Silverio Basabe, $ 50 por D. Victoriano Carrión y $ 500 que abonó el vendedor por dos campanas rotas."

Estos testimonios posteriores al año 1948 fueron el motivo que nos llevó hace unos años atrás a solicitar autorización al Padre José Ramón Villa para subir a la torre de la iglesia y una vez concedido, con la advertencia de que tuviéramos cuidado por el estado ruinoso de las escaleras, emprendimos con el ex Concejal y Director de Cultura Don José Sánchez el ascenso que sólo sirvió para tomar fotografías, pues no se podía leer en forma completa las inscripciones de las campanas debido a la posición donde estaban colocadas, muy cerca de las paredes y de los cuadrantes de los relojes del campanario.

Tiempo después, esta vez provisto con una linterna y un espejo, pude copiar íntegramente los escritos y observar los dibujos de las campanas. Como se esperaba, el resultado de la investigación emprendida difería de la versión conocida.



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Detalles de las campanas

Dejemos de lado los comentarios y pasemos ahora a ver las imágenes de las cuatro campanas de la torre de la iglesia, su ubicación en el campanario y las inscripciones que llevan, pues estos textos son los mejores testimonios acerca de su historia.

Es conveniente aclarar en principio que el campanario se encuentra en la torre del ala izquierda del templo, pues la de la derecha recién fue construida en el año 1921.


Campana 1. - Se encuentra ubicada detrás del cuadrante del reloj que da a la calle Belgrano. Al igual que las demás un panel enrejado tipo celosía permite esparcir su sonoridad al exterior. En su cuerpo y en relieve luce pequeños adornos y un Cristo chico. Esta campana, como las otras, está sujeta a la corona por una abrazadera (yugo) de hierro con tuercas y sostenida a la vez de un tirante de madera amurado a la pared del campanario.



Campana 2 . - Colocada a la derecha de la anterior, es más grande y es una de las adquiridas en el año 1851. Puede leerse en letras mayúsculas: "AVE MARIA - MARIA GRATIA PLENA - 1851 - EREDI DI GIOVANNI - SOZZOLI - GENOVA."




campanas 2 y 1



Campana 3. - Situada en la parte posterior del cuadrante del reloj que da frente a la calle Lorenzo López. De unos 70 cm. De alto y ornamentada con estrellas y puntos diminutos; un cristo y otros diseños en relieve. La escritura ocupa todo su contorno y dice: "INMACUL. VIG. MARIE DE PILAR ET D. ANTONIO PATAV - EX SUMPTIRUS D. VINCENTIE PIÑERO DE MELO - FRATELLI BOERO RONDITORI IN GENOVA



Campana 4. - Emplazada junto a la escalera por la cual se accede al campanario y a la derecha de la anterior. Su altura es de aprox. 60 cm. Y su procedencia es de la misma fábrica que la nº 2. Está adornada con pequeños dibujos que sobresalen de su superficie y una virgen con el niño Jesús en sus brazos. Es la campana que describe la reseña del Instituto Agrario Argentino; leemos correctamente su contenido: "1845 - STELLA MATUTINA - EREDI DI GIOVANNI SOZZOLI - F. GENOVA."




Las leyendas confirman que tres de las campanas fueron fabricadas en la ciudad italiana de Génova, dos de ellas construidas por los herederos de Giovanni Sozzoli y la restante por los hermanos Boero. Están escritas en latín y la traducción de la campana nº 3 nos da a entender que D. Vicente Piñero de Melo fue quien puso el dinero para comprarla.

Este benefactor nació el 22 de noviembre de 1811 en Pilar y era hijo legítimo de D. Ceferino Piñero y de Da. María Bernarda Abalos; nieto paterno del portugués D. Francisco Ferreira Piñero y de la criolla Da. María Gregoria Cheves y nieto materno de D. Juan Abalos y de Da. María Ramona Romero. Casó en primeras nupcias el 8 de febrero de 1830 con su prima segunda Da. María del Tránsito Piñero, bautizada el 20 de agosto de 1809 a los cuatro días de
nacida, hija legítima de D. Francisco Javier Piñer o




y de Da. María Mercedes Abalos , quienes eran hermanos de los padres del contrayente, de ahí el parentesco, pues ambos consortes tenían abuelos en común..

El apellido "Melo", venía por la abuela materna de D. Vicente Anastasio Piñero, por ser esta hija de D. Carlos Romero y de Da. Juana María de la Cruz Melo.

Da. María del Tránsito Piñero falleció el 28 de febrero de 1847 y D. Vicente Anastasio Piñero contrajo nuevo matrimonio el 17 de julio de 1854 con Da. Margarita Basabe, hija legítima de D. Pedro Basabe y de Da. Pascuala Irrazábal; nieta paterna de D. Tomás Basabe y Da. Juana Isabel Ponce de León y nieta materna de D. Ventura Irrazábal y de Da. Tomasa Vallejos.

Todos las ceremonias religiosas referidas fueron celebradas en la parroquia de Nuestra Señora del Pilar, seguramente con un repiqueteado toque de campanas lanzadas al vuelo trasmitiendo su alegría en días de bautizo y de boda, o de tristeza, acompañando el duelo y el llanto de las personas que perdieron un ser querido.

Maria Estela Ramirez
Lic, en administracion de empresas de ...
Escrito por Maria Estela Ramirez
el 04/07/2013

El lugar del milagro, primera morada de la Virgen de Luján

E l sitio exacto donde en el año 1630 ocurrió el milagro lujanense fue, es y creemos lo será en el tiempo, motivo de disputas y polémicas entre los historiadores. Es que no se niega la realidad del suceso religioso porque no hay argumentos para ello, pero se objeta y discute un problema de límites entre dos importantes partidos de la provincia de Buenos Aires, Pilar y Exaltación de la Cruz.


Cartel señalizando el "Pilar Viejo"


Como es de conocimiento la crónica más antigua data del año 1737 y proviene del mercedario Fray Pedro Nolasco de Santa María. Del relato que hace este sacerdote, previo al momento del milagro, se rescata que "llegando al río de Luján hizo noche en lo de un paisano suyo llamado fulano Rosendo". Con esta referencia y puestos a dilucidar la ubicación de la estancia del nombrado Rosendo, unos se inclinaron por la banda derecha y otros por la izquierda del río, según la interpretación que los estudiosos le daban a los documentos, o por entender que el tal [Diego] Rosendo en esa época, junto a sus hermanos, era poseedor de varias parcelas de tierra sobre ambas márgenes del río Luján, manteniendo la discusión entre sí y creando confusión en terceros al no tener una solución que disipara este tan encendido y permanente debate

Y como de vez en cuando el asunto por interés del protagonista se hace público y trasciende por medio de la prensa, se originan nuevos altercados. Viene al caso un artículo aparecido en el diario La Nación el 8 de marzo de 1994, que lleva la firma del Presidente de la Comisión de Monumentos y Lugares Históricos Jorge Carlos Mitre, donde hace mención a los fundamentos del proyecto para declarar pueblo histórico a Capilla del Señor, siendo uno de ellos el milagro de la Virgen de Luján que sucedió precisamente a orillas de la cañada de lo que hoy es Capilla del Señor; sin temor a equivocarnos creemos que debería haberse dicho a orillas del río Luján, hoy jurisdicción del partido de Campana.

Lógicamente que a los pocos días el artículo mereció la contestación y desaprobación de Monseñor Presas, pues se pasó por alto algo primordial, quizás por desconocimiento por parte del Sr. Mitre y sobre lo cual hablaremos inmediatamente.

El proyecto del Sr. Mitre se convirtió en el Decreto Nº 1648 firmado el 21 de septiembre de 1994 por el Presidente Carlos Saúl Menem y por él se declaró bien de interés histórico nacional al pueblo de Capilla del Señor. En uno de los considerandos de la resolución se dice: "Que fue en los pagos de CAÑADA DE LA CRUZ, donde según la tradición, se produjo la detención de la carreta que transportaba dos imágenes de la VIRGEN MARIA con destino a SUMANPA, prodigio por el cual una de ellas quedó en el lugar y hoy es venerada en el Santuario de LUJAN. Uno de los cuarteles del escudo de Exaltación de la Cruz ostenta la carreta y la Virgen."

Aquí se repite, pero esta vez oficializado en un decreto, el desliz del Sr. Mitre, si se tiene en cuenta que la misma Comisión que él había presidido por un breve lapso, el 3 de junio de 1986, por resolución Nº 728 de la Secretaria de Cultura del Ministerio de Educación y Justicia, ya había declarado lugar histórico el paraje donde se inició la veneración de la santa imagen de Nuestra Señora de Luján (y el sitio donde estuvo su primer Santuario) y el lugar del milagro no era precisamente el que él afirmaba. Vayamos al texto del considerando:

"Que desde hace varios siglos los rioplatenses veneran la imagen de Nuestra Señora de Luján, que se localizara en proximidades del Río Luján, Provincia de Buenos Aires, donde se inició una especial devoción que profesaron nuestros próceres y el pueblo en general, tanto que ha sido reconocida como la Patrona de la Argentina, Uruguay y Paraguay."

"Que se ha comprobado que el lugar donde se inició la veneración de la Santa Imagen de Nuestra Señora de Luján, es decir la estancia de Rosendo, se encuentra en la zona situada a 4 Km al noroeste de la estación ferroviaria de Villa Rosa, Partido de Pilar, Provincia de Buenos Aires, en el linde sudeste de las parcelas 254-251-253 del plano catastral de mensuras del Partido de Pilar (Archivo Público de la Dirección de Geodesia de la Plata, Provincia de Buenos Aires) a 3 Km al este del Río Luján al término del camino asfaltado que sale de estación Villa Rosa hacia el noroeste".

"Que se ha logrado ubicar en forma precisa el lugar donde el Licenciado Pedro Montalbo, primer Capellán de la Virgen de Luján, en tierras donadas por Da. Ana de Matos a la Santa Imagen, construyó el 1684 la primitiva Capilla Santuario de Nuestra Señora de Luján, 50 m. Al este de la actual Basílica, en la calle San Martín de la ciudad de Luján, Provincia de Buenos Aires, cuyas referencias catastrales son: circunscripción 1º, sección A, manzana 53, parcela 2, Nº de partida 5504, superficie 539, 61 m2. Que la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos propicia dicha declaratoria para poner de relieve estos hechos singulares de la historia argentina conforme a las facultades que la Ley Nº 12. 665 le confiere."


Arco de entrada al "Lugar del
Milagro" Villa Rosa

Cabe agregar que esta determinación era el resultado de lo actuado en expediente Nº 5423/83 presentado por el entonces vocal de la Comisión, Coronel (R) Héctor Juan Piccinali, prestigioso historiador sanmartiniano ya desaparecido.
Hace ya unos cuantos años que en la localidad de Villa Rosa, se ha levantado una capilla donde semanalmente se ofician misas, su construcción es muy simple, con techo de chapas, paredes sin adornos ni ornamentos y al frente una reja en vez de puertas, desde donde se observa todo el interior hasta el altar donde hay una réplica de la virgen de Luján y una veintena de bancos de madera.


Maria Estela Ramirez
Lic, en administracion de empresas de ...
Escrito por Maria Estela Ramirez
el 04/07/2013

A lo lejos y en el interior de un campo contiguo se divisa una pequeña edificación de los Padres de Fátima, religiosos de la Asociación Nuestra Señora del Rosario, en este predio y a escasos metros del río Luján han levantado una réplica de la ermita donde fuera venerada por muchos años la imagen de la Inmaculada Concepción al cuidado del negro Manuel. El oratorio, construido de adobe y techo de paja, con su aljibe a la par, conserva en su interior una pequeña representación de Nuestra Señora de Luján en su contextura original. El resto, por lo imponente, lo brinda el paisaje, un lugar ideal para visitarlo y conocerlo.


Réplica de la ermita construida en tierras adquiridas por los Padres de Fátima, construida en el
Lugar del Milagro, Villa Rosa, donde estuvo por muchos años la imágen de la virgen de Luján
Maria Estela Ramirez
Lic, en administracion de empresas de ...
Escrito por Maria Estela Ramirez
el 04/07/2013

GRAN BUENOS AIRES - TIGRE



Desde mucho tiempo antes de que llegaran los españoles a las orillas del Río de la Plata a principios del siglo XVI, las tierras del actual partido de Tigre estaban pobladas, si bien muy escasamente. En las islas de tigre han sido hallados diversos túmulos o cementerios indígenas, de pueblos canoeros guaraníes que vivían de la pesca y el cultivo de maíz, con una alfarería poco evolucionada. Estos aborígenes habitaban la " frontera meridional" del vasto mundo tupi-guaraní, delimitado al norte por el Amazonas y al sur en este punto del Paraná, o "río pariente del mar".
La primera mención histórica del territorio se remonta al 24 de octubre de 1580 en un documento firmado por el flamante refundador de Buenos Aires, Juan de Garay, quien otorgó una merced de tierras en el valle del riachuelo de las Conchas, que 'ha de correr con otra tanta suerte por la Tierra adentro legua y media' a Gonzalo Martel de Gusmán, miembro de la expedición proveniente de Asunción por tierra y río, que fundó Buenos Aires una segunda y definitiva vez.


Juan de Garay llamó riachuelo de las Conchas al curso de aguas muertas, hoy conocido como río de la Reconquista, que hasta principios de siglo veinte albergaba caracoles o conchas de agua dulce. El riachuelo de las Conchas y su valle de llanura fueron uno de los pagos que rodearon la naciente aldea de Buenos Aires en 1611 ya había unos diecinueve labradores que cultivaban trigo en la comarca. Si la tierra silvestre valía poco -unos 50 pesos de la época por un lote de 300 varas de frente por una legua de fondo-, los campos sembrados y las chacras podían costar diez veces más.
Ya entonces, en la anegadiza desembocadura del riachuelo de las Conchas funcionaba un primitivo puerto de cabotaje, nexo entre el mundo fluvial de las islas y la no muy distante aldea de Garay, a un día de camino, que se aprovisionó desde un principio con la leña y la madera del Paraná.
Las avenidas Cazón y Mitre en los albores de esta centuria.

Junto a las naves de cabotaje -o contrabando- y el río, se fue articulando un caserío que a mediados del siglo XVIII comenzó a figurar en los documentos como pueblo de Las Conchas, nombre que también se aplicaría al pago de Las Conchas, establecido a fines de ese siglo.
En los mismos años en que se reconoció la existencia del pueblo de Las Conchas se lo clausuró como puerto, nada menos que por una cédula real que declaraba a Santa Fe "puerto preciso". En otras palabras, ninguna nave regular con bandera de España tenía nada que hacer en el río Las Conchas.

Esta medida fue una tardía respuesta al creciente tráfico clandestino de mercaderías provenientes de Colonia del Sacramento, que pasaban de las naves contrabandistas a tierra firme por el cómodo puerto de Las Conchas. Al sur de Buenos Aires, en Quilmes y la Ensenada de Barragán, sucedía lo mismo.
Desde 1680, cuando los portugueses se afincaron en la otra orilla del Plata, hasta fines del siglo siguiente, cuando se los expulsó, hubo que enviar refuerzos a la Guardia de Las Conchas, pues este punto era uno de los cerrojos externos de Buenos Aires. A la cabeza de los refuerzos fue comisionado el capitán Domingo de Acassuso, militar madrileño que el gobernador Herrera envió desde Buenos Aires al pago de Las Conchas para contener de algún modo el contrabando portugués. El capitán Acassuso tuvo suerte, pues capturó in fraganti a los contrabandistas con sus mercaderías, básicamente géneros, producto que en el Plata del siglo XVII podía valer muchas cuadras de campo.

La estación del Ferrocarril Gral. Mitre a principios de siglo.

El Real Consulado destinó 3. 000 pesos para los gastos de traslado. En febrero del año siguiente el virrey y la virreyna marqueses de Sobremonte con su séquito, regimiento y banda de dragones asistieron, entre arcos triunfales y cohetes, a la fundación de San Fernando de Buena Vista, así llamado por el bonito panorama que se observaba desde esa última lomada en honor del príncipe heredero, futuro Fernando VII. De inmediato se dio inicio a la construcción de un canal a través de los bañados, que permitiera a las naves llegar hasta un futuro puerto de San Fernando, es muy probable que este canal de un kilómetro haya sido la obra civil más importante que se emprendió en el Virreinato del Río de la Plata. También se ordenó despoblar Las Conchas, y así 143 vecinos concheros emigraron a La Punta.
Pero ya entonces las ordenanzas de este tipo se cumplían con morosidad y el despoblado Las Conchas se resistió a desaparecer. En agosto de 1806, año en que nació San Fernando y debió morir Las Conchas, el capitán Santiago de Liniers encontró de extrema utilidad desembarcar en el puerto de guardia frente a la casa de Goyechea con una fuerza expedicionaria que desalojaría a la primera invasión inglesa de Buenos Aires. A raíz del desembarco de Liniers, el riachuelo o río de las Conchas perdería a mediados del siglo XX su nombre monárquico, adaptándose el más republicano de río de la Reconquista. Consta que el ejército reconquistador halló dificultad en superar los pantanos del camino a San Fernando, pues el de 1806 fue un invierno lluvioso.
Los estragos que sufría Las Conchas no habían terminado. A un año de la Revolución de Mayo de 1810, los navíos españoles hostigaban estas orillas y en repetidas ocasiones desembarcaron tropas, asolando la comarca en ademán de anacrónico reconquista.


Para defenderse, los vecinos organizaron una compañía militar que luego devendría en el regimiento de Colorados de Las Conchas y también se alistaron como marinos en las primeras naves de corso del flamante país. En 1812, en Las Conchas quedaban 60 familias, en su mayoría pescadores, labradores y comerciantes de frutas. Los habitantes, además de las invasiones de ingleses, portugueses o españoles, sufrían las repetidas invasiones de las aguas: en 1813 se menciona 'nuevos ríos que se van formando, como es el que llaman el Tigre'. Según Enrique Udaondo, en un plano de 1805 el nombre del Tigre aparecía como 'un arroyito insignificante'.
El proceso natural que terminaría con Las Conchas y daría origen a Tigre culminó en 1820. Año de gravísima crisis política en las Provincias del Sud, mientras San Martín luchaba en el lejano Perú y se esperaba de un momento a otro una gran flota española en el Plata, la naturaleza aportó un desastre más a la comarca.

Un domingo en la Isla a principios de siglo.

Otra sudestada, que provocó una creciente entre el 19 y el 20 de junio, se llevó el pueblo con más de un centenar de sus almas, y abrió definitivamente un nuevo curso fluvial, transformando el insignificante arroyito del Tigre en un cauce capaz de recibir las naves que hasta entonces hacían puerto en el río Las Conchas, que el Tigre desangró de su caudal.
El río viejo no desapareció, pero quedó impracticable y su puerto languideció, pues además de haber aparecido otro mejor, la península donde se encontraba se había transformado en una isla.

Pero había nacido Tigre. Una polémica comenzó entonces entre los vecinos de Las Conchas, partidarios del nuevo puerto que reclamaban un puente para carretas sobre el nuevo río para alcanzar la nueva isla, y los vecinos de San Fernando que defendían el canal artificial hasta su pueblo.
Una vez más, los vecinos de Las Conchas sufrieron un revés, pues se decidió por la construcción del canal. El vecindario de Las Conchas se resignó a construir un veredón o terraplén que asegurara las comunicaciones en todo tiempo con San Fernando y Buenos Aires. El terraplén llegó hasta el canal, en cuya excavación se dice que trabajaron los prisioneros tomados en las invasiones inglesas.

El hecho es que ya en 1827, a raíz de la guerra con Brasil (que tenía una flota en el Plata), el gobierno de Rivadavia prohibió 'los desembarcos por otros puntos que no sean los de los Conchas, Tigre y Canal de San Fernando'.
Hay una interesante descripción de la comarca visitada en 1828 por el naturalista francés D'Orbigny, quien al regreso de una expedición al Chaco desembarcó en Conchas por temor a los corsarios brasileños.'... Recorrí la aldea de las Conchas, la que es por su aspecto como una de esas pequeñas aldeas del Sena, y se extiende a lo largo del río Las Conchas. Se compone solamente de cosas donde se expenden diversos artículos caros y ordinarios y bebidas llamadas para marineros, quienes los frecuentan. Una fila de barcos ocupa las riberas fangosas del río, sobre el cual están situadas las casas colocadas sin orden, en medio de huertas, bosques y de tierras inunda b les a tal punto, que las grandes mareas del Plata, que frecuentemente tienen gar, se ven en la necesidad de andar en canoas de una a otra cosa'.

Ya en 1584 un tal Agustín de Salazar, vecino de Buenos Aires, vendió a un Pedro Morán 'una suerte de tierras en el río de los Conchas, que tiene de frente quinientas varas y de largo una legua' y algunas otras propiedades a cambio de 'una capa de raya mediotraida y unos calzones de lienzo nuevos y más un jubón de lienzo y más un coleto acuchillado'. Se comprende que durante el XVI y XVII el contrabando de géneros para Buenos Aires fuera un muy buen negocio.
Con el capital adquirido como premio por su acción, el capitán Acassuso hizo más capital. En las todavía desoladas barrancas de San Isidro, donde entonces no existía más que un caserío de miserables labriegos llamada Montes Grandes o Monte Grande, el capitán hizo fortuna en pocos años, pues ya en 1706 estaba en condiciones de colocar la piedra fundamental del primer templo de la comarca, construido por él mismo en advocación de San Isidro, patrono de los labriegos.

Domingo Acassuso fue el primer vecino renombrado de la comarca y en torno a su templo de San Isidro Labrador nació un hermoso y próspero pueblo, en lo alto de la barranca.

Los ganadores de regatas en categoría masculina, 1903.

Con su flamante iglesia, San Isidro -todavía llamado indistintamente Monte Grande- fue declarada sede de uno de los seis curatos fundados en 1730. El pago de Las Conchas quedó así repartido entre este curato y los de La Matanza y el aún más distante Luján, con lo cual para ir a misa algunos fieles tenían que viajar dos dias a caballo. Las protestas de los vecinos de Las Conchas, obligados a cabalgar nueve leguas hasta Luján para recibir un sacramento, quedaron asentadas en las actas del Cabildo porteño, que sin embargo rechazó este reclamo, mencionando las dificultades que se encontraban en invierno para vadear el Las Conchas, cuando 'se hace impracticable su tránsito, valiéndose los vecinos de canoas y balsas de cuero'.

En esos mismos años, el vecino porteño Francisco de Merio construyó una capilla en su estancia, allá por el extremo oeste del pago de Las Conchas, que puso bajo la advocación de Nuestra Señora del Camino, pues por allí pasaba el Camino Real que llevaba a Chile y Perú, camino que mucho después se llamaría avenida Rivadavia, y también R.N.7.

En 1760 los frailes franciscanos, establecidos diez años antes, construyeron en el pueblo de Las Conchas una capilla de Santa María, antecesora de un templo de adobe que desapareció junto al resto del pueblo con la terrible crecida de 1820.

Una instancia en el Mercado de Frutos, alrededor de 1900.width=

La parroquia de Las Conchas fue creada en 1780. Pocos años antes Concolorcorvo, en su apasionante informe sobre las postas entre Buenos Aires y Lima, mencionó que la Gran Aldea se aprovisionaba de 'mucho leño en rojos que traen l a s lanchas de la parte occidental del Paraná, y muchas carretas que entran de los Montezuelos de los Conchas'. En El Lazarillo de Ciegos Caminantes, Concolorcorvo describe además el 'deleitoso y fértil' camino de ocho leguas hasta el pueblo de las Conchas, entre campiñas en las que abundan el durazno y 'los sembrados de pan y maíz, con lo que se pastorean muchos ganados. Pasando el riachuelo que nunca puede tener mucho profundidad, por extenderse en la campaña causando en tiempos de las avenidos muchos atolladeros y bañados, que incomodan y atrasan los jornadas, se encuentra un monte poco espeso de árboles que llaman talas y se dilato por espacio de dos leguas'. Más tarde se lo conocería como El Talar de Pacheco.
Según la Reseña Histórica del Partido de las Conchas de Enrique Udaondo (en la que se basa esta síntesis) 'el pueblo de Los Conchas llegó a su apogeo comercial a fines del siglo XVIII, y era tal la afluencia de buques que en la memoría que presentó al rey de España el virrey de Buenos Aires, Marqués de Loreto, en febrero de 1790, hace mención de ello'. En 1790 ya funcionaban nueve aserraderos y un astillero en lo que un día todavía lejano se llamaría Tigre.
El pueblo de Las Conchas no tendría fortuna. A principios del siglo XIX estas tierras, desde siempre bajas y anegadizas, comenzaron a revelarse un poco más bajas y anegadizas que de costumbre.

Entre el 5 y el 6 junio de 1805 una breve pero intensa sudestada provocó una creciente que destruyó casi todo el poblado y depositó algunas embarcaciones a 1500 varas de la orilla. A raíz de esta calamidad el virrey, siguiendo la petición de los vecinos, propuso al Cabildo desplazar el pueblo a un lugar mejor, que se encontraría en el paraje llamado La Punta.

Conchas. El primero es un lindo pueblo que ve lo mismo que Barracas y sus cercanías de residencia en verano a muchos ricos porteños. En La Punta, situada a más de una legua al oeste de San Isidro, se hunde enteramente el barranco (... ) por detrás, en cuanto puede extenderse la vista, el país es llano, pantanoso, cubierto de zarzales y espinilla que se envía en cantidad a Buenos Aires como leña. Toda la comarca está llena de jaguares. El pueblo de las Conchas está a más de media legua de La Punta, en la parte más llana del país, al borde de un arroyo que desagua en el río Luján, un poco antes de desembocar éste en el Paraná. Pueden llegar hasta este sitio los embarcaciones de muchas toneladas y en él descargan sus géneros todos los que bajan por el río viniendo del Paraguay...'
Durante el gobierno de Rosas, el general Angel Pacheco y de la Concha compró la gran estancia de El Talar en el pago de Las Conchas, tierras que antes pertenecían a López-Camelo.

El pueblo del General Pacheco debe su nombre a este guerrero de la Independencia, que luchó con San Martín junto a los granaderos a caballo. A fines del siglo XIX, sus descendientes construirían en la estancia de El Talar una bella mansión, que hoy es parte de un barrio privado, así como la iglesia de General Pacheco.
En 1854 se censó que el partido de Las Conchas tenía 960 habitantes, de los cuales 10 % eran extranjeros (españoles, ingleses, franceses, italianos, portugueses y de otras nacionalidades).

En Las Conchas había diez pulperías y almacenes, 24 casas y 166 ranchos. Además del comercio y la artesanía, las actividades productivas del pago (que tenía una superficie de 13 leguas) eran la agricultura, con una legua cuadrada de superficie cultivada distribuida en 82 chacras, y la ganadería, con 3. 200 vacas, 2. 000 yeguarizos y 4. 200 ovejas.
El partido de Las Conchas producía animales en pie, cueros vacunos y lanares, lana, sebo, grasa, manteca, papas, verduras y forrajes.
Dos años más tarde el gobernador de Buenos Aires reestableció una subdelegación de Marina (que existía desde el tiempo virreinal y había sido suprimida por Rosas) con asiento en el Canal San Fernando y jurisdicción sobre los partidos de San Isidro, San Fernando y Las Conchas. En este documento se reconoce que 'el puerto de Tigre es un excelente carenero para los buques de ultramar' y se recomienda 'la conservación de sus bosques naturales o de uso común en el Miní, los Caracoles y el Guazú por la parte del Norte, y desde el último próximamente en línea recto hasta la altura de Zárate'.

El Tigre Club (casino hasta 1933 y ahora sede de la Dirección de Cultura) y el Tigre Hotel, demolido en 1940.

Este mismo Canal de San Fernando dejaría algo perplejo a Sarmiento cuatro años más tarde, cuando inspeccionó la zona como jefe del Departamento de Escuelas.

El fogoso prócer encontró y describió una toldería de ranchos del lado de San Fernando y del lado de Las Conchas 'una línea de ranchos y habitaciones que no han desmerecido el nombre significativo de proletarios'. Pero un año después ya había una escuela (que sería dirigida por el eminente educador holandés Adolfo Van Gelderen) junto al puente que unía ambas orillas, entre las que se nutría una rivalidad creciente. San Fernando y Las Conchas se disputaban los derechos percibidos sobre el canal, litigio que llegó hasta la Corte Suprema, que dio razón a San Fernando.
El primer tren llegó a Las Conchas el 1 de enero de 1865. Con el tren se dio un significativo impulso al desarrollo de la comarca: hasta entonces las carretas tardaban un día entero de viaje para ir de Tigre a Buenos Aires. Dos años después, una terrible epidemia de cólera (que según parece llegó por el Paraná hasta Las Conchas, traida por los veteranos de la guerra del Paraguay) hizo estragos en el partido, donde fue más grave que en Buenos Aires. Por el contrario, durante la epidemia de fiebre amarilla de 1871, Tigre y Las Conchas ofrecieron refugio a los vecinos porteños. En 1872 asumió como primer intendente municipal el doctor Daniel María Cazón, quien durante su administración impulsó las escuelas, extendió el alumbrado, mejoró calles y caminos, construyó desagües, plantó arboledas y desarrolló una tarea tan proficua que hoy Tigre lo recuerda con el nombre de su avenida más céntrica.
Durante la presidencia de Sarmiento, se instalaron en Tigre los Talleres de Marina, en un predio sobre el río Lujan en el que hoy se encuentra el Museo Naval. Las aguas del Luján, entre Tigre y Las Conchas vieron en más de una oportunidad el paso de naves y ejércitos. En 1859, después de la batalla de Cepeda y el Pacto de San José de Flores, fondearon en Tigre cinco vapores de la Confederación y cuatro veleros, en los que se embarcaron las tropas confederadas de regreso a casa.

El 4 de octubre de 1877 estalló en el fondeadero militar del río Luján el vapor Fulminante, desastre que dejó once muertos y arrojó fragmentos del buque hasta 25 cuadras de distancia.
En la revolución de julio de 1893, que convulsionó al vecindario, diversas naves de la escuadra fondeadas en el Luján se plegaron a la sublevación y partieron hacia Rosario. Un año antes, en el Talar de Pacheco, habían tenido lugar las primeras maniobras modernas de adiestramiento del ejército.
En 1889 el partido cedió buena parte de sus 418 kilómetros de superficie continental para que en el oeste naciera un nuevo partido, llamado entonces General Sarmiento y hoy, Malvinas Argentinas, San Miguel y José C. Paz.
Hacia 1900, las islas de Tigre producían frutas y maderas, además de dulces, conservas, embutidos y licores. Había varios aserraderos y talleres de carpintería. En esos mismos años, se descubre con el esplendor de la Bélle Epoque la faceta turística de Tigre, que se enriqueció en esos años con obras de arquitectura notables.
La llegada en 1916 del tren eléctrico de Buenos Aires a Tigre acentuó el progreso turístico y la popularidad de sus islas, cuyo atractivo ya había sido descubierto medio siglo antes por Marcos Sastre, y confirmado por Bartolomé Mitre y Domingo Faustino Sarmiento, quienes fueron entre los primeros y más ilustres amantes del Tigre insular.

Maria Estela Ramirez
Lic, en administracion de empresas de ...
Escrito por Maria Estela Ramirez
el 04/07/2013
GRAN BUENOS AIRES - JOSÉ C. PAZ

HISTORIA

La historia se remonta a la época en que el Mariscal de Campo Manuel de Pinazo y Funes era el propietario de una gran extensión de tierra ubicada en el área de General Sarmiento, la cual había comprado en el año 1756.
Con el transcurso del tiempo, dicho predio, pasó por diversos dominios, hasta que fue adquirido por Mateo Piñero, que por su parte, en 1869, lo transfirió a Juan Buzzini, quien contribuyó al importante adelanto de esa zona.
Las tierras en cuestión fueron compradas en 1891 por Don José Altube, español de nacimiento, radicado desde muy joven en la Argentina, el cual en 1897 fundó la Villa que finalmente llevó su nombre.

En 1902, los vecinos del lugar solicitaron y obtuvieron que el Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico construyera una estación que denominó Arroyo Pinazo, la que fue inaugurada el 8 de octubre de 1906.
Posteriormente, con motivo del fallecimiento del Doctor José Clemente Paz, se realizó un movimiento de opinión entre los habitantes de la zona, quienes solicitaron que el pueblo se denomine José C. Paz, junto a la estación ferroviaria.

Estación Vucetich
Ferrocarril General Urquiza (en desuso)

Dicha petición resultó favorable el 5 de mayo de 1913 y quedó formalizado a través de un acto público que se llevó a cabo el 13 de julio del mismo año.
Durante 1953 y hasta promediar 1955, el pueblo volvió a denominarse Manuel de Pinazo, pero a partir del segundo semestre de este ultimo año, retomó el nombre de José C. Paz y así continuó sin modificaciones

Taller de Locomotoras
Ferrocarril General
San Martín

Cabe destacar muy especialmente que ese importante conglomerado fue reconocido como ciudad mediante el dictado de la Ley 7. 154, emanada del entonces Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, el 20 de marzo de 1966.

¿ P ORQUÉ JOSÉ C. PAZ ?

En 1913 fallecía en Europa, el fundador del periódico La Prensa de Buenos Aires, José Clemente Paz.
Su muerte llevaría, al poco tiempo, a la modificación del nombre de una estación del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, más tarde General San Martín. La estación llamada entonces Arroyo Piñazo recordaba, al igual que el Arroyo, a quien fuera el mayor propietario de estas tierras en el período colonial, y cuyos descendientes seguían estando entre las familias principales de aquella sociedad local.

Estación Piñero
Ferrocarril General Urquiza (en desuso)



Para quienes todavía encuentran dificultad en establecer la relación entre "La Prensa", José C. Paz y Arroyo Pinazo, queremos hacerles conocer esta otra historia.
En 1874, habiendo resultado electo Presidente de la República Nicolás Avellaneda, vientos de guerra civil seguían soplando en un país que no terminaba de darse su organización definitiva. Por aquél tiempo el General Mitre, levantado contra el Gobierno, había logrado el apoyo de La Prensa y de su propietario José Clemente Paz, que enrolado en sus fuerzas con el grado de Coronel, conoció en tales circunstancias a un vasco que desde unos años atrás se dedicaba al transporte carretero. En aquella oportunidad, aquél vasco llamado José Vicente Altube ofreció ayuda a Paz, con su tropa de carretas. A partir de entonces, José Clemente Paz y José Vicente Altube entablaron una amistad que habrían de mantener hasta el fallecimiento del periodista.

Cuando Altube fundó la primer Villa que originó el pueblo de Arroyo Pinazo, se desempeñó como corresponsal en el periódico La Prensa, de su amigo José Clemente Paz. Y al morir éste, una de sus allegados sugirió a Altube iniciar una campaña a favor de la modificación del nombre de Arroyo Piñazo, para llamar al lugar José C. Paz.
En poco tiempo, la idea impulsada por aquél vasco alcanzó un positivo resultado; y en un acto en el que estuvo presente todo el pueblo se le rindió homenaje a José Clemente Paz, colocando su nombre a la estación de ferrocarril, y a partir de allí a todo el pueblo.


La Iglesia de José C. Paz

Parroquia
San josé Obrero


Alrededor del año 1913 se había proyectado la construcción de una Iglesia con estilo gótico; José Altube había hecho donación de un terreno frente a la plaza principal, mandó confeccionar unos planos manifestando que el templo se colocara bajo la advocación de Santa Amalia. El 3 de abril de 1910 se inauguró la piedra fundamental del templo, las obras fueron costeadas en gran parte por el pueblo y con colectas públicas.
El Arquitecto Elías Lanfranconi fue el autor del proyecto.
El 22 de noviembre de 1930 a las 9. 45 hs. Tuvo el acto inaugural. El templo fue bendecido por el Señor Obispo de La Plata, Monseñor Juan Chimento. Se puso bajo la protección de San José en memoria del fundador José Altube. Años más tarde el frente fue remodelado y se agregó el campanario.
En el año 1946, en la festividad de Cristo Rey, la Iglesia fue erigida en Parroquia.
El primer Párroco fue José Feldmann, misionero de la Sagrada familia, sucediéndole: Bernardo Mark, Julio Jurgener, Bernardo Flores y Olegario Pascual.


Maria Estela Ramirez
Lic, en administracion de empresas de ...
Escrito por Maria Estela Ramirez
el 04/07/2013
GRAN BUENOS AIRES - MALVINAS ARGENTINAS

HISTORIA

Durante la primera mitad del siglo XIX los campos ubicados hacia la margen izquierda del Río Reconquista eran destinados al pastoreo de ganado. La agricultura era prácticamente inexistente.
A fines del siglo 18, más precisamente hacia el año 1784, se da una nueva forma de organización de la campaña bonaerense con el surgimiento de los partidos. La particularidad del partido viene dada por ser una unidad territorial dependiente de una autoridad que era el alcalde de hermandad. Entre los nuevos partidos que se formarán entre el año 1784 y el año 1810, encontramos el Partido de Las Conchas y el Partido del Pilar. Una parte de estas tierras van a pertenecer a uno de ellos y otra parte al otro. Los alcaldes de hermandad tenían atribuciones de policía en sus respectivos partidos. Luego se nombraron también otros funcionarios para asistir a los alcaldes, que eran los jueces y que entendían en causas de menor importancia. En Pilar es designado Felipe Santiago Velazco; en Las Conchas se lo designa a Diego Arana. Una figura importante que surgió por entonces fue la de Manuel de Pinazo, propietario de una vasta extensión de tierras que llegaba hasta gran parte de nuestro distrito, quien ostentaba el título de Maestre de Campo. Pinazo, español nacido en Burgos, aparece en el registro del año 1744 como morador del Pilar, donde además de poseer tierras es propietario de una pulpería cercana a la capilla del lugar. Tuvo a su cargo algunas de las monumentales expediciones que el cabildo de Buenos Aires organizaba a la zona de las Salinas Grandes en busca de sal, las cuales eran verdaderas epopeyas si tenemos en cuenta que participaban unas 500 carretas y se prolongaban por varios meses. Su persona era muy respetada y a menudo el cabildo de Buenos Aires lo consultaba respecto a problemas relativos a la campaña, en virtud de su conocimiento del medio. Entramos en el siglo 19 y el problema de la seguridad aún no había sido resuelto. Los indios eran atraídos por el ganado que se reproducía en la campaña y de este modo se continuaba frenando el poblamiento de las tierras. Se intentó dar solución al problema a partir del trazado de una línea de defensa, vertebrada a partir de fuertes y fortines, en derredor de los cuales comienzan a delinearse otras poblaciones. También van a ir mejorando, paulatinamente, las vías de comunicación. Todo esto coadyuvó para hacer más segura la vida en el campo. Hacia el año 1810 la campaña de Buenos Aires tiene cerca de cien mil habitantes y aproximadamente 20 partidos. El partido del Pilar, al que pertenecían gran parte de nuestras tierras, tenía en esa época unos tres mil habitantes. En el año 1821 se suprimen los cabildos y los alcaldes de hermandad, que son reemplazados por los jueces de paz. Las tierras de nuestro distrito continuaban teniendo una escasa valorización. Eran tierras todavía dedicadas en su mayor parte a la ganadería. Las escasas edificaciones eran muy modestas, en general de paja y de adobe. La población estaba compuesta por los dueños de las tierras, pequeñas y medianas fracciones debido a que se había operado una gran fragmentación de la propiedad de las mismas, acompañados por los libertos que trabajaban en las tareas que les imponía la ganadería y la poca agricultura que se llevaba a cabo. También había, aunque en un número mucho menor, unos pocos jornaleros que ayudaban en el trabajo, muchos de ellos in migrantes internos llegados de otros puntos del país.

LOS CAMBIOS EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX

Desde el año 1850 en adelante, una serie de factores operarán de manera positiva en la campaña bonaerense produciendo importantes cambios en la misma. Por un lado, la superación del problema con el indio y el mejoramiento de los caminos crean las condiciones de seguridad propicias para alentar al establecimiento de una mayor cantidad de población. Por el otro, la llegada de inmigrantes extranjeros -producto de las políticas migratorias que empieza a desarrollar el gobierno al respecto- no solo proporciona mano de obra para el trabajo rural, sino que también sirve para afianzar el mercado de consumo local que ayudará a dar un mayor desarrollo de la agricultura. No es casual, entonces, que un importante propietario del Partido de Las Conchas, cuyas tierras llegaban a una parte de nuestro actual distrito de Malvinas Argentinas, elevara una petición al gobierno en la cual solicitaba que sus tierras fueran declaradas de pan llevar. Se trataba del General Pacheco, quien hacia el año 1846 había recibido una importante extensión de tierras de parte del gobierno, cuyo frente daba al río de Las Conchas. Su pedido tenía sentido ya que las tierras que el gobierno declaraba de pan llevar eran destinadas de manera exclusiva a la agricultura, debiéndose desplazar el ganado que hubiere en ellas. Todo esto significaba también una mayor valorización de las tierras.

Nuestras tierras de pan llevar

En el año 1855 y siguiendo el ejemplo del General Pacheco, otros propietarios de tierras aledañas- entre las cuales algunas correspondían al actual distrito de Malvinas Argentinas- presentan una solicitud ante el gobierno de la provincia de Buenos Aires para que éstas sean también declaradas de pan llevar. El pedido era encabezado por Fortunato Poucel- que poseía tierras en la zona de Bella Vista-, acompañado por otros vecinos. Entre ellos aparece Rufino Villamayor, cuya propiedad, que lindaba con la de Pacheco, nos resulta de especial interés por tratarse de tierras que hoy forman parte de nuestro distrito, más precisamente de lo que hoy es la localidad de Villa de Mayo. Este hecho constituye un hito importante en la historia de nuestras tierras, ya que marca la pauta del proceso que se estaba operando en la zona. La lectura de algunos párrafos del escrito en el cual se lleva a cabo la petición resulta por demás ilustrativa ya que nos permite rescatar los argumentos esgrimidos por ese grupo de propietarios y también acceder a una descripción de las tierras en cuestión. "(... ) Desde que el General Pacheco ha obtenido de V.E. Que sus tierras comprendidas entre el río de Las Conchas y el arroyo de Las Tunas, sean declaradas de pan llevar, nosotros, no podemos emplear las nuestras en otro destino. El pastoreo sería costoso porque nos impone la necesidad de tener sugetos nuestros ganaditos para que no causen daños que siempre tendríamos que indemnizar. Esta circunstancia y el vehemente deseo que nos anima de dar importancia a las tierras, promoviendo la agricultura, base de nuestra propiedad, nos impele fuertemente a venir ante V.E. Solicitando se digne declarar nuestras tierras situadas a la costa del río de Las Conchas, desde los límites de las del General Pacheco, sobre ese mismo río, en el Partido del Pilar, tierras de pan llevar y con todos los privilegios que las leyes patrias les acuerdan. Un bien positivo reportará a el país de esta medida. Tenemos como cien colonos extranjeros, que poblarán esas tierras, desde que ellas fuesen declaradas de pan llevar, y les darían un grande impulso en su producción. No lo hacen hoy, porque temen que sus labores sean destruídas por los ganados sueltos que pastorean en los pequeños terrenos intermediarios.(... ) La agricultura encontrará también en estos terrenos, tierras vírgenes, que darán una producción exhuberante y reemplazará al poco producto que hoy nos dán las tierras de labrado de otros productos, ya cansadas por el contínuo trabajo a que por tantos años han estado sujetas. Estas ventajas lo creemos, no pueden menos que ser altamente valoradas y apreciadas por V.E. Y que lo inducirán a acordarnos la declaración que solicitamos (...). " El pedido tiene buena acogida en las autoridades provinciales, quienes ven con buenos ojos el establecimiento de la agricultura en la zona. Así, en un dictamen del 2 de julio de 1855 se resuelve declarar a estos territorios "de pan llevar", aclarando que "... No podrá tenerse en ellos ganados sin pastor". Es el comienzo de la agricultura en estas tierras y prueba de ello es el establecimiento, hacia 1865, de un molino de harina, ubicado sobre el río de Las Conchas, en el sitio denominado Paso Morales, que era por donde el camino cruzaba el río aludido para seguir hacia Morón y luego hacia la ciudad de Buenos Aires. La existencia de este molino nos permite colegir la presencia de trigo en las tierras aledañas, entre ellas las tierras de nuestro distrito.

El primer ferrocarril y la creación del Partido de Moreno

El factor más importante a tener en cuenta en esta etapa es el tendido de las primeras vías férreas en el país. El 12 de enero de 1854 se dicta una ley en la provincia de Buenos Aires por la cual se otorga permiso para construir una línea férrea desde la ciudad de Buenos Aires en dirección hacia el oeste. Al año siguiente se comienza el tendido de las vías y se compra la locomotora que se llamó La Porteña y que había sido construida en Inglaterra y destinada a la India. Por fin, el 29 de agosto de 1857 se inaugura el primer tramo del Ferrocarril del Oeste, con sólo diez kilómetros de extensión. El ferrocarril constituirá una formidable herramienta de progreso y, a la vera del mismo, surgirán nuevas y pujantes poblaciones. Una de ellas es el pueblo de Moreno, fundado hacia 1860 por Amancio Alcorta en tierras que le pertenecían, ubicadas en la línea del mencionado ferrocarril. Esto derivará en la creación del Partido de Moreno por Ley del 24 de octubre de 1864. Y este punto es importante con relación a nuestro distrito, ya que el nuevo partido toma una porción del territorio del de Pilar. A partir de entonces, las tierras que hoy forman parte del partido de Malvinas Argentinas serán de jurisdicción de tres distritos: Pilar, Las Conchas y Moreno. De este último, la parte de territorio que luego será una importante porción del Partido de General Sarmiento era conocida como el "Cuartel Segundo" de Moreno. En lo que respecta al establecimiento de vías férreas debemos señalar que a comienzos de la década del ´80 comienza el tendido del denominado Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, que instala la estación Muñiz en el año 1888 y en los años inmediatos las de Bella Vista y San Miguel. Este era el medio más cercano al que podían acceder los pobladores de nuestras tierras. El actual Ferrocarril Belgrano, que surca las tierras de nuestro distrito, será un emprendimiento de nuestro siglo. Su origen y evolución serán tratados mas adelante.

La Porteña, primer locomotora de su tipo en el país. Comenzó a circular en 1857 en el Ferrocarril del Oeste y fue la encargada de trasladar los cuerpos de las víctimas de la fiebre amarilla a la Chacarita.


Maria Estela Ramirez
Lic, en administracion de empresas de ...
Escrito por Maria Estela Ramirez
el 04/07/2013

GRAN BUENOS AIRES - SAN MIGUEL DE GHISO

HISTORIA

EL ORIGEN COMUNAL

En uno de esos pequeños territorios de Argentina, un día se dispersó el ganado, se cultivó la tierra y se la hizo producir, se radicaron familias pastoras, se agruparon en núcleos comunitarios, los que determinaron la fundación de pueblos y dieron origen a un gran municipio.

Así nació el partido bonaerense de General Sarmiento, a la vera de un riacho que se designó en la época colonial con el nombre de "Conxa", luego "De las Conchas" y hoy "De la Reconquista". En un tiempo ese río estuvo vinculado a muchos aconteceres trascendentes de la patria.

Comencemos por delimitar el área del partido de General Sarmiento y ubiquémoslo entre el grupo de comunas del conurbano bonaerense. Hacia el noroeste de la ciudad de Buenos Aires, a 32 kilómetros de distancia, se extiende este municipio que surgió corno existencia jurídica, el 18 de octubre de 1889.

Tiene una superficie total de 0. 631 hectáreas y se halla limitado por el noroeste, con los partidos de Pilar y Escobar separados por el arroyo y cañada de Pinazo. Al suroeste con el municipio de Moreno; al noreste con el de Tigre y al sureste con los partidos de Tres de Febrero, General San Martín y Morón, del que los separa el río de La Reconquista.

Ubicados dentro del medio geográfico conformado su suelo de hermosas y atrayentes lomadas y una vegetación arbórea exuberante, empecemos a vivir las horas preliminares de su existencia para ver, paso a paso, cómo se fue poblando, hasta llegar a nuestros días en su desarrollo total.

Para hablar de este distrito que se distingue por el proceso edilicio, por la belleza de sus panoramas naturales y el ritmo acelerado de una vida moderna, debemos principiar por ubicarlo dentro del tiempo, en cuando al origen.

Los documentos de los primeros cronistas de viajes de nuestra historia colonial, se refieren, desde las épocas contemporáneas al fundador Juan de Garay, a un riacho que tiene su desembocadura junto con el Luján, en cl caudaloso Río de la Plata y se extiendo hacia el suroeste por una vasta zona baja y pantanosa.

Dijimos que la existencia de este río se halló vinculadas a relevantes episodios de nuestra historia patria. Figura en planos trazados en el siglo XVII por el Padre Antonio Machoni y en otro de Domingo Petrarca de 1719. En 1749 se le menciona como río "'Conxa" y con el nombre de "Conja" en otro copiado y reducido por el Teniente Coronel José Custodio de Sá y Faria, de 1753.

El río caracterizó a la zona que fue reconocida como 'Pago de las Conchas" y uno de nuestros primeros cronistas coloniales, se refirió al origen de su nombre. En efecto, el libro IV del "Diario de Aguirre" expresa que "El río De las Conchas toma su nombre de una gran multitud de conchas que realmente se crían a sus orillas" y más adelante agrega "que el terreno de sus orillas es bajo y expuesto a las inundaciones del río y sólo en buenos días se puede andar".

Municipalidad Ghiso

LA HISTORIA DE LA PROPIEDAD TERRITORIAL

Recordemos que Juan de Garay tras fundar a Buenos Aires, repartió entre los expedicionarios, solares en la ciudad, chacras en sus alrededores y suertes de estancias con cabeceras en las márgenes de los ríos. Igual procedimiento adoptaron las autoridades que lo sucedieron en el gobierno inmediato. Generalmente eran dones que se brindaban en reconocimiento por la colaboración prestada en la conquista de América o servicios prestados a la corona.


En 1832 se concedieron a otros tantos súbditos españoles, cinco suertes de estancia sobre el río De las Conchas, seguidas hacia el suroeste de las que se otorgaron en dicho lugar al General don Angel Pacheco. Cada una de ellas conservaba, aproximadamente, las medidas clásicas de tres mil varas de frente con cabecera sobre la margen noroeste del río, por legua y media de fondo, en dirección al noroeste (actual partido de Pilar).

Las dos suertes que siguieron a la estancia de los Pacheco, abarcaron el territorio ocupado actualmente por el Campo de Mayo. La que le sigue en orden, hacia el suroeste, es el área dentro de la cual se van a fundar los pueblos de "San Miguel" y "Bella Vista". Las otras dos estancias ocuparon el territorio que prosigue hasta llegar al actual partido de Moreno.

De estas cinco estancias originarias, la que nos interesa es la del medio. En ella se producirá la subdivisión y población del área, que culminará en el año 1889, con la creación del partido de General Sarmiento.

LAS TIERRAS DE ESCOBAR Y DE PINAZO

Pero aún hay una zona territorial, fuera de las ya mencionadas, cuyo origen y evolución necesitamos conocer, porque parte de la misma va a integrar con los años, también el ámbito de nuestra comuna. Se trata de una enorme fracción de territorio que se extendía entre la cañada de Escobar y el fondo de las estancias del río De las Conchas que acabamos de mencionar.

Fue la suerte de estancia que el fundador Juan de Garay otorgó en gracia a su compañero de expedición, don Alonso de Escobar, el 7 de febrero de 1582, que llegaba hasta la isla de Escobar.

Esta estancia de Escobar en 1601 pasó a poder de Francisco Muñoz a raíz de un nuevo reparto. A su fallecimiento, fue heredada por Miguel de Riglos y en 1720 adquirida en remate por Fermín de Pesoa y por el coronel Nicolás de la Quintana, en fracciones separadas.

El 10 de noviembre de 1746, de la Quintana vendió parte de sus tierras a Antonio de la Cruz y el 5 de julio de 1756, adquirió el resto de la estancia de Pesoa, un célebre personaje que cobró enorme trascendencia en la campaña, durante la colonia, al punto que se reconoció por su nombre la zona donde se afincara. Se trataba del ilustre Mariscal de Campo Manuel de Pinazo y Funes, funcionario encumbrado de los cabildos, perito en el conocimiento de la campaña bonaerense y eficaz asesor de las más altas autoridades en la defensa del territorio contra los avances del infiel.

Estas tierras que durante muchos años fueron propiedad y centro de actividad de Manuel de Pinazo son, en gran parte, las que abarcan el área de la actual localidad de José C. Paz y los pueblos de Del Viso, Tortuguitas, Grand Bourg e Ingeniero Pablo Nogués.

Estación Gral Lemos


LA ESTANCIA CENT R AL DEL RÍO DE LAS CONCHAS

Volvemos ahora a la estancia central de las cinco que tenían su cabecera sobre el río De las Conchas. Vamos a ver quiénes fueron sus propietarios en el correr de los años y cómo se fue subdividiendo. Eso nos proporcionará el origen de las localidades de "San Miguel" y "Bella Vista", motivo de la creación del partido de General Sarmiento.

Pero antes de entrar en estos detalles, tratemos de formar en nuestra mente una visión del panorama que ofrecían estos campos, al iniciarse la colonización de los mismos. Eran tierras llanas con sitios de lomas y hondonadas, cubiertas de pastizales y numerosos bosquecillos pequeños y frondosos, que daban atracción al panorama.

Esta estancia perteneció en sus comienzos a don Pedro Moran, Integrante de la expedición de Garay. Luego fue heredada por Martín Sampayo. En 1722 Sampayo vendió 200 varas de frente con su correspondiente fondo, a Domingo Lescano. Un año más tarde, Lescano vendió estas tierras al alferes Domingo Morales.

Morales se radicó cerca del río De Las Conchas y su acción cobró tal renombre, que sirvió para designar el único paraje donde se podía vadear el río. Desde entonces se conoció el lugar como "Paso de Morales". A su muerte, esta fracción de la estancia fue heredada por Bartola Morales. Tiempo después pasó a poder de Luis Maldonado, descendiente de los Morales y por fallecimiento de éste a su hijo Cayetano Maldonado, quien, en el año 1830, la vendió a Isidro Cufré.
La estancia primitiva de 3. 000 varas de frente, sufrió también desmembramiento en otra zona. Al fallecimiento de Martín Sampayo, las 1. 500 varas de frente con su correspondiente fondo que seguían a las 300 varas ya mencionadas, fueron heredadas por Ursula Pérez Moran. A la muerte de ésta, sus herederos, representados por León Antonio Lízola, vendieron en 1805 esta fracción de campo a Francisco Maderna, que era casado con Josefa de Escobar en primeras nupcias. Dos años más tarde falleció Maderna y tiempo después su esposa, heredera de las tierras, se casó con Juan Guillén.

El 27 de noviembre de 1807, Juan Guillén y su esposa Josefa de Escobar vendieron estas tierras a Isidro Cufré que las unió a las otras 300 varas que había adquirido con anterioridad.

Tres años mas tarde, en 1810, Cufré también obtuvo por compra el resto de la estancia primitiva, que desde entonces volvió a tomar las dimensiones clásicas de 3. 000 varas de frente por legua y media de fondo. Es de advertir que esta última fracción de la estancia de 1. 200 varas había sido objeto anteriormente de un largo litigio.

Entre 1832 y 1833, Luis Goya compró la totalidad de estos campos y los conservó hasta el 9 de marzo de 1837, fecha en que fueron adquiridos por Fortunato Poucel, un súbdito francés radicado en el país y su hijos, con residencia en París.

LAS PRIMERAS POBLACIONES

Es Interesante señalar que hasta esta fecha, la totalidad de estos campos estuvieron poblados por algunas familias que se dedicaban a la crianza y cuidado del ganado, el que abundaba por toda el área. Según un plan trazado por el agrimensor Manuel Eguía en 1834, existía como población principal, un gran caserón que servía de residencia a Luis Goya, en cuyo costado se levantaba un tupido bosque. Existía además otra casa que habitaba Vicente Pérez, algunas taperas y varias postas, ya que atravesaba la estancia en forma longitudinal, el camino de las postas al Pilar, que se prolongaba al norte del país.

Esta ruta sirvió de comunicación y recorrida permanente hacia numerosos pueblos situados al noroeste, tras vadear el río De las Conchas por el paso de Morales, desde 1819.

El ganado mostrenco que pululaba en el lugar desde la primera fundación de Buenos Aires por don Pedro de Mendoza, se vio considerablemente aumentado, cuando por un Acuerdo del Cabildo de Buenos Aires celebrado el 3 de septiembre de 1756, se mandaron echar a este lado del río De las Conchas, todos los animales que se hallaban dispersos en los alrededores de la ciudad, a fin de dedicar esas tierras a la siembra de cereales y verduras.

LA COLONIZACIÓN DE LAS TIERRAS - EL FUNDADOR ADOLFO SOURDEAUX

Con la adquisición de la estancia por Fortunato Poucel, se Inicia su colonización, merced a la iniciativa e Influencia de un extranjero excepcional. El ingeniero agrimensor (también geólogo) Adolfo Sourdeaux, que ofrendó su acción y su vida en aras del progreso y civilización de grandes zonas del territorio patrio, con un ahínco y desinterés admirable.

La figura descollante de Sourdeaux cobra relieve en el año 1845 cuando arriba a las playas del Río de la Plata en cumplimiento de una misión oficial encomendada por el gobierno francés. De profesión marino, ostentaba el grado de Capitán de Infantería y era ayudante de campo del Inspector de Infantería de la Marina Francesa. Era entonces un joven de 26 años. Además se había graduado en la Universidad de Paris, de ingeniero agrimensor y geólogo.

Por razones políticas Sourdeaux resolvió hacer renuncia de su grado militar y no regresar a su patria, estableciendo su residencia definitiva en la Argentina. Entonces ofreció sus servicios de agrimensor y geólogo al Gobierno. De esta manera realizó el trazado de las que son hoy importantes ciudades: San Isidro, Las Flores, Luján, Morón, Azul, Moreno y varias otras. Confeccionó un Importante plano de la ciudad de Buenos Aires, que causó la admiración por la perfección y minuciosidad de sus detalles.

También proyectó e hizo construir bajo su dirección y costeó de su peculio particular, en la plaza de Lorea, en Buenos Aires y en Barracas al Sur (hoy Avellaneda), los primeros pozos artesianos, para dotar de agua potable a la ciudad, y trazó y construyó un enorme parque en el establecimiento "San Juan" de su amigo Leonardo Pereyra, que aun hoy es admirado por su belleza. Se encuentra en las cercanías de la ciudad de La Plata, al cuidado del Gobierno de la provincia de Buenos Aires. Sourdeaux sostenía que había que rodear a Buenos Aires de grandes bosques y parques, por razones ambientales.

Pero la obra de mayor relevancia, como agrimensor y notable esteta, la desarrolló en esta zona, fundando y dando impulso a los dos pueblos que dieron origen al partido de General Sarmiento: San Miguel y Bella Vista.

En 1850, invitado por su amigo y connacional Fortunato Poucel, establece la residencia definitiva en la estancia que éste posee junto al río De las Conchas. Entonces germina en Sourdeaux un plan para colonizar esas tierras, que el propietario recibe con entusiasmo.

El agrimensor se enamora de las bellezas que ofrecen los panoramas delcampo de su amigo Poucel y le propone la genial idea de subdividir todo el área, transformándola en zona agrícola y conformando dentro de ella dos centros urbanos: uno serviría de pueblo y cabecera y el otro sería lugar de residencia veraniega de las familias de la colectividad francesa que habitaban en la ciudad de Buenos Aires.


LAS TIER R AS "DE PAN LLEVAR"

Poucel apoya calurosamente el proyecto de Sourdeaux y tras interesar a los propietarios de las estancias linderas, el 31 de mayo de 1855 presentan al Gobierno de la provincia de Buenos Aires, un petitorio redactado de puño y letra de Sourdeaux, solicitando se declaren estas tierra "de pan llevar", es decir, se reglamente la tenencia y recogida del ganado que en gran número se halla disperso en todo el territorio, a fin de dedicar esas tierras a la labranza. Si se accede a lo peticionado, promete que cien colonos extranjeros se radicarán en el lugar para sembrar en los campos cereales y verduras.

El 2 de Julio de 1855, el Gobierno provincial resolvió favorablemente el pedido y emitió un decreto ordenando que estas tierras en el futuro se dedicaran a la agricultura. Complementando dicha medida, el 19 de enero de 1856 dictó el "Reglamento de las chacras de los terrenos de don Fortunato Poucel y demás vecinos del partido del Pilar", por medio dcl cual se ordenó la tenencia y cuidado del ganado dentro de los límites de dichos campos. Debe advertirse que en esta fecha aún no se había difundido el uso de los cercos.


LOS FRACCIONAMIENTOS Y LAS PRIMERAS VENTAS: ORIGEN DE SAN MIGUEL Y BELLA VISTA

Sordeaux consecuente con sus propósitos de poblar estas tierras, procedió a subdividirías y en 1857 se iniciaron las ventas de grandes fracciones, generalmente a personas de origen francés. La primera venta de cuatro manzanas, se efectuó el 17 de julio de 1857 a doña Desideria Goulú de Vigner.

El primer nativo que adquirió tierras en el lugar, fue Salvador Posse, soldado del ejército de Juan Manuel de Rosas, quien se radicó en estos sitios poco después de la batalla de Caseros.
Ya resuelto a fundar los pueblos, el 18 de mayo de 1864, Sordeaux trazó el primer plano de la villa que bautizó con el nombre de "San José del Pilar". Poco después el fundador trocó esta denominación que la había dado al pueblo por la de "San Miguel", al dejar de depender esta zona del partido de Pilar y entrar a constituir el Cuartel Segundo del nuevo partido de Moreno, creado el 24 de febrero de 1865. Determinó en este plano el te jido del futuro pueblo y ubicó el lugar de emplazamiento de su plaza central.

Simultáneamente, en la zona que residía, trazó el pueblo de las quintas de veraneo, que denominó "Bella Vista" aludiendo a la belleza del lugar. En los alrededores se extenderían las chacras, las sementeras, los campos de pastoreo y más adelante, los tambos.

Muy pronto la estancia primitiva se fue poblando de familias de agricultores que fueron transformando el lugar, alentadas por la acción tesonera del ingeniero Sourdeaux, que perseguía el propósito de acelerar la existencia de los dos pueblos.

Con tal motivo organizaba excursiones, recorridas en vehículos y reuniones campestres en su quinta "El Retiro" de Bella Vista, a las que asistía lo más granado de la colectividad francesa.
Poco a poco destacadas familias de esa nacionalidad, adquirieron tierras en Bella Vista y levantaron graciosos chalés, que rodearon de parques y tupidas arboledas.

Pero Sordeaux estaba convencido que sólo se podría lograr el progreso del lugar facilitando sus comunicaciones con la ciudad de Buenos Aires. La única forma de hacerlo era construir un camino al pueblo de Morón, a donde llegaba el primer ferrocarril con que contó el país.

A tal efecto, en 1867 reunió a los vecinos que habitaban a ambas márgenes del río y los comprometió en una gran empresa que él iba a dirigir. Así se constituyó la "Sociedad de Fomento Pro Paso Morales" que gestionó del Gobierno la autorización para construir un puente sobre el río De las Conchas en el Paso de Morales y un camino consolidado con la tosca del río.

El 7 de noviembre de 1867, el Gobernador Adolfo Alsina y el Ministro Nicolás Avellaneda dictaron un decreto autorizando la realización de las obras.

De inmediato un grupo de vecinos bajo la dirección técnica de Sourdeaux, construyó el puente y el camino, inaugurándose ambas obras el 15 de febrero de 1869, con grandes festejos populares. El costo se abonó con un derecho de peaje que se cobró por intermedio del pulpero Francisco Planes.

EL TRAZADO DE LOS PUEBLOS

Dispuestos a acelerar la subdivisión y venta de la totalidad de las tierras, el 2 de enero de 1872 se constituyó la "Sociedad de Fomento San José del Pilar" y el 30 de septiembre del mismo año, la "Sociedad de Fomento San Miguel del Porvenir". Ambas sociedades fueron administradas por Sourdeaux e integradas en su mayoría, por las mismas personas (generalmente muy adineradas). La primera adquirió la mitad longitudinal de la estancia, de la parte que ya no había sido vendida. La segunda adquirió la otra mitad. De inmediato subdividieron en pequeñas parcelas y en chacras, y se ofrecieron en venta.

Adolfo Sourdeaux al realizar el trazado catastral de ambas localidades, demarcó para "San Miguel" manzanas de menor tamaño. Estimó que sería el pueblo cabecera mas urbanizado. Para "Bella Vista" estructuró manzanas de mayor amplitud. Consideró que seria un pueblo de veraneo, integrado totalmente por grandes quintas de descanso.

El primer remate de las tierras loteadas que rodeaban la plaza de San Miguel, se llevó a cabo el domingo 21 de septiembre de 1873, a las 12 horas, a cargo del martillero Carlos Ristorini, con escritorios en la Capital Federal y en Morón. Abarcó los lotes de 44 manzanas cuyo radio estaría hoy determinado por las calles Italia hasta Aguero y de Maestro A. D'Eiía a Zuviría. Cada manzana contenía 12 y 16 parcelas. La operación tuvo lugar en los terrenos donde se levanta hoy el edificio de la escuela N° 1 "D.F. Sarmiento". El segundo remate de las tierras de San Miguel, también a cargo del martillero Ristoriní, tuvo lugar el domingo 10 de diciembre de 1876 y se vendieron en el mismo, 34 chacras que abarcaban en total un área que estaría actualmente delimitada por las calles España hasta Pueyrredón y de Serrano a Gaspar Campos.

Los primeros remates de las quintas de Bella Vista se efectuaron los días 21 y 24 de febrero de 1875 y el segundo el domingo 4 de abril del mismo año. Igualmente que los anteriores, estuvo a cargo de Carlos Ristoriní y consistió en la venta de quintas y pequeñas chacras.

En esta forma la estancia primitiva se fue poblando aceleradamente.

LOS PROYECTOS DE SOURDEAUX

Pero los sueños del fundador fueron mucho más lejos. Vinculado por amistad a la mayoría de los hombres que iban a construir los ferrocarriles en el país, proyectó el paso del "Gran Ferrocarril al Rosario" -hoy llamado "Nacional Bartolomé Mitre"- por el centro de los pueblos que había fundado. Paralelo a éste, pero a ocho cuadras de distancia en dirección al suroeste, en la que es hoy calle Gaspar Campos, trazó el paso de otro ferrocarril, el "Gran Trasandino", luego llamado "Buenos Aires al Pacífico" y hoy "General San Martín". Inició las gestiones para ambos proyectos ante el Gobierno Nacional. En el Archivo del Museo de los Ferrocarriles se encuentran depositados los expedientes y los planos originales.

No conforme con esto, inició los trámites para formar una empresa que él iba a administrar y cuyos estatutos fueron aprobados oficialmente. Se denominaba "Sociedad Anónima Tranway Rural del Nord-Oeste". Su objeto era Instalar un tranvía que iba a unir el pueblo de Morón con los de Bella Vista y San Miguel. Lamentablemente casi todos estos proyectos de comunicación ferroviaria, no pudieron ser convertidos en realidad.

El genio de Sourdeaux no cesó en sus maravillosos propósitos e ideó a la vera del río De las Conchas, un hermoso parque con grandes arboledas y jardines y una avenida muy ancha que partiendo de la orilla del río, se extendía por la actual avenida Francia y llegaba a San Miguel hasta donde se encuentra hoy el hospital municipal. La denominó Avenida del Rosario y con los años desapareció por haber sido entregada a las empresas que construyeron los actuales ferrocarriles, para el tendido de sus líneas.

Sourdeaux igualmente trazó anchas avenidas en San Miguel y Bella Vista, que servirían de acceso a las proyectadas estaciones ferroviarias. Difundió con fervor entre el vecindario el culto al árbol y fomentó la realización de grandes plantaciones en las viviendas, en las calles y lugares públicos.


LAS PRIMERAS ESCUELAS

La obra de Sourdeaux no tuvo pausa y abarcó los aspectos mas diversos. En 1868 inició gestiones ante las autoridades provinciales y municipales de Moreno, para dotar a San Miguel de una escuela primaria de varones y otra de niñas. Su proyecto tuvo éxito y dos años más tarde se crearon ambos establecimientos educativos, con fecha 13 de mayo de 1870, ]os que actualmente llevan los números 1 y 2, respectivamente, de este distrito de General Sarmiento. Se fundaron como escuelas N° 4 y 7 de Moreno y ocuparon un mismo edificio ubicado en la esquina frente a la plaza, que forman las actuales calles Belgrano y Sarmiento.

También inició gestiones para que se instalara otra escuela en Bella Vista. No tuvo la suerte de ver convertido en realidad ese propósito, ya que dicha casa de enseñanza primaria inició sus actividades el 5 de octubre de 1884, un año después de su muerte. Se creó como escuela N° 5 de Moreno (hoy N° 3 de General Sarmiento) y ocupó como primer edificio una casa de Jaime Escapa ubicada en la esquina de las calles O'Higgins y Boine de Bella Vista (Quinta La Vencedora).


FALLECIMIENTO DEL FUNDADOR

Pero como nada material es eterno, la acción tesonera, incansable y benemérita del Ingeniero Adolfo Sourdeaux, tocaba a su fin. Su vida había sido sumamente modesta y sus recursos económicos fueron generosamente ofrendados a las obras de bien comunitario, a las cuales se había prodigado por entero.

Los vecinos, presididos por don Leonardo Pereyra, reconocieron su labor y su sacrificio y lo miraron con respeto. Como testimonio de imperecedera gratitud, por haber fundado los pueblos y haber ofrecido a su obra tan considerable esfuerzo, en el año 1876 le obsequiaron en un acto publico de gran relevancia, una artística fuente de hierro con caída de agua, que el fundador conservó en su residencia de Bella Vista. Hoy se halla emplazada en uno de los canteros de la avenida Francia esquina Sourdeaux, donde una placa atestigua el valor histórico de la misma.

Pronto una penosa enfermedad minó su cuerpo y fue internado pobremente en una casa hospital de Morón. No pudo superar sus males físicos y falleció santamente el día 8 de julio de 1883. Sus amigos tuvieron que costear los gastos del entierro y sus restos fueron sepultados en el cementerio del pueblo de Morón. Tenía entonces 64 años de edad y 38 años de residencia en la República Argentina.

Pero la gratitud de los hombres no olvidó todo el bien que había ofrendado a los dos pueblos que dieron origen al nuevo municipio y creado ya el partido de General Sarmiento, uno de sus más ilustres Intendentes Municipales, el ingeniero don Ventura G Coli, dispuso que los restos del fundador y benefactor, fueran traídos al Municipio por una comisión de honor que presidió el señor Juan Luis Hilario Artigue, previa ordenanza dictada por el H. Concejo Deliberante. La misión fue cumplida solemnemente y el ataúd fue depositado frente al altar mayor de la Iglesia Parroquial de San Miguel, donde fueron velados durante tres días, recibiendo el homenaje público a que se había hecho acreedor.

En una ceremonia de gran relevancia realizada el día 23 de mayo de 1897, recibieron descanso definitivo en el atrio del Cementerio de San Miguel, que se designó "Sepultura N°1. Una lápida de mármol blanco atestigua la permanencia de los sagrados despojos.


LA ZONA RURAL

La obra iniciada por Sourdeaux, no tuvo pausa y la población se fue multiplicando día a día. Los campos que rodeaban ambos pueblos se transformaron en fértiles sementeras de cereales, en zonas de pastoreo, estancias, chacras y quintas de verduras. Entonces empezaron a aparecer en todo el área gran número de tambos que se fueron multiplicando en el transcurso del tiempo en todo el territorio del actual municipio. En los centros poblados se multiplicaron las viviendas, las quintas de veraneo que mostraban hermosos chalés con techos a dos aguas revestidos de pizarra, en medio de grandes arboledas y espléndidos jardines que dieron a estos lugares un aspecto muy singular.

La producción triguera de la zona fue tan abundante, que en el año 1885 movió a la Sociedad Anónima Louis Languevin y Cía. A instalar un molino harinero a orillas del río De las Conchas, junto al Paso de Morales. Utilizó al efecto la fuerza hidráulica que producía el movimiento de las aguas. En el mismo se efectuaba la molienda de todo el trigo que se cosechaba en la reglón. Más tarde el molino pasó a dominio únicamente de don Louis Languevín y en 1880 fue adquirido por don Miguel Bancalari, hasta el año 1904 que fue comprado por el Ejército Argentino, donde instaló algunas dependencias de Campo de Mayo.

En esa época existían en San Miguel y Bella Vista y zonas rurales aledañas, 300 propiedades en más de 50 cuadras, 34 establecimientos rurales importantes, corno los de Quimo y de Quesada; 415 cabañas, más de 400 chacras y 150 quintas de recreo.
En los dos pueblos ya formados, había 150 casas de negocios que giraban un capital de 700. 009 nacionales; una destilería importante, 13 fábricas de ladrillos, 2 fabrica de carbón vegetal, 2 viñedos que producían más de 300 bordelesas de vino al año; un molino harinero hidráulico sobre 1 río De las Conchas.

Maria Estela Ramirez
Lic, en administracion de empresas de ...
Escrito por Maria Estela Ramirez
el 04/07/2013
GRAN BUENOS AIRES - SAN FERNANDO DE
BUENA VISTA

HISTORIA

En 1785 se creo el Partido de las Conchas con cabecera en el puerto de igual nombre, y abarcando las tierras de esa Parroquia y el actual San Fernando.

Un año más tarde, se designa Cura y Vicario de la Parroquia al Dr. Manuel Saturnino de San Ginés.

A raíz de las constantes y extraordinarias inundaciones, el párroco Dr. San Ginés inició los trámites para trasladar el pueblo. El pedido fue concedido y la Iglesia se instaló un par de kilómetros más al sur.

En 1805, el río baja a causa del viento. Pero. Unos días más tarde, una gran creciente provocada por un temporal del sudeste, destruyó en pocas horas el pueblo de Las Conchas. Las pérdidas materiales se estimaron en 8. 000 pesos, cifra muy elevada para la época.

En el mes de noviembre de ese mismo año, se concluyen los planos para la construcción de un canal y de la nueva Villa.

En febrero de 1806 el Virrey Sobre Monte llega al lugar, acompañado por su esposa y una gran comitiva.

El 2 de febrero de ese mismo año, el Virrey y sus acompañantes colocaron la piedra fundamental del nuevo templo; y tomando la azada que había preparado el Comandante Carlos Belgrano, invocando las bendiciones de Dios, con energía y espíritu, rompió la tierra "en nombre de nuestro Rey y Señor Don Carlos IV", entre vivas y aclamaciones del pueblo presente, al son de la banda de música del Regimiento de Dragones.

El Comandante Militar Carlos Belgrano le dio el nombre de San Fernando de Buena Vista a la nueva Villa.

Como responsable, el Comandante Belgrano fue el encargado de la dirección de la construcción del Canal. Además, fue el único autorizado para la concesión de solares y terrenos para huertas o quintas a los nuevos pobladores, como merced o en carácter de venta.

La construcción del canal sufrió distintas vicisitudes. El gobierno de 1821 lo estableció como límite entre San Fernando y Las Conchas (hoy partido de Tigre).

La mencionada obra se impulsó durante la presidencia de Bernardino Rivadavia.

En 1848, Don Antonio Reyes fue designado por Juan Manuel de Rosas para desempeñarse como Juez de Paz de San Fernando. Durante su gestión, no sólo se reanudaron las obras del canal, sino que se construyó en el lugar un hermoso paseo.

En el año 1863, el Sr. Eduardo Hopkins autorizó la construcción de un muelle y depósitos necesarios para el mejor funcionamiento del canal.

En agosto de 1875, la Intendencia Municipal de San Fernando y el Ingeniero Luis A. Huergo convienen la construcción del actual Dique de Carena.

El 29 de diciembre de 1887, el Congreso Nacional concedió autorización, por medio de la ley 2. 098, para la construcción de una vía férrea que, empalmando en la estación de Belgrano, llegará hasta Tigre.

Hasta aquí, se vieron a grandes rasgos los principales antecedentes del único Puerto y Canal Municipal que posee la República Argentina. En tomo a él, se desenvolvió y se desenvuelve la actividad comercial de la zona.

Como se ha dicho, el origen de San Fernando data de 1802, cuando el párroco Dr. Manuel de San Ginés construyó la capilla Nuestra Señora de Aránzazu. Tres años después, el Virrey Rafael Sobre Monte le dio el título de Villa y el nombre de San Fernando de Buena Vista y, en 1806. Colocó la piedra fundamental de su templo parroquial.

Las actividades del Municipio se hicieron efectivas el 19 de Julio de 1857, a través de la Primera Acta Municipal, labrada por integrantes corporativistas. En este sentido, cabe aclarar que, desde la instalación de la Municipalidad y durante mucho tiempo. Lo que es hoy el Consejo Deliberante se llamaba Corporación y, sus integrantes, corporativistas.

San Fernando fue declarado Partido en 1821. Su centro urbano fue declarado Ciudad en 1909.

El Poder Ejecutivo Nacional declaró Lugar Histórico a la Plaza Mitre, el 30 de agosto de 1983. Recordemos que esto se debe a que en ese lugar, en 1812, el Gral. Don José de San Martín habló por única vez en público.

CARACTERISTICAS GENERALES

San Fernando fue creciendo con el tiempo, tanto demográfica como urbanísticamente. Los hijos de este pueblo sirvieron a la Patria en guerras y en su progreso cultural. Político, industrial y comercial.

Es de destacar que numerosas escuelas se asientan en el Partido de San Fernando; entre ellas podemos citar. De nivel secundario estatales, la Escuela Normal Nacional Mixta José Gervasio Artigas, la Escuela Nacional de Comercio Juan N. Madero, la Escuela de Enseñanza Técnica Nº 1 Pbro. Dr. Manuel de San Ginés, la Escuela de Enseñanza Técnica Nº 2 Capitán Carlos María Moyano, la Escuela de Carlos Casares y Panamericana, etc. Además, se pueden mencionar los siguientes establecimientos: el Instituto Nacional de Educación Física Gral. Manuel Belgrano, escuelas provinciales de nivel medio, escuelas oficiales primarias, escuelas privadas primarias, de nivel medio y jardines de infantes, y la Universidad (privada) de San Andrés.

San Fernando cuenta con un moderno Aeropuerto Internacional, que también mantiene un moderno servicio aéreo de taxis. Además, desde el Puerto de Tigre salen regularmente, lanchas de transporte colectivas con destino a las secciones 2º y 3ª de islas de San Fernando.

La producción tradicional y propia de la región se encuentra en el Delta. Este maravilloso lugar brinda formio, mimbre. Juncos, madera, frutales, pulpa para papel, entre otras cosas.

No menos importante es la radicación de empresas dentro de la planta urbana. Entre ellas podemos citar: Frigorífico Cocarsa, Raca, Avon, lnflex, Molinos Río de la Plata, Fate, Deli France S.A.. Cadbury's Stani, Surfactan S.A. , Laboratorios Gordon, Stearling, entre las más importantes.

La zona del Delta es considerada un excelente lugar para miniturismo y turismo de fin de semana. Esta región permite deportes náuticos, pesca y caza pero, sobre todo, ofrece parajes de gran belleza durante todo el año.

Es de destacar que el 27 de octubre de 1972 San Fernando fue declarada Capital Nacional de la Náutica, ya que alberga una enorme cantidad de embarcaciones, guarderías náuticas, clubes náuticos, Astilleros, industrias y comercios dedicados al ramo. Además, se puede mencionar en este sentido que la Escuela de Educación Técnica Nº 1 forma especialistas en Técnica Naval.

CULTURA

Merece un párrafo destacado la centenaria Biblioteca y Museo Popular Juan N. Madero. Esta se caracteriza por poseer miles de volúmenes y piezas de gran valor histórico; entre ellas, podemos citar el escritorio que perteneció a Bernardino Rivadavia.

Otra Biblioteca que merece especial atención es la que fuera donada por Absalon Rojas y que lleva su nombre.

No tenemos que olvidar la Biblioteca Rómulo S. Naón, la que hace su aporte intelectual desde el Centro Cultural Martinelli, donde tiene su sede.

El Ateneo Popular Esteban Echeverría es otra institución de la cultura de San Fernando. Esta se caracteriza por la realización de actos culturales tales como muestras de pintura, grabado, dibujos y esculturas, con la organización además, del Salón de Otoño, al que concurren prestigiosos artistas de todo el país.

La Quinta El 0mb ú, en la Av. Libertador 600, fue donada por la Señora Amalia de la Cruz Balbin de Lanza, para que allí funcione la Casa de la Cultura de la Municipalidad de San Fernando. En este lugar, existe el ombú desde donde el Virrey Marqués de Sobre Monte observó las obras del Canal. También allí vivió el patriarca de San Fernando, Juan Nepomuceno Madero. Fue declarada

LOS ORIGENES DE VICTORIAS

Habiendo concluido la Empresa Ferro Carril Central Argentino (ex Ferrocarril del Norte) la prolongación de su traza hacia Tigre y el ramal al muelle del Canal San Fernando, se interesó en construir, a su costa, una línea ferroviaria que, desde un punto de San Fernando, llegara a Pergamino. La idea era la de conectar esta línea con su vía principal Rosario-Córdoba y así realizar un tráfico competitivo con la empresa del Ferrocarril Buenos Aires-Rosario.

La concesión es otorgada bajo la Presidencia del Dr. Juárez Celman mediante la Ley Nº 2. 386 de octubre de 1888. Es así que, en un Atlas impreso con distintas líneas férreas incorporado a la Memoria del Departamento de Obras Públicas de la Nación entre 1885 y 1888, se observa el mencionado ramal, que constaba de 18 estaciones, de las que sólo se mencionaban 3: Pergamino (terminal), Capilla del Señor (intermedia, hasta donde llega en la actualidad) y Victoria (en la unión con el Ferrocarril del Norte de Buenos Aires). En este mapa aparece por primera vez el nombre de Victoria.

El nombre conferido a la estación fue dado en homenaje a la reina Victoria de Inglaterra. Cabe mencionar que, durante su reinado, fueron construidas las primeras líneas ferroviarias de nuestro país, todas con capitales ingleses.

Los planos para erigir el edificio de la estación y dependencias fueron aprobados en 1889, llevándose a cabo su inauguración en 1891.

Como las generaciones posteriores desconocían día y mes de creación del nuevo pueblo, tomaron como data para conmemorarlo el 29 de agosto, día que, por sugerencia del vecino Cervetto, se venera la imagen de la Santísima Virgen Nuestra Señora de la Guardia.

A principios de 1918, David Piaggi, Luis Cataldo, los hermanos San Martín, Tomás Batista y otros vecinos fundaron el Círculo Social Victoria, con el propósito de brindar a la juventud un lugar de reunión.

El 11 de febrero de 1922, y gracias al empeño del Padre Maximiliano Pérez, Cura Párroco de la Pquia. Nuestra Sra. De Aránzazu, Don Orione fundó en Victoria la Casa Materna de la Congregación, que lleva el nombre de Pequeña Obra de la Divina Providencia. Este templo venera la imagen de la Virgen Ntra. Sra. De la Guardia.

Entre las primeras escuelas instaladas en la localidad, se pueden mencionar la Escuela Nº 5, la escuela que funcionaba en la estafeta postal, la escuela particular de la familia Paternoster, la Escuela Nº 9 Gral. José de San Martín (hoy centenaria), etc. Posteriormente, se agregaron muchas más.

H ISTORIA DE VIRREYES

Esta localidad nace el 15 de abril de 1938, cuando se inauguró el apeadero, es decir, un sector de la vía en el que los trenes se detenían para dejar o recoger pasajeros, sin las comodidades que le dan el estatus de estación (hoy en el mismo lugar se emplaza la Estación Virreyes).

Aquella inauguración fue una respuesta al entusiasmo y tesón demostrado por los vecinos, quienes estaban afincados en la llamada por entonces Villa Piñeyro, en los alrededores de la ahora estación.

A partir de la década del '40, comenzaron a llegar numerosas familias del interior y de la Capital Federal. Pero la mayor cantidad de nuevas familias provenían del viejo continente; eran europeos.

Con el transcurrir de los años, la localidad de Virreyes fue quedando totalmente poblada. Dentro de las instituciones que tuvieron incidencia en el progreso del barrio, es de destacar la misión cumplida por la Sociedad de Fomento Virreyes, fundamentalmente en pos de la pav imentacion y electrificación. También tuvo gran importancia en este sentido la aparición del transporte local, a principios de los años '50, cuando comenzó a circular por la ciudad la línea de colectivos 1 (hoy, Empresa Ciudad de San Fernando líneas 710 y 371)

NUESTRO DELTA

Finalizando el recorrido de los principales nos de Brasil, Bolivia, Paraguay, Uruguay y la Argentina que integran la Cuenca del Plata, se desarrolla uno de los Deltas más importantes del mundo En este de 1 750 000 hectáreas, las 300. 000 has. Que corresponden a la Prov. Incia de Buenos Aires se encuentran a las puertas del Area Metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires como el más valioso recurso ecológico.

En el caso de San Fernando, con un territorio continental de 23 kilómetros cuadrados ubicado al norte de la ciudad de Buenos Aires, tiene la mayor cantidad de su territorio en las islas del Delta, con una superficie de entre 90. 000 y 100. 000 has. Entre la Segunda y la Tercera Sección. Esto significa que, de la totalidad del Delta bonaerense, pertenece a San Fernando casi el 35%.

En las islas de San Fernando se instalaron las primeras corrientes de inmigrantes europeos. Vascos, franceses e italianos, entre otros, se fueron asentando allí para trabajar e instalar sus familias. De ahí, la importancia que tuvo en su momento el puerto del Canal de San Fernando.

Con respecto a la población del Delta, la cantidad de habitantes es de 3. 640. Según el censo de 1991. Pero aquí hay que aclarar un hecho importante: la cantidad de población ligada económicamente al Delta es mucho mayor; hoy se puede afirmar que la población real asciende a más de 5. 000 habitantes. Esto se debe a que gran parte de los trabajadores que forman esa población no tienen sus casas en el Delta.

Es de destacar la importante obra de electrificación de reciente ejecución: más de 100 Km. De líneas de media tensión abastecen los domicilios particulares de los productores y del personal que trabaja en las islas. Sirven para mejorar el trabajo en las quintas y la estructura de servicios (recreos, estaciones de servicios, etc. ), entre otras cosas. Se está avanzando firmemente para lograr el cruce, desde la Segunda Sección hasta la Tercera, de la línea de media tensión que viene del río Paraná Mini.

Dentro de la estrategia de mejorar la calidad de vida del Delta, también hay que mencionar la decisión del gobernador Duhalde de construir un pueblo, al que la gente bautizó como Nueva Esperanza. Está planificada la construcción de 30 viviendas para ser vendidas, a través de créditos muy ventajosos, a las familias del personal que trabaja en las islas.

Estas medidas y tantas otras, tendienles a mej orar la calidad de vida, se enmarcan dentro de una política que pretende afincar la gente en el Delta: para que, donde haya condiciones para el trabajo, la gente pueda "echar raíces" en ese lugar.

El pueblo Nueva Esperanza, en el río Carabelas. En el marco de aquella política, está en plena construcción. El gobernador Eduardo Duhalde confió a gente estrechamente vinculada con cl Delta la responsabilidad de cumplir el compromiso en tiempo, forma, de un modo que no conoce antecedentes en obras públicas semejantes. Este pueblo, ubicado en la zona más dinámica de las islas (Segunda Sección), coincidirá con el cruce del camino isleño con la Ruta Provincial Nº 90. Además, se construirá en él una Capilla, a pedido del Obispado de San Isidro.

Hay otro hecho importante para subrayar con respecto al Delta. Como consecuencia de las inundaciones de junio de 1992, el Banco Mundial dispuso una línea de crédito destinada a obras para mitigar el efecto de los daños y evitar nuevos en el futuro. Es de destacar que es la primera vez, en la historia de nuestro Delta bonaerense, que el Banco Mundial apoya financieramente a esa zona. Los municipios de la región, San Fernando, Baraderu, Campana, San Nicolás. San Pedro, Tigre, Escobar, Ramallo y Zárate, priorizaron el esfuerzo en el mejoramiento de caminos, la infraestructura educacional e importantes obras costeras.

La producción característica y propia de las islas de San Fernando es principalmente la forestal: álamos, sauces, mimbre y caña. La producción de frutas fue mermando, a favor de la anterior. También es importante la producción ganadera; ésta es una alternativa a la forestal, ya que contrarresta los peligros del monocultivo.


Maria Estela Ramirez
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GRAN BUENOS AIRES - SAN ISIDRO

HISTORIA - CRONOLOGÍA

Poco después de la segunda fundación de Buenos Aires, Juan de Garay hizo el reparto de 65 suertes en la ribera norte, todas "tierras de pan llevar". De esta forma, se parcelaron terrenos desde la actual intersección entre las calles Arenales y Basavilbaso en el barrio de Retiro hasta el Partido de San Fernando. Según lo dispuesto, estas suertes debían tener un ancho mínimo de 300 varas (260 metros) hasta un máximo de 500 (433 metros) desde el río hasta una legua de fondo (5. 196 metros), y cada dos suertes debía correr un camino de doce varas. Diecisiete de ellas conformarán el asentamiento primitivo que dará origen al pueblo de San Isidro y el contrafrente lo podemos ubicar en las actuales avenidas Fondo de la Legua y su continuación, Blanco Encalada. Un siglo después de Garay, llega a Buenos Aires el joven Domingo de Acassuso, quien hará fortuna en el comercio de rubros diversos, incluyendo la trata de esclavos (usual en aquel tiempo).

1706

El próspero Acassuso, comprador de tierras en el pago de la Costa, decide fundar una capilla y una capellanía bajo la advocación de San Isidro, Santo Patrono de su familia en el País Vasco. A la vez, construye la primera Iglesia de San Nicolás de Bari, en Buenos Aires (demolida al ensancharse la avenida 9 de Julio). Inspeccionando esas obras en 1727 muere al caer de un andamio.

1806

Una flota inglesa desembarca en la costa de Quilmes y el Virrey español huye a Córdoba. El 27 de junio los ingleses tomaron la ciudad de Buenos Aires y se apoderaron de los caudales públicos que enviaron de inmediato a Inglaterra. Poco más tarde, esos mismos gauchos que habían resistido en primera instancia se reagrupan en la chacra de los Márquez (hoy Boulogne) junto con un contingente traído por Liniers de Montevideo e inician la Reconquista que culminará victoriosa el 12 de agosto.

1821

Ya independiente de la corona española, el gobierno de Buenos Aires transforma la vieja alcaldía colonial en municipio y convierte al último Alcalde de la Hermandad (Martín Campos) en el primer Juez de Paz. En esta época se construye el puerto de San Isidro. En 1825, amarra el "Druid", primer barco a vapor llegado al Río de la Plata.

1863

Llega la línea ferroviaria del actual ramal Mitre del alto, construida por la Compañía Ferrocarril del Norte de Buenos Aires, que partía desde Retiro, con estaciones en Belgrano, Rivadavia, Olivos y San Isidro.

1898

Con una misa se ha inaugurado el templo nuevo y está en construcción la capilla de Santa Rita. El centro ya tiene alumbrado público y agua corriente. Una casa, los Tres Ombúes, dispone de teléfono. Pagan patente municipal, entre otros, los coches y carruajes -incluidos los de bebé-, las canchas de bochas y casas de inquilinato (sin olvidar los perros, por supuesto, de los cuales sólo 830 tienen papeles en regla).

1906
San Isidro festeja su Bicentenario y acuña una medalla. En una de sus caras puede verse una capilla sobre la barraca, el sol naciendo desde el río, una casa, un campo sembrado y un árbol. Nueve años después, aquella medalla conmemorativa del Bicentenario será el escudo oficial del Municipio. Para entonces, ya estaban constituidas las primeras instituciones deportivas, el municipio contaba con el Club Atlético San Isidro (CASI), el Náutico, el Golf y el Atlético Boulogne.
1933
"Acassuso" se suma a otras estaciones ferroviarias creadas en el distrito, como Beccar, Martínez y Villa Adelina. Los tranvías comienzan a ser reemplazados por líneas de colectivos. La primera es la del FCCA, que va de Victoria a Villa Ballester y pasa por San Isidro y Boulogne. Sobre la avenida Fleming, en Martínez, se instala una pequeña - y luego una poderosa - "Fábrica de Sueños": los estudios de Argentina Sono Film.
1951

Con la inauguración de la Maternidad "Eva Perón", se mejora la red sanitaria tendida en los ´30 por el intendente de las Carreras (Asistencia Pública en San Isidro y Boulogne; Dispensario Antituberculoso en Beccar; Dispensario de Niños en Martínez) y se anticipa la importante acción comunal en la materia (cuyas mayores realizaciones serán el Hospital de Base de Boulogne y el Hospital Materno Infantil de San Isidro).

1972

En la vieja casa de Fernando Alfaro (Ituzaingó y Avenida del Libertador), se crean el Instituto Histórico y el Museo Municipal de San Isidro. El municipio ya tiene más de 200 mil habitantes y se ha producido una importante radicación industrial en las adyacencias del Acceso Norte (ruta Panamericana), lo que demanda, saludablemente, una gran cuota de mano de obra del Partido y zonas vecinas.

1983

Con el retorno de la democracia, el pueblo de San Isidro que ya cuenta con 285 mil habitantes elige al Dr. Melchor Posse como intendente y una nueva etapa de progreso comienza para el municipio.

2000

La mansión Las Brisas, el Palacio Municipal (inaugurado en 1875) y la vieja casa del Intendente Alfaro, albergan despachos y oficinas de la comuna, que ahora cuenta con nueva sede, un moderno edificio sobre la avenida Centenario.

Se rescataron reliquias del pasado en las excavaciones que se hicieron donde funcionó la sede fundacional del municipio sanisidrense, ubicada en aquel entonces en 9 de Julio y avenida del Libertador.

Entre los objetos extraídos se encuentran cazoletas de pipas francesas usadas en el siglo XVIII, herrajes de puertas, azulejos franceses pintados a mano provenientes del Pais de Calais del siglo XIX, baldosas francesas de entre 1830 y 1870, una de ellas con la marca de Leon Duplessy de Havre, restos de lozas inglesas y nacionales de 1780 en adelante, cerámicas vidriadas, una mayólica peruana de entre 1780 y 1850, restos de perfumes europeos o potes de maquillaje e incluso de cerámica y alfarería producida por indígenas que cohabitaban con los pobladores de la región. Asimismo, se hallaron cimientos y pisos de antiguas construcciones, una cisterna de gran diámetros en estado casi original, y restos óseos que permiten estudiar el régimen alimentario de los primeros pobladores.

Más sorpresas en la que fuera la casa de Fernando Alfaro (h)

En esta ocasión, la riqueza del material obtenido, que permitirá conocer con mayor detalle usos y costumbres del siglo XIX, obedeció al descubrimiento accidental del pozo de albañal de la propiedad.

El pozo tiene un marco de acceso compuesto por una estructura construida en ladrillo y barro de 1,20 m de lado, con arcos de refuerzo hasta una profundidad de 3,50 m. En su interior se obtuvieron diversos elementos como un cepillo de marfil, una pipa de porcelana, cucharas de hierro y bronce, restos de vajillas en cerámica blanca de fino diseño, porcelanas, envases de vidrio, tramos de fontanería fabricada a mano en cerámica roja y una botella blanca de gres.

El material arqueológico extraído será exhibido en el Museo, Biblioteca y Archivo Histórico Municipal de San Isidro, en avenida del Libertador 16. 362, San Isidro.

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GRAN BUENOS AIRES - VICENTE LÓPEZ

HISTORIA

LOS PRIMEROS HABITANTES

En la zona diversos autores hablan de querandíes, pampas y guaraníes. Los querandíes se hallaban en el valle del Riachuelo y al sur de él; los pampas, al sudoeste, en tanto que la meseta y el litoral estaba ocupado por guaraníes.
Los guaraníes de la costa y del Delta (para ellos Carapachay) eran conocidos como el nombre de “chandules”. Se trataba de hábiles canoeros que pulían piedra y confeccionaban cerámica.

LLEGAN LOS ESPAÑOLES

Según los conocimientos más modernos, el primer europeo que vio las costas del Río de la Plata y -las del monte grande- fue Américo Vespucio en su viaje de 1501.
En 1508, en su primer viaje, también lo recorre Juan Díaz de Solís.
Son varios los que luego lo surcan pero ninguno desembarca en las que serán las tierras de Vicente López.
En enero de 1536 Diego de Mendoza explora el lugar desde sus naves y es muy posible que haya sido él y sus hombres los primeros en desembarcar. Sería en la zona del “Monte Grande”.
Pedro de Mendoza, el 2 de febrero de 1536, desembarca en la antigua boca del Riachuelo y asienta el “Real de Santa María del Buen Ayre” y son él y sus hombres los que en sus exploraciones recorren lo que será Vicente López.
Luego Juan de Ayolas y Domingo Martínez de Irala cruzan la zona en su viaje hacia el norte que culminará con el establecimiento del “Real de Nuestra Señora de la Ascensión”. En 1541, Martínez de Irala y Cabrera vienen al Real y éste ordena el éxodo de los pobladores hacia la Ascensión (Asunción del Paraguay actual), el que se cumple en mayo de ese mismo año, y pasan todos por lo que hoy es Vicente López, Santa María del Buen Ayre vuelve a ser tierra de naturales.
Poco después llega Pedro Estopiñán Cabeza de Vaca, con la intención de repoblar. Pero ante la actitud belicosa de los aborígenes se retira.
Mientras, en lo que será el “Monte Grande”, los guaraníes cultivan la tierra pero ahora con la presencia de algo nuevo: los caballos, que trajo Mendoza, hasta hacía poco desconocidos por ellos.
Entre 1573 y 1579 Juan de Garay recorre las tierras en sus viajes de exploración buscando el sitio para “abrir puertas a la tierra”.
En 1580 llega con sus hombres a la misma boca del Riachuelo donde había llegado Mendoza. El 11 de junio funda la “Ciudad de la Trinidad”. Meses después pasan por las tierras de Vicente López las dos expediciones a cargo de Hernandarias y Espinoza trayendo pobladores, familias, criados, esclavos, enseres y ganado.
El 17 de octubre, Garay reparte los solares y huertas en la ciudad; y el 24 procede al reparto de las Suertes de Chácaras (del quechua “chájara”= finca rural) lo que da origen al “Pago del Monte Grande”, y es el nacimiento de lo que será Vicente López.

PRIMEROS PROPIETARIOS DE VICENTE LÓPEZ

El 24 de octubre de 1580, se procede al reparto de las chacras “en la banda norte del río”.
Las “suertes” debían tener 250, 400 o 500 varas de ancho por una legua (6000 varas) de fondo y comienzan en el borde de la barranca, y el bajo o bañado no integraba las mismas.
Manifiesta también Garay que uniendo el fondo de las “suertes” corra un camino que se conocerá como “Camino del Fondo de la Legua”y finalmente agrega que entre suerte y suerte quede un camino que corra desde el camino principal hasta los ríos y aguadas.
Las suertes eran 65, incluyendo la de Ana Díaz (única mujer cabeza de familia), la de Juan Garay, la del adelantado Rodrigo Ortiz de Zárate y Cristóbal Matute de Altamirano, vecino de Santa Fe rescatado de los naturales que lo tenían prisionero, y quien fuera el que advirtió, por medio de un mensaje metido en una calabaza y arrojada al Riachuelo desde la toldería en la que estaba prisionero, sobre el ataque planeado por Tabobá y gracias a su aviso, se salvó la incipiente ciudad.
De las 65 suertes, 28 corresponden íntegramente a la ciudad de Buenos Aires actual, 3 son compartidas por la ciudad de Buenos Aires y Vicente López, 15 están por completo en Vicente López, 17 en el partido de San Isidro y 2 en el de San Fernando.

Estas tierras se convirtieron en proveedoras de cereales, verduras y frutas de la trinidad, por lo que se la conoció como las “tierras de pan llevar”.
Los propietarios residían en La Trinidad (Buenos Aires) y pronto vinieron con sus esposas e Hijos.
También ocuparon la zona sus criados, sirvientes, esclavos y aborígenes “encomendados” los que constituyeron la primera población en el período hispano.
De esto se ve que no es lo mismo el primer propietario que el primer poblador.
Los criados y sirvientes –que servían por un salario- no solo lo eran en lo doméstico, sino que solían hacer de peones y capataces de los esclavos y aborígenes encomendados. Integraban también los primeros pobladores las familias de sirvientes, aborígenes y esclavos ya que estos vivían en las rancherías ubicadas dentro de las propiedades de su amo.
Los esclavos eran abundantes en las chacras y estancias. Fueron valiosa y sufrida mano de obra e integraron milicias y jugaron un papel muy importante y sacrificado en las tropas que lucharon en la Colonia del Sacramento, en las invasiones y en la independencia.
En 1569 Ortiz de Zárate fue autorizado para traer 100 negros, sin pago de derecho, para su uso personal.
El tráfico no fue libre, estaba sujeto a las necesidades económicas, y el control trajo el mercado negro o contrabando de esclavos.
Los traficantes fueron españoles, portugueses, holandeses, británicos y franceses.
La convivencia de blancos, aborígenes y negros produjo la proliferación de mestizos (blancos con aborígenes) mulatos (blancos con negros) y zambos (negros con aborígenes).
Muchas familias de raíces hispanas llevan entroncadas sangre aborigen, o negra, o ambas. Esto provocó distanciamiento, rechazo y racismo en sectores provenientes de sangre colonizadora de las últimas inmigraciones incontroladas, tanto europeas como americana y asiáticas.

Actitud de los naturales

Los aborígenes hostilizaron al “Real de Santa Maria del Buen Ayre” de Pedro de Mendoza y a la “Trinidad” de Juan de Garay. Incluso alejaron a algunos navegantes de la zona.
En el libro “La Argentina” de Fray Martín del Barco y Centenera se habla del ataque de curaca Tabogá.
También hubo alzamientos importantes entre ellos el de curaca “Bagual” (de allí viene el nombre de Bagual a los potros bravos).
Más tarde hasta tal punto se retiraron los naturales que fue preciso organizar expediciones para traer a algunos, lo que ocurrió a inicios del siglo XVI

Caminos del pago

Los caminos iniciales fueron los recorridos en el momento de su creación luego estos han tenido variantes y hasta han desaparecido en tramos.

1. “Camino por do se viene de la ciudad de Santa Fe” o “Camino del Bajo”.
Fue el único camino al que Garay le puso nombre ya que lo llama así en el acta del “Reparto” del 24 de octubre de 1580.
Por él fueron Ayolas y Martínez de Irala al norte, y volvió con Cabrera a despoblar al Real y por él Santa María del Buen Ayre se fue a la Ascensión (Asunción).
Luego lo usó Garay para sus exploraciones y, asentada la trinidad, por él llegaron Hernandarias y Espinosa con sus expediciones que traían pobladores, sirvientes, esclavos y ganado.
En Vicente López, el “Camino del Bajo” iba por donde actualmente está la vía de la línea "C” del ferrocarril Mitre.

2. Camino del fondo de la Legua o “Camino del Alto”
Hasta la década del 70 se desconocía y se discutía su recorrido.
Fue el segundo camino, ya que en el acta del 24 de octubre de 1580 especifica Garay que por los fondos de cada “suerte” (de una legua de largo) corra un camino.
Este es el camino del fondo de la legua.
Se determina al extrapolar el borde de la barranca desde Scalabrini Ortiz (primera calle entre suertes que llega a la legua)
Hasta Paraná y donde aparece el resto del camino. De esta manera se obtiene el recorrido real.
El camino venía por Constituyentes y alcanzaba en Vicente
López a la actual Hipólito Irigoyen (Calle entre suertes), donde actualmente se interrumpe.
Se reconstruye lo faltante siguiendo entre Flemming y Carlos
Calvo hasta llegar a Sívori y se prolonga (cortando manzanas) hasta Paraná y Fondo de la Legua (San Isidro) siguiendo hasta San Fernando. Se lo conoció también como “Camino del Alto”, y a partir de 1806 como camino a San Fernando de la Buena Vista. En Vicente López aún hoy se sigue creyendo que Fondo de la Legua es Bartolomé Mitre y no es así.

3. “Camino a las Lomas de San Isidro” o “camino del medio”
Es difícil determinar cuando comenzó su existencia, como el camino del bajo no era muy bueno y el del fondo de la legua estaba muy lejos del aún inexistente San Isidro, los Carreteros
y jinetes hicieron un atajo del camino del bajo.
En Vicente López se llamaba “del Tejar”, “Camino de las Lomas” o “Camino del Medio” hasta que la ordenanza nº 665 cambió su nombre por el de Bartolomé Mitre.

4. Uniones entre el Camino del Fondo de la Legua (del alto) y el Camino de las Lomas de San Isidro (del Medio).
Son dos el Callejón de Ibáñez y el Camino de la Unión.
Callejón de Ibáñez: Se trata de la actual calle Carlos F. Melo, de la cual un tramo unía el Camino de las Lomas (camino del medio) con el fondo de la legua (Camino del Alto).
Se inventó un “Zanjón de Ibáñez” producto de la unión de la Cañada (que iba por Gregorio a Las Heras) y la calle Melo (antes Ibáñez), que era un camino y ambos eran paralelos.
Melo se llamó Ibáñez hasta 1934.

5. Nuevo camino del alto: El 2 de junio de 1781 el Virrey Vertiz ordena que se realice un plano con el reconocimiento de terrenos.
Esta tarea es realizada por el brigadier José Custodio de Sáa y Faría que era un ingeniero y agrimensor portugués. Este traza entonces el conocido plano de 1781, verdadera acta de nacimiento del “Nuevo Camino del Alto”, que muestra el recorrido de los caminos desde el arroyo Medrano hasta el límite de San Isidro con San Fernando.
Muestra el “Nuevo Camino del Alto” uniendo los ya existentes en parte, con tramos nuevos a partir de la Cañada de Cristóbal de Luque, que era donde el atajo del “Camino del Bajo” bordeaba el arroyo y se unía al trayecto inicial.
Se verá alguna diferencia con el trazado actual, desde el arroyo hace un ángulo, que es lo que hoy conocemos como avenida San Isidro, hasta poco antes de la que hoy es General Paz. Es el primitivo trayecto que, casi un siglo más tarde, el gobernador Obligado rectificó quedando el que se conoce en la actualidad.
Continuaban así los tramos anteriores de Santa Fe –nombre puesto en 1822- y de Cabildo llamada así desde el 27 de noviembre de 1893 desde el arroyo Medrano hasta San Isidro.
Hoy se conoce en Vicente López, por ordenanza nº41 de marzo de 1911, como avenida Maipú.

6. Nuevo Camino del Bajo. Los gobernadores Bucarelli y Vertiz ordenan las obras al pie de la barranca el “Paseo de la Alameda” desde la actual Rivadavia a Corrientes luego se prolonga hacia el norte llegando a la hoy Córdoba luego sigue a la Punta Norte
(Retiro).
Durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas se une al “Bajo de la Recoleta” y desde allí sigue por el “Camino a Palermo”. Esto muestra el origen de Leandro Alem y de Libertador Hasta el Maldonado.
En 1875 se continúa con la avenida Hipódromo (Vertiz desde 1893) que llega hasta Blandengues (hoy Soldado de la Independencia), donde se desvía cruzando el paso a nivel del Ferrocarril del Norte (ramal a Tigre de la línea Mitre) y sigue por Blandengues hasta Zufriategui (primera calle de Vicente López actual) donde empalma con un viejo camino conocido como “Camino de las Quintas”, por el que se llega a San Isidro.
En la década 1911/20 es afaltado por el Touring Club Argentino, de Vicente López a San Fernando, por lo que se le dio el nombre de José C. Paz (padre del presidente del Touring y fundador de la Prensa). En 1931 el tramo Zufrategui-Corrientes fue ensanchado y repavimentado por el gobierno de facto del general Uriburu, por lo que años más tarde recibió su nombre, hasta 1950 que se la denominó avenida Libertador.

7. Caminos Locales.
Camino a los Santos Lugares: Era una calle entre suertes la que al instalarse los Santos Lugares de Jerusalem a fines del siglo XVIII en lo que hoy es San Andrés del partido de San Martín se prolongó hasta allí, sobrepasando el camino del Fondo de la Legua.
Camino de los Canarios: A mediados del siglo XIX llegó a la ciudad de Buenos Aires un contingente de las Islas Canarias, que venían a establecerse en terrenos de la zona de Chacarita en un proyectado “pueblo del Chorroarín”, este se hallaba en lo que hoy es Villa Urquiza.
Más tarde gran parte de las familias se instalaron en lo que a partir de 1891 se denominó Florida y que se conocía como parte del paraje de Los Olivos. Allí se llegaba por una calle entre suertes
llamado “Camino de los Canarios” que luego se lo denominó Caxaraville y hoy es Hipólito Irigoyen.
Camino de las Carretas: Se llamaba así a la calle entre suertes que hoy es conocida como Francisco N. De Laprida.
Camino de la Costa: Se lo llamó Libertador y también Camino Vecinal, luego fue avenida Maipú.
Camino de las Quintas: Antiguo nombre de Libertador.
Camino de la Cabeza: En un plano de 1864 se llama así al camino del Fondo de la Legua (Constituyentes), por iniciarse a partir de él las suertes de Cabezada.
Camino de las Tropas: Es muy posible que así se llamara al atajo de Fondo de la Legua (Bartolomé mitre) de Paraná a Irigoyen.
Camino de Vergara: Esta es otra denominación para el Fondo de la Legua.
Camino de Santa fe: Nombre tradicional que se le daba a la actual avenida Maipú.
Camino al Río: Nombre popular que se dio tanto a la calle Roca como Corrientes.

Durante todo este siglo Vicente López aún era el “Paraje de los Olivos” y formaba parte del partido de San Isidro (heredero del pago del Monte Grande”.

1. Las Chacras o Quintas
Las chacras se fueron fraccionando en otras más pequeñas y empezó a hablarse de las “quintas”, tanto de “verduras” como de “veraneo” residenciales.

2. Vida Militar
En las invasiones inglesas, el futuro Vicente López aportó hombres que integraron las tropas con las cuales Liniers reconquistó Buenos Aires.
Posteriormente a la primera invasión se organiza el cuerpo de “Labradores y Quinteros”.
Este cuerpo se disolvió en 1809, pero en septiembre de 1810 vuelve a ser organizado bajo el mando de su antiguo jefe Antonio
Luciano Ballester.
El nuevo nombre es “Lanceros Cívicos de Caballería” el que vuelve a ser cambiado el 8 de septiembre por el de “Guardia Cívica de Caballería”.
También no pocos indígenas y negros esclavos de la zona integraron el “Regimiento de pardos y morenos”.

La Batería de Olivos
El 23 de febrero de 1807 la Junta de Guerra expresa que se formen baterías en la “Punta de los Olivos” para impedir cualquier desembarco del enemigo. La Batería estaba en lo alto de la barranca, en algún lugar entre Díaz Vélez y Paraná.
Juan Bautista Azopardo se hizo cargo y la puso en condiciones. Instruyó a los artilleros y logró disciplinar 8 compañias capaces de operar por si mismas.

El Campamento de los Olivos
También se lo llamaba “Campamento de la libertad”
Estaba en los olivos en la línea sur de la Quinta de Riera, a seis cuadras e igual distancia al oeste
El objetivo de este campamento era dar principio a la construcción de barracas.
La fecha de su creación es entre 1814 y 1815, existen dudas al respecto.

3. Transporte y comunicación

La carreta: hay noticias de ella desde 1580, se usaron hasta casi fines del siglo XIX, transportaban los productos de la zona a la ciudad.



El correo: La comunicación era solamente el correo, ya que el telégrafo llegó en el siglo XX, se inicia un par de siglos antes con “los chasquis”.
En septiembre de 1715 el gobernador Baltasar García Ros reglamenta el servicio de chasquis en el Río de la Plata que rige hasta 1748. Iban de posta en posta por lo que lo llamó correo postal. Primero era mensual y después quincenal más tarde usaron las carretas, las galeras o diligencias y luego las mensajerías.
Estas últimas tenían como primordial el servicio de correo, luego venían los pasajeros y finalmente la carga.
Las mensajerías: La primera comenzó en 1839 pero cobran importancia en 1852, utilizaban las llamadas galeras o diligencias. Inicialmente iban a las afueras más cercanas. Poco a poco extendieron sus recorridos, pero todas las que iban al norte y noroeste pasaban por el Monte Grande (futuro Vicente López).
El primer servicio comienza en 1859 y pasaba por San Isidro, San Fernando y Tigre, tres veces por semana cobrando $5 por persona y por legua.
En la nómina de carretas de postas de ese año indica que la número 4 iba de Buenos Aires a las Conchas (pasando por el actual Vicente López). La número 8 iba a Pilar y Lujan pasando por San Isidro, la 12 a San Isidro y la 13 a San Fernando.
Postas y pulperías: Las postas eran los lugares donde se cambiaba a los caballos, se comía y se dormía, entre una posta y otra había una distancia aproximada de 30 km.
En el contrato celebrado con Sauze el 28 de diciembre de 1860 se manifiesta que las postas quedan a cargo de Luis Sauze & cía.
Hay dudas sobre la existencia de postas en Vicente López. Había pulperías “apeadores” para refresco y descanso de personas y animales.


En Bartolomé Mitre y Vélez Sársfield se hallaba la mal llamada de “La Legua” y se habla de otra en Maipú entre Belzú y C. Villate.
Los coches: Aparecen en el Río de La Plata en la segunda mitad del siglo XVIII, ya que una Real Cédula del siglo XVI había prohibido su empleo.
Desde Buenos Aires venían en las berlinas y carrozas, que luego fueron substituidas por las cupés, landós, milords, victorias, tílburis,
y hasta mail-coachs. Estos subsistieron hasta entrado el siglo XX.
Ferrocarriles: Aparecen en el actual Vicente López con la ley del 27 de junio de 1857, en pleno período secesión del estado de Buenos Aires, gobernado por Valentín Alsina.

4. El embrión de Vicente López
En el acta del Cabildo del 10 de febrero de 1779 es donde figura por primera vez el nombre de Olivos. Este nombre se debe al monte de olivos existente en lo que hoy es La Lucila,
plantado por Domingo de Acassuso y su hijo.
Así nació el nombre de Paraje de los olivos, Punta de los Olivos y Puerto de la Punta de los Olivos.
En 1893 el Ferrocarril del Norte (ramal Tigre) inaugura el tramo desde la estación Belgrano hasta la recién nacida estación Olivos. Es entonces cuando el nombre se oficializa.
Aproximadamente en 1871 Hernán Tauxillewicz de Wineberg compra, a Rodríguez esposo de Flora Pelliza, alrededor de 30 hectáreas de tierras.
Entre 1871 y 1888 planifica y concreta una urbanización en sus tierras.
Llama al pueblito General Mitre o Mitre de los Olivos, finalmente quedó Olivos. El 1 de febrero de 1891 le nombra Bartolomé Mitre a la estación, hoy terminal, del ferrocarril Buenos Aires a Rosario.
En 1895 se erige la capilla Jesús en el Huerto de los Olivos en Santa Fe (Ricardo Gutiérrez) y Salta.
En 1888 ya hay numerosos vecinos en la urbanización que reclaman una autoridad local en Olivos.
Las autoridades de San Isidro crean el Juzgado Administrativo de los Olivos, designando a Mariano Alvarez como Juez de Paz y a que desde 1887 el partido sea gobernado por intendentes. Los límites asignados al Juzgado eran muy parecidos a los actual Vicente López.
Tauxillewicz de Wineberg murió en 1911 y hoy la calle del barrio de Olivos que el bautizó Jujuy lleva su nombre.
En 1827 llegó una inmigración desde las Islas Canarias, para instalarse en un pueblo proyectado en donde hoy esta Villa Urquiza.
Ese proyecto no prosperó y algunos canarios se afincaron en los alrededores de donde actualmente se encuentra la estación Florida (este). Se llegaba por un camino entre suertes que se lo llamó el “Camino de los Canarios” (actual H. Irigoyen).
En 1870 llegan muchos italianos, que se van instalando en pequeñas quintas o instalan hornos de ladrillos en lo que hoy es Villa Martelli, Florida, Munro, Carapachay y Villa Adelina.
En 1890 Fundan el círculo “Il Trovadore” (Círculo el Trovador).
Hay loteos que se inician en las mediaciones de dos nuevas estaciones de ferrocarril, que serán semillas de otros dos barrios.
La segunda estación de ferrocarril fue una parada “San Antonio”, duro muy poco, ya que se construyó una estación con desvío para cargas: Vicente López. Esto pudo deberse a que por influencias de Gregorio Esperón (dueño de la quinta que llegaba a Azcuénaga y Melo y descendiente de una hermana del Dr. Alejandro Vicente López y Planes) se logró llamarla Vicente López.
Pronto aparecerán la tercera y cuarta estación, B. Mitre y Florida.

5. Religión
El primer sitio de oración fue la Capilla Nuestra Señora de Lourdes, ubicada en la suerte de Juan Ruíz de Ocaña, alrededor de 1740.
El 25 de marzo de 1895 debió realizarse a las tres de la tarde
la ceremonia de la colocación de la piedra fundamental para la construcción de la Capilla Jesús en el huerto de los Olivos,
pero por mal tiempo se corrió la fecha al 31 de agosto.
Simultáneamente se pide la creación de parroquia, lo que es aprobado el 23 de diciembre de 1896 por Monseñor Uladislao Castellanos. El día de reyes de 1897 se procedió a la inauguración.

6. Escuelas
La primer escuela se llamó “Escuela Rural de San Isidro” o “Escuela de Lomas” o “Escuela San José de los Olivos” y recibió el nº 5.
El primer documento que habla sobre esta escuela es una nota enviada en abril de 1860 por el presidente Municipal y Juez de Paz de San Isidro, Bernabé Márquez, al jefe de Departamento General de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires, Domingo Faustino Sarmiento.
Después de separado el partido, se le asignó el Nº 4 y el nombre de Domingo Faustino Sarmiento. Actualmente se encuentra en Mitre y Moreno.

La segunda escuela se inauguró el 11 de marzo de 1867 la ubican en una casa de Maipú y Corrientes, propiedad de los Uribelarrea. De allí pasó a Mariano Pelliza y Córdoba. Era de varones y un año más tarde se creó un aula para niñas.
Esta escuela fue bautizada a mediados del siglo XX con el nombre de Bartolomé Mitre. Actualmente es la Nº 2 del partido.
La tercera escuela se inauguró el 11 de junio de 1889, fue la Nº 8 de San Isidro y es la Nº 1 de Vicente López. La casa en la que comenzó a funcionar era de Santiago López y se pagaba por ella $50 mensuales y más adelante $65. Estaba en el actual Ricardo Gutiérrez y Tucumán y constaba de 6 habitaciones, de las cuales 2 eran destinadas para aulas.
El 29 de abril de 1899 se traslada a un local, propiedad de Longhi y Antonioli, por el que pagaban $75 de alquiler.
Se inició como mixta, pero desde 1892 a 1898 fue exclusivamente de varones.
La escuela se clausuró el 1 de febrero de 1896 y no funcionó hasta el 18 de noviembre de 1898.
Se inició con 16 alumnos varones y 11 niñas, en 1901 concurrieron 55 varones.
Desde abril de 1895 funcionó la biblioteca.
La cuarta escuela era la 19 de San Isidro y la actual Nº 3 de Vicente López, lleva el nombre de Teniente General julio A. Roca,
fue creada el 18 de agosto de 1889 y funcionaba en una casa de Higinio Anastasio Querido, se hallaba en lo que es hoy Bartolomé Mitre y Av. San Martín. La escuela era de ladrillos asentados con barro, techo de chapas de zinc y cielorraso de ladrillos.
El edificio tenía forma de L con cinco habitaciones, parte de las cuales eran aulas y parte vivienda de la directora y maestras.

Puerto
En 1912 el ministro de obras públicas de la provincia nombra una comisión para que estudien mejoras en la ribera, construir una avenida costanera y un puerto.
En 1917 se sanciona y promulga la ordenanza Nº 96 otorgando la concesión para construir un balneario al Sr. Matías Sturiza, quien estudia junto con el ingeniero H. Canale (Director General de Navegación y Puertos) el lugar para su emplazamiento.
El decreto del 1 de agosto de 1921 es convertido en ley por el Congreso Nacional.
El ministro solicita la suma de $285. 825 y el 26 de octubre de 1921 se inician las obras.
El 7 de octubre de 1922, se inaugura la escollera sureste del puerto. En la escollera se instaló un pequeño foco o baliza, este lugar pronto se convirtió en el paraíso de los pescadores.
Al sureste del espigón comenzó a funcionar el Balneario Olivos. Contaba con un pequeño bar y vestuario, en la playa cuando el río lo permitía se colocaban mesas y sillas.
Ya iniciada la década del 30 se construyó una isla artificial frente a la escollera, más tarde con la construcción de la escollera noroeste se unió la isla a tierra y se cerró así el puerto. Luego se convierte en arenero.

Balnearios


El Indio
El 14 de noviembre de 1926 se promulga la ordenanza Nº 235 que concedía a los Sres. Julio Cesar Calvo y José E. Brichetto la construcción y explotación de un balneario desde la calle I
báñez (Melo) hasta San Martín, finalmente ocupó la zona entre las calles Roca y Arenales, se llamó El Indio y era el mejor instalado de todos poseía un salón comedor, confitería, salón de baile y vestuarios. Los espacios al aire libre se cubrían con toldos corredizos.

Los Ángeles y El Ancla
Los Ángeles apareció poco después del Indio, más adelante se llamó El Ancla. Ocupaba el espacio entre las calles Parravicini (Hipólito Irigoyen) y la prolongación de Italia.
El terreno era alquilado a la familia del Dr. Fernández, propietario de la quinta Villa Mercedes.
Contaba con salón y pista de baile, vestuarios y pileta de natación de 1.000.000 litros de agua de pozo.
Era más chico que el indio pero el más elegido entre los exigentes.

El Yanko
Se hallaba en Melo, en la esquina norte con Av. Uriburu (Libertador). Comenzó como club y no usaba la playa sino su propia pileta, como el Ancla utilizaba agua de pozo alimentado con moto-bombeadores.
En 1994 ternimó siendo una estación de servicio.

Yacht Club Olivos
Fue fundado el 4 de abril de 1927, el 11 de abril se elige por Asamblea General la Comisión Directiva.
La flota inicial consistía en cinco embarcaciones del tipo Río de La Plata y cuatro chinchorros. Se inició en el edificio de madera de la escollera sureste.

La Peniche
Fue una “boite” flotante, se trataba de un crucero (que había sido una cañonera de la Armada reciclada) fondeado en el puerto.
Por las noches, lleno de pasajeros, salía al río y anclaba a unos cientos metros de la costa. En el se bailaba y algunos decían que también funcionaba como casino (esta nunca fue comprobado).
Era realmente un espectáculo verlo zarpar a las 22. 00 hs. Todo iluminado hasta sus mástiles.

Prefectura
Algunos datos indican que en 1926 la empresa Giovanotti & Cursati levantó una casilla de madera con destino a un destacamento de la prefectura, que con los años se fue reformando y ampliando.
En 1941 tenía jurisdicción desde La Punta Anchorena hasta la altura de la calle Salguero, en costanera norte.
En la década del 40 se construyeron nuevos edificios en el puerto para oficinas, alojamiento de oficiales y jefatura.
Desde 1971 se denominó Subprefectura y el 12 de enero de 1981 paso a depender de la Prefectura de la zona del Delta. En la década del 80 se creó la agrupación Albatros.

Maria Estela Ramirez
Lic, en administracion de empresas de ...
Escrito por Maria Estela Ramirez
el 04/07/2013
GRAN BUENOS AIRES - SAN MARTÍN

HISTORIA

E n el año 1790, la Orden de los Padres Franciscanos, recibe en donación de Don Pablo Luis de Gaona, un predio de 600 varas de frente por una legua de fondo (actualmente desde la calle Belgrano hasta la Avenida Pedriel y frente a la actual Plaza Central, parte de lo que actualmente ocupa la Escuela Nro. 1) instalaron una construcción que denominaron "Capilla de los Santos Lugares" ya que la orden estaba autorizada por el Papa, para recolectar dineros destinados a sufragar parte de los gastos que demandaban el cuidado de los "Lugares Santos de Jerusalen".
E n torno a esa Capilla, a la cual se anexaron una Escuela, un Cementerio y la Posta, se originó el primer núcleo de población, embrión del futuro pueblo que se llamó de Los Santos Lugares. En el orden religioso, este paraje perteneció al Curato de San Isidro, desde 1730 hasta el mes deJunio de 1825, en cuyo transcurso se resolvió segregar de dicho curato, una nueva parroquia.
E n 1834, se resolvió que esta Capilla dejaría de ser Iglesia Parroquial, y que sería la denominada "Jesus Amoroso" de "Santos Lugares", esto se fundo en el hecho de hallarse esta última en un lugar más céntrico y de encontrarse en construcción una nueva Iglesia.
E n el año 1836, el vecindario del curato "Jesús Amoroso, solicitó la creación de un pueblo y se inició la traza del mismo, el ll de abril de 1837 conforme a un decreto del año anterior, situandose la Plaza Principal frente al templo. La cesión de los terrenos de la Plaza fue efectuada por una vecina llamada Doña María Francisca Arroyo.

Una rica historia

El partido fue sede del primer fuego entre ingleses y criollos en la primera invasión inglesa a Buenos Aires (1806). En 1812 el general José de San Martín hace posta en el pueblo, mientras iba rumbo a sus expediciones libertadoras. Don Juan Manuel de Rosas, gobernador de la provincia de Buenos Aires, funda formalmente el pueblo por decreto del 25 de marzo de 1836, por iniciativa de los propios vecinos. A fines de ese año se le da el nombre de Santos Lugares de Rosas, en honor al gobernador y también por inici a tiva de los propios lugareños. En el cuartel de Santos lugares se firmó el fin de la intervención anglo-francesa en el río Paraná, tras los sucesos de la Batalla de la Vuelta de Obligado.

La guerra civil posterior que provocó la escisión transitoria de la provincia de Buenos Aires, tuvo como protagonista privilegiado a este partido, ya que en este lugar Rosas instaló el Cuartel General de Santos Lugares; además la batalla de Caseros, en la que Rosas es finalmente derrotado por Urquiza, se desarrolló en tierras que eran parte de este partido en ese entonces. Esta situación significó años siguientes muy difíciles para un pueblo tan identificado con el derrotado. Por esa misma razón, le costó mucho tras su reconstrucción pedir la confirmación de la fundación y la traza del pueblo. En 1856 el ministro de gobierno Dalmacio Vélez Sarsfield dispuso la revalidación de la fundación del pueblo, aunque le dio el nombre de General San Martín. El decreto lo firmó el 18 de diciembre del mismo año el gobernador Pastor Obligado, se desigó la traza y la primer comisión municipal, integrada por Antonio Santa María, Félix Ballester y Miguel Polero. En 1886 asume su primer intendente: Pedro Ballester.

San Martín moderno

La federalización de Buenos Aires modificó los límites del partido, que perdió los terrenos de Gainza y de Lynch (hoy Villa Pueyrredón, El Talar, Villa Devoto y Villa Real), y recibió en compensación los de Ciudadela, José Ingenieros y Sáenz Peña. En 1911 es declarado ciudad. En esos tiempos ya tenía la ciudad un perfil cívico-militar por la presencia de cuarteles, y la buena comunicación con Buenos Aires provocó un incesante crecimiento como suburbio de esta. La aparición de hilanderías y numerosas fábricas en el transcurso del siglo XX llevó a que se la considere también "Capital de la Industria", condición que fue perdiendo con el proceso de desindustrialización de fines de siglo. En 1960 se escinde el partido de Tres de Febrero, con lo cual ve reducida su extensión casi a la mitad. En 1961 se crea la diócesis de San Martín, cuyo primero obispo fue Monseñor Dr. Manuel Menéndez.

Origen del nombre

Lo debe al general José de San Martín, prócer argentino que lideró las batallas por la independencia argentina. El antiguo nombre de Santos Lugares de Rosas fue cambiado en 1856 para evitar resentimientos en una población que estaba fuertemente identificada con el ya derrotado Juan Manuel de Rosas. A su vez, el nombre de Santos Lugares devenía del nombre impuesto por los primeros monjes franciscanos de la zona: Santos Lugares de Jerusalén.