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CODIGO BACON

JORGE .
Ingeneria mecanica,psicologia forense,...
Escrito por Jorge . Polanco Novoa
el 21/12/2009

Desde entonces se han sucedido una larga serie de estudios que pretenden demostrar la existencia de códigos secretos, utilizados para ocultar diversos mensajes en las obras de Shakespeare y de Bacon. Todas ellas –las impecablemente argumentadas y las de apariencia más descabellada– se desprecian como inaceptables dentro de los círculos académicos, tanto por considerarse muy distintos los estilos literarios de Shakespeare y de Bacon, como porque la desbordante actividad de este último sería incompatible con la plasmación de la voluminosa obra shakesperiana. Similar escepticismo suscitan los estudios que presentan como autores a Marlowe, el Conde de Oxford u otros escritores, que compartieron una relación personal con Bacon. Y sencillamente se ignoran los múltiples argumentos y evidencias que cuestionan la preparación de Shakespeare para ser el único autor de todo lo publicado bajo su nombre (1

Carol
Escrito por Carol
el 21/12/2009
El Código Bacon


Viendo un día la serie Numb3rs, mucho más interesante por cierto que muchas otras policíacas de hora punta, mencionaron el llamado Código Bacon que supuestamente se esconde en los libros de este genial escritor y que podría inducir a demostrar que él es quien se esconde tras las obras de Shakespeare.

Cuando surgió la iglesia protestante, a Bacon se le encargó la tarea de finalizar la redacción de la Biblia anglicana. El prestigioso filólogo era un entendido en la cultura hebrea y un amante de las matemáticas, además de un conocido líder de diferentes logias masónicas.

Eso tal vez explica porqué aprovechó la ocasión que le otorgó el rey de Inglaterra para introducir algunos mensajes cifrados dentro del texto de la Biblia. El que ha pasado a llamarse Código Bacon es un conjunto de acrónimos en los que esconde su apellido y un sistema de codificación más complejo. Para entendernos este sería un ejemplo del primer caso:

Begun to tell me what I am but stopt,
And left me to a bootlesse inquisition
CONcluding, stay; not yet…

Como podemos ver las letras que forman Bacon se esconden entre las iniciales de las primeras palabras de cada línea, pero lo que realmente nos interesa es la forma que construyen esas letras, en este caso una L. A lo largo de la Biblia se encuentran 33 combinaciones de letras que forman su apellido y que codificadas aportan una oración construida.

La codificación es más compleja, no obstante. Bacon usaba un alfabeto de 24 letras (la i y la j eran la misma, así como la u y la v). Para codificarlas, las escribió en orden desde el número 0 hasta el 23, de forma similar a la que se escriben los números binarios. De tal manera que la A equivalía a un 0 y la B a un 1, para configurar la siguiente tabla:




La letra A equivalía a un tipo de letra, por ejemplo mayúsculas, y la B a cualquier otro tipo. Por ejemplo, la siguiente frase:

I STEpPED INTO HiS GreEn ShoES

Con el Código Bacon se dividiría en grupos de cinco para formar: ISTEp PEDIN TOHiS GreEn ShoES, que codificadas por la tabla anterior serían AAAAB AAAAA AAABA ABBAB ABBAA, o lo que es lo mismo: Bacon. A día de hoy se siguen buscando combinaciones en la Biblia, y también en las obras de Shakespeare, que puedan aportar contenido oculto

Graciela Román
Licenciatura en enfermería universidad...
Escrito por Graciela Román
el 29/12/2009

No me imagino estudiar como dejar un mensaje, que nadie pueda descifrarlo.

Muchas Gracias amigo. Esto es curioso. Las cosas que hace el humano, son muy complicados estos genios.

David Manuel Sosa Gonzalez
Comercio exterior mension compras inte...
Escrito por David Manuel Sosa Gonzalez
el 29/12/2009

Excelente documento tipo debate, no lo habia visto lo voy a estudiar y dejo mi opinion sobre sto

Cristina Toledo
Tecnica grafica escuela de arte alcide...
Escrito por Cristina Toledo
el 29/12/2009

Me parecio muy interesante,no tenia idea que existiera este codigo... Cuantas cosas nos falta aprender... Todos somos ignorantes en algo NO?... Cariños crist

Angélica Alegre Norza
Antropologia y economia universidad na...
Escrito por Angélica Alegre Norza
el 29/12/2009

Hola Jorge,


Gracias por invitarme a este debate, es verdad que existen muchas hipótesis sobre los códigos secretos, no sólo de escritores famosos y pintores famosos, sino también de músicos famosos, cantantes, en fin, la pregunta es si realmente quienes dejaron estos "mensajes ocultos" fueron conscientes de ello, yo no puedo asegurar tal cosa, porque me ponía a pensar hace unos pocos momentos, ¿Qué pasaría si dentro de 100 años alguien descubre en una de mis novelas "mensajes secretos"? Personalmente te digo que si eso ocurriera yo no los he puesto ahí intencionalmente y de seguro que en la mayoría de los casos no hubo tal intención, en fin amigo mio, para mi lo importante cuando leo a Shakespeare no es el mensaje oculto sino el que puedo leer con mis ojos, el poder aprender de Hamlet con su SER O NO SER, me parece más gratificante, un fuerte abrazo,

Angélica

Amparo Climent
Administrativo/secretariado inst. soci...
Escrito por Amparo Climent
el 29/12/2009

Hola Jorge,
Es un tema muy interesante. Bacon era un maestro a la hora de introducir mensajes secretos, como los de la Biblia, con los conocimientos de rosacruces y masones.
Hay un libro que me gustaría leer, "El código Shakespeare", donde se cuenta la historia de los códigos ocultos en las obras de este escritor. El libro narra, por ejemplo un secreto sensacional, el matrimonio oculto de Isabel, "la reina virgen", con Robert Dudley, y el nacimiento de su hijo Francis Bacon, así como la verdadera historia de la vida del filósofo.
No sé hasta que punto el libro pueda tener valor científico o no, pero seguro que resulta entretenido de leer.
Un abrazo.

Guadalupe Valdez
Psicologia universidad autónoma de sin...
Escrito por Guadalupe Valdez
el 05/01/2010

Este tema casi no es interesante

Escrito por Simonetta Vespucci Cataneo
el 14/05/2010

Bueno hay algun libro muy famoso escrito por Shakespeare y otros secuaces, y que pocos saben que lo ha escrito él.... Al menos algunos libros quedaron como anonimos....

Jorge E. Barona Díaz
Filósofo de la ciencia universidad de...
Escrito por Jorge E. Barona Díaz
el 25/05/2010

Hace poco, un año, agarraron en un penal de alta seguridad en EU un cifrado con el código de Bacón; a partir de ahí me entró las curiosidad.

El FBI no alcanzó a descifrarlo y asesinaron a tres que eran los referidos en el mensaje. Realmente es fácil similar al binario igual lo fue para aquellos asesinos; quienes en vez de As y Bs o ceros y unos usaron cursivas como cero y redondas como unos.

Lo que noto en el gestó de Bacon para sus secretos es que trampea; como se ve en el ejemplo de Bacon: Fuge, donde altera el valor numérico de las 5 letras o le resta. En F sobra una b que es la de U. En U sobran dos a s que le corresponden a E. Sólo en G se invierte las a s por las b s formando una cresta como en U y que se aplica a todas para formar crestas las crestas.

Como soy muy aficionado al cálculo de probabilidades y la lógica estoy usando crestas y si esas crestas se repiten sería una forma de descifra; aunque creo que si Bacon volviera a nacer ni siquiera el develaría el secreto, pues se tiene que tener demasiada memoria. En general es complicado. torre721@hotmail. Com . Michy. Gracias.

Escrito por Sergio Urmeneta Recoba
el 07/06/2010

El Manuscrito Voynich: Un Código Por Descifrar

uién fue el autor del misterioso manuscrito Voynich? En los años veinte alguien pareció haber dado con la solución, pero hay que preguntarse si el manuscrito reveló verdaderamente sus secretos.


Dos páginas del manuscrito, que ilustran algunas de las plantas no identificadas. En 1931, John Manly publicó un análisis del trabajo de Newbold, resucitando la cuestión de la paternidad y del significado del manuscrito Voynich. Newbold atribuyó el manuscrito a Roger Bacon, pero según Manly su método «adolecía de tan graves defectos que resultaba imposible aceptar los resultados».

Muy pocas personas dudaron del profesor Newbold cuando, en 1921, anunció que el misterioso manuscrito Voynich era un tratado escrito por el filósofo y científico del siglo XIII Roger Bacon, y que contenía información científica avanzada enmascarada por un complejo código que Newbold pretendía haber descifrado. Sin embargo, 10 años después un antiguo colega suyo, el profesor John Manly, publicó una crítica que demostraba que sus argumentos dejaban mucho que desear.

La primera objeción de Manly se refería al proceso «anagrámico» seguido por Newbold para llegar a su texto final en latín. Resaltó que a partir de cualquier línea podía obtenerse diversos anagramas, cada uno con un significado distinto, violando con ello la regla de oro según la cual sólo puede admitirse una solución para un pasaje dado. La construcción de anagramas es un pasatiempo antiguo; así, por ejemplo, el saludo del ángel a la Virgen María en la Anunciación expresado en latín (Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum) constituyó desde antiguo para los estudiantes una fuente de devotos juegos con anagramas. A pesar de contener únicamente 31 letras, la frase permitió obtener, por una parte, 3. 100 anagramas en prosa y un poema acróstico; por otra, 1. 500 versos pentámetros y hexámetros, y por otra, una Vida de la Virgen compuesta en 27 anagramas.

Por comparación, Newbold «anagramó» el supuesto texto de Bacon en bloques de 55 o 110 letras, dando pie con ello a miles de posibles traducciones. Sin embargo, Manly se preguntó si Newbold se hallaba de verdad en el buen camino. Al examinar el texto por medio de una lupa, no consiguió ver el manuscrito secundario en «taquigrafía» que Newbold había visto; lo único que vio fue que el pergamino se había rajado y dañado con el tiempo, desfigurando los caracteres en tinta primitivos y originando pequeñas líneas y garabatos.

En cuanto a las pruebas tipo, entre ellas la de la nebulosa de Andrómeda, de la que Newbold pretendía no saber nada hasta que leyó el texto de Voynich: sin poner en duda la honestidad del profesor, Manly sugirió que, siendo como era un gran lector, seguro que conocía ya la nebulosa; según él, Newbold «fue víctima de su propio e intenso entusiasmo y de su cultivado e ingenioso subconsciente».

El trabajo era concluyente. «En verdad, no sabemos cuándo ni dónde fue escrito el manuscrito, ni siquiera el lenguaje de base del cifrado –escribió Manly–. Cuando se apliquen las hipótesis correctas, quizás descubramos que el código es simple y sencillo. »

Un Gran Desafío


Roger Ascham, estudioso y escritor inglés del siglo XVI, que según el doctor Leonell Strong era el autor del manuscrito.

Una vez apagados los ecos de las declaraciones de Manly, el tema no volvió a suscitarse durante muchos años. Sin embargo, muchos especialistas continuaron trabajando privadamente con el manuscrito (considerado, con razón, como el mayor desafío al que jamás se habían enfrentado). En 1943 un abogado de Nueva York se atrevió a proponer una solución, un confuso texto en latín lleno de incongruencias. Dos años después un destacado investigador del cáncer, el doctor Leonell C. Strong, creyendo quizás que su reputación en el campo profesional era suficientemente sólida como para afrontar los mayores reveses académicos, pretendió haber transcrito con éxito ciertos pasajes médicos.

Anunció que no se trataba de una obra de Bacon, sino de Roger Ascham, contemporáneo del doctor John Dee que había sido tutor y secretario privado de la joven reina Isabel I. Al igual que muchos estudiosos de su edad, Ascham estuvo interesado en varios temas, y publicó varias traducciones de obras clásicas, un tratado sobre educación y un manual que explicaba y defendía la práctica del tiro al arco, por entonces en trance de desaparecer.

Según el doctor Strong, en uno de los pasajes del manuscrito Voynich Ascham describe una fórmula anticonceptiva que, como demostró el propio doctor Strong, puede resultar eficaz. Sin embargo, el doctor no explicó nada sobre sus métodos criptográficos, limitándose a decir que se trataba de «un doble método inverso de progresiones aritméticas basadas en un alfabeto múltiple». En cualquier caso, varias de las afirmaciones del doctor Strong referentes al estilo lingüístico de Ascham no soportan el examen de un experto.

Una Dimensión Insólita


El librero y anticuario Hans Kraus adquirió el manuscrito en 1960, cuando falleció Ethel L. Voynich. Kraus donó el libro a la Universidad de Yale en 1969. Creía que esta obra podría arrojar nueva luz sobre la historia de la humanidad; otros creen que no aportará nada nuevo, y que no es más que un complicado herbario.

Probablemente el esfuerzo más prometedor para encontrar una solución se inició en 1944, de la mano de un antiguo discípulo del profesor Manly, el capitán William F. Friedman, militar especializado en el desciframiento de códigos que había contribuido a derrumbar la teoría de Newbold. El capitán Friedman dedicó parte de su gran equipo de expertos a la tarea de resolver el antiguo misterio.

Después de muchas horas de trabajo lograron reducir el texto a unas series de símbolos que podían ser tratados por máquinas tabuladoras, pero abandonaron su trabajo (dejándolo incabado) al finalizar la guerra. Un resultado curioso, sin embargo, fue que el equipo de Friedman logró demostrar que las palabras y frases del manuscrito se repetían más a menudo que las de un lenguaje corriente: esto era algo insólito, puesto que los sistemas de cifrado suelen pecar de lo contrario.

Una teoría que pretendía explicar este fenómeno se basaba en que el libro era un herbario, tal como se había sugerido en un principio, y que las repeticiones eran fórmulas químicas (al igual que en los modernos libros de texto de medicina, donde las fórmulas se repiten con gran frecuencia).

Al morir Wilfred Voynich en 1930, su principal heredero fue su mujer, Ethel Lillian. Ethel L. Voynich era una mujer muy independiente y de carácter enérgico; en 1897 había publicado una novela romántica sobre el movimiento de la Joven Italia titulado The gadfly (El tábano), que se convirtió en un bestseller mundial, especialmente en la Rusia postrevolucionaria. (Antes de su muerte se habían vendido en aquel país más de 2. 500. 000 de ejemplares. ) En realidad, a ella no le interesaba la polémica sobre la «controversia Voynich», y guardó el manuscrito en su caja fuerte de la Guaranty Trust Company de Nueva York. Cuando murió en 1960, a la edad de 96 años, sus albaceas subastaron sus bienes, y el manuscrito fue adquirido por otro librero de Nueva York llamado Hans P. Kraus. Dos años después, Kraus ponía en venta el libro al precio de 160. 000 dólares.

Paralelamente declaró que había comprado el libro convencido de que «contiene información que puede arrojar luz sobre la historia del hombre. Cuando alguien sea capaz de leerlo, este libro valdrá un millón de dólares».

La respuesta de varias fundaciones literarias y académicas americanas ante estas afirmaciones fue sumamente ambigua. Por otro lado, es posible que se trate únicamente de un herbario, elaborado por un autor de la baja Edad Media que no sabía muy bien lo que se llevaba entre manos, y que inventó un código secreto del que luego no supo acordarse.

En 1969, Hans Kraus hizo donación del libro a la biblioteca de la Universidad de Yale, donde permanece aún guardando su secreto.

Sólo Para Sus Ojos


Samuel Pepys, literato y administrador naval del siglo XVII.

El uso de cifrados y claves estaba muy extendido en siglos pasados, y no siempre por razones de secreto militar o diplomático. Es posible que el manuscrito Voynich estuviese escrito en clave para escapar a las virtuales acusaciones de brujería achacables a los avanzados conocimientos científicos que contenía. Quizás el ejemplo más famoso de este tipo de manuscrito críptico sea uno cuya clave respondería a motivaciones muy distintas: los diarios del literato y administrador naval inglés del siglo XVII, Samuel Pepys.

En 1724, de acuerdo con la última voluntad de Pepys, los diarios fueron depositados en su antiguo College de Cambridge, donde permanecieron indescifrados hasta su redescubrimiento en 1818. El trabajo de desciframiento fue encargado a un estudiante no graduado llamado John Smith. Este tardó tres años en descifrar el código y transcribir el manuscrito, dedicando a esta tarea hasta 12 y 14 horas diarias. Finalmente, el resultado fue publicado en 1825, revelando un pintoresco y escandaloso fresco de la vida de Londres durante la época de la Restauración.

Sin embargo, la última burla recayó sobre el pobre John Smith. Cuando en los años 1870 se preparó una nueva edición de los diarios, se descubrió que si el transcriptor hubiese conocido mejor la biblioteca en la que trabajaba no hubiese tenido tantas dificultades en encontrar la solución. En efecto, Pepys se basó simplemente en una especie de taquigrafía cuya clave se utilizaba comúnmente en aquella misma biblioteca.

Escrito por Mónica Álvarez Fernández
el 18/07/2010

El código bilitére de Francis Bacon a dos letras oculta mucho más que el permitir con la utilización de cinco caracteres cifrar las letras del Alfabeto.
Bacon propone que el texto cifrado no deber ser sospechoso, sino que debe tener una apariencia inocente, entonces: para cifrar un mensaje le introduce una serie de caracteres basura que son irrelevantes y que no hacen más que esconder el verdadero mensaje y despistar a un posible interceptor del mismo. Las letras que se introducen no son aleatorias, se trata de obtener un mensaje inocente y que parezca que no está cifrado...

Gracias a Bacon el arte del hacking hoy es una realidad, pues sin su valiosa aportación no tendríamos los avances que se tiene en la informática, un ejemplo de ello es: Karsten Nohl, un ingeniero alemán de 28 años, quien ha conseguido descifrar con éxito el código de seguridad que encripta el 80% de las llamadas realizadas desde cualquier teléfono móvil del planeta, se trata de la red GSM. Nohl aseguró ue el objetivo de su descubrimiento es denunciar la debilidad en las comunicaciones a través de móviles. Expertos en seguridad advierten que cualquier organización criminal podrá interceptar llamadas en cuestión de minutos al hacerse público el código.

Gracias código bilitére de Francis Bacon...

Saludos afectuosos

Mónica Álvarez Fernández...